DOMINGO 3º DE CUARESMA. (Marzo 11 de 2012)
* Los textos de este Domingo son buenos para una catequesis cuaresmal y por supuesto para adentrarnos en la reflexión y oración. Para los judíos los dos grandes pilares de su fe, eran la ley y el templo. Ambos tenían aspectos positivos y negativos.
* Pero la Buena Noticia es que Jesucristo no sólo perfeccionó la ley y purificó el templo, si no que se presentó así mismo como la única ley y el verdadero Templo…
Cristo es nuestra ley, nuestro templo. ¡Qué liberación y cuánto Amor!
* Ahora sabemos que toda la ley de Cristo es su Palabra, su Evangelio, sus Bienaventuranzas. Y todo el Decálogo, las diez palabras se reducen a una:
Amor: “Estee es mi mandamiento que os améis como yo os amo” el “como yo” es lo más importante. En el fondo podemos decir que toda la ley de Cristo es Cristo
mismo.
Amor: “Estee es mi mandamiento que os améis como yo os amo” el “como yo” es lo más importante. En el fondo podemos decir que toda la ley de Cristo es Cristo
mismo.
¿Qué debemos hacer? Mirar a Cristo y vivir como Él.
* En cuanto al Templo, jesús no quiere un templo material, sino “en espíritu y en verdad”. No quiere ofrendas externas, si éstas no van hechas desde el corazón, la vida y la misericordia…
Tampoco quiere Jesús un templo cerrado,, solo abierto a un pueblo elegido:
“Mi casa será llamada casa de oración para todas las gentes (Mc. 11, 17.Is. 56,7).
“Mi casa será llamada casa de oración para todas las gentes (Mc. 11, 17.Is. 56,7).
* Dios ha hecho más, no sólo ha puesto su tienda y morada entre nosotros/as, sino que, por medio de Jesucristo y de su Espíritu, nos ha convertido a todos/as en morada suya:
“¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros/as?”
“¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros/as?”
(1º Cor. 3, 16).
* Jesús, es el verdadero Templo de Dios y cuando hablaba de la destrucción y de la reconstrucción del Templo, se refería a su propio cuero: (muerte y Resurrección). (Jn. 2, 21).
O R A C I Ó N
* ORACIÓN DE ALABANZA
No valen para Dios templos de piedra,
Dios prefiere otros templos entrañables.
Ven, Señor, a mi casa, tu morada…
Pero yo no soy digno, estoy manchado/a.
Mi casa es pequeña, fría y a veces sucia.
Límpiala a fondo con el agua viva.
Límpiala con aliento de tu Espíritu.
Ensancha sus paredes con tu Espíritu.
Enciende en ella el fuego del Espíritu.
Sea cómoda y hermosa en Tú presencia.
Llénala con los dones de tu Espíritu y
que estos cuelguen de sus paredes como adornos.
que estos cuelguen de sus paredes como adornos.
Ven, Señor, a mi templo, tu morada,
quédate en ella, no me dejes pobre.
Ven, Señor, a mi casa. AMÉN
quédate en ella, no me dejes pobre.
Ven, Señor, a mi casa. AMÉN
* SEGUIMOS ORANDO – YO CREO
Yo no creo en las palabras que al punto se lleva el viento, ni en esos rostros caídos,
ni en muchos golpes de pecho. Yo creo en quien para amar no necesita pretexto y
en aquel que se equivoca si el corazón lleva abierto.
ni en muchos golpes de pecho. Yo creo en quien para amar no necesita pretexto y
en aquel que se equivoca si el corazón lleva abierto.
Yo creo que estás aquí y en todas las personas buenas que viven en el amor,
Yo creo en ti, PADRE NUESTRO.
Yo no creo en los/as que rezan en medio de nuestros templos y luego al
ver a otras personas no tienen ya sentimientos.
Yo creo en ti, PADRE NUESTRO.
Yo no creo en los/as que rezan en medio de nuestros templos y luego al
ver a otras personas no tienen ya sentimientos.
Yo creo en quien es la luz para los ojos del ciego;
Yo creo en aquel que comparte, creo en el que da primero.
Yo no creo en esas personas que van predicando el cielo
y olvidan que nuestra tierra se va poblando de muertos.
Yo creo que estás aquí, en medio de nuestro pueblo,
entre los/as más olvidados/as.
Yo creo en ti, PADRE NUESTRO
entre los/as más olvidados/as.
Yo creo en ti, PADRE NUESTRO
Yo no creo en los/as burgueses que piensan tan sólo en ellos/as,
pasarlo bien, en su ley, su dios, es siempre el dinero.
pasarlo bien, en su ley, su dios, es siempre el dinero.
Yo creo en aquel dolor de los/as que buscan sustento sobre las olas del mar o
entre los surcos del suelo.
entre los surcos del suelo.
Yo creo, Señor, que Tú eres el único templo, la única catedral, la única
ermita… donde está la fuerza, la sabiduría, el AMOR DEL PADRE.
ermita… donde está la fuerza, la sabiduría, el AMOR DEL PADRE.
A ti sólo te encuentro al vivir como Tú, contigo solo vale dar la vida en favor
de todo/as.
de todo/as.
QUE ASÍ LO CREAMOS, QUE ASÍ LO VIVAMOS. AMÉN
(V. Mateu.)
Z U R I Ñ E