*ORAR CON EL EVANGELIO:(Mt.11.2-11)

• DOMINGO 3º-ADVIENTO-A- DICIEMBRE 15

• ESTAD SIEMPRE ALEGRES EN EL SEÑOR. EL SEÑOR ESTÁ CERCA.
La Iglesia siempre ha llamado a este domingo de Adviento, el domingo de la alegría
¡Gaudete! Y se debe a que toda la Liturgia nos anuncia a Jesucristo como la causa de nuestra alegría de nuestra salvación. La alegría del Evangelio es una alegría que viene de lo Alto, pero que al mismo tiempo, debe surgir de nuestro interior. Los cristianos sabemos que la Buena Nueva de la Salvación es un mensaje de alegría. Esta alegría y también la conversión a la que se nos invitaba el domingo anterior, ha de ser fermento de un nuevo mundo y sociedad, donde los últimos serán los primeros. Pero eso sólo puede ser si nosotros colaboramos. Dios actúa a través de nuestros corazones y nuestras manos.
* Nos acercamos con pasos firmes a la Navidad, todo lo anuncia. Hay muchos mensajes navideños. Muchos no son de verdad. Hay algunos que “allanan el camino”. Otros anuncios “levantan muros”… Hay que estar atentos para saber distinguirlos.
Los anuncios de encuentro gratuito con las personas, de búsqueda de paz y justicia, de perdón, de un mundo donde todos tengan qué comer y qué vestir… son anuncios de Navidad. Dan vida y una vida para todos. Los anuncios que prometen felicidad a costa de la tarjeta de crédito, que piensan en singular, o que esconden injusticias… anuncian navidades de muchas luces, pero de poca vida.
La alegría, es signo de Dios. Una alegría que sueña con un mundo en paz y que trabaja por hacer posible la justicia.
La iglesia es signo del nacimiento de Dios en la humanidad: la Eucaristía, la vida compartida en comunidad, el compromiso por la justicia… (Hay muchos que viven esto) son expresión de un Dios que mira con cariño a la humanidad, que sueña con un mundo en paz, que suscita profetas de Amor.
La alegría tiene que ser una nota constitutiva de la Iglesia que confía en Dios, que mira compasiva a los necesitdos, que celebra la vida y que apuesta por ser signo de un NIÑO que seguirá transformando corazones y renovando la humanidad…aunque, en ocasiones, nos cueste verlo. El DIOS-CON-NOSOTROS sigue cumpliendo su promesa. En Jesús Dios nos revela su proyecto. En Jesús se encarna el Amor infinito de un Dios Amigo y Salvador. Pero ¡atención! El, cuenta con nosotros.
* ORACIÓN
Dios Padre nuestro, que vienes a salvarnos, nos gustaría tener el gozo y la alegría de Isaías cuando anunciaba la proximidad de la salvación y tu presencia en medio del pueblo.
Ayúdanos, tú mismo, Dios nuestro, a descubrir que nosotros tenemos más motivos que Isaías y los antiguos profetas, para estar alegres, porque Jesucristo ya ha venido es el DIOS-CON-NOSOTROS.
Ayúdanos, a que seamos personas y comunidades de fe capaces de provocar preguntas en los que nos rodean y que buscan un sentido a la vida y al mundo.
Ayúdanos a saber llevar la Buena Noticia de tu Amor y Esperanza a quienes lo ven todo negativo.
Que a pesar las dificultades, sembremos y propaguemos la alegría de saber, que tú Jesús,
VINISTE, VIENES SIEMPRE, Y VENDRÁS. AMÉN.

SEGUIMOS ORANDO

¡ALEGRÍA, QUE JESÚS ESTÁ CERCA!
“Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres” nos dice San Pablo.
¿Cómo conseguir y participar de este gozo y alegría?
Jesús de Belén, en mi interior resuena el eco.
Juan Bautista nos explica cómo alcanzarlo:
Comparte lo que eres y tienes con los demás.
No te aproveches de tu situación y actúa con justicia.
Sé responsable en tus tareas y obligaciones.
Trata a todos como te gusta ser tratado…
Y así me haces descubrir que este es el camino para vivir la Buena Noticia
Y participar ya de la alegría, porque cuando lo hacemos así,
“TE SENTIMOS CERCA”
Y empezamos a saborear tu Paz y alegría.
Porque sabemos que contigo, así será.
Que celebremos la Navidad haciendo posible que tu Palabra, que es fuente de vida, sea acogida y vivida en cada corazón y que la BUENA NUEVA DE JESÚS, arraigue más profundamente entre nosotros. AMÉN
ZURIÑE

ABENDUALDIKO 3. IGANDEA, «ZAURIAK SENDATU-CURAR LAS HERIDAS», José A. Pagola

Mt. 11, 2-11

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA.- Jesusen jarduerak nahasirik utzi zuen Joan Bataiatzailea. Honek Mesias bat espero zuen, munduan bekatua desegingo zuena Jainkoaren epai zorrotza ezarriaz, eta ez Mesias bat, zauriak sendatzera eta sufrimendua arintzera emanik biziko zena. Makeronteko presondegitik mezu bat bidali dio Jesusi: «Zu al zara etortzekoa dena ala beste baten zain bizi behar dugu?»

Profeta sendatzaile baten bere biziera kontatuz erantzun dio Jesusek «Esan Joani ikusten eta entzuten ari zaretena: itsuek ikusten dute eta ezinduak ibili dabiltza; lepradunak garbi gelditzen dira eta gorrek entzuten dute; hildakoak pizten dira eta behartsuei Berri Ona hots egiten zaie». Hauxe da egiazko Mesias: sufrimendua arintzera etorri dena, bizitza sanotzera eta behartsuei esperantzaren argia piztera.

Aita errukitsu batek bidali duela sentitu du Jesusek, gizon-emakume guztientzat mundu duinago eta zoriontsuago bat nahi duen Aitak. Horregatik, zauriak sendatzeari, oinazeak sanotzeari eta bizitza askatzeari emanik bizi da. Eta horregatik eskatu die guztiei: «Izan errukitsu, zuen Aita errukitsu den bezala».

Jesusek ez du uste Epaile zorrotz bat bezala bidalia denik, bekatariak juzgatzera eta mundua gaitzestera. Horregatik, ez da ariko jendeari beldurra nola sartuko zuzentasun zorrotz baten keinuak eginez; baizik eta bere adiskidetasuna eta barkazioa eskainiko die bekatariei eta prostituituei. Eta horregatik egin die guztiei erregu hau: «Ez epaitu eta ez zaituzte epaituko».

Jesusek ez du inor sendatu apeta hutsez edota sentsazionalismo baten bila. Errukiak eraginda sendatzen du: jende gaixo, lur jotako eta hautsi horren bizitza berregin nahi du. Horiek dira lehenak esperimentatzen, bizitza duin eta osasuntsu baten adiskidea dela Jainkoa.

