LA TRINIDAD ES UNA ÚNICA REALIDAD

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 16,12-15

De Dios no sabemos ni podemos saber absolutamente nada. Ni falta que nos hace, porque tampoco necesitamos saber lo que es la vida fisiológica, para poder tener una salud de hierro. La necesidad de explicar a Dios es fruto del yo individual que se siente fortalecido cuando se contrapone a todo bicho viviente, incluido Dios.

Cuando el primer cristianismo se encontró de bruces con la filosofía griega, aquellos grandes pensadores hicieron un esfuerzo sobrehumano para «explicar» el evangelio desde aquella arrolladora filosofía. Seguro que ellos se quedaron tan anchos, pero el evangelio quedó hecho polvo.

El lenguaje teológico de los primeros concilios, hoy no lo entiende nadie. Los conceptos metafísicos de «sustancia», «naturaleza» «persona» etc. no dicen absolutamente nada al hombre de hoy. Es inútil seguir empleándolos para explicar lo que es Dios o cómo debemos entender el mensaje de Jesús. Tenemos que volver a la simplicidad del lenguaje evangélico y a utilizar la parábola, la alegoría, la comparación, el ejemplo sencillo, como hacía Jesús. Todos esos apuntes tienen que ir encaminados a la vivencia.

Pero además, lo que la teología nos ha dicho de Dios Trino, se ha dejado entender por la gente sencilla de manera descabellada. En el tema de la Trinidad, la distinción de las tres «personas», sólo se refiere a su relación interna (ab intra). Quiere decir que hay distinción entre ellas, solo cuando se relacionan entre sí. Cuando la relación es con la creación (ad extra), no hay distinción ninguna; actúan siempre como UNO. A nosotros solo llega la Trinidad, no cada una de las «personas» por separado. No estamos hablando de tres en uno sino de una única realidad que es relación.

Cuando se habla con mucho énfasis de la importancia que tiene la Trinidad en la vida espiritual de cada cristiano, se está dando una idea falsa de Dios. Lo único que nos proporciona la explicación trinitaria de Dios es una serie de imágenes útiles para nuestra imaginación, pero nunca debemos olvidar que son imágenes. Mi relación personal con Dios siempre será como única realidad.

Debemos superar la idea de que «crea» el Padre, «salva» el Hijo y «santifica» el Espíritu. Esta manera de hablar es metafórica. Todo en nosotros es obra del único Dios. ¿Qué sentido puede tener, dirigir las oraciones al Padre creyendo que es distinto del Hijo y del Espíritu?

Lo que experimentaron los primeros cristianos es que Dios podía ser a la vez y sin contradicción: Dios que está por encima de nosotros (Padre); Dios que se hace uno de nosotros (Hijo); Dios que se identifica con cada uno de nosotros (Espíritu).

Nos están hablando de un Dios que no se encierra en sí mismo, sino que se relaciona dándose totalmente a todos y a la vez permaneciendo Él mismo. Un Dios que está por encima de lo uno y de lo múltiple. El pueblo judío no era un pueblo filósofo, sino vitalista. Jesús nos enseñó que, para experimentar a Dios, el hombre tiene que aprender a mirar dentro de sí mismo (Espíritu), mirar a los demás (Hijo) y mirar a lo trascendente (Padre).

Lo más importante en esta fiesta que estamos celebrando, sería el purificar nuestra idea de Dios y ajustarla cada vez más a la idea que de Él quiso transmitirnos Jesús. Aquí sí que tenemos una amplia tarea por hacer.

Como buenos cartesianos, intentamos una y otra vez acercarnos a Dios por vía intelectual. Creer que podemos encerrar a Dios en conceptos, aunque sean los muy sublimes de la filosofía griega, es tan ridículo que no merece la pena gastar un minuto en demostrarlo. La realidad de Dios no podemos comprenderla, no porque sea complicada, sino porque es absolutamente simple, y nuestra manera de conocer es analizando y dividiendo la realidad.

Toda la teología que se elaboró para explicar la realidad de Dios es absurda, porque Dios ni se puede ex-plicar, ni com-plicar o im-plicar. Dios no tiene partes que podamos analizar por separado.

Entender a Dios como Padre, pero no como Madre, nos conduce por el camino del poder, de la omnipotencia y la capacidad absoluta de hacer lo que se le antoje. Todos los «poderosos de la tierra» han tenido mucho interés en desplegar esa idea de Dios. Según esa idea, lo mejor que puede hacer un ser humano es parecerse a Él, es decir intentar por todos los medios, ser más, ser grande, tener poder.

Pero ¿de qué sirve ese Dios a la inmensa mayoría de los mortales que se sienten insignificantes? ¿Cómo podemos proponerles que su objetivo es identificarse con ese Dios? Por fortuna Jesús nos dice todo lo contrario, y el AT también, porque su Dios, empieza por estar al lado, no del faraón, sino del pueblo esclavo.

Un Dios que premia y castiga, es verdaderamente útil para mantener a raya a todos los que no se quieren doblegar a las normas establecidas. Machacando a los que no se amoldan, estoy imitando a Dios que hace lo mismo. Cuando en nombre de Dios prometo el cielo (toda clase de bienes) estoy pensando en un dios que es amigo de los que le obedecen. Cuando amenazo con el infierno (toda clase de males) estoy pensando en un dios que, como haría cualquier mortal, se venga de los que no se someten.

Pensar que Dios utiliza con el ser humano el palo o la zanahoria como hacemos nosotros con los animales que queremos domesticar, es hacer a Dios a nuestra imagen y semejanza y ponernos a nosotros mismos al nivel de los animales. Pero resulta que el evangelio dice todo lo contrario. Dios es amor incondicional y para todos. No nos ama porque seamos buenos sino porque Él es bueno. No nos ama cuando hacemos lo que Él quiere, sino siempre. Tampoco nos rechaza por muy malos que lleguemos a ser.

Un dios «que está en el cielo», puede hacer por nosotros algo de vez en cuando, si se lo pedimos con mucha insistencia o nos portamos bien y lo merecemos. Pero el resto del tiempo nos deja abandonados a nuestra suerte. Pero ese miedo a que nos abandone a nuestra suerte es muy útil para que los que actúan en su nombre nos obliguen a obedecer sus directrices.

El Dios del evangelio está en lo hondo de nuestro ser identificado con nosotros mismos. Amándonos antes que nosotros mismos y más que nosotros mismos. Ese Dios no admite intermediarios y no es útil para ningún poder o institución. Pero ese es el Dios de Jesús. Ese es el Dios que siendo Espíritu, tiene como único objetivo llevarnos a la plenitud de la verdad. Y aquí «Verdad», en contra de lo que se piensa, no es conocimiento, sino Vida. El Espíritu nos empuja a ser verdad, a ser auténticos.

Un Dios condicionado a lo que los seres humanos hagamos o dejemos de hacer, no es el Dios de Jesús. Esta idea de que Dios solo nos quiere cuando somos buenos, repetida durante tres mil años, ha sido de las más útiles a la hora de conseguir la docilidad del ser humano a intereses de jerifaltes o de grupos. Esta idea, radicalmente contraria al evangelio ha provocado más sufrimiento y miedo que todas las guerras juntas. Sigue siendo la causa de las mayores ansiedades que no dejan a las personas ser ellas mismas.

Cada vez que predico que Dios es amor incondicional, viene alguien a recordarme: pero es también justicia. Y esa justicia quiere decir para ellos: ¿cómo puede querer Dios a ese desgraciado pecador igual que a mí, que cumplo todo lo que Él mandó?

