*ORAR CON EL EVANGELIO.Mt.2,13-15;19-23

LA SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

* En la festividad de la Sagrada Familia, recordamos y celebramos que Dios quiso nacer dentro de una familia para que tuviera alguien que lo cuidara, lo protegiera, lo ayudara y lo aceptara como era.
Al nacer Jesús en una familia, el Hijo de Dios ha santificado la familia humana.
* ¿Cómo era la Sagrada familia?
Así creemos: María y José cuidaban a Jesús, se esforzaban y trabajaban para que nada le faltara. José era carpintero. Jesús le ayudaba. María se dedicaría a cuidar que no faltara nada en la casa.
* Ni que decir tiene que la vida de la sagrada familia fue dura: Huida a Egipto. Intentan volver a Israel, no pueden hacerlo. Y por fin Nazaret.
Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio.
Aquí tenemos que aprender a observar, a escuchar, a meditar. Aquí es donde sin darnos cuenta podemos comenzar a imitar la vida de Jesús. Aquí descubrimos quizá la importancia que tienen el ambiente, lugares, costumbres, prácticas religiosas, en una palabra todo aquello de lo que Jesús se sirvió para manifestarse a nuestro mundo.
Se nos ofrece además una lección de vida familiar.
Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera vida,
Aquí aprendemos también la lección del trabajo. Nazaret, la casa del “hijo del artesano”. Aquí comprendeos la austera pero redentora ley del trabajo humano, su dignidad, y… que quizá con dolor falta para muchos.
• Aquí, en Nazaret su primera lección es el SILENCIO. Tenemos que redescubrir de nuevo el valor del silencio tan necesario para nosotros que estamos aturdidos por tantos ruidos… Que el Silencio de Nazaret nos enseñe a escuchar en nuestro interior, esas llamadas que nos llevan al compromiso que el DIOS-CON-NOSOTROS nos puede pedir.
• ORACIÓN
Jesús de Nazaret, que viviste en familia con María y José. Hoy queremos pedirte por nuestras familias y las del mundo entero para que te hagas presente en ellas y seas nuestro Salvador.
Para que la familia encuentre su valor, quizá un poco perdido.
Jesús de Nazaret, te necesitamos entre nosotros. Llena nuestros hogares de tu Paz, de tu alegría, de tu cariño… Derrama tu Amor para que sepamos dialogar, entendernos, ayudarnos, para que aprendamos a acompañarnos y a sostenernos en el duro camino de la vida.
Danos paz y trabajo. Enséñanos a cuidar lo que tenemos y a compartirlo con los demás
También queremos darte gracias por todo lo que recibimos de la familia, de su ejemplo y
valentía en la dificultad. Por las alegrías y tanta cosa más.
María, Madre Buena, tu presencia, ternura y protección, también nos hace falta.
José, contagia nuestra vida de tu silencio, humildad y trabajo.
Jesús, José y María, preciosa y ejemplar familia y comunidad de Nazaret, ayúdanos a vivir en familia. AMÉN
ZURIÑE

NAVIDAD – DIOS SE HACE CARNE

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Nochebuena

Lc 2, 1-14

No hace falta ser un lince para descubrir la artificialidad del nacimiento en Belén. Una vez más mandan las Escrituras al decir que el Mesías nacería en Belén. Tanto Lucas como Mateo dan por supuesto el hecho, aunque lo explican de distinta manera. En Lucas se dan razones para justificar que Jesús nació en Belén. Mateo trata de justificar por qué terminó viviendo en Nazaret. Ambos resaltan la importancia de que el Mesías perteneciera al pueblo de Israel y además fuese descendiente de David, el rey por excelencia que había nacido allí.

Recordamos el nacimiento de Jesús, que sucedió en un lugar y en un momento determinado. Pero lo que celebramos está más allá del tiempo y del espacio.

En Dios no se distingue el ser del actuar. Dios todo lo que hace lo es. Estamos celebrando que en Jesús, Dios se manifestó. Si se manifestó a través de él, quiere decir que estaba en el, es decir, se encarnó en él. Pues bien, podemos estar seguros de que Dios es encarnación y nunca podrá dejar de encarnarse.

La realidad divina ni empieza ni termina, ni está aquí ni está allá, ni se crea ni se destruye. Para mí, Dios es exactamente el mismo que fue para Jesús. Si no se manifiesta en mí como se manifestó en Jesús, la culpa es solo mía.

En Jesús ha nacido un liberador. Pero en mí sigue habiendo un opresor, porque el salvador que hay en mí, aún no ha nacido.

Recordad: Lo que Dios hace en un ser humano, lo hace en todos. Lo que Dios ha hecho en el hombre Jesús, lo está haciendo hoy en mí.

El nacimiento de Cristo en Jesús fue tarea de toda su vida. Nada se le dio como cómoda posesión automática. También él tuvo que nacer de nuevo. El nacimiento del Espíritu tiene que ser consciente. Nunca puede ser un presupuesto, ni para Jesús ni para nadie. Se nos da gratis, pero hay que desenvolver el regalo, y la envoltura tiene muchas capas que nos fascinan y nos invitan (tientan) a quedarnos ahí.

Miremos hacia dentro. Cuando Pablo nos dice que somos otro Cristo, quiere decir algo muy real. Dios está en mí. «Yo y el Padre somos uno», no es símbolo, sino realidad más real que el Belén, los pastores, los magos y los ángeles juntos.

El portal de Belén no es más que un símbolo, pero dentro de mí, está la realidad de un Dios identificado conmigo. Tengo que descubrir el Niño en mí. Toda la magia y la luz que puedo percibir en esa escena externa, está dentro de mí.

No permitáis que la Navidad quede fuera de vosotros, descubridla y vividla dentro. Entonces la llevaréis con vosotros a todas partes y os permitirá caminar, y los que os vean, podrán caminar también a esa luz.

La buena noticia no es que «en la ciudad de David os ha nacido un Salvador», sino que dentro de ti está ese salvador y puedes darle a luz en cualquier instante. Para eso estás aquí. Está dentro de ti, pero tan envuelto en trapos, que puedes no verlo.

Como los pastores, puede que no lo creamos, pero por si acaso, deberíamos acercarnos sigilosos. Celebrar la navidad es dar a luz en nosotros a ese Niño, para que todos puedan ver que Dios sigue naciendo aquí y ahora.

No celebramos un recuerdo. Atrevámonos a vivir una realidad presente y actual. Dios será siempre un Niño que yo tengo que dar a luz.

Si miro demasiado hacia fuera, puedo quedar deslumbrado por las lucecitas de las estrellas o por los cantos de los ángeles, pero me perderé el verdadero tesoro que está escondido en mí y en cada uno de los seres humanos.

Para Dios, los pastores, despreciados por la sociedad de entonces, son lo preferidos. Dios ve su verdadero valor y los llama a su salvación. Otros en cambio le cierran las puertas.

Un pesebre es comedero. Este evangelio se escribió cuando la eucaristía era ya práctica litúrgica significativa para el cristiano. Sin duda quiere hacernos pensar en Cristo pan de vida.

Os ha nacido un salvador. Está reflejando las expectativas que los judíos tenían con relación al Mesías. Los cristianos cambiaron sustancialmente el significado de la salvación, pero siguieron manteniendo el lenguaje aplicando conceptos distintos a palabras idénticas.

Aquí se precisa que la salvación es para los marginados, para los que no contaban nada en aquella sociedad, ni desde el punto de vista social ni religioso.

Y en la tierra paz. ¡Ojalá descubriéramos el profundo significado de esta palabra! La paz no es ausencia de problemas. No se trata solo de ausencia de guerras, de conflictos, de refriegas. La paz es la consecuencia de una armonía, primero interna, luego hacia los demás.

Desde lo divino que hay en nosotros, sería impensable cualquier guerra. Dios está siempre en paz, y ¡mira que le hacemos la puñeta! Si Dios me acepta como soy, ¿por qué no puedo aceptar a los demás? Descubre que al rechazarlos, rechazamos a Dios.