Jesusek ez zuen sekula azpimarratu bere sendatzeen mirarizko izaerarik; ez zuen pentsatu sendatze horiek izango zirela munduan sufrimendua kentzeko errezeta erraz bat. Ezaugarri bezala aurkeztu zuen bere jarduera sendatzaile hori; hain juxtu, zein norabidetan jardun bere jarraitzaileei agertzeko, berak «Jainkoaren erregetza» deitzen zuen Aitaren egitasmo gizatartzaileari bideak irekitzeko.

Frantzisko aita santuak dio, zeregin premiazkoa dela «zauriak sendatzea»: «Garbi dakusat Elizak gaur egun egin behar duena zauriak sendatzeko gaitasuna agertzea dela, eta beroa, hurbiltasuna eta ondokotasuna eskaintzea bihotzei… Hau da lehenengo gauza: zauriak sendatzea, zauriak sendatzea». Ondoren dio: «jendearen kargua hartzea, bidelagun bihurturik samariar onak bezala igurtziz, garbituz eta kontsolatuz». Orobat dio: «jendearekin ibili gauez, solas egiten jakin eta, are gehiago, haien gauera eta ilunera jaitsiz bidea galdu gabe».

Bere eginkizuna ikasleei gomendatzean, Jesusek ez ditu imajinatzen doktore, hierarka, liturgia-jakitun edo teologo, baizik eta sendatzaile. Bikoitza izango dute beren egitekoa: Jainkoaren erregetza hurbil dela hots egin eta gaixoak sendatu.

3 Adviento (A) Mateo 11, 2-11

CURAR HERIDAS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA.- La actuación de Jesús dejó desconcertado al Bautista. Él esperaba un Mesías que extirparía del mundo el pecado imponiendo el juicio riguroso de Dios, no un Mesías dedicado a curar heridas y aliviar sufrimientos. Desde la prisión de Maqueronte envía un mensaje a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”.

Jesús le responde con su vida de profeta curador: “Decidle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia”. Este es el verdadero Mesías: el que viene a aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir un horizonte de esperanza a los pobres.

Jesús se siente enviado por un Padre misericordioso que quiere para todos un mundo más digno y dichoso. Por eso, se entrega a curar heridas, sanar dolencias y liberar la vida. Y por eso pide a todos: “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”.

Jesús no se siente enviado por un Juez riguroso para juzgar a los pecadores y condenar al mundo. Por eso, no atemoriza a nadie con gestos justicieros, sino que ofrece a pecadores y prostitutas su amistad y su perdón. Y por eso pide a todos: “No juzguéis y no seréis juzgados”.

Jesús no cura nunca de manera arbitraria o por puro sensacionalismo. Cura movido por la compasión, buscando restaurar la vida de esas gentes enfermas, abatidas y rotas. Son las primeras que han de experimentar que Dios es amigo de una vida digna y sana.

Jesús no insistió nunca en el carácter prodigioso de sus curaciones ni pensó en ellas como receta fácil para suprimir el sufrimiento en el mundo. Presentó su actividad curadora como signo para mostrar a sus seguidores en qué dirección hemos de actuar para abrir caminos a ese proyecto humanizador del Padre que él llamaba “reino de Dios”.

El Papa Francisco afirma que “curar heridas” es una tarea urgente: “Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor, cercanía y proximidad a los corazones… Esto es lo primero: curar heridas, curar heridas”. Habla luego de “hacernos cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela”. Habla también de “caminar con las personas en la noche, saber dialogar e incluso descender a su noche y oscuridad sin perderse”.

Al confiar su misión a los discípulos, Jesús no los imagina como doctores, jerarcas, liturgistas o teólogos, sino como curadores. Su tarea será doble: anunciar que el reino Dios está cerca y curar enfermos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

3º DOMINGO DE ADVIENTO, «A JESÚS, NUNCA TERMINAREMOS DE CONOCERLO» Fray Marcos

A JESÚS, NUNCA TERMINAREMOS DE CONOCERLO

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Mt 11, 2-11

Después de haber hablado de la vida pública de Jesús durante ocho capítulos, el evangelio de Mateo vuelve a hablar de Juan de una manera sorprendente. Mateo ya nos ha dicho quién es Jesús, pero Juan desde la cárcel no las tiene todas consigo.

La pregunta a Jesús es muy concreta, pero él responde a dos cuestiones muy distintas. De sí mismo responde de manera indirecta con lo que dice Isaías del Mesías. De Juan responde por su cuenta y riesgo, de una manera también sorprendente. La propuesta del evangelio de hoy es desconcertante. El Precursor dudando que el anunciado sea auténtico.

¡Cómo que Juan no sabía quién era Jesús! ¿No había dicho que no era digno de llevarle las sandalias? ¿No había dicho que su bautismo era sólo de agua, que él bautizaría con Espíritu Santo? ¿No había dicho que él era el que tenía que ser bautizado por Jesús? ¿No había visto al Espíritu bajar sobre él? ¿No había oído la voz del cielo: Este es mi Hijo amado? ¿A qué viene ahora la pregunta ingenua de, si es o no es, el que ha de venir? Está claro que este episodio tiene muy pocas probabilidades de ser histórico.

Una vez más recordamos que los evangelios no son crónicas de sucesos. Aunque hacen referencia a hechos que sucedieron realmente, la intención al relatarlos es aclarar problemas teológicos. El tema que se propone hoy fue muy difícil de resolver para los primeros cristianos, que eran todos judíos. Su mensaje y su manera de comportarse, nada tenía que ver con lo que los judíos de su tiempo esperaban del Mesías. No se trata de hablar de Juan, cuanto de intentar que todos se den cuenta del significado de Jesús.

Los evangelios nacen en una cultura oriental, completamente distinta de la cultura grecorromana donde se desplegó más tarde el cristianismo. En aquella cultura, la manera de comunicar verdades, era el relato. Contando una historia, se le dice al interlocutor lo que se le quiere comunicar. Nada que ver con la cultura grecorromana, que había desarrollado un lenguaje lógico, discursivo, racional, que por medio de silogismos accedía y comunicaba la verdad. Sigue siendo una catástrofe para la interpretación del evangelio que nos empeñemos en mirar como lenguaje lógico lo que no es más que un relato, y tomarlo como crónicas de sucesos históricos.

En estos días de Navidad, da verdadera pena oír hablar de los pastores, de los reyes magos, de los inocentes, de los ángeles apareciéndose a los pastores o de las apariciones a María y a José, como historias reales, cuyo objetivo es comunicarnos lo que pasó. Y todo, sin hacer puñetero caso a los exegetas que llevan más de dos siglos diciendo que esa no es la manera adecuada de entender la Biblia.

