DOMINGO XXIV .1.0- A – (Jn. 3, 13-17)

ORAR CON EL EVANGELIO

14 septiembre 2008

Señor Jesús:

Hoy escuchamos en el Evangelio el sentido principal de tu vida:                               
 ''Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único,                                              
para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna".

Tu muerte, no fue una muerte cualquiera sino en la Cruz …
Destinada a los malhechores …  
Por eso, tu Iglesia, nosotr@s queremos celebrar la "exaltación de la Santa cruz".       
N
os enseña, que la cruz en ti Jesús, se ha convertido en la mayor prueba                      
del amor de Dios al ser humano.

Leer más

DOMINGO XXIII DEL T.O. Ciclo A – (Mt. 18,15-20)

      

                                   ORAR CON EL EVANGELIO 

7 septiembre 2008

Señor Jesús:

Hoy nos invitas a ahondar en nuestra relación comunitaria, a la corrección fraterna: respetar a las personas y colaborar al bien común, son derechos y deberes reforzados por tu Evangelio.

¡Que cosa más difícil nos pides, Señor!.¡Qué difícil es, saber hacerlo bien! Y sobre todo cuando el otr@ me ha ofendido.

Que no me pare en las apariencias, en las sospechas, en las habladurías.

Ponerse ante la Voluntad del Padre, ante el sufrimiento de los más débiles, es un don del Espíritu Santo.Por eso la corrección habría que empezarla con oración.

Leer más

Orar con el Evangelio

 DOMINGO  XXII DEL T.O. – A – (Mt. 16, 21-27). Agosto 31 – 2008

Tú, Señor, dijiste: "Quien quiera guardar su vida, la perderá; y quien la gaste y dé por mí, la recobrará".
A pesar de todo, tenemos miedo a gastar la vida y entregarla sin reservas.
Un tremendo instinto de conservación nos lleva al egoismo.
Señor, nos da miedo gastar la vida. Sin embargo, Tú nos diste la vida para gastarla.
No podemos reservárnosla en un estéril egoísmo.
Gastar la vida es trabajar por los demás, aunque no nos paguen; y ¡cuánto nos cuesta esto!.
Gastar la vida es hacer un favor a quien nada puede darnos a cambio. Ya lo sé, Señor, pero…
Gastar la vida es arriesgarse incluso al inevitable fracaso, es "quemar las naves" a favor del prójimo.

Leer más

Orar con el Evangelio

DOMINGO  XXI – T.O.  Ciclo – A – 

     El Señor se retira con sus discípulos e intenta hacer balance sobre la misión.

     “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”, preguntas.

Es lógico que, como buen pastor, quieras saber el calado del mensaje y de tu amor, sólo desde la realidad conocida puedes proponerte  metas.

     Señor, en este rato de oración, de encuentro contigo, quisiera identificarme con Pedro, con los discípulos, ante la pregunta que les haces:

     ¿Quién dice la gente que soy yo?

     “Y vosotros ¿quién decís que soy yo?”, preguntas a los de casa.

Pedro, en nombre de los discípulos, reconoce tu identidad

         “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

     Por la fe expresada, le reconoces “dichoso” porque el Padre se lo ha revelado. Es gracia, regalo de Dios, que se da a todos los creyentes. Esta fe es la roca sobre la que se asienta la Iglesia.

Leer más

ORAR CON EL EVANGELIO

Domingo  XX .T.O Ciclo  – A –  ( MT. 15,21-28 ) – Agosto 17 – 08

   

Señor Jesús:

Hoy, una mujer extranjera te arranca la curación de su hija.

Expresa su fe con diversas oraciones:

“Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David”

“Señor, socórreme”

“También los perros se comen las migajas que caen de la mesa de sus señores”

Tu comportamiento, parece raro.

En primer lugar parece que no respondes a su grito.

Después de la mediación de tus discípulos,

Contestas evasivamente

“solo me envían a las ovejas de Israel”

                  ¿Querías probar la fe de esta mujer?

  Que sabe que todo es amor gratuito del Padre,

                  Que espera pacientemente la acción de Dios.

 
Leer más

ORAR CON EL EVANGELIO

Domingo  XX .T.O Ciclo  – A –  ( MT. 15,21-28 ) – Agosto 17 – 08

   

Señor Jesús:

Hoy, una mujer extranjera te arranca la curación de su hija.

Expresa su fe con diversas oraciones:

“Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David”

“Señor, socórreme”

“También los perros se comen las migajas que caen de la mesa de sus señores”

Tu comportamiento, parece raro.

En primer lugar parece que no respondes a su grito.

Después de la mediación de tus discípulos,

Contestas evasivamente

“solo me envían a las ovejas de Israel”

                  ¿Querías probar la fe de esta mujer?

  Que sabe que todo es amor gratuito del Padre,

                  Que espera pacientemente la acción de Dios.

 
Leer más

Orar con el Evangelio

Zuriñe

Domingo  XX .T.O Ciclo  – A –  ( MT. 15,21-28 ) – Agosto 17 – 08

                               Señor Jesús:

Hoy, una mujer extranjera te arranca la curación de su hija.

Expresa su fe con diversas oraciones:

“Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David”

“Señor, socórreme”

“También los perros se comen las migajas que caen de la mesa de sus señores”

Tu comportamiento, parece raro.

En primer lugar parece que no respondes a su grito.

Después de la mediación de tus discípulos,

Contestas evasivamente

“solo me envían a las ovejas de Israel”

                  ¿Querías probar la fe de esta mujer?

La fe perseverante te conmueve y te compromete a curar a su hija enferma y le dices con cariño:

“Mujer qué grande es tu fe. Que se cumpla lo que deseas”.

