DOMINGO DUODÉCIMO DEL ORDINARIO. Ciclo C. 20 de junio de 2010

Lecturas
Za 12, 10-11; 13, 1  
Sal 62, 2-6; 8-9  
Ga 3, 26-29  
Lc 9, 18-24
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                “Aquel día” repite la 1ª lec para señalar un día que resultará inolvidable, un día para la posteridad, un día que marca la llegada de algo que todos esperábamos, el día, por fin, del Señor. “Aquel día”, tantas veces en los profetas y en toda la escritura. No será el último, el fin de los días. Será un día del final, de los que ya se cuenten como finalización, porque la novedad esperada ya ha llegado, y no hacemos otra cosa que vivir de ella, sin soñar novedades ya cumplidas. Aquel día será un día de los del final, de lo que viene tras alcanzar lo que importa, un día de los últimos, pero no el último día.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 9, 18 – 24)

                               DOMINGO  XII. T.O. – C –  (JUNIO  20)

*           Hoy el Evangelio nos centra en la persona misma de Jesús y en su significado para nosotr@s, como respuesta a su pregunta:
*    Y  VOSOTR@S, ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO”?
Una pregunta muy personal de Jesús:  ¿Quién soy yo para ti? Solamente a un amig@ se le pregunta: ¿Tú qué piensas de mí?  Esta es la pregunta que hoy nos hace personalmente Jesús a cada un@ de nosotr@s.

*           Para ello, creo es necesario ponerse en ORACIÓN.
*           Conocer personalmente a Jesús desde la  experiencia de la fe*
*           Seguirle a El con generosidad.
*           Pero para este seguimiento, parece que Jesús nos pone o nos propone unas condiciones:
*           Negarse a sí mismo
*           Cargar con la cruz de cada día.
*           Mantener una gran disponibilidad. Él, dio hasta la vida… Solo así alcanzaremos la vida en plenitud y la prolongación del camino de Cristo en la vida de la  Iglesia y en nosotr@s que por el bautismo nos hemos revestido de Cristo.

                                 O R A C I Ó N

*  Y VOSOTR@S, ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?

*           Jesús  es  Maestro: antorcha de libertad,
fuente de alegría, viento de paz, victoria sobre toda muerte;  meta de nuestro caminar; compañero de vida y esperanzas… que nadie nos podrá quitar.

*           Jesús es Señor: De Él brota la vida, en  Él nuestra esperanza, con Él todo bien, a Él nuestro reconocimiento, nuestra voluntad,  nuestra justicia, nuestra salvación… que nadie nos podrá quitar.

*           Jesús es Maestro y Señor:
Ya no hay más señores; los señores del dinero, de las leyes, del poder y de los negocios…
*           Todos los príncipes de este mundo están vencidos.

*           Jesús es Maestro y Señor: el que vive y hace vivir; el que nos cura, recrea y salva ayer, hoy y siempre.

*           Jesús es mi Señor. No hay otros señores.
*   JESÚS ES NUESTRO MAESTRO, AMIGO Y SEÑOR.

*  Y VOSOTR@S, ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO”?
*¿Podremos contestar todo esto?  O ¿Quizás  más?…

*                      Z U R I Ñ E 

Undécimo domingo del ordinario. Ciclo C. 13 de junio de 2010

Lecturas:
2S 12, 7-10. 13  
Sal 31, 1-2. 5. 7. 11  
Ga 2, 16. 19-21  
Lc 7, 36-8, 3
 