Navidad

Jn 1, 1-18

Anoche nos hablaban de un Niño, del pesebre, de pastores, de ángeles. En esta mañana nos habla del Verbo, Palabra preexistente, de Dios eterno y trascendente. Es una prueba más de que nos encontramos ante algo indecible.

Curiosamente termina diciendo exactamente lo mismo: y la PALABRA se hace carne, Niño. Los dos relatos, como buenos subalternos, te colocan ante el misterio, pero el que tienes que torearlo eres tú. Sólo tú puedes adentrarte en la realidad que está en ti, «más dentro de ti mismo que lo más íntimo de ti mismo». Pero está ahí, y sólo tú puedes descubrir ese tesoro y disfrutar de él.

La encarnación sólo tiene realidad dentro de ti, como sólo tuvo realidad dentro de Jesús, no fuera, en acontecimientos o fenómenos externos. Sólo dentro de ti y dentro del otro. Buscarlo en otra parte es engañarte.

Dice un cuento oriental: Un señor que pasaba por la calle, ve a su vecino que está buscando algo enfrente de su casa. ¿Qué es lo que has perdido? Le pregunta. La llave de mi casa. Yo te ayudaré a encontrarla. Pasa media hora y la llave no aparece. ¿Pero donde la has perdido? le pregunta el vecino. Dentro de casa. ¿Entonces por que la estás buscado aquí? Es que aquí hay más luz… Si no vivo lo que hay de Dios en mí, jamás lo descubriré ni en los acontecimientos ni en los demás ni en Jesús.

Aunque el domingo segundo de Navidad volvemos a leer este evangelio, voy a adelantar una frase: en latín: «et Deus erat Verbum». La traducción puede ser: «y Dios era la Palabra». También podría traducirse por «un ser divino era el proyecto», puesto que en esta frase «Theos» no lleva artículo. En castellano también podemos traducir: «y la Palabra era Dios».

Pero debemos tener en cuenta que no se explica lo que es la Palabra por lo que es Dios, sino al revés, Se explica lo que es Dios por lo que es la Palabra.

Dios es el que se hizo hombre, y si se hizo hombre en Jesús, es que se hace hombre en todos los seres humanos. Por el contrario, si es Jesús el que se hace Dios, nosotros quedaremos al margen de lo que allí pasó. El despiste está asegurado.

No creernos que Dios se ha hecho hombre, y hacemos decir al evangelio lo que nos interesa que diga. No es el hombre el que tiene que escalar las alturas del cielo para llegar a ser Dios, ha sido Dios el que se ha abajado y ha compartido su ser con el hombre. Eso es lo que significa la encarnación.

Por medio de Jesús, podemos llegar a saber lo que es Dios. Pero un Dios que no está ya en la estratosfera ni en los templos ni en los ritos sino en el hombre… Las consecuencias de esta verdad en nuestra vida religiosa serían tan demoledoras que nos asustan; por eso preferimos seguir pensando en un Jesús que es Dios, pero dejando bien claro que eso no nos afecta a nosotros.

Meditación-contemplación

Dios es encarnación y se está encarnando siempre.

Esa verdad teórica, tengo que hacerla vida en mí.

Dios se ha hecho carne en mi propia carne,

Pero no es mi carne, sino mi Espíritu.

…………..

Mi verdadero ser, lo que hay de mí más allá de lo biológico,

es el mismo Dios que fundamenta todo mi ser.

Si consigo olvidarme de «mí», soy Dios.

Si me olvido de Dios, soy nada.

……………

Atrévete a atravesar el «desván» de tu falso yo.

No te importe el tiempo que tardes en conseguirlo.

No tienes prisa, es la tarea de toda tu vida.

Lo que descubras será la perla que vale más que todo lo imaginable.

……………………

Fray Marcos

 

JAUNAREN JAIOTZA-EL NACIMIENTO DEL SEÑOR, Abenduak 25, José A. Pagola

JAINKOAREN ASMOARI IREKIRIK-ABIERTAS AL PROYECTO DE DIOS

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Mateo 2,13-15. 19-23

Ebanjelioetako kontakizunek ez dute inolako dudarako biderik uzten. Jesusen arabera, Jainkoak asmo bat du, egitasmo bat: munduan giza familia handi bat eraikitzea. Asmo honek erakarririk, Jesus guztiz emanik bizi da gizon-emakume guztiek Jainkoa Aitatzat har dezaten eta guztiek anai-arreba bezala bizitzen ikas dezaten. Hau da bidea gizadiaren salbaziorako.

Zenbait jendek uste du, gaur egungo familia gainbehera doala, «kristau-familiaren» ideal tradizionala galdu omen delako. Beste batzuentzat, edozein berritasun da aurrerapena, gizarte berri baterantz. Baina, nolakoa da Jainkoaren asmo gizatartzaile horri irekia den familia bat? Zein ezaugarri nabarmenduko genituzke hartan?

Maitasuna senar-emazteen artean. Hori da lehenengoa. Etxea bizirik da, gurasoek elkar maite dutenean, elkar sostengatzen dutenean, elkarrekin partekatzen dituztenean atsekabea eta poza, barkatzen, solas egiten, konfiantza dutenean. Familia gizatasuna galtzen hasten da berekoikeria, sesioak eta ezin ulertuak hazten direnean.

Gurasoen eta seme-alaben arteko harremanak. Ez da aski senar-emazteen arteko maitasuna. Gurasoak eta seme-alabak elkarren aurka jartzen direnean, kasik inolako komunikaziorik gabe, ezinezko bihurtzen da famili bizitza, alaitasuna galtzen da, guztiek sufritzen dute. Familiak konfiantza-giroaren premia du, guztien ona buruan izateko.

Ahulenak direnekiko arreta. Guztiek aurkitu behar dute etxean harrera, sostengua eta ulermena. Alabaina, are gizatasun handiagoa izaten du familiak txikienei maitasun eta txera eskaintzen zaienean, adin handikoei begirunea eta pazientzia agertzen zaienean, gaixoei eta ezinduei ardura berezia azaltzen zaienean, gaizki pasatzen ari denari hor konpon esaten ez zaionean.

Premian direnentzat irekirik. Familia batek gizatasun handiagoko mundu baten alde lan egiten du, bere problemen eta probetxuen munduan hesiturik ez, baizik eta beste familia batzuen premiei begira bizi denean: familia hautsiak direla, egoera gatazkatsu eta mingarrian bizi eta sostengu eta ulermen premia dutenak; lanik gabe eta inolako sarrerarik gabe bizi diren familia direla, laguntza materialaren premia dutenak; etorkinen familiak direla, harrera eta adiskidetasuna eskatzen dutenak.

Fedean haztea. Familian ikasten da gauzarik garrantzizkoenak bizitzen. Horregatik, gunerik inportanteena da Jainko on horrengan, guztien Aita horrengan sinesteko; Jesusen biziera ezagutzeko; Jesusen Berri ona aurkitzeko; mahaiaren inguruan elkarrekin otoitz egiteko; Jesusen jarraitzaileen elkartean parte hartzen ikasteko. Kristau-familia hauek benetan ari ohi dira parte hartzen Jainkoak nahi duen mundu zuzenago, duinago eta zoriontsuago hori eraikitzeko. Bedeinkazio bat dira gizartearentzat.

La sagrada familia (A) Mateo 2,13-15. 19-23

ABIERTAS AL PROYECTO DE DIOS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 25/12/13.- Los relatos evangélicos no ofrecen duda alguna. Según Jesús, Dios tiene un gran proyecto: construir en el mundo una gran familia humana. Atraído por este proyecto, Jesús se dedica enteramente a que todos sientan a Dios como Padre y todos aprendan a vivir como hermanos. Este es el camino que conduce a la salvación del género humano.

Para algunos, la familia actual se está arruinando porque se ha perdido el ideal tradicional de “familia cristiana”. Para otros, cualquier novedad es un progreso hacia una sociedad nueva. Pero, ¿cómo es una familia abierta al proyecto humanizador de Dios? ¿Qué rasgos podríamos destacar?

