*ORAR CON EL EVANGELIO:(Mt.14,13-21)

  • DOMINGO XVIII. T.O-A- AGOSTO 3 de 2014

*          DADLES VOSOTROS DE COMER”.

Jesús  intenta realizar “El gran milagro”: multiplicar los corazones compasivos; las  personas responsables, solidarias, seguidores de la “vivencia de La Encarnación”.

Jesús quiere, antes que los panes, multiplicar los corazones compasivos; después vendrá lo demás… Jesús no se limita a hablar, se hace cargo de toda la persona…
*          El pasaje de la multiplicación de los panes y los peces, aparece en los evangelios seis veces. Esto indica la importancia de este texto.

Se hace de noche, la gente ha estado un buen rato  con Jesús, que ha curado a los enfermos, y ya es buena hora para que el gentío vuelva a casa y los discípulos y Jesús se retiren y descansen. Así se lo hacen ver a Jesús los propios discípulos. Ya está bien mañana más… pero se olvidan que Jesús VE más allá de lo que ellos ven. Y que Jesús a ese gentío les ha mirado con misericordia, con ternura, con mucho amor… Jesús está a gusto entre la gente sencilla, entre los pobres, curándolos, escuchándolos. Y Jesús les propone a sus discípulos que se impliquen, como El lo está haciendo y les dice: No hace falta que se vayan,  DADLES VOSOTROS DE COMER Ellos le replicaron: “Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.” Les dijo ”Traédmelos”. Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, , tomando los cinco panes y los peces, alzó la mirada al cielo (confianza total en el Padre), pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para repartir a la gente. Nos cuentan que sobraron 12 canastas (Pueden significar que Dios da el pan en el mundo  para todos.). es muy fácil, despedir a la gente, para que cada cual se lo consiga. Pero Jesús no quiere eso, Él pide  a sus seguidores (también somos nosotros) que sean ellos mismos quienes se ofrezcan a ser agentes de solidaridad entre el pueblo ofreciendo lo que son y lo mucho o poco que tengan.

Jesús lo deja muy claro, el problema no es la carencia de recursos sino la falta de solidaridad y justicia. Cuando en el mundo el hambre y la necesidad está envolviendo a multitudes de personas, los cristianos tenemos que volver nuestra mirada y nuestra oración a este Evangelio para aprender de Jesús de Nazaret que la solidaridad, la compasión, la misericordia, el compartir han de ser los valores que hagamos presentes todos los días  en este mundo en que vivimos.

*          Una 2ª reflexión, nos lo recuerda Isaías en la 1ª lectura: Venid… comed sin pagar. Escuchadme. Esto es para nosotros la Eucaristía. El Señor nos reúne en asamblea, en comunidad, fraternidad que Dios quiere reunir en su Reino, para que su Palabra y su Cuerpo sean verdadero alimento para nuestras vidas… en esta asamblea también compartimos lo que cada uno tenemos, hacemos la ofrenda y también lo que somos,  con nuestras limitaciones pero también con nuestros talentos.

*          Jesús como hemos visto, implica a sus discípulos, y nos implica también a nosotros  en la tarea del COMPARTIR, nos anima a la GRATUIDAD y a sentirnos la gran ASAMBLEA, su REINO llamados a vivir la fraternidad desde lo poco o lo mucho que tengamos cada uno, pero puesto siempre al servicio del bien común, del bien de todos.

*                                                         ORACIÓN

*          Escuchamos a Jesús que nos dice: “sentaros sobre la hierba”… Lo hacemos… Aquel gentío no sabía para que, pero no dudó… (Quizá alguno se fue… Nosotros nos quedamos).

Miramos a Jesús, sentimos la experiencia dentro, de alguien que nos da su amistad, su ayuda…

Dejamos que en nuestro interior resuenen aquellas palabras: “Dadles vosotros de comer”
¿Qué tenemos nosotros para compartir?… ¿qué podemos ofrecer a los demás?…

¿Qué nos parece “la multiplicación de los corazones compartidos”?…

¿Cómo llevarlo a realidad?…

Si podemos, descansando sobre la suave hierba… compartimos nuestros sentimientos interiores…


SEGUIMOS ORANDO

Danos, Jesús de Nazaret, junto al hambre de ti, un hambre también insaciable de amor, de justicia, de libertad, para nosotros y para toda la humanidad, especialmente para aquellos a quienes el mundo actual se lo niega.. Así, nuestra hambre de ti, se hará realidad, tú que eres el Dios del Amor verdadero, de la pasión por los pobres de cualquier carencia.

Que el Pan de Jesús en cada Eucaristía y su Palabra escuchada, profundizada y hecha vida, nos ayude,  y así,  construiremos entre todos, el gran proyecto del Reino de Dios.
Y se repartirá su gracia y sobrarán canastas, después de haber llenado de la felicidad de Dios, a todos. AMÉN
ZURIÑE

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Mt.13.44-52)

  • DOMINGO XVII. T.O. –A- Julio 27 de 2014.

Llegamos en este domingo a las últimas parábolas que nos cuenta Mateo y con ellas nos aclara más lo que es el sentido del  Reinado de Dios, que es la oferta que nos hace Jesús.

