La mayoría de los católicos LGBT se sienten como leprosos en la Iglesia

Es un escándalo que gran parte de su vida espiritual dependa de dónde viven. Texto de la charla del jesuita en el Encuentro Mundial de Familias en Dublín.

Uno de los desafíos más recientes para las parroquias católicas es cómo dar la bienvenida a los feligreses L.G.B.T., así como las familias con miembros L.G.B.T. Pero ese desafío está también donde abunda la gracia porque los católicos L.G.B.T. se han sentido excluidos de la iglesia por tanto tiempo, que cualquier experiencia de bienvenida puede cambiar su vida: Un momento de sanación que puede inspirarlos a ir a misa nuevamente, devolverlos a la fe, e incluso ayudarlos a creer en Dios otra vez.

En los últimos años, he escuchado las historias más terribles de católicos L.G.B.T. que se han sentido no bienvenidos en las parroquias. Un hombre gay autista de 30 años que salió del clóset con su familia y no estaba en ningún tipo de relación me dijo que un agente pastoral dijo que ya no podía recibir la Comunión en la iglesia. ¿Por qué? Porque incluso decir que era gay era un escándalo.

Pero la crueldad no termina en las puertas de la iglesia. El año pasado, una mujer me contactó para preguntar si conocía «sacerdote compasivos» en su arquidiócesis. ¿Por qué? Ella era enfermera en un hospital de enfermos terminales donde un paciente católico estaba muriendo. Pero el párroco local asignado al hospital se rehusaba a darle la unción, porque era gay.

¿Es sorprendente que la mayoría de los católicos L.G.B.T. se sientan como leprosos en la iglesia?

Lo mismo pasa con las familias. La madre de un adolescente homosexual me dijo que su hijo había decidido volver a la iglesia después de años de sentir que la iglesia lo odiaba. Después de mucha discusión, decidió regresar el domingo de Pascua. La madre estaba encantada. Cuando comenzó la misa, estaba tan emocionada de tener a su hijo a su lado. Pero después de que el sacerdote proclamó la historia de la Resurrección de Cristo, ¿Adivinan sobre qué predicó? Acerca de lo malo de la homosexualidad. El hijo se puso de pie y salió de la iglesia. Y la madre se quedó sentada y lloró.

Pero también hay historias de gracia en nuestra iglesia. El año pasado, un estudiante universitario me dijo que la primera persona a quien reveló su orientación, fue un sacerdote. Lo primero que dijo el sacerdote fue: «Dios te ama y la iglesia te acepta». El joven me dijo: «Eso literalmente me salvó la vida». De hecho, debemos alegrarnos de que cada vez más parroquias católicas sean lugares donde los católicos L.G.B.T. se sienten en casa, gracias tanto al personal de la parroquia como a los programas más formales.     Leer más…

James Martin sj en Religión Digital, 29 de agosto de 2018

 

Es un escándalo que la COPE esté muda frente a la vulneración de los derechos de los pobres

El arzobispo de Tánger denuncia la degradación de la política a chantaje en Ceuta. Se llevan ustedes por delante, con la vida de los emigrantes, el evangelio de Cristo y la vida de la Iglesia.

Vuelve la cal viva y las cizallas, la mierda ¡y la sangre!, las armas con que los emigrantes ponen en peligro la vida de los agentes de la guardia civil. Vuelve el «miedo al emigrante», se habla incluso de «pánico justificado».

Vuelven las insinuaciones, las medias verdades, y después de ensuciar sin piedad la imagen de los emigrantes, de todos los emigrantes, se abre un paréntesis para meter en él con calzador el adjetivo «humanitario», con el que nos limpiamos las vergüenzas, que no la conciencia.

Una sola de esas muchas palabras que la información utiliza, ahoga en cal viva la vida de centenares de personas, y cubre de sangre y de suciedad sus cuerpos.

Yo sé de la vulnerabilidad sin protección ninguna de esos chicos: sé que tienen derechos pisoteados sistemáticamente, y sé que no van armados, y sé que, si quieren pasar la frontera, tendrán que forzar la valla y vencer la oposición de las fuerzas del orden, y sé que luego les van a acusar de violentos por haberlo hecho, y sé que nadie va a recordar la violencia continuada que se ejerce contra ellos, violencia que, sin que ningún hospital pueda dar testimonio de ello, les dejará secuelas físicas o psíquicas para toda la vida.

