La prisión permanente revisable no soluciona nada, no cree en la reinserción

Capellanes católicos cuestiona la ley, cuya derogación ha aprobado el Congreso. Florencio Perelló: «Si yo estuviera a favor de esta medida, no podría ir a visitar a los presos».

«Odia el delito y compadece al delincuente». La frase de Concepción Arenal estaba marcada a fuego en todas las cárceles españolas hasta que, a finales de los ochenta, este lema fue desapareciendo de los carteles por orden de las autoridades penitenciarias. La expresión sirve como anillo al dedo para el actual debate, incendiado por las recientes tragedias, vividas a flor de pie, por la ciudadanía, sobre la polémica Prisión Permanente Revisable.

Son muchas las preguntas en torno a este término: los más críticos hablan de ‘cadena perpetua encubierta’ o del ‘fin de la reinserción’, mientras que sus defensores apuestan por que una sanción tan dura pueda ser una medida disuasoria, que evite que se den casos como el de Diana Quer, la pequeña Mariluz o, aún con los sentimientos a flor de piel, el pequeño Gabriel. ¿Y qué opina la Iglesia de todo esto?

Hoy mismo, el Congreso de los Diputados ha echado para atrás dos propuestas, de PP y Ciudadanos, que buscaban endurecer esta norma (aprobada en 2015 con la mayoría absoluta de los populares, y que sólo ha sido aplicada en un caso hasta la fecha), cuya constitucionalidad ha sido cuestionada por muchos. El Tribunal Constitucional aún debe resolver una cuestión planteada por el PSOE. Del mismo modo, los diputados han aprobado una proposición del PNV para iniciar los trámites para su derogación. Algo que, según los expertos consultados, puede llevar años, y quedar en agua de borrajas si, en unas hipotéticas elecciones, cambia el actual mapa parlamentario.

«La Conferencia Episcopal no se ha pronunciado aún», subraya, en conversación con RD, Florencio Perelló, secretario de la Comisión de Pastoral Penitenciaria. Son muchos los capellanes y voluntarios católicos que trabajan cada día, codo con codo, con las personas privadas de libertad. «Algunos han cometido errores puntuales, y otros son unos monstruos. Pero en todos los casos, desde el Evangelio, tenemos que mirarlos como lo haría Jesús, y trabajar en la posibilidad de una reinserción», apunta un religioso, que dos veces por semana trabaja con internos en una cárcel andaluza y que prefiere no dar su nombre.   Leer mas…

Jesús Bastante en Religión Digital, 15 de marzo de 2o18

 


Manifiesto del 8 de marzo de la Asociación de Teólogas Españolas

«La participación de las mujeres en la Iglesia es germen de vida». «Escuchar y atender a las mujeres es garantía de futuro para la humanidad».

1. Necesitamos hablar de las mujeres y no de «la mujer»

Dios se encarnó para ser un ser humano concreto, una persona histórica particular e irrepetible, Jesús. Su vida, y no otra, sus palabras, y no otras, su muerte y su resurrección son las que nos hacen presentes de forma más íntima y cercana a Dios. El Dios de Jesús no se mueve en las generalidades, que homogenizan y cosifican aquello que pretenden describir. Es por ello que Jesús siempre se dirige a la persona que tiene en frente, la llama por su nombre y la hace lugar de manifestación de Su gracia (Lc. 7, 48-50; 8,43-48…).

En la misma línea, hablar de «la mujer», como si se tratara de una categoría genérica, en lugar de «las mujeres», en plural, empequeñece aquello que pretende describir: asume que todas sentimos igual, actuamos igual y vivimos igual. Que una idea general de «la mujer» vale por todas. Se desdibuja así aquello que caracteriza la vida, es decir, la experiencia personal. Y sólo en este espacio, sólo en la experiencia particular de cada mujer y de cada hombre, se hace el Dios de Jesús presente, reconcilia y restaura. La reconciliación no es un principio general y abstracto que afecta poco. Por el contrario, da forma a la vida en su expresión más concreta.

De igual manera que Dios no es una hipótesis, un objeto de estudio al que podamos mover aquí o allí según convenga, tampoco lo son las mujeres: cada una de nosotras es lugar de manifestación de Dios en su vida y experiencias concretas.    Leer mas…

Asociación de Teólogas Españolas en Religión Digital, 8 de marzo de 2018


La exclusión de las mujeres en la Iglesia no beneficia a nadie

Por ahí va este juego de desaparecer un día, quitarnos de en medio y dejar huecos y vacíos. Quizá favorezca una «comprensión diferida» y sirva para caer en la cuenta de que la exclusión de las mujeres en la Iglesia no beneficia a nadie y que la tarea del Reino no sale ganando con ella, sino que queda incompleta y distorsionada, privada de la novedad y la fecundidad de una aportación distinta.

Estamos convencidas de que los grandes perdedores en este sistema son los propios hombres porque no hay peor engaño que creerse autosuficientes y superiores; no hay suerte más triste que la de ejercer la fuerza como dominio o como manipulación; no hay pérdida más empobrecedora que la de privarse de la aportación de lo di­ferente.

