*ORAR CON EL EVANGELIO.(Jn.1.29-34)

• DOMINGO 2º T.O –A- ENERO 19-2014

* TESTIMONIO DE JUAN SOBRE JESÚS:
Juan nos anuncia, nos da testimonio de quién es Jesús sin duda brota de su experiencia personal.
Juan ha visto con sus propios ojos al Espíritu que bajaba y se quedaba en Jesús,
El título de “CORDERO DE DIOS”, hace referencia al cordero pascual, cuya sangre liberó al pueblo de la muerte y cuya carne fue comida por el pueblo al comienzo de su éxodo. (Ex. 12, 1.4)
El símbolo del “cordero” se remonta a los tiempos de Moisés, con la liberación de Israel.
Juan nos describe la misión del Mesías: El será, con su muerte, el liberador y el alimento de los que le sigan, el verdadero CORDERO DE DIOS inmolado por nosotros.
* La expresión “EL QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO”. Nos refleja la liberación que Dios nos concede por medio de Jesús. Hay que tener en cuenta que el pecado ya existe antes de venir Jesús, por eso vemos que el pecado consiste en oponerse a la vida que Dios comunica, rompiendo así el proyecto creador. Jesús, es el Mesías, el Salvador enviado por el Padre, “Palabra encarnada”.
Por eso Juan cuando nos presenta a Jesús como “el que quita el pecado del mundo”, está anunciándonos que Dios está de nuestro lado frente al mal. Que en Jesús, Dios nos ofrece su amor, su apoyo, su alegría para liberarnos del mal y vivir en plenitud felices.
Y en la Eucaristía todos los días lo proclama el sacerdote: “Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. ¡Dichosos los invitados al banquete del Señor”
* Jesús viene: a “quitar el pecado del mudo” a “ser bautizados en el Espíritu no en agua” Y Juan, da “testimonio” de ello.
La única razón de ser de una comunidad cristiana es dar “testimonio” de Jesucristo. Actualizar hoy en la sociedad el misterio del Amor salvador de Dios manifestado en Cristo.
La figura del Bautista, testigo verdadero de Jesucristo, nos obliga a hacernos la pregunta:
¿AYUDA MI VIDA A ALGUIEN A CREER EN DIOS?…

* ORACION

Dios y Padre nuestro:
Queremos vivir las actitudes que nos enseña Jesús:
“Aquí estoy, para hacer tu voluntad”
Te pedimos Dios nuestro, que estas actitudes nos acompañen durante todo este año que acabamos de comenzar, y siempre.
Ayúdanos a sabernos preguntar cada día:
¿Qué quieres de mí?
Sabemos que quieres que trabajemos para que vivamos en fraternidad, en paz y que todas las personas puedan vivir con dignidad humana.
Haznos, Padre, descubrir tu voluntad en la vida y en las ocupaciones de cada día. Y danos la fuerza para vivir el seguimiento de Jesús con valentía y dando, como el Bautista, TESTIMONIO con nuestra vida.
Haznos Comprender, que Jesús es el “cordero” tu enviado Padre nuestro, para liberarnos del pecado. Y que en cada Eucaristía el sacerdote pronuncia antes de la comunión:
“Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”
Que nuestra respuesta sea también en profundidad:
Señor, no soy digno, pero una Palabra tuya, bastará para salvarme.
Porque El, el CORDERO DE DIOS, Cristo, se inmola por nosotros. AMÉN
ZURIÑE

2º Domingo t.O.,CULTIVAR NUESTRA CAPACIDAD DE VER, Enrique Martínez Lozano

CULTIVAR NUESTRA CAPACIDAD DE VER

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

Jn 1, 29-34

Al igual que los sinópticos, también el autor del cuarto evangelio hace del bautismo de Jesús el acontecimiento con el que se inicia su actividad pública. Un indicio más, no solo de la historicidad de ese hecho, sino del papel decisivo que jugó en la propia evolución humana/espiritual de Jesús.

Por otro lado, también en el cuarto evangelio se advierte la polémica con los discípulos del Bautista, que lleva al autor a subrayar la primacía del maestro de Nazaret y a convertir a Juan en nada menos que un «cristiano», que «ha visto» y «da testimonio» de que Jesús es «el Hijo de Dios».

Sabemos que «ver» y «dar testimonio» constituyen dos expresiones típicamente joánicas, que definen el ser y la misión del discípulo: este es alguien que «ha visto» y, por ello mismo, puede «dar testimonio».

Así aparece en diferentes lugares del evangelio e incluso en las Cartas de Juan: «Nosotros hemos visto y damos testimonio» (Jn 19,35; 21,24; 1Jn 1,1-3).

¿Qué es lo que «ha visto» Juan? A un hombre lleno de Espíritu. Es decir, al Espíritu viviéndose en forma humana. Así me parece que hay que leer este relato, más allá de la literalidad que se muestra en la imagen mítica de la «paloma».

Es probable que Juan pudiera verlo, gracias a la transparencia del propio Jesús. Pues, como dijera Jean Sulivan, en una de las afirmaciones más bellas que, en mi opinión, se han dicho de él, «Jesús es lo que acontece cuando Dios habla sin obstáculos en un hombre«.

Siempre que tenemos la fortuna de encontrarnos con una persona «transparente» –no «perfecta», sino humilde-, resulta más fácil reconocer, apreciar, «ver» el Misterio que la (nos) habita.

Pero parece que no es suficiente encontrarnos con alguien así, sino que, habitualmente, se requiere también haber desarrollado la propia «capacidad de ver», es decir un «saber mirar», que trasciende lo puramente material y lo meramente mental.

Si miramos solo desde la mente, aunque sea al propio Jesús, no lograremos ver sino a un ser separado, por más que lo proclamemos «divino». Porque la mente nos ofrece una visión inexorablemente fragmentadora y, por tanto, distorsionada, de lo real. Dado que para ella todo existe separado, nos hace caer en el engaño grosero de creer que la realidad es tal como la propia mente la ve.

Sin embargo, lo que la mente nos ofrece no es una «fotocopia» de lo real, sino únicamente su «interpretación», completamente condicionada por sus filtros limitantes. Es decir, lo que pensamos no tiene nada que ver con lo que es.

Los sabios siempre han sido conscientes de que existían distintos niveles de realidad, a los que podíamos acceder a través de diferentes órganos de conocimiento. Así, en una expresión que sería definitivamente acuñada por san Buenaventura –aunque, antes que él, en el siglo XII, fue utilizada por los monjes Hugo y Ricardo de San Víctor -, hablaban del «ojo de la carne», el «ojo de la razón» y el «ojo del espíritu» («ojo de la contemplación» o «tercer ojo»). (En nuestros días, Ken Wilber ha retomado esta cuestión en Los tres ojos del conocimiento. La búsqueda de un nuevo paradigma, Kairós, Barcelona 1991; ID., El ojo del espíritu. Una visión integral para un mundo que está enloqueciendo poco a poco, Kairós, Barcelona 1998).

