La Iglesia desaparece en Guipúzcoa

El número de ateos y agnósticos casi triplica al de católicos practicantes. Munilla, mientras, carga contra Twitter: “Basta asomarse para ver agresividad y frustración”.

Guipúzcoa pierde fieles y práctica religiosa a manos llenas. ¿Materialismo y hedonismo, como postula el obispo de San Sebastián, o una iglesia oficial anclada en sus estructuras, como postulan los expertos? Sea lo que fuere, los datos no engañan: la práctica religiosa en la diócesis que pastorea José Ignacio Munilla ha descendido a mínimos históricos, mientras la cifra de los ateos o indiferentes casi triplica a la de los católicos practicantes.

Según relata Noticias de Gipúzkoa, citando el estudio ‘Cultura política de la población guipuzcoana 2017’, presentado en diciembre en la Diputación Foral, el 26,9% de los habitante se consideran ateos, por otro 16,6 que se definen como agnósticos o indiferentes. El número de los católicos practicantes apenas llegaba al 17,4%. El 26,6% se declaraban católicos no practicantes.

El futuro se plantea desolador, toda vez que más de la mitad de los jóvenes de entre 16 y 29 años (52,3%) son ateos. «Es evidente que se ha producido un gigantesco descenso de las prácticas socioreligiosas», afirma el sociólogo Javier Elzo. Una desconexión en toda regla.

Además, según los datos hechos públicos recientemente por la Conferencia Episcopal, Gipuzkoa es el territorio vasco en el que más cae la aportación que se hace a la Iglesia marcando la X en la declaración de la renta. En concreto, la Iglesia católica recibió en 2016 un total de 85.357 asignaciones, frente a las 91.117 que logró en 2015. Esto supone que 5.760 guipuzcoanos menos marcaron esta opción, lo que en cifras significó una caída de 96.546 euros.

Otro dato que atestigua esta pérdida de la fe cristiana es la impresionante caída del número de matrimonios católicos en los últimos diez años. Así, en 2016 se celebraron 2.499 bodas en Gipuzkoa, de las cuales 2.022 fueron civiles y tan solo 474 por la Iglesia, según los datos del Instituto Vasco de Estadística (Eustat).

«En cuatro años en Legazpi, he tenido cuatro bodas, prácticamente una por año. Cuando estuve en Azpeitia teníamos unas 20 bodas al año. Recuerdo en la Basílica de Loiola, si querías un día concreto había que pedir con dos años de antelación», explica el cura de Legazpi Iñigo Mitxelena, que se ordenó sacerdote hace 16 años y ha podido ser testigo de este cambio.

Por su parte, Elzo explica que el primer y «fortísimo» proceso de secularización, es decir, de desaparición de los valores religiosos, ya se produjo en los años 60.     Leer más…

Jesús Bastante en Religión Digital, 2 de abril de 2018

 


 

Los tres madatos de Jesús: ¿somos anti-cristianos?

El “jueves santo” de cada año los cristianos recordamos (o tendríamos que recordar) los tres mandatos que Jesús nos dejó a quienes decimos – o pensamos – que creemos en Cristo y, por tanto, somos cristianos.
Primer mandato es el del lavatorio de los pies. Después de lavar, él mismo, los pies a los discípulos, les dijo: “Si yo…, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros” (Jn 13, 14). En la cultura del Imperio, la tarea de lavar los pies era una de las obligaciones a las que estaban sometidos los esclavos.

El Evangelio expresa este deber mediante el verbo griego “opheilo”, que significa “estar obligado”, como bien explican quienes mejor han estudiado este término griego. Ya Jesús había dicho esto mismo, con otras palabras y en otro momento: “Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo” (Mt 10, 24).

Por tanto, el primer mandato de Jesús a los cristianos consiste en que vayamos por la vida comportándonos como esclavos de lo que necesitan los demás. Aunque se trate de quienes están por debajo de nosotros.

El segundo mandato es el de la eucaristía: “Haced lo mismo en memoria mía”. Palabras que Jesús pronunció dos veces, después de dar a los discípulos el pan, del que Jesús dijo que es su cuerpo; y después de darles el cáliz, “la nueva alianza en su sangre” (1 Cor 11, 24-25). Se explique como se explique este “recuerdo peligroso” (J. B. Metz), lo que podemos decir hoy con seguridad es que, para entender lo que Jesús quiso decir, no podemos depender ni del pensamiento de Platón (que predominó hasta el s. X), ni de lo que decía Aristóteles (a partir del s. XI). Nuestra fe no depende de cómo explicaban la realidad los sabios de la Antigüedad. Lo que sabemos por la fe en la eucaristía es que, al comer el pan consagrado y al beber el cáliz, Jesús se hace presente en nuestra vida. Y, por tanto, nuestra vida tiene que reproducir lo que fue la “peligrosa existencia” de Jesús en este mundo. Tan peligrosa que, como sabemos, acabó como acabó.

