* ORAR CON EL EVANGELIO: (Mt.13.44-52)

  • DOMINGO XVII. T.O. –A- Julio 27 de 2014.

Llegamos en este domingo a las últimas parábolas que nos cuenta Mateo y con ellas nos aclara más lo que es el sentido del  Reinado de Dios, que es la oferta que nos hace Jesús.

La parábola del “tesoro escondido”; de “la perla fina”, la “red que echan al mar”…
En la parábola del “tesoro escondido” se presenta a Dios como alguien que sale al camino de la persona. Se “encuentra el tesoro en el campo”. Nos refleja al Dios encontradizo, en el campo, el Dios que se nos hace presente en los acontecimientos cotidianos… La reacción es la alegría y  comprar el campo, así, entrar en esa novedad del Reino. Nos puede ayudar a pensar que no es tan necesario (aunque lo es) buscar a Dios con tesón cuanto dejarse encontrar por El.

La parábola de la “perla fina”, parece nos propone la búsqueda de Dios. Pero el acento lo pone más en que  Dios es “una perla de gran valor”, por encima de las otras perlas que a veces buscamos. El buscador de perlas se encuentra con lo que “no buscaba”. Dios es lo que no se busca… a veces…

La parábola de la “red que echan al mar”.Tras coger los buenos, vuelve a echar los malos al agua. Es, sin duda, imagen de Dios que quiere otorgar segundas oportunidades.
Cuando hablamos del Reino de Dios, no se sitúa sólo en el futuro. Es un cambio y un compromiso que afecta al presente; y no solo a uno mismo sino a toda la sociedad. El Reino de Dios es justamente la alternativa a una sociedad injusta. Los protagonistas de las parábolas se alejan de su anterior forma de vida y se comprometen en el proyecto  del Reino. A eso estamos llamados, aquí y ahora en favor de una sociedad más solidaria y fraterna.
La perla es la fe. El campo, el mundo, el hombre, cualquiera de nosotros. Por la fe encontramos a Dios. Encontrar la fe es encontrar el tesoro. En las dos parábolas nos dicen: “venden todo lo que tienen”, quizá todo lo que estorba en el seguimiento de Jesús. Teniendo en cuenta que Jesús de Nazaret no despreció los bienes que componen la vida. Al contrario, los estimó y disfrutó con muchas personas. La salud o el bienestar son aspectos fundamentales de la vida, pero no son lo único. Y menos si nos deshumanizan. Cuando nos encontramos con el verdadero tesoro, nuestro Dios en Jesús de Nazaret, las demás riquezas van encontrando su sitio.
También es un tesoro y una perla, para quien escuchando la llamada, responde y se entrega, a la vida Sacerdotal y Religiosa, viviéndola según los signos de los tiempos que Jesús en su Evangelio  nos muestra: Misericordia, solidaridad, paz, diálogo, escucha, perdón…

  • Es tal la riqueza del “tesoro del Evangelio” que podríamos seguir y seguir sacando enseñanzas. Que cada uno saquemos tiempo  para encontrar  este tesoro. Para buscar al Dios de Jesús y dejarnos “encontrar” por El. Nos brotará la alegría.
    *                                             ORACIÓN 

    *                                  Te bendecimos a ti, Dios nuestro, Jesús de Nazaret, por descubrirnos en tu evangelio, en tu persona, en tu vida y en tu amor hacia nosotros, el tesoro escondido y la perla fina del Reino de Dios, que es, este mundo en que vivimos  y Tú te Encarnaste en el, como tesoro y perla de este Reino, por el que vale la pena arriesgarlo todo generosamente, teniendo en cuenta siempre, lo sencillo, lo pequeño, lo pobre y lo más necesitado.

Bendito seas porque nos hablaste del Reino con parábolas, pequeñas historietas cercanas a las vivencias cotidianas  y con signos de liberación y deseos de nuestra felicidad.
Haz, Jesús de Nazaret, que la buena noticia del tesoro de tu Reino transforme nuestras vidas respondiendo a tu proyecto y dejándonos “encontrar” por ti, sabremos encontrar el verdadero tesoro y la perla preciosa de tu Reino, cuyo camino y meta, eres Tú, Jesús de Nazaret.
Danos Sabiduría para seguir tus caminos.   AMÉN
*ZURIÑE