No sólo distorsionamos los textos, haciéndoles decir lo que no dicen; sino que nos quedamos sin el verdadero mensaje, y esto es mucho más grave. Podéis imaginar lo que yo siento cuando veo a una persona salirse de la iglesia por oírme decir que esos relatos no son historia.

«Contadle a Juan lo que estáis viendo». No les está diciendo que su misión sea curar a los inválidos. Lo que hace Jesús es recordar la manera de hablar de Isaías, para que Juan asocie lo visto con los tiempos mesiánicos. Ni todos los leprosos van a quedar limpios, ni todos los sordos van a oír (en realidad no llegan a una docena los milagros que nos cuentas los evangelios).

Además, también dice Isaías que el lobo habitará con el cordero y la pantera se tumbará con el cabrito, que el desierto y el yermo se regocijarán, que se alegrarán el páramo y la estepa. Estas imágenes no tenemos más remedio que entenderlas como símbolos. ¿Por qué esperamos que los ciegos vean, los sordos oigan, cuando llegue el Mesías?

¿Por qué habla de ciegos, sordos, cojos, inválidos, leprosos…? Son colectivos objeto de marginación. El texto quiere decir que la llegada del Reino tendrá consecuencias para todos, pero sobre todo para los más desfavorecidos, que habían perdido toda esperanza. Quiere decir que el que acoja el Reino, saldrá de la dinámica de la opresión y entrará en la dinámica del servicio.

Por cierto, entre los signos de la presencia del Mesías no hay ni un solo signo religioso: ni culto ni rezos ni sacrificios… Esto tenía que hacernos pensar. Los cristianos nos olvidamos con frecuencia que, para Jesús, lo primero es el hombre; incluso antes que el culto (Dios).

La buena noticia que se anuncia a los pobres (que hemos olvidado los cristianos) es la noticia de que Dios es Abba para todos.

La noticia de que la salvación viene de Dios y ya se la ha concedido a todos.

La noticia de que Dios no va a pedirnos cuenta de nuestros pecados, sino que nos ha liberado ya de todos ellos.

La noticia de que no son los sabios y entendidos los que descubrirán ese Dios sino los sencillos.

La noticia de que no son los que detentan el poder, sea civil o religioso, los que están más cerca de Dios, sino los que lo sufren y padecen.

La noticia de que no son los «buenos» los que encontrarán a Dios de cara, sino las prostitutas y los pecadores.

Ni Juan ni los apóstoles estaban capacitados para entender a Jesús. Su figura no se ajusta al Mesías que ellos esperaban. Jesús rompe todos los moldes, desbarata todas las expectativas. Lo que aporta va en la dirección contraria de lo que esperaban. No viene a imponer nada, sino a proponer una dinámica de servicio. Su actitud de no-violencia, de no defenderse de los enemigos, de no destruir al adversario, escandaliza a todos, incluido a Pedro. No sólo no viene a imponer «justicia» sino que acepta la injusticia en su propia carne. De ahí la frase final de Jesús: «y dichoso el que no se escandalice de mí».

El Reino no lo hacen presentes los ciegos o sordos o cojos curados, sino el que se preocupa de ellos. Solo los hechos en beneficio de los demás hacen presente a Dios.

Seguimos escandalizándonos, porque la salvación que Jesús nos trajo no responde a la que nosotros seguimos esperando. Seguimos sin enterarnos de que el amor que predica Jesús es absolutamente eficaz si se hace vida, pero es completamente inútil si se queda en teoría.

El amor nunca se pondrá al servicio de nuestro ego para conseguir seguridades o alcanzar provecho personal. El amor va siempre en dirección a los demás y se olvida de sí mismo. Nos empujará siempre a desprendernos de nuestro ego, potenciando la unidad con los demás. El amor compasivo es nuestra verdadera naturaleza. El egoísmo es nuestra destrucción.

En contra de lo que solemos pensar, la inmensa mayoría de las miserias humanas no están a la vista. Todos estamos rodeados de carencias, más importantes que las estrictamente vitales como pueden ser alimento y vestido. La falta de alimento me puede matar biológicamente, pero la falta de amor (activo o pasivo) me mata como ser humano, y eso es mucho más grave.

Todos necesitamos ayuda de los demás en mil aspectos, que ni siquiera queremos reconocer. Pero también yo puedo ayudar a todos los seres humanos que encuentro en mi camino. Cada uno necesitará algo distinto, pero puedo estar seguro de que todos esperan algo de mí. Entraré en la dinámica del Adviento cuando haga presente el Reino, no defraudando al que espera algo de mí.

Meditación-contemplación

¡Dichoso el que no se sienta defraudado por mí!

Todos nos sentimos de una u otra manera defraudados.

La realidad no suele ser como nosotros la imaginamos,

Y seguimos esperando que Dios arregle por fin las cosas.

………………………

La preocupación inmediata por nuestro ser biológico

puede impedir el descubrimiento de nuestro ser más profundo.

Y arruinar nuestras posibilidades como seres humanos.

La única manera de buscarla, es la meditación.

……………

Hay que nacer de nuevo, decía Jesús a Nicodemo.

Para nacer del Espíritu, hay que trascender lo puramente biológico.

La perla que hay en nuestro interior, está escondida.

Si no me pongo a buscarla con empeño, nunca la encontraré.

……………………

Fray Marcos

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.1.26-38)

DOMINGO 2º DE ADVIENTO.
* LA INMACULADA CONCEPCIÓN.

* María, tiene el papel más importante en la Liturgia del Adviento y Navidad. Tanto María como la Iglesia (Que somos todos los bautizados) tenemos la misión de hacer que Jesús esté presente en el mundo y pueda realizarse el proyecto de Dios.
* Este año la celebración de esta gran fiesta de la Inmaculada, cae en el 2º domingo de Adviento, en el que Juan Bautista año tras año nos trae y recuerda el siguiente mensaje: “Preparad el camino al Mesías”. Cuántas oportunidades de allanar caminos tendiendo manos, uniendo corazones, perdonando, entregándose a fondo perdido. Y tanto el profeta Isaías como Juan y luego el mismo Jesús, nos hacen una llamada urgente a la conversión, porque se acerca el Reino de Dios. “Convertíos y creed en la Buena Noticia”. Hay que abandonar lo viejo, caduco, para abrazar el nuevo camino de salvación. Convertirse es cambiar el corazón, la actitud, si es necesario la mentalidad, y como consecuencia la vida.
* Para ello como Juan, tenemos que recuperar el desierto para poder luego comunicar a los demás, Desierto que equivale a SILENCIO. En el silencio las palabras pueden encontrar su fuerza.
En el desierto Juan, abre un camino que estaba obstruido, en el desierto= SILENCIO, se recupera el espacio interior para reemprender el diálogo con Dios, que la vida con sus ocupaciones, nos corta tantas veces.
* Si alguien vivió todo esto intensamente fue esa Mujer elegida por Dios. María se sentía pobre y pequeña. No había en ella ningún tipo de apego u orgullo. Humilde y vacía, desde el silencio, pedía a Dios que la llenara; y Dios le estaba pidiendo que se dejara llenar.
De Dios partió la iniciativa. Dispuso a María de las actitudes necesarias. Y María, fue dando en cada momento la respuesta afirmativa. A cada súplica de María, más amor de Dios.
Llena de gracia, llena del amor de Dios, llena del Espíritu Santo. Así, María, favorecida de Dios, podrá llegar a ser la Madre de Dios. No hay más gracia posible, no hay gracia mayor.
La grandeza de María no está en su nombre ni apellido sino en que vive con Dios y en Dios. María se ha vaciado para que Dios la llene.
* El Sí de María, se concentra en el SI de Dios a la humanidad. Al SI misericordioso de Dios por la humanidad, responde el SÏ confiado de María. El Sí decisivo y completo de Dios a la humanidad y de la humanidad a Dios, el Amén; es la ENCARNACIÓN, es JESUCRISTO. 2Cor.1,19-20)
AQUÍ ESTÁ LA ESCLAVA DEL SEÑOR. “HÁGASE EN MI SEGÚN TU PALABRA”.
y EL verbo SE HIZO CARNE EN ELLA Y VINO A NOSOTROS.