Los Gobiernos europeos, todos, y con ellos los responsables de Bruselas, han gastado y continúan gastando miles de millones de euro en rechazar emigrantes en las fronteras, y no han sido capaces de elaborar una política migratoria digna de ese nombre.

La degradación de la política a chantaje, eso es lo que se nos obliga a ver en estos días, sin que nadie parezca escandalizarse por ello.     Leer más…

Santiago Agrelo en Religión Digital, 26 de agosto de 2018

 

Perú distingue a Gustavo Gutiérrez con las Palmas Magistrales

Le otorga el reconocimiento por sus aportes a la educación y cultura

El Ministerio de Educación destaca su «vasta producción académica» en la Teología de la Liberación.

Filósofo, psicólogo, sacerdote, teólogo, pero sobre todo educador, Gustavo Gutiérrez celebró 90 años de vida este año, de los cuales más de la mitad los ha dedicado a la vida académica y eclesiástica. Por ello, el Ministerio de Educación le otorgó ayer la distinción de las Palmas Magisteriales, en el grado de Amauta.

Creada en 1949, esta condecoración constituye el máximo reconocimiento honorífico que entrega el Estado a los maestros y otros profesionales que han contribuido de gran forma en el ejercicio de sus actividades pedagógicas o han hecho grandes aportes a la educación, ciencia, tecnología y cultura del país.

Maestro innovador

La Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM) presentó la postulación, que fue apoyada por la Pontificia Universidad Católica del Perú, el Instituto Bartolomé de las Casas, el Centro de Estudios y Publicaciones y el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica.

Conversando con el rector de la UARM, Ernesto Cavassa, nos explica que la institución tomó la iniciativa porque Gutiérrez es profesor honorario desde 2014. «Además, consideramos cinco características para proponerlo, ya que es innovador, logra incidir en la realidad social y eclesial, es interdisciplinario, es maestro y vive en coherencia», explica Cavassa.

No es únicamente alguien que se quedó en los libros y se dedicó a una vida intelectual, sino que, a partir de sus reflexiones, logró incidir en aquellos que son capaces de generar un cambio.

Como ya se explicó, Gustavo Gutiérrez es un educador interdisciplinario. Obtuvo doctorados honoris causa en universidades de Alemania, Canadá, Puerto Rico y Argentina. También ha recibido honores como Caballero de la Legión de Honor, del Gobierno Francés; es miembro de la Academia Peruana de la Lengua, miembro honorario de la Academia Americana de Artes, de EE.UU, entre otros. A sus 90 años, continúa en el ámbito académico como profesor de la Universidad de Notre Dame (EE.UU). Un ejemplo de dedicación.

Datos

– Algunas de sus distinciones son el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades (2003) y el Premio Nacional de Cultura (2012).

– Una de las obras más reconocidas del sacerdote es Hacia una teología de la liberación (1971).

– Además de Gutiérrez, el Minedu también distinguió como Amautas a Santiago Cueto Caballero y María Elena Valdiviezo.

– En el grado de Educador, fueron distinguidos Domitila Ventura y Maria Elena de la Cruz, de Pasco; Ninoska Achahuancho, de Cusco; Elio Soto, de Madre de Dios; y Bertha Saavedra, de Ica.

Pierina Denegri en Religión Digital, 17 de agosto de 2018

Pablo VI: un papa muy criticado y no debidamente apreciado

Permitió que un cierto aire fresco entrara en la Iglesia propiciando otra forma de comunidad cristiana. En el aniversario de su muerte tenemos la responsabilidad de recordar que es posible otra iglesia.

El pasado 6 de agosto se han cumplido cuarenta años de la muerte del papa Pablo VI (1978). A él le tocó liderar un tiempo eclesial complicado, pero, a la vez, creativo y esperanzador. Tras la muerte de Juan XXIII, y una vez finalizada la primera sesión conciliar (1963), se inicia su pontificado, teniendo que finalizar la recién iniciada Asamblea Episcopal y, sobre todo, proceder a su aplicación.