La parábola del “tesoro escondido”; de “la perla fina”, la “red que echan al mar”…
En la parábola del “tesoro escondido” se presenta a Dios como alguien que sale al camino de la persona. Se “encuentra el tesoro en el campo”. Nos refleja al Dios encontradizo, en el campo, el Dios que se nos hace presente en los acontecimientos cotidianos… La reacción es la alegría y  comprar el campo, así, entrar en esa novedad del Reino. Nos puede ayudar a pensar que no es tan necesario (aunque lo es) buscar a Dios con tesón cuanto dejarse encontrar por El.

La parábola de la “perla fina”, parece nos propone la búsqueda de Dios. Pero el acento lo pone más en que  Dios es “una perla de gran valor”, por encima de las otras perlas que a veces buscamos. El buscador de perlas se encuentra con lo que “no buscaba”. Dios es lo que no se busca… a veces…

La parábola de la “red que echan al mar”.Tras coger los buenos, vuelve a echar los malos al agua. Es, sin duda, imagen de Dios que quiere otorgar segundas oportunidades.
Cuando hablamos del Reino de Dios, no se sitúa sólo en el futuro. Es un cambio y un compromiso que afecta al presente; y no solo a uno mismo sino a toda la sociedad. El Reino de Dios es justamente la alternativa a una sociedad injusta. Los protagonistas de las parábolas se alejan de su anterior forma de vida y se comprometen en el proyecto  del Reino. A eso estamos llamados, aquí y ahora en favor de una sociedad más solidaria y fraterna.
La perla es la fe. El campo, el mundo, el hombre, cualquiera de nosotros. Por la fe encontramos a Dios. Encontrar la fe es encontrar el tesoro. En las dos parábolas nos dicen: “venden todo lo que tienen”, quizá todo lo que estorba en el seguimiento de Jesús. Teniendo en cuenta que Jesús de Nazaret no despreció los bienes que componen la vida. Al contrario, los estimó y disfrutó con muchas personas. La salud o el bienestar son aspectos fundamentales de la vida, pero no son lo único. Y menos si nos deshumanizan. Cuando nos encontramos con el verdadero tesoro, nuestro Dios en Jesús de Nazaret, las demás riquezas van encontrando su sitio.
También es un tesoro y una perla, para quien escuchando la llamada, responde y se entrega, a la vida Sacerdotal y Religiosa, viviéndola según los signos de los tiempos que Jesús en su Evangelio  nos muestra: Misericordia, solidaridad, paz, diálogo, escucha, perdón…

  • Es tal la riqueza del “tesoro del Evangelio” que podríamos seguir y seguir sacando enseñanzas. Que cada uno saquemos tiempo  para encontrar  este tesoro. Para buscar al Dios de Jesús y dejarnos “encontrar” por El. Nos brotará la alegría.
    *                                             ORACIÓN 

    *                                  Te bendecimos a ti, Dios nuestro, Jesús de Nazaret, por descubrirnos en tu evangelio, en tu persona, en tu vida y en tu amor hacia nosotros, el tesoro escondido y la perla fina del Reino de Dios, que es, este mundo en que vivimos  y Tú te Encarnaste en el, como tesoro y perla de este Reino, por el que vale la pena arriesgarlo todo generosamente, teniendo en cuenta siempre, lo sencillo, lo pequeño, lo pobre y lo más necesitado.

Bendito seas porque nos hablaste del Reino con parábolas, pequeñas historietas cercanas a las vivencias cotidianas  y con signos de liberación y deseos de nuestra felicidad.
Haz, Jesús de Nazaret, que la buena noticia del tesoro de tu Reino transforme nuestras vidas respondiendo a tu proyecto y dejándonos “encontrar” por ti, sabremos encontrar el verdadero tesoro y la perla preciosa de tu Reino, cuyo camino y meta, eres Tú, Jesús de Nazaret.
Danos Sabiduría para seguir tus caminos.   AMÉN
*ZURIÑE

 

 

* ORAR CON EL EVANGELIO:(Mt. 13.24-43)

  • DOMINGO 16º. T.O. –A- JULIO 20 DE 2014

*                  LA PALABRA DE DIOS ES ESCUELA DE HUMANIDAD

En este tiempo nuestro, quizá por la oferta que recibimos de cantidad de cosas, gozos y actividades, no hay tiempo para la “espera”; en todo hay prisa y urgencia. También en la vida cristiana y en la acción pastoral parece que queremos ver pronto los resultados.

Parece que las fuerzas del mal  hacen difícil la calma, la paz y la esperanza y van en contra del Reino de Dios. Por eso es necesario acudir a la Palabra de Dios que hoy nos ilumina la vida.

Mateo nos habla en tres parábolas sobre la fragilidad y la fuerza del Reino.

Jesús utiliza la imagen de la fuerza que hay en la semilla y en su crecimiento y en los peligros que le amenaza. Y en la gran capacidad que se esconde en una pequeña cantidad de levadura.

*          La primera, con el trigo y la cizaña. Realidad de perfecta actualidad para nosotros.