Lo que acabamos de leer del evangelio de Juan, no hay que entenderlo como una profecía de Jesús antes de morir. Se trata de la experiencia de los cristianos que llevaban setenta años viviendo esa realidad del Espíritu en cada uno de ellos. Ellos sabían que gracias al Espíritu tienen la misma Vida de Jesús. Es el Espíritu el que haciéndoles vivir, les enseña lo que es la Vida. Esa Vida es la que desenmascara toda clase de muerte (injusticia, odio, opresión).

La experiencia pascual consistió en llegar a la misma vivencia interna de Dios que tuvo Jesús. Lo que intentó Jesús con su predicación y con su vida, fue hacer partícipes a sus seguidores de esa vivencia.

Meditación-contemplación

Hoy lo mejor será recordar unas estrofas de S. Juan de la Cruz:

Entreme donde no supe, / y quedeme no sabiendo, /

toda sciencia trascendiendo.

Yo no supe donde entraba, / pero cuando allí me vi, /

sin saber donde me estaba, / grandes cosas entendí; /

no diré lo que sentí, / que me quedé no sabiendo, /

toda sciencia trascendiendo.

Estaba tan embebido, / tan absorto y agenado, /

que se quedó mi sentido / de todo sentir privado, /

y mi espíritu dotado / de un entender no entendiendo. /

toda sciencia trascendiendo.

El que allí llega de vero / de sí mismo desfallece; /

cuanto sabía primero / Mucho bajo le parece, /

y su sciencia tanto crece, / que se queda no sabiendo, /

toda sciencia trascendiendo.

 

que los sabios arguyendo / jamás lo podrán vencer, /

que no llega su saber / ano entender entendiendo, /

toda sciencia trascendiendo.

Y si lo queréis oír, / consiste esta suma sciencia /

en un subido sentir / de la divinal esencia; /

es obra de su clemencia / hacer quedar no entendiendo, /

toda sciencia trascendiendo.

Fray Marcos

 

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.16,12-15)

• DOMINGO VII. T.O. Mayo 26 de 2013
• FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD.
* Celebrar la Santísima Trinidad es una invitación a descubrir la belleza de la vida de quien conoce a Dios y vive unid@ a El. Es testimonio de unidad de comunidad.
* La Liturgia del día nos ofrece tres ejemplos: Moisés, S. Pablo y el propio Jesús.
Moisés nos dice que con Dios se puede dialogar. Y como Dios, acompaña el camino del pueblo, sin cansarse de perdonar y de ayudar a levantarse.
Pablo nos habla del Dios de Amor y de la Paz y nos invita a la alegría y fraternidad. Una presencia que tenemos que irradiar nosotr@s.
Jesús comunica que Dios Padre, ama tanto al mundo que quiere compartir su vida con tod@s y nos manda al Hijo que es Dios, Jesús que ha decidido acercarse a nosotr@s y ha querido compartir nuestra misma suerte, nuestra vida, nuestras preocupaciones, nuestras alegrías y nuestras penas, nuestras ilusiones y temores, para ir delante de nosotr@s y darnos ejemplo.
Dios es el Espíritu Santo que nos ha sido dado para recibirnos como hijos en adopción.
* El misterio de la Trinidad, el Amor de Dios, es, por otra parte, la gran luz que ilumina y clarifica el misterio de la existencia humana, acercarse al misterio de la libertad, de la fraternidad humana, la solidaridad universal. La lucha por la vida a la luz de la Santísima Trinidad, sólo puede ser la suma de los esfuerzos de todos los seres humanos por sacar adelante la vida, la ilusión de vivir, el gozo de compartir la vida y la esperanza en un mundo que sea hogar de tod@s. Por eso, los momentos principales y celebraciones los comenzamos y terminamos: en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu santo. Gloria al Padre, gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo.

• ORACIÓN
• ¡Oh Dios, Trinidad Santísima, misterio insondable de nuestra fe!
Tú nos reservas el rostro misericordioso de Dios y nos revelas su Amor inmenso.
En ti encontramos el corazón del Padre que se desvive por sus hij@s, colmándolos de cuidados y velando todos sus pasos, Gracias Padre.
• En ti Jesucristo, Dios y hombre, compañero de viaje y de fatigas, en todo igual que cualquiera de nosotros. Que vas delante enseñándonos el camino y el sentido de la vida. Gracias Compañero y Amigo Jesucristo.
• Espíritu Santo, te sentimos en lo más profundo de nosotr@s. tú eres nuestra vida, nuestra fuerza
Gracias Amigo.
•Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu. AMÉN

SEGUIMOS ORANDO
• Padre, Hijo y Espíritu Santo, Dios de la vida y esperanza de la Historia.
Tú eres comunidad y familia.
Tú nos enseñas a vivir en la unidad y a comunicar el amor que engendra vida en comunidad.
Haz de nosotr@s mensajer@s de esperanza.
Haz de nosotros constructores de paz en la justicia.
Haz de nosotr@s testigos de tu Amor en la comunidad cristiana, en la familia, en el grupo, allí donde estemos, para que la vida de Dios que nos comunica el Espíritu de Jesús, sea la vida de todas las personas. AMÉN
* * * * * * *
•POSIBLES CITAS QUE NOS AYUDAN A ORAR:
• Gen. 1, – Mt. 3, 16-17 – Mt. 28,18 – 1ª COR. 12, 1-3 –Mt. 11,27 – 1ª Reyes 19, 11-13.
• ZURIÑE

ONBERATASUN GUZTIN SANTUA – LA SANTÍSIMA TRINIDAD

ONBERATASUNAREN MISTERIOA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

Jn. 16, 12-15

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mendeen joan-etorrian, teologoak saiatu dira Jainkoaren misterioa ikertzen, haren izaera edo natura kontzeptualki sakonduz eta beren ondorioak hizkuntza desberdinez adieraziz. Alabaina, sarritan, agertu baino gehiago ezkutatu egiten dute misterioa gure hitzek. Jesusek ez du hitz askorik egin Jainkoaz. Soil-soilik eskaini digu bere esperientzia.

Jainkoari «Aita» deitzen dio Jesusek, eta onberatasun-misterio bezala esperimentatu du. Presentzia on bezala bizi izan du Aita, bizitza bedeinkatzen duena bezala, bere seme-alabei dei egiten diena bezala gizakiari kalte egiten dion ororen kontra borroka egitera. Fededunek «Jainko» deitzen dugun errealitatearen azken misterio hori Presentzia bat da Jesusentzat, hurbilekoa eta adiskidetsua, munduan, gurekin eta gure alboan, bide bat urratzen ari dena, gizatasun handiagoko giza bizitza sortzeko.

Mundua eraldatzeko bere egitasmoan, Jesusek ez du sekula aparte utzi Aita. Ezin hartu du Aita atzemanezineko misterioan triku eginik balego bezala, bere seme-alaben sufrimenduari atzea emanik bizi balitz bezala. Horregatik, Jainko horren misterio horri begira bizitzeko eskatzen die Jesusek bere jarraitzaileei, bere egitasmoaren Berri Ona sinesteko, berarekin bat egiteko guztientzat zuzenagoa eta zoriontsuagoa izango den munduaren alde, eta beti bila ibiltzeko bere zuzentasuna, bere egia eta bere bakea gure artean gero eta errotuagoak izan daitezen.

Bestetik, Jesusek bere burua Jainko horren «semetzat» esperimentatzen du, lurrean jaio dena, Aitaren egitasmo gizatasunezkoa eragin eta gizakia bere behin betiko betearen betera, heriotzaren beraren gainetik, eramateko. Horregatik, Aitaren nahiaren bila ibiliko da beti. Harekiko leialtasunak haren seme-alaben ongia bilatzera eragingo dio beti. Jainkoarekiko Jesusen grina sufritzen duten guztiekiko erruki bilakatuko da.