Nos empobrecemos cuando nos reducimos al «ojo de la carne» –en una especie de positivismo cientificista- y también al «ojo de la razón». Como ha escrito el psicólogo italiano Giorgio Nardone, «es una perversión de la inteligencia creer que la razón lo solventa todo».

Necesitamos recuperar el «tercer ojo». O dicho de otro modo: además de la «inteligencia operativa», es urgente cultivar el desarrollo de la «inteligencia espiritual». Nos jugamos en ello nada menos que la posibilidad de responder adecuadamente a la pregunta «¿quién soy yo?».

Solo la «inteligencia espiritual» –el «tercer ojo» de los clásicos- nos capacita para «ver» la realidad en su dimensión más profunda, para advertir el Misterio en todo lo que nos rodea, nosotros incluidos. Y, como Juan, solo si lo vemos podremos «dar testimonio».

La calidad humana, el futuro de la humanidad y del planeta depende de que sepamos «ver» de este modo.

Cuando miramos a Jesús desde ahí, lo que vemos –como el Bautista- es el Espíritu. Y eso sin ningún tipo de separación, por lo que, al mismo tiempo, nos estamos viendo a nosotros mismos: cada rostro es nuestro rostro. Porque, más allá de todos los vericuetos anecdóticos de la existencia, lo que permanece es la certeza misma de que, tras las confusiones de los egos, está el Espíritu que sonríe dulcemente al encontrarse consigo mismo y sentirse Uno tras las aparentes marañas y encrucijadas.

 

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

2. IGANDEA URTEAN ZEHAR (A)-2º DOMINGO TIEMPO ORDINARIO, José A. Pagola

ESPIRITUAREN SUAZ- CON EL FUEGO DEL ESPÍRITU

José Antonio Pagola. lagogalilea@hotmail.com
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Juan 1, 29-34

ECLESALIA, 15/01/14.- Lehen kristau-elkarteak ardura handia izan zuten Joanen eta Jesusen bataioak bereizteko: Joanek Jordan ibaiko uretan murgiltzen zuen jendea; Jesusek, bere bataioaz, bere Espiritua ematen zuen, bere jarraitzaileen bihotza garbitu, berritu eta eraldatzeko. Jesusen Espiritu hori gabe, Eliza itzali egingo litzateke eta agortu.

Jesusen Espirituak bakarrik egin dezake egiazkoago gaur egungo kristautasuna. Espiritu horrek bakarrik gida gaitzake geure zinezko nortasuna berreskuratzera, Ebanjeliotik behin eta berriz desbideratzen gaituzten bideak alde batera utzirik. Espiritu horrek bakarrik ematen ahal dizkigu argia eta adorea, gaur egun Elizak beharrezkoa duen berrikuntzari ekiteko.

Frantzisko aita santuak ondo asko daki, etapa ebanjelizatzaile berri bat abian jartzeko oztoporik handiena, erdipurdiko espiritualitatea dela. Biribil-biribil mintzo da. Bere indar guztiaz arnastu nahi du etapa hau: «kartsuagoa, alaiagoa, bihotz-zabalagoa, ausartagoa, maitasunez beteagoa azkeneraino, eta bizitza kutsagarriagokoa». Dena, alabaina, alferrik izango da, «Espirituaren suak bihotza sutzen ez badu».

Horregatik nahi ditu gaurko Elizarako «Espirituaz ebanjelizatzen dutenak», haren ekintzari irekitzen zaizkionak, Jesusen Espiritu Santu horrengan aurkitzen dutenak «adorea, Ebanjelioaren egia hots egiteko ausardiaz, ozenki, beti eta nonahi, baita haize kontra ere».

Aita Santuak gaur egungo Elizan eragin nahi duen berrikuntza ezinezkoa da baldin eta «espiritualitate sakon baten falta ezkortasun, fatalismo eta konfiantzarik ez bilakatzen bada», edota pentsatzera eramaten bagaitu «ezin dela ezer aldatu» eta, ondorioz, «alferrik dela ahalegintzea», edota erabat amore ematen badugu, «pozgabetasun kroniko batek edota arima lehortzen duen apatiak mendean harturik».

Frantziskok ohartarazten digu «batzuetan gogo-berotasuna galtzen dugula, ahazten dugunean Ebanjelioak pertsonaren premia sakonenei erantzuten diela». Halere, gauzak ez direla horrela. Indartsu adierazi du Frantziskok bere konbentzimendua: «ez dira gauza bera Jesus ezagutu izana eta ezagutu ez izana; ez dira gauza bera hura bidelagun izatea eta noraezean ibiltzea; ez dira gauza bera hari entzun ahal izatea eta haren Hitza ez ezagutzea… ez dira gauza bera mundua haren Ebanjelioaz eraiki nahi izatea eta giza arrazoi hutsez eraiki nahi izatea».

Jesusekin izandako norberaren esperientziaz aurkitu behar dugu hau guztia. Bestela, aurkitu ez duenari, «laster faltako zaizkio adorea eta suharra; eta, jakina, konbentzitua, gogo-berotua, segurtatua, maitemindua ez dagoen pertsonak ezin konbentzitu ahalko du inor». Ez ote da hau oztoporik nagusienetako bat Frantzisko aita santuak nahi duen berrikuntza eragiteko?

 

2 Tiempo ordinario (A) Juan 1, 29-34

CON EL FUEGO DEL ESPÍRITU

ECLESALIA, 15/01/14.- Las primeras comunidades cristianas se preocuparon de diferenciar bien el bautismo de Juan que sumergía a las gentes en las aguas del Jordán y el bautismo de Jesús que comunicaba su Espíritu para limpiar, renovar y transformar el corazón de sus seguidores. Sin ese Espíritu de Jesús, la Iglesia se apaga y se extingue.

Sólo el Espíritu de Jesús puede poner más verdad en el cristianismo actual. Solo su Espíritu nos puede conducir a recuperar nuestra verdadera identidad, abandonando caminos que nos desvían una y otra vez del Evangelio. Solo ese Espíritu nos puede dar luz y fuerza para emprender la renovación que necesita hoy la Iglesia.

El Papa Francisco sabe muy bien que el mayor obstáculo para poner en marcha una nueva etapa evangelizadora es la mediocridad espiritual. Lo dice de manera rotunda. Desea alentar con todas sus fuerzas una etapa “más ardiente, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin, y de vida contagiosa”. Pero todo será insuficiente, “si no arde en los corazones el fuego del Espíritu”.