PRIMERAS IDEAS

                El pecado, la ley, el amor, las mujeres afloran en las lecturas de hoy. El final del evangelio nos recuerda un hecho que hasta hace bien poco no tomábamos en consideración: a Jesús, de forma habitual, le acompañaban los doce y un grupo de mujeres, de las que Lc da los nombres y dice que fueron liberadas por Jesús de malos espíritus y enfermedades, y que ayudaban a Jesús con sus bienes. Una presencia cercana a Jesús y su anuncio, que hoy no parece tener continuidad en las  iglesias, y que, si trata de aparecer o de plantearse, provoca toda clase de problemas, tensiones y divisiones. Se pretende concluida esta cuestión, pero sigue fresca y palpitante, dada la lógica de sus preguntas y lo poco escriturístico de las respuestas. Y ahí siguen las mujeres, tan cercanas a Jesús entonces y ahora, y a las que, sólo por dejarse ver, terminamos acusando de ampliar la división en las iglesias. Las mujeres, y sus ausencias y anonimatos. El pecado de David en la 1ª lec lo constituye el asesinato de Urías, no el adulterio o la violencia contra Betsabé. En el evangelio no figuran los nombres de todas las que acompañan a Jesús. Ni el nombre de “la pecadora”, en un detalle entre delicado y despectivo, que  “ningunea” a la mujer y más siendo mala. En siglos posteriores y recientes, no sólo desaparecen los nombres, sino tradición entera de mujeres que siguen de cerca de Jesús y le acompañan en sus desplazamientos. Por fin, vamos recobrando la importancia de las mujeres y sus nombres y, nos han sobrevenido nuevos problemas –nuestros, no de ellas-. Cuidado, no vayamos a perderlas de nuevo.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 7, 36 – 8,3)

*                    DOMINGO  XIº    TIEMPO ORDINARIO   ( JUNIO  13)

*           La protagonista del Evangelio de hoy es una mujer. Debe ser una pecadora según Simón el fariseo.
            La imagen de la mujer es la de alguien que ha sufrido mucho, que ha sido maltratada por la vida y por las personas y, también que ha llevado una vida de pecado..
            Ella se acerca a Jesús, llora, no es capaz de levantar la vista. Sólo se atreve a besar y perfumar los pies del Maestro.
*           Sólo Jesús es capaz de descubrir en ella amor; un amor que relativiza todo lo demás. Por eso, la ofrece perdón, que es otra forma del amor. El amor, el perdón, tienen la fuerza de cambiar a las personas, y eso Jesús lo sabe , y lo practica..
*           El amor, el perdón pueden cambiar a las personas y transformar la sociedad.

                        O R A C I Ó N

*           Jesús, dijo a la mujer: “TUS PECADOS ESTÁN PERDONADOS”.
            “TU FE TE  HA SALVADO, VETE EN PAZ”.

*           CREDO  DE  LAS  MUJERES.

* Creo en Dios, que ha creado a la mujer y al hombre a su imagen y semejanza, y a l@s dos les encomendó el cuidado de la tierra.

* Creo en Jesús, Hijo de Dios nacido de una mujer, María; que escuchaba y amaba a las mujeres, que entraba en sus casas, que les predicaba el Reino.

* Creo en Jesús, que discutió de teología con una mujer sentado al brocal de un pozo, a mediodía y fue a ella a quien primero reveló su mesianismo; y ella se prestó pronta a proclamar la Buena Noticia a la ciudad.

* Creo en Jesús, que fue ungido por una mujer en casa de
Simón, y que reprendió a los invitados que la despreciaban; que dijo a esta mujer que sería recordada siempre por lo que había hecho con él: por ungirle y besarle.

* Creo en Jesús, que no excluyó a la mujer del círculo de sus discípulos, que se hizo acompañar de ellas, que sintió su amor y solicitud, y que les encomendó la Buena Noticia.

* Creo en Jesús, que curó una mujer en sábado, y la mandó enderezarse porque también ella era ser humano.

* Creo en Jesús, que habló de Dios comparándolo con una mujer que barría su casa para encontrar lo que había perdido, que metía levadura en la masa para fermentar todo.

* Creo en Jesús, que se apareció a María Magdalena y la envió con el mensaje de la Pascua: VETE Y DILES…

* Creo en la plenitud del Salvador, en quien no hay judío ni griego, esclavo o libre, hombre o mujer, porque todos somos un@ en Él.

* Creo en el Espíritu Santo,  que nos cubre con sus alas y nos llena de vida. AMÉN.