Por tanto, el segundo mandato de Jesús, en jueves santo, nos viene a decir que “no nos refugiemos en la práctica sacramental” para quedarnos ahí y sólo en eso, satisfechos y tranquilos en nuestra conciencia, porque somos cristianos “de comunión diaria” (o quizá semanal), que podemos entrar en la iglesia (o ir por la calle) con la cabeza alta. El día que comulgar – o simplemente ir a misa – represente un peligro real, ese día hacemos el “recuerdo” o la “memoria” de Jesús tan auténtica como peligrosa. Porque será una “memoria subversiva”.

El tercer mandato es el más radical y el más complicado.     Leer más…

José María Castillo en Redes Cristianas, 29 de marzo de 2018

 

Semana Santa: Jesús nos lleva sobre sus hombros

No se fuga de la historia, pero va más despacio, recogiendo a los perdedores y sus bultos. La Semana Santa es una ocasión de interrumpir un modo de vivir la temporalidad que traga nuestras acciones y las evacúa como estiércol sin llanto alguno.

«Que llegamos siempre tarde donde nunca pasa nada», dice más o menos Serrat en una canción.

Tengo un ateo dentro de mí. Es mi mejor amigo. No exagero, es el mejor: nadie me cuida más de la pérdida del sentido de la realidad que nos está devorando. Conversamos. Discutimos.

Anoche en sueños mi amigo ateo me dijo: «Semana Santa». «¿Y qué?», le respondí. Cómo no lo voy a saber. Soy cura. Tengo en la agenda el retiro  que debo dar el viernes y el sábado, el vía crucis, la misa de Pascua, etcétera, lo típico. «Lo típico no debiera ser típico», me rebatió mi amigo. «Este es un grave problema en el clero. El cura tiene que ayudar a redescubrir lo atípico en lo típico». No le entendí bien.

Mi amigo ateo se explayó. «Pon atención a lo que está ocurriendo con los contemporáneos sea cual sea su pelaje. El futuro, el afán porque sus hijos sean más que ellos, que sean universitarios, por ejemplo, ha comenzado a alienarlos a ellos y a sus mismos hijos». La conversación fluyó con facilidad. También yo pude compartir mis ideas.

La humanidad se encuentra en una competencia feroz. No solo hay que hacerlo mejor que los demás. Es imperioso adelantárseles. El secreto de la derrota de los otros está en la velocidad. Este, que es el motor de la actividad empresarial y comercial, ha contamina las otras áreas de la existencia. La vida se acelera. Supuestamente vamos ganando. Van ganando, en verdad, los psiquiatras y los psicólogos. «Las pastillas contra la ansiedad», agrega mi amigo ateo. Los lentos están condenados a hacer las cosas mal. Las especies animales se extinguen, se agotarán las aguas y las personas no pueden perder un minuto.

«La calidad del tiempo se degrada», sentencia mi amigo. No hay posibilidad de parar, detenerse, respirar, mirar hacia arriba, hacia el lado. Mirar para atrás es un riesgo mortal. «Corre, corre, la guaraca, al que mira para atrás se le pega en la pelá», decíamos cuando niños.   Leer más…

Jorge Costadoat en Religión Digital, 27 de marzo de 2018


 

La SALUD de la Semana Santa

La Pasión de Jesucristo supone una excepción cultural al hedonismo dominante. El mayor éxito de la Semana Santa es su incorrección social. Su mayor desafío es contrarrestar la crisis demográfica y de fe que existe en todo occidente.

La Historia de Jesucristo será probablemente la más grande historia jamás contada. Más de veinte siglos nos alejan de unos sucesos originales que siguen transmitiendo una gran fuerza. El dolor y el sufrimiento no son culturalmente populares. La Pasión de Jesucristo supone una excepción cultural al hedonismo dominante, y quizás por eso aglutine tanto seguimiento y respeto como aversión. La Semana Santa además de subrayar el culto al sacrificio divino, subraya el realismo con el que el dolor y el sufrimiento forman parte de la vida.

La figura de Jesucristo suscita tanta adhesión como animadversión. La causa? Posiblemente la figura de Jesucristo -para unos histórica, para otros además religiosa, y para no pocos simplemente literaria- es atrayente porque transmite autenticidad, y con ello descubre nuestras luces y sombras. Todo lo que brilla también ensombrece.