También hoy, en el corazón y en la sociedad, mucha cizaña amenaza con ahogar en nuestra vida, el trigo bueno de cada día.: La rutina ahogando la fe viva, la indiferencia, suprimiendo al amor comprometido, ahogando esa cizaña, la bondad, justicia, respeto etc.
De esta forma será necesario vivir la fe, y anunciarla, en paz y a la vez, con riesgo. En la 2º lectura del día Pablo nos dice que “el Espíritu vendrá siempre en ayuda de nuestra debilidad”

*          La 2º y 3ª Parábola. “la mostaza y la levadura” tienen elementos muy parecidos. La mostaza y la levadura; dos cosas pequeñas y de las que parece no se podría esperar efecto grande. Es así la Realidad del Reino, lenta, débil sin grandes éxitos sociales, pero capaz de dar la vuelta a la vida entera.
Las dos parábolas nos invitan a una actitud de esperanza; de trabajo serio, como el que siembra o como el que amasa, pero en calma, con paz y paciencia, a la espera confiada del fruto.
Pero tenemos que tener en cuenta que la semilla no brota sola ni la levadura se mezcla por su cuenta. Se necesita trabajo bien hecho: preparar, sembrar, mezclar, acoger, hacer crecer, vigilar, abonar, defender…todas las labores que necesita cualquier semilla para que llegue a dar tallo y fruto.
Así es también hoy la fe que necesita la dedicación, la esperanza, vigilancia, el amor de cada día, el testimonio en cualquier campo de la vida. Más que quejarnos de lo negativo, será mejor sembrar continuamente las semillas del Reino, por pequeñas que sean. Jesús propone que el bien  que hacemos y nuestro testimonio de vida, tengan la fuerza y capacidad transformadora de la levadura mezclada con la harina.

ORACIÓN

(Nos sentamos en el silencio… a los pies de Jesús de Nazaret, solos o en grupo… cierro los ojos… y dejo que me hable el silencio… Me imagino a Jesús dispuesto a hablarme, a hablarnos… Le hablamos.)

*    Jesús de Nazaret, sabemos que somos poca cosa, como una semilla, como un grano de mostaza, como un puñado de levadura. Pero nos dices que tu Espíritu estará siempre con nosotros…
Te damos gracias, por la Palabra de vida que continuamente cala en nuestro corazón y en el corazón de nuestra comunidad y del mundo.
Ayúdanos para no ser sembradores de valores poco evangélicos; ni tampoco que nos creamos los mejores.
Ayúdanos a ser signos visibles de que tu Reino ya está aquí presente. A que seamos  “buena semilla” de verdad, justicia, amor, misericordia, paz… Y a no olvidarnos que lo importante es que estemos en contacto con la “masa”.
Tú, nos dices “Dejadlos crecer juntos hasta la siega”.
Que no nos alejemos  de los problemas. Que demos tiempo al tiempo, y que tengamos el corazón abierto a cada persona.
Envía sobre nosotros tu Espíritu iluminador. AMÉN
ZURIÑE

* ORAR CON EL EVANGELI.(Mt. 13. 1-23)

DOMINGO 15º T.O. –A– JULIO 13 DE 2014

*SALIO EL SEMBRADOR A SEMBRAR.

El Evangelio de Mateo hoy, comienza con la narración de las parábolas. Hoy la del sembrador.

Jesús sale de casa como el sembrador sale a sembrar, sube a una barca, se sienta para enseñar a mucha gente que le escucha a la orilla. Muy posiblemente la parábola de Jesús, tiene como centro el Reino. Un Reino que a pesar de todas las dificultades que se le oponen, dará frutos en abundancia. Jesús quiere infundir Esperanza.

  • Esta parábola, puede tener muchas interpretaciones, nos detenemos en una con realismo.

La Palabra de Dios cae en tierras diferentes y con diferentes resultados. Mucho del proyecto se pierde, queda improductivo… Jesús, que sabe de sufrimiento y cruz, tan necesario para alumbrar lo nuevo, no deja de transmitirnos su esperanza. Muchos esfuerzos se perderán entre zarzas, piedras… incomprensiones, pero: “Habrá cosecha”.
Nos podríamos preguntar. ¿Cómo preparar la tierra para que el Señor cultive su Palabra en nosotros?

Quizá la respuesta sea, fomentando la esperanza, cultivando los valores del Evangelio: La fraternidad, la misericordia, la paz, la solidaridad, la justicia.

Cultivando la tierra que somos cada uno: La capacidad de escucha, la mirada para descubrir los signos de los tiempos, la cercanía para estar cerca del dolor del otro. Esto y otros valores que cada uno tiene, serán el abono capaz de acoger la Palabra, que es vida y hacerla germinar.

  • La semilla cae en terrenos distintos:
  • “Al borde del camino”. Suelo endurecido, cerrazón del corazón. La simiente no penetra, se la comen los pájaros.
  • “En terreno pedregoso” A penas hay tierra, no tiene raíces y se seca. Pueden ser los que la escuchan y la aceptan, pero no profundizan en ella, es superficial, y no perseveran…
  • “Sembrado entre zarzas”. Crece, pero las zarzas, los afanes de la vida, las riquezas,  el tener, lo ahogan y le impiden llegar a la madurez y dar fruto.
  • La tierra buena”. Porosa, húmeda y cálida, sin piedras, ni zarzas, (si las hay las quitan) da fruto más o menos según la lluvia, el cuidado que se les da. Son los que escuchan la Palabra

La profundizan, interiorizan, la viven y va dando frutos. Van cultivando la alegría y el agradecimiento., la misericordia. Profundizan la Palabra, la oran la “rumian”. La viven.

Nos podemos preguntar: Mi vida ¿Qué terreno es? Jesús de Nazaret, echa la semilla sobre mí… sobre el mundo… Y necesita quien cultive la tierra… Y la tierra, dará su fruto.

La semilla de la Palabra de Dios, alimenta y fortalece nuestra fe. Y luego: la vida eterna llena de gozo.

ORACIÓN

(Oramos con la canción de “SOIS LA SEMILLA  QUE HA DE CRECER”)

Sois la semilla que ha de crecer, sois estrella que ha de brillar.

