La Palabra de Dios, a través de San Pablo, transforma nuestro recuerdo del pasado en memoria viva. “no ignoréis la suerte de los difuntos, no os aflijáis como los hombres sin esperanza, porque Dios los lleva con Él”Esta memoria viva, se hace presencia y convivencia:“Todos estaremos (viviremos) siempre con el Señor”
Quiere decir que de nuestras raíces, de nuestros recordados seres queridos, sigue fluyendo, porque “están con el Señor”,
una corriente de amor,
la misma que nos dio la VIDA