Amor entre los esposos. Es lo primero. El hogar está vivo cuando los padres saben quererse, apoyarse mutuamente, compartir penas y alegrías, perdonarse, dialogar y confiar el uno en el otro. La familia se empieza a deshumanizar cuando crece el egoísmo, las discusiones y malentendidos.

Relación entre padres e hijos. No basta el amor entre los esposos. Cuando padres e hijos viven enfrentados y sin apenas comunicación alguna, la vida familiar se hace imposible, la alegría desaparece, todos sufren. La familia necesita un clima de confianza mutua para pensar en el bien de todos.

Atención a los más frágiles. Todos han de encontrar en su hogar acogida, apoyo y comprensión. Pero la familia se hace más humana sobre todo, cuando en ella se cuida con amor y cariño a los más pequeños, cuando se quiere con respeto y paciencia a los mayores, cuando se atiende con solicitud a los enfermos o discapacitados, cuando no se abandona a quien lo está pasando mal.

Apertura a los necesitados. Una familia trabaja por un mundo más humano, cuando no se encierra en sus problemas e intereses, sino que vive abierta a las necesidades de otras familias: hogares rotos que viven situaciones conflictivas y dolorosas, y necesitan apoyo y comprensión; familias sin trabajo ni ingreso alguno, que necesitan ayuda material; familias de inmigrantes que piden acogida y amistad.

Crecimiento de la fe. En la familia se aprende a vivir las cosas más importantes. Por eso, es el mejor lugar para aprender a creer en ese Dios bueno, Padre de todos; para conocer el estilo de vida de Jesús; para descubrir su Buena Noticia; para rezar juntos en torno a la mesa; para tomar parte en la vida de la comunidad de seguidores de Jesús. Estas familias cristianas contribuyen a construir ese mundo más justo, digno y dichoso querido por Dios. Son una bendición para la sociedad.

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO(Lc. 2.1-14)

• NATIVIDAD DEL SEÑOR. 2013

* Llega Navidad. Nos lo recuerdan con puntualidad, las luces de grandes almacenes, los turrones, los regalos…
Ha llegado la Navidad. Para muchos será sólo lo que decimos anteriormente, de tal manera que cuando se apaguen las luces, se calle la música y se abra el pequeño o grande regalo con ¡Feliz Navidad!. Todo se termina sin más…
Por eso llega el momento de repetir sin temor a cansarse, que la NAVIDAD no es todo eso y desde luego no lo es para el cristiano.
Si es, acercarse hoy, en el silencio de la noche a Belén y mirar fijamente a un NIÑO que nace en el anonimato y en la pobreza, a quien sólo descubren los sencillos y cuya primera canción de cuna es una llamada a la Paz en la tierra y a la gloria de Dios en el cielo, no puede pasar por nuestras vidas sin que suponga una llamada de atención sobre nuestros más íntimos deseos y sobre nuestra postura en la sociedad a la que pertenecemos. Porque ese nacimiento que celebramos con toda ilusión ¿Qué ha significado para nosotros?
• ¿De verdad preferimos a los sencillos? ¿Estamos cerca de las “pobrezas”?.
• Lo que celebramos estos días tiene que ver con las sombras y la noche en la que Dios nace.
En un pesebre, pobre y rechazado, Dios se presenta como Luz en la oscuridad, como Esperanza en medio de la confusión. En medio de la noche brilla una LUZ. No es una luz artificial. Es la apuesta de Dios por la vida de sus hijos, es la verdadera NAVIDAD. Un Dios que viene para quedarse e iluminar nuestra vida.
• NAVIDAD es signo de vida y motivo de compromiso. Celebrar la Navidad es ver la realidad con la mirada de Dios, así, vemos los pesebres de la injusticia, de la violencia, del rechazo… donde tantos hombres y mujeres malviven.
Pero la vivimos con alegría porque es el “DIOS-CON-NOSOTROS”, a nuestro lado, en nuestra vida.
La LUZ que nunca se apaga. Ojalá sepamos reconocerlo, nos dejemos Amar por El y seamos signos de su Amor. ¡FELIZ NAVIDAD! ¡ZORIONAK!.

* ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE BELÉN

* Señora De Belén. Señora de la noche más buena y esperada.
Señora del silencio y de la luz, la Paz y la Esperanza.
Señora de la sencillez de los pastores y de los ángeles que cantan “Gloria a dios en el cielo, Paz en la tierra porque dios nos ama”.
Señora de los pobres y de los niños, de los que no tienen nada, de los que sufren soledad, porque no encuentran comprensión en ningún alma.
Gracias por habernos dado a Jesús esta Noche Santa.
Enséñanos a ser pobres y pequeños a compartir y entregarnos, a ser los mensajeros de la Paz y la esperanza… con nuestro estilo de vivir siguiendo al “DIOS-CON-NOSOTROS”, que nos diste en esta NOCHE SANTA. AMÉN

*ORACIÓN

* Llegó la NAVIDAD. En silencio contemplamos el Misterio.
Desde el pesebre de Navidad nace una esperanza nueva. En la sonrisa de un Dios que es Niño se asoma, frágil, la Luz del Reino. Un niño Dios que necesita cuidados, caricias, atención.
Una esperanza nueva que crecerá con el esfuerzo de todos.
Una Madre atenta, dispuesta para lo que Dios pide, que no vacila para decir SÍ y entregar la vida entera.
La Madre del Señor y Madre nuestra. María de Nazaret, camino que conduce al Padre.
Dios que nace en un pesebre, olvidado, a la intemperie. Recordándonos su presencia entre los pobres que sufren.
¡Alégrense: pastores, campesinos, obreros de todo tiempo!
Llegó la Buena Noticia, que empiece la Fiesta, en medio del pueblo.
Vamos a ver al Dios vivo, festejemos su nacimiento.
Desde el pesebre de Navidad un grito surge, de aliento. Dios está con nosotros, marchemos hacia su encuentro. El Dios que nace es un Niño necesitado y pequeño, que requiere nuestra entrega para hacer crecer el Reino.
NAVIDAD, como María y José, contemplar desde el silencio, el misterio de Dios hombre, que nos convoca a cambiar, a vivir para los otros, a construir en el mundo el inmenso sacramento de la presencia de Dios que nos contagia su aliento,
Un Dios que llega a la humanidad, que se hace hermano nuestro.
DIOS-CON-NOSOTROS. AMÉN.

*Con estas sencillas reflexiones y oración os deseo:
¡FELIZ NAVIDAD! ¡ZORIONAK! eta ¡URTE BERRI ON!
ZURIÑE

4º DOMINGO DE ADVIENTO, «LA BUENA NOTICIA DE JESÚS NOS LIBERA», J. E. Galarreta

Escrito por  José Enrique Galarreta

Fe Adulta

Mt 1, 18-24

Mateo escribe su evangelio para judíos, específicamente para judíos fervorosos, del tipo espiritual de los fariseos, para mostrar que Jesús es el Mesías, que en Él se cumplen las promesas del Antiguo Testamento. Este texto muestra el nacimiento de Jesús como el cumplimiento de la profecía de Isaías. «Emmanuel» significa «Dios con nosotros».

«Jesús» significa «Dios salvador». Está claro por tanto que el texto muestra cómo todo lo que el Antiguo Testamento esperaba y prometía se cumple con la llegada de Jesús, el Hijo de David, el Mesías anunciado y esperado, el libertador de Israel.

«Este evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo». Esta es la interpretación del mismo Pablo acerca de toda la Escritura, y la leemos en dos sentidos: toda la escritura se encamina a Jesús: Jesús es Evangelio, Buena Noticia.

Toda la escritura se encamina a Jesús

A veces no tenemos en cuenta que los evangelistas presentan a Jesús con el lenguaje del Antiguo Testamento, con sus símbolos, sus imágenes. Esto pasa muy especialmente en Mateo, que escribe para judíos y presenta a Jesús como cumplimiento de la Promesa.