El ser humano confunde a menudo sus deseos íntimos de felicidad con los de permanencia o eternidad, consciente como es de la finitud de la vida. Quizás eso explique su apetencia por las tradiciones, que con carácter cíclico se repiten para satisfacer su demanda de certezas.

El ser humano moderno o más bien posmoderno en occidente no es religioso sino emocional y ello puede explicar en parte, cierto auge de la religiosidad popular, más exo-dérmica que endo-dérmica, o al menos así lo ven muchos clérigos. Y es que la religiosidad popular es rebelde a la ortodoxia. Decía Oscar Wilde que Todo lo popular es incorrecto. Y eso podría decirse de las procesiones de Semana Santa, y la devoción popular, que son incorrectas porque el empeño del clero en canalizarlas hacia un más ortodoxo compromiso seglar dentro de sus comunidades es un rotundo fracaso. Esa pugna perenne entre los cofrades y el clero quizás se haya visto mitigada por la percepción mutua de que la Semana Santa está amenazada por la increencia y la secularización, a mi juicio más aparentes que reales.

Increencia, secularización y rechazo a la Semana Santa procesional son fenómenos cada vez más acusados en la sociedad. Una baja natalidad y la formación de nuevos tipos de familia de sin-credo agnóstico, hace que disminuya la práctica religiosa traducida no sólo en una menor asistencia a los oficios litúrgicos, sino en un decreciente número de penitentes y costaleros. Con la excepción quizás de los núcleos rurales, en las ciudades se perciben las procesiones como un fenómeno que suscita una multitudinaria curiosidad (más que rechazo), y como una atracción turística. La crisis religiosa en la sociedad española quizás por primera vez afecta no sólo a la práctica litúrgica sino también a las cofradías que dependen directamente del número (y no calidad) de los creyentes. Más devastadora es la crisis demográfica que la crisis religiosa.     Leer más…

Ángel Manuel Sánchez en Religión Digital, 28 de marzo de 2018


 

Ocaso de la religión en Europa: más de la mitad de los jóvenes no creen en Dios

Dos de cada tres chicos y chicas españoles no rezan nunca, según un estudio. La República Checa, el estado menos religioso; Polonia, el más católico del Viejo Continente.

El 55% de los españoles entre 16 y 29 años no confiesan ninguna religión, el 60% no asisten a oficios religiosos fuera de las ocasiones especiales y el 64% afirman que no rezan nunca. Son las principales conclusiones en lo que a nuestro país se refiere de un estudio de la Universidad de St. Mary de Londres, ‘Jóvenes adultos de Europa y la religión’. Un informe que demuestra, en palabras de su responsable Stephen Bullivant, que «la religión está moribunda» no solo en España sino en todo el viejo continente.

En plena Semana Santa, una festividad que suele estar caracterizada por las imágenes de fervor, el futuro del cristianismo se presenta mucho más sombrío en el continente de acuerdo con los datos de este informe, tomados de la encuesta social europea del periodo 2014-2016. Especialmente en 12 países donde una mayoría de los jóvenes de entre 16 y 29 años admiten que no son creyentes y que nunca o casi nunca acuden a la iglesia o rezan.

En este sentido, la República Checa es el estado menos religioso de Europa, ya que el 91% de sus jóvenes no tienen ninguna afiliación religiosa. Detrás, quedan Estonia, Suecia o los Países Bajos, todos ellos en una horquilla entre del 70% y el 80% de las personas estudiadas clasificándose a sí mismos como no religiosas.

En el extremo contrario se sitúa Polonia, el país que alberga más creyentes jóvenes entre su población, donde solo el 17% de los encuestados dijeron que no profesaban ningún credo. Le sigue Lituania, con el 25%. Curiosamente tanto los dos países más religiosos como los dos que menos fueron estados comunistas.

En los países más potentes de Europa también se observa un rápido declive de la religión, aunque no es tan pronunciado como en los anteriores. Así por ejemplo, en Francia el 64% de las personas entre 16 y 29 años admite no ser creyente, porcentaje que en Alemania baja al 45%. Unos datos que muestran que el catolicismo todavía goza de una salud razonable, pero que las próximas décadas pueden precipitar el declive.     Leer más…

Cameron Doody en Religión Digital, 28 de marzo de 2018

 

Clérigos y laicos denuncian al obispo de San Sebastián por haber creado un «agujero» de más de un millón de euros

Los firmantes del documento dicen que «se pone en riesgo el futuro de la Iglesia diocesana».

