*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.1.26-38)

DOMINGO 2º DE ADVIENTO.
* LA INMACULADA CONCEPCIÓN.

* María, tiene el papel más importante en la Liturgia del Adviento y Navidad. Tanto María como la Iglesia (Que somos todos los bautizados) tenemos la misión de hacer que Jesús esté presente en el mundo y pueda realizarse el proyecto de Dios.
* Este año la celebración de esta gran fiesta de la Inmaculada, cae en el 2º domingo de Adviento, en el que Juan Bautista año tras año nos trae y recuerda el siguiente mensaje: “Preparad el camino al Mesías”. Cuántas oportunidades de allanar caminos tendiendo manos, uniendo corazones, perdonando, entregándose a fondo perdido. Y tanto el profeta Isaías como Juan y luego el mismo Jesús, nos hacen una llamada urgente a la conversión, porque se acerca el Reino de Dios. “Convertíos y creed en la Buena Noticia”. Hay que abandonar lo viejo, caduco, para abrazar el nuevo camino de salvación. Convertirse es cambiar el corazón, la actitud, si es necesario la mentalidad, y como consecuencia la vida.
* Para ello como Juan, tenemos que recuperar el desierto para poder luego comunicar a los demás, Desierto que equivale a SILENCIO. En el silencio las palabras pueden encontrar su fuerza.
En el desierto Juan, abre un camino que estaba obstruido, en el desierto= SILENCIO, se recupera el espacio interior para reemprender el diálogo con Dios, que la vida con sus ocupaciones, nos corta tantas veces.
* Si alguien vivió todo esto intensamente fue esa Mujer elegida por Dios. María se sentía pobre y pequeña. No había en ella ningún tipo de apego u orgullo. Humilde y vacía, desde el silencio, pedía a Dios que la llenara; y Dios le estaba pidiendo que se dejara llenar.
De Dios partió la iniciativa. Dispuso a María de las actitudes necesarias. Y María, fue dando en cada momento la respuesta afirmativa. A cada súplica de María, más amor de Dios.
Llena de gracia, llena del amor de Dios, llena del Espíritu Santo. Así, María, favorecida de Dios, podrá llegar a ser la Madre de Dios. No hay más gracia posible, no hay gracia mayor.
La grandeza de María no está en su nombre ni apellido sino en que vive con Dios y en Dios. María se ha vaciado para que Dios la llene.
* El Sí de María, se concentra en el SI de Dios a la humanidad. Al SI misericordioso de Dios por la humanidad, responde el SÏ confiado de María. El Sí decisivo y completo de Dios a la humanidad y de la humanidad a Dios, el Amén; es la ENCARNACIÓN, es JESUCRISTO. 2Cor.1,19-20)
AQUÍ ESTÁ LA ESCLAVA DEL SEÑOR. “HÁGASE EN MI SEGÚN TU PALABRA”.
y EL verbo SE HIZO CARNE EN ELLA Y VINO A NOSOTROS.

*ORAMOS A LA MUJER ELEGIDA” MARÍA INMACULADA
*MARÍA, ENSÉÑANOS”
Tú que un día escuchaste la voz de Dios y abriste el corazón a su llamada.
¡Enséñanos a escuchar!.
Tú que escogiste el único camino entre los que el mundo ofrece.
¡Enséñanos a escoger!
Tú que sonríes en cada nuevo día sin temer el misterio del porvenir.
¡Enséñanos a sonreír!
Tú que entregas tu corazón entero al corazón del Padre, sin vacilar.
¡Enséñanos a esperar!.
Tú que sufres también y que te cansas sin dejarlo nunca traslucir.
¡Enséñanos a sufrir!
Tú que eres feliz en tu entrega, sin nada recibir, nada esperar.
¡Enséñanos a amar!.
Tú que das testimonio de Amor, que preparas en la tierra la eternidad.
¡Enséñanos a vivir en santidad!
A decir SÏ de verdad a lo que Dios nos pueda pedir. AMÉN
* * * * * * *
*SEGUIMOS ORANDO
“Señor, enséñame tus caminos” (Sal.24)
A ti, Señor, levanto mi alma. No te pido que me escuches, porque todo está abierto a tu presencia, porque tienes tu oído pegado a mi corazón y oyes los rumores de mi vida y escuchas hasta mis silencios.
Sólo pido que yo sepa escucharte.
No te pido que me enseñes tus caminos, porque ya los has enseñado maravillosamente.
Tus caminos están abiertos ante mi y están perfectamente señalizados.
Sólo te pido que mis pasos no se desvíen ni un milímetro de tus caminos.
Ayúdame a recorrer los caminos que me has enseñado, el Camino que me has regalado,
No es camino de estrellas, ni de leyes ni de libros es un camino de carne.
Es un camino cimentado en el Amor, asfaltado por la misericordia, señalizado por el servicio y la entrega.
Tu camino eres tu Jesús de Nazaret, lleno de Amor y misericordia.
Tu camino son los hijos necesitados del amor y misericordia.
Dad frutos que pide la “conversión”, nos dices hoy.
Ese fruto, esa vida convertida hacia el Reinado de Dios la encontramos en tu vida, Jesús nuestro, Jesús de todos, desde tu Encarnación y nacimiento de esa Mujer grande, María, cuya fiesta recordamos hoy. Que ella nos ayude y Tú Jesús de todos a comprender y dar pasos de conversión.
ZURIÑE

ABENDUALDIKO 2. IGANDEA, «BIDE BERRIAK KORRITU-RECORRER NUEVOS CAMINOS» José A. Pagola

BIDE BERRIAK KORRITU

Lk. 1, 26-38

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA,- 27 edo 28 urte inguruan, profeta berezi eta bereizi bat agertu zen Jordango basamortuan; zirrara handia eragin zuen judu-herrian: lehen kristau-belaunaldientzat, Jesusi bidea prestatu zion gizona izan zen.

Haren mezu guztia oihu honetan bil daiteke: «Prestatu Jaunaren bidea, zelaitu bidexkak». Hogei menderen ondoren, Frantzisko aita santua oihu bera ari zaigu egiten kristauei: Ireki bideak Jainkoari, itzuli Jesusengana, onartu Ebanjelioa.

Argia da Frantziskoren asmoa: «Bila dezagun bide berriak proposatuko dituen Eliza bat». Ez da gauza erraza. Azken urte hauetan beldurrak zurrundurik bizi izan gara. Aita Santua ez da harritzen: «Berritasunak beldur-apur bat ematen digu beti, zeren segurago sentitzen baikara dena eskupean baldin badugu, geu baldin bagara geure bizitza eraikitzen, programatzen eta planifikatzen dutenak». Eta erantzuna eskatzen digun galdera bat egin digu: «Prest al gaude Jainkoaren berritasunak aurkezten dizkigun bide berriak korritzeko ala egitura zaharkituetan hesiturik bizi nahi dugu, erantzuteko gaitasuna galdua dutenetan?