*                      Z U R I Ñ E

El Santí­simo Cuerpo y Sangre de Cristo. Ciclo C. 6 de junio de 2010

Lecturas
Gn 14, 18-20
Sal 109, 1-4
  
1Cor 11, 23-26
  
Lc 9, 11-17
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                De la acción a los objetos. Siempre la Eucaristía ha sido una acción (“actio liturgica”, dicho en el latín) con su inicio y final, sus actores y su desarrollo. Era en sí misma una acción sagrada o santa. Una acción estrechamente vinculada a otra, la de la muerte en la cruz y la vida que de ella brota. Ha sido un desplazamiento, explicable quizá pero deformante, pasar de la atención que merece y necesita una acción a los objetos que requiere o que produce la misma.  Esto nos ha sucedido con la Eucaristía. Los textos del Concilio sobre la liturgia (SC) ya buscaban reorientar o corregir este cambio, volviendo a la centralidad de la acción litúrgica. Quedaba claro que la hostia y la eucaristía no eran lo mismo. Hoy claramente retornamos al reciente pasado, y cobran importancia y relevancia los objetos y sus cuidados en detrimento de la acción primera y primigenia. De ahí, el culto eucarístico cosificado en la hostia (nunca en el vino), hasta en las primeras comuniones, que se centran más en cosas que en acciones. Las cosas y su mirar o contemplar. No la acción y sus dinámicas. Estático frente a dinámico. Puede resultar algo dualista el planteamiento, pero creo que expresivo de lo que nos sucede en torno a la Eucaristía, “sacramento de nuestra fe”, vehiculación de la misma.

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* ORAR CON EL EVANGELIO: (Lc. 9, 11b – 17)

* EL  SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

*           “SER  PAN”.
*       Puede que sea bonito, pero desde luego no es nada fácil, “hacerse pan”…
*      
Significa, que ya no puedes vivir para ti, sino para l@s demás. Así lo hizo Jesús.
*      
Significa que debes tener paciencia y mansedumbre como el pan, que se deja “amasar”, cocer y partir…
*      Significa que debemos ser humildes como el pan, que no figura en la lista de los platos exquisitos… Pero está ahí… para acompañar…
*      Significa que debemos cultivar la ternura y la bondad, porque así es el pan, tierno y bueno…
*      Significa, que debemos vivir siempre en el amor más grande, capaz de morir para dar vida, como lo hizo JESÚS y se hizo PAN.

*      Todo esto y más lo vivió JESÚS y por eso multiplico el PAN.
*     
Que nos dejemos “cocer” por el fuego del Amor y del Espíritu. Después ya podremos ofrecernos a tod@s l@s que tengan algún hambre…
*       Y JESÚS, MULTIPLICARÁ EL PAN…

*           La Comunidad que comparte, vive el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, vive el milagro de un mundo nuevo, de unas relaciones nuevas.
*           En el banquete del Reino de Dios, tod@s comen, tod@s se sacian y sobra en abundancia…

*                      O R A C I Ó N

*           Gracias, Cristo Jesús, porque sabías que además del hambre corporal, las personas tenemos otras hambres más profundas. Por eso no te contentaste con multiplicar los panes y mandar  recoger  las  sobras, sino que TÚ MISMO TE HICISTE PAN.:” YO SOY EL PAN DE VIDA  EL QUE VENGA A MÍ NO TENDRÁ HAMBRE.” (Jn.6,35. 51)

*           Cristo Jesús, el reparto de panes  vemos que tiene todo su sentido en el reparto  del PAN EUCARÍSTICO. No sólo dar  lo que tenemos sino entregarnos.
Como  tú, JESÚS.
 
*          Y NOS DICES:”ESTO ES MI CUERPO QUE SE ENTREGA POR VOSOTR@S, HACED LO MISMO EN MEMORIA MIA”.

*           Por eso hoy celebramos el día de la caridad; que no  nos apartemos  de “donde están los últimos”. Que sepamos hacernos cuerpo entregado.

*           Cristo Jesús, que cada celebración Eucarística nos haga más acogedores y comprensivos con l@s demás.
*           Los discípulos distribuyeron el pan y los peces que Tú habías bendecido. Que cada un@ de nosotr@s seamos transmisores de la fe y del amor que Tú Cristo Jesús nos das en cada Eucaristía. AMÉN

*                      Z U R I Ñ E

Muy Santa Trinidad. Ciclo C. 30 de mayo de 2010

SANTÍSIMA TRINIDAD
Lecturas
Pro 8, 22-31  
Sal 8, 4-9  
Rom 5, 1-5  
Jn 16, 12-15
 

PRIMERAS  REFLEXIONES

                Ya no es tiempo de pascua, aunque celebremos hoy el misterio de Dios, la Trinidad santa. Debe notarse la diferencia.