«Gritarán las piedras» había dicho Habacuc y Jesús se apropió de sus palabras. Ojalá nuestra ausencia de un día sirva para que dé gritos en la Iglesia esa otra ausencia nuestra, tan crónica ya y tan muda. Porque además ese cordero del que solemos encargarnos (vete a comprarlo, carga con él, alíñalo, ásalo, que no te quede crudo, sírvelo, friega después el horno…), está empezado a enfriarse.    Leer mas…

Dolores Aleixandre en Religión Digital, 8 de marzo de 2018

 

Igualdad entre hombres y mujeres también en la Iglesia

La jerarquía no reconoce su marginación. Los derechos humanos de la mujer en la Iglesia brillan por su ausencia.

Curiosamente hace unos días el cardenal Osoro apoyaba abiertamente las reivindicaciones de las mujeres y su huelga anunciada. Pero nuestra jerarquía no reconoce la marginación que sufre la mujer en la Iglesia, donde sólo se le permite ayudar en la colocación de flores en el altar, y ayudar al párroco en diferentes asuntos (catequesis, caritas…) pero donde ellas no tienen ninguna capacidad de decisión ni ejercen responsabilidades al mismo nivel que los hombres. Los cargos de responsabilidad: diaconado, presbiterado, consejos de pastoral y otros, siempre los ocupan varones.

Pero no sólo esos colectivos de mujeres católicas antes mencionados denuncian la situación de marginación y desigualdad en la Iglesia, recientemente, también un suplemento del periódico vaticano L’Osservatore Romano titulado «Mujeres, Iglesia, mundo» hablaba abiertamente de «la explotación generalizada de las monjas en la Iglesia Católica con trabajos sin paga o sueldos muy bajos» y denunciaba que «muchas religiosas trabajan como cocineras, limpian o solamente se dedican a servir la mesa a cardenales, obispos y sacerdotes». Y dicen claramente que «Dentro de la iglesia, las mujeres son explotadas».   Leer mas…

Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares, en Religión Digital 8 de marzo de 2018


¡Qué pena lo de Munilla!

Una cura de silencio o la renuncia. La Conferencia episcopal no puede decirle nada. Sólo aconsejarle prudencia.

Lo peor del caso Munilla no es su descrédito personal (porque ya no tiene crédito), sino el daño que hace a la imagen y a la credibilidad de la institución. Ante la imparable ola feminista, el cardenal Osoro había conseguido colocar a la Iglesia del lado de la historia y de este evidente signo de los tiempos. Pero llega Munilla, que se pirra por salir en los medios, y lanza su soflama sobre el feminismo diabólico. Y vuelve a colocar la imagen eclesial por los suelos.

¿No suele decir el obispo de San Sebastián que, si aceptó ser obispo de esa diócesis, fue por servir a la Iglesia? Pues, por el bien de la institución a la que dice servir, monseñor, calle ya. Haga una cura de silencio. O váyase de misionero a África. Aquí, da pena y hace mucho daño. Renuncie a la mitra, porque no se puede ser obispo malquerido y rodeado del ‘odium plebis’. Le haría un gran favor a la Iglesia española.   Leer mas…

José Manuel Vidal en Religión Digital, 12 de marzo de 2018


El machismo radical de la Iglesia

La igualdad que defendemos para la sociedad, también tenemos que defenderla en la Iglesia.

Y tampoco vale reivindicar la igualdad de la mujer en la sociedad y mantener leyes y comportamientos discriminatorios en la Iglesia. Los católicos que defienden la igualdad de las mujeres en la calle tienen que reivindicarla en sus iglesias, de lo contrario se puede sospechar una cierta falsedad o hipocresía en ellos. La igualdad no puede ser un valor distinto según un lugar u otro.

Es verdad que puede ocurrir que muchos de ellos, obnubilados por la ideología dominante en la Iglesia, no alcancen a ver con claridad la situación. Hay en ella un pensamiento machista radical, de género, que ha impedido que las mujeres sean consideradas y tratadas igualitariamente, sobre todo participando en las tomas de decisiones en todos sus niveles y sectores. No voy a poner como ejemplo el hecho de que les esté vedado el sacerdocio, pues para ser sacerdotes como se es actualmente, cuantos menos haya mejor.

Llegamos así a un problema también básico en la Iglesia: el clericalismo, que estructuralmente existe hoy con tanta fuerza como en cualquier momento de la historia de la Iglesia.   Leer mas…

José María Álvarez, miembro del Foro Gaspar García Laviana, en Religión Digital, 10 de marzo de 2018


 

Mujeres: la decisión de ser lo que somos

Decía Eleanor Roosevelt que «nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento». No podemos dar tanto poder a los otros, como para que sean capaces de anularnos, hacernos renunciar a nuestros sueños o limitar nuestros derechos, y mucho menos para que nos roben la decisión de ser lo que queremos ser.