Sois levadura, sois grano de sal, antorcha que debe alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer, sois la espiga que vuelve a granar, sois aguijón y caricia a la vez, testigos que voy a enviar.

Id, amigos por el mundo, anunciando el amor, mensajeros de la vida, de la Paz y el perdón.

Sed, amigos, los testigos de mi resurrección,

Id llevando mi presencia, con vosotros estoy.

* * * * *

SEGUIMOS ORANDO

Jesús de Nazaret, te damos gracias porque nos das tu Palabra, sembrada en nuestro corazón y en nuestro mundo para hacer crecer en nosotros tu Reino.
Que con la poca o mucha tierra buena que hay en nosotros, tengamos el deseo de dejarnos empapar por tu Espíritu como la lluvia y la nieve empapan la tierra y así  acoger tu Palabra para hacer crecer tu Reino de fraternidad y paz. AMÉN
ZURIÑE

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 11, 25-30)

DOMINGO 14º. T.O. –A- Julio 6 de 2014.

Te doy gracias Padre, porque has revelado los secretos del reino a la gente “SENCILLA”.

A Jesús se le ha revelado el Padre como Dios de los pequeños. “Pequeños”, aquí, no se opone a adultos, no se refiere a los niños, sino que se opone a los que se creen sabios. Se refiere más bien a pobres, sin cultura, hambrientos: No es que la ignorancia sea una virtud o que el saber no sea bueno.

La fe, no se la arrancamos a Dios a base de esfuerzo, es un don gratuito, cosa que  muchos “sabios” no saben aceptar.

Hoy Jesús de Nazaret comienza en su evangelio con una Oración de admiración, de alabanza y acción de gracias, de gozo: “Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y se las has dado a conocer a los pequeños”.
En la vida de Jesús la admiración, acción de gracias y la alabanza ocupan un lugar central.

Quizá es un gran fallo en nuestra vivencia cristiana, el haber perdido, en gran parte, la actitud cristiana de admiración, y alabanza. Pero, sólo quien es “pequeño, sencillo” quien se deja llenar por el Evangelio, quien está abierto a la novedad del Reino que trae Jesús; sólo quien siente necesidad, quien está fatigado, quien necesita descanso, misericordia, está en disposición de descubrir la verdad de las Palabras de Jesús de Nazaret y tratar de vivirlas. “Mi yugo es suave

*          Somos personas, mucho más importantes que el trabajo, profesión… somos seres hechos para vivir, amar, reír, descansar, ser, servir… Pero en contra de lo que muchos puedan pensar, “descansar” no es tan fácil. Porque no es sólo divertirse, ni hacer vacaciones, ni consumo, ni viajar… (Pienso que lo habremos experimentado). Descansar es reconciliarse con la vida; disfrutar del regalo de la existencia; reencontrarnos con lo mejor de nosotros mismos. Para encontrar descanso no hay que recorrer largas distancias. Basta con recorrer lo que nos lleva a la serenidad, a la paz en nuestro corazón. Si ahí no la encontramos, difícilmente la tendremos aunque viajemos y viajemos.

*          Y…Llegó el verano, tiempo de vacaciones para algunos… Parece que Zuriñe se opone al “descanso”; ni mucho menos, ya que yo también lo necesito.

Necesitamos salir al aire libre… Pero necesitamos también salir de nuestros egoísmos, consumo, del sólo pensar en mi… y abrirnos a la vida y a las personas. No basta salvarnos del nerviosismo, el ruido, la agitación o el trabajo.

*          Descubramos que si acogemos a Dios en nuestra vida, no como un ser impersonal, sino como un amigo querido y cercano, misericordioso, es camino de pacificación, serenidad y descanso. Así nos lo enseña Jesús de Nazaret. El mismo nos lo dice: “Venid a mí todos los que estáis cansados”…

*          La reflexión, salió un poco larga ¿Tendréis tiempo de leerla?. Os animo y os deseo que nos hagamos “pequeños y sencillos” como nos dice el Evangelio y ¡FELIZ VERANO Y DESCANSO!
* * * * * * *

*     LA ORACIÓN AYUDA A REENCONTRANOS CON NOSOTROS MISMOS Y CON DIOS.

  • Mira y contempla a Jesús de Nazaret pronunciando este pasaje del evangelio de hoy. Te lo dice a ti y a mí, que estamos entre los discípulos…
  • Lee frase a frase y trata de sacar todo el jugo posible que contienen. Mira a Jesús…

Le pedimos saber dar gracias, admirar, alabar, saber vivir y sentir como el y saber “DESCANSAR”

SEGUIMOS ORANDO

Jesús de Nazaret, hoy es un día de fiesta, la tuya por excelencia y la de nuestra  ciudad de Pamplona: San Fermín.
Todo será ruido y bullicio, pero a la vez te pedimos alegría, paz, solidaridad.

El símbolo de la fiesta el “pañuelito rojo”. Pero ese color nos habla de algo grande, el AMOR.

Tu Evangelio nos habla de ello y nos dices que lo entienden los “pequeños y sencillos”.
Y nos abres tu corazón lleno de ternura porque sabes que la fiesta es buena, tu también Jesús de Nazaret acudías a ellas, pero también sabes del cansado, del que sufre, del agobiado por la vida y nos dices:
“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré”.
Ayúdanos a descubrir lo bello de la vida, saber dar sentido a todo lo que hacemos,  decimos,  dando a todo ello profundidad,  incluso a las cosas pequeñas e insignificantes.