Elizako sektore batzuek eskaera hau egiten diote Aita Santuari: premiazkotzat jotzen dituzten hainbat erreformari ekiteko ahalik eta lehenen. Halaz guztiz, Frantziskok argiro azaldu du bere jarrera: «Batzuek erreformak espero dituzte Elizan, eta hala eskatzen didate, eta egin beharrekoak dira. Baina, aldez aurretik, jarrera-aldaketa egin behar da».

Mirestekoa iruditzen zait Frantzisko aita santuaren buruargitasun ebanjeliko hori. Ez da lehenengo gauza dekretu erreformatzaileak sinatzea. Lehenik, kristau-elkarteak konbertsio-egoeran ezarri behar dira, eta Elizaren baitan jarrera ebanjelikorik oinarrizkoenak berreskuratu. Giro horretan bakarrik ekin ahalko zaie, era eginkorrean eta espiritu ebanjelikoz, erreformei, Elizak premiaz behar dituenei.

Frantzisko bera ari zaigu adierazten egunero, zein diren beharrezko ditugun jarrera-aldaketak. Aipa ditzadan garrantzi handiko batzuk. Jesus Elizaren erdigunean jartzea: «Jesusengana ez daraman Eliza bat Eliza hila da». Eliza hesitu eta autoerreferentzial batean ez bizitzea: «iraganean hesitzen den Eliza batek saldukeria egiten dio bere nortasunari». Beti Jainkoaren errukiaren eraginpean jardutea haren seme-alaba guztiekiko: ez lantzea «kristautasun berrezargarri eta legezale bat, dena argi eta segur nahi lukeena, baina ezer aurkitu gabe». «Eliza pobre eta pobreena den bat bilatzea». Geure bizitza esperantzan ainguratzea, eta ez «geure arauetan, ez geure portaera eklesiastikoetan, ez geure klerikalismoan».

2 Adviento Lk. 1, 26-38

RECORRER CAMINOS NUEVOS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA,  Por los años 27 o 28 apareció en el desierto del Jordán un profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús.

Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”. Después de veinte siglos, el Papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: Abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.

Su propósito es claro: “Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos”. No será fácil. Hemos vivido estos últimos años paralizados por el miedo. El Papa no se sorprende: “La novedad nos da siempre un poco de miedo porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida”. Y nos hace una pregunta a la que hemos de responder: “¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido capacidad de respuesta?“.

Algunos sectores de la Iglesia piden al Papa que acometa cuanto antes diferentes reformas que consideran urgentes. Sin embargo, Francisco ha manifestado su postura de manera clara: “Algunos esperan y me piden reformas en la Iglesia y debe haberlas. Pero antes es necesario un cambio de actitudes”.

Me parece admirable la clarividencia evangélica del Papa Francisco. Lo primero no es firmar decretos reformistas. Antes, es necesario poner a las comunidades cristianas en estado de conversión y recuperar en el interior de la Iglesia las actitudes evangélicas más básicas. Solo en ese clima será posible acometer de manera eficaz y con espíritu evangélico las reformas que necesita urgentemente la Iglesia.

El mismo Francisco nos esta indicando todos los días los cambios de actitudes que necesitamos. Señalaré algunos de gran importancia. Poner a Jesús en el centro de la Iglesia: “una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta”. No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: “una Iglesia que se encierra en el pasado, traiciona su propia identidad”. Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar “un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no halla nada”. “Buscar una Iglesia pobre y de los pobres”. Anclar nuestra vida en la esperanza, no “en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

2º DOMINGO DE ADVIENTO, «EN TODOS HAY ALGO INMACULADO» de Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

Lc 1, 26-38

Con preocupación y pena, descubro una y otra vez, que muchos no se han enterado de la diferencia entre «Inmaculada Concepción» y «Concepción virginal» de María.

«Inmaculada» hace referencia al momento en que María fue concebida. Es decir, María fue concebida sin ningún rastro de pecado, incluido el «pecado original», desde el primer instante.

La virginidad hace referencia a la concepción de Jesús por María. Debido a una interpretación literal de los evangelios, es tradición en la Iglesia, que María concibió a Jesús, no como los demás seres humanos, es decir, mediante el concurso de una mujer y un varón, sino que la parte que correspondía al varón la suplió el Espíritu Santo… Leer más

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Mt.24.37-44)

• DOMINGO I DE ADVIENTO.-A- DICIEMBRE 1 DE 2013
• El próximo domingo día 1 de diciembre iniciamos el ADVIENTO.
¿Qué es Adviento?, sin duda lo sabemos, pero nos viene muy bien recordarlos de nuevo con palabras sencillas.
Adviento es un tiempo cuyo nombre (adventus) significa “VENIDA”. Al revivir la espera gozosa del Mesías en su Encarnación, preparamos el regreso del Señor al fin de los tiempos:
VINO, VIENE, VOLVERÁ.
* El tiempo de Adviento tiene dos características: es a la vez un tiempo de preparación a las solemnidades de NAVIDAD en que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a nuestra tierra y un tiempo en el cual, con fe, recordamos y esperamos la segunda Venida de Cristo al fin de los tiempos.
Por esos dos motivos, Adviento se presenta como un tiempo de piadosa alegre esperanza.
* Aviento, un tiempo, para vivir y celebrar, bajo el signo de “encuentro” entre un Dios que viene al encuentro nuestro, y nosotros vamos en busca de Dios.
* Las personas deseamos la Paz, aspiramos a la justicia y a la libertad, soñamos la felicidad. Desde siempre. De generación en generación, de año en año, se prolongan estos deseos, y frecuentemente nos decepcionamos.
* En estas llamadas y búsquedas de las personas a Dios se recuerda la historia de Israel, el pueblo de Dios en el que se realizan las promesas que nos conducen a Cristo Jesús que nos las da con su Venida.
* Con estos deseos de la Venida del Salvador, la Iglesia, hace hoy, su oración. Nos asegura que Dios cumple sus Promesas. El profeta Isaías, Juan Bautista, nos van recordando, que tenemos que recibir y acoger a Cristo Jesús, como lo hizo María.
* ADVIENTO. Para nosotros es. Re-encontrar, en el fondo de nosotros mismos, todo lo que puede ser salvado; volvernos hacia Cristo, que vendrá un día en su gloria pero que YA ESTÁ y nos espera. Volverse hacia Cristo es lo que llamamos “CONVERSION”. Adviento es tiempo de CONVERSION, de ver lo que tenemos que CAMBIAR. Y así vivir este tiempo de “espera” de “Esperanza”
Y entre el ayer y el mañana, el hoy. El hoy, que se expresa en nuestra oración:
* ¡VEN, SEÑOR JESÚS!.
*
*PREGON DE ADVIENTO
Preparad vuestros corazones, y Dios los llenará con su alegría
Allanad vuestros caminos, y el Señor os conducirá hacia la verdad.
Abrid vuestros hogares, y Jesús, los inundará con su presencia.
¡ES ADVIENTO!
Viene el Señor y, tal vez, no nos preguntamos por qué ni para qué viene.
Aparecerá el Señor, para todo aquel que, desee nueva vida, nueva sociedad, nuevo mundo.
¡ES ADVIENTO!
Preparad vuestros corazones, y Dios los llenará con su alegría
Allanad vuestros caminos y, el Señor, os conducirá hacia la verdad.
¡ES ADVIENTO!
Dios, en búsqueda de toda persona humana viene humanándose en Jesús. Desciende buscándonos a cada uno y a todos, si sabemos esperarle.
¡ES ADVIENTO!
Y, sólo velando, reflexionando, orando, abriendo los ojos a nuestra realidad actual en actitud de servicio y de igualdad, l podremos descubrir la llegada del Señor, del Salvador.
Sólo estando atentos, sin escuchas, en permanente vigilancia podremos comprender que, más pronto o más tarde, El, el Señor llama a nuestra puerta, a nuestra vida.
¡ES ADVIENTO!
El Señor, vino, viene y vendrá.
¡ES ADVIENTO!
Es Dios que llama a toda persona de buena voluntad para llenarla de LUZ.
Que el ADVIENTO que hoy empezamos renueve y fortalezca nuestra esperanza sabiendo vivir y comunicar a los demás la alegría y la esperanza de la fe y trabajando por la construcción del Reino sirviendo a los demás. Reino que El viene a traer, para hacerlo nuevo.
Jesús nos advierte que estemos atentos.
Porque el viene,
Viene a llenarnos de vida, de alegría, de paz y de LUZ para caminar.
¡ES ADVIENTO!
Hermanos, hermanas con alegría, lo vamos a celebrar.