Su pontificado es objeto -cuando menos- de dos valoraciones: la que entiende que es quien pone las bases -por su comportamiento ambivalente, incluso en la misma aula conciliar- para una lectura involutiva del Vaticano II y la que considera que activa -tímidamente, por supuesto- una cierta renovación de la Iglesia que será frenada en los siguientes pontificados.

Los participantes en el XXI Congreso de Teología celebrado en Madrid del 8 al 11 de septiembre de 2011 tuvieron la oportunidad de escuchar el sincero y conmovedor testimonio de Giovanni Franzoni sobre su participación en el Vaticano II y, en palabras suyas, la penosa historia de su traición a manos de Pablo VI sin, siquiera, haber sido clausurado. La recepción involutiva del Vaticano II no arrancó, como habitualmente se suele entender, con el pontificado deJuan Pablo II y auxiliado por J. Ratzinger, sino en el aula conciliar, siendo el papa Montini el sucesor de Pedro. Con palabras del mismo G. Franzoni: «fue el mismo Pablo VI quien puso las premisas para que el Concilio pudiera ser, al menos en parte, ‘domesticado’ y el postconcilio ‘enfriado'». Y un poco más adelante abunda en la misma tesis: el papa Montini «tomó decisiones que amputaron el Concilio en sus potencialidades, y puso las premisas para una interpretación reductiva de los documentos del Vaticano II».

Avalaban esta conclusión, cuando menos, siete polémicas intervenciones suyas a lo largo de los trabajos conciliares y también en el tiempo inmediatamente posterior a la clausura de la Asamblea Episcopal:

1.- La famosa «Nota explicativa previa» a la Lumen Gentium (concretamente, al capítulo tercero) que va al final del documento conciliar, aguando -cuando no, disolviendo- la colegialidad episcopal.

2.- La proclamación de María -siguiendo al episcopado polaco- como «Madre de la Iglesia» y desoyendo el parecer mayoritario de los padres conciliares que la veían como «Madre en la Iglesia», es decir, como discípula de Jesús y no «sobre» la Iglesia.

3.- La reserva papal de la cuestión del celibato de los presbíteros ante la petición de algunos padres conciliares para que se ordenaran hombres maduros, (los que serán llamados más adelante, «viri probati»), es decir, padres de familia y con una vida profesional asentada.

4.- La reserva sobre la cuestión de los medios moralmente lícitos para regular la natalidad.

5.- La asignación de una responsabilidad meramente consultiva a los Sínodos de Obispos, dejando al Papa libre para acoger o rechazar sus propuestas. En realidad, semejante decisión obedecía a una estrategia que -alimentada, una vez más, por la curia vaticana- pasaba por «de-potenciar» el Concilio y, particularmente, la colegialidad episcopal.

6.- El desinterés por dotar a la Iglesia de las instituciones adecuadas en las que visibilizar y concretar la afirmación conciliar de la Iglesia como «pueblo de Dios». Podría haber erigido algo así como un senado de la Iglesia católica en el que estuvieran representados obispos, sacerdotes, monjes, monjas, religiosos, religiosas, laicos, hombres y mujeres, para debatir los grandes problemas. Nada de eso vio la luz.

7.- Finalmente, su negativa a que las mujeres pudieran acceder al sacerdocio.     Leer más…

Jesús Martínez Gordo en Religión Digital, 18 de agosto de 2018


 

Siete requisitos ineludibles para cumplir la penitencia por los abusos del clero

Resarcir a las víctimas económicamente, aunque la Iglesia tenga que vender el Vaticano. Expulsar a los obispos encubridores y que no cumplieron su función ‘in vigilando’.

Examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de la enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia. Son los cinco requisitos para una buena confesión. El Papa Francisco acaba de entonar un solemne y público ‘mea culpa’ por los clérigos abusadores y los obispos encubridores de la plaga de la pederastia. Pero las peticiones de perdón, aunque sean sentidas y obligadas, como en este caso, no son suficientes. Hay que pasar a los hechos. Hay que cumplir la penitencia.