Horregatik, Jesusen, Jainkoaren Semearen, bizitza guztia honetan gauzatuko da: bizitza sendatu eta sufrimendua arintzean, biktimak defenditu eta halakoentzat zuzentasuna eskatzean, onberatasun-keinuak ereitean, eta guztiei Jainkoaren doako errukia eta barkazioa eskaintzean, hau da, Aitagandik datorren salbazioa eskaintzean.

Azkenik, Jesusek beti Jainkoaren «Espirituak» eraginda dihardu. Aitarekiko maitasunak bidali du pobreei hots egitera bere egitasmo salbatzailearen Berri Ona. Jainkoaren hatsak mugiarazi du bizitza sendatzera. Espirituaren indar salbatzailea agertu du Jesusek ibilbide profetiko guztian.

Espiritu hori ez da itzaliko munduan Jesusek alde egitean. Jesusek berak hitzeman die hori ikasleei. Espirituaren indarrak Jesusen, Jainkoaren Semearen, lekuko bihurtuko ditu, Aitaren egitasmo salbatzailean lankide. Horrela bizi dugu kristauok, praktikan, Hirutasunaren misterioa.

La Santísima Trinidad (C) Juan 16, 12-15

MISTERIO DE BONDAD

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 22/05/13.- A lo largo de los siglos, los teólogos se han esforzado por investigar el misterio de Dios ahondando conceptualmente en su naturaleza y exponiendo sus conclusiones con diferentes lenguajes. Pero, con frecuencia, nuestras palabras esconden su misterio más que revelarlo. Jesús no habla mucho de Dios. Nos ofrece sencillamente su experiencia.

A Dios Jesús lo llama “Padre” y lo experimenta como un misterio de bondad. Lo vive como una Presencia buena que bendice la vida y atrae a sus hijos e hijas a luchar contra lo que hace daño al ser humano. Para él, ese misterio último de la realidad que los creyentes llamamos “Dios” es una Presencia cercana y amistosa que está abriéndose camino en el mundo para construir, con nosotros y junto a nosotros, una vida más humana.

Jesús no separa nunca a ese Padre de su proyecto de transformar el mundo. No puede pensar en él como alguien encerrado en su misterio insondable, de espaldas al sufrimiento de sus hijos e hijas. Por eso, pide a sus seguidores abrirse al misterio de ese Dios, creer en la Buena Noticia de su proyecto, unirnos a él para trabajar por un mundo más justo y dichoso para todos, y buscar siempre que su justicia, su verdad y su paz reinen cada vez más en entre nosotros.

Por otra parte, Jesús se experimenta a sí mismo como “Hijo” de ese Dios, nacido para impulsar en la tierra el proyecto humanizador del Padre y para llevarlo a su plenitud definitiva por encima incluso de la muerte. Por eso, busca en todo momento lo que quiere el Padre. Su fidelidad a él lo conduce a buscar siempre el bien de sus hijos e hijas. Su pasión por Dios se traduce en compasión por todos los que sufren.

Por eso, la existencia entera de Jesús, el Hijo de Dios, consiste en curar la vida y aliviar el sufrimiento, defender a las víctimas y reclamar para ellas justicia, sembrar gestos de bondad, y ofrecer a todos la misericordia y el perdón gratuito de Dios: la salvación que viene del Padre.

Por último, Jesús actúa siempre impulsado por el “Espíritu” de Dios. Es el amor del Padre el que lo envía a anunciar a los pobres la Buena Noticia de su proyecto salvador. Es el aliento de Dios el que lo mueve a curar la vida. Es su fuerza salvadora la que se manifiesta en toda su trayectoria profética.

Este Espíritu no se apagará en el mundo cuando Jesús se ausente. Él mismo lo promete así a sus discípulos. La fuerza del Espíritu los hará testigos de Jesús, Hijo de Dios, y colaboradores del proyecto salvador del Padre. Así vivimos los cristianos prácticamente el misterio de la Trinidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Camino de Pentecostés

Arnaldo Zenteno

Redes Cristianas

Dentro de la Vida Cristiana y aún dentro de las mismas CEB, el Espíritu Santo suele estar relegado a un segundo plano, si comparamos con el Padre o con el Hijo. O a lo más está presente el día de Pentecostés y en cantos tipos carismático como el Espíritu de Dios se mueve.

Primera parte: El Espíritu Santo en la vida de Jesús.

Creo que si leemos el Evangelio, podemos ver claramente que el Espíritu Santo y su acción están muy presentes y son decisivas en la vida de Jesús. Podemos pensar por ejemplo en la Anunciación a María y en el mismo canto de Isabel y la presencia del Espíritu en María y en el mismo Juan Bautista en el vientre de Isabel.

Si nos vamos deteniendo en la vida de Jesús, podemos ver que va de cierto guiado por el Espíritu Santo. Cuando Jesús se presenta en la Sinagoga de Nazaret, y nos presenta su Misión, nos habla de que está consagrado por el Espíritu que es el que lo envía a anunciar la Buena Noticia a los Pobres y la liberación a los oprimidos. En el Evangelio Jesús nos dice que actúa movido por el Espíritu y también nos dice que el único pecado que no se puede perdonar es el pecado contra el Espíritu Santo al cerrarse al amor de Dios que impulsa y guía toda la Historia de Salvación.

En otro momento clave de la vida de Jesús como es su Oración en la Última Cena que es como su testamento, nos habla expresamente de que Él no nos dejará huérfanos, sino que nos dará al Espíritu para que nos guíe, para que nos recuerde y nos haga comprender el mensaje de Jesús. Y nos dice también que el Espíritu es el Espíritu Consolador y es el que aboga en contra del misterio de iniquidad en el mundo.

Y todas y todos nosotros hemos sido Bautizados – Consagrados como discípulas y discípulos de Jesús, precisamente en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Así como he puesto estos ejemplos, podemos ir leyendo el Evangelio y sentir la presencia del Espíritu en las palabras, en las actitudes y en el actuar todo de Jesús.

Pregunta:

Si es tan importante el Espíritu Santo en la vida de Jesús y en la orientación de su misión y de su caminar ¿Por qué es tan poco relevante en nuestra vida cotidiana como cristianos?

Segunda Parte: El Espíritu Santo en la vida de las Primeras Comunidades y de la Iglesia naciente.

Si pensamos en la vida cotidiana de los cristianos y aún de las Comunidades, podemos decir que la referencia al Espíritu Santo casi siempre se centra en la celebración de Pentecostés y a lo más en su vigilia o novenario.

Si recorremos los Hechos de los Apóstoles podemos ver muy claramente que no solamente hubo un Pentecostés, sino varios Pentecostés, por ejemplo cuando la naciente Iglesia se abre a la Evangelización de los Paganos o Gentiles.

Más aún el libro todo de los Hechos de los Apóstoles, como bien lo hace notar Pablo Richard, es ante todo el libro del caminar e impulso del Espíritu en las Comunidades e Iglesia naciente. Muchas veces más bien solemos decir que el libro de los Hechos es la historia de las primeras Comunidades o sobre todo del caminar Evangelizador de los misioneros y en especial de San Pablo. Pero si leemos y meditamos con detención el libro de los Hechos, podemos descubrir que el actor principal de esta vida inicial de la Iglesia es el Espíritu Santo. Y este Espíritu no sólo impulsa a los evangelizadores, sino que también sabe ayudarlos a corregir su camino.

Un punto muy importante de la acción del Espíritu, es no centrarse solo en la consolidación de las Comunidades existentes recién conformadas, sino también simultáneamente y prioritariamente salir e ir a las fronteras, ir a formar nuevas Comunidades en las distintas partes de Asia y Europa entonces conocidas. Parece que parte del conflicto de Pablo y Bernabé, no fue solo por Juan Marcos, sino por no quedarse prioritariamente, como en ese momento quería Pablo en la consolidación de las Comunidades, sin lanzarse simultáneamente y con prioridad a Evangelizar y formar nuevas Comunidades.