Así aprendió esta mujer a confiar en el amor del Padre.

Amor que actúa siempre, aunque no lo percibamos.

                  Amor que respeta el protagonismo de las personas en la historia.

                                 Amor sensible al dolor de sus hij@s.

                  Amor que sigue animando y esperando, incluso ante la incomprensión.

 

 

Leer más

Festividad de la Asunción de Marí­a

(Lc. 1, 39 – 56). María se puso en camino…         

MARÍA:        
Enséñanos a reconocer en nosotros
        
Las maravillas de Dios.
        
Danos sencillez de corazón
        
Para agradecer al Señor
Todo lo bueno que cada día nos regala.
Que no nos llene de orgullo lo que somos capaces de realizar
Sino lo mucho que Dios nos ama,
Comprendiendo que todo lo que hacemos,

Él lo hace posible.

 Él sostiene nuestra vida con su aliento amoroso.
Que cada momento de nuestra vida
Sea un canto continuo de gratitud,
¡Engrandece mi alma al Señor!          

Como lo viviste tú, MARÍA, mujer agradecida.          
Que saltemos de alegría,
          
Reconociendo el amor de Dios en nuestras vidas.
          
Que respondamos al amor que Dios  nos tiene
          
Con nuestro amor.
         
MADRE, enséñanos a ser siempre agradecidos, como tú.
         
Que cantemos contigo:
          
“ENGRANDECE MI ALMA AL SEÑOR,
         
SE ALEGRA MI SER, EN DIOS MI SALVADOR”.
          AMÉN.                                              

Zuriñe

Orar con el Evangelio, orar con la vida y desde la vida

Me han invitado a “comunicar” oraciones que tenga o que yo haga y me he atrevido a decir: “a mí, eso, me da vida". Y aquí estoy.

Sin duda, pondré muchas ya editadas en diversos libros o revistas y ya a sus autores les doy las gracias porque me ayudaron a orar.

Primero os diré que: “es necesario orar”. Orar para el cristiano/a (tal vez para cualquier persona) no es una obligación, es: “una necesidad.

Muchas veces decimos: no se. Pero a orar, se aprende orando y hay una forma de oración para cada persona, para cada situación, para cada momento.

Sin el balbuceo de las primeras palabras, la persona humana no llegaría nunca a hablar. Y siempre hay alguien que nos ayuda. Eso quiero yo con mis sencillas aportaciones.

La primera condición para orar, es: “romper” a orar, ponerse a orar. Es seguro que Dios, terminará haciendo descender mansamente sobre ti, sobre mí, la lluvia de su gracia, de su presencia.

Otra de las condiciones es saber que al Señor se le encuentra  principalmente “por los caminos del Evangelio”

El cristiano, seguidor de Jesús, ora, porque cree. La vida cristiana de seguimiento, dispone para la oración. Pero la oración nos dispone para esa vida cristiana que quizá está floja, fría… Y conscientes de nuestra limitación, muchas veces como los discípulos tenemos que “gritar”: “Señor, auméntanos la fe”. “Ven en ayuda de mi incredulidad”; quiero creer. Señor, yo creo, pero aumenta mi fe.

Zuriñe

 

Leer más

Domingo 7 de septiembre – XXIII del ordinario

Lecturas:
Ez 33, 7-9.
Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9.
Rom 13, 8-10.
Mt 18 15-20.
 

 

 

IDEAS SUELTAS 

 

El Ev de hoy pertenece al capítulo 18, conocido como discurso a la comunidad. Ciertamente a la comunidad del evangelio de Mateo, y más en concreto a la vista de sus primeras pero importantes dificultades. De esa comunidad del S I se extiende a toda comunidad que pasará por parecidas circunstancias.

¿Cuál es la comunidad real y posible hoy entre nosotros? Quizá hablamos algo menos de lo de la comunidad y nos pesan muchas y diferentes experiencias. ¿Qué ha sido de aquellas primeras comunidades de en torno al concilio y aun anteriores? Son excepción las que han logrado continuidad y la experiencia mayoritaria enseña que ni los hijos de los más comprometidos con el proyecto no lo han seguido después. Tampoco se han incorporado nuevas remesas. Las comunidades de jóvenes casi nunca terminan adhiriéndose a otras ya existentes o de mayores; a lo más se prolongan a sí mismas. La comunicación y comunión de las diferentes comunidades ha sido poco personal y afectuosa y se ha dirigido más hacia lo operativo, con estructuras verticales y repetitivas, donde no contaban las personas y sus aventuras: ya más ‘comités’ que ‘comunidades’. Esa unión de las comunidades primaba la acción de todas ellas, quizá reconociendo que las diferencias eran grandes y resulta más fácil proponer acciones, que más comprometen por serlo que por su contenido. Cuando las divergencias son más ideológicas, el aislamiento de cada una de ellas era prácticamente total. Rarísimo encontrar reuniones de los diferentes movimientos, esos que llaman nuevos movimientos eclesiales, entre sí o con los de otro estilo,  y ni si quiera desear que puedan llegar a darse. Cada grupo demasiado pendiente de su identidad, de sus características o de su líder. Y ¿la comunidad parroquial? Era la única en acoger a todos, sobre todo a los ‘más pequeños’ (Ev). No hacían falta los compromisos particulares, salvo quizá la eucaristía dominical, y todos cabían en ella. En consecuencia, al caber todos, no había una identidad real que les aportara conciencia de pertenencia a un grupo limitado o numerable; no había comunidad. Incluso podían ser mirados como cristianos de segunda por otros grupos y comunidades.

Leer más