ORACIÓN
Cristo hijo de Dios, has aparecido en forma humana, te has hecho caminante como nosotros e intentas entrar en lo más íntimo de nuestras vidas, a fin de compartir tu vida con nosotros. Sabemos que llamas a la puerta de nuestro interior pero jamás forzarás la entrada.
Ayúdanos a profundizar desde nuestro interior: ¿Por qué vienes? Y ¿Para qué?
Tú mismo nos dices: “ESTAD EN VELA”. “ESTAD PREPARADOS”
Que el Adviento que hoy comenzamos, nos impulse a seguir tu Camino de salvación llenos de fortaleza y esperanza. Tu palabra es esta: “He aquí que estoy a la puerta y llamo”
Señor, que sepamos escuchar tu voz, que nos llega por medio de los otros. Que abramos la puerta de nuestro corazón para acogerte a Ti. Y en Ti a todo el que lo necesita.
Así nos harás descubrir el por qué vienes y el para qué.
Que en este Adviento, escuchemos tu Palabra con fe, que la oración nos lleve al compromiso, que la Eucaristía con tu presencia y alimento nos llene de fuerza y que unos a otros nos contagiemos de la alegría de tu venida y nos haga comprender y vivir tus tres venidas:
“VINISTE, VIENES Y ESTÁS PRESENTE Y VENDRÁS”
Y cada día llamas a mi puerta, a nuestra puerta: (¿La abriré? ¿La abriremos?
Que la comunidad sea una de nuestras llaves para abrir. AMÉN.

SEGUIMOS ORANDO EN ESTE PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO
Señor, al iniciar la andadura de un nuevo AÑO LITÚRGICO, nos animas a vivir siempre en VELA, esperando que vengas en cualquier momento. Nos invitas a un tiempo de ESPERA ALEGRE. Ayúdanos a no caer en el desánimo aunque los tiempos sean difíciles. Que sepamos estar DESPIERTOS para no dejarnos llevar por la superficialidad. Que nos ayude en este tiempo, tu Palabra que por medio de San Pablo nos dice:
“Ahora, la salvación está más cerca que cuando empezamos a creer”.
Por eso necesitamos de tu Luz.
Danos fuerza y esperanza para mantenernos unidos en el trabajo, la familia la comunidad y la fiesta. Porque Dios quiere que hagamos de los deshechos humanos personas nuevas. Haciendo del dolor consuelo, y de la opresión libertad.
Que tu Espíritu nos ayude a trabajar por la igualdad. Por eso te decimos:
VEN, SEÑOR JESÚS TE NECESITAMOS.
Que la figura de MARIA REINA Y MADRE DEL ADVIENTO, nos ayude en este camino. AMÉN
ZURIÑE

1º DOMINGO DE ADVIENTO ¿QUÉ DIOS ESTÁS ESPERANDO?, Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Mt 24, 37-42

Hoy, comenzamos un nuevo año litúrgico. El tiempo de adviento se caracteriza por su complicada estructura. Por una parte recordamos el largísimo tiempo de adviento que precedió a la venida del Mesías. Esta es la causa de que encontremos en el AT tantos textos bellísimos sobre el tema. Fue un tiempo de sucesivas expectativas, porque las promesas nunca terminaban de cumplirse. Esas expectativas eran claramente equivocadas, porque suponían una intervención directa, externa y puntual de Dios a favor de un pueblo. Todas las lecturas del AT van en este sentido y pueden despistarnos.

Por otra parte, tenemos la aparición histórica de Jesús. Aunque no sabemos ni el día ni el año de su nacimiento, se trata del punto de partida imprescindible para comprender nuestras expectativas como cristianos. Jesús hizo presente el Reino de Dios en su persona, a través de su trayectoria humana. La primera e imprescindible referencia para nosotros, es su vida terrena, por eso empieza el año litúrgico ocupándose de su nacimiento. La preocupación por el «Jesús histórico», que se ha despertado en nuestro tiempo con tanta fuerza, es el punto de partida para todo lo que podemos decir de Jesús teológicamente.

Jesús no sólo hizo presente el Reino, sino que hizo una propuesta a todos los hombres de todas las naciones, de todas las culturas, de todas las religiones. Se trata de una oferta de salvación definitiva para el hombre. Él quiso indicar, a todos los seres humanos, el camino de la verdadera salvación. Celebrar el adviento hoy sería tomar conciencia de esta propuesta de salvación y hacerla realidad.

Esa posibilidad de plenitud humana, tendría que ser nuestra verdadera preocupación. Ebeling decía: lo más real de lo real no es la realidad misma, sino sus posibilidades. Jesús, viviendo a tope una vida humana, desplegó todas las posibilidades encerradas en cada ser humano y propuso esa misma meta para todos.