Pregunta

Si esto es así, ¿Por qué al celebrar Pentecostés no nos centramos en renovar nuestro Espíritu Misionero en la formación de nuevas Comunidades y nuevos espacios de la presencia del Evangelio en nuestra sociedad?

Nota: En otro escrito puedo aportar un poco más en detalle lo que aquí vengo diciendo sobre los Hechos de los Apóstoles y que Pablo Richard desarrolla muy amplia y justificadamente.

Nota: Si este año en las CEB vamos a centrarnos en la celebración del Espíritu Santo en torno a la Creación y a la Ecología, creo que esto es muy importante que expresamente lo relacionemos con el Espíritu que nos impulsa a renovar nuestra misión y procurar hacer llegar la presencia de la Buena Noticia de Jesús en distintos ámbitos (no sólo en nuestras Comunidades) y me refiero a todos los espacios en que hoy se lucha por la Ecología y por el amor a la Madre Tierra y en contra de la Contaminación y de aumentar y no frenar la crisis climática.

Fraternalmente,
6 de mayo del 2013. CEB Nicaragua.

Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales de Base

* ORAR CON EL EVANGELIO.(Jn.20,19-23 ó Jn.14,15-16.3b-26)

* LA GRAN FIESTA DE PENTECOSTÉS

* Los judíos llamaban “pentecostés” a todo el tiempo festivo de la pascua y en especial a la fiesta solemne que lo cerraba a los cincuenta días.
Hoy celebramos esta gran fiesta, la cual nos recuerda el inicio de la Iglesia, ya que, por la fuerza del Espíritu, los primeros cristian@s se lanzaron con fuerza y valentía a la proclamación de Cristo Resucitado. La Resurrección de Jesús y la decisión de anunciarlo –bajo el impulso del Espíritu – es lo que hace nacer la Iglesia, y no otra cosa.
* Pentecostés era una fiesta judía que se celebraba cincuenta días después de la Pascua, que en el Antiguo Testamento también recibe el nombre de las 7 semanas (Nm.28,26 y Dt.1,9 ss.). Tiempo de la recolección, de las cosechas.
* El Espíritu es para la nueva comunidad fuerza para poder transparentar a Jesús y para poder ser fiel al compromiso adquirido por el Resucitado. El Espíritu que llega, trae la apertura a todos los hombres y mujeres aunque ellos hablen diferentes idiomas: el Espíritu hace hablar el idioma del amor, de la tolerancia y del respeto entre las diferentes culturas. El Espíritu crea unión, comunicación, comunión. Por eso, todo lo que divida de cualquier manera que sea, será contrarioal Espíritu de Jesús.
* El proyecto de Dios es hacer de tod@s un pueblo unido. De toda la creación dispersa por el egoísmo, un mundo reordenado según la idea que tenía de su creación. Quiere que el Reino de Dios sea una realidad entre nosotr@s, sus hij@s.
* El Espíritu que descendió sobre los discípulos en Pentecostés es el Espíritu que acaba con la división y el egoísmo que los seres humanos habían creado…
* El Espíritu del Resucitado los animó y los sacó del encierro en el que se habían metido los discípul@s, ya que sentían temor a los judíos y a los funcionarios del imperio. Ante el miedo, Jesús los anima a enfrentar los problemas históricos y a dar testimonio de su Resurrección con valentía y con altura.
* La vida que los cristian@s hemos recibido por medio del Espíritu de Dios no podemos desperdiciarla, ya que esa vida es la vida del mismo Dios dada a cada un@ para hacer que su Reino sea una realidad en medio de nuestro pueblo que sufre a causa del odio entre los seres humanos…
* Nuestra Iglesia debe dejarse renovar por el poder del Espíritu Santo, y en medio de un mundo deshumanizado como el nuestro debe comprometerse a testimoniar a Jesús muerto y resucitado, para que así los hombres y mujeres crean en el Señor resucitado, que es capaz de sacar nuestra vida de la muerte y darnos vida verdadera.

* ORACIÓN: DANOS TU ESPÍRITU,
JESÚS DE NAZARET.
* Jesús, queremos seguir tus pasos. Danos tu Espíritu, para aprender a vivir en la misericordia…
Ayúdanos a descubrir la gratuidad de tu Amor, entrega generosa, don de vida que se regala.
* Queremos compartir tu sueño de construir un mundo justo, donde exista igualdad y una fraternidad real, donde haya pan para tod@s y la libertad sea una luz que ilumine a todas las personas.
*Danos tu Espíritu, Jesús de Nazaret, para perseverar en nuestra búsqueda, para seguir en camino, para animarnos en la esperanza activa de hacer un Reino de paz y de bondad para tod@s.
*Jesús de Nazaret. Que pasaste haciendo el bien, viviendo la misericordia en la atención a l@s enfermos, en la búsqueda de l@s marginad@s, en la denuncia de las injusticias, en la apertura al Dios de la vida, en la enseñanza paciente de los discípulos, en el anuncio del Reino para tod@s.
*Danos tu Espíritu, Jesús de Nazaret, para seguirte, para imitar tu entrega, para hacer el bien en nuestros días, en el camino de cada un@, para vivir en la bondad, caminando hacia tu Reino. AMÉN.
*SEGUIMOS ORANDO.
*Danos tu Espíritu, ¡oh Padre nuestro!, para construir una vida y un mundo definitivamente nuevo, donde tod@s podamos vivir en armonía como herman@s, donde la confusión deje paso a la comprensión.
*Que el Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos, nos resucite a nosotr@s del desánimo, el miedo y la tristeza. Queremos contar a otr@s “las maravillas que has obrado Tú en nosotr@s”. Ayúdanos a vivir el gozo y la tarea de la fe.
*Te damos gracias, Dios nuestro, porque Cristo Resucitado, ha querido recrearnos, renovarnos, con su Espíritu vivificante. Ayúdanos a tomar conciencia de que formamos un solo cuerpo, tu Iglesia. Danos una mirada nueva para que podamos amarte y contemplarte en l@s que sufren.
Que en nuestro mundo. Todos los hombres y mujeres se llenen de la nueva vida y de la esperanza que brota de la fe en ti Jesús de Nazaret.
Que este Espíritu inspire en nosotr@s el testimonio, el diálogo y el compromiso de la Caridad. AMÉN. ZURIÑE

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR, 12-05-2013, Lucas 24, 46-53

AL TERMINAR SU VIDA HUMANA, JESÚS LLEGÓ A LA META, DIOS

Escrito por  Fray Marcos

Lc 24, 46-53

Hoy debemos tener muy presente la oración de Pablo: «Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de revelación para conocerlo; ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cual es la esperanza a la que os llama…» (Ef 1,17-23)

No pide inteligencia, sino espíritu de revelación. No pide una visión sensorial penetrante, sino que ilumine los «ojos» del corazón. El verdadero conocimiento no viene de fuera, sino de la experiencia interior. Ni teología, ni normas morales, ni ritos sirven de nada si no nos llevan a la experiencia interior y no van acompañados de una vida entregada a los demás.

Hemos llegado al final del tiempo pascual. La ascensión es una fiesta de transición que intenta recopilar todo lo que hemos celebrado desde el Viernes Santo. La mejor prueba de esto es que Lucas, que es el único que relata la ascensión, nos da dos versiones: una al final del evangelio y otra al comienzo del los Hechos. Para comprender el lenguaje que la liturgia utiliza para referirse a esta celebración, es necesario tener en cuanta la manera mítica de entender el mundo en aquella épocas y posteriores, muy distinta de la nuestra.