Eso significa, a mi juicio y en primer lugar, acercarse de verdad a las víctimas. Para escucharlas, acogerlas y, sobre todo, resarcirlas de su dolor y de sus heridas. Con protección real y ayuda psicológica, evidentemente pagada por la institución. Y con todo tipo de ayudas que necesiten, especialmente las materiales. Que a esas vidas destruidas no les falte lo necesario para vivir y puedan salir adelante lo más dignamente posible. Y si eso significa que la institución tiene que arruinarse, que se arruine. Y si tiene que vender palacios, iglesias y hasta el propio Vaticano, que lo haga. Vale más la vida de un inocente que todas las riquezas eclesiásticas acumuladas durante tantos siglos.

La segunda medida tendría que ser la expulsión ipso facto de todos los obispos encubridores. Porque muchos de ellos ordenaron a esos abusadores y otros los encubrieron y no ejercieron uno de sus papeles primordiales: el de ‘inspector’. A la calle, por no ejercer su responsabilidad in vigilando, muchos o casi todos. Porque el ‘cáncer’ del encubrimiento era sistémico. La punta del iceberg ha aflorado en Estados Unidos, Chile, Irlanda…pero en las iglesias de todos los demás países del mundo se funcionaba de la misma manera.

El abuso era considerado un ‘pecadillo’, al cura se le cambiaba de parroquia o, en última instancia, se le mandaba a misiones y se le pedía que se arrepintiese y se confesase, para seguir pecando. Y nunca o casi nunca se consideraba el abuso un delito y, por lo tanto, no se remitía a los abusadores a la justicia civil. La situación ideal para los depredadores sexuales, que, revestidos del poder sagrado (la máxima expresión del poder), tenían acceso ilimitado a niños, niñas, mujeres y hombres (según sus apetencias) y, además, sabían que estaban protegidos por la ‘omertá’ eclesial.

No en vano el cardenal Castrillón, alto curial de la época de Juan Pablo II recientemente fallecido, decía que el obispo no podía denunciar a sus curas abusadores, porque es un padre para sus sacerdotes y un padre no denuncia a sus hijos, aunque sepa que son criminales.

Por eso, en tercer lugar, el Vaticano tendría que pedir perdón y revisar las responsabilidades de altos cargos curiales en la dinámica sistémica del encubrimiento.     Leer más…

José Manuel Vidal en Religión Digital, 21 de agosto de 2018

 

La Iglesia no tiene solución, si no cambia el clero

Suprimir el clero, tal como ahora mismo está organizado y gestionado. Mientras ‘hacerse cura’ sea ‘hacer carrera’, la Iglesia seguirá estando rota.

El papa Francisco acaba de publicar una carta, dirigida al «pueblo de Dios», en la que denuncia los abusos sexuales que no pocos clérigos vienen cometiendo contra menores de edad desde hace ya bastantes años. «Un crimen que genera hondas heridas de dolor» sobre todo en las víctimas, dice el papa.

Este asunto es gravísimo, como bien sabemos. Grave para las víctimas. Grave para quienes lo cometen. Grave para la sociedad y para la Iglesia. Por eso se han escritos cientos de artículos y no pocos libros alertando del peligro que todo esto entraña. Y ofreciendo soluciones de todo tipo. No voy a ponerme ahora a discutir quién tiene razón – y quién no la tiene – en el análisis y solución de este enorme problema. ¿Quién soy yo para eso?

Sólo creo que puedo (y debo) decir algo que me parece fundamental. El papa Francisco no duda en decir que el «crimen», que son los mencionados abusos sexuales, han sido cometidos «por un notable número de clérigos y personas consagradas». Pero, cuando se refiere a las consecuencias, el mismo papa dice que «el clericalismo, sea favorecido por los propios sacerdotes como por los laicos, genera una escisión en el cuerpo eclesial». Es decir, el clericalismo ha roto la Iglesia, la tiene destrozada. Y una Iglesia rota, termina rompiendo hasta las conciencias de los culpables y la vida de los más débiles.