En el texto de Mateo tenemos un hermoso ejemplo: como Isaías anunció el nacimiento del Rey Ezequías como salvador, se presenta a Jesús como salvador, como Emmanuel, incluso forzando el texto de Isaías para que diga «virgen».

Mateo está empleando un viejo género literario, el de «la infancia del héroe». Es lo mismo que hizo el libro del Éxodo con Moisés: le aplicó un nacimiento prodigioso, tomado de otras literaturas, para mostrar que su destino era extraordinario, salvar al pueblo de la esclavitud.

Hay que tener mucho cuidado con estos textos, porque nosotros tendemos siempre a entenderlos como simplemente históricos, que cuentan sin más lo que pasó, pero tienen mucho más sentido: son relatos llenos de teología, de mensaje sobre Dios.

Mateo aplica a Jesús el texto de Isaías, mostrando con ello que Jesús no es un niño corriente, sino «obra del Espíritu».

No pocas veces solemos conformarnos con una explicación biológica: la obra del Espíritu consiste en que un niño fue concebido sin intervención de varón. No basta. El sentido de los textos va más allá: Jesús es obra del Espíritu, su vida es así por el Espíritu que está en ÉL: su vida, su palabra, su muerte… obras del Espíritu. La concepción virginal, sin su profundo significado, no pasa de ser una curiosa anomalía biológica.

En estos textos se está preparando la fiesta de Navidad y avivando nuestra fe en Jesús; no es simplemente que admiremos a un hombre extraordinario; es que en ese hombre extraordinario hemos llegado a ver una extraordinaria presencia del Espíritu de Dios; tanto, que hemos llegado a llamarle «El Hijo».

Esta es una de las razones por las que debemos leer el Antiguo testamento; porque entendiendo su lenguaje podremos comprender a fondo lo que quieren decir los evangelistas. Sin embargo, debemos recordar siempre que tenemos que leer la Biblia con perspectiva.

Nada de lo que se dice en todo el Antiguo Testamento es definitivo ni completo. Son caminos que van hacia la cumbre… algunos muy lejanos. Algunos ni se dirigen a la cumbre. Jesús no es un príncipe que salvará al pueblo de Israel de los asirios. Jesús no es Emmanuel como pudo serlo el rey Ezequías o David o Moisés. Jesús es el Hijo, el hombre lleno de la plenitud de Espíritu, en el que Dios se hace visible.

Por eso es importante leer todo el Antiguo Testamento desde Jesús, y no al revés. El AT es admirable en muchas cosas. Y es incompleto en casi todas. La revelación de Dios ha sido progresiva. Israel ha ido entendiendo a Dios poquito a poco, y ha dejado en la Biblia un impresionante testimonio, una crónica de su descubrimiento de Dios.

Desde la cumbre, desde Jesús, lo entendemos todo mucho mejor, porque Él es la luz plena, y todo lo anterior no eran más que grandes y pálidas lunas que anunciaban al sol.

Jesús salva de los pecados

Le pondrás por nombre, Jesús, el Libertador, el que salva al pueblo de sus pecados.

Libres de nuestros pecados. ¿Estamos libres de nuestros pecados? Se ha interpretado a veces esto de manera simplemente jurídica: la deuda con Dios que significan nuestros pecados ha sido pagada por Jesucristo. Ahora ya podemos ser perdonados. Es tremendamente insuficiente. Es como si Dios cobrase a Jesús. Es como si Jesús fuese el bueno y Dios sólo el justo. Una imagen verdaderamente estrecha.

Libres. Esta palabra nos llena la boca. Esto es lo que define al ser humano: puede elegir; es su grandeza y su riesgo. Desde la filosofía y desde nuestra sensibilidad actual, ser libre es lo más humano, lo más grande que tenemos. El Evangelio sin embargo va más adentro. No somos libres: somos esclavos de nuestros pecados. Nuestros pecados no son actos de desobediencia, sino tendencias, fuerzas, apetitos… Nos apetece lo que no nos conviene: somos como no queremos ser. Nuestros pecados nos impiden ser lo que queremos y actuar como queremos. El pecado se define siempre en la Biblia como Esclavitud.

La Biblia presenta a Dios como Libertador. La primera liberación es La ley. «Haz esto y vivirás». El pecado nos mata. Cumplir la Ley nos libra de la muerte.

Pero el Evangelio va más adelante, incluso desde el punto de vista de la sicología humana. Cuando deseamos, cuando elegimos, atendemos a lo que valoramos: elegimos algo porque nos parece bueno, conveniente, apetitoso.

En nuestra libertad, en nuestra elección, hay un componente muy importante de información: en el pecado hay un componente muy elevado de error, de engaño: nos apetece lo que en realidad no merece la pena: nos fascina algo que nos perjudica: preferimos un placer inmediato antes que un bien duradero.

Jesús revela cómo es Dios: y Dios es apasionante. Jesús ofrece al hombre una Misión: y la Misión es apasionante. Esta es al novedad de Jesús. La Ley pide sumisión: lo de Jesús es apasionarse. El pecado queda muy atrás, porque ya no atrae. Es el Reino el que nos libra de la atracción del pecado.

Y hay más aún. No podemos ser tan ilusos que pensemos que nada más conocer el evangelio nos sintamos arrebatados por Dios y por la misión. Puede suceder, y así son las grandes conversiones, la de Pablo, la de Javier… Nosotros nos convertimos despacito, crecemos lentamente en nuestro conocimiento y en nuestro amor, la levadura va fermentando lentamente nuestra masa…

Y nuestros pecados siguen ahí, y nos tientan. Queda en nosotros mucha masa aún sin fermentar. Y servimos a dos señores, y damos dos pasos adelante y uno atrás. Entonces nos sentimos traidores a Dios, indignos de la misión… Y es entonces cuando Jesús revela cómo es Dios con nosotros, pecadores: acogida permanente, vuelta a empezar sin cansarse, apoyo incondicional. Es el reino el que nos libra del miedo a ser pecadores, porque nos libra del miedo a Dios.

El conocimiento de Dios y de la Misión nos libera de la atracción del pecado. El conocimiento de Dios nos libera del miedo al pecado. Lo más sorprendente de la revelación de Jesús sobre el hombre es que no cuenta con que seamos justos, santos. Cuenta con que somos pecadores, con que no sabemos nuestro destino y nos atrae el pecado. Cuenta con ello, y nos llama desde ahí. No se trata de justicia, de ser irreprochables ante Dios para poder darle cuentas de nuestra vida sin temor. Vivimos del perdón, no de nuestra justicia. Vivimos de enamorarnos de Dios, de entusiasmarnos con la misión. Eso nos saca del pecado, que ya no interesa, que sentimos como regresión, que nos va repugnando. Eso nos saca del miedo. Eso nos saca sobre todo de creernos santos, de ponernos como modelo ante los demás….

Es una revolución. Lo de Jesús es una revolución. Otro Dios, otro ser humano, otro modelo de vida, otro modo de religión. ¿Era esto, o esperábamos a otro?. Es momento de pensar muy seriamente si aceptamos eso. Eso es lo que viene en Navidad. Quizá nosotros esperamos otra cosa: Dios-Juez-Justicia quizá.

ORACIÓN sobre el salmo 27

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

El Señor es el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar?

Pero mi vida está llena de temores. Temo enfermar, temo ser pobre, temo fracasar, temo hacer el ridículo. Y me temo sobre todo a mí mismo, porque sé que me olvido de quién soy, me olvido de caminar, me dedico a construir una casa confortable aquí, como si fuese para siempre. Y sin embargo

Aunque acampe contra mí un ejército,

mi corazón no teme;

aunque estalle una guerra contra mí,

estoy seguro en ella.

En mi vida no va a pasar nada que no pueda servirme para caminar hacia Casa. En mi vida todo puede ser iluminado por la luz de Dios. Será más o menos agradable, será más o menos duro. Pero la vida no es algo fácil ni agradable, para mí ni para nadie. Y cuento con Él para que sea válida.