Hay otro aspecto del adviento que es necesario tener muy claro. Al constatar, siglo tras siglo en la historia de Israel, que las expectativas no se cumplían, se fue retrasando el momento de su ejecución, hasta que se llegó a colocarlo en el final de los tiempos. Surgió así la escatología, un genero literario que nos dice muy poco hoy día. Es sorprendente que ni siquiera la venida de Jesús se consideró definitiva para los cristianos. Por eso los cristianos sintieron la necesidad de inventar una segunda venida que sí traería la salvación que esperaron y todavía hoy todos esperamos. Es la mejor prueba de que la salvación que él propuso no nos convence.

Armonizar estas perspectivas es muy complicado para nosotros hoy. El tiempo anterior a Jesús, la vida terrena de Jesús, nuestra propia realidad histórica y el hipotético futuro escatológico nos puede llevar a una dispersión que convierta el adviento en un batiburrillo que nos impida enfocar bien su celebración. Creo que lo más urgente para nosotros hoy, es centrarnos en hacer nuestro el mensaje de Jesús y vivir esa posibilidad de plenitud que él vivió y propuso. Partiendo de su vida, debemos tratar de dar sentido a la nuestra.

La visión de Isaías (Is 2,1-5) está muy lejos de ser una realidad. Es la utopía que puede mantenernos firmes dentro de una realidad que sigue siendo sangrante. La realidad no debe eliminar la esperanza de un mundo más humano. Debemos aferrarnos a la utopía de que otro mundo es posible. La esperanza se funda en que Dios no nos puede abandonar ni retirar la oferta de esa plenitud que anhelamos. Esa esperanza, a la que nos invitan las lecturas, no es de futuro sino de presente. La percibimos como de futuro, porque todavía no hemos hecho nuestras todas las posibilidades que tenemos a nuestro alcance.

Pablo nos repite (Rom 13,11-14) que ya va siendo hora de espabilarse, pero seguimos portándonos como verdaderos insensatos. Seguimos caminando en una dirección equivo¬cada. Las advertencias que hace Pablo a los romanos, son las mismas que tendríamos que hacer hoy: nada de comilonas y borracheras, lujuria y desenfre¬no, riñas y pendencias. El excesivo cuidado de nuestro cuerpo, fomentará los malos deseos. El hedonismo que pretende el placer inmediato, terminará por aniquilar nuestro verdadero ser.

El evangelio nos invita a estar vigilantes. Estar despiertos es la condición mínima para desarrollar nuestra humanidad. Creo que estamos bien despiertos para todo lo terreno y material. Esa excesiva preocupación por lo material, es lo que la Escritura llama «estar dormido».

Hoy empezamos el Adviento, preparación para la Navidad, pero los grandes almacenes, y todos los medios de comunicación ya hace casi un mes que han empezado su preparación. Menos de un 15 % de nuestra sociedad escuchará unos minutos cada domingo el anuncio de que Jesús nace, frente a las muchísimas horas que va a soportar la propaganda consumista. ¿Será suficiente para contrarrestar su efecto devastador?

Crecer en la parte verdaderamente humana de nuestro ser, exige esfuerzo y superación. Halagar la parte instintiva es mucho más fácil que espolear el espíritu. Los emperadores romanos ofrecían pan y circo a las masas para que no exigieran otras cosas. Hoy la oferta tranquilizante es fútbol y tele.

Nuestra religión, olvidando el evangelio, ha caído también en la trampa de una salvación acomodada a las apetencias de la mayoría, ofreciendo al hombre la eliminación del dolor, el pecado, la muerte. Como eso es imposible aquí y ahora, porque son inherentes a nuestra naturaleza, se ha proyectado la salvación para un más allá. Dios quiere la plenitud para todos, aquí y ahora, mientras aún somos humanos.

Adviento no es solo la preparación para celebrar dignamente un acontecimiento que se produjo hace más de veinte siglos. El adviento debe ser un tiempo de reflexión profunda, que me lleve a ver más claro el sentido que debo dar a toda mi existencia. No hay tiempos más propicios que otros para afrontar un tema determinado. Soy yo el que tengo que acotar el tiempo que debo dedicar a los asuntos que más me interesan. Y lo que más me debería interesar, tal como nos lo advierte la liturgia, es mi verdadero ser, no mi falso ser.

Dios está viniendo en todo instante, pero solo el que está verdaderamente despierto se dará cuenta de esa presencia. Si no descubro esa presencia, mi vida puede transcurrir sin enterarme de la mayor riqueza que está a mi alcance. Dios no tiene que venir en ningún momento ni de ninguna parte, porque es la base y fundamento de mi ser y si se separara de mí un solo instante, mi ser volvería a la nada. Lo que llamamos Dios está en mí como fundamento aunque yo no descubra su presencia. Pero como ser humano, mi más alta posibilidad de plenitud consiste precisamente en descubrir y vivir conscientemente esa realidad. Dios está en todo, pero solo el hombre puede ser consciente de esa presencia.

No tengo que esperar tiempos mejores para poder realizar mi proyecto humano. Si tengo que esperar a que Dios cambie algo o cambien los demás para encontrar mi salvación, no he descubierto lo que soy ni lo que es Dios. La salvación que Jesús propuso, no está condicionada por circunstancias externas. Aún en las situaciones más adversas, está siempre a nuestro alcance. En cualquier momento puedo hacer mía esa salvación. En cualquier instante de mi vida puedo descubrir la plenitud. Si no soy capaz de descubrir mi salvación en esta situación en que hoy me encuentro, no seré capaz de descubrirla nunca.

El error en el que estamos instalados, es esperar que esa salvación venga de fuera en un próximo futuro, Dios no tiene futuro y está viniendo siempre y desde dentro. Aquí puede que esté la clave para cambiar nuestra mentalidad. Pero preferimos seguir pensando en el Dios todopoderoso que actúa a capricho y desde fuera. De esa manera no hay forma de hacer nuestro el Reino de Dios que está ya dentro de nosotros. Hoy el evangelio nos advierte: si el encuentro no se produce es porque seguimos dormidos.

Meditación-contemplación

«Daos cuenta del momento en que vivís».

Se trata de despertar, de tomar conciencia de las posibilidades.

Soy un ser humano, no simple biología.

Mi meta, mi plenitud está más allá de toda materialidad.

……………

«Comían, bebían, se casaban…» ¿Qué hay de malo en ellos?

Lo único malo es poner el objetivo de tu vida en comilonas y borracheras.

Ni siquiera es preciso hacer daño a otros para impedir la plenitud.

El fallo está en vivir enredado en las cosas de este mundo.

………………

«¡Caminemos a la luz del Señor!»

Aún desde las tinieblas, podemos vislumbrar la luz.

La muerte es la noche hacia la que encamino mientras vivo.

Al contrario, desde la noche nos encaminamos hacia el día.

……………..