Monseñor Munilla ha perdido 700.000 euros en valores del Banco Popular, ha generado un «agujero» de más de un millón de euros y pretende taparlo con la venta de pisos y una llamada «reestructuración patrimonial» que, de llevarse a cabo, sería «una burla a la Iglesia de Guipúzkoa. Éste es el núcleo de la denuncia que un numeroso grupo de curas, religiosos y laicos lanzan públicamente contra el obispo de la diócesis donostiarra.

Sube de tono y de escala el creciente disenso, al que viene haciendo frente el polémico monseñor Munilla, desde que fue nombrado obispo de San Sebastián. Hasta ahora, los puntos de fricción con el prelado de la diócesis vasca se circunscribían a temas de moral sexual (su denostada homofobia) o a temas pastorales, circunscritos más bien al ‘jardín’ eclesiástico.

Ahora, la denuncia afecta a la supervivencia económica de la diócesis entera y de sus organismos centrales. Por eso, los clérigos y los laicos más comprometidos salen a la palestra, para denunciar la situación, sus causas y sus consecuencias, con un documento que puede ser la «puntilla» eclesiástica del polémico obispo.

El documento de cuatro páginas comienza constatando la bancarrota en la que, según los denunciantes, monseñor Munilla ha sumido a la diócesis desde que, en 2010, tomó posesión de la misma. Cuando Juan María Uriarte es sucedido por José Ignacio Munilla, «nuestra diócesis contaba con fondos más que holgados, con un superávit que permitía afrontar el futuro sin problemas».

Si se generó, pues, un «agujero de más de un millón de euros al año», como reconoció el vicario general en el último consejo presbiteral, se debe a la mala gestión económica del obispo durante estos últimos 8 años.

Los denunciantes concretan las causas de este «agujero». En primer lugar, «parte del déficit del último ejercicio se debe a una pérdida de 700.000 euros en valores del Banco Popular», explican. El resto hay que atribuírselo, según los datos del propio obispado, al mantenimiento del patrimonio: «Cada año estamos destinando más de 500.000 euros al patrimonio», explicaba, en el último consejo presbiteral, el vicario general de la diócesis.

Los firmantes del documento se quejan, asimismo, de que monseñor Munilla está actuando, en este ámbito como en otros muchos, «de espaldas a la diócesis». Y es que, en un tema tan delicado que «pone en riesgo del futuro de nuestra Iglesia diocesana», lo único que conocen los sacerdotes y los fieles es «un texto impreciso e improvisado, que se presentó como propuesta de reestructuración patrimonial» ante el Consejo Presbiteral de la diócesis.    Leer más…

José Manuel Vidal en Religión Digital, 28 de marzo de 2018

 

El Papa expulsa al obispo brasileño detenido por desviar medio millón de euros

La destitución, inmediata, se produce pocas horas después de su detención.

Una destitución inmediata. Apenas unas horas después de ser detenido, la Santa Sede ha depuesto al obispo de Formosa, José Ronaldo Ribeiro, nombrando administrador apostólico ‘sede plena et ad nutum Sanctae Sedis’ a monseñor Paulo Mendes Peixoto, arzobispo metropolitano de Uberaba.

La decisión se toma después del arresto del prelado y de 5 sacerdotes por corrupción,acusados de haber desviado medio millón de euros de fondos aportados por los fieles, además de delitos de asociación criminal y falsedad ideológica.

Por su parte, la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), en una nota publicada por el Secretario General Leonardo Steiner, expresa su solidaridad con el presbiterio y los fieles de la diócesis, recordando al obispo que la justicia es un abandonarse con confianza a la voluntad misericordiosa de Dios.

«La veracidad de los hechos -se afirma- debe ser comprobada con justicia y transparencia, por el bien de la Iglesia en particular». Finalmente, la nota invita a «todos los fieles de la Iglesia a permanecer unidos en la oración» y a «ser verdaderos testigos del Evangelio».

Ronaldo Ribeiro fue arrestado en el marco de la operación ‘Caifás’, acusado desviar recursos por valor de dos millones de reales o unos 600.000 dólares estadounidenses, que procedían de «diezmos, donaciones, tasas por bautizos y bodas», entre otras «recaudaciones de dinero de los fieles».

El obispo Ribeiro aún no se ha pronunciado sobre su arresto, como tampoco lo hacen ni la Conferencia Episcopal de Brasil ni la diócesis de Formosa.

Cuando las acusaciones en su contra salieron a la luz hace dos años, no obstante el prelado afirmó que su actuar no tenía «nada de impropia», y que no intervenía en las transferencias de dinero desde las parroquias «que son destinadas a la manutención de las necesidades de la diócesis: las casas parroquiales, el seminario, la estructura de la curia y los trabajadores, por ejemplo».