Por eso busca para la Iglesia de hoy “evangelizadores con Espíritu” que se abran sin miedo a su acción y encuentren en ese Espíritu Santo de Jesús “la fuerza para anunciar la verdad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”.

La renovación que el Papa quiere impulsar en el cristianismo actual no es posible “cuando la falta de una espiritualidad profunda se traduce en pesimismo, fatalismo y desconfianza”, o cuando nos lleva a pensar que “nada puede cambiar” y por tanto “es inútil esforzarse”, o cuando bajamos los brazos definitivamente, “dominados por un descontento crónico o por una acedia que seca el alma”.

Francisco nos advierte que “a veces perdemos el entusiasmo al olvidar que el Evangelio responde a las necesidades más profundas de las personas”. Sin embargo no es así. El Papa expresa con fuerza su convicción: “no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra… no es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo solo con la propia razón”.

Todo esto lo hemos de descubrir por experiencia personal en Jesús. De lo contrario, a quien no lo descubre, “pronto le falta fuerza y pasión; y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie”. ¿No estará aquí uno de los principales obstáculos para impulsar la renovación querida por el Papa Francisco? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

EL BAUTISMO DE JESÚS: ¿QUIÉN ES ESTE HOMBRE? José E. Galarreta

Escrito por  José Enrique Galarreta

FE ADULTA

Mt 3, 11-17

En el comentario de la Epifanía veíamos el esquema del evangelio de la infancia de Mateo y comprobábamos claramente la intención del evangelista.

Este esquema muestra con bastante claridad la intención de Mateo: se presenta Jesús, el Esperado, de la estirpe de David (genealogía) nacido «del Espíritu Santo» (concepción virginal, sueños de José), enviado como luz para las naciones (los magos), en quien se cumplen las promesas (Egipto, Nazaret).

Ahora, terminada esa presentación de Jesús, comienza la narración de su «vida pública», pero precedida también de una presentación: Jesús, el hombre lleno del Espíritu, al que el Espíritu arrastra a la misión, al anuncio de la Buena Noticia. Por tanto, estamos ante «la presentación de Jesús». Jesús, el hijo amado, el predilecto, aquél en quien reside el Espíritu del Padre.

Mateo nos ofrece aquí un ejemplo perfecto del «genero literario evangelio». Cuenta lo que sucedió y vieron los ojos (Jesús en el Jordán bautizado por Juan) y lo que sucedió aunque los ojos no lo vieron (Jesús lleno del Espíritu), empleando para ello símbolos, tomados del Antiguo Testamento (los cielos abiertos, la luz, la voz…)

Mateo no nos cuenta sólo que un nazareno fue bautizado por Juan sino también nos dice quién es ese nazareno. Lo primero lo vieron los ojos del cuerpo; lo segundo lo vieron los ojos de la fe.

El relato del bautismo en el Jordán muestra ante todo que los evangelios son fiables. Poner a Jesús como discípulo del Bautista, en la fila de los pecadores que van a recibir un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados, no era nada oportuno para presentar a Jesús; aparte de los aspectos puramente teológicos (¿Jesús pecador?), esta presentación parecía dar razón a los que pensaban que el Bautista era el Mesías, puesto que Jesús se sometía a su bautismo.

Pero este es el acontecimiento del que parte el testimonio de los que, por eso mismo, se llamarán «los testigos», los que estuvieron con él desde el bautismo en el Jordán. Y los evangelistas no escamotean la escena, aunque necesitan explicar en esa misma escena quién es ese Jesús que se bautiza.

En otro orden de ideas, es tendencia habitual en algunos comentaristas actuales considerar el bautismo de Jesús como el momento en que toma conciencia de quién es y de su misión. Nos encantaría poder comprender la psicología de Jesús, lo que le pasaba «por dentro», cuál era su conciencia y cuándo la adquirió.

Estas interpretaciones se oponen frontalmente a aquellas que consideran que Jesús es plenamente consciente ya en el seno de su madre, que muestran una dudosa fe en la humanidad de Jesús y se acercan peligrosamente a la mentalidad de los apócrifos de la infancia.

Entender que es en el Jordán, oyendo la predicación del Bautista, cuando Jesús adquiere su plena conciencia de Hijo de Dios y, en consecuencia, cuando se siente llamado definitivamente a su misión, es algo que satisface a nuestra mentalidad actual.

Sin embargo, no podemos hacer que los evangelios digan lo que no quisieron decir. No es éste el mensaje. El evangelista nos dice quién es Jesús, no cuándo ni cómo adquirió la conciencia de serlo. Y aunque nos gustaría, y quizá sucedió así, no podemos atribuir este mensaje a Mateo, ni a ninguno de los evangelistas.

El mensaje es, por otra parte, claro y fundamental: Jesús es el Hijo, el predilecto, el hombre lleno del Espíritu. Es el final del mensaje de estas fiestas de Navidad, el resumen de lo que hemos celebrado estos días. Jesús, obra del Espíritu.

Esto significa la concepción virginal: que la aparición de Jesús no es solamente una obra de la biología sino una acción especialísima de Dios.

Éste es el significado profundo de todos los evangelios de la infancia: Jesús es el cumplimiento de la Promesa, la perfecta realización de la Alianza.

Y éste es la piedra angular de nuestra fe: creemos en ese hombre, creemos que en Él se muestra el Espíritu, que sus acciones y sus palabras son acciones y palabras del Espíritu.

Esto es motivo de fe, no de simple evidencia. Es bueno reflexionar sobre el itinerario de la fe de los testigos, de aquellas personas que, como se dice en los Hechos «anduvieron con nosotros desde el bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado…» (Hechos 1,21)

Anduvieron con él, le admiraron, le siguieron incondicionalmente… pero fue el Domingo de Resurrección cuando nació la fe, es decir, cuando saltaron de la admiración por un hombre fascinante, al reconocimiento de «el hombre lleno del Espíritu», el hombre en el que podían ver y palpar la presencia del Espíritu.

Significativamente, la fe de los testigos no tiene ninguna tentación de entender la humanidad de Jesús como puro disfraz o apariencia. Han convivido con él tiempo y situaciones más que suficientes para no sentir semejante tentación.

Su tentación es la contraria: especialmente después de verle morir en la cruz, aparentemente vencido por sus enemigos, tienden a pensar que era simplemente un hombre, admirable, pero nada más. La gracia de la Resurrección consiste en hacerles descubrir en ese hombre precisamente lo que Mateo está proclamando ahora, en el principio de la vida pública: ese hombre es el hijo, el predilecto.

Ésta es la invitación que se nos hace: reconocer en ese hombre al hijo, al predilecto. Y este reconocimiento se hará a través del conocimiento de su humanidad, e incluso a pesar de su evidente humanidad, como nos sucede al verle sentir terror en Getsemaní o morir en la cruz. Pero esa es nuestra fe: reconocerle como el hijo.