Llega el día de la mujer y se multiplican los actos y las reivindicaciones. Una jornada en la que se habla de lo que no tenemos, de lo que no nos dejan, de lo que nos quitan, de lo que… Es bueno reivindicar y gracias a ello hemos avanzado, pero escuchar siempre con la misma música y movernos todos al mismo ritmo de lo que «somos y no podemos», de lo que «queremos y no nos dejan», de lo que «aspiramos y nos limitan» nos hace perdernos la gran riqueza de lo que somos y tenemos, de lo que hacemos y podemos y de lo que hemos conseguido por nuestros méritos, con nuestras particularidades y con nuestro sello.

No tenemos que esperar a que nos den un papel en la sociedad, en la Iglesia o en donde sea. Tenemos que tomarlo, ejercerlo, vivirlo. Y si no nos dejan, no renunciar. Ser capaces de buscar alianzas, celebrar la vida, crear complicidades y generar alternativas.   Leer mas…

Sor Lucía Caram en Religión Digital, 3 de marzo de 2018

 

Yo, mujer, creyente, me sumo al 8-M

Son mujeres, creyentes, líderes en sus comunidades. Una, Silvia Martínez Cano, católica, presidenta de la Asociación de Teólogas españolas. Otra,Amparo Sánchez, musulmana, dirige la Plataforma contra la Islamofobia. Las dos harán huelga este jueves, y aportan las razones que, desde la fe, pero también desde su compromiso ciudadano, las llevan a tomar esta decisión.

«Yo apoyo totalmente la huelga. Voy a estar, van a estar mi hija y mi nieta», apunta Amparo Sánchez. Para los que no la conozcan, toda una vida luchando por la igualdad. En todas las concentraciones y manifestaciones. Y, pese a los prejuicios y la falta de información, con el velo puesto. «Como mujer hay que estar, evidentemente. Pero es que el tema de la justicia social es algo fundamental en el Islam», nos cuenta.

«Cualquier injusticia social es contraria a la hermandad y la fraternidad», subraya Amparo, quien sostiene que «el Islam y las demás religiones tienen que ser conscientes de que somos más de la mitad de los seres humanos». «El Corán insiste mucho en que tenemos que ser aliados y compañeros, hombres y mujeres», recalca.

Le preguntamos si esta visión no choca con la realidad que padecen millones de mujeres, en países de mayoría islámica, donde son tratadas como despojos humanos. Amparo pide «apartarse de lecturas y posturas culturales, que están marcadas por pensamientos patriarcales y machistas, que hay que erradicar», pues «cuando buceas en los libros sagrados te das cunta de que eso no tiene fundamento».   Leer mas…

Jesús Bastante en Religión Digital, 7 de marzo de 2018

 

Huelga de mujeres (también en la Iglesia)

Para el próximo día 8 de marzo están programadas manifestaciones y concentraciones en las que sus protagonistas son las mujeres, reivindicativas de derechos y deberes elementales e inaplazables. En esta ocasión, «la cosa va en serio» y, con unas u otras fórmulas las huelgas alcanzarán insospechados índices de efectividad y extensión.

Y es que las causas por las que las mujeres se echan a la calle, instigadas tanto por sus colectivos como por motivaciones personales,son muchas, incuestionables, consistentes y firmes. Diríase que improrrogables. No es posible esperar ya más. Los plazos «prudenciales» fueron superados con largueza y, mientras que a las buenas promesas no se les descubran proyectos, programas e iniciativas ya «en actitud de sempiterna salida», no hay mujer que se fíe de contribuir a la vergonzante prolongación del estatus en el que se encuentra en relación con el hombre-varón.

En la familia, en la política, en las relaciones laborales, empresariales, y sociales, y más en las «alturas» jerárquicas superiores, así como en las leyes, proyectos y aplicaciones, las diferencias en relación con la mujer, persisten de manera ciertamente humillante, ofensiva, absurda y perjudicial para los mismos hombres, para la sociedad y, por supuesto, para ellas mismas.   Leer mas…

Antonio Aradillas en Religión Digital, 7 de marzo de 2018

 

En agradecido recuerdo a Jaume Botey

El pasado jueves, 15 de febrero, fallecía inesperadamente Jaume Botey, representante en Redes Cristianas de Cristianisme al segle XXI desde que comenzamos, hace ya casi 12 años,  la andadura de este espacio de coordinación de grupos católicos de base del estado español.

Jaume  fue una persona clave en la creación y consolidación de Redes Cristianas, y los miembros de los distintos colectivos que formamos la plataforma queremos recordarle aquí con agradecimiento cuando aún nos cuesta hacernos a la idea de que ya no contaremos con su presencia o con sus mensajes de correo.

Desde la tristeza, pero también desde la certeza de que ahora vive en plenitud, reflejamos aquí algunos sentimientos que hemos compartido en estos dos días:

.- Se va un referente, un grande, alguien con gran lucidez en el análisis de la realidad.

.- Una persona de espiritualidad comprometida, coherente y con una implicación con la realidad que ilumina.

.- Sus luchas, que fueron muchas, son su mejor legado.

En estos  enlaces se pueden leer  reseñas que han aparecido en medios de comunicación; en ellas se pone de manifiesto que, como se dice en una de ellas, fue un activista de todas las causas justas.

http://www.redescristianas.net/en-agradecido-recuerdo-a-jaume-botey/