Jesús Bastante en Religión Digital, 21 de marzo de 2018


El Santuario de Loyola impulsará el perdón y la reconciliación

Ofrecerá procesos de acompañamiento dirigidos a personas que han vivido vulneraciones de derechos humanos.

El Centro Loyola del Santuario de Loyola ha puesto en marcha un Proyecto de Perdón y Reconciliación para acompañar procesos que ayuden a sanar las heridas y el sufrimiento generados por los distintos tipos de violencia y la vulneración de los derechos humanos en nuestro país.

El Centro Loyola desarrollará diferentes tipos de iniciativas:

– Espacios de acogida y encuentro, diálogo y escucha mutua.
– Reflexión social y espiritual.
– Itinerarios de curación, recuperación y crecimiento humano.
– Formación e investigación a propósito del perdón y la reconciliación.

El proyecto, coordinado por el jesuita Manu Arrue SJ, se llevará a cabo en colaboración con otras obras de la Compañía de Jesús, la Iglesia, los agentes sociales y la administración.

Primera actividad: Las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ES.PE.RE.)

El Centro Loyola ha puesto en marcha en el mes de febrero de 2018 una experiencia piloto de Escuelas ES.PE.RE. (Escuelas de Perdón y Reconciliación). Se trata de una propuesta surgida en Colombia y extendida ya a 22 países del mundo -principalmente en América- para ayudar a personas y comunidades que han sufrido o protagonizado violencias y vulneraciones de derechos humanos.

Un grupo de jesuitas y laicos del Santuario de Loyola viajaron el año pasado a Perú para conocer de primera mano el desarrollo y resultados del proyecto en el país americano, referente actual en este ámbito. Por su parte, responsables de ES.PE.RE. de Perú han visitado Loyola para ayudar a poner en marcha el proyecto en Euskadi.

En la experiencia piloto que ha comenzado en febrero han participado hasta ahora quince personas. Durante este año 2018 está previsto que participen otros dos grupos formados por personas a las que el Centro Loyola ha invitado expresamente. El objetivo es comenzar a ofrecer de manera abierta las escuelas ES.PE.RE. en 2019.   Leer más…

Jesuitas en Religión Digital, 15 de marzo de 2018


Monseñor Munilla estuvo a punto de ser trasladado a Plasencia

Roma paralizó su designación por considerarla «demasiado humillante». Podría ser enviado a otra diócesis donde sea aceptado por el pueblo y por el clero.

Desde la llegada al solio pontificio de Francisco, el modelo vieja guardia de Munilla choca también frontalmente con las tendencias y las directrices que vienen de Roma y que él se niega a asumir de verdad

Le llaman el ‘obispo malquerido’. A José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, no lo quiere la inmensa mayoría del pueblo donostiarra ni el 77% de su propio clero. Roma lo sabe y le está buscando acomodo en otra diócesis, donde pueda ser mejor aceptado. De hecho, estuvo en la terna, para proveer la pequeña diócesis de Plasencia.

El 9 de abril del 2016, la Santa Sede hacía público el nombramiento de Amadeo Rodríguez como nuevo obispo de Jaén. Once meses después, anunciaba el nombre de su sustituto, el nuevo obispo de la diócesis de Plasencia, el abulense José Luis Retana Gozalo, de 64 años. Pero el nombre del sacerdote abulense no fue el único que se barajó para ocupar el cargo.

De hecho, según ha podido saber Religion Digital tanto en Madrid como en Roma, en la terna enviada a Roma por el Nuncio, Renzo Fratini, figuraba en el primer puesto un nombre realmente sorprendente: José Ignacio Munilla, el polémico y controvertido obispo de San Sebastián.

Sorprendente, porque, en una institución tan jerarquizada como la eclesiástica, rige un estricto escalafón. Hay diócesis de entrada, de ascenso y de término, y San Sebastián pertenece a esta última categoría. Y los obispos que ya ocupan una diócesis de término no ‘pueden’ bajar a otra de inferior rango o de entrada, como es, sin duda, la pequeña, coqueta e histórica diócesis de Plasencia, encajada entra la de Salamanca y la de Coria-Cáceres.

¿No conoce esos entresijos el Nuncio Fratini, un diplomático de la vieja guardia y amigo de Rouco? Por supuesto que sí, pero se vio forzado a introducir el nombre de monseñor Munilla en la terna por indicación directa de Roma. La terna hizo su recorrido habitual y llegó a la Congregación de Obispos, presidida por el cardenal Ouellet.   Leer mas…

José Manuel Vidal en Religión Digital, 18 de marzo de 2018