Y alabamos y damos gracias al Padre contigo Jesús de Nazaret por tantas personas que abren el corazón a tu Palabra, como lo hizo nuestro gran Santo San Fermín
Ayúdanos a descubrir el sentido de la fiesta, alegre, sana y ayudando a los demás.  AMÉN. ZURIÑE

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Mt.16.13-19)


*FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO APÓSTOLES.

* Señor, ¿A quién iremos? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna”.
*
Hoy celebramos la fiesta de San Pedro primera piedra de la Iglesia y a San Pablo apóstol de los gentiles. Dos figuras claves del cristianismo primitivo y que pueden enriquecer, iluminar y vivir nuestra fe.

* Se nos presenta a estos dos apóstoles como seres profundamente humanos y coherentes con la verdad que proclaman.
¿Por qué Pedro fue la piedra, la roca sobre la cuál Jesús edificó su Iglesia? Lo leemos en el evangelio: Porque Pedro fue un hombre de fe, sencilla, profunda, generosa convencida y firme sobre la que se va construyendo la comunidad de los seguidores de Jesús.

  • Pero hay una cosa curiosa en los evangelios y es que no nos hablan de Pedro como liderazgo en la comunidad, pero si nos hablan de sus defectos, de sus debilidades, de su pecado.
  • Los cuatro evangelios nos narran la cobarde negación de Pedro. El, el que ha manifestado: “Señor, ¿a quién iremos? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna”. Ese Pedro es el mismo que en el momento crucial de su pasión, se acobarda y niega que conoce a Jesús. Esto nos hace ver que los evangelios no son una leyenda, sino la historia de hombres y mujeres, limitados y frágiles que siguen a Jesús. En Pedro lo más importante es su fe desde lo más íntimo de su corazón, y su AMOR reencontrado con Jesús. Esto es lo que nos puede ayudar a nosotros a afirmar nuestra fe como algo incondicional a pesar de nuestros defectos y debilidad.
  • Y junto a este ejemplo de fe de Pedro, el ejemplo de Pablo. Es la fe crítica e intrépida de Pablo la que abre a la primitiva comunidad cristiana a otras culturas, a otros pueblos. Por eso su ejemplo es también necesario para nosotros. Nuestra fe debe ser firme y convencida, pero al mismo tiempo valiente, y abierta, capaz de romper con formas antiguas de situaciones históricas, pero que quizás no son del todo fieles al Evangelio.
  • La fe convencida y firme de Pedro y la fe libre y crítica de Pablo no son dos maneras distintas de vivir el seguimiento de Jesús. Es una misma fe, es la fe en Jesucristo muerto y resucitado a quien los cristianos reconocemos como Señor de la vida y de la historia… esta fe es lo más valioso e importante que tenemos y que tenemos para ofrecer y compartir.
    • ¿Es nuestra fe convencida, generosa, libre, abierta y valiente? Es bueno que nos lo preguntemos, pero sin olvidar que Jesús conocía la fragilidad de sus seguidores y contaba con ella al llamar a los suyos, al llamarnos a nosotros: sabía que puede haber una gran fidelidad, incluso allí donde hay defectos y debilidades.

*ORACIÓN

San Pedro, jefe sencillo de la Iglesia, por aquella obediencia con que a la primera llamada del Maestro dejaste cuanto tenías en el mundo para seguir a Cristo;

Por aquella fe con que creíste y confesaste por Hijo de Dios a tu Maestro; ayúdanos a ser fieles seguidores de Jesús, siempre.

  • Glorioso apóstol San Pablo que llevaste el nombre de Cristo por toda la tierra, por tu celo, tu caridad, por tu paciencia al sufrir persecuciones, cárceles y hasta la misma muerte.
  • Por todo ello acompáñanos en el camino del seguimiento de Cristo. AMÉN

  • SEGUIMOS ORANDO:
  • Jesús, Hijo del Dios vivo, te damos gracias por el testimonio de los apóstoles Pedro y Pablo, y por el de tantas personas que a lo largo de los siglos han vivido su fe valientemente, tanto de palabra como con el testimonio de su vida.
    Que nuestra vida, Señor Jesús, no esconda tu persona ni tu Evangelio sino que ayude a ponerlos a plena luz y a mostrar la alegría y esperanza que encuentran las personas, grupos y comunidades que lo viven sinceramente. AMÉN
  • ZURIÑE

*ORAR CON EL EVANGELIO (Jn 6,51-58)


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  • EL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO.

LA EUCARISTÍA, PAN DE VIDA, PAN DE LOS POBRES. LA IGLESIA, CASA DEL PAN”

En la fracción del pan, Eucaristía, la Iglesia de Jesús de Nazaret celebramos la Pascua del Señor. La Eucaristía es fuente y culmen de la misión, centro y raíz de la comunidad cristiana. No se puede celebrar la memoria de la Cena del Señor y dar la espalda a los pobres. Este es el sacramento de nuestra fe, decimos después de la consagración y quedamos transformados y comprometidos a trabajar en la realización de un mundo conforme a los deseos de Cristo, el Reino de Dios, ya, desde ahora.

La Eucaristía, que construye la Iglesia como comunidad de fe, amor y esperanza, imprime en quienes la celebran con verdad una auténtica solidaridad y comunión con los más pobres, esto tendría que ser una realidad en nosotros. En ella nos reparte Dios el pan necesario para andar los caminos de la vida. Cristo se nos hace presente realmente en ella como ofrenda al Padre y alimento para el pueblo como peregrinos que somos.