Pablo completará el mensaje llamándole «el primogénito», extendiendo a todos la condición de hijos y herederos, condición inaugurada por Jesús, el Primero de los que se atreven a llamar a Dios «Abbá».

Los profetas tienen conciencia de enviados, Jesús tiene conciencia de Hijo. El antiguo Israel tenía conciencia de «pueblo elegido», nosotros, gracias a Jesús, tenemos conciencia de hijos.

Cerramos el tiempo de Navidad con la invitación a revisar la esencia de nuestra fe de cristianos. Hemos recibido importantes mensajes. La Palabra ha puesto su tienda entre nosotros, hemos contemplado cómo es las obra de Dios, hemos entendido a Dios como Salvador, se nos ha invitado a la condición de Hijos, sabemos que es en Jesús donde podemos conocer a Dios y donde podemos contrastar nuestros criterios y nuestros valores.

Este tiempo de Navidad resume todos los elementos de los evangelios de la infancia y del Prólogo del cuarto evangelio. En adelante, los otros tiempos, el de Pascua y el Tiempo Ordinario, completarán el mensaje.

Y a lo largo del año se nos mostrará completo, entenderemos mejor el amor de Dios contemplando la muerte de Jesús, creeremos mejor en él viéndolo resucitado, y podremos ver la obra del Espíritu en sus acciones, sus curaciones, sus parábolas.

Así, el año litúrgico se convierte en una larga meditación en la que, domingo a domingo, se nos va ofreciendo la Palabra, recibimos la Buena Noticia.

Pero los cimientos están sólidamente plantados. Todo lo que siga se entenderá bien desde esta fe proclamada en Navidad: Jesús, ese carpintero de Nazaret, Dios-con-nosotros-salvador. Creer en él es nuestro desafío, lo que nos constituye en seguidores suyos, lo que nos define como cristianos.

José Enrique Galarreta

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Mt.3,13-17)

• FESTIVIDAD BAUTISMO DE JESÚS- A – 2014

* El tiempo de Navidad termina ya este domingo con la fiesta del Bautismo de Jesús. Veremos a partir de ahora aparecer abiertamente y trabajar en público al nuevo Maestro venido de Nazaret. Jesús de Nazaret ha tomado ya decididamente el camino que le lleva a entregarse de lleno a la tarea que se le ha encomendado: llevar a todos los pueblos la buena Noticia de la salvación de Dios. En estos días de Navidad, los evangelios nos lo han presentado cargado de misterio: “Palabra de Dios hecha carne”, “Dios-con-nosotros”. Y sin embargo es un joven judío como los demás, uno más entre tantos pero con una misión de largo alcance: salvar a su pueblo, a la humanidad entera, que camina en tinieblas…
* Por delante aparece Juan Bautista con su fina sensibilidad ante los que sufren por la injusticia y anima un movimiento de renovación religiosa. Y él mismo hace todo lo que puede con obras, palabras y gestos para mantener viva la esperanza de un pueblo con el ánimo decaído pero que sigue confiando en que Dios traerá la verdadera justicia.
* Los cuatro Evangelios, aunque con estilos diferentes, parece que tienen interés a que todos los cristianos asistamos a esa escena del Bautismo de Jesús. Nos invitan a ver y a escuchar Vemos ciertamente el gesto tembloroso del pobre Bautista asombrado, y descubrimos el modo de hace humilde del Hijo de Dios compartiendo la suerte de aquellos que le necesitan.
Para el propio Jesús es un momento clave: sumergido totalmente en el Amor de Dios, ve cómo el Padre acoge complaciente su opción de ponerse al servicio de la reconciliación y rehabilitación de todas las gentes.
Que falta nos hace descubrir de nuevo esta entrega. En esas “gentes”, estamos nosotros…
* Jesús, se puso en la fila de los pecadores… No se avergonzó de entrar en el agua. Él se ha hecho hermano de la humanidad pecadora y valora el camino de conversión predicado por Juan Bautista. Pero nuestro Bautismo no lo es sólo de penitencia, como el de Juan, sino un bautismo de agua en el Espíritu de Dios; nos lavamos en la muerte de Jesús y resucitamos a una vida nueva.
* Y el cielo se abre. Se oyó una voz:
“TÚ ERES MI HIJO AMADO, MI PREFERIDO”
Por lo tanto el centro del mensaje evangélico viene a ser:
“Éste es mi Hijo amado, el primogénito, el preferido, aquel en el que he puesto mis complacencias; ESCUCHADLE, HACED LO QUE EL OS DIGA”

* ORACIÓN

* Jesús de Nazaret: Hace unos días, te contemplábamos recién nacido, hoy, damos un salto de treinta años al celebrar tu Bautismo. Y al bautizarte, como gesto ejemplar, es el Padre, a través del Espíritu el que reconoce:
“Tú eres “El Hijo amado, el predilecto”
Aquí comienzas a realizar tu misión de “Pasar haciendo el bien “
Ayúdanos, Jesús, a ser cristianos de verdad, viviendo el bautismo con todas sus consecuencias, creciendo en el servicio y el amor, porque es la “misión” que nos encomiendas.
Te pedimos luz y discernimiento para que cada persona, cada comunidad y la Iglesia entera sepamos escoger los caminos que conducen a la construcción de tu Reino y sepamos ofrecer a la gente de hoy aquel testimonio de tu vida.
Jesús de Nazaret, que derramabas, bondad y paz,
que el Espíritu, tu Espíritu que recibimos en el Bautismo nos ayude a cultivar y hacer crecer todo lo que es bueno, amable y justo. AMÉN

*SEGUIMOS ORANDO
Te damos gracias, Padre Santo, por Jesús tu Hijo querido, por quien te hemos conocido.
Te damos gracias porque sin Él nuestra vida no sería lo que es. Te damos gracias porque es para nosotros luz para el camino, esperanza para el futuro. Te damos gracias porque la fuerza de tu Espíritu le hizo Pastor, Semilla, agua, fuego, Pan.
Te damos gracias porque la fuerza de tu Espíritu le hizo pobre, humilde, valeroso, compasivo.
Te damos gracias porque gracias a El trabajamos en tu Reino y sabemos esperar y perdonar.
Te damos gracias, Padre, por Jesucristo, tu Hijo, que nos muestra el camino, la verdad y la vida.
Ayúdanos a que lo sepamos vivir y contagiar. AMÉN
ZURIÑE

JAUNAREN BATAIOA: BESTE ETAPA BAT-UNA NUEVA ETAPA, José A. Pagola

BESTE ETAPA BAT

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jaunaren Bataioa, Mt. 3, 13-17

ECLESALIA,.- Jesusen profeta-jarduera kontatu aurretik, haren bizitza errotik aldatuko duen haren esperientzia batez mintzo zaizkigu ebanjelariak. Joanen bataioa hartu ondoren, Jesusek sentitu du Jainkoaren Seme maitea dela, goitik behera Espirituaz betea. Espiritu horrek arnasturik, Jesusek ibiliari eman dio guztiei hots egiteko, bere bizieraz eta mezuaz, gizakiaren adiskide eta salbatzaile den Jainko baten Berri Ona.