Una cosa he pedido al Señor,

una cosa estoy buscando:

morar en la Casa del Señor,

todos los días de mi vida,

para gustar la dulzura del Señor

Sólo una cosa es necesaria, sólo una: que no me falte Señor tu santo Espíritu. Morar en tu casa, gustar de Ti, sentirme en tu casa. No pido que hagas mi vida más fácil, sino que hagas mi espíritu más fuerte.

Que él me dará cobijo en su cabaña

en día de desdicha;

me esconderá en lo oculto de su tienda,

sobre una roca me levantará.

Encontrar una cabaña de pastores en medio de la ventisca. Estar escondido en tu propia tienda, mientras ronda el peligro. Estar de pie, seguro, en roca firme, sobre el campo inundado… Hace ya dos mil quinientos años que un hombre como yo oraba así. Y oraba bien, ya conocía a Dios y confiaba en Él

No me abandones, no me dejes,

Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre llegaran a abandonarme,

el Señor siempre me acoge.

Nunca me abandonaría mi propio padre. Mi madre… ni pensarlo. Aunque yo sea culpable, aunque todo sean evidencias contra mí, con mi madre podría contar siempre. Pero si ella fallara… Pues no, Dios es mi padre y mi madre, y ellos sólo me quieren porque se parecen de lejos a Dios.

Este salmo nos puede enseñar bellos modos de orar. Si vamos de excursión y empieza una tormenta y encontramos un refugio, el corazón se eleva a Dios: Dios es así, mi refugio en la tormenta.

Si trabajando en mi ordenador estoy en un apuro y un amigo me da la solución, mi espíritu se levanta y recuerdo: en los apuros de mi vida, es Dios quien me soluciona mis mayores problemas…

Y así pueden hablarme de Dios tantas cosas. Abrir el paraguas, mirar un mapa de carreteras, beber un vaso de agua, dormir… Y es que todas las cosas son imagen de Dios, y todas pueden hacer que constantemente me esté acordando de Él. En todas partes se encuentra La Palabra.

Éste es el último domingo de Adviento; se termina nuestro camino hacia la Navidad. Hemos recibido dos mensajes muy importantes:

• Que el ser humano, y toda la humanidad, están sin terminar, van a algún sitio, deben construirse, eligen entre realizarse o fracasar.

• Que el ser humano solo no llega a buen fin. Que su final está en Dios, y que Dios está también en el camino, como fuerza, como luz, como Espíritu, para que lleguemos.

Ahora ya sabemos por qué es tan grande esta fiesta, ya sabemos la importancia de lo que viene. No viene la muerte, viene la Vida. No viene el juez, viene el Libertador. Viene la Gran Noticia que cambia nuestra vida. Viendo a Jesús nos vamos a enterar, de una vez por todas, del mensaje que cambia la vida entera: que Dios nos quiere, y que la vida es un Encuentro, repleto de esperanza y de sentido.

José Enrique Galarreta

 

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mt.1.18.24)

*DOMINGO IV de ADVIENTO-A- 22.12.2013

* La gran figura de este cuarto Domingo de Adviento es María, que se nos revela como “estrella de la Esperanza”, en un mundo sin fe, que camina a oscuras, pero, que de una manera u otra, está buscando dicha estrella polar. Y es consolador, descubrir grupo llenos de esperanza, pero esperanza “ACTIVA” como fue la de María. Ella supo descubrir, desde la fe en la vida cotidiana, en los acontecimientos luces de esperanza de la presencia oculta y transformadora de Dios en nuestra historia. Pero lo asombroso es que lo realiza Dios desde los de abajo y esto fue lo que le llevó a María al canto de júbilo y alabanza por las maravillas que Dios estaba realizando en los pobres, los débiles, los sencillos. María, contempla, canta, celebra la presencia “activa” de Dios que está invirtiendo los papeles en la presencia humana.
* Tener esperanza “activa” es hacer de la misericordia el signo de identidad del Mesías y ser esperanza para los pobres. Tener esperanza es permitir que el rostro se ilumine y alegre con los signos de bondad y la fe en el Dios que sigue viniendo. Hay manos débiles, y rodillas vacilantes que recuperan la sonrisa y la fuerza apoyados en personas voluntarias, que viven la “esperanza activa”.
* Así lo inculcaban este fin de semana un centenar de personas y grupos cristianos.
Hay esperanza, porque ya se están dando signos de la presencia del Reino en nuestro mundo con estos grupos y otros muchos que como María, la que acaba de decir SÍ, la visitada y solicitada por el Señor, se pone en marcha inmediatamente. Y su meta es “alguien que la necesita”.
necesitamos, esa capacidad de entrega, de ojos abiertos, de “esperanza activa”, para descubrir, como María que cerca de nosotros puede haber y hay, personas que nos necesitan.. Cuando nos entregamos a los demás nos haces ver que es la manera que tú tienes, Señor, de visitar al que sufre o necesita ayuda.
* Por eso en la actualidad tenemos que pasar de la “denuncia” al “anuncio”, y, si se ha de hacer la “denuncia” que esta a su vez, en la forma de hacerla sea ya “ANUNCIO ESPERANZADO”
* Gabriel habla a María en nombre de dios (mediación). María queda atónita, sin habla. No temas.
Liberada del miedo a Dios, María se enfrenta con lo imposible: Para dios nada hay imposible. Y María ofrece a Dios, su total DISPONIBILIDAD. Aquí está la esclava del Señor.
• Ultimo domingo de Adviento: “puerta de Navidad”. Lo que esta Navidad vaya a suponer en nosotros dependerá de nuestra disponibilidad para con Dios.

*ORACIÓN
• Jesús De Nazaret: ¡Cuánto podemos aprender de tu Madre la Virgen María! Toda su vida fue un canto al Padre y un seguirte a Ti.
* María ha sido visitada por Gabriel, nos dice Lucas en uno de sus evangelios, y responde
“Aquí estoy para hacer tu Voluntad”.
No se queda estancada ni parada, y, conociendo la situación de Isabel,
SE PUSO EN CAMINO Y FUE APRISA…
Esa es sin duda la actitud que tenemos que tener como creyentes:
PONERNOS EN CAMINO.
*Cada uno de nosotros necesitamos salir de nosotros mismos y CAMINAR y llevar a Cristo en nuestro caminar viviendo la fe ante los demás y practicando el Amor y servicio a quienes nos rodean, haciendo crecer la esperanza y la ilusión…
Ayúdanos Jesús de Nazaret, a prepararnos y vivir la Navidad con la actitud de MARÍA, y, llevados de su mano y ejemplo, hacer que Tú nazcas en nosotros y transformes nuestras vidas. AMÉN

SEGUIMOS ORANDO
*Te damos gracias, Jesús de Nazaret, porque AL venir AL mundo, eres La gran señal de que Dios ama a todos, a los que te conocen he incluso a los que te rechazan.
Hoy te pedimos que como José, estemos abiertos a acoger el proyecto de Dios, que no nos inventemos una fe a nuestra medida, sino que sepamos aceptar y poner en práctica lo que dios nos proponga, aunque no la entendamos totalmente.
*Te pedimos especialmente, Jesús de Nazaret, que no tengamos miedo de recibirte y seguirte como Salvador y guía de la humanidad.
*Que seamos capaces de creer que Dios está realmente con nosotros, comprometido con nuestra vida, compartiendo nuestras alegrías y sufrimientos y animándonos a vivir y construir un mundo más humano y fraterno. Que así celebremos al DIOS-CON-NOSOTROS en la NAVIDAD. AMEN. – ZURIÑE

ABENDUALDIKO 4. IGANDEA, BARNE ESPERIENTZIA-EXPERIENCIA INTERIOR, J. A. Pagola

BARNE ESPERIENTZIA
José Antonio Pagola

Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, .- Mateo ebanjelariak aparteko interesa du irakurleei esateko, Jesusi «Emanuel» izena ere eman behar zaiola. Ondotxo daki gauza bitxi eta harrigarri gerta daitekeela hori. Nori eman dakioke izen bat, «Jainkoa gurekin» esan nahi duena? Halaz guztiz, izen horrek biltzen du kristau-fedearen giharra eta izen horrek adierazten du Eguberriak ospatzearen erdigunea.

