3º Domingo de Cuaresma, 11 marzo, Jn. 2, 13-25

“Ya no habrá comerciantes en la casa del Señor, en aquel día”.

Fray Marcos

 

INTRODUCCIÓN

En las tres primeras lecturas de los domingos que llevamos de cuaresma, se nos ha hablado de pacto. Después de la alianza con Noe (Dom. 1) y con Abraham (Dom. 2), se nos narra hoy la tercera alianza, la del Sinaí. La alianza con Noe, fue la alianza cósmica del miedo. La de Abrahán fue la familiar de la promesa. La de Moisés fue la nacional de la Ley.

¿Cómo debemos entender hoy estos relatos? Noe, Abrahán y Moisés, son personajes legendarios. La historia “sagrada” que narra la vida y milagros de estos personajes empezó a escribirse hacia el siglo IX antes de Cristo. Son míticas leyendas que no debemos entender al pie de la letra. Se trata de experiencias vitales que responden a las categorías religiosas de cada época. Leer más

ORAR CON EL EVANGELIO.-B- (Jn. 2, 13-25)

DOMINGO  3º DE CUARESMA. (Marzo 11 de 2012)
*           Los textos de este Domingo son buenos para una catequesis cuaresmal y por supuesto para adentrarnos en la reflexión y oración. Para los judíos los dos grandes pilares de su fe, eran la ley y el templo. Ambos tenían aspectos positivos y negativos.
*           Pero la Buena Noticia es que Jesucristo no sólo perfeccionó la ley y purificó el templo, si no que se presentó así mismo como la única ley y el verdadero Templo…
Cristo es nuestra ley, nuestro templo. ¡Qué liberación y cuánto Amor!
*           Ahora sabemos que toda la ley de Cristo es su Palabra, su Evangelio, sus Bienaventuranzas. Y todo el Decálogo, las diez palabras se reducen a una:
Amor:
Estee es mi mandamiento que os améis como yo os amo” el “como yo” es lo más importante. En el fondo podemos decir que toda la ley de Cristo es Cristo
mismo.
¿Qué debemos hacer? Mirar a Cristo y vivir como Él.
*           En cuanto al Templo, jesús no quiere un templo material, sino “en espíritu y en verdad”. No quiere ofrendas externas, si éstas no van hechas desde el corazón, la vida y la misericordia…
Tampoco quiere Jesús un templo cerrado,, solo abierto a un pueblo elegido:
Mi casa será llamada casa de oración para todas las gentes (Mc. 11, 17.Is. 56,7).
*          Dios ha hecho más, no sólo ha puesto su tienda  y morada entre nosotros/as, sino que, por medio de Jesucristo y de su Espíritu, nos ha convertido a todos/as en morada suya:
“¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros/as?”
(1º Cor. 3, 16).
*      Jesús, es el verdadero Templo de Dios y cuando hablaba de la destrucción y de la reconstrucción del Templo, se refería a su propio cuero: (muerte y Resurrección). (Jn. 2, 21).
O R A C I Ó N
*       ORACIÓN  DE  ALABANZA
No valen para Dios templos de piedra,
Dios prefiere otros templos entrañables.
Ven, Señor, a mi casa, tu morada…
Pero yo no soy digno, estoy manchado/a.
Mi casa es pequeña, fría y a veces sucia.
Límpiala a fondo con el agua viva.
Límpiala con aliento de tu Espíritu.
Ensancha sus paredes con tu Espíritu.
Enciende en ella el fuego del Espíritu.
Sea cómoda y hermosa en Tú presencia.
Llénala con los dones de tu Espíritu y
que estos cuelguen de sus paredes como adornos.
Ven, Señor, a mi templo, tu morada,
quédate en ella, no me dejes pobre.
Ven, Señor, a mi casa. AMÉN
*   SEGUIMOS  ORANDO –  YO  CREO
Yo no creo en las palabras que al punto se lleva el viento, ni en esos rostros caídos,
ni en muchos golpes de pecho. Yo creo en quien para amar no necesita pretexto y
en aquel que se equivoca si el corazón lleva abierto.
Yo creo que estás aquí y en todas las personas buenas que viven en el amor,
Yo creo en ti,  PADRE NUESTRO.
Yo no creo en los/as que rezan en medio de nuestros templos y luego al
ver a otras personas no tienen ya sentimientos.
Yo creo en quien es la luz para los ojos del ciego;
Yo creo en aquel que comparte, creo en el que da primero.
Yo no creo en esas personas que van predicando el cielo
y olvidan que nuestra tierra se va poblando de muertos.
Yo creo que estás aquí, en medio de nuestro pueblo,
entre los/as más olvidados/as.
Yo creo en ti, PADRE NUESTRO
Yo no creo en los/as burgueses que piensan tan sólo en ellos/as,
pasarlo bien, en su ley, su dios, es siempre el dinero.
Yo creo en aquel dolor de los/as que buscan sustento sobre las olas del mar o
entre los surcos del suelo.
Yo creo, Señor, que Tú eres el único templo, la única catedral, la única
ermita… donde está la fuerza, la sabiduría, el AMOR DEL PADRE.
A ti sólo te encuentro al vivir como Tú, contigo solo vale dar la vida en favor
de todo/as.
QUE ASÍ LO CREAMOS, QUE ASÍ LO VIVAMOS. AMÉN
(V. Mateu.)
Z U R I Ñ E

ORAR ES FÁCIL (RECORDANDO)