Desde una visión mítica, el mundo estaba dividido en tres estadios: el superior (arriba) estaba habitado por la divinidad. El del medio (el nuestro) era la realidad terrena en la que todos vivimos. El tercero (abismo) era el lugar del maligno y sus secuaces. Desde este esquema, la encarnación era concebida como una bajada del Verbo, desde la altura donde habita la divinidad a la tierra. Su misión era la salvación de todos. Por eso, después de su muerte tuvo que bajar a los infiernos (inferos) para que la salvación fuera total. Una vez que Jesús cumplió su misión salvadora, lo lógico era que volviera a su lugar de origen.

No tiene sentido seguir hablando de bajada y subida. Cambiar la mente de las personas es muy difícil. Pero si no lo intentamos, estaremos transmitiendo conceptos que la gente de hoy no puede comprender.

Una cosa fue la predicación de Jesús terreno y otra muy distinta la tarea que tiene que acometer la comunidad, después de atravesar la experiencia pascual. El telón de fondo es el mismo, el Reino de Dios, vivido y predicado, pero a los primeros cristianos les llevó tiempo. En el caso de Jesús y en el de los apóstoles, el verdadero motor es el Espíritu. Con esa misma «fuerza de lo alto», nosotros tenemos que continuar la obra de Jesús.

Resurrección, ascensión, sentarse a la derecha de Dios, envío del Espíritu son todas realidades pascuales. En todas ellas queremos expresar la misma verdad: el final de «este Hombre» Jesús, no fue la muerte sino la Vida. El misterio pascual es tan rico que no podemos abarcarlo con una sala imagen, por eso tenemos que desdoblarlo para ir analizándolo por partes y poder digerirlo. Con todo lo que venimos diciendo durante el tiempo pascual, debe estar ya muy claro que después de la muerte no pasó nada en Jesús.

Una vez muerto pasa a otro plano donde no existe tiempo ni espacio. Sin tiempo y sin espacio no puede haber sucesos. Todo «sucedió» como un chispazo que dura toda la eternidad. El don total de sí mismo es la identificación total con Dios y por tanto su total y definitiva gloria. No va más. En los discípulos sí sucedió algo. La experiencia de resurrección sí fue constatable. Sin esa experiencia que no sucedió en un momento determinado, sino que fue un proceso que duró mucho tiempo, no hubiera sido posible la religión cristiana.

Una cosa es la verdad que se quiere trasmitir y otra los conceptos y fórmulas con los que intentamos llevar a los demás nuestra verdad. No estamos celebrando un hecho que sucedió hace 2000 años. Celebramos un acontecimiento teológico que se está dando en este momento. Los tres días para la resurrección, los cuarenta días para la ascensión, los cincuenta días para la venida del Espíritu, no son tiempos cronológicos sino teológicos. Lucas, en su evangelio, pone todas las apariciones y la ascensión en el mismo día. En cambio, en los Hechos habla de cuarenta días de permanencia de Jesús con sus discípulos. Quiere decir que para él no tenía ninguna importancia el tiempo cronológico.

Ni Mateo, ni Marcos, ni Juan, ni Pablo hablan de la ascensión como fenómeno físico. Solo Lucas al final de su evangelio y al comienzo de los «Hechos», narra la ascensión como un fenómeno constatable por los sentidos.

Si, como parece probable, los dos relatos constituyeron al principio un solo libro, tendríamos que se duplicó el relato para dejar uno como final y otro como comienzo de sus dos obras. Para él, el evangelio es el relato de todo lo que hizo y enseñó Jesús; los Hechos es el relato de todo lo que hicieron los apóstoles.

Esa constatación de la acción de Dios, primero en Jesús y luego en los cristianos, es una de las claves de todo el misterio pascual y en concreto es la clave para entender la fiesta que estamos celebrando.

El cielo en todo el AT, no significa un lugar físico, sino una manera de designar la divinidad sin nombrarla. Así, unos evangelistas hablan del «Reino de los cielos» y otros del «Reino de Dios». Solo con esto, tendríamos una pista para no caer en la tentación de entenderlo materialmente. Es lamentable que se siga hablando a la gente de un lugar donde se encuentra la corte celestial. Podemos seguir diciendo «Padre nuestro que estás en los cielos». Podemos seguir diciendo que se sentó a la derecha del Padre. Pero entenderlo literalmente nos mete por un callejón sin salida.

Más pistas: Hasta el s. V no se celebró ninguna fiesta de la Ascensión. Se consideraba que la resurrección llevaba consigo la glorificación. Ya hemos dicho que en los primeros indicios escritos que han llegado hasta nosotros de la cristología pascual, está expresada como «exaltación y glorificación». Antes de hablar de resurrección se habló de glorificación. Esto podía explicar la manera de hablar de ella en Lucas. Lo importante de todo el mensaje pascual es que el mismo Jesús que vivió con los discípulos, es el que llegó a lo más alto. Llegó a la meta. Alcanzó su plenitud que consiste en identificarse totalmente con Dios.

La Ascensión no es más que un aspecto del misterio pascual. Se trata de descubrir que la posesión de la Vida por parte de Jesús es total. Participa de la misma Vida de Dios y por lo tanto, está en lo más alto del «cielo». Las palabras son apuntes para que nosotros podamos entendernos. Hoy tenemos otro ejemplo de cómo, intentando explicar una realidad espiritual, la complicamos más. Resucitar no es volver a la vida biológica sino volver al Padre. «Salí del Padre y he venido al mundo; ahora dejo el mundo para volver al Padre».

Nuestra meta, como la de Jesús, es ascender hasta lo más alto, el Padre. Pero teniendo en cuenta que nuestro punto de partida es también, como en el caso de Jesús, el mismo Dios. No se trata de movimiento alguno, sino de toma de conciencia. Esa ascensión no puedo hacerla a costa de los demás, sino sirviendo a todos. Pasando por encima de los demás, no asciendo sino que desciendo. Como Jesús, la única manera de alcanzar la meta es descendiendo hasta lo más hondo. El que más bajó, es el que más alto ha subido.

El entender la subida como física es una trampa muy atrayente. Los dirigentes judíos prefirieron un Jesús muerto. Nosotros preferimos un Jesús en el cielo. En ambos casos sería una estratagema para quitarlo de en medio. Descubrirlo dentro de mí y en los demás, como nos decía el domingo pasado, sería demasiado exigente. Mucho más cómodo es seguir mirando al cielo… y no sentirnos implicados en lo que está pasando a nuestro alrededor.

En el corto relato que hemos leído hoy, se encuentran todos los elementos que hemos venido manejando en el tiempo pascual:

• la identificación de Jesús;
• la alusión a la Escritura;
• la necesidad de Espíritu;
• la obligación de ser testigos;
• la conexión de la vivencia con la misión de extender el Reino.

Se contrapone la Escritura que funcionó hasta aquel momento y el Espíritu que funcionará en adelante. Recordemos que al inicio de su vida pública, Jesús fue ungido por el Espíritu Santo para llevar a cabo su obra. Los discípulos también tienen que ser revestidos de la fuerza de lo alto para llevar a cabo la suya.

Meditación-contemplación

«Os revestirán de la fuerza de lo alto».

Este es el cambio que percibieron los apóstoles en la experiencia pascual.

Una nueva energía vital que les inunda y les transforma.

Es el «nacer de nuevo» que Jesús había propuesto a Nicodemo.

………………..

Esa energía tiene que iluminar todo mi ser.

Como una lámpara se transforma en luz cuando la atraviesa la corriente,

así mi ser se iluminará cuando conecte con lo divino.

Esa iluminación es el objetivo último de todo ser humano.

…………………

No se trata de un mayor «conocimiento» intelectual.

No es la mente la que debe iluminarse, sino el «corazón».

Aquí está la verdadera batalla,

sobre todo, para nosotros los occidentales cartesianos.

……………….

Prefacio:

Porque en esta fiesta de la ascensión

celebramos la ausencia definitiva de Jesús,

y la conciencia de que sigue con nosotros.