Ez da harritzekoa, Aita Santuak guztiok gonbidatzea datozen urteetan «beste etapa ebanjelizatzaile bat» bizitzera, eta guztioi gogoraztea Elizak behin ere baino beharrezkoagoa duela «Espirituaz ebanjelizatuko duen jendea». Ondotxo daki Jesusen Espirituak bakarrik ematen ahal digula indarra, Elizak behar duen errotiko konbertsioa abian ipini ahal izateko. Zein bidetan barna?

Elizaren berrikuntza hau Ebanjelioaren berritasunetik bakarrik etor daiteke. Hau nahi du Aita Santuak: jendeak entzun dezala Galileako bideetan barna Jesusek hots egiten zuen mezu hura bera, eta ez beste bat desberdina. «Sorburura itzuli behar dugu eta Ebanjelioaren jatorriko freskotasuna berreskuratu». Horrela bakarrik «hautsi ahal izango ditugu eskema aspergarriak, Jesu Kristori hesitzat ezarri nahi izan dizkiogunak».

Errotiko berrikuntza du buruan Aita Santuak; «gauzak dauden daudenean utzi ezin dituena; jada ez du balio administrazio soil batek». Horregatik eskatzen digu «bertan behera uztera “beti horrela egin izan da” delako irizpide pastoral erosoa»; behin eta berriz errepikatzen du: «Guztiak gonbidatzen ditut ausart eta kreatzaile izatera, birpentsatzera elkarteen beraien xedeak, egiturak, ebanjelizatzeko estiloa eta metodoak».

Eliza-mota honen bila dihardu Frantziskok: kezka bakarra, gaur egungo munduari Jesusen Berri Ona komunikatzea izango duena. «Beldurra, erratzeari baino gehiago, egitura hauei lotzeari izatea espero dut: atxikitze faltsu bat ematen digutenei, epaile gupidagabe bihurtzen gaituztenei, patxadan gelditzeko modua ematen diguten ohiturei, kanpoan jendetza-mundua goseak ikusi eta Jesusek esaten digularik: Emaiozue zeuek jaten».

«Ateak irekirik dituen Eliza bat» eraiki dezagun nahi du Aita Santuak; izan ere, Ebanjelioaren alaitasuna gizon-emakume guztiei dagokie eta ezin baztertu dugu inor ere. Zer poza entzutea Aita Santuaren ahotik Elizaren ikusmolde hau: Jesusen Espiriturik jatorrena berreskuratzen dituena, mendetan barna errotutako jarrerak hautsiz! «Sarritan portatzen gara graziaren kontrolatzaile bagina bezala, eta ez bide emaile bezala. Alabaina, Eliza ez da aduana bat, baizik eta Aitaren etxea da, non guztiek baitute nork bere lekua, bere bizitza lorrean duela».

 

Bautismo del Señor (A) Mateo 3, 13-17

UNA NUEVA ETAPA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA.- Antes de narrar su actividad profética, los evangelistas nos hablan de una experiencia que va a transformar radicalmente la vida de Jesús. Después de ser bautizado por Juan, Jesús se siente el Hijo querido de Dios, habitado plenamente por su Espíritu. Alentado por ese Espíritu, Jesús se pone en marcha para anunciar a todos, con su vida y su mensaje, la Buena Noticia de un Dios amigo y salvador del ser humano.

No es extraño que, al invitarnos a vivir en los próximos años “una nueva etapa evangelizadora”, el Papa nos recuerde que la Iglesia necesita más que nunca “evangelizadores con Espíritu”. Sabe muy bien que solo el Espíritu de Jesús nos puede infundir fuerza para poner en marcha la conversión radical que necesita la Iglesia. ¿Por qué caminos?

Esta renovación de la Iglesia solo puede nacer de la novedad del Evangelio. El Papa quiere que la gente de hoy escuche el mismo mensaje que Jesús proclamaba por los caminos de Galilea, no otro diferente. Hemos de “volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio”. Solo de esta manera, “podremos romper esquemas aburridos en los que pretendemos encerrar a Jesucristo”.

El Papa está pensando en una renovación radical, “que no puede dejar las cosas como están; ya no sirve una simple administración”. Por eso, nos pide “abandonar el cómodo criterio pastoral del siempre se ha hecho así” e insiste una y otra vez: “Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades”.

Francisco busca una Iglesia en la que solo nos preocupe comunicar la Buena Noticia de Jesús al mundo actual. “Más que el temor a no equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: Dadles vosotros de comer”.

El Papa quiere que construyamos “una Iglesia con las puertas abiertas”, pues la alegría del Evangelio es para todos y no se debe excluir a nadie. ¡Qué alegría poder escuchar de sus labios una visión de Iglesia que recupera el Espíritu más genuino de Jesús rompiendo actitudes muy arraigadas durante siglos! “A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadotes. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa del Padre donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

ORAR CON EL EVANGELIO

*EPIFANÍA Y 2º DE NAVIDAD.

* El segundo Domingo después de la Navidad nos da la oportunidad de contemplar esta fiesta pero de forma meditativa, desde el “silencio” y “contemplación” “Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros”, Debemos entender este “nosotros” de modo totalmente universal: Jesús no ha venido solamente para algunos, sino para todos, para toda la humanidad de todos los tiempos.
“La LUZ BRILLA” en medio de la oscuridad. Jamás Dios ha estado ausente del mundo. Él no abandona nada de lo que ha creado, y menos la humanidad a quien tanto ama.
* Celebramos también la EPIFANÍA o MANIFESTACIÓN del Señor y esta fiesta nos hace reconocer que Dios ha vencido la barrera de la exclusión y de la incomunicación con otros pueblos y otras culturas.
Dios siempre tiene la iniciativa y eso es lo más maravilloso de la fiesta de la Epifanía. Dios mismo sale al encuentro del otro, del diferente, y revela su plan de salvación a todos los pueblos de la tierra.
La Epifanía que celebramos junto con el Misterio de la Encarnación y Nacimiento del Hijo de Dios, nos debe recordar que Dios ha querido “acampar” en “nuestra tienda”. Jesús es presentado a todos los pueblos, en la figura de los sabios de Oriente, como el camino auténtico de salvación. El evangelio nos dice: Se marcharon a su tierra “por otro camino”…
Celebrar pues la Epifanía, tiene que exigirnos como cristianos seguidores de Jesús, compromisos concretos de vida. Dios, abrió las puertas de la gracia a todos. Tenemos que rechazar todo aquello que nos imposibilita el acercamiento a los demás.