ORAR ES FACIL

Cuando hoy se nos recomienda tanto y tanto la oración, ¿en qué pensamos y cómo nos imaginamos que debemos orar? Eso
de rezar, ¿es una ciencia esotérica, reservada para unos pocos? Por el
contrario, ¿es una cosa fácil, que puede hacer cualquiera? ¿Y cuál es la mejor manera de rezar?..
Si Jesús insiste tanto en el Evangelio sobre la oración, tenemos que decir que es una cosa demasiado importante. Y si es tan necesaria a todos, por fuerza Dios la ha hecho fácil y
al alcance de cualquiera.
Nosotros nos perdemos en nuestra relación con Dios porque complicamos las cosas.
Y la oración, como nos dijo de una manera inolvidable Teresa de Jesús, no es
más que tratar de amistad con Aquel que sabemos que nos ama.
¡De amistad! ¡Qué expresión tan bella!
Tratar a Dios como un amigo, ya que Dios se ha hecho en Jesús esto: un amigo
nuestro al hacerse como uno de nosotros.
Entonces, para hablar a Jesús, y en Jesús a Dios, no hay como acudir al Evangelio para saber cómo hemos de
hablar con Jesús. Con la misma naturalidad que todos usaban con Él y le
exponían sus necesidades. Cualquier situación nuestra tiene su exponente en el
Evangelio.
– ¡Señor, que vea!, le decía el ciego.
– ¡Dame de esa tu agua, para no tener más sed!, le pedía la Samaritana.
– ¡Señor, enséñanos a orar!, le decían los discípulos.
– ¡Sálvanos, Señor!, que perecemos!, le gritaron los apóstoles en la barca que
se hundía.
– ¡Señor, mándame ir a ti!, le pidió Pedro.
– ¡Señor, ten compasión de mí, que soy un pecador!, murmuraba el publicano.
– ¡Señor, si quieres puedes limpiarme!, le suplicaba humilde el leproso.
– Mira que tu amigo, a quien tanto quieres, está enfermo, mandó a decirle Marta.
– ¡Auméntanos la fe!, le pidieron los discípulos.
– ¡Acuérdate de mí cuando estés en tu reino!, le suplicó el ladrón.
– ¡Señor, danos ese pan!, le pidieron los oyentes cuando prometió la Eucaristía.
– ¡Señor, tú sabes que yo te quiero!, le protestaba Pedro.
– ¡Mira, Jesús, que no tienen vino!, se limitó a decir María por los otros cuando los vio en apuros…
Así, así le hablaban a Jesús. Imposible mayor sencillez. Y Jesús no dejó de atender ningún deseo.
Si así son las cosas con Jesús, nos ponemos a pensar. ¿Nos damos cuenta de lo que ahora le deben gustar a Jesús estas mismas súplicas, cuando se las repetimos hoy nosotros? ¡Le traemos a su
mente unos recuerdos tan queridos!… ¿Por qué no le hablamos con las mismas
palabras que escuchó entonces y que le enternecían el corazón?…
Sería la oración más fabulosa y segura salida de nuestros labios.
Precisamente en el Evangelio aprendemos la insistencia con que Jesús nos recomendaba la oración. Podríamos decir que esa insistencia era hasta machacona. Cuando así lo hacía Jesús,
quiere decir que la oración es lo más importante de nuestra jornada y de la vida entera.
La Iglesia lo ha entendido siempre así, y en la oración oficial de la Iglesia –la que hacen
obligatoriamente los sacerdotes en nombre y por todo el Pueblo de Dios– tiene repartido de tal manera el día que en ninguna hora le falta a Dios la súplica
de toda la Iglesia. Y
para orar bien los sacerdotes como los fieles, no hay como acudir al
Evangelio.

