«Tengo miedo, me van a matar»

El Getsemaní de Óscar Romero antes de ser asesinado durante la misa. Fue un santo. Pero, antes que un santo, fue un ser humano, profundamente humano.

Nadie pone en duda que Monseñor Romero fue un obispo ejemplar. Tan ejemplar que cuanto más se va conociendo su vida, más se le aprecia y más se le admira. Esto es lo más claro y lo más seguro que puedo afirmar, después de los 17 años que fui profesor de Teología en la UCA, la Universidad que tienen los jesuitas en El Salvador (CA).   Leer más (José María Castillo)