No es lo mismo hablar de «clero» que de «clericalismo». El diccionario de la Rae dice que «clericalismo» es la «intervención excesiva del clero en la vida de la Iglesia, que impide el ejercicio de los derechos de los demás miembros del pueblo de Dios». El papa hace bien en responsabilizar, no tanto al «clero», sino más propiamente al «clericalismo». Y digo que el papa hace bien, al utilizar esta distinción lingüística, porque de sobra sabemos que, si hablamos del «clero», no se puede generalizar. Por todo el mundo, hay «hombres de Iglesia» (clérigos) que son sencillamente ejemplares y hasta heroicos.

Otra cosa es si hablamos de «clericalismo». Porque la teología y el derecho eclesiástico están pensados y gestionados de manera que «inevitablente» todo «hombre de Iglesia», que no sea un santo o un héroe, termina ejerciendo el más refinado y quizá brutal «clericalismo». Por la sencilla razón de que, si cumple con lo que le impone la «teología» y el «derecho» de la Iglesia, no tiene más remedio que «impedir el ejercicio de los derechos de los demás». Por ejemplo, tiene que impedir que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres. Y así, tantas y tantas otras cosas.

¿Tiene esto solución? Claro que la tiene.     Leer más…

José María Castillo en Religión Digital, 21 de agosto de 2018

 

Rosa Chávez invita a «llenar el mundo del nombre de Romero»

Los salvadoreños celebran 101 años del natalicio del pronto santo. Lanza la campaña «en mi casa una planta de Romero y el santo en mi corazón» en honor al mártir.

Feligreses católicos acudieron este miércoles a la Catedral Metropolitana de San Salvador para conmemorar los 101 años de natalicio del beato Óscar Arnulfo Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 y que será canonizado en el Vaticano en octubre próximo.

El cardenal salvadoreño, Gregorio Rosa Chávez, fue el encargado de presidir una misa de acción de gracias en la que participaron familiares de Romero, feligreses y alumnos del Complejo Educativo San Francisco.

Durante su homilía, Rosa Chávez invitó a todos los asistentes a «llenar el mundo del nombre de Romero», y a «orar para que la pronta canonización del beato traiga consigo bendiciones para este país, que tanto lo necesita».

«Feliz cumpleaños monseñor Romero (…) en este día tan especial tus hermanos, por lo que diste la vida, honramos tu memoria y te elevamos plegarias para que derrames bendiciones sobre este pueblo tan sufrido», expresó el religioso.

Rosa Chávez recordó la vida de monseñor Romero, nacido un 15 de agosto de 1917 en la oriental Ciudad Barrios, y leyó algunas de las homilías del beato en las que denunciaba las violaciones a los derechos humanos que sufría la población y las injusticias sociales a las que eran sometidos en El Salvador.

Tras el evento religioso, el cardenal Rosa Chávez y jerarcas de la Iglesia Católica lanzaron la campaña «En mi casa una planta de Romero y el santo en mi corazón», con la que buscan que todos los salvadoreño tengan en sus hogares una planta de romero en honor al beato.

Romero se caracterizó por constantemente denunciar en sus homilías los ataques de los cuerpos de seguridad contra la población civil y otras violaciones a los derechos humanos.

El beato será canonizado el 14 de octubre junto a Pablo VI durante el Sínodo de Obispos, la asamblea de prelados llegados de todo el mundo al Vaticano donde se abordarán temas relativos a la juventud, que se realizará desde el 3 hasta el 28 de octubre.

Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un escuadrón armado de la derecha mientras oficiaba misa en la capilla del hospital de cáncer Divina Providencia de San Salvador, en los días previos al estallido del conflicto armado salvadoreño (1980-1992).

Redacción de Religión Digital, 16 de agosto de 2018

 

Empieza el juicio por pederastia contra el cardenal Pell

El ‘número tres’ está acusado de haber agredido a menores hace varias décadas. Un informe reveló que la Iglesia Católica recibió quejas de 4.500 personas por supuestos abusos a menores cometidos por unos 1.880 de sus miembros, sobre todo sacerdotes, principalmente entre 1980 y 2015.

El cardenal australiano George Pell, el «número tres» del Vaticano, afronta en Australia a partir de este miércoles un juicio relacionado con delitos sexuales contra menores ocurridos en el pasado y del que se ha prohibido informar por orden judicial.

