- FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
* Una semana después de Pentecostés, la Iglesia nos invita a celebrar y profesar nuestra fe en la Santísima Trinidad. Esta realidad nos hace ver nuestra humana y limitada capacidad de entendimiento, ya que nos referimos a uno de los misterios centrales de nuestra fe. Y nos recuerda que no celebramos a tres dioses distintos, sino a un solo Dios verdadero y a tres personas distintas. Imposible de entender con nuestra limitada capacidad humana.
* Se atribuye a san Patricio, patrono de Irlanda, una sencilla leyenda que a modo de comparación le permitió explicar este misterio ante tanta herejía como se encontraba. Se inclinó hacia el suelo y recogió una hoja de trébol. Con ella, les explicó lo esencial de la doctrina trinitaria (muchos la habremos escuchado de pequeños). Esta hoja tiene un solo tallo, simboliza la unidad divina de Dios, los tres pétalos simbolizan las tres Personas: Padre, Hijo, Espíritu. Cada hoja del trébol es diversa y sin embargo las tres forman el trébol. No podríamos decir que es un trébol si falta una de sus hojas. Lo mismo con la Trinidad, cada persona de la Trinidad es diversa, cada persona es Dios, pero en comunidad de Amor son un solo Dios. Misterio difícil de entender, que se nos aclara un poco (sin olvidar que es misterio). En la Creación, en la Encarnación y en Pentecostés:
* En la Creación, Dios Padre está como principio de todo lo que existe.
* En la Encarnación, Dios se encarna por amor a nosotros en Jesús.
* En Pentecostés, el Padre y el Hijo se hacen presentes en nuestras vidas en la Persona del Espíritu Santo.
* Dios se nos revela poco a poco como Trinidad. En el momento de la Creación, vemos una alusión al Espíritu (Génesis: 1,2)
* Luego es Jesucristo mismo quien nos lo da a conocer en el Bautismo en el Jordán: “Este es mi Hijo, el Amado” (Mt.3,16-17).
* Posteriormente Jesucristo, al mandar a sus discípulos a evangelizar, les ordena bautizar “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. (Mt.28.18). Y nos revela al Padre: (Mt. 11,27).
Aunque las Tres divinas Personas son inseparables, al Padre se le atribuye la Creación, al Hijo la Redención y al Espíritu la Santificación. (1 Cor. 12, 1-3)
Así vamos descubriendo que lo importante de este misterio central de nuestra fe no es explicarlo, sino vivirlo.
Lo importante que se descubre en este misterio es que la imagen de Dios en la tierra no queda reflejada sólo en el individuo aislado, sino en la COMUNIDAD HUMANA, en la que descubrimos la presencia del PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, evitando el egoísmo que impide la UNIDAD, respetando siempre las diferencias, necesarias e inevitables, y creando siempre COMUNIDAD, arrancando la autosuficiencia que rompe el amor y destruye la paz.
Ésta es la esencia de nuestra fe cristiana: un solo Dios que en cuanto Padre crea familia, en cuanto Hijo crea fraternidad y en cuanto Espíritu Santo crea comunidad.
La experiencia del Dios trinitario llena toda nuestra vida desde el momento del Bautismo y su amor infinito que se entrega, que es don y generosidad, debe llenar de inmensa alegría nuestra vida, por la promesa cumplida que no dice Jesús:
“Mirad que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”
- ORACIÓN
- (Qué bueno sería que nuestra oración fuese reposada y tranquila, orando desde dentro con las oraciones aprendidas desde muy pequeños y que quizá decimos con rutina. ¿Lo intentamos?)
- Comenzamos haciendo la señal de la Cruz. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo…
* Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo…
- Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor
- Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
- Señor, Hijo único Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre. Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica.Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros. Porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. AMÉN.
- (Luego si nos sentimos con sed de experiencia de Fe, de vivencia en lo que creemos o queremos creer, decimos muy despacio, parándonos en las palabras que más nos llenan, dejando que nos hablen.) EL CREDO
- TERMINAMOS NUESTRA ORACIÓN DANDO GRACIAS.
- Te damos gracias Dios nuestro porque has venido al encuentro de la humanidad a quien tanto amas y quieres que sea feliz. aquí en la tierra.
- Te damos gracias porque Jesús, tu Hijo, nos ha dado a conocer tu rostro de Padre Misericordioso.
- Te damos gracias porque el mismo Espíritu que llenaba el corazón de Jesús está en nosotros, habita en cada ser humano y llena el universo haciéndonos buscar la paz y la fraternidad..
- Te damos gracias porque nos haces comprender que salir de nosotros mismos nos hace bien y nos hace crecer como personas y cuanto más nos entregamos, más abiertos estamos a recibir su Amor.
- Haz que, como Moisés, sepamos cada mañana “subir al monte” para escucharte, para estar contigo y llevar a nuestros hermanos la alegría de haberte encontrado.
O aunque sea de noche en nuestro interior, como lo hizo Nicodemo, para que ilumines nuestro interior y luego nosotros poder llevar tu LUZ a otros.
“Y que la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre todos nosotros”. AMÉN.
* ZURIÑE