                Hoy nos centramos en Dios, y pretendemos llegar, apoyados levemente en las Escrituras, al núcleo mismo de su misterio de vida y amor. Todos los domingos que celebramos la Eucaristía, todos los días y a todas horas, el misterio que todo lo abarca es y sigue siendo el misterio de Dios. No porque lo celebremos hoy y le dediquemos una atención más expresa, se tornará su presencia más viva o clara. Siempre, no hoy sólo, Dios y solo Dios es el centro de la celebración. Siempre Dios y su misterio insondable. Y el universo, y nosotros, todos, en él. Todo más que nosotros, todo escapándose de nuestras manos y posibilidades.

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*ORAR CON EL EVANGELIO:(Jn. 16, 12-15) -C-

FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD – C – Mayo 30.

*           Recordamos en este día, que en el Bautismo fuimos signad@s
en el nombre del Padre y del  HIJO
y del Espíritu Santo”,
envueltos, por tanto, ya desde el principio en su Amor.

*           En la celebración de la Eucaristía, al principio nos santiguamos
en su nombre, y al final el Sacerdote que preside, nos bendice también
con la fuerza del Dios Padre, Hijo y Espíritu.
*          
A lo largo de la Misa cantamos el gloria, recitamos el Credo
y el Sacerdote siempre dirige la oración al Padre,
por medio de Cristo y el Espíritu.
*          
También en nuestra oración personal y otros momentos
nos santiguamos recordando a Dios.

           Todo nos motiva para que sigamos nuestra vida con esperanza,
con alegría. Estamos “sumergid@s” en ese Dios a quien oramos
y a quien hoy celebramos de una manera especial.
Ese Dios que es nuestro origen y nuestro destino gozoso.

*                      O R A C I Ó N

*           Señor, que seamos para  l@s demás, Amor misericordioso
como el de nuestro Padre Dios.
Amor entregado como el de Jesús
y Amor que anima y empuja hacia el bien como el del Espíritu.

*           Señor, nos invitas a situarnos junto a tu Hijo y al Espíritu Santo.
Quieres compartir con nosotr@s tu ilusión por el mundo y las personas. 
Que llevemos a cuant@s nos rodean ilusión y alegría de vivir.

*           Ayúdanos, para que  a lo largo de la semana seamos imagen tuya, 
Dios Padre, Hijo y Espíritu, un Dios Amor que es comunicación sincera, verdad misericordiosa.
 

*          Danos trinidad Santa, Dios único y verdadero
Fuerza y esperanza para ser testigos de tu Amor.

*                       Z U R I Ñ E

ORAR CON MARÍA.

              (Finalizamos el mes dedicado a Ella)  
                               
Motivación
Nos fijamos en los ingredientes con que María aderezaba su oración:

Contemplación Que equivale a estar siempre a la escucha de Dios, ser testigo de cada acontecimiento, llevarlo al fondo del alma y descifrar allí lo que Dios nos quiere decir.

Disponibilidad  Porque quien ora no necesita agenda para sus días ni ma­pas para sus caminos.  Orar es dejar que Dios haga cosas grandes dentro de nues­tra pequeñez.

Alabanza Rezar con María es repetir a cada paso su “Magníficat”. Aprender el oficio de cantor de las maravillas de Dios.

Servicio Apenas el ángel de la Anunciación deja a María, corre ésta a la montaña en ayuda de su prima. Por eso, orar con Ma­ría, es convertir la oración en servicio eficaz.

Fidelidad María es Maestra de un estilo de orar centrado en la fideli­dad de Dios. Y nosotros qué cerca estamos siempre del desaliento. 

Palabra de Dios (Hc. 1, 14) (1 Tes. 5, 15-17) 

*             Todos ellos hacían constantemente oración en común con las mujeres, con María, la madre de Jesús, y con sus her­manos. Hermanos, procurad que nadie devuelva a otro mal por mal; tened siempre por meta el bien, tanto entre vosotros como para los demás. Estad siempre alegres. Orad sin cesar. Dad gracias a Dios en todo porque esto es lo que Dios quiere de todos vosotros.
*                             Oración a María

* María: Tú que velas junto a nosotr@s, que ves nuestras inquietudes, que estás a nuestro lado cuando la vida nos sonríe y cuando las cosas no van del todo bien.