*ORAMOS A LA MUJER ELEGIDA” MARÍA INMACULADA
*MARÍA, ENSÉÑANOS”
Tú que un día escuchaste la voz de Dios y abriste el corazón a su llamada.
¡Enséñanos a escuchar!.
Tú que escogiste el único camino entre los que el mundo ofrece.
¡Enséñanos a escoger!
Tú que sonríes en cada nuevo día sin temer el misterio del porvenir.
¡Enséñanos a sonreír!
Tú que entregas tu corazón entero al corazón del Padre, sin vacilar.
¡Enséñanos a esperar!.
Tú que sufres también y que te cansas sin dejarlo nunca traslucir.
¡Enséñanos a sufrir!
Tú que eres feliz en tu entrega, sin nada recibir, nada esperar.
¡Enséñanos a amar!.
Tú que das testimonio de Amor, que preparas en la tierra la eternidad.
¡Enséñanos a vivir en santidad!
A decir SÏ de verdad a lo que Dios nos pueda pedir. AMÉN
* * * * * * *
*SEGUIMOS ORANDO
“Señor, enséñame tus caminos” (Sal.24)
A ti, Señor, levanto mi alma. No te pido que me escuches, porque todo está abierto a tu presencia, porque tienes tu oído pegado a mi corazón y oyes los rumores de mi vida y escuchas hasta mis silencios.
Sólo pido que yo sepa escucharte.
No te pido que me enseñes tus caminos, porque ya los has enseñado maravillosamente.
Tus caminos están abiertos ante mi y están perfectamente señalizados.
Sólo te pido que mis pasos no se desvíen ni un milímetro de tus caminos.
Ayúdame a recorrer los caminos que me has enseñado, el Camino que me has regalado,
No es camino de estrellas, ni de leyes ni de libros es un camino de carne.
Es un camino cimentado en el Amor, asfaltado por la misericordia, señalizado por el servicio y la entrega.
Tu camino eres tu Jesús de Nazaret, lleno de Amor y misericordia.
Tu camino son los hijos necesitados del amor y misericordia.
Dad frutos que pide la “conversión”, nos dices hoy.
Ese fruto, esa vida convertida hacia el Reinado de Dios la encontramos en tu vida, Jesús nuestro, Jesús de todos, desde tu Encarnación y nacimiento de esa Mujer grande, María, cuya fiesta recordamos hoy. Que ella nos ayude y Tú Jesús de todos a comprender y dar pasos de conversión.
ZURIÑE

ABENDUALDIKO 2. IGANDEA, «BIDE BERRIAK KORRITU-RECORRER NUEVOS CAMINOS» José A. Pagola

BIDE BERRIAK KORRITU

Lk. 1, 26-38

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA,- 27 edo 28 urte inguruan, profeta berezi eta bereizi bat agertu zen Jordango basamortuan; zirrara handia eragin zuen judu-herrian: lehen kristau-belaunaldientzat, Jesusi bidea prestatu zion gizona izan zen.

Haren mezu guztia oihu honetan bil daiteke: «Prestatu Jaunaren bidea, zelaitu bidexkak». Hogei menderen ondoren, Frantzisko aita santua oihu bera ari zaigu egiten kristauei: Ireki bideak Jainkoari, itzuli Jesusengana, onartu Ebanjelioa.

Argia da Frantziskoren asmoa: «Bila dezagun bide berriak proposatuko dituen Eliza bat». Ez da gauza erraza. Azken urte hauetan beldurrak zurrundurik bizi izan gara. Aita Santua ez da harritzen: «Berritasunak beldur-apur bat ematen digu beti, zeren segurago sentitzen baikara dena eskupean baldin badugu, geu baldin bagara geure bizitza eraikitzen, programatzen eta planifikatzen dutenak». Eta erantzuna eskatzen digun galdera bat egin digu: «Prest al gaude Jainkoaren berritasunak aurkezten dizkigun bide berriak korritzeko ala egitura zaharkituetan hesiturik bizi nahi dugu, erantzuteko gaitasuna galdua dutenetan?

Elizako sektore batzuek eskaera hau egiten diote Aita Santuari: premiazkotzat jotzen dituzten hainbat erreformari ekiteko ahalik eta lehenen. Halaz guztiz, Frantziskok argiro azaldu du bere jarrera: «Batzuek erreformak espero dituzte Elizan, eta hala eskatzen didate, eta egin beharrekoak dira. Baina, aldez aurretik, jarrera-aldaketa egin behar da».

Mirestekoa iruditzen zait Frantzisko aita santuaren buruargitasun ebanjeliko hori. Ez da lehenengo gauza dekretu erreformatzaileak sinatzea. Lehenik, kristau-elkarteak konbertsio-egoeran ezarri behar dira, eta Elizaren baitan jarrera ebanjelikorik oinarrizkoenak berreskuratu. Giro horretan bakarrik ekin ahalko zaie, era eginkorrean eta espiritu ebanjelikoz, erreformei, Elizak premiaz behar dituenei.

Frantzisko bera ari zaigu adierazten egunero, zein diren beharrezko ditugun jarrera-aldaketak. Aipa ditzadan garrantzi handiko batzuk. Jesus Elizaren erdigunean jartzea: «Jesusengana ez daraman Eliza bat Eliza hila da». Eliza hesitu eta autoerreferentzial batean ez bizitzea: «iraganean hesitzen den Eliza batek saldukeria egiten dio bere nortasunari». Beti Jainkoaren errukiaren eraginpean jardutea haren seme-alaba guztiekiko: ez lantzea «kristautasun berrezargarri eta legezale bat, dena argi eta segur nahi lukeena, baina ezer aurkitu gabe». «Eliza pobre eta pobreena den bat bilatzea». Geure bizitza esperantzan ainguratzea, eta ez «geure arauetan, ez geure portaera eklesiastikoetan, ez geure klerikalismoan».