Z U R I Ñ E

Z U R I N E

2º DOMINGO DE CUARESMA, 4 de marzo, Mc. 9, 2-10

José Antonio Pagola

El relato de la “Transfiguración de Jesús” fue desde el comienzo muy popular entre sus seguidores. No es un episodio más. La escena, recreada con diversos recursos de carácter simbólico, es grandiosa. Los evangelistas presentan a Jesús con el rostro resplandeciente mientras conversa con Moisés y Elías.
Los tres discípulos que lo han acompañado hasta la cumbre de la montaña quedan sobrecogidos. No saben qué pensar de todo aquello. El misterio que envuelve a Jesús es demasiado grande. Marcos dice que estaban asustados.
La escena culmina de forma extraña: «Se formó una nube que los cubrió y salió de la nube una voz: Este es mi Hijo amado. Escuchadlo». El movimiento de Jesús nació escuchando su llamada. Su Palabra, recogida más tarde en cuatro pequeños escritos, fue engendrando nuevos seguidores. La Iglesia vive escuchando su Evangelio.
Este mensaje de Jesús, encuentra hoy muchos obstáculos para llegar hasta los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Al abandonar la práctica religiosa, muchos han dejado de escucharlo para siempre. Ya no oirán hablar de Jesús si no es de forma casual o distraída.
Tampoco quienes se acercan a las comunidades cristianas pueden apreciar fácilmente la Palabra de Jesús. Su mensaje se pierde entre otras prácticas, costumbres y doctrinas. Es difícil captar su importancia decisiva. La fuerza liberadora de su Evangelio queda a veces bloqueada por lenguajes y comentarios ajenos a su espíritu.
Sin embargo, también hoy, lo único decisivo que podemos ofrecer los cristianos a la sociedad moderna es la Buena Noticia proclamada por Jesús, y su proyecto de una vida más sana y digna. No podemos seguir reteniendo la fuerza humanizadora de su Evangelio.
Hemos de hacer que corra limpia, viva y abundante por nuestras comunidades. Que llegue hasta los hogares, que la puedan conocer quienes buscan un sentido nuevo a sus vidas, que la puedan escuchar quienes viven sin esperanza.
Hemos de aprender a leer juntos el Evangelio. Familiarizarnos con los relatos evangélicos. Ponernos en contacto directo e inmediato con la Buena Noticia de Jesús. En esto hemos de gastar las energías. De aquí empezará la renovación que necesita hoy la Iglesia.
Cuando la institución eclesiástica va perdiendo el poder de atracción que ha tenido durante siglos, hemos de descubrir la atracción que tiene Jesús, el Hijo amado de Dios, para quienes buscan verdad y vida. Dentro de pocos años, nos daremos cuenta de que todo nos está empujando a poner con más fidelidad su Buena Noticia en el centro del cristianismo.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
ASKATU EBANJELIOAREN INDARRA
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain
«Jesusen Antzaldatzearen» kontakizuna oso herrikoi izan zen hasiera hartatik beretik haren jarraitzailean artean. Ez da pasadizo bat gehiago. Eszena, sinbolo-izaerako baliabidez berregina, handiosa da. Moisesekin eta Eliasekin hizketan ari dela, aurpegi dirdaitsuz aurkeztu dute Jesus ebanjelariek.
Mendi-gailurrera lagundu dioten hiru ikasleak txunditurik gelditu dira. Zer pentsa ez dakitela. Handiegia da Jesus inguratzen duen misterioa. Beldurrez zeudela dio Markosek.
Era bitxian amaitu da eszena: «Estali zituen hodei bat eratu zen eta ahots bat atera hodeitik: Hau da ene Seme maitea. Entzuiozue». Jesusen deia entzutetik sortu zen haren mugimendua. Haren Hitza, geroago lau idazki laburretan bildua, beste jarraitzaile batzuk eraginez joan zen. Jesusen Ebanjelioa entzunez bizi da Eliza.
Jesusen mezu honek oztopo handirekin egiten du gaur topo, gure aldiko gizon-emakumeengana iristeko. Praktika erlijiosoa alde batera uztearekin, jende askok utzi dio haren Hitza entzuteari. Jada ez dute entzungo Jesusez hitz egiten, kasu bakanen batean edo era zabarrean ez bada.
Kristau-elkarteetara hurbiltzen direnek berek ere ezin estimatu dute erraz Jesusen Hitza. Haren mezua beste jarduera, ohitura eta irakaspen batzuen artean galdurik gertatzen da. Nekez atzeman daiteke haren funtsezko garrantzia. Jesusen espirituaren araberako ez diren hizkerek eta iruzkinek blokeatzen dute Ebanjelioaren indar askatzailea.
Halaz guztiz, gaur egun ere, kristauek gizarteari eskaintzen ahal diogun funtsezko gauza bakarra Jesusek hots egindako Berri Ona da, eta bizitza sanoago eta duinago baterako haren egitasmoa. Ezin jarraitu dugu Ebanjelioak duen jendea gizatar egiteko indarrari hesia jartzen.
Geure elkarteetan garbi, bizi eta ugari korriarazi behar dugu. Iritsi dadila jendearen sukalderaino, ezagutu ahal dezatela beren bizitzarentzat zentzu berri bat bilatzen dutenek, ezagutu ahal dezatela esperantzarik gabe bizi direnek.
Ebanjelioa lagunartean irakurtzen ikasi behar dugu. Ebanjelioaren kontakizunak familiar bihurtzen saiatu behar dugu. Jesusen Berri Onarekin zuzeneko harremanak izan behar ditugu eta ondo-ondokoak. Honetan erabili behar dugu geure energia. Horrela hasiko da gaur Elizak behar duen eraberritzea.
Eliz erakundea mendetan izan duen erakartzeko indarra galtzen ari den honetan, Jesusek, Jainkoaren Seme maiteak, egiaren eta biziaren bila dabiltzanentzat duen erakartzeko indarra aurkitu behar dugu. Urte gutxi barru, konturako gara dena ari zaigula bultzaka, kristautasunaren erdigunean Jesusen Berri Ona leialtasun handiagoz jartzera.

ORAR CON EL EVANGELIO. (Mc. 9, 2 – 10)

* DOMINGO 2º DE CUARESMA: (Marzo 4)

*           HAY QUE SUBIR A LA MONTAÑA

*           En la Sagrada Escritura tiene
siempre unas connotaciones especiales, marcadas por la presencia de Dios o el
esfuerzo para encontrarnos con Él.

*           En el relato Evangélico de hoy
se nos presenta a Jesús llevando con Él a tres de sus discípulos: Pedro,
Santiago y Juan, a  “ UNA MONTAÑA ALTA”.

Son como dos temas: La vida se
nos presenta como una ascensión, una subida, vamos “cuesta arriba en la vida”.
Pero entendida en sentido religioso, implica esfuerzo, lucha, purificación,
altura de ideales, abandonar los caminos enfangados, ir prescindiendo del
equipaje innecesario. Sin embargo, la primera frase de este Evangelio de hoy
tiene una advertencia salvadora que nos llena de ánimo.”Jesús se los llevó consigo”.
No iban solos en la dura subida; él estaba con ellos en la dureza del camino de
la ascensión.

*           Hay que subir a la montaña de
la generosidad, de las miradas amplias, de los horizontes sin fronteras; pero
hay que subir con JESÚS o pedir que El suba con nosotros.