* ORACIÓN

* Niño Dios.
Tú que siendo Dios te hiciste hombre, y que has venido a mostrarnos el Amor del Padre para que vivamos con alegría nuestra fe en ti, sabiendo que Tu has venido para darnos vida y vida en abundancia, te pedimos que nos ayudes, a buscarte sin cansarnos, como los Magos, a desinstalarnos para encontrarte, a seguirte sin desanimarnos, superando dificultades, hasta que nos postremos ante ti para adorarte y reconocerte como nuestro Dios y Señor, como el Hijo de Dios vivo y verdadero, en quien y de quien recibimos vida y salvación. AMÉN

* SEGUIMOS ORANDO.

* Hacemos silencio interior y exterior. Contemplamos el Misterio… Los magos en camino… Llegan… Ofrecen… Adoran… y… “Marchan por otro camino”…
Que nosotros después de este rato de Contemplación, Oración, seamos capaces de “MARCHAR POR OTRO CAMINO”, el que nos ha señalado la LUZ DEL NIÑO…
* Señor Jesús, te damos gracias porque tu LUZ está presente en el mundo y quienes la buscan pueden hallarla.
Te pedimos Jesús, que la luz de la fe nos haga creer que otro mundo – como tú lo propones- es posible y está a nuestro alcance: por esto te pusiste a nuestro lado.
Que la alegría de haberte encontrado, como te encontraron los Magos, sea la fuerza que nos haga colaborar contigo buscando tus caminos siempre nuevos, viviendo más evangélicamente, formando familias y comunidades fraternas. AMÉN
ZURIÑE

MARÍA MADRE, 2º DOMINGO DE NAVIDAD Y EPIFANÍA, Fray Marcos

DIOS ES MADRE DE QUIEN DEPENDEMOS

Escrito por  Fray Marcos

Lc 2, 16-21

Es una fecha cargada de connotaciones profundamente humanas: La circuncisión e imposición del nombre a Jesús. La maternidad de María. El comienzo del año. El día de la paz. No me gusta tratar más de un tema en cada homilía, pero hoy tenemos que hacer una excepción. La fiesta quedaría incompleta si omitiéramos alguno de los aspectos. De todas formas, desde el punto de vista litúrgico, la más importante es la de María madre.

1º.- «María madre de Dios». Es la fiesta más antigua de María en occidente. Pablo VI la recuperó y la colocó en este día de la octava de Navidad y primero del año. La maternidad de María es un dogma. Esto no nos tiene que asustar, porque lo que de verdad importa es la manera de entender hoy esa verdad.

Fue definido en Éfeso en el 431. Pero no se trata de un dogma mariológico, sino cristológico. ¡Ya me hubiese gustado que en aquella época se hubieran interesado por la figura de una mujer como madre! La verdad es que, ni en los evangelios ni en los primeros escritos cristianos se preocuparon de María.

La mejor prueba de que en la definición de Éfeso no querían decir lo que después se entendió, es que tuvo que ser aclarada veinte años después por el concilio de Calcedonia (451). En este concilio se afirmó, que María era madre de Dios, pero «en cuento a su humanidad». ¿Qué queremos decir cuando hablamos de la humanidad de Dios?

Efectivamente, llamar a María «madre de Dios» porque fue la madre de Jesús, es violentar los conceptos. Jesús fue un ser humano que comenzó a existir en un momento determinado de la historia. Dios está fuera del tiempo y no puede tener ni principio ni fin.

Para entender el dogma de la «Theotokos» (la que pare a Dios), debemos tener en cuenta el contexto en que fue formulado. Era un intento de confirmar, que el fruto del parto de María fue una única persona: Jesús. Contra Nestóreo, que afirmaba dos personas en Jesús, una humana que era Jesús, y una divina, la segunda de la trinidad.

No debemos olvidar que el concilio de Éfeso lo promovió el mismo Nestóreo para condenar como hereje a Cirilo, que proclamaba una sola persona en Cristo. Faltó el canto de un duro, para que se saliera con la suya y condenaran como herejía lo que se definió como dogma.

Aunque no es lo que se definió, lo que se ha entendiendo del dogma, no deja de tener su importancia a la hora de pensar la realidad insondable de Dios. Que nos hayamos atrevido a dar una madre a Dios tiene unas connotaciones sicológicas incalculables. Manifiesta una necesidad de comprender a Dios desde nuestra realidad humana. Somos hijos de Dios y Él es a la vez Hijo de una mujer… Dios entrando en la dinámica humana y el hombre entrando en la dinámica divina. Llamar a María Madre es manifestar que es origen de algo tan importante como es la presencia de Dios en Jesús.

2º.- La circuncisión se hacía a los ocho días y era el rito religioso fundamental para el pueblo judío. Mucho más que el bautismo para nosotros. Implicaba ponerle un nombre, que en aquella época era muy importante y que en este caso no lo eligen ellos, sino que viene impuesto. Lo que significa el nombre «Jesús» (Dios salva) resume todo lo que fue su vida. La circuncisión suponía, además, la adhesión legal de la criatura al pueblo de Israel. Si era primogénito, como en el caso de Jesús, había que rescatarlo de la obligación de ofrecer al Señor todo primogénito, hombre o animal.

3º.- El comienzo del año supone traspasar una frontera. En el NT griego, encontramos dos palabras que traducimos por «tiempo», pero que tienen un significado muy diferenciado.

«Chronos» es el tiempo astronómico. Se refiere al paso de las horas, días y años… En principio, es lo que estamos celebrando hoy.

«Kairos«. Sería el tiempo humano. Es el tiempo oportuno para hacer algo importante que atañe a la condición humana de cada uno. Este es mucho más importante desde el punto de vista religioso. Se trata del tiempo que se me da a mí como oportunidad de crecer en el ser.

Nadie debería traspasar la frontera de un nuevo año sin hacer una reflexión sobre sí mismo, y valorar cómo está haciendo uso de algo tan importante y tan efímero como el tiempo cronológico.

Sabemos que Dios es amor y que el don de sí mismo es total, absoluto y eterno. Nunca se podrá «arrepentir» de ser lo que es para nosotros. Pero ese don no es una imposición desde fuera. Si el hombre no lo descubre y lo acepta, no significará absolutamente nada para él. La aceptación de ese don que es Dios, tenemos que hacerla desde la más profunda humanidad. No es suficiente una vida animal y racional plena. Es necesaria una perspectiva humana que sólo se da más allá de lo biológico y lo racional. Para que Dios llegue a nosotros, tenemos que concebirlo y tenemos que darle a luz.