2 Adviento Lk. 1, 26-38

RECORRER CAMINOS NUEVOS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA,  Por los años 27 o 28 apareció en el desierto del Jordán un profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús.

Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”. Después de veinte siglos, el Papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: Abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.

Su propósito es claro: “Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos”. No será fácil. Hemos vivido estos últimos años paralizados por el miedo. El Papa no se sorprende: “La novedad nos da siempre un poco de miedo porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida”. Y nos hace una pregunta a la que hemos de responder: “¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido capacidad de respuesta?“.

Algunos sectores de la Iglesia piden al Papa que acometa cuanto antes diferentes reformas que consideran urgentes. Sin embargo, Francisco ha manifestado su postura de manera clara: “Algunos esperan y me piden reformas en la Iglesia y debe haberlas. Pero antes es necesario un cambio de actitudes”.

Me parece admirable la clarividencia evangélica del Papa Francisco. Lo primero no es firmar decretos reformistas. Antes, es necesario poner a las comunidades cristianas en estado de conversión y recuperar en el interior de la Iglesia las actitudes evangélicas más básicas. Solo en ese clima será posible acometer de manera eficaz y con espíritu evangélico las reformas que necesita urgentemente la Iglesia.

El mismo Francisco nos esta indicando todos los días los cambios de actitudes que necesitamos. Señalaré algunos de gran importancia. Poner a Jesús en el centro de la Iglesia: “una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta”. No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: “una Iglesia que se encierra en el pasado, traiciona su propia identidad”. Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar “un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no halla nada”. “Buscar una Iglesia pobre y de los pobres”. Anclar nuestra vida en la esperanza, no “en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

2º DOMINGO DE ADVIENTO, «EN TODOS HAY ALGO INMACULADO» de Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

Lc 1, 26-38

Con preocupación y pena, descubro una y otra vez, que muchos no se han enterado de la diferencia entre «Inmaculada Concepción» y «Concepción virginal» de María.

«Inmaculada» hace referencia al momento en que María fue concebida. Es decir, María fue concebida sin ningún rastro de pecado, incluido el «pecado original», desde el primer instante.

La virginidad hace referencia a la concepción de Jesús por María. Debido a una interpretación literal de los evangelios, es tradición en la Iglesia, que María concibió a Jesús, no como los demás seres humanos, es decir, mediante el concurso de una mujer y un varón, sino que la parte que correspondía al varón la suplió el Espíritu Santo… Leer más

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Mt.24.37-44)

• DOMINGO I DE ADVIENTO.-A- DICIEMBRE 1 DE 2013
• El próximo domingo día 1 de diciembre iniciamos el ADVIENTO.
¿Qué es Adviento?, sin duda lo sabemos, pero nos viene muy bien recordarlos de nuevo con palabras sencillas.
Adviento es un tiempo cuyo nombre (adventus) significa “VENIDA”. Al revivir la espera gozosa del Mesías en su Encarnación, preparamos el regreso del Señor al fin de los tiempos:
VINO, VIENE, VOLVERÁ.
* El tiempo de Adviento tiene dos características: es a la vez un tiempo de preparación a las solemnidades de NAVIDAD en que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a nuestra tierra y un tiempo en el cual, con fe, recordamos y esperamos la segunda Venida de Cristo al fin de los tiempos.
Por esos dos motivos, Adviento se presenta como un tiempo de piadosa alegre esperanza.
* Aviento, un tiempo, para vivir y celebrar, bajo el signo de “encuentro” entre un Dios que viene al encuentro nuestro, y nosotros vamos en busca de Dios.
* Las personas deseamos la Paz, aspiramos a la justicia y a la libertad, soñamos la felicidad. Desde siempre. De generación en generación, de año en año, se prolongan estos deseos, y frecuentemente nos decepcionamos.
* En estas llamadas y búsquedas de las personas a Dios se recuerda la historia de Israel, el pueblo de Dios en el que se realizan las promesas que nos conducen a Cristo Jesús que nos las da con su Venida.
* Con estos deseos de la Venida del Salvador, la Iglesia, hace hoy, su oración. Nos asegura que Dios cumple sus Promesas. El profeta Isaías, Juan Bautista, nos van recordando, que tenemos que recibir y acoger a Cristo Jesús, como lo hizo María.
* ADVIENTO. Para nosotros es. Re-encontrar, en el fondo de nosotros mismos, todo lo que puede ser salvado; volvernos hacia Cristo, que vendrá un día en su gloria pero que YA ESTÁ y nos espera. Volverse hacia Cristo es lo que llamamos “CONVERSION”. Adviento es tiempo de CONVERSION, de ver lo que tenemos que CAMBIAR. Y así vivir este tiempo de “espera” de “Esperanza”
Y entre el ayer y el mañana, el hoy. El hoy, que se expresa en nuestra oración:
* ¡VEN, SEÑOR JESÚS!.
*
*PREGON DE ADVIENTO
Preparad vuestros corazones, y Dios los llenará con su alegría
Allanad vuestros caminos, y el Señor os conducirá hacia la verdad.
Abrid vuestros hogares, y Jesús, los inundará con su presencia.
¡ES ADVIENTO!
Viene el Señor y, tal vez, no nos preguntamos por qué ni para qué viene.
Aparecerá el Señor, para todo aquel que, desee nueva vida, nueva sociedad, nuevo mundo.
¡ES ADVIENTO!
Preparad vuestros corazones, y Dios los llenará con su alegría
Allanad vuestros caminos y, el Señor, os conducirá hacia la verdad.
¡ES ADVIENTO!
Dios, en búsqueda de toda persona humana viene humanándose en Jesús. Desciende buscándonos a cada uno y a todos, si sabemos esperarle.
¡ES ADVIENTO!
Y, sólo velando, reflexionando, orando, abriendo los ojos a nuestra realidad actual en actitud de servicio y de igualdad, l podremos descubrir la llegada del Señor, del Salvador.
Sólo estando atentos, sin escuchas, en permanente vigilancia podremos comprender que, más pronto o más tarde, El, el Señor llama a nuestra puerta, a nuestra vida.
¡ES ADVIENTO!
El Señor, vino, viene y vendrá.
¡ES ADVIENTO!
Es Dios que llama a toda persona de buena voluntad para llenarla de LUZ.
Que el ADVIENTO que hoy empezamos renueve y fortalezca nuestra esperanza sabiendo vivir y comunicar a los demás la alegría y la esperanza de la fe y trabajando por la construcción del Reino sirviendo a los demás. Reino que El viene a traer, para hacerlo nuevo.
Jesús nos advierte que estemos atentos.
Porque el viene,
Viene a llenarnos de vida, de alegría, de paz y de LUZ para caminar.
¡ES ADVIENTO!
Hermanos, hermanas con alegría, lo vamos a celebrar.