 

*         Podemos hacer con esta reflexión una
pausa orante. En el silencio escuchar  lo
que siento dentro… ¿qué me dice cada palabra? Cada frase. ¿Cómo subo a la
“montaña”? ¿Con quién subo?… Imaginar la escena…vivirla…

*        Y ya en lo alto del monte de
repente se hizo la LUZ y  LA VOZ DEL
PADRE:

ESTE  ES
MI  HIJO  AMADO”.

Es el rayo de luz en la oscuridad. Es la seguridad de que, por intensa que sea
la oscuridad en que estemos, mañana, el mañana de Dios, será de día…

*     ¡QUE BIEN SE ESTÁ AQUÍ! Dijo Pedro.

Hagamos tres tiendas  y nos quedamos…

Y añade el Evangelista: “No sabía lo que
decía”.

*
PERO HAY QUE BAJAR DEL MONTE

Hay que volver a la dura planicie
donde se vive la historia de la vida y de la muerte de las personas… Eso sí,
guardando en la retina de los ojos y en los pliegues del corazón los colores de
las luces

De lo alto” y la voz del Amor del
Padre pero para seguir orientando los caminos de las personas y compartiendo
con ellas ese gran Amor. Hay que ir compartiendo luces y sombras, gozos y
esperanzas, miedos y certezas,  porque el que nos llevó co El al monte ha bajado
con nosotros/as y se ha quedado para siempre con nosotros/as.
Por eso
tenemos la seguridad de que mañana será de día…

*      De nuevo, dejamos que nos hable el
silencio… Que el aire y la luz del monte nos hable. Y escuchemos de nuevo la
voz del Padre  “ESTE ES MI HIJO AMADO” ¡ESCUCHADLE!

O R A C I Ó N

*           Te bendecimos, Padre, porque
Cristo en su transfiguración. Después de haber anunciado a sus discípulos su
Pasión y Muerte, les mostró en el monte santo el resplandor de su divinidad,
como un anticipo y testimonio de su Resurrección.

Al revelar en si mismo la
gloria futura, fortalece nuestra fe ante el escándalo de la Cruz y alienta
nuestra esperanza.

Concédenos, Señor, ir a tu
encuentro en la montaña. Dejar nuestras sendas trilladas, ESCUCHAR A JESÚS, su
Palabra, y caminar con El hacia Ti  en la
llanura cotidiana de la vida: Porque siguiéndole a Él, la renuncia y el
esfuerzo es libertad de espíritu. Y la muerte es vida que anticipa la
RESURRECCIÓN. AMÉN.

 

SEGUIMOS
ORANDO
:

PROCLAMANDO LA CUARESMA

* Los que habéis sido
bautizados, los que habéis escuchado la voz del Espíritu, los que  habéis escogido la revelación de Dios vivo,
los que habéis descubierto que sois sus hijos/as, adentraos en EL DESIERTO sin miedo y caminad con
paso ligero.

*           Cuaresma es ese tiempo que
viene y va, tiempo para vivirlo en camino, sin instalarse,  sin retenerlo, sin lamento, con la esperanza
siempre a flor de piel y la mirada fija en otro tiempo, la PASCUA.

*           Continuad este camino de
cuaresma convencidos/as, listos para el combate, ligeros de equipaje, la mente
despejada, entrañas llenas de ternura y misericordia, calzado apropiado y mucha
paciencia con vosotros/as mismos.

*           Dejaos mecer por la briso del
Espíritu; poned el corazón en sintonía con los latidos de dios y el grito de
los afligidos/as, bebed en los manantiales de la vida.

*           Bajad del monte a los caminos
de la vida, bajad sin miedo y llenos de misterio. Preguntad a discípulos/as y
amigos/as por Jesús y su Reino cómo sembrarse en el campo del mundo para
germinar a su estilo.

*           Vivamos la Cuaresma bien
despiertos/as caminando en comunidad, con fe, esperanza y amor, fijos los ojos
en Jesús…

*           Caminemos con ilusión,
compromiso y esperanza, esta cuaresma que nos lleva a la gran meta de la
PASCUA
. AMÉN

