- DOMINGO XVIII. T.O-A- AGOSTO 3 de 2014
* “DADLES VOSOTROS DE COMER”.
Jesús intenta realizar “El gran milagro”: multiplicar los corazones compasivos; las personas responsables, solidarias, seguidores de la “vivencia de La Encarnación”.
Jesús quiere, antes que los panes, multiplicar los corazones compasivos; después vendrá lo demás… Jesús no se limita a hablar, se hace cargo de toda la persona…
* El pasaje de la multiplicación de los panes y los peces, aparece en los evangelios seis veces. Esto indica la importancia de este texto.
Se hace de noche, la gente ha estado un buen rato con Jesús, que ha curado a los enfermos, y ya es buena hora para que el gentío vuelva a casa y los discípulos y Jesús se retiren y descansen. Así se lo hacen ver a Jesús los propios discípulos. Ya está bien mañana más… pero se olvidan que Jesús VE más allá de lo que ellos ven. Y que Jesús a ese gentío les ha mirado con misericordia, con ternura, con mucho amor… Jesús está a gusto entre la gente sencilla, entre los pobres, curándolos, escuchándolos. Y Jesús les propone a sus discípulos que se impliquen, como El lo está haciendo y les dice: No hace falta que se vayan, “DADLES VOSOTROS DE COMER” Ellos le replicaron: “Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.” Les dijo ”Traédmelos”. Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, , tomando los cinco panes y los peces, alzó la mirada al cielo (confianza total en el Padre), pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para repartir a la gente. Nos cuentan que sobraron 12 canastas (Pueden significar que Dios da el pan en el mundo para todos.). es muy fácil, despedir a la gente, para que cada cual se lo consiga. Pero Jesús no quiere eso, Él pide a sus seguidores (también somos nosotros) que sean ellos mismos quienes se ofrezcan a ser agentes de solidaridad entre el pueblo ofreciendo lo que son y lo mucho o poco que tengan.
Jesús lo deja muy claro, el problema no es la carencia de recursos sino la falta de solidaridad y justicia. Cuando en el mundo el hambre y la necesidad está envolviendo a multitudes de personas, los cristianos tenemos que volver nuestra mirada y nuestra oración a este Evangelio para aprender de Jesús de Nazaret que la solidaridad, la compasión, la misericordia, el compartir han de ser los valores que hagamos presentes todos los días en este mundo en que vivimos.
* Una 2ª reflexión, nos lo recuerda Isaías en la 1ª lectura: Venid… comed sin pagar. Escuchadme. Esto es para nosotros la Eucaristía. El Señor nos reúne en asamblea, en comunidad, fraternidad que Dios quiere reunir en su Reino, para que su Palabra y su Cuerpo sean verdadero alimento para nuestras vidas… en esta asamblea también compartimos lo que cada uno tenemos, hacemos la ofrenda y también lo que somos, con nuestras limitaciones pero también con nuestros talentos.
* Jesús como hemos visto, implica a sus discípulos, y nos implica también a nosotros en la tarea del COMPARTIR, nos anima a la GRATUIDAD y a sentirnos la gran ASAMBLEA, su REINO llamados a vivir la fraternidad desde lo poco o lo mucho que tengamos cada uno, pero puesto siempre al servicio del bien común, del bien de todos.
* ORACIÓN
* Escuchamos a Jesús que nos dice: “sentaros sobre la hierba”… Lo hacemos… Aquel gentío no sabía para que, pero no dudó… (Quizá alguno se fue… Nosotros nos quedamos).
Miramos a Jesús, sentimos la experiencia dentro, de alguien que nos da su amistad, su ayuda…
Dejamos que en nuestro interior resuenen aquellas palabras: “Dadles vosotros de comer”
¿Qué tenemos nosotros para compartir?… ¿qué podemos ofrecer a los demás?…
¿Qué nos parece “la multiplicación de los corazones compartidos”?…
¿Cómo llevarlo a realidad?…
Si podemos, descansando sobre la suave hierba… compartimos nuestros sentimientos interiores…
SEGUIMOS ORANDO
Danos, Jesús de Nazaret, junto al hambre de ti, un hambre también insaciable de amor, de justicia, de libertad, para nosotros y para toda la humanidad, especialmente para aquellos a quienes el mundo actual se lo niega.. Así, nuestra hambre de ti, se hará realidad, tú que eres el Dios del Amor verdadero, de la pasión por los pobres de cualquier carencia.
Que el Pan de Jesús en cada Eucaristía y su Palabra escuchada, profundizada y hecha vida, nos ayude, y así, construiremos entre todos, el gran proyecto del Reino de Dios.
Y se repartirá su gracia y sobrarán canastas, después de haber llenado de la felicidad de Dios, a todos. AMÉN
ZURIÑE