La información sobre el proceso no puede ser divulgada, ni siquiera parcialmente, en Australia, según una orden judicial emitida el pasado mes de junio para garantizar un juicio justo.

La restricción informativa permanecerá vigente hasta que se levante la orden o se emita un veredicto.

Pell, de 77 años, recibió del Papa Francisco en junio de 2017 un «periodo de excedencia» del cargo de prefecto de la Secretaría de Economía del Vaticano, que ocupó el 24 de febrero de 2014, para afrontar este proceso.

Una comisión oficial investigó entre 2013 y 2017 la respuesta de las instituciones australianas a los casos de abusos sexuales de menores y concluyó que hubo «decenas de miles» de víctimas.

«Decenas de miles de niños fueron abusados sexualmente en las instituciones australianas. Nunca sabremos la cifra, pero cualquiera que sea, supone una tragedia nacional perpetrada durante generaciones dentro de nuestras más respetadas instituciones», señaló en el documento presentado el pasado diciembre.

Este informe reveló que la Iglesia Católica recibió quejas de 4.500 personas por supuestos abusos a menores cometidos por unos 1.880 de sus miembros, sobre todo sacerdotes, principalmente entre 1980 y 2015.

Reporteros Sin Fronteras (RSF) criticó que la prensa tenga prohibido informar del juicio que afronta el cardenal Pell, y solicitó que las autoridades judiciales den marcha atrás a esa decisión.

Redacción de Religión Digital, 15 de agosto de 2018

 

Holocausto de abusos en la Iglesia de EEUU

Pensilvania acusa a 300 sacerdotes de las violaciones de al menos 1.000 niños. La Fiscalía denuncia «un encubrimiento sistemático por altos cargos de la Iglesia» en las diócesis y en Roma.

La Corte Suprema del estado de Pensilvania (EE.UU.) publicó este martes un informe de un gran jurado que documenta 300 supuestos casos de «sacerdotes depredadores» sexuales en seis diócesis, tras investigar denuncias de abusos de menores.

El jurado explicó en el documento, que consta de 1.356 páginas, que ha identificado a unos 1.000 menores que han sido víctimas, algunos de ellos varones, aunque también hay chicas, y entre los que hay adolescentes y muchos preadolescentes.

«Algunos fueron manipulados con alcohol o pornografía. A algunos les hicieron masturbar a sus agresores, o fueron manoseados por ellos. Algunos fueron violados oralmente, algunos vaginalmente, algunos analmente», denuncia el texto.

El jurado detalló que para elaborar este documento ha escuchado el testimonio de decenas de testigos y ha revisado medio millón de páginas de documentos internos de las diócesis.

En ese sentido, no descartó que el número real de víctimas ascienda a miles, ya que es posible que los registros de algunos menores se hayan perdido o que el afectado optara por mantener el silencio.

En el informe, el jurado criticó que todos los casos fueron dejados de lado por los líderes de la iglesia «que prefirieron proteger a los abusadores y a la institución, sobre todo».

Como consecuencia del encubrimiento, casi todos los casos son demasiado antiguos como para ser juzgados, ya que la mayoría son anteriores al año 2000, aunque el jurado subrayó que ha emitido acusaciones contra un sacerdote de la diócesis de Greensburg y otro de la de Erie, que presuntamente ha estado abusando de menores en la última década.

En una rueda de prensa, el fiscal general del estado, Josh Shapiro, destacó que el informe detalla «un encubrimiento sistemático por altos cargos de la Iglesia en Pensilvania y en el Vaticano».

Aparte de las diócesis de Greensburg y Erie, el resto de las afectadas son las de Scranton, Allentown, Harrisburg y Pittsburgh, todas ellas en Pensilvania.

El pasado 1 de agosto, la diócesis de Harrisburg, una de las implicadas, publicó una lista de 71 religiosos y seminaristas, algunos de ellos ya fallecidos, «acusados» de abusos sexuales a menores desde 1940.