Su plenitud en Dios

no le impide seguir con nosotros

dándonos su fuerza por medio de su Espíritu.

Por eso….

Fray Marcos

 

JAUNAREN IGOKUNDEA-LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR, 2013ko maiatzaren 12a

JESUSEN BEDEINKAZIOA
Lk. 24, 46-53

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Azken tartetxoa bizi du Jesusek bereekin. Laster utziko ditu, Aitaren misterioan behin betiko sartzeko. Ordudanik ezin izango da haien bidelagun munduko bideetan, Galilean izan den bezala. Inork ez du ordeztuko Jesusen presentzia.

Pentsamendu bakarra du Jesusek: irits dadila herri guztietara Jainkoaren barkazioaren eta errukiaren mezua; entzun dezatela guztiek konbertsiorako haren deia; ez dadila bizi inor esperantzarik gabe. Guztiek jakin behar dute Jainkoak mugarik gabe ulertzen eta maite dituela bere seme-alabak. Nork hots egin dezake, ordea, Berri On hau?

Lukasek dakarrenez, Jesusek ez du buruan ez gotzainik, ez apaizik. Ezta doktorerik edo teologorik ere. Lurrean «lekukoak» utzi nahi ditu. Hau dute lehen egitekoa: «zuek zarete gauza hauen lekuko». Jesusen lekuko horiek izango dira Jainko on baten esperientzia aditzera emango dutenak, Jesusen biziera kutsatuko dutenak, gizatasun handiagoko mundu baten alde lan eginez.

Alabaina ondotxo ezagutzen ditu Jesusek bere ikasleak. Ahulak dira eta koldarrak. Non aurkituko dute ausardia lekukoko izateko?; hain juxtu, Inperioaren ordezkariak eta Tenpluko buruzagiek gurutzean josi duten baten lekuko izateko? Jesusek berak lasaitu ditu: «Aitak hitzeman duena bidaliko dizuet nik». Ez dute izango «goitiko indarraren» faltarik. Jainkoaren Espiritua izango dute babesle.

Jesusen gogoa grafikoki adierazteko, era harrigarrian deskribatu du Lukasek Jesusek mundu hau uzteko modua: hain zuzen, Aitagana jiratu da Jesus eskuak goratuz eta ikasleak bedeinkatuz. Bere azken keinua du. Jainkoaren ezin atzemaneko misterioan murgildu da Jesus eta haren bedeinkazioa jaitsi da mundura.

Kristauok ahaztu egin dugu Jesusen bedeinkazioaren eroale garela. Geure lehen egitekoa Jainkoaren Onberatasunaren lekuko izatea da. Esperantzari bizirik eustea. Etsi egin dugu gaitzaren aurrean. «Infernu madarikatua» dela ematen duen mundu hau, ordea, ez dago galdurik. Samurkiro eta errukibera begiratzen dio Jainkoak.

Posible da gaur egun ere ongiaren bila ibiltzea, on egitea, ongia hedatzea.Posible da gizatasun handiagoko mundu baten alde lan egitea, biziera jatorrago baten bila ibiltzea. Izan gintezke solidarioago eta geurekoikeria txikiagoko jende. Baita soilago ere eta diruaren esklabo txikiago. Ekonomi krisialdiak berak eragiten ahal digu hain ustela ez den gizarte bat bilatzera.

Jesusen Elizan ahaztu egin dugu lehenengo gauza «onberatasunaren pastoraltza» eragitea dela. Bere bizitza onberatasun-keinuak eta –hitzak ereinez igaro zuen Jesus horren lekuko eta profeta behar dugu izan. Jesusek berak horrela iratzarri zuen Galileako jendeagan Jainko Salbatzaile batekiko esperantza. Bedeinkazioa da Jesus; jendeari ezagutzera eman beharra dugu.

Ascensión del Señor (C) Lucas 24, 46-53

LA BENDICIÓN DE JESÚS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 08/05/13.- Son los últimos momentos de Jesús con los suyos. Enseguida los dejará para entrar definitivamente en el misterio del Padre. Ya no los podrá acompañar por los caminos del mundo como lo ha hecho en Galilea. Su presencia no podrá ser sustituida por nadie.

Jesús solo piensa en que llegue a todos los pueblos el anuncio del perdón y la misericordia de Dios. Que todos escuchen su llamada a la conversión. Nadie ha de sentirse perdido. Nadie ha de vivir sin esperanza. Todos han de saber que Dios comprende y ama a sus hijos e hijas sin fin. ¿Quién podrá anunciar esta Buena Noticia?

Según el relato de Lucas, Jesús no piensa en sacerdotes ni obispos. Tampoco en doctores o teólogos. Quiere dejar en la tierra “testigos”. Esto es lo primero: “vosotros sois testigos de estas cosas”. Serán los testigos de Jesús los que comunicarán su experiencia de un Dios bueno y contagiarán su estilo de vida trabajando por un mundo más humano.

Pero Jesús conoce bien a sus discípulos. Son débiles y cobardes. ¿Dónde encontrarán la audacia para ser testigos de alguien que ha sido crucificado por el representante del Imperio y los dirigentes del Templo? Jesús los tranquiliza: “Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido”. No les va a faltar la “fuerza de lo alto”. El Espíritu de Dios los defenderá.

Para expresar gráficamente el deseo de Jesús, el evangelista Lucas describe su partida de este mundo de manera sorprendente: Jesús vuelve al Padre levantando sus manos y bendiciendo a sus discípulos. Es su último gesto. Jesús entra en el misterio insondable de Dios y sobre el mundo desciende su bendición.

A los cristianos se nos ha olvidado que somos portadores de la bendición de Jesús. Nuestra primera tarea es ser testigos de la Bondad de Dios. Mantener viva la esperanza. No rendirnos ante el mal. Este mundo que parece un “infierno maldito” no está perdido. Dios lo mira con ternura y compasión.

También hoy es posible buscar el bien, hacer el bien, difundir el bien. Es posible trabajar por un mundo más humano y un estilo de vida más sano. Podemos ser más solidarios y menos egoístas. Más austeros y menos esclavos del dinero. La misma crisis económica nos puede empujar a buscar una sociedad menos corrupta.

En la Iglesia de Jesús hemos olvidado que lo primero es promover una “pastoral de la bondad”. Nos hemos de sentir testigos y profetas de ese Jesús que pasó su vida sembrando gestos y palabras de bondad. Así despertó en las gentes de Galilea la esperanza en un Dios Salvador. Jesús es una bendición y la gente lo tiene que conocer. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

* ORAR CON EL EVANGELIO(Lc. 24,46-63)

* LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR.(MAYO 12 de 2013)