* Te pedimos Madre, que te sintamos cerca de verdad, necesitamos sentir el latir de tu corazón para que el nuestro se contagie de tu amor ardiente.

* María modelo de oración, intercede por nosotr@s, háblale a tu Hijo de nuestra vida, de nuestros  herman@s, de nuestro mundo, de nuestra esperanza.

* María, Virgen orante, ruega por nosotr@s. AMÉN.

*              Z U R I Ñ E

ESPIRITU SANTUARI DEI

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Zatoz, Espiritu kreatzailea, eta isuri gu baitan Jesusen indarra eta hatsa. Zure eraginik eta laguntzarik gabe, ezin dugu harengan sinetsi; ezin ausartu gara haren urratsei jarraitzera: Eliza ez da eraberrituko; gure esperantza itoko da. Zatoz eta kutsa gaitzazu Jesusen bizi-hatsez!

Zatoz, Espiritu Santua, eta ekarri guri gogora Jesusek esan ohi zituen hitz onak. Zure argirik eta harekiko zure testigutzarik gabe, ahaztuz joanen gara Jainkoaren aurpegi ona; letra hil bihurtuko da Ebanjelioa; Elizak ezin hots eginen du albiste onik. Zatoz eta irakats iezaguzu Jesusi bakarrik entzuten!

Zatoz, Egiaren Espiritua, eta egizu Jesusen egian ibil gaitezen. Zure argirik eta gidaritzarik gabe, ezin izanen gara sekula geure erroretik eta gezurretik libratu; ez da ezer berririk eta egiazkorik gu baitan erneko; itsuaurreko izan nahi duen itsuaren antzeko izanen gara. Zatoz eta bihur gaitzazu Jesusen ikasle eta testigu!

Zatoz, Aitaren Espiritua, eta irakats iezaguzu Jainkoari «Abba» esaten, Jesusek egin ohi zuen bezala. Zure berotasunik eta zure alaitasunik gabe, beren Aita galdu duten umezurtzak bezalako izanen gara; ezpainez dei eginen diogu Jainkoari, baina ez bihotzez; gure otoitza hitz huts izanen da. Zatoz eta irakats iezaguzu Jesusen hitzez eta bihotzaz otoitz egiten!

Zatoz, Ontasun Espiritu, eta bihur gaitzazu Jesusek estreinatu zuen «Jainkoaren erreinuaren» egitasmora. Zure indar eraberritzailerik gabe, inork ez du bihurtuko gure bihotz nekatua; ez dugu ausardiarik izanen mundu gizatarragoa eraikitzeko, Jainkoak nahi bezala; zure Elizan azkenak ez dira sekula lehenengo izanen; eta guk erdi lo jarraituko dugu geure erlijio burgesean. Zatoz eta egin gaitzazu lankide Jesusen egitasmoan!

Zatoz, Maitasun Espiritua, eta irakats iezaguzu elkar maitatzen, Jesusek maite ohi zuen maitasunez. Zu gure artean bizitasunez bizi gabe, Elizaren komunioa zartatu eginen da; hierarkia eta herria urrunduz joanen dira gero eta gehiago; zatiketa handitu eginen da, elkarrizketa itoko eta intolerantzia haziko. Zatoz eta biziaraz ezazu gure bihotzean eta gure eskuetan Jesusen antzeko eginen gaituen haurride-maitasuna!

Zatoz, Espiritu Askatzailea, eta gogorazi guri aske izateko askatu gintuela Kristok eta ez esklabotzak berriro zapaldu gaitzan uzteko. Zure indarrik eta zure egiarik gabe, Jesusekiko gure jarraitze gozoa esklaboen moral bilakatuko da; ez dugu ezagutuko bizia dakarren maitasuna, baizik bizia hiltzen duen geurekoikeria; ito eginen da gu baitan Jainkoaren seme-alabak hazarazten dituen askatasuna eta, beste behin, beldurraren, koldarkeriaren eta fanatismoaren biktima izanen gara. Zatoz, Espiritu Santua, eta kutsa gaitzazu Jesusen askatasunez!