*                               Z U R IÑ E

1º DOMINGO DE CUARESMA, 26 de Febrero, Mc. 1, 12-15

SIN LUCHA NO PUEDE HABER VICTORIA
Fray Marcos
“Perdona a tu pueblo Señor; no estés eternamente enojado, perdónalo Señor”. Desde niños hemos cantado cientos de veces esta estrofa con el corazón encogido. Esta idea de Dios está en las antípodas del evangelio. No sólo no es “buena noticia” sino que nos hunde en la más absoluta miseria.
Hemos puesto en el perdón de Dios la meta de nuestras relaciones con Dios. Jesús nos dice que el perdón es precisamente el punto de partida. Con esta perspectiva hemos arruinado todo proceso espiritual en nuestra vida.
Nuestro concepto de pecado se basa en el mito de la ruptura. A partir de ahí, la religiosidad consistirá en una recuperación de lo perdido. Hoy tenemos conocimientos suficientes para intentar otras explicaciones más de acuerdo con los datos que manejamos sobre el hombre, sobre el mundo y sobre Dios. Somos el fruto de una evolución y seguimos avanzando. No he perdido ninguna de mis posibilidades, y mi obligación es aLucasanzar la máxima plenitud posible. La ruptura con Dios es imposible, porque Él forma parte de mi propio ser.
Esto no quiere decir que no falle. El pecado es una de las experiencias más dolorosas y humillantes del ser humano. Lo que tenemos que superar es una explicación demasiado primitiva del fallo y descubrir un modo de afrontarlo que pueda ser útil para superarlo eficazmente.
El mal no tiene nada de misterio. Es consecuencia inevitable de nuestra condición de criaturas limitadas. Una inercia de tres mil ochocientos millones de años de evolución, que nos empuja hacia el individualismo, no puede ser contrarrestada por medio millón de años de trayectoria humana, durante la cual la mayoría se limitan a vegetar.
En efecto, el primer objetivo de todo ser vivo fue mantener esa vida contra todas las agresiones externas e internas. Esta experiencia se va almacenando en el ADN. Gracias a ese instinto, la vida no sólo se conservó sino que fue aLucasanzando cotas más altas de perfección, hasta llegar al “homo sapiens sapiens”.
Su relativa perfección biológica permite al hombre unas relaciones con lo que no es él completamente distintas, fundadas ahora en la armonía y la amabilidad con todo ser. Pero permanece en él, el instinto de conservación que le lleva al individualismo egoísta. La lucha está servida. La visión miope tiene que ser superado por un apropiado conocimiento de sus nuevas posibilidades y por un ejercicio de altruismo que le lleve a potenciar su ser por medio de esas nuevas relaciones.
Fijaros bien que los tres temas clásicos de la cuaresma son: oración, ayuno, limosna. En ellos quedan resumidas todas las posibles relaciones humanas: con Dios, con uno mismo, con los demás. La calidad humana del hombre depende de la calidad de sus relaciones. Si no sobrepasan lo puramente instintivo, esas relaciones estarán basadas en un individualismo feroz, buscando el provecho biológico inmediato. Si esas relaciones están basadas en el conocimiento de tu auténtico ser, te llevarán a la armonía con todos los seres.
CONTEXTO EVANGÉLICO
En los tres ciclos litúrgicos, se lee, el primer domingo de cuaresma, el relato de las tentaciones. Este año leemos a Marcos. Es tan breve, que han tenido que añadir unos versículos de relleno. Sin embargo, la concisión no vacía de contenido la narración, sino todo lo contrario. Es impresionante la riqueza del mensaje
EXPLICACIÓN
El hecho de que Marcos sea tan breve, siendo el primero que escribió, nos está diciendo que en Mateo y Lucas, se trata de una elaboración progresiva, y no de un olvido de los detalles por parte de Marcos. También pudiera ser que Mateo y Lucas encontraran ya el relato ampliado en la fuente Q, anterior a Marcos. En todo caso, esas diferencias nos estarían demostrando el carácter simbólico del relato, más allá de las limitaciones de tiempo y lugar. Marcos está planteando en tres líneas toda la trayectoria human de Jesús.
El objetivo del relato es muy distinto en Mateo y Lucas, y en Marcos. Este último no pretende ponernos en guardia sobre las clases de tentaciones que podemos experimentar. En Marcos no hay tres tentaciones, porque plantea toda su vida como una constante lucha contra el mal. La clase de tentaciones que sufre y el resultado de la lucha será el tema de todo el evangelio, por eso no tiene sentido adelantar acontecimientos. En el evangelio de Marcos, no vuelve a aparecer Satanás. Su lugar lo van a ocupar instituciones y personas de carne y hueso, que a través de toda la obra intentarán apartar a Jesús de su misión liberadora.
“Inmediatamente”. Así empieza el relato, pero como no sabemos lo que pasó antes, no tiene sentido decir: inmediatamente después; por eso comienza la lectura de hoy con la anodina frase de siempre “en aquel tiempo”. Es interesante saber que en el versículo anterior nos habló de la bajada del Espíritu sobre Jesús en el bautismo. Es muy significativo que el Espíritu se ponga a trabajar, de inmediato. Toda la actuación de Jesús se realiza bajo la fuerza del Espíritu. Este Espíritu, no es todavía el “Espíritu Santo” según la idea que nosotros tenemos; se trata de la fuerza de Dios que le capacita para actuar.
El Espíritu le empujó. El verbo griego empleado es “ekballo” = Empujar, echar fuera. No se trata de una amable invitación, sino de una acción que supone una cierta violencia. El Espíritu no abandona a Jesús, pero le arrastra a otro lugar: el desierto.
Al recibir el Espíritu en el bautismo, Jesús no queda inmunizado y apartado de la lucha contra el maligno. Como todo hijo de vecino (hijo de hombre), Jesús tiene que debatirse en la vida para alcanzar su plenitud. Precisamente por haber alcanzado la meta como ser humano, está capacitado para marcarnos el camino a nosotros.
Al desierto. No hace falta resaltar la importancia que tiene la figura del desierto en la espiritualidad del AT. El desierto es el lugar teológico de la lucha, de la prueba; y, superada la prueba, del encuentro con Dios. Es imposible recordar todo el simbolismo del desierto para el pueblo judío. La clave de su historia religiosa se encuentra en el desierto. Jesús sufre las mismas tentaciones que Israel, pero las supera.
No se trata del desierto físico, sino del símbolo de la lucha. Es muy significativo que todos los evangelios nos hagan ver cómo Jesús encontrará a Satanás en su mismo pueblo.
Se quedó en el desierto cuarenta días. El número cuarenta es otra clave simbólica para entender el relato:
40 días duró el diluvio,
40 años pasó el pueblo judío en el desierto,
40 días estuvo Moisés en el Sinaí,
40 días para que se conviertan los ninivitas,
40 días camina Elías por el desierto.
No se trata de señalar un tiempo cronológico, sino de evocar una serie de acontecimientos salvíficos en la historia del pueblo judío, que quedarán superados por la experiencia de Jesús.
Tentado por Satanás. “Peireo” no significa en primer lugar tentar, sino probar. Para nosotros la tentación es un mal en sí misma, pero el sentido del verbo griego indica más bien una prueba que hay que superar. No puede haber aprobado si no hay examen.
En Mateo y Lucas, las tentaciones tienen lugar al final de los cuarenta días de ayuno. En Marcos no aparece el ayuno por ninguna parte, y la tentación abarca todo el tiempo que duró el retiro en el desierto. Marcos no nos habla de penitencia, sino de lucha. En Marcos todo sucede a la vez y durante los cuarenta días: tentación, presencia de las fieras y servicio de los ángeles. Tampoco se da por terminado el tiempo de la tentación; sigue toda su vida.
Estaba entre las fieras. La traducción oficial de “alimañas”, condiciona la interpretación. El texto griego y el latino dice: animales salvajes concretos, conocidos por todos. Puede entenderse como que Jesús está en la vida en medio de todas las fuerzas que condicionan al hombre, unas buenas (Espíritu, ángeles), otras malas (Satanás, fieras) Pero también podría aludir a los tiempos idílicos del paraíso, donde la armonía entre seres humanos y la naturaleza entera, era total. Recordemos que el tiempo mesiánico se había anunciado como una etapa de armonía entre hombres, naturaleza y fieras.
Y los ángeles le servían. Aparte de lo difícil que resulta el saber qué quería decir la palabra ángel, tenemos el problema del verbo “servir”. El verbo que emplea es “diakoneô” que significa servir, pero con un matiz de afecto personal en el servicio.
Su primer significado era, “servir a la mesa”. Pero aquí este significado iría en contra de todo el sentido del relato, porque indicaría que en vez de ayunar era alimentado por los ángeles. Podría significar las fuerzas del bien, o la expresión de que Dios estaba de su parte.
En el NT “diaconía” es un término técnico que expresa la actitud vital de servicio, de los seguidores de Jesús. Se dice de algunas mujeres que “servían” a Jesús.
MEDITACIÓN – APLICACIÓN
Hoy no podemos hacer una aplicación concreta del evangelio. Toda nuestra vida tiene que estar orientada por la actitud de Jesús que acabamos de descubrir. Como él debemos afrontar nuestra existencia desde la perspectiva del espíritu de Dios, es decir dejándonos llevar por lo que hay en nosotros de divino, no por la inercia del instinto.
Meditación-contemplación
Sin lucha no puede haber victoria.
Oración
La tentación fundamental es hacer un dios a mi medida,
dejándonos llevar por una cómoda idolatría.
El antídoto es el Dios de Jesús,
que me dará fuerza y valor para derribar todos los ídolos.
……………
Ayuno
Si me creo solo biología y sicología individual,
mi única meta será siempre el egoísmo.
Si descubro mi verdadero ser,
surgirá dentro de mí la armonía y la capacidad de amar.
………..
Limosna
La relación con los demás es la pantalla
en la que se refleja mi disco duro.
Ella me dirá lo que de verdad hay dentro de mí.
Si no examino con cuidado lo que aparece al exterior,
Nunca descubriré lo que tengo que cambiar dentro.
Fray Marcos