Fray Marcos

 

ABENDUALDIKO LEHENENGO IGANDEA, «BEGIAK IREKIRIK-CON LOS OJOS ABIERTOS»

BEGIAK IREKIRIK

Mt 24, 37-44

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lehen kristau-elkarteek urte oso latzak bizi izan zituzten. Erromaren Inperio handi hartan galdurik, gatazka eta pertsekuzio artean, kristau haiek indarra eta arnasa bilatzen zuten, Jesusen berehalako etorreraren zain eta haren hitz hauek gogoan: Egon erne. Bizi esna. Ukan begiak irekirik. Bizi adi-adi.

Ba al dute guretzat garrantzirik esna bizitzeko Jesusen hitz horiek? Zer da gaur egun kristauentzat Jainkoagan esperantza jartze hori, begiak irekita biziz? Geure mundu sekular honetan, gai izango ote gara behin betiko alde batera uzteko azken zuzenbidea Jainkoa izango den esperantza, inolako errurik gabe sufritzen ari diren biktima errugabe horiei dagokienez?

Hain juxtu, kristau-esperantza faltsu bihurtzeko erarik errazena da hori: geure betiko salbazioa Jainkoagandik espero izatea, munduan orain berean den sufrimenduari ezikusiarena eginez. Egun batean aitortu beharra izango dugu geure itsutasuna Kristo Epailearen aurrean: Noiz ikusi zintugun goseak edo egarri, arrotz eta biluzik, gaixo edo kartzelan, eta guk arretarik eskaini ez? Horixe izango da gure azken elkarrizketa Jesusekin, baldin eta begiak itxita bizi bagara.

Esnatu beharra dugu eta begiak ondo ireki beharra. Azti bizi beharra, geure probetxu eta kezka koxkorrak baino harago begiratzeko. Kristauaren esperantza ez da jarrera itsu bat, ez ditu ahazten inoiz ere sufritzen ari direnak. Kristau-espiritualitatea ez datza nork bere barnera begiratze hutsean; aitzitik, bere bihotza arretatsu du bere zorian bazter utziak direnei dagokienez.

Kristau-elkarteetan gero eta ardura handiagoa bizi behar dugu, geure bizimoldeak pobreez axolagabetzera eta ahaztera eraman ez gaitzan. Ezin bil-bil gaitezke goxo-goxo geure erlijioan, egunero goseak hiltzen ari direnen garrasia ez entzuteko. Ez dugu zilegi geure errugabetasun-ilusioari laineza ematea, geure patxada defenditzeko.

Jainkoarekiko esperantza, lur honetan ezer espero ezinik bizi direnez ahazten den hura, ez ote dugu hartu behar kosta ala kostako optimismo baten bertsio erlijiosotzat, argitasunik eta erantzukizunik gabe bizitakotzat? Sufritzen ari direnei ezikusiarena eginez nork bere betiko salbazioa bilatzea, ez ote dugu eman behar «haratagora luzatutako egoismo» sotiltzat?

Segur aski, munduan den egundoko sufrimenduaz jendeak bizi duen sentiberatasun koxkorra da gaur egungo kristautasunaren zaharkitzearen seinalerik larriena. Frantzisko aita santua, «Eliza pobreagoa eta pobreenagoa» aldarrikatzen duenean, ari zaigu hots egiten bere mezurik garrantzizkoena ongizatearen lurraldeetako kristauei.

CON LOS OJOS ABIERTOS

Mt 24, 37-44

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, .- Las primeras comunidades cristianas vivieron años muy difíciles. Perdidos en el vasto Imperio de Roma, en medio de conflictos y persecuciones, aquellos cristianos buscaban fuerza y aliento esperando la pronta venida de Jesús y recordando sus palabras: Vigilad. Vivid despiertos. Tened los ojos abiertos. Estad alerta.

¿Significan todavía algo para nosotros las llamadas de Jesús a vivir despiertos? ¿Qué es hoy para los cristianos poner nuestra esperanza en Dios viviendo con los ojos abiertos? ¿Dejaremos que se agote definitivamente en nuestro mundo secular la esperanza en una última justicia de Dios para esa inmensa mayoría de víctimas inocentes que sufren sin culpa alguna?

Precisamente, la manera más fácil de falsear la esperanza cristiana es esperar de Dios nuestra salvación eterna, mientras damos la espalda al sufrimiento que hay ahora mismo en el mundo. Un día tendremos que reconocer nuestra ceguera ante Cristo Juez: ¿Cuándo te vimos hambriento o sediento, extranjero o desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Este será nuestro dialogo final con él si vivimos con los ojos cerrados.

Hemos de despertar y abrir bien los ojos. Vivir vigilantes para mirar más allá de nuestros pequeños intereses y preocupaciones. La esperanza del cristiano no es una actitud ciega, pues no olvida nunca a los que sufren. La espiritualidad cristiana no consiste solo en una mirada hacia el interior, pues su corazón está atento a quienes viven abandonados a su suerte.

En las comunidades cristianas hemos de cuidar cada vez más que nuestro modo de vivir la esperanza no nos lleve a la indiferencia o el olvido de los pobres. No podemos aislarnos en la religión para no oír el clamor de los que mueren diariamente de hambre. No nos está permitido alimentar nuestra ilusión de inocencia para defender nuestra tranquilidad.

Una esperanza en Dios, que se olvida de los que viven en esta tierra sin poder esperar nada, ¿no puede ser considerada como una versión religiosa de cierto optimismo a toda costa, vivido sin lucidez ni responsabilidad? Una búsqueda de la propia salvación eterna de espaldas a los que sufren, ¿no puede ser acusada de ser un sutil “egoísmo alargado hacia el más allá”?

Probablemente, la poca sensibilidad al sufrimiento inmenso que hay en el mundo es uno de los síntomas más graves del envejecimiento del cristianismo actual. Cuando el Papa Francisco reclama “una Iglesia más pobre y de los pobres”, nos está gritando su mensaje más importante a los cristianos de los países del bienestar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.23.35-43)

* DOMINGO 34. T.O.-C- NOVIEMBRE 24
*JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO”