Alde guztietatik inguratzen gaituen hondo-hondoko misterio hori, fededunok «Jainkoa» deitzen dugun hori, ez da gugandik urrun eta aparte dagoen zerbait. Guztiokin eta gutako bakoitzarekin dago. Nola jakin hori? Sinets al daiteke modu arrazoizko batean Jainkoa nirekin dagoela, nik neuk ez badut izan inolako esperientziarik, txikiena delarik ere?Eskuharki, kristauei ez digute irakatsi Jainkoaren misterioa geure barnean sumatzen. Horregatik, askok imajinatzen dute, Unibertsoko gune zehaztugabe eta abstraktu batean dagoela Jainkoa. Beste batzuek, Eukaristian presente dagoen Kristo adoratuz bilatzen dute. Beste zenbaitek Biblian entzun nahi diote hizketan. Beste batzuentzat, Jesus da biderik hobena.

Jainkoaren misterioak, dudarik gabe, bere bideak ditu bizitza bakoitzean presente bihurtzeko. Dena den, esan daiteke, gaur egungo kulturan, misterio hori nola edo hala geure barnean esperimentatzen ez badugu, nekez aurkituko dugula kanpoan. Aitzitik, haren presentzia geure barnean sumatzen badugu, errazago gertatuko zaigu geure ingurumenean Jainkoaren misterioaren aztarrenak ateratzea.

Daitekeena ote? Hau da sekretua batez ere horretarako: begiak itxirik eta isiltasun lasaian egoten jakitea, arnasten eta sostengatzen gaituen misteriozko presentzia hori bihotz xumez onartuz. Kontua ez da horretan pentsa eta pentsa bizitzea, baizik eta geure barne hondoenetik iristen zaigun bakea, bizia, maitasuna, barkazioa… «onartuz» egotea.

Ulertzekoa izango da, geure misterio propioan murgiltzean, geure beldur eta kezkekin topo egitea, geure zauri eta tristurekin, geure eskastasun eta bekatuarekin topo egitea. Ez dugu zertan larritu; jarrai dezagun isiltasunean. Geure barnearen hondoenean den presentzia adiskidetsu hori gure barnea baketuz, askatuz eta sendatuz ariko da.

Karl Rahner-ek, hogeigarren mendeko teologorik garrantzizkoenetako hark, esan zuen, ezen gure egun hauetako gizarte sekularrean, «bihotzeko esperientzia honekin bakarrik uler daitekeela Eguberritako fede-mezu hau: Jainkoa gizon egin da». Bizitzaren azken misterioa gure barnean dagoen onberatasun-, barkazio- eta salbamen-misterio bat da: guztien eta gutako bakoitzaren barnean dagoena. Baldin eta isiltasunean onartzen badugu, biziko dugu Eguberriaren alaitasuna.

4 Adviento (A) Mateo 1, 18-24

EXPERIENCIA INTERIOR

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, .- El evangelista Mateo tiene un interés especial en decir a sus lectores que Jesús ha de ser llamado también “Emmanuel”. Sabe muy bien que puede resultar chocante y extraño. ¿A quién se le puede llamar con un nombre que significa “Dios con nosotros”? Sin embargo, este nombre encierra el núcleo de la fe cristiana y es el centro de la celebración de la Navidad.

Ese misterio último que nos rodea por todas partes y que los creyentes llamamos “Dios” no es algo lejano y distante. Está con todos y cada uno de nosotros. ¿Cómo lo puedo saber? ¿Es posible creer de manera razonable que Dios está conmigo, si yo no tengo alguna experiencia personal por pequeña que sea?

De ordinario, a los cristianos no se nos ha enseñado a percibir la presencia del misterio de Dios en nuestro interior. Por eso, muchos lo imaginan en algún lugar indefinido y abstracto del Universo. Otros lo buscan adorando a Cristo presente en la eucaristía. Bastantes tratan de escucharlo en la Biblia. Para otros, el mejor camino es Jesús.

El misterio de Dios tiene, sin duda, sus caminos para hacerse presente en cada vida. Pero se puede decir que, en la cultura actual, si no lo experimentamos de alguna manera dentro de nosotros, difícilmente lo hallaremos fuera. Por el contrario, si percibimos su presencia en nuestro interior, nos será más fácil rastrear su misterio en nuestro entorno.

¿Es posible? El secreto consiste, sobre todo, en saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, acogiendo con un corazón sencillo esa presencia misteriosa que nos está alentando y sosteniendo. No se trata de pensar en eso, sino de estar “acogiendo” la paz, la vida, el amor, el perdón… que nos llega desde lo más íntimo de nuestro ser.

Es normal que, al adentrarnos en nuestro propio misterio, nos encontremos con nuestros miedos y preocupaciones, nuestras heridas y tristezas, nuestra mediocridad y nuestro pecado. No hemos de inquietarnos, sino permanecer en el silencio. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apaciguando, liberando y sanando.

Karl Rahner, uno de los teólogos más importantes del siglo veinte, afirma que, en medio de la sociedad secular de nuestros días, “esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre”. El misterio último de la vida es un misterio de bondad, de perdón y salvación, que está con nosotros: dentro de todos y cada uno de nosotros. Si lo acogemos en silencio, conoceremos la alegría de la Navidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Mt.11.2-11)

• DOMINGO 3º-ADVIENTO-A- DICIEMBRE 15

• ESTAD SIEMPRE ALEGRES EN EL SEÑOR. EL SEÑOR ESTÁ CERCA.
La Iglesia siempre ha llamado a este domingo de Adviento, el domingo de la alegría
¡Gaudete! Y se debe a que toda la Liturgia nos anuncia a Jesucristo como la causa de nuestra alegría de nuestra salvación. La alegría del Evangelio es una alegría que viene de lo Alto, pero que al mismo tiempo, debe surgir de nuestro interior. Los cristianos sabemos que la Buena Nueva de la Salvación es un mensaje de alegría. Esta alegría y también la conversión a la que se nos invitaba el domingo anterior, ha de ser fermento de un nuevo mundo y sociedad, donde los últimos serán los primeros. Pero eso sólo puede ser si nosotros colaboramos. Dios actúa a través de nuestros corazones y nuestras manos.
* Nos acercamos con pasos firmes a la Navidad, todo lo anuncia. Hay muchos mensajes navideños. Muchos no son de verdad. Hay algunos que “allanan el camino”. Otros anuncios “levantan muros”… Hay que estar atentos para saber distinguirlos.
Los anuncios de encuentro gratuito con las personas, de búsqueda de paz y justicia, de perdón, de un mundo donde todos tengan qué comer y qué vestir… son anuncios de Navidad. Dan vida y una vida para todos. Los anuncios que prometen felicidad a costa de la tarjeta de crédito, que piensan en singular, o que esconden injusticias… anuncian navidades de muchas luces, pero de poca vida.
La alegría, es signo de Dios. Una alegría que sueña con un mundo en paz y que trabaja por hacer posible la justicia.
La iglesia es signo del nacimiento de Dios en la humanidad: la Eucaristía, la vida compartida en comunidad, el compromiso por la justicia… (Hay muchos que viven esto) son expresión de un Dios que mira con cariño a la humanidad, que sueña con un mundo en paz, que suscita profetas de Amor.
La alegría tiene que ser una nota constitutiva de la Iglesia que confía en Dios, que mira compasiva a los necesitdos, que celebra la vida y que apuesta por ser signo de un NIÑO que seguirá transformando corazones y renovando la humanidad…aunque, en ocasiones, nos cueste verlo. El DIOS-CON-NOSOTROS sigue cumpliendo su promesa. En Jesús Dios nos revela su proyecto. En Jesús se encarna el Amor infinito de un Dios Amigo y Salvador. Pero ¡atención! El, cuenta con nosotros.
* ORACIÓN
Dios Padre nuestro, que vienes a salvarnos, nos gustaría tener el gozo y la alegría de Isaías cuando anunciaba la proximidad de la salvación y tu presencia en medio del pueblo.
Ayúdanos, tú mismo, Dios nuestro, a descubrir que nosotros tenemos más motivos que Isaías y los antiguos profetas, para estar alegres, porque Jesucristo ya ha venido es el DIOS-CON-NOSOTROS.
Ayúdanos, a que seamos personas y comunidades de fe capaces de provocar preguntas en los que nos rodean y que buscan un sentido a la vida y al mundo.
Ayúdanos a saber llevar la Buena Noticia de tu Amor y Esperanza a quienes lo ven todo negativo.
Que a pesar las dificultades, sembremos y propaguemos la alegría de saber, que tú Jesús,
VINISTE, VIENES SIEMPRE, Y VENDRÁS. AMÉN.