ORAR CON EL EVANGELIO: Mt.6,1-6; Mc.1,12-15

MIÉRCOLES DE CENIZA  FEBRERO  22  Y

DOMINGO 1º  DE  CUARESMA (FEBRERO 26)

* Todos sabemos lo que es el miércoles de ceniza. Hemos experimentado y vivido esta celebración seguramente MUCHOS AÑOS. También Recordamos las palabras que nos dicen al imponerla en nuestra frente: “CONVIÉRTETE Y CREE EN EL EVANGELIO”
*           De nuevo vamos a comenzar un itinerario de CONVERSIÓN (La misericordia de Dios es infinita)

*           De nuevo vamos a comenzar  el camino hacia la gran fiesta de la PASCUA.

*           Un itinerario…es un camino hacia un objetivo. Con diversas etapas y que requiere una disposición interior y unos medios.

*           La conversión… es una experiencia de transformación y, ante todo, es gracia, es don… A nosotros nos toca acogerla, dejarla que toque nuestra identidad, nuestra historia de salvación, a nivel personal, comunitario, eclesial etc. Historia de gracia y de pecado, reconociendo en ella la Presencia que nos acompaña. No nos cambiarán las ideas, sino la experiencia de un “encuentro”. Encuentro con mi verdadero “yo”, encuentro entre nosotros, grupo, comunidad, familia…con la realidad, con la llamada del Señor.

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7º DOMINGO T.O., 19 de Febrero, Mc. 2, 1-12

