ORAR CON EL EVANGELIO
2 de noviembre de 2008
Señor, nuestro mundo gime, cargado de heridas.
Duele la guerra provocada entre países pobres.
Duele el hambre, la injusticia, la incultura…
Duelen los inmigrantes, refugiados, parados y excluidos
Y no cuentan en esta loca historia nuestra.
No permitas, Señor, que vivamos felices en el inconformismo, ni que nos consideremos hijos tuyos si no nos responsabilizamos de nuestros hermanos.
No consientas que anide en nuestro corazón el orgullo y la miseria de quienes buscan sólo su bienestar.
Guíanos, Señor, en la tarea que nos has encomendado de cambiar corazones y estructuras, día a día, para que nuestro mundo sea cada vez un poco más semilla y primicia de tu Reino, pues si Tú no lo haces, confundiremos, lo que Tú quieres con nuestros mezquinos proyectos.
Planta, Señor, semilla nueva dentro de nosotros.
Áranos, riéganos, cuídanos como Tú sabes.
Afina nuestra sensibilidad para que tú agua, Tú brisa y tus caricias hagan de nosotros un campo fértil donde florezca la paz, la justicia y la solidaridad.
ESTO ES VIVIR EN LA VERDAD Y EN EL SERVICIO.
Porque, más vale “SER” que “PARECER”
ZURIÑE