Es preciso que nuestros grupos, nuestras comunidades pongamos en práctica la manera de hacer de Jesús. El Pan de la eucaristía no cierra a la comunidad sobre si misma, sino que la abre a la vida del mundo con sus divisiones, problemas, su hambre. La comunidad que come de este pan se debe dejar transformar para convertirse también ella en “pan para la vida del mundo”

La Eucaristía es la mesa donde pobres y ricos, hombres y mujeres, sabios e ignorantes, recibimos el mismo alimento sobreabundante.
Jesús es el pan o la Palabra que Dios ofrece como alimento a toda la humanidad. Comer el pan de la eucaristía (o el Pan de la Palabra) es querer entrar en comunión profunda con El y querer ser transformados cada día para ser y vivir al estilo de Jesús, siempre El como modelo.
Celebramos en esta gran fiesta, el día de la CARIDAD, aunque la CARIDAD, tiene que ser todos los días. En la Eucaristía queda plasmada la solidaridad de Jesús que, siendo Dios, se hace uno con nosotros. Con que facilidad lo decimos pero ¿Lo sentimos de verdad? La solidaridad se fortalece por la caridad y el ejemplo de Jesús de dar la vida por todos.

*ORACIÓN

Jesús de Nazaret, tenemos hambre y sed de vida, y de vida en plenitud.

Y Tú nos dices: “Venid y comed la mesa siempre está preparada, y a esta mesa todos son bienvenidos., hay sitio para todos.

Enséñanos Jesús de Nazaret a preparar “la mesa” para compartir con todo el que tiene necesidades vitales, hambre de pan, de escucha, de amistad, de perdón, de cariño, de comunidad. De tantas necesidades se pasa hambre…

Nosotros, los que nos alimentamos con tanta frecuencia de tu Palabra y de tu Pan que da la vida eterna, nos olvidamos, no vemos o no queremos ver que otros necesitan de de nosotros.

Tú, Jesús de Nazaret en toda tu existencia te entregaste a dar vida:

Fuiste caricia que cura a los leprosos.

Fuiste cercanía con los pecadores.

Fuiste consuelo y respeto con los enfermos.
Fuiste pan y peces compartidos para los hambrientos
Fuiste fuerza para los que luchan por la justicia.
Fuiste amigo y maestro que con paciencia enseña.

Fuiste futuro y Esperanza para todos.

Que nosotros, sepamos seguirte, imitarte, actuar como Tú. Jesús de Nazaret. AMÉN

ZURIÑE

* ORAR CON EL EVANGELIO. Jn. 3, 16-18

  • FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

* Una semana después de Pentecostés, la Iglesia nos invita a celebrar y profesar nuestra fe en la Santísima Trinidad. Esta realidad nos hace ver nuestra humana y limitada capacidad de entendimiento, ya que nos referimos a uno de los misterios centrales de nuestra fe. Y nos recuerda que no celebramos a tres dioses distintos, sino a un solo Dios verdadero y a tres personas distintas. Imposible de entender con nuestra limitada capacidad humana.

* Se atribuye a san Patricio, patrono de Irlanda, una sencilla leyenda que a modo de comparación le permitió explicar este misterio ante tanta herejía como se encontraba. Se inclinó hacia el suelo y recogió una hoja de trébol. Con ella, les explicó lo esencial de la doctrina trinitaria (muchos la habremos escuchado de pequeños). Esta hoja tiene un solo tallo, simboliza la unidad divina de Dios, los tres pétalos simbolizan las tres Personas: Padre, Hijo, Espíritu. Cada hoja del trébol es diversa y sin embargo las tres forman el trébol. No podríamos decir que es un trébol si falta una de sus hojas. Lo mismo con la Trinidad, cada persona de la Trinidad es diversa, cada persona es Dios, pero en comunidad de Amor son un solo Dios. Misterio difícil de entender, que se nos aclara un poco (sin olvidar que es misterio). En la Creación, en la Encarnación y en Pentecostés:

* En la Creación, Dios Padre está como principio de todo lo que existe.

* En la Encarnación, Dios se encarna por amor a nosotros en Jesús.

* En Pentecostés, el Padre y el Hijo se hacen presentes en nuestras vidas en la Persona del Espíritu Santo.

* Dios se nos revela poco a poco como Trinidad. En el momento de la Creación, vemos una alusión al Espíritu (Génesis: 1,2)
* Luego es Jesucristo mismo quien nos lo da a conocer en el Bautismo en el Jordán: “Este es mi Hijo, el Amado” (Mt.3,16-17).
* Posteriormente Jesucristo, al mandar a sus discípulos a evangelizar, les ordena bautizar “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. (Mt.28.18). Y nos revela al Padre: (Mt. 11,27).

Aunque las Tres divinas Personas son inseparables, al Padre se le atribuye la Creación, al Hijo la Redención y al Espíritu la Santificación. (1 Cor. 12, 1-3)
Así vamos descubriendo que lo importante de este misterio central de nuestra fe no es explicarlo, sino vivirlo.

Lo importante que se descubre en este misterio es que la imagen de Dios en la tierra no queda reflejada sólo en el individuo aislado, sino en la COMUNIDAD HUMANA, en la que descubrimos la presencia del PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, evitando el egoísmo que impide la UNIDAD, respetando siempre las diferencias, necesarias e inevitables, y creando siempre COMUNIDAD, arrancando la autosuficiencia que rompe el amor y destruye la paz.