DIOS, EL QUE ME CURA DE MIS PECADOS
José Enrique de Galarreta
FE ADULTA
El relato es brillante, espectacular, perfectamente ambientado en las costumbres. Marcadamente igual en los tres sinópticos, recoge sin duda un suceso famoso, que produjo notable impacto.
Destaca la relación establecida por Jesús: la gran fe que muestran los portadores del enfermo es recompensada. Pero Jesús desborda las expectativas, no se limita a ofrecer la curación, sino que llega a ofrecer mucho más, la curación de un mal más profundo, el pecado. Una vez más, el pecado se presenta como enfermedad, como la peor enfermedad, y Jesús trae la curación de parte de Dios.
Esta oferta es escandalosa. Los letrados ven muy bien el significado profundo de la oferta de Jesús. Un curandero y un mago pueden ofrecer la curación de una enfermedad. La curación del pecado es cosa de solo Dios. Así pues, ¿quién es éste hombre? o, mejor ¿quién se ha creído que es? «Siendo hombre, te arrogas poderes divinos».
Jesús lo estaba esperando, se diría que lo ha provocado. Y acepta el reto. Como siempre, no se defiende sino que contraataca. ¿Qué es más fácil, curar la enfermedad o perdonar los pecados?
Para los escribas, para cualquiera es más fácil decir «perdonados están tus pecados», porque esto no es más que una frase, sin comprobación posible. Pero Jesús sabe que curar la enfermedad es más fácil que curar el pecado. Curar la enfermedad es arreglar una máquina descompuesta. Curar el pecado es volver al ser humano hacia Dios.
Es mucho más fácil querer salir de la enfermedad que querer salir de los propios pecados, porque la enfermedad nos molesta mientras que los pecados nos gustan. Es la vieja teología del pecado que expone el Libro del Génesis: Eva no peca por maldad contra Dios sino porque la fruta es apetitosa. Librar al ser humano de la fascinación del pecado, eso sí que es un milagro.
Y cuando el paralítico sale con su camilla a cuestas, todo el mundo reconoce que jamás se ha visto nada parecido. Ellos hablan de la curación espectacular del paralítico, nosotros lo entendemos mejor, es decir, que un ser humano se atreva a liberar a los otros seres humanos de la fascinación del pecado. (La gente glorificó a Dios que da tal poder a los hombres -así lo cuenta Mateo-).
Pero para eso está Jesús, para quitar el pecado del mundo. Se anuncia por tanto el centro de la misión de Jesús. Todavía es pronto para que entiendan que Dios ni siquiera perdona, sino que busca al hijo extraviado y se vuelve loco de alegría cuando un hijo apartado se vuelve a Él. Todavía lo expresan con el término raquítico de «perdón», pero ya se ha explicado por qué Jesús es Buena Noticia: porque nos va a librar de nuestros pecados.
R E F L E X I Ó N
«Nunca hemos visto nada igual»: sin entenderlo aún, estaban diciendo: «nunca hemos visto hasta ahora el rostro de Dios». Y estamos en la esencia de la Buena Noticia.
Hay una progresión en la comprensión de Dios, y se muestra bien en estos -y otros muchos- textos. Lo aplicaremos, brevemente, a tres temas:
· el milagro
· Dios
· el perdón.
La antigua interpretación del milagro fue simplemente la avasalladora presencia del poder de Dios en favor de Israel (y en contra de sus enemigos). El más espectacular, y también el más deformado por la interpretación religiosa, es sin duda el relato de la salida de Egipto: las plagas y el paso del mar: ni Faraón ni el mismo mar se pueden oponer al poder de Dios que protege a Israel (y mata a sus enemigos, aunque sean inocentes).
Más tarde, el milagro es la demostración de que alguien es verdadero profeta, porque en él actúa el poder de Dios. Así, los maravillosos milagros de Eliseo.
Estas dos interpretaciones aparecen en los evangelios aplicadas a Jesús: así entendieron muchos en Israel los milagros de Jesús: presencia del poder de Dios.
Pero la esencia de los milagros de Jesús va más allá: muestran cómo es Dios. A Dios le conocemos en Jesús; y en Jesús que cura entendemos que Dios es, «esencialmente» (para nosotros) el que cura.
Así accedemos al progresivo conocimiento de Dios. Tras superar la etapa primitiva del dios como presencia circunstancial de poder en lugares concretos, Israel entiende a Dios como Señor Todopoderoso, majestuoso, legislador, justo, retribuidor, inclinado al perdón. Es imagen que tiene más de razón humana que de Palabra revelada, y se deriva entera del concepto de Amo. Y es, evidentemente, correcta, pero no suficiente.
Israel entiende después que Dios es su Libertador, el que trabaja por la libertad, física y espiritual del pueblo (la Patria y la Ley), el que mora en medio de su pueblo, y lo formula con la Alianza y la Promesa. Es el Dios del Éxodo y el Dios de toda la historia ‘deuteronomista’.
Ese dios puede quedar encerrado en el protagonismo religioso del «Pueblo elegido» y, aún más peligroso, en el templo. La respuesta a ese Dios puede quedar encerrada en el cumplimiento escrupuloso de la ley y del culto «para ser justo e irreprochable a los ojos de Dios».
En Jesús, la Palabra queda limpia de todo proceso racional: no deducimos cómo es Dios, sino que contemplamos su rostro: eso es Jesús. «A Dios nadie le ha visto jamás, pero el Hijo nos lo ha dado a conocer».
Me gusta entender este pasaje pensando que «el Hijo» se refiere simplemente a Jesús, no específicamente a la segunda persona de la Trinidad. En el hombre Jesús, el Hijo, conocemos a su Padre, Dios. En Jesús que no da abasto a curar, conocemos al Padre, que es, esencialmente (para nosotros), Médico. Nadie ha podido inventar este Rostro de Dios. Esto es pura Palabra.
De esta forma se culmina también la progresión de nuestro conocimiento del pecado. Primero fue «impureza», algo que se contrae casi por el mero hecho de vivir, y algo que aparta de Dios, impide acceder a su presencia; «impuro» es lo enteramente contrario a «santo».
Por eso Dios es el «completamente Otro», el «tres veces santo», y su presencia está velada, y se necesitan intermediarios, expiaciones, sacrificios…
Más tarde, el pecado fue «culpa», desobediencia, rebelión. El ser humano es capaz de plantar cara ante Dios, creerse libre y desobedecer impíamente, como un adolescente altanero. La salida del pecado se basa entonces en la paciencia de Dios, más inclinado al perdón que a la cólera; el perdón se obtiene por el arrepentimiento, por la penitencia, que logran «ablandar» al Señor y evitan el justo castigo.
Jesús que cura como respuesta a la fe y proclama el perdón gratuito revela otra dimensión en la relación de los humanos con Dios. El Señor sabe muy bien de qué barro estamos hechos, y sigue trabajando en este barro, sigue insuflando en este barro su espíritu. La teología del perdón más avanzada del AT., la más cercana a la de Jesús, es la del capítulo 2-3 del Génesis.
El hombre es barro con espíritu de Dios, las dos cosas -contradictorias- a la vez. El pecado se produce por la fascinación de lo aparentemente bueno, y es ante todo un grave error, creerse más listo que Dios y llamar bueno a lo que nos apetece, ignorando la Palabra. Y eso nos puede destruir. Pero el Génesis termina ahí. Cómo se arregla eso, el Génesis no lo sabe, y recurre al tópico de Dios enojado y a la expulsión.
Jesús sí sabe lo que hace Dios: y hace lo mismo, curar, a cambio de la fe. Fiarse de Dios para ser curado. Fiarse de que Dios es sobre todo médico, aceptar la Palabra: ése es el camino de la salud.
Y así se culmina en Jesús el concepto primero de toda la Biblia: Dios es el Creador. No porque en el principio del tiempo actuó para lanzar el universo, sino porque constantemente, permanentemente, trabaja contra la destrucción, contra la tendencia de la materia al caos, contra la tendencia de la libertad ciega al error suicida: Dios es el que constantemente crea orden, crea vida.
Creador y Salvador es lo mismo: la historia de la creación es la historia de la salvación. La historia de la Creación no se entiende sin conocer el Corazón de Dios: es una historia de amor.
Y así, el perdón queda atrás: de una relación jurídica entre dos seres independientes pasa a ser «aceptar mi condición de ser creado, constantemente creado por el amor de Dios». Dios es el amor creador, nosotros somos los que vivimos si aceptamos ser creados por el amor de Dios.
Hemos invertido el sentido de la relación Dios-hombre respecto al pecado: pensamos que Dios nos perdonará si acudimos a él arrepentidos, si hacemos penitencia. Pero Jesús muestra que es al revés: Dios ofrece su amistad, su cariño, su ayuda, previamente, porque Dios es amor, porque es mi madre. Lo nuestro no es impetrar, conseguir, sino responder. Dios conoce de antemano nuestras debilidades, nuestras oscuridades, y se ofrece para fortalecer y para iluminar.
Y será este Dios el que sea rechazado por los santos y los puros de Israel, como un paradigma del rechazo posterior, crónico y significativo, del Dios de Jesús y, expresamente, de la definición que da Jesús del pecado y de la relación de Dios con nosotros, los pecadores.
Nosotros, la iglesia entera, hemos preferido la vieja postura: Dios perdona si hay arrepentimiento. Es una posición mucho más jurídica, mucho más controlable, mucho más administrable por los ministros de ese dios-juez. Pero debemos considerar, con gozo, la palabra de Jesús: Dios es el que me invita a la salud, a la claridad, a la plenitud. Lo nuestro es responder.
José Enrique Galarreta

ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.2, 1-12)

DOMINGO 7º – T.O –B– (Febrero 19 de  2012)

 

*           De nuevo el Evangelio de este Domingo, vemos a Jesús curando, sanando, perdonando.

En la escena de la curación del paralítico, aparece proponiendo la Palabra de Dios perdonando los pecados, curando. Un auténtico plan de acción para la comunidad creyente.

Una comunidad que no está enraizada en la Palabra de Dios, que no ha hecho del perdón y del amor con todas sus consecuencias, su señal de identidad, que no está atenta, de forma continua, a las necesidades del prójimo, quizá no merezca el título de seguidora de Jesús.
*           Los que llevan al paralítico, se fían plenamente de Jesús y de su Palabra, confían, sin duda ninguna, en que Jesús escuchará sus súplicas, se apiadará de la necesidad de su amigo. Son capaces de entrar a su amigo a donde está Jesús aunque sea abriéndose camino por el techo, la fe, la amistad, el amor sincero no conocen barreras que sean impedimento.

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ORAR CON EL EVANGELIO. (Mc. 1, 40 – 45)

DOMINGO VI. T.O. –B-  MANOS UNIDAS

 

LA SALUD DERECHO DE TODOS/AS”

*           De nuevo nos encontramos hoy en el Evangelio a Jesús “CURANDO”. El texto da para larga profundización. Vamos a reflexionar sólo en el verbo “TOCAR” que tiene mucha importancia en los evangelios. Jesús toca como hoy, leprosos, sordos, ciegos, difuntos/as… Tocar indica cercanía.
“Cristiano es el que da la mano” ( Peguy )
Y con la mano en la mano y el corazón escuchar sobre nosotros y sobre nuestros hermanos especialmente los más necesitados
“EXTENDIÓ LA MANO Y LO TOCÓ”
Dice el Evangelio. “QUIERO, QUEDA LIMPIO

Vivimos tiempos en que se trabaja y vive con “mando a distancia”…
La misión de Jesús en cambio es de cercanía, humanización, aunque rompa leyes como con el leproso.
Eso pasa a ser una característica de su Reino. Jesús se acerca, toca, mira…Jesús se mete a tocar la realidad y a posicionarse a favor del necesitado;
Quizá tenemos que aprender la espiritualidad de la “cercanía” y el “riesgo”. “TOCAR” la realidad con entrañas de misericordia al estilo de Jesús.
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