ORACIÓN
Cristo hijo de Dios, has aparecido en forma humana, te has hecho caminante como nosotros e intentas entrar en lo más íntimo de nuestras vidas, a fin de compartir tu vida con nosotros. Sabemos que llamas a la puerta de nuestro interior pero jamás forzarás la entrada.
Ayúdanos a profundizar desde nuestro interior: ¿Por qué vienes? Y ¿Para qué?
Tú mismo nos dices: “ESTAD EN VELA”. “ESTAD PREPARADOS”
Que el Adviento que hoy comenzamos, nos impulse a seguir tu Camino de salvación llenos de fortaleza y esperanza. Tu palabra es esta: “He aquí que estoy a la puerta y llamo”
Señor, que sepamos escuchar tu voz, que nos llega por medio de los otros. Que abramos la puerta de nuestro corazón para acogerte a Ti. Y en Ti a todo el que lo necesita.
Así nos harás descubrir el por qué vienes y el para qué.
Que en este Adviento, escuchemos tu Palabra con fe, que la oración nos lleve al compromiso, que la Eucaristía con tu presencia y alimento nos llene de fuerza y que unos a otros nos contagiemos de la alegría de tu venida y nos haga comprender y vivir tus tres venidas:
“VINISTE, VIENES Y ESTÁS PRESENTE Y VENDRÁS”
Y cada día llamas a mi puerta, a nuestra puerta: (¿La abriré? ¿La abriremos?
Que la comunidad sea una de nuestras llaves para abrir. AMÉN.

SEGUIMOS ORANDO EN ESTE PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO
Señor, al iniciar la andadura de un nuevo AÑO LITÚRGICO, nos animas a vivir siempre en VELA, esperando que vengas en cualquier momento. Nos invitas a un tiempo de ESPERA ALEGRE. Ayúdanos a no caer en el desánimo aunque los tiempos sean difíciles. Que sepamos estar DESPIERTOS para no dejarnos llevar por la superficialidad. Que nos ayude en este tiempo, tu Palabra que por medio de San Pablo nos dice:
“Ahora, la salvación está más cerca que cuando empezamos a creer”.
Por eso necesitamos de tu Luz.
Danos fuerza y esperanza para mantenernos unidos en el trabajo, la familia la comunidad y la fiesta. Porque Dios quiere que hagamos de los deshechos humanos personas nuevas. Haciendo del dolor consuelo, y de la opresión libertad.
Que tu Espíritu nos ayude a trabajar por la igualdad. Por eso te decimos:
VEN, SEÑOR JESÚS TE NECESITAMOS.
Que la figura de MARIA REINA Y MADRE DEL ADVIENTO, nos ayude en este camino. AMÉN
ZURIÑE

ABENDUALDIKO LEHENENGO IGANDEA, «BEGIAK IREKIRIK-CON LOS OJOS ABIERTOS»

BEGIAK IREKIRIK

Mt 24, 37-44

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lehen kristau-elkarteek urte oso latzak bizi izan zituzten. Erromaren Inperio handi hartan galdurik, gatazka eta pertsekuzio artean, kristau haiek indarra eta arnasa bilatzen zuten, Jesusen berehalako etorreraren zain eta haren hitz hauek gogoan: Egon erne. Bizi esna. Ukan begiak irekirik. Bizi adi-adi.

Ba al dute guretzat garrantzirik esna bizitzeko Jesusen hitz horiek? Zer da gaur egun kristauentzat Jainkoagan esperantza jartze hori, begiak irekita biziz? Geure mundu sekular honetan, gai izango ote gara behin betiko alde batera uzteko azken zuzenbidea Jainkoa izango den esperantza, inolako errurik gabe sufritzen ari diren biktima errugabe horiei dagokienez?

Hain juxtu, kristau-esperantza faltsu bihurtzeko erarik errazena da hori: geure betiko salbazioa Jainkoagandik espero izatea, munduan orain berean den sufrimenduari ezikusiarena eginez. Egun batean aitortu beharra izango dugu geure itsutasuna Kristo Epailearen aurrean: Noiz ikusi zintugun goseak edo egarri, arrotz eta biluzik, gaixo edo kartzelan, eta guk arretarik eskaini ez? Horixe izango da gure azken elkarrizketa Jesusekin, baldin eta begiak itxita bizi bagara.

Esnatu beharra dugu eta begiak ondo ireki beharra. Azti bizi beharra, geure probetxu eta kezka koxkorrak baino harago begiratzeko. Kristauaren esperantza ez da jarrera itsu bat, ez ditu ahazten inoiz ere sufritzen ari direnak. Kristau-espiritualitatea ez datza nork bere barnera begiratze hutsean; aitzitik, bere bihotza arretatsu du bere zorian bazter utziak direnei dagokienez.

Kristau-elkarteetan gero eta ardura handiagoa bizi behar dugu, geure bizimoldeak pobreez axolagabetzera eta ahaztera eraman ez gaitzan. Ezin bil-bil gaitezke goxo-goxo geure erlijioan, egunero goseak hiltzen ari direnen garrasia ez entzuteko. Ez dugu zilegi geure errugabetasun-ilusioari laineza ematea, geure patxada defenditzeko.

Jainkoarekiko esperantza, lur honetan ezer espero ezinik bizi direnez ahazten den hura, ez ote dugu hartu behar kosta ala kostako optimismo baten bertsio erlijiosotzat, argitasunik eta erantzukizunik gabe bizitakotzat? Sufritzen ari direnei ezikusiarena eginez nork bere betiko salbazioa bilatzea, ez ote dugu eman behar «haratagora luzatutako egoismo» sotiltzat?

Segur aski, munduan den egundoko sufrimenduaz jendeak bizi duen sentiberatasun koxkorra da gaur egungo kristautasunaren zaharkitzearen seinalerik larriena. Frantzisko aita santua, «Eliza pobreagoa eta pobreenagoa» aldarrikatzen duenean, ari zaigu hots egiten bere mezurik garrantzizkoena ongizatearen lurraldeetako kristauei.

CON LOS OJOS ABIERTOS

Mt 24, 37-44

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, .- Las primeras comunidades cristianas vivieron años muy difíciles. Perdidos en el vasto Imperio de Roma, en medio de conflictos y persecuciones, aquellos cristianos buscaban fuerza y aliento esperando la pronta venida de Jesús y recordando sus palabras: Vigilad. Vivid despiertos. Tened los ojos abiertos. Estad alerta.

¿Significan todavía algo para nosotros las llamadas de Jesús a vivir despiertos? ¿Qué es hoy para los cristianos poner nuestra esperanza en Dios viviendo con los ojos abiertos? ¿Dejaremos que se agote definitivamente en nuestro mundo secular la esperanza en una última justicia de Dios para esa inmensa mayoría de víctimas inocentes que sufren sin culpa alguna?