Ésta es la esencia de nuestra fe cristiana: un solo Dios que en cuanto Padre crea familia, en cuanto Hijo crea fraternidad y en cuanto Espíritu Santo crea comunidad.

La experiencia del Dios trinitario llena toda nuestra vida desde el momento del Bautismo y su amor infinito que se entrega, que es don y generosidad, debe llenar de inmensa alegría  nuestra vida, por la promesa cumplida que no dice Jesús:

“Mirad que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”

  • ORACIÓN
  • (Qué bueno sería que nuestra oración fuese reposada y tranquila, orando desde dentro con las oraciones aprendidas desde muy pequeños y que quizá decimos con rutina. ¿Lo intentamos?)
  • Comenzamos haciendo la señal de la Cruz. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
    * Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo…

  • Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor
  • Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
  • Señor, Hijo único Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre. Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica.Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros. Porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. AMÉN.

  • (Luego si nos sentimos con sed de experiencia de Fe, de vivencia en lo que creemos o queremos creer, decimos muy despacio, parándonos en las palabras que más nos llenan, dejando que nos hablen.) EL CREDO

  • TERMINAMOS NUESTRA ORACIÓN DANDO GRACIAS.

  • Te damos gracias Dios nuestro porque has venido al encuentro de la humanidad a quien tanto amas y quieres que sea feliz. aquí en la tierra.
  • Te damos gracias porque Jesús, tu Hijo, nos ha dado a conocer tu rostro de Padre Misericordioso.
  • Te damos gracias porque el mismo Espíritu que llenaba el corazón de Jesús está en nosotros, habita en cada ser humano y llena el universo haciéndonos buscar la paz y la fraternidad..
  • Te damos gracias porque nos haces comprender que salir de nosotros mismos nos hace bien y nos hace crecer como personas y cuanto más nos entregamos, más abiertos estamos a recibir su Amor.
  • Haz que, como Moisés, sepamos cada mañana “subir al monte” para escucharte, para estar contigo y llevar a nuestros hermanos la alegría de haberte encontrado.

O aunque sea de noche en nuestro interior, como lo hizo Nicodemo, para que ilumines nuestro interior y luego nosotros poder llevar tu LUZ a otros.

Y que la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre todos nosotros”. AMÉN.

* ZURIÑE

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Mt.28.16-20)

 

FESTIVIDAD DE PENTECOSTÉS. Junio 8 de 2014

* PENTECOSTÉS Cincuenta (es decir cincuenta días después de la Pascua) era, en Israel, la fiesta de la recolección (Éxodo 23,16; 34,22). De agraria se convierte en fiesta histórica: en ella se recordaba la promulgación de la ley en el Sinaí.

* Los cristianos conmemoramos en Pentecostés el envío del Espíritu. En Hechos 2, 1-21 se nos relata cómo los discípulos de Jesús, estando reunidos temerosos y sin saber qué hacer, después de la muerte de Jesús, el día de Pentecostés reciben el Don del Espíritu que hará que proclamen la Buena Noticia a todos aquellos que se encontraban en la ciudad. Es el día de la constitución formal de la Iglesia, el nacimiento de un nuevo pueblo.

* El mejor Don que nos ha hecho Jesús es su Espíritu. El Espíritu de la Verdad y de la Vida, de la Alegría y de la Esperanza. Él transformó a aquella comunidad primera de Jerusalén. Antes eran personas miedosas, calladas, encerradas. Aquel día el Espíritu Santo tomó posesión de aquella comunidad y los llenó de vida y coraje.

* Creer en el Espíritu supone un estado de revisión y de renovación constante, una disponibilidad sincera de encuentro y diálogo. Todos necesitamos una especie de sacudida interior que nos despierte y nos quite el miedo a perder nuestras falsas seguridades, el miedo al cambio, a lo nuevo, al futuro. El miedo a la rutina. La paz, la alegría y el perdón son las notas del encuentro con Jesús Resucitado.

* Necesitamos un nuevo Pentecostés, una nueva experiencia de reencuentro con Jesús, con su Espíritu, que nos devuelva la vida, la alegría y la esperanza.

En esta hora de entrecortada respiración es necesario llenar de aire los pulmones para respirar con libertad y serenidad y quitar todos los temores. Está con nosotros el Espíritu de Jesús, el enviado para transformar, consolar y dar fortaleza.

Yo estaré con vosotros, nos dice, hasta el fin del mundo”

*ORACIÓN

CANTAMOS. ENVÍA SEÑOR TU ESPÍRITU QUE RENUEVE NUESTROS CORAZONES

Envíanos tu Espíritu, Señor, para que descubramos nuestras ataduras, nuestros miedos, nuestras cobardías.

Envíanos tu Espíritu, Señor, para que caminemos todos hacia una libertad más verdadera y creadora de una vida mejor, de un grupo mejor, de una                       Iglesia mejor.

Envíanos tu Espíritu, Señor, para ver las señales de tu presencia en el mundo, en la historia de las personas, en nuestra propia comunidad.

Envíanos tu Espíritu, Señor, para que todos cuidemos tu creación.

Envíanos tu Espíritu, Señor, para que todos luchemos y nos esforcemos en la vida, en nuestro crecimiento cristiano, en nuestra vocación.