SEGUIMOS ORANDO

¡ALEGRÍA, QUE JESÚS ESTÁ CERCA!
“Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres” nos dice San Pablo.
¿Cómo conseguir y participar de este gozo y alegría?
Jesús de Belén, en mi interior resuena el eco.
Juan Bautista nos explica cómo alcanzarlo:
Comparte lo que eres y tienes con los demás.
No te aproveches de tu situación y actúa con justicia.
Sé responsable en tus tareas y obligaciones.
Trata a todos como te gusta ser tratado…
Y así me haces descubrir que este es el camino para vivir la Buena Noticia
Y participar ya de la alegría, porque cuando lo hacemos así,
“TE SENTIMOS CERCA”
Y empezamos a saborear tu Paz y alegría.
Porque sabemos que contigo, así será.
Que celebremos la Navidad haciendo posible que tu Palabra, que es fuente de vida, sea acogida y vivida en cada corazón y que la BUENA NUEVA DE JESÚS, arraigue más profundamente entre nosotros. AMÉN
ZURIÑE

ABENDUALDIKO 3. IGANDEA, «ZAURIAK SENDATU-CURAR LAS HERIDAS», José A. Pagola

Mt. 11, 2-11

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA.- Jesusen jarduerak nahasirik utzi zuen Joan Bataiatzailea. Honek Mesias bat espero zuen, munduan bekatua desegingo zuena Jainkoaren epai zorrotza ezarriaz, eta ez Mesias bat, zauriak sendatzera eta sufrimendua arintzera emanik biziko zena. Makeronteko presondegitik mezu bat bidali dio Jesusi: «Zu al zara etortzekoa dena ala beste baten zain bizi behar dugu?»

Profeta sendatzaile baten bere biziera kontatuz erantzun dio Jesusek «Esan Joani ikusten eta entzuten ari zaretena: itsuek ikusten dute eta ezinduak ibili dabiltza; lepradunak garbi gelditzen dira eta gorrek entzuten dute; hildakoak pizten dira eta behartsuei Berri Ona hots egiten zaie». Hauxe da egiazko Mesias: sufrimendua arintzera etorri dena, bizitza sanotzera eta behartsuei esperantzaren argia piztera.

Aita errukitsu batek bidali duela sentitu du Jesusek, gizon-emakume guztientzat mundu duinago eta zoriontsuago bat nahi duen Aitak. Horregatik, zauriak sendatzeari, oinazeak sanotzeari eta bizitza askatzeari emanik bizi da. Eta horregatik eskatu die guztiei: «Izan errukitsu, zuen Aita errukitsu den bezala».

Jesusek ez du uste Epaile zorrotz bat bezala bidalia denik, bekatariak juzgatzera eta mundua gaitzestera. Horregatik, ez da ariko jendeari beldurra nola sartuko zuzentasun zorrotz baten keinuak eginez; baizik eta bere adiskidetasuna eta barkazioa eskainiko die bekatariei eta prostituituei. Eta horregatik egin die guztiei erregu hau: «Ez epaitu eta ez zaituzte epaituko».

Jesusek ez du inor sendatu apeta hutsez edota sentsazionalismo baten bila. Errukiak eraginda sendatzen du: jende gaixo, lur jotako eta hautsi horren bizitza berregin nahi du. Horiek dira lehenak esperimentatzen, bizitza duin eta osasuntsu baten adiskidea dela Jainkoa.

Jesusek ez zuen sekula azpimarratu bere sendatzeen mirarizko izaerarik; ez zuen pentsatu sendatze horiek izango zirela munduan sufrimendua kentzeko errezeta erraz bat. Ezaugarri bezala aurkeztu zuen bere jarduera sendatzaile hori; hain juxtu, zein norabidetan jardun bere jarraitzaileei agertzeko, berak «Jainkoaren erregetza» deitzen zuen Aitaren egitasmo gizatartzaileari bideak irekitzeko.

Frantzisko aita santuak dio, zeregin premiazkoa dela «zauriak sendatzea»: «Garbi dakusat Elizak gaur egun egin behar duena zauriak sendatzeko gaitasuna agertzea dela, eta beroa, hurbiltasuna eta ondokotasuna eskaintzea bihotzei… Hau da lehenengo gauza: zauriak sendatzea, zauriak sendatzea». Ondoren dio: «jendearen kargua hartzea, bidelagun bihurturik samariar onak bezala igurtziz, garbituz eta kontsolatuz». Orobat dio: «jendearekin ibili gauez, solas egiten jakin eta, are gehiago, haien gauera eta ilunera jaitsiz bidea galdu gabe».

Bere eginkizuna ikasleei gomendatzean, Jesusek ez ditu imajinatzen doktore, hierarka, liturgia-jakitun edo teologo, baizik eta sendatzaile. Bikoitza izango dute beren egitekoa: Jainkoaren erregetza hurbil dela hots egin eta gaixoak sendatu.

3 Adviento (A) Mateo 11, 2-11

CURAR HERIDAS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA.- La actuación de Jesús dejó desconcertado al Bautista. Él esperaba un Mesías que extirparía del mundo el pecado imponiendo el juicio riguroso de Dios, no un Mesías dedicado a curar heridas y aliviar sufrimientos. Desde la prisión de Maqueronte envía un mensaje a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”.

Jesús le responde con su vida de profeta curador: “Decidle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia”. Este es el verdadero Mesías: el que viene a aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir un horizonte de esperanza a los pobres.

Jesús se siente enviado por un Padre misericordioso que quiere para todos un mundo más digno y dichoso. Por eso, se entrega a curar heridas, sanar dolencias y liberar la vida. Y por eso pide a todos: “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”.

Jesús no se siente enviado por un Juez riguroso para juzgar a los pecadores y condenar al mundo. Por eso, no atemoriza a nadie con gestos justicieros, sino que ofrece a pecadores y prostitutas su amistad y su perdón. Y por eso pide a todos: “No juzguéis y no seréis juzgados”.

Jesús no cura nunca de manera arbitraria o por puro sensacionalismo. Cura movido por la compasión, buscando restaurar la vida de esas gentes enfermas, abatidas y rotas. Son las primeras que han de experimentar que Dios es amigo de una vida digna y sana.

Jesús no insistió nunca en el carácter prodigioso de sus curaciones ni pensó en ellas como receta fácil para suprimir el sufrimiento en el mundo. Presentó su actividad curadora como signo para mostrar a sus seguidores en qué dirección hemos de actuar para abrir caminos a ese proyecto humanizador del Padre que él llamaba “reino de Dios”.

El Papa Francisco afirma que “curar heridas” es una tarea urgente: “Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor, cercanía y proximidad a los corazones… Esto es lo primero: curar heridas, curar heridas”. Habla luego de “hacernos cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela”. Habla también de “caminar con las personas en la noche, saber dialogar e incluso descender a su noche y oscuridad sin perderse”.

Al confiar su misión a los discípulos, Jesús no los imagina como doctores, jerarcas, liturgistas o teólogos, sino como curadores. Su tarea será doble: anunciar que el reino Dios está cerca y curar enfermos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

3º DOMINGO DE ADVIENTO, «A JESÚS, NUNCA TERMINAREMOS DE CONOCERLO» Fray Marcos

A JESÚS, NUNCA TERMINAREMOS DE CONOCERLO

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Mt 11, 2-11

Después de haber hablado de la vida pública de Jesús durante ocho capítulos, el evangelio de Mateo vuelve a hablar de Juan de una manera sorprendente. Mateo ya nos ha dicho quién es Jesús, pero Juan desde la cárcel no las tiene todas consigo.