Precisamente, la manera más fácil de falsear la esperanza cristiana es esperar de Dios nuestra salvación eterna, mientras damos la espalda al sufrimiento que hay ahora mismo en el mundo. Un día tendremos que reconocer nuestra ceguera ante Cristo Juez: ¿Cuándo te vimos hambriento o sediento, extranjero o desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Este será nuestro dialogo final con él si vivimos con los ojos cerrados.

Hemos de despertar y abrir bien los ojos. Vivir vigilantes para mirar más allá de nuestros pequeños intereses y preocupaciones. La esperanza del cristiano no es una actitud ciega, pues no olvida nunca a los que sufren. La espiritualidad cristiana no consiste solo en una mirada hacia el interior, pues su corazón está atento a quienes viven abandonados a su suerte.

En las comunidades cristianas hemos de cuidar cada vez más que nuestro modo de vivir la esperanza no nos lleve a la indiferencia o el olvido de los pobres. No podemos aislarnos en la religión para no oír el clamor de los que mueren diariamente de hambre. No nos está permitido alimentar nuestra ilusión de inocencia para defender nuestra tranquilidad.

Una esperanza en Dios, que se olvida de los que viven en esta tierra sin poder esperar nada, ¿no puede ser considerada como una versión religiosa de cierto optimismo a toda costa, vivido sin lucidez ni responsabilidad? Una búsqueda de la propia salvación eterna de espaldas a los que sufren, ¿no puede ser acusada de ser un sutil “egoísmo alargado hacia el más allá”?

Probablemente, la poca sensibilidad al sufrimiento inmenso que hay en el mundo es uno de los síntomas más graves del envejecimiento del cristianismo actual. Cuando el Papa Francisco reclama “una Iglesia más pobre y de los pobres”, nos está gritando su mensaje más importante a los cristianos de los países del bienestar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.23.35-43)

* DOMINGO 34. T.O.-C- NOVIEMBRE 24
*JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO”

* La solemnidad e Cristo Rey que hoy celebramos, la instituyó el papa Pío XI en 1925.
Con esta fiesta terminamos el año Litúrgico y también el “Año de la Fe” que hemos vivido queriéndola hacer más viva, más entregada, más agradecida.
Es un querer dar a Cristo el máximo título a nivel humano con el que podemos distinguir a una persona: es el rey, es lo más, (aunque en estos tiempos esa categoría no nos agrade…) está por encima de todo y de todos. Y su Reino está cerca de nosotros. En el Evangelio la palabra Reino la repite Jesús 90 veces.). Pero su realeza no pertenece a ninguna casa real de nuestro mundo, sino que viene dada por su entrega amorosa a la humanidad. Jesús es Rey porque hace presente el reino de Dios, su Padre, y lo hace con su entrega en la Cruz. En el Evangelio de hoy escuchamos un momento de su Pasión, el juicio ante Pilatos, donde Jesús confirma sus palabras con la entrega de su vida.: Jesús es Rey por su entrega en la Cruz. Pero conviene no pasar por alto la figura de Pilato, porque hay personas de las que aprendemos LO QUE NO HAY QUE HACER, y esta sería una de ellas. Pilato ha pasado a la historia por su “LAVARSE LAS MANOS” ante Jesús, símbolo de querer desentenderse de la realidad y ser indiferente e insensible ante lo que está pasando…
* En el credo decimos “Padeció bajo el poder de Poncio Pilato”, referido a Jesús, y es verdad que padeció y mucho… Y nos damos cuenta a nada que leemos o vemos noticias que hay muchos “Pilatos” por culpa de los cuales la gente sigue padeciendo, como Jesús. Pero el final de Jesús es distinto y también lo será el nuestro. La Resurrección es la gran victoria, nuestra gran victoria también. La entrega de la vida no se queda sin recompensa. Pero mientras, habrá que dar la cara como cristianos frente a tanto sufrimiento de las personas. Con alegría, así lo escuché en la Asamblea de Herrieliza este sábado 16. Muchas comunidades y personas, no quieren “lavarse las manos”, buscan el cómo y el por qué de seguir construyendo el Reino que Jesús de Nazaret comenzó y nos lo dejó en nuestras manos para continuarlo.
* Para esto, es bueno que nos preguntemos, para luego actuar, si Cristo ¿reina o no dentro de mi? ¿Quién fija los objetivos y prioridades en mi vivir?…
* Tu fuiste Jesus de Nazaret. El Rey de la paz, de la misericordia, del perdón de la bondad, de La justicia, de la fiesta, de la alegría, del AMOR. El es nuestro Camino a seguir. Con ánimo esperanzador.

• ORACIÓN
• Jesús de Nazaret, Rey nuestro, te pedimos que nos ayudes a fijar en ti la mirada y el corazón para que podamos seguir tus huellas y aprendamos de Ti a perdonar, a confiar, a compartir con los necesitados. A valorar a las personas y a trabajar por el bien y felicidad de todos y tener como un honor el ayudar a los necesitados como Tú te hiciste como servidor de todos. Y hoy con fe y esperanza, te decimos cada uno y en esta comunidad aquí reunida, recordando tu Muerte y Resurrección en esta Eucaristía, las palabras de aquel malhechor crucificado junto a Ti:
“JESÚS DE NAZARET, ACUÉRDATE DE MI, DE NOSOTROS DESDE TU REINO DONDE NOS ESPERAS”. AMÉN

• (Seguimos orando)
• LA MISIÓN DEL REINO ES ARRIESGADA
• Sabemos, Jesús de Nazaret SABEMOS que la misión de trabajar por el Reino, tu Reino es labor arriesgada.
Sembrar buena semilla en la tierra dura y limpiar las espinas y las zarzas es costoso, lo sabemos; pero Tú nos has llamado a seguir construyendo tu Reino
A veces nos cuesta hablar de Dios, defender a los pobres y oprimidos, estar con los que pierden. Cuidar y velar para repartir bien los frutos de la tierra.
Y este es el fruto de tu Reino, que es Vida y es Verdad, que es Justicia y es Amor.
Nos resulta a veces duro enseñar y vivir el evangelio con sus bienaventuranzas.
Por eso te pedimos a Ti, Jesús de Nazaret, verdadero Rey de la humanidad que estés con nosotros alentándonos con tu Espíritu, acompañándonos con tu Esperanza y así brotará un día entre nosotros tu
REINO DE VERDAD, VIDA Y AMOR. AMÉN
ZURIÑE

24 de NOVIEMBRE de 2013, JESUS PUNTO DE ENCUENTRO, Fray Marcos

JESÚS, PUNTO DE ENCUENTRO

Escrito por  José Enrique Galarreta

FE ADULTA

Lc 23, 35-43

La acción se sitúa en el calvario. Jesús está en la cruz, y Lucas subraya el aspecto más hiriente de su muerte: a los ojos de todos, esta es la demostración de que «no era este», es un impostor.