* La solemnidad e Cristo Rey que hoy celebramos, la instituyó el papa Pío XI en 1925.
Con esta fiesta terminamos el año Litúrgico y también el “Año de la Fe” que hemos vivido queriéndola hacer más viva, más entregada, más agradecida.
Es un querer dar a Cristo el máximo título a nivel humano con el que podemos distinguir a una persona: es el rey, es lo más, (aunque en estos tiempos esa categoría no nos agrade…) está por encima de todo y de todos. Y su Reino está cerca de nosotros. En el Evangelio la palabra Reino la repite Jesús 90 veces.). Pero su realeza no pertenece a ninguna casa real de nuestro mundo, sino que viene dada por su entrega amorosa a la humanidad. Jesús es Rey porque hace presente el reino de Dios, su Padre, y lo hace con su entrega en la Cruz. En el Evangelio de hoy escuchamos un momento de su Pasión, el juicio ante Pilatos, donde Jesús confirma sus palabras con la entrega de su vida.: Jesús es Rey por su entrega en la Cruz. Pero conviene no pasar por alto la figura de Pilato, porque hay personas de las que aprendemos LO QUE NO HAY QUE HACER, y esta sería una de ellas. Pilato ha pasado a la historia por su “LAVARSE LAS MANOS” ante Jesús, símbolo de querer desentenderse de la realidad y ser indiferente e insensible ante lo que está pasando…
* En el credo decimos “Padeció bajo el poder de Poncio Pilato”, referido a Jesús, y es verdad que padeció y mucho… Y nos damos cuenta a nada que leemos o vemos noticias que hay muchos “Pilatos” por culpa de los cuales la gente sigue padeciendo, como Jesús. Pero el final de Jesús es distinto y también lo será el nuestro. La Resurrección es la gran victoria, nuestra gran victoria también. La entrega de la vida no se queda sin recompensa. Pero mientras, habrá que dar la cara como cristianos frente a tanto sufrimiento de las personas. Con alegría, así lo escuché en la Asamblea de Herrieliza este sábado 16. Muchas comunidades y personas, no quieren “lavarse las manos”, buscan el cómo y el por qué de seguir construyendo el Reino que Jesús de Nazaret comenzó y nos lo dejó en nuestras manos para continuarlo.
* Para esto, es bueno que nos preguntemos, para luego actuar, si Cristo ¿reina o no dentro de mi? ¿Quién fija los objetivos y prioridades en mi vivir?…
* Tu fuiste Jesus de Nazaret. El Rey de la paz, de la misericordia, del perdón de la bondad, de La justicia, de la fiesta, de la alegría, del AMOR. El es nuestro Camino a seguir. Con ánimo esperanzador.

• ORACIÓN
• Jesús de Nazaret, Rey nuestro, te pedimos que nos ayudes a fijar en ti la mirada y el corazón para que podamos seguir tus huellas y aprendamos de Ti a perdonar, a confiar, a compartir con los necesitados. A valorar a las personas y a trabajar por el bien y felicidad de todos y tener como un honor el ayudar a los necesitados como Tú te hiciste como servidor de todos. Y hoy con fe y esperanza, te decimos cada uno y en esta comunidad aquí reunida, recordando tu Muerte y Resurrección en esta Eucaristía, las palabras de aquel malhechor crucificado junto a Ti:
“JESÚS DE NAZARET, ACUÉRDATE DE MI, DE NOSOTROS DESDE TU REINO DONDE NOS ESPERAS”. AMÉN

• (Seguimos orando)
• LA MISIÓN DEL REINO ES ARRIESGADA
• Sabemos, Jesús de Nazaret SABEMOS que la misión de trabajar por el Reino, tu Reino es labor arriesgada.
Sembrar buena semilla en la tierra dura y limpiar las espinas y las zarzas es costoso, lo sabemos; pero Tú nos has llamado a seguir construyendo tu Reino
A veces nos cuesta hablar de Dios, defender a los pobres y oprimidos, estar con los que pierden. Cuidar y velar para repartir bien los frutos de la tierra.
Y este es el fruto de tu Reino, que es Vida y es Verdad, que es Justicia y es Amor.
Nos resulta a veces duro enseñar y vivir el evangelio con sus bienaventuranzas.
Por eso te pedimos a Ti, Jesús de Nazaret, verdadero Rey de la humanidad que estés con nosotros alentándonos con tu Espíritu, acompañándonos con tu Esperanza y así brotará un día entre nosotros tu
REINO DE VERDAD, VIDA Y AMOR. AMÉN
ZURIÑE

24 de NOVIEMBRE de 2013, JESUS PUNTO DE ENCUENTRO, Fray Marcos

JESÚS, PUNTO DE ENCUENTRO

Escrito por  José Enrique Galarreta

FE ADULTA

Lc 23, 35-43

La acción se sitúa en el calvario. Jesús está en la cruz, y Lucas subraya el aspecto más hiriente de su muerte: a los ojos de todos, esta es la demostración de que «no era este», es un impostor.

Si él hubiera sido el Mesías de Dios, Dios hubiera estado con él. Esto se pone en boca de las autoridades del pueblo, de los soldados romanos, y de uno de los ladrones crucificados con él.

En contraposición, el otro ladrón cree en Jesús y recibe la promesa de la entrada inminente en el reino. Hay en el relato una clara oposición entre la palabra «rey» que figura en el letrero de la cruz como causa de la condena, y la palabra «reino», en donde es aceptado el malhechor. Jesús no es Rey en el primer sentido, pero sí en el segundo.

Es una presentación importante, que no falta en ninguno de los evangelios.

Todo este poderoso conjunto de ideas, expresiones simbólicas, citas bíblicas, nos conduce a una fundamental: Jesús como centro total de nuestro encuentro con Dios.

Podríamos derivar a consideraciones cósmicas, que son muy arriesgadas porque dependen mucho del desarrollo intelectual que nosotros hacemos de La Palabra, e introducen por tanto mucho de nuestra mentalidad y de nuestras filosofías. Nos importa más centrarnos en dos puntos: el mensaje de fondo para nosotros y el valor de las imágenes.

El mensaje de fondo

El centro del mensaje es sin duda nuestra fe en Jesús como visibilidad de Dios, Piedra Angular, Primogénito, lugar privilegiado de Encuentro con Dios, Principio y Fin de nuestra fe. Y éste es el motivo de que se coloque esta fiesta como corona final del año litúrgico.

En realidad, esta fiesta está artificialmente colocada aquí, porque la proclamación de nuestra fe en Jesús se hace en Pascua. La fiesta de Cristo Rey es una reduplicación de la resurrección y la Ascensión, y contiene sus mismos elementos. Pero nos viene bien recapacitar, al final del año litúrgico en esto: para nosotros, toda nuestra fe se resume en Jesús.

Podemos sentirnos más atraídos por una «Cristología ascendente» como la de los Hechos, y tantas frases de Pablo, como la que leemos hoy («en él quiso Dios que residiera toda la plenitud»), como «el hombre lleno del Espíritu», en el que vemos, sentimos, palpamos, la plenitud de la presencia de Dios.

Podemos sentirnos más atraídos por una «Cristología descendente», como la de Juan («La Palabra hecha carne que acampó entre nosotros») o la de varios textos de la misma lectura de hoy.

Podemos interpretar todo esto desde muchas filosofías, («naturalezas, personas, hipóstasis….») con muchas imágenes, («Primogénito, Verbo, Alfa-Omega, Luz de Luz….») y siempre estaremos haciendo lo mismo: intentar comprender, intentar expresar, intentar simbolizar nuestra fe en Jesús.