La pregunta a Jesús es muy concreta, pero él responde a dos cuestiones muy distintas. De sí mismo responde de manera indirecta con lo que dice Isaías del Mesías. De Juan responde por su cuenta y riesgo, de una manera también sorprendente. La propuesta del evangelio de hoy es desconcertante. El Precursor dudando que el anunciado sea auténtico.

¡Cómo que Juan no sabía quién era Jesús! ¿No había dicho que no era digno de llevarle las sandalias? ¿No había dicho que su bautismo era sólo de agua, que él bautizaría con Espíritu Santo? ¿No había dicho que él era el que tenía que ser bautizado por Jesús? ¿No había visto al Espíritu bajar sobre él? ¿No había oído la voz del cielo: Este es mi Hijo amado? ¿A qué viene ahora la pregunta ingenua de, si es o no es, el que ha de venir? Está claro que este episodio tiene muy pocas probabilidades de ser histórico.

Una vez más recordamos que los evangelios no son crónicas de sucesos. Aunque hacen referencia a hechos que sucedieron realmente, la intención al relatarlos es aclarar problemas teológicos. El tema que se propone hoy fue muy difícil de resolver para los primeros cristianos, que eran todos judíos. Su mensaje y su manera de comportarse, nada tenía que ver con lo que los judíos de su tiempo esperaban del Mesías. No se trata de hablar de Juan, cuanto de intentar que todos se den cuenta del significado de Jesús.

Los evangelios nacen en una cultura oriental, completamente distinta de la cultura grecorromana donde se desplegó más tarde el cristianismo. En aquella cultura, la manera de comunicar verdades, era el relato. Contando una historia, se le dice al interlocutor lo que se le quiere comunicar. Nada que ver con la cultura grecorromana, que había desarrollado un lenguaje lógico, discursivo, racional, que por medio de silogismos accedía y comunicaba la verdad. Sigue siendo una catástrofe para la interpretación del evangelio que nos empeñemos en mirar como lenguaje lógico lo que no es más que un relato, y tomarlo como crónicas de sucesos históricos.

En estos días de Navidad, da verdadera pena oír hablar de los pastores, de los reyes magos, de los inocentes, de los ángeles apareciéndose a los pastores o de las apariciones a María y a José, como historias reales, cuyo objetivo es comunicarnos lo que pasó. Y todo, sin hacer puñetero caso a los exegetas que llevan más de dos siglos diciendo que esa no es la manera adecuada de entender la Biblia.

No sólo distorsionamos los textos, haciéndoles decir lo que no dicen; sino que nos quedamos sin el verdadero mensaje, y esto es mucho más grave. Podéis imaginar lo que yo siento cuando veo a una persona salirse de la iglesia por oírme decir que esos relatos no son historia.

«Contadle a Juan lo que estáis viendo». No les está diciendo que su misión sea curar a los inválidos. Lo que hace Jesús es recordar la manera de hablar de Isaías, para que Juan asocie lo visto con los tiempos mesiánicos. Ni todos los leprosos van a quedar limpios, ni todos los sordos van a oír (en realidad no llegan a una docena los milagros que nos cuentas los evangelios).

Además, también dice Isaías que el lobo habitará con el cordero y la pantera se tumbará con el cabrito, que el desierto y el yermo se regocijarán, que se alegrarán el páramo y la estepa. Estas imágenes no tenemos más remedio que entenderlas como símbolos. ¿Por qué esperamos que los ciegos vean, los sordos oigan, cuando llegue el Mesías?

¿Por qué habla de ciegos, sordos, cojos, inválidos, leprosos…? Son colectivos objeto de marginación. El texto quiere decir que la llegada del Reino tendrá consecuencias para todos, pero sobre todo para los más desfavorecidos, que habían perdido toda esperanza. Quiere decir que el que acoja el Reino, saldrá de la dinámica de la opresión y entrará en la dinámica del servicio.

Por cierto, entre los signos de la presencia del Mesías no hay ni un solo signo religioso: ni culto ni rezos ni sacrificios… Esto tenía que hacernos pensar. Los cristianos nos olvidamos con frecuencia que, para Jesús, lo primero es el hombre; incluso antes que el culto (Dios).

La buena noticia que se anuncia a los pobres (que hemos olvidado los cristianos) es la noticia de que Dios es Abba para todos.

La noticia de que la salvación viene de Dios y ya se la ha concedido a todos.

La noticia de que Dios no va a pedirnos cuenta de nuestros pecados, sino que nos ha liberado ya de todos ellos.

La noticia de que no son los sabios y entendidos los que descubrirán ese Dios sino los sencillos.

La noticia de que no son los que detentan el poder, sea civil o religioso, los que están más cerca de Dios, sino los que lo sufren y padecen.

La noticia de que no son los «buenos» los que encontrarán a Dios de cara, sino las prostitutas y los pecadores.

Ni Juan ni los apóstoles estaban capacitados para entender a Jesús. Su figura no se ajusta al Mesías que ellos esperaban. Jesús rompe todos los moldes, desbarata todas las expectativas. Lo que aporta va en la dirección contraria de lo que esperaban. No viene a imponer nada, sino a proponer una dinámica de servicio. Su actitud de no-violencia, de no defenderse de los enemigos, de no destruir al adversario, escandaliza a todos, incluido a Pedro. No sólo no viene a imponer «justicia» sino que acepta la injusticia en su propia carne. De ahí la frase final de Jesús: «y dichoso el que no se escandalice de mí».

El Reino no lo hacen presentes los ciegos o sordos o cojos curados, sino el que se preocupa de ellos. Solo los hechos en beneficio de los demás hacen presente a Dios.

Seguimos escandalizándonos, porque la salvación que Jesús nos trajo no responde a la que nosotros seguimos esperando. Seguimos sin enterarnos de que el amor que predica Jesús es absolutamente eficaz si se hace vida, pero es completamente inútil si se queda en teoría.

El amor nunca se pondrá al servicio de nuestro ego para conseguir seguridades o alcanzar provecho personal. El amor va siempre en dirección a los demás y se olvida de sí mismo. Nos empujará siempre a desprendernos de nuestro ego, potenciando la unidad con los demás. El amor compasivo es nuestra verdadera naturaleza. El egoísmo es nuestra destrucción.

En contra de lo que solemos pensar, la inmensa mayoría de las miserias humanas no están a la vista. Todos estamos rodeados de carencias, más importantes que las estrictamente vitales como pueden ser alimento y vestido. La falta de alimento me puede matar biológicamente, pero la falta de amor (activo o pasivo) me mata como ser humano, y eso es mucho más grave.

Todos necesitamos ayuda de los demás en mil aspectos, que ni siquiera queremos reconocer. Pero también yo puedo ayudar a todos los seres humanos que encuentro en mi camino. Cada uno necesitará algo distinto, pero puedo estar seguro de que todos esperan algo de mí. Entraré en la dinámica del Adviento cuando haga presente el Reino, no defraudando al que espera algo de mí.

Meditación-contemplación

¡Dichoso el que no se sienta defraudado por mí!

Todos nos sentimos de una u otra manera defraudados.

La realidad no suele ser como nosotros la imaginamos,

Y seguimos esperando que Dios arregle por fin las cosas.

………………………

La preocupación inmediata por nuestro ser biológico

puede impedir el descubrimiento de nuestro ser más profundo.

Y arruinar nuestras posibilidades como seres humanos.

La única manera de buscarla, es la meditación.

……………

Hay que nacer de nuevo, decía Jesús a Nicodemo.

Para nacer del Espíritu, hay que trascender lo puramente biológico.

La perla que hay en nuestro interior, está escondida.

Si no me pongo a buscarla con empeño, nunca la encontraré.

……………………

Fray Marcos