* La Ascensión de Jesús de Nazaret inicia otra etapa de salvación, ya que al desaparecer Jesús de entre los Apóstoles con presencia corporal, se abre el tiempo del Espíritu que Él promete. Pero ellos viven ante esto el impacto de la ausencia, de nostalgia. Por eso Jesús, Maestro y Amigo les repite y nos repite:
“YO ESTARÉ CON VOSOTR@S TODOS LOS DÍAS”
* La Ascensión es, pues, relevo. Jesús entrega a l@s cristian@s su muerte, su resurrección y su oferta universal de salvación y misión. Y con nuestro testimonio tenemos que manifestar que la carrera de la vida tiene sentido y tiene una meta victoriosa.
* Desde la Encarnación en que Jesús se humaniza, El es el modelo y fin del universo creado. (Col. 1,17).
* Resulta más fácil creer si podemos contemplar su presencia en todo; en el día a día de la vida humana, en la historia, en el dolor y el mal, en todo ser con toda su belleza, siempre en el misterio del ser humano tan, tan profunda.. Este ser humano al que Jesús se acercó de manera especial en el hombre herido, a ell@s se acercó con especial Amor. Vivió entre el pueblo humilde y rodeado de los que el pueblo y las autoridades excluían. Jesús rechazó la oferta de dominar y subió al monte a orar cuando el pueblo quiso hacerle rey. La altura de Jesús se mide por su amor hasta la muerte por nosotr@s y su servicio.
* Por eso la celebración de hoy es el fundamento de nuestra esperanza porque tenemos junto al Padre el mejor intercesor que gestiona nuestros asuntos ante El. Es fiel y conoce por experiencia la vida de los humanos, ya que “nació de mujer” (Gál.4,4) como uno más de nuestra historia. (Fil.2,7).
* Hoy volvemos a contemplar a Cristo ascendiendo a los cielos y repitiendo a cada un@ de nosotr@s el encargo de SER SUS TESTIGOS. El encargo de ser TESTIMONIO, de SERVICIO, ENTREGA, cerca del más necesitado.. Ser cristian@ no tiene otra finalidad. Se es cristian@ en cuanto se reproduce, en mayor o menor grado, el talante y el estilo de Cristo.
* No tengamos miedo porque El nos sigue diciendo: “NO OS DEJARÉ SOLOS”. “OS ENVIARÉ LA FUERZA DE MI ESPÍRITU” “YO ESTARÉ CON VOSOTROS TODOS LOS DÍAS”
* Que sigamos con ánimo y alegría nuestra misión con la fuerza del Espíritu de Jesús.

* ORAMOS
* Como los discípulos ante la noticia de que se iba, le decimos: quédate, Jesús de Nazaret que se hace tarde, que el camino es largo y el cansancio grande… Y Jesús nos sigue repitiendo:
“No os dejaré solos”. “Estaré con vosotr@s todos los días”
”Os enviaré la fuerza de mi Espíritu”.
Quédate Señor, míranos con tus ojos de Luz y vida, muéstranos paciente, tus enseñanzas, ábrenos los ojos de la fe dormida.
Y sigue resonando sus Palabras:
“No os dejaré solos”. “Yo estaré con vosotr@s todos los días”
Quédate y renueva en nosotr@s, valores y sueños; danos tu alegría y tu paz de nuevo. Condúcenos siempre al mundo, a la vida, al que necesita, al pobre, al enfermo, al pequeño, y así veremos tu rostro cada día…
Que no nos quedemos mirando al cielo. Que resuenen sus Palabras en nosotr@s y que las hagamos vida con la fuerza de su Espíritu
“Id y haced discípul@s de todos los pueblos; Yo estoy con vosotr@s todos los días, hasta el fin del mundo” AMÉN.
*ZURIÑE

VI DOMINGO DE PASCUA, 5 de Mayo de 2013, Jn.14, 23-29

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 14, 23-29

Seguimos en el discurso de despedida. El tema del domingo pasado era el amor manifestado en la entrega a los demás. Terminábamos diciendo que ese amor era la consecuencia de una experiencia interior, relación con lo más profundo de mi mismo que es Dios. Hoy nos habla el evangelio de lo que significa esa vivencia intima. La Realidad que soy, es mi verdadero ser. El verdadero Dios no es un ser separado que está en alguna parte de la estratosfera sino el fundamento de mi ser y de cada uno de los seres del universo.

Recordemos que el discurso de despedida del evangelio de Juan es un montaje teológico que pone en boca de Jesús lo que había sido la experiencia de la comunidad durante setenta años. Eso lo hace mucho más interesante aún, que si hubiera sido pronunciado por Jesús. Nos habla de cómo entendía y practicaba aquella comunidad el seguimiento de Jesús. No se trataba de seguir a un líder que desde fuera les marcaba el camino, sino de descubrir la experiencia más profunda de Jesús, y repetirla en cada uno de los cristianos.

En estos siete versículos podemos descubrir las dificultades que encuentra el ser humano cuando trata de expresar la experiencia interior. Por cada afirmación que se hace en lo versículos que hemos leído hoy, encontramos en el evangelio otra que dice exactamente lo contrario. Es la mejor prueba de que las expresiones sobre Dios no se pueden entender al pie de la letra porque nunca son apropiadas. Necesitan interpretación porque los conceptos no son adecuados para expresar las realidades trascendentes. En este orden puede ser verdad una afirmación y la contraria. El dedo y la flecha pueden apuntar los dos a la luna.

En Jn 15,9 dice: Como el Padre me ha amado así os he amado yo, permaneced en mi amor. Aquí dice: «si alguno me ama le amará mi Padre…» ¿Quién ama primero?

Jesús había dicho que iba a prepararles sitio en el hogar del Padre, para después llevarles con él (14.2). Ahora dice que el Padre y él mismo vendrán al interior de cada uno.

Les había advertido: «como me persiguieron a mí, os perseguirán a vosotros (Jn 16,2). Ahora nos dice: «la paz os dejo, mi paz os doy».

Nos había dicho: yo y el Padre somos uno (10,30). Quien me ve a mí ve a mi Padre (14,9). Ahora nos dice: El Padre es más que yo.

No os dejaré huérfanos, volveré para estar con vosotros (14,18). Y ahora nos dice que el Padre mandará el Espíritu en su lugar.

Digerir estas aparentes contradicciones es una de las claves para entender la experiencia pascual.

Insisto, una cosa es el lenguaje y otra la realidad que queremos manifestar con él. Dios no tiene que venir de ninguna parte para estar en lo hondo de nuestro ser. Está ahí desde antes de existir nosotros. No existe «alguna parte» donde Dios pueda estar, fuera de mí y del resto de la creación. Dios es lo que hace posible mi existencia. Soy yo el que estoy fundamentado en Él desde el primer instante de ser. El descubrirlo en mí, el tomar conciencia de esa presencia, es como si viniera. Esta verdad es la fuente de toda religiosidad.

El hecho de que no llegue a mí desde fuera ni a través de los sentidos, hace imposible toda mediación. Es más, todo intermediario, sean personas, sean instituciones, me alejan de Él más que me acercan. En el AT, la presencia de Dios se localizaba en un lugar, la tienda del encuentro o el templo. La «total presencia» debía ser una de las características de los tiempos mesiánicos. Desde Jesús, el lugar de la presencia de Dios es el hombre. Dentro de ti lo tienes que experimentar; pero también descubrirlo dentro de cada uno de los demás seres humanos. Pero ¡ojo! La presencia surge de dentro, pero no será únicamente interna.

El Espíritu es el garante de esa presencia dinámica: «os irá enseñando todo». Por cinco veces, en este discurso de despedida, hace Jesús referencia al Espíritu. No se trata de la tercera persona de la Trinidad, sino de la divinidad como fuerza (ruah). «Santo» significa separado; pero no separado de Dios, sino separado de las actitudes del mundo. Si esa Fuerza de Dios no nos separa del mundo (opresión), no podremos comprender el amor.

«Os conviene que yo me vaya, porque si no, el Espíritu no vendrá a vosotros.» Ni el mismo Jesús con sus palabras y acciones fue capaz de llevar a los apóstoles hasta la experiencia de Dios, que les ayudaría a descubrir al mismo Jesús. Mientras estaba con ellos, estaban apegados a su físico, a sus palabras, a sus manifestaciones humanas. Todo muy bonito, pero que les impedía descubrir la verdadera identidad de Jesús. Al no ver a Dios en Jesús, tampoco descubrieron la realidad de Dios dentro de ellos. Cuando desapareció, se vieron obligados a buscar dentro de ellos, y allí encontraron lo que no podían descubrir fuera.