Si él hubiera sido el Mesías de Dios, Dios hubiera estado con él. Esto se pone en boca de las autoridades del pueblo, de los soldados romanos, y de uno de los ladrones crucificados con él.

En contraposición, el otro ladrón cree en Jesús y recibe la promesa de la entrada inminente en el reino. Hay en el relato una clara oposición entre la palabra «rey» que figura en el letrero de la cruz como causa de la condena, y la palabra «reino», en donde es aceptado el malhechor. Jesús no es Rey en el primer sentido, pero sí en el segundo.

Es una presentación importante, que no falta en ninguno de los evangelios.

Todo este poderoso conjunto de ideas, expresiones simbólicas, citas bíblicas, nos conduce a una fundamental: Jesús como centro total de nuestro encuentro con Dios.

Podríamos derivar a consideraciones cósmicas, que son muy arriesgadas porque dependen mucho del desarrollo intelectual que nosotros hacemos de La Palabra, e introducen por tanto mucho de nuestra mentalidad y de nuestras filosofías. Nos importa más centrarnos en dos puntos: el mensaje de fondo para nosotros y el valor de las imágenes.

El mensaje de fondo

El centro del mensaje es sin duda nuestra fe en Jesús como visibilidad de Dios, Piedra Angular, Primogénito, lugar privilegiado de Encuentro con Dios, Principio y Fin de nuestra fe. Y éste es el motivo de que se coloque esta fiesta como corona final del año litúrgico.

En realidad, esta fiesta está artificialmente colocada aquí, porque la proclamación de nuestra fe en Jesús se hace en Pascua. La fiesta de Cristo Rey es una reduplicación de la resurrección y la Ascensión, y contiene sus mismos elementos. Pero nos viene bien recapacitar, al final del año litúrgico en esto: para nosotros, toda nuestra fe se resume en Jesús.

Podemos sentirnos más atraídos por una «Cristología ascendente» como la de los Hechos, y tantas frases de Pablo, como la que leemos hoy («en él quiso Dios que residiera toda la plenitud»), como «el hombre lleno del Espíritu», en el que vemos, sentimos, palpamos, la plenitud de la presencia de Dios.

Podemos sentirnos más atraídos por una «Cristología descendente», como la de Juan («La Palabra hecha carne que acampó entre nosotros») o la de varios textos de la misma lectura de hoy.

Podemos interpretar todo esto desde muchas filosofías, («naturalezas, personas, hipóstasis….») con muchas imágenes, («Primogénito, Verbo, Alfa-Omega, Luz de Luz….») y siempre estaremos haciendo lo mismo: intentar comprender, intentar expresar, intentar simbolizar nuestra fe en Jesús.

Esta fe consiste en que para nosotros Jesús es Presencia de Dios Salvador, lo definitivo. La fe cristiana consiste en encontrarse con Jesús; y, al encontrarse con Jesús, encontrarse con Dios.

No es que nosotros inventamos a Dios, no es que nuestra razón lo descubre, es que lo buscamos porque nuestra naturaleza lo necesita, y nos encontramos con que Él sale a nuestro encuentro. Ese lugar de encuentro es Jesús y por eso, para nosotros, Jesús es todo, principio y fin. Encuentro definitivo.

Por Él nos liberamos del miedo a la muerte, del miedo al castigo, del sin-sentido de la vida, del miedo a Dios, de los ídolos de dioses, de la esclavitud de los preceptos.

Todas las cosas son imágenes de Dios.

El ser humano es una excepcional imagen de Dios. Jesús es la imagen visible de Dios invisible. Todo lo que necesitamos saber de Dios lo vemos en Jesús.

Toda criatura es hija de Dios. Los seres humanos somos hijos de Dios. Jesús es «El Hijo», el hijo por excelencia en quien se reconoce de modo deslumbrante a su Padre, el que muestra con total claridad que Dios es ante todo el Padre.

Él es el Primero, el primero en saber vivir, el primero en saber morir, el primero en dejarnos ver La Vida después de la muerte. En su triunfo triunfamos todos. Al verle resucitado vemos el anuncio de nuestra resurrección, al verle ascendido a la diestra de Dios nos vemos reyes en el reino de Dios.

Todo esto lo expresamos en imágenes. Ninguna imagen debe confundirse con su contenido. Jesús no es luz ni agua, es carne y huesos. Jesús no es pastor, fue carpintero. Y desde luego Jesús no es rey.

Llamar a Jesús «rey» puede no parecernos hoy demasiado acertado, porque para nosotros «rey» tiene una connotación casi exclusivamente política, y es eso precisamente lo que Jesús no es, lo que expresamente rechazó.

Para Israel «Rey» era mucho más que jefe político: era la presencia de Dios pastor, conductor de Israel. Y para nosotros, la realeza no es cosa de reyes de la tierra.

En realidad, Jesús usó la «expresión «reino» en forma paradójica: el reino de Jesús es el reino al revés, el anti-reino, y Jesús es el mesías al revés, al revés de lo que todos entendían, el anti-mesías.

Nos acercaríamos más al sentido de la palabra «rey» si la situamos en terrenos del amor. Entre enamorados «eres mi rey» significa que lo eres todo para mí. Cuando decimos que el niño es el rey de la casa queremos decir que toda la casa gira en torno a él, porque le queremos más que a nada. Por ahí vamos mejor.

En este sentido, debemos usar la primera lectura como contraposición de la tercera.

La primera muestra las esperanzas, falsas, de Israel: el Mesías como nuevo David, de Israel y para el triunfo de Israel.

La tercera muestra a ese Rey crucificado para siempre. El letrero de la cruz tiene razón: el Rey de los Judíos ha muerto, para siempre. El reino no es como los reinos de este mundo, sino precisamente al revés.

CREDO PARA ORAR

Rezamos este credo/oración, porque refleja bien en qué creemos y en qué no creemos…

Yo creo en un niño pobre

que nació de noche en una cuadra,

arropado sólo por el amor de sus padres

y la bondad de la gente más sencilla.

Yo creo en un hombre sin importancia

austero, fiel, compasivo y valiente,

que hablaba con Dios como con su madre,

que hablaba de Dios como de su madre,

contando, llanamente, cuentos sencillos,

y por eso molestó a tanta gente

que al final lo mataron,

lo mataron los poderosos, los santos, los sagrados.

Yo creo que está vivo, más que nadie,

y que en él, más que en nadie,

podemos conocer a Dios

y sabemos vivir mejor.

Y doy gracias al Padre

porque Él nos regaló este Niño

que nos ha cambiado la vida,

y nos ha dado sentido y esperanza.

Yo creo en ese niño pobre,

y me gustaría parecerme a él.

José Enrique Galarreta