CANTAMOS. ENVÍA SEÑOR TU ESPÍRITU QUE RENUEVE NUESTROS CORAZONES.

Envíanos tu Espíritu, Señor, para que sepamos descubrirte en el débil y en el que sufre.

Envíanos tu Espíritu, Señor, para que seamos constructores de paz, de amistad, de comunidad, de relaciones sinceras.

Envíanos tu Espíritu, Señor, para que seamos más solidarios, compartiendo nuestro tiempo, nuestra palabra, nuestra escucha, nuestras cosas.

Envíanos tu Espíritu, Señor, para que llevemos un poco de luz allí donde hay oscuridad, donde hay dificultades.

Envíanos tu Espíritu, Señor, para que pongamos al servicio de los demás los dones que cada uno hemos recibido.

AMÉN

SEGUIMOS ORANDO

VEN ESPÍRITU SANTO

Ven, Espíritu de Dios, viento de compasión, protege bajo tu manto a los pobres de toda la tierra.

Ven, Espíritu de Dios, fuego siempre encendido, haz que todos los pueblos conozcan el sabor del pan, lo coman en paz y lo compartan en justicia.

Ven, Espíritu de Dios, árbol plantado junto al río, haz que todas las religiones del mundo revelen el rostro de Dios en toda su diversidad de matices             y colores.

Ven, Espíritu de Dios, mirada de Cristo Resucitado, haz que todas las Iglesias, en un nuevo Pentecostés, continúen proclamando la Palabra que               sana y libera.

Ven, Espíritu de Dios, pies de todo caminante y peregrino, haz que nadie se sienta extranjero, que todo hombre y mujer puedan caminar libres, como         buscadores del Absoluto, Misterio de Amor.

Ven, Espíritu de Dios, soplo de consuelo y esperanza, vela por nuestros ancianos para que nunca se queden solos, por nuestros jóvenes para que             no se rompan sus sueños, por nuestra comunidad parroquial para que ofrezca un espacio de contemplación y compasión a todos los que                   buscan el rostro de Dios y el rostro de las personas.

AMÉN

* ZURIÑE

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Jn. 14.15-21)

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  • DOMINGO 6º PASCUA –A- MAYO 25 

La presencia de Dios en la comunidad cristiana y en cada persona, tal como nos lo dice Jesús en este Evangelio, cambia el concepto antiguo de Dios y la relación humana con El.

El Padre, no es ya un Dios lejano, sino el que se acerca a las personas y vive con ellas, formando comunidad humana por su Amor.

He aquí una preciosa aventura para cada uno, para cada comunidad, para toda la Iglesia. Ser cristiano, ser discípul@, estar en comunidad de Jesús, no es agarrarse a normas, o costumbres ya hechas. Ser cristian@ es dejarse guiar por el Espíritu de Jesús, que nos ayuda a descubrir cada día la novedad de Dios, la novedad de la Buena Noticia, de la vida nueva, la novedad de amar a tope.

Hoy como siempre, el peligro está en no creer en el Espíritu, en no aceptar su presencia. En pensar que ya tenemos toda la verdad, en creer que ya conocemos a Dios del todo. De ahí la tendencia a poner normas, cargas, muros, prohibiciones.

Hoy, estamos llamados a dejarnos conducir por el Espíritu hacia nuevas maneras de ENCARNACIÓN en un mundo cambiante; hacia nuevos caminos de vivir la fe, sin renunciar a ser persona.
Cuando no se cree en el Espíritu prometido por Jesús se vive con miedo a la libertad. Cuando se vive con miedo a la libertad cerramos las puertas a Dios y a nuestra propia realización. Y cuando cerramos las puertas a Dios, la vida carece de aventura, sorpresa y novedad y se convierte en un gris ir tirando, y a veces como una carga en un sin sentido.
Sin fe en el Espíritu los cristianos vivimos empobrecidos y toda persona vive empobrecida. Para vivir de una manera más humana necesitamos esa energía interior capaz de animar y dinamizar toda nuestra existencia. No estaría mal empezar por escuchar, hoy, con gozo las palabras de Jesús:

El que me ama guardará mi Palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él”.
¿Qué más queremos?…

ORACION

  • “El Espíri  tu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho”,
  • Jesús de Nazaret. El evangelio nos hace reflexionar hoy sobre tu nueva presencia:
  • Tu presencia Resucitada
  • Tú presencia a través del Espíritu.
  • Tú presencia a través del Padre.

Esta presencia divina mueve el mundo, la vida, es la fuerza para vivir y trabajar por la justicia, la verdad, el bien para todos…

Creer en ti, Cristo Camino, Verdad y Vida, es zambullirse en la corriente de la historia; luchar porque los bienes lleguen a todos. No tolerar el hambre.
La oración no soluciona todos los problemas aunque nos es necesaria para saber escuchar en el silencio al Espíritu. Esta nos impulsa a ir respondiendo a las necesidades de la vida de cada uno personalmente, desde sus circunstancias y desde la comunidad.

Tu Espíritu, Jesús de Nazaret, nos hace ver y juzgar toda realidad:

La Iglesia y la sociedad, el mundo del trabajo y la amistad, la familia y los vecinos, la delincuencia y los deportes. Nos hace responsables de nuestra vida.

Todo esto lo decimos fácil, Jesús de Nazaret, pero nos cuesta llevarlo a la vida. Danos la fuerza de tu Espíritu para que nos haga testigos de tu Amor servicial. AMÉN.

ZURIÑE