El Espíritu no añadirá nada nuevo. Solo aclarará lo que Jesús ya enseñó. Las enseñanzas de Jesús y las del Espíritu son las mismas, solo hay una diferencia. Con Jesús, la Verdad viene a ellos de fuera. El Espíritu las suscita dentro de cada uno como vivencia irrefutable. Mientras el Espíritu no nos separe del mundo, no podremos comprender las enseñanzas de Jesús. Esto explica tantas conclusiones equivocadas de los discípulos durante la vida de Jesús. Las palabras (aunque sean las de Jesús) y los razonamientos no pueden llevar a la comprensión. El Espíritu les llevará a experimentar dentro de ellos la misma realidad que Jesús quería explicar. Entonces no necesitarán argumentos, sino que lo verán claramente.

«Paz» era el saludo ordinario entre los semitas. No solo al despedirse, sino al encontrarse. Ya el «shalom» Judío era mucho más rico que nuestro concepto de paz, pero es que el evangelio de Juan hace hincapié en un «plus» de significado sobre el ya rico significado judío. La paz de la que habla Jesús tiene su origen en el interior de cada uno. Es la armonía total, no solo dentro de cada persona, sino con los demás y con la creación entera. Sería el fruto primero de unas relaciones auténticas en todas direcciones. Sería la consecuencia del amor de Dios en nosotros, descubierto y vivido. La paz no se puede buscar directamente. Es fruto del amor. Solo el Amor descubierto dentro y manifestado, lleva a la verdadera paz.

Deben alegrarse de que se vaya, porque ir al Padre, aunque sea a través de la muerte, no es ninguna tragedia. Será la manifestación suprema de amor, por lo tanto, será la verdadera victoria sobre el mundo y la muerte. El Padre es mayor que él porque es el origen. Todo lo que posee Jesús procede de Él. Aquí tampoco habla la segunda persona de la Trinidad; estaríamos poniendo en boca de Jesús una herejía. No olvidemos que Jesús, para el evangelista, es un ser humano a pesar de su preexistencia: «Tomó la condición de esclavo, pasó por uno de tantos…» También en Jesús, Dios se manifiesta en lo humano, pero Dios no es lo que se ve ni lo que se palpa ni lo que se oye de Jesús. Dios está en Jesús, pero es otra cosa.

«El Padre es más que yo». Dios se manifiesta y se vela en la humanidad de Jesús. La presencia de Dios en él, no es demostrable. Está en el hombre sin añadir ni obrar nada. El verdadero Dios es siempre un Dios escondido. Decía Pascal: «Toda religión que no afirme que Dios está oculto, no es verdadera». Un sufí persa de la Edad Media lo dejó bien claro:

Calle mi labio carnal,
habla en mi interior la calma
voz sonora de mi alma
que es el alma de otra alma
eterna y universal.
¿Dónde tu rostro reposa
alma que a mi alma das vida?
Nacen sin cesar las cosas,
mil y mil veces ansiosas
de ver tu faz escondida.

En la Biblia existe una tensión entre la trascendencia y la inmanencia de Dios. El hombre no puede ver a Dios sin morir. No puede ser representado por ninguna imagen. No puede ser nombrado. Pero a la vez, se presenta como compasivo, como pastor de su pueblo, como esposo, como madre que no puede olvidarse del fruto de su vientre. En el NT, se acentúa el intento de acercar a Dios al hombre. Los conceptos de «Mesías», «Siervo», «Hijo de hombre», «Palabra», «Espíritu», «Sabiduría», incluso «Padre», son todos ejemplos de ese intento. No se trata de una simple cercanía, sino de una identificación absoluta de Dios con cada uno.

Meditación- contemplación

«Vendremos a él y haremos morada en él».

Jesús descubrió esa presencia absoluta de Dios.

Todo lo que vivió y enseñó, fue consecuencia de esa experiencia.

Sabía que era la clave para que el hombre alcanzase plenitud.

……………….

Sin experiencia interior no hay posibilidad de salvación.

Sin identificación con lo divino no puede haber verdadera humanidad.

Sin descubrir el tesoro que hay dentro de ti,

nunca estarás dispuesto a vender todo lo demás para adquirirlo.

…………………..

Debo preocuparme mucho menos por los que hago.

Tengo que dedicar mis energías a descubrir lo que soy.

Lo que haga, será inevitablemente, consecuencia de lo que creo ser.

Una vez más estoy ante la alternativa: programación o vivencia.

………………….

Fray Marcos

* ORAR CON EL EVANGELIO:(Jn.14,23-29)

•DOMINGO VI DE PASCUA– C – (Mayo 5 de 2013)

* De nuevo este domingo el evangelio nos lleva a la última Cena de Jesús. Como nos cuenta Juan. Parece que Jesús reserva para este momento, en este clima de intimidad, el consejo principal para sus discípul@s, lo que ha sido el empeño fundamental: El Amor es la clave, la luz que ilumina todo lo demás. La vivencia desde el amor es la única señal del grupo, de la comunidad. Sin Amor un@ está fuera. En este clima de despedida Jesús anuncia, promete y revela una nueva forma de presencia.
“Yo soy el Camino… Creedme Yo estoy con el Padre y el Padre está conmigo” jesús anuncia y garantiza la nueva presencia de Dios. “No os dejaré desamparad@s; volveré…” “El espíritu santo que os enviará el Padre cuando recordéis mi nombre, ese, os lo enseñará todo”
Donde hay amor allí está Dios. Donde hay Amor gratuito y entregado, pasión por la justicia, vida en verdad, construcción del Reino en fraternidad allí está el Espíritu de Jesús
* La nueva forma de vida inaugurada por Jesús exige un compromiso radical y así llegaremos a ser “personas nuevas” comprometidas con la causa de los pobres. Amar la causa de Dios es ser fiel a su proyecto, un proyecto no encasillado en ritos externos como era la circuncisión.
* Así, Dios, por la fuerza del Amor, se convierte en familia, en comunidad, porque el amor siempre rompe las fronteras del individualismo. El Amor verdadero, como la verdadera fe, siempre lleva a las obras, a los detalles, siempre produce buenos frutos.
* Permanecer en el Amor de dios es guardar su Palabra y sus mandamientos. Aunque el amor es un sentimiento interior, tiene unas manos largas para llegar a l@s herman@s y se realiza en las obras.
Es el Espíritu de Jesús quien en el día a día del camino de nuestra vida, del camino de la Iglesia nos ayuda a entender vitalmente el evangelio y a vivir en comunión con Cristo.

* ORACIÓN
* Te damos gracias, Jesús Resucitado, porque tu alegría consiste en habitar en nosotr@s.
Haznos conscientes y capaces de ayudar a descubrir tu presencia a cuantos desean conocerte o a quienes buscan el sentido de la vida.
Haznos también personas de diálogo, capaces de escuchar a l@s demás, y capaces sobre todo de escuchar la voz del Espíritu, como fueron l@s primeros cristian@s.
* Que no busquemos imponer ni imponernos, sino descubrir y recorrer junt@s los caminos por los que Tú deseas conducirnos.
* Ayuda a tu Iglesia, Jesús de Nazaret a ser como una ciudad de puertas siempre abiertas a los cuatro puntos de la tierra, donde Tú seas la Luz que nos guía y donde cada persona sienta el gozo de ser el templo donde Tú habitas.
* Hoy también queremos saludar a María en este mes que le dedicamos a Ella, como ejemplo de mujer y Madre entregada y a la vez felicitamos y pedimos para que la sepamos imitar todas las madres del mundo. AMÉN

* SEGUIMOS ORANDO COMO OFRENDA FECUNDA
* Haznos ofrenda Jesús de Nazaret, hoy contigo, de justicia y reconciliación, pan partido, siempre repartido, en la mesa de la comunión.
* Haznos vida, cariño y entrega, que valientes podamos romper, actitudes que matan la vida, que nos llenan de miedo y nos quitan la fe.
* Que tu entrega y pasión por la vida se abra espacio en nuestro interior.
Que tu vida, ofrenda fecunda, se haga fruto en nuestro corazón. AMÉN
ZURIÑE