4º.- El día mundial de la paz, Tal vez sea una de las carencias que más afecta al ser humano de hoy, porque la ausencia de paz es la prueba palpable de una falta de humanidad. Ahora bien, la reflexión que hacemos no puede quedarse en aspavientos y quejas sobre lo mal que está el mundo. No podemos descubrir lo que significa la paz, hablando de guerras y conflictos.

No son las contiendas internacionales, por muy dañinas que sean, las que impiden a los seres humanos alcanzar su plenitud. Los grandes conflictos internacionales los originamos nosotros con nuestras riñas y pendencias individuales. Si no hay paz a escala mundial, la culpa la tengo yo, que lucho a brazo partido por imponerme a los que están a mi alrededor. El egoísmo que impide la armonía en nuestras relaciones personales es el causante de las más feroces guerras a todos los niveles.

La paz no es una realidad que podamos buscar con un candil. La paz será siempre la consecuencia de unas relaciones verdaderamente humanas entre nosotros. Es muy deprimente que nos sigamos rigiendo por el proverbio latino: «si vis pacem parat vellum». Si te preparas para la guerra, es que estás pensando en quedar por encima del otro para esclavizarlo. Si no existe una auténtica calidad humana no puede haber una verdadera paz, ni entre las personas ni entre las naciones.

El primer paso en la búsqueda de la paz, tengo que darlo yo caminando hacia mi interior. Si no he conseguido una armonía interior; si no descubro mi verdadero ser y lo asumo como la realidad fundamental en mí, ni tendré paz ni la podré llevar a los demás. Este proceso de maduración personal es el fundamento de toda verdadera paz. Pero es también lo más difícil. Una auténtica paz interior se reflejaría en todas nuestras relaciones humanas, comenzando por las familiares y terminando por las internacionales.

¡Recupemos el shalom judío! En esa palabra se encuentra resumido todo lo que intento deciros en estas líneas. Nuestra palabra «paz» tiene connotaciones exclusivamente negativas: ausencia de guerra, ausencia de conflictos, etc. Pero el shalom se refiere a realidades positivas. Decir shalom significaría un deseo de que Dios te conceda todo lo que necesitas para ser auténticamente tú, incluida la misma presencia de Dios en ti.

El ser humano auténtico es el que ha superado el egoísmo, es decir, ha dejado de pretender que todo, personas y cosas, giren en torno a él. Aprender a amar, preocuparse de los demás, entrar en armonía, no sólo con los demás sino con toda la creación es la auténtica preparación para la paz. El que ama no pelea por nada ni pretende nada de los demás, sino que está encantado de que todos saquen provecho de él.

Meditación-contemplación

¡Convierte el Chronos en Kairos!

Esta es mi principal tarea como ser humano.

Tengo que aprovechar el «tiempo» que se me da.

Mi tiempo no puede ser sólo geológico o biológico.

Mi tiempo tiene que ser siempre «humano«.

……………

El tiempo que dedico a mí mismo,

puede ser el más humano y el más inhumano.

Conocerme mejor y crecer interiormente,

es el mejor camino para llegar a los demás.

………………

Sin interiorización no puede haber verdadera entrega a los demás.

Si descubro que todo lo que soy se debe a Otro,

será fácil que entre en la dinámica de unidad con los demás.

El Otro nos une a todos hasta identificarnos en el Uno.

……………………

Fray Marcos

 

EGUBERRIEN ONDOREN 2. IGANDEA, Joan 1, 1-18, 2014ko urtarrilak 1

BERRESKURATU EBANJELIOAREN FRESKOTASUNA-RECUPERAR LA FRESCURA DEL EVANGELIO

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joan 1, 1-18

ECLESALIA, 01/01/14 Joanen ebanjelioaren hitzaurrean, oinarrizko bi baieztapen datoz; kristau-fedea erro-errotik berrikustera eta bizitzera behartzen gaituzte; hogei mendeetan, Jesusen Ebanjelioari leialtasun koxkorra agertuz, bizi izandako hainbat desbideratze, murrizketa eta ikusmira baztertzeko.

Hau da lehenengo baieztapena: «Jainkoaren Hitza haragi egin da». Jainkoa ez da egon mutu, bere misterioan betiko hesitua. Hitz egin digu. Baina ez zaigu agertu kontzeptu eta doktrina arranditsuen bidez. Haren Hitza Jesusen biziera bihozkoian haragitu da, jenderik xumeenak ere ulertu eta onartzeko eran.

Hau dio bigarren baieztapenak: «Jainkoa ez du inork inoiz ikusi. Seme bakarrak, Aitaren altzoan den hark, agertu digu». Teologoak asko mintzo gara Jainkoaz, baina gutako inork ez du ikusi. Buruzagi erlijiosoak eta predikariak seguru mintzo gara Jainkoaz, baina gutako inork ez du ikusi haren aurpegia. Jesusek bakarrik, Aitaren Seme bakarrak soilik, adierazi digu nolakoa den Jainkoa, nola maite gaituen eta nola saiatzen den guztientzat gizatasun handiagoko mundu bat eraikitzen.

Bi baieztapen hauek daude Frantzisko aita santuaren egitarau berritzailearen hondo-ondoan. Horregatik nahi du Jesusen Ebanjelioan oinarrituriko Eliza bat, «Ebanjelioaren muinari zuzenean lotuak ez diren» irakaspenetan edo ohituretan korapilatu gabe. Horrela egin ezean, «hots egiten duguna ez da izango Ebanjelioa, baizik eta aukera ideologiko jakin batzuetatik datozen doktrina edo moral baten azpimarratzeak izango dira».

Argia da Aita Santuaren jarrera. Jesusengan bakarrik agertu zaigu Jainkoaren errukia. Horregatik, Ebanjelioaren lehen hots egite hark zuen indar eraldatzailera itzuli beharra dugu, Jesusen Berri Ona lausotu gabe eta «errepikatzearen errepikatzeaz bortxaz ezarri nahi den irakaspen-multzo handi batez obsesionatu gabe».

Eliza hau du gogoan Aita Santuak: Ebanjelioari bere indar erakargarria berreskuratzeko modua emango diona, kristau-fedea ulertu eta bizitzeko beste molde batzuez ilundu eta lausotu gabe. Horregatik, «Ebanjelioaren jatorrizko freskotasuna berreskuratzera gonbidatzen gaitu»: gauzarik ederren, handien, erakargarrien bezala eta, aldi berean, beharrezkoen bezala, Jesus hesitu gabe «geure eskema aspergarrietan».