Esta fe consiste en que para nosotros Jesús es Presencia de Dios Salvador, lo definitivo. La fe cristiana consiste en encontrarse con Jesús; y, al encontrarse con Jesús, encontrarse con Dios.

No es que nosotros inventamos a Dios, no es que nuestra razón lo descubre, es que lo buscamos porque nuestra naturaleza lo necesita, y nos encontramos con que Él sale a nuestro encuentro. Ese lugar de encuentro es Jesús y por eso, para nosotros, Jesús es todo, principio y fin. Encuentro definitivo.

Por Él nos liberamos del miedo a la muerte, del miedo al castigo, del sin-sentido de la vida, del miedo a Dios, de los ídolos de dioses, de la esclavitud de los preceptos.

Todas las cosas son imágenes de Dios.

El ser humano es una excepcional imagen de Dios. Jesús es la imagen visible de Dios invisible. Todo lo que necesitamos saber de Dios lo vemos en Jesús.

Toda criatura es hija de Dios. Los seres humanos somos hijos de Dios. Jesús es «El Hijo», el hijo por excelencia en quien se reconoce de modo deslumbrante a su Padre, el que muestra con total claridad que Dios es ante todo el Padre.

Él es el Primero, el primero en saber vivir, el primero en saber morir, el primero en dejarnos ver La Vida después de la muerte. En su triunfo triunfamos todos. Al verle resucitado vemos el anuncio de nuestra resurrección, al verle ascendido a la diestra de Dios nos vemos reyes en el reino de Dios.

Todo esto lo expresamos en imágenes. Ninguna imagen debe confundirse con su contenido. Jesús no es luz ni agua, es carne y huesos. Jesús no es pastor, fue carpintero. Y desde luego Jesús no es rey.

Llamar a Jesús «rey» puede no parecernos hoy demasiado acertado, porque para nosotros «rey» tiene una connotación casi exclusivamente política, y es eso precisamente lo que Jesús no es, lo que expresamente rechazó.

Para Israel «Rey» era mucho más que jefe político: era la presencia de Dios pastor, conductor de Israel. Y para nosotros, la realeza no es cosa de reyes de la tierra.

En realidad, Jesús usó la «expresión «reino» en forma paradójica: el reino de Jesús es el reino al revés, el anti-reino, y Jesús es el mesías al revés, al revés de lo que todos entendían, el anti-mesías.

Nos acercaríamos más al sentido de la palabra «rey» si la situamos en terrenos del amor. Entre enamorados «eres mi rey» significa que lo eres todo para mí. Cuando decimos que el niño es el rey de la casa queremos decir que toda la casa gira en torno a él, porque le queremos más que a nada. Por ahí vamos mejor.

En este sentido, debemos usar la primera lectura como contraposición de la tercera.

La primera muestra las esperanzas, falsas, de Israel: el Mesías como nuevo David, de Israel y para el triunfo de Israel.

La tercera muestra a ese Rey crucificado para siempre. El letrero de la cruz tiene razón: el Rey de los Judíos ha muerto, para siempre. El reino no es como los reinos de este mundo, sino precisamente al revés.

CREDO PARA ORAR

Rezamos este credo/oración, porque refleja bien en qué creemos y en qué no creemos…

Yo creo en un niño pobre

que nació de noche en una cuadra,

arropado sólo por el amor de sus padres

y la bondad de la gente más sencilla.

Yo creo en un hombre sin importancia

austero, fiel, compasivo y valiente,

que hablaba con Dios como con su madre,

que hablaba de Dios como de su madre,

contando, llanamente, cuentos sencillos,

y por eso molestó a tanta gente

que al final lo mataron,

lo mataron los poderosos, los santos, los sagrados.

Yo creo que está vivo, más que nadie,

y que en él, más que en nadie,

podemos conocer a Dios

y sabemos vivir mejor.

Y doy gracias al Padre

porque Él nos regaló este Niño

que nos ha cambiado la vida,

y nos ha dado sentido y esperanza.

Yo creo en ese niño pobre,

y me gustaría parecerme a él.

José Enrique Galarreta

 

2013ko azaroak 24, «KRISTO GURE ERREGE-FIESTA DE CRISTO REY», José A. Pagola

OROIT ZAITEZ NITAZ-ACUERDATE DE MÍ

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA.- Lukasen kontakizunaren arabera, inguruan dituenen iseka eta mespretxu artean bizi izan du Jesusek bere hilzoria. Ematen du, inork ez duela ulertu haren bizitza. Ematen du, inork ez duela atzeman, ez haren buru-eskaintza sufritzen ari direnen alde, ez haren barkazioa errudunen alde. Inork ez du ikusi haren aurpegian Jainkoaren begiratu errukitsua. Ematen du, inork ez duela sumatu haren heriotzan inolako misteriorik.

Agintari erlijiosoek iseka egin diote mespretxuzko keinuez: besteak salbatuko dituela uste izan du; salba dezala orain bere burua. Jainkoaren Mesias bada, haren «Hautatua» bada, etorriko zaio Jainko hura defenditzera.

Soldaduek ere bat egin dute isekan. Haiek ez dute sinesten Jainkoaren inolako Bidalitan. Burla dagite Pilatok gurutzean ezarri duen idazkunaz: «Hau da juduen erregea». Zorakeria da botererik gabe norbaitek errege izan nahi izatea. Ager dezala bere indarra bere burua salbatuz.

Jesus isilik dago, ez da jaitsi gurutzetik. Zer egingo genuke guk baldin eta Jainkoaren Bidaliak bere salbazioaren bila joko balu, bere gurutzeari ihes eginez, historian gurutzean josiak diren guztiekin elkartzen duen gurutzeari ihes eginez? Nolatan sinets genezake geure zorian betiko bakarrik utziko gintuzkeen Jainko batengan?

Bat-batean, hainbeste iseka eta mespretxu artean, dei harrigarri hau: «Jesus, oroit zaitez nitaz zeure erreinura iristean». Ez da, ez Jesusen ikasle bat, ez haren jarraitzaile bat ere. Jesusen ondoan josiak diren bi gaizkileetako bat da. Gurutzean josia izan denarekiko fede miresgarritzat proposatu digu hori Lukasek.

Gizon honek, zigorpean hiltzeko zorian, badaki pertsona errugabea dela Jesus, ez duela guztiei on egitea besterik egin. Jesusen bizitzan berak ulertu ezin duen misterio bat sumatu du, baina konbentziturik dago heriotzak ez duela hondatuko Jesus. Erregu bat atera zaio bihotzetik. Soilik, ez dezala ahaztu eskatu dio Jesusi: zerbait egin dezake beraren alde.