Arrepentimiento, tristeza, vergüenza: las reacciones de la Iglesia

Remordimiento profundo, grande tristeza, el abuso es despreciable y no tiene lugar en la Iglesia, shock, vergüenza…    Leer más…

Redacción de Religión Digital, 15 de agosto de 2018


 

Castillo, sobre la «crisis» de refugiados: «El problema es que nos hemos deshumanizado»

Ahora mismo nos vemos metidos de lleno en un fundamentalismo que no sabemos definir. La humanización, a fondo y para todos, nos da miedo.

No es fácil analizar y explicar, al detalle y hasta el fondo, lo que nos está pasando, desde no hace mucho, en España, en Europa, por todo el mundo. No me refiero, ni sólo ni principalmente, a la crisis económica. Aunque, por supuesto, los problemas relacionados con la gestión de la economía tienen mucho que ver con lo que estamos viviendo. Pero el problema más preocupante, ahora mismo, está en otra cosa.

Me refiero a la experiencia de «crispación colectiva» que estamos viviendo. Ya he dicho que esto tiene mucho que ver con la economía. También con la política. Y mucho, tal como están las cosas en este momento. Por otra parte, el cambio de cultura y de costumbres, que estamos viviendo, es tan rápido y tan profundo, que no acertamos a entender lo que nos está ocurriendo. Todo esto, como es lógico, produce malestar, inseguridad, crispación…

Pero me da la impresión de que hay otros factores, en este momento, que son determinantes para ponernos más nerviosos o quizá más crispados. Ahora mismo tenemos el problema de los inmigrantes. Europa supo formular la declaración universal de los «Derechos Humanos». Y ahora mismo Europa, por mantener a toda costa su alto nivel de bienestar, no duda en quebrantar, en cosas muy fundamentales, esos «derechos», que ella misma declaró y difundió por todo el mundo.

El hecho es que las cosas han venido rodadas de manera, que, ahora mismo nos vemos metidos de lleno – quizá sin darnos cuenta – en un «fundamentalismo», que no sabemos definir, ni tenemos conciencia de lo que nos está pasando, ni por tanto acertamos a salir de este callejón sin salida.

Hablo de «fundamentalismo», que no es ni fanatismo, ni autoritarismo. El fundamentalismo es vuelta a las fuentes, a los orígenes, a lo más auténtico. Recuperar nuestra verdadera y única autenticidad. Por eso, cuando en este asunto tan básico, nos vemos amenazados, entonces es cuando se encienden todas las alarmas. Y el fundamentalismo se pone en marcha.

De ahí que, con toda la razón del mundo, el conocido sociólogo Anthony Giddens ha definido el «fundamentalismo» como «tradición acorralada». Lo estamos sintiendo en nuestras carnes.

Cuando cada día nos enteramos de que Asia y África se nos vienen encima – lanchas, pateras, barcos sobrecargados de cientos de personas…, como les pasa a los norteamericanos con las gentes de la América hispanoparlante – quisiéramos levantar murallas para protegernos de los invasores. Los que nos invaden porque vienen huyendo de las guerras que nosotros hacemos posibles con nuestro gran negocio de la venta de armamentos, la compra del coltán para que sigan funcionando nuestros móviles, el gas, el petróleo, la madera, los metales preciosos… ¿qué sé yo?

Así las cosas, ¡por lo que más quieran!, que no nos engañen los políticos, ni sus técnicos, ni sus medios de comunicación. El problema está en que nos hemos «deshumanizado». Y la «humanización», a fondo y para todos, nos da miedo. ¿No tendría que ser un «proyecto global», en este sentido, lo que más nos debería preocupar y lo primero que tendríamos que hacer?

¿Qué esto es una utopía? Ya lo sé. Pero también estoy seguro de que la más peligrosa y la más inútil de todas las utopías es la que consiste en un mundo sin utopía. Un mundo así, se convertiría inmediatamente en una momia.

A fin de cuentas, por lo que ha sido mi profesión y mi vida, según mis creencias religiosas, los cristianos decimos que Dios, para salvar al mundo, se humanizó. Pues eso digo yo. De la «tradición acorralada» no nos saca nada más que lo que nos sacó de las manadas de chimpancés: nuestra «condición humana». Esto es lo que más nos urge a todos: ser profundamente humanos.

José María Castillo en Religión Digital, 14 de agosto de 2018