Ez dugu zilegi, gaur egun, fedea bizitzea, geure kristau-elkarteetan Jesu Kristoganako eta haren Ebanjeliorako konbertsiora eragin gabe, Aita Santuak adierazten digun bezala. Berak eskatzen digu «bere orientabideak eskuzabal eta adorez gauzatzeko, debekuetan eta beldurrean gelditu gabe».

 

2 Domingo después de Navidad (A) Juan 1, 1-18

RECUPERAR LA FRESCURA DEL EVANGELIO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

 

ECLESALIA, 01/01/14.- En el prólogo del evangelio de Juan se hacen dos afirmaciones básicas que nos obligan a revisar de manera radical nuestra manera de entender y de vivir la fe cristiana, después de veinte siglos de no pocas desviaciones, reduccionismos y enfoques poco fieles al Evangelio de Jesús.

La primera afirmación es ésta: “La Palabra de Dios se ha hecho carne”. Dios no ha permanecido callado, encerrado para siempre en su misterio. Nos ha hablado. Pero no se nos ha revelado por medio de conceptos y doctrinas sublimes. Su Palabra se ha encarnado en la vida entrañable de Jesús para que la puedan entender y acoger hasta los más sencillos.

La segunda afirmación dice así: “A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer”. Los teólogos hablamos mucho de Dios, pero ninguno de nosotros lo ha visto. Los dirigentes religiosos y los predicadores hablamos de él con seguridad, pero ninguno de nosotros ha visto su rostro. Solo Jesús, el Hijo único del Padre, nos ha contado cómo es Dios, cómo nos quiere y cómo busca construir un mundo más humano para todos.

Esta dos afirmaciones están en el trasfondo del programa renovador del Papa Francisco. Por eso busca una Iglesia enraizada en el Evangelio de Jesús, sin enredarnos en doctrinas o costumbres “no directamente ligadas al núcleo del Evangelio”. Si no lo hacemos así, “no será el Evangelio lo que se anuncie, sino algunos acentos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas”.

La actitud del Papa es clara. Solo en Jesús se nos ha revelado la misericordia de Dios. Por eso, hemos de volver a la fuerza transformadora del primer anuncio evangélico, sin eclipsar la Buena Noticia de Jesús y “sin obsesionarnos por una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia”.

El Papa piensa en una Iglesia en la que el Evangelio pueda recuperar su fuerza de atracción, sin quedar obscurecida por otras formas de entender y vivir hoy la fe cristiana. Por eso, nos invita a “recuperar la frescura original del Evangelio” como lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y, al mismo tiempo, lo más necesario”, sin encerrar a Jesús “en nuestros esquemas aburridos”.

No nos podemos permitir en estos momentos vivir la fe sin impulsar en nuestras comunidades cristianas la conversión a Jesucristo y a su Evangelio a la que nos llama el Papa. Él mismo nos pide a todos “que apliquemos con generosidad y valentía sus orientaciones sin prohibiciones ni miedos”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Lc.2.16-21)

*SANTA MARÍA MADRE DE DIOS – PAZ

* Este primer día del año suele estar absorbido por el inicio del año nuevo, por los festejos de noche vieja y el cansancio que conllevan. Pero para nosotros, los que formamos la Iglesia, tiene un doble motivo de celebración: La solemnidad de Santa María, Madre de Dios y la jornada Mundial de la Paz.
* Celebramos a la Mujer que hizo posible que el Hijo de Dios naciese entre nosotros.
La familiaridad de María con la Palabra de Dios hace posible su “SÍ” y que esa Palabra se haga carne en ella. Gracias a María, y por Ella, hemos recibido el ser hijos por adopción, de Dios.
* María también es la figura de la Iglesia a la escucha de la Palabra de Dios.
María es también símbolo de la apertura a Dios y a los demás; ESCUCHA ACTIVA que interioriza, asimila, y en la que la Palabra se convierte en forma de vida. Y la Virgen de la “escucha”, vive en sintonía con la Palabra divina; “conserva en su corazón los acontecimientos de su Hijo”.
* Nosotros estamos llamados a tener esa familiaridad con la Palabra y que esa Palabra se encarne en nuestras vidas, en nuestro “estilo de vivir, de hablar, de comprometernos” comunicando esperanza y alegría.
* El evangelio hoy nos habla de los pastores (gente pobre y excluida). Ellos nos enseñan a ir como ellos hacia Belén (hay muchos belenes en esta sociedad). Ir hacia el encuentro de Jesús. Y pedir que sea Él quien nos enseñe el camino para vivir como personas pacificadoras. Más aún, como maría tenemos la misión de hacer posible que todos los que buscan encontrar a Jesús, puedan reconocerle como Salvador.
* Como creyentes en Jesús tenemos que aportar al mundo, allí donde estemos caminos para vivir la paz y la fraternidad, la levadura del evangelio que hemos acepado y procurar vivirlo cada día.
* ¡FELIZAÑO NUEVO! Eta ¡URTE BERRI ON!

* ORAMOS AL COMENZAR EL NUEVO AÑO, A DIOS NUESTRO PADRE,
COMO HIJOS.

*Jesús ha venido al mundo por María, a quien llamamos reina de la Paz. Ayúdanos, Padre, a saberla acoger como nuestra maestra y educadora, como lo fue para Jesús, para que nos haga receptores y comunicadores de tu amor y de tu Paz.
Dios y Padre de toda la humanidad, que has enviado a tu Hijo Jesús como Príncipe de la Paz, te suplicamos hoy por la Paz que tanto amas.
*Te pedimos por los países en guerra, para que se dejen las armas y resuelvan los conflictos con diálogo.
*Te pedimos perdón por las desigualdades que aún existen en nosotros.
Ayúdanos a superar las ambiciones de poder, tanto personales como políticas.
No nos dejes caer en la tentación de considerar nuestra forma de pensar como la única buena sin saber reconocer el bien y la verdad que hay en las demás personas.
*Madre de Dios y Madre nuestra, ayúdanos. AMÉN.

*SEGUIMOS ORANDO

Jesús de Nazaret: Tú guías sabiamente la Historia de tu Iglesia y de las naciones, te presentamos nuestras súplicas por medio de tu Madre María, mujer de Paz y bien.
Danos la Paz que promete tu Evangelio, aquella que el mundo no sabe dar. Enséñanos a construirla como fruto de la Verdad y de la Justicia.
Escucha nuestra oración que te la hacemos por medio de María Madre y envíanos tu Espíritu Santo para reconciliar en una gran familia a los corazones y a los pueblos.
Venga a nosotros el Reino del Amor, y confírmanos en la certeza de que Tú, Dios nuestro, Jesús de Nazaret, estás siempre con nosotros hasta el fin de los tiempos. AMÉN
* ZURIÑE , os desea un ¡FELIZ AÑO NUEVO! Lleno del DIOS-CON-NOSOTROS.
¡URTE BERRI ON!
ZURIÑE