Berehala erantzun dio Jesusek: «Gaur nirekin izango zara paradisuan». Orain, biak bat dira larrialdian eta ezinean, baina apartatu ezineko laguntzat hartu du Jesusek. Gurutzean hilko dira, baina biak batean sartuko dira Jainkoaren misterioan.

Gure egun hauetako gizarte fedegabean, ez dira gutxi nahasturik bizi direnak. Ez dakite sinesten duten ala ez. Ia jakin gabe, bihotzean daramate fede arin eta hauskor bat. Batzuetan, zergatik eta nola jakin gabe, bizitzaren zamak jota, beren erara dei egiten diote Jesusi. «Jesus, oroit zaitez nitaz», eta Jesusek entzuten die: «Nirekin izango zara betiko». Bere bideak ditu Jainkoak pertsona bakoitzarekin topo egiteko, eta ez dira izaten beti teologoek adierazitakoak. Bihotz bat izatea da funtsezko gauza, norberaren kontzientziari entzuten dion bihotz bat.

 

Fiesta de Cristo Rey (C) Lucas 23, 35-43

ACUÉRDATE DE MÍ
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 20/11/13.- Según el relato de Lucas, Jesús ha agonizado en medio de las burlas y desprecios de quienes lo rodean. Nadie parece haber entendido su vida. Nadie parece haber captado su entrega a los que sufren ni su perdón a los culpables. Nadie ha visto en su rostro la mirada compasiva de Dios. Nadie parece ahora intuir en aquella muerte misterio alguno.

Las autoridades religiosas se burlan de él con gestos despectivos: ha pretendido salvar a otros; que se salve ahora a sí mismo. Si es el Mesías de Dios, el “Elegido” por él, ya vendrá Dios en su defensa.

También los soldados se suman a las burlas. Ellos no creen en ningún Enviado de Dios. Se ríen del letrero que Pilatos ha mandado colocar en la cruz: “Este es el rey de los judíos”. Es absurdo que alguien pueda reinar sin poder. Que demuestre su fuerza salvándose a sí mismo.

Jesús permanece callado, pero no desciende de la cruz. ¿Qué haríamos nosotros si el Enviado de Dios buscara su propia salvación escapando de esa cruz que lo une para siempre a todos los crucificados de la historia? ¿Cómo podríamos creer en un Dios que nos abandonara para siempre a nuestra suerte?

De pronto, en medio de tantas burlas y desprecios, una sorprendente invocación: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. No es un discípulo ni un seguidor de Jesús. Es un de los dos delincuentes crucificados junto a él. Lucas lo propone como un ejemplo admirable de fe en el Crucificado.

Este hombre, a punto de morir ajusticiado, sabe que Jesús es un hombre inocente, que no ha hecho más que bien a todos. Intuye en su vida un misterio que a él se le escapa, pero está convencido de que Jesús no va a ser derrotado por la muerte. De su corazón nace una súplica. Solo pide a Jesús que no lo olvide: algo podrá hacer por él.

Jesús le responde de inmediato: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Ahora están los dos unidos en la angustia y la impotencia, pero Jesús lo acoge como compañero inseparable. Morirán crucificados, pero entrarán juntos en el misterio de Dios.

En medio de la sociedad descreída de nuestros días, no pocos viven desconcertados. No saben si creen o no creen. Casi sin saberlo, llevan en su corazón una fe pequeña y frágil. A veces, sin saber por qué ni cómo, agobiados por el peso de la vida, invocan a Jesús a su manera. “Jesús, acuérdate de mí” y Jesús los escucha: “Tú estarás siempre conmigo”. Dios tiene sus caminos para encontrarse con cada persona y no siempre pasan por donde le indican los teólogos. Lo decisivo es tener un corazón que escucha la propia conciencia. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.21.5-19)

DOMINGO XXXIII. T.O-C- NOVIEMBRE 17

* Estamos terminando el año Litúrgico y en este tiempo la Iglesia trata de recordarnos nuestras realidades últimas, antiguamente llamadas “postrimerías”; muerte, juicio, destino eterno. Se escogen en las lecturas, textos, llenos de metáforas, imágenes y símbolos. El cerca y el lejos del final de esta historia muchas veces nos sobrecoge porque no sabemos el ¿cuándo?, el ¿cómo?…. porque todos quisiéramos un final feliz.
Lo que si es cierto es que el futuro no puede apearnos de nuestras responsabilidades sino todo lo contrario. Jesús hoy nos enseña a preparar nuestro futuro, un futuro donde cada día sea más importante avanzar y profundizar en la dignidad humana, la solidaridad, la paz y la auténtica libertad.
El final de la historia, el fin del mundo a los cristianos nos debe llevar a preguntarnos no tanto el “cómo” y el “cuándo” será el final, sino qué hacer, qué debemos hacer en este momento histórico. Preparar el futuro es descubrir cada mañana, de una manera perseverante, el afán de cada día para construir una sociedad mejor y más humana.
* No es la hora de la pasividad y del temor sino del trabajo, la perseverancia y la confianza. Nuestras vidas y nuestra historia están en las manos de Dios. Dios está con nosotros. Su Espíritu está en nuestro espíritu, su voz en nuestras palabras, su poder en el poder de nuestras manos, su providencia en la justicia de nuestras decisiones. No es la hora de la pasividad sino de la implicación y entrega de la vida. Así nos dice el evangelio: “con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”.

*ORACIÓN”

*Tu Evangelio nos invita hoy, Jesús de Nazaret a la perseverancia en la construcción del Reino.
suceda lo que suceda. Gobierne quien gobierne. Presida la Iglesia quien la presida, aunque si te damos gracias por quien la preside en el momento actual…
El reino de la vida, de la verdad, de la justicia, de la libertad, de la paz, del amor…siempre llama y hay que realizarlo.
El amor del Padre nos acompañará siempre. ¿Nos lo creemos? ¡cuánto dudamos ante los acontecimientos que se viven!… Pero. Tú mismo Jesús de Nazaret nos dijiste.
“Yo estaré con vosotros, hasta la consumación de los tiempos”.
Haznos vivir siempre atentos a tu Palabra, disponibles a hacer el bien a todos y a dar testimonio de nuestra fe. Sin amenazas ni temores, sino con plena confianza en el Padre que tanto ama al mundo que te ha enviado a ti, Jesús de todos, como hermano y salvador de la humanidad.
Ayúdanos a colaborar con todos los que trabajan por la paz y por la dignidad de las personas.
Hoy, acogemos tu Evangelio que nos pide centrarnos en lo esencial:
En el Reino de Dios y su justicia…
En la construcción de comunidades que libremente abracen tu Evangelio.
En la preocupación por los más débiles de la sociedad.
En las celebraciones sencillas, expresivas del Amor que nos reúne.
En la perseverancia del Amor que nos salva. AMÉN.
* ZURIÑE