* ORAR CON EL EVANGELIO:(Lc.12,32-48)

•DOMINGO XIX. T.O -C- AGOSTO 11 DE 2013

* El Evangelio de este Domingo nos recuerda las enseñanzas de Jesús a sus discípulos en el largo camino hacia Jerusalén, donde culminará la acción salvadora del Mesías, su muerte y resurrección y con ello la verdad de sus enseñanzas
* En medio del camino. En marcha siempre. Dos palabras de este Domingo nos invitan como a estrenar siempre las cosas, a vivirlas como si fuera el momento primero de ellas:
“VIGILANCIA Y SOLIDARIDAD”. La llamada de Jesús a la VIGILANCIA nos debe ayudar a despertar de la indiferencia, la pasividad y del descuido con que a veces vivimos nuestra fe. Nuestra esperanza, nuestras razones de vivir, siempre con actitud solidaria. Jesús nos lo decía el domingo pasado en el evangelio y nos lo repite hoy. Las cosas nos son necesarias para vivir, pero no son la fuente de la vida ni está en ellas la clave y el secreto para ser persona. Porque solamente el que ama y vive en solidaridad y apertura a l@s demás, dándose a Dios y al prójimo, tiene vida auténtica y definitiva, es feliz porque entiende la vida con sabiduría”. El espíritu del mandato de Jesús es claro: ser solidari@s, compartir, ser misericordiosos, compasiv@s, just@s.
* No podemos como cristian@s cerrar los ojos a la realidad. Debemos denunciarla, sí. Y vivir y trabajar para construir un mundo mejor, más justo y en paz también. Debemos construir a nuestro alrededor, en nuestro trabajo, en la política, en la familia, en las relaciones con l@s demás toda la paz y la justicia que podamos.
* Las Palabras de Jesús nos trazan los rasgos de la esperanza vigilante: “ceñidas las cinturas”, “encendidas las lámparas” “aguardando al Señor”. Es necesario estar preparad@s para el camino, para el trabajo, para el servicio. La lámpara encendida nos señala la obligación de ser testigos de la luz, aguardando al Señor. Que El, nos encuentre viviendo su enseñanzas, cuando venga.
“VOSOTROS BUSCAD EL REINO DEL PADRE Y LO DEMÁS SE OS DARÁ POR AÑADIDURA”

* ORACIÓN
* Con que ternura y amistad, comienzan hoy las Palabras de Jesús:
“NO TEMAS, PEQUEÑO REBAÑO”.
Gracias, Jesús de Nazaret porque deseas que vivamos con confianza y sin miedo, sin preocuparnos de si somos muchos o pocos, pero sí, abriéndonos al Amor del Padre que nos conoce. Llevando en nuestro vivir el tesoro del evangelio y siendo servidores de tod@s.
Danos luz, para descubrir lo mucho que recibimos y que sepamos imitar tu gran generosidad.
Tú nos enseñas que el mundo es un Don tuyo, que somos administradores de lo que Tú nos das.
Ayúdanos a comprender que el extranjero, el necesitado, el otr@ son herman@s con los que luchar y gozar en el camino de la vida.
Te pedimos por los que no tienen ninguna esperanza, por los que no creen en nada ni en nadie. Y por l@s que han dejado de creer en Ti y en la fuerza del Evangelio.
Te lo pedimos con la confianza de saber que no excluyes ni olvidas a nadie. AMÉN.
*ZURIÑE

19º DOMINGO T.O., «DIOS NO VIENE DE FUERA SINO DE DENTRO»

DIOS NO VIENE DE FUERA SINO DE DENTRO

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

19º Domingo T.O.
Lc 12, 32-48

El texto del evangelio de este domingo forma parte de un amplio contexto, que empezaba el domingo pasado con la petición de uno a Jesús: «Dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». A partir de ahí, Lucas propone una larga conversación con los discípulos que abarca 35 versículos y toca muy diversos temas de difícil integración. Naturalmente se trata de pensamientos dispersos que el evangelista organiza a su manera para ir aclarando las exigencias de Jesús. Sin duda reflejan la manera de ver la vida de la primera comunidad, como lo demuestra la conciencia de ser un pequeño rebaño.

Que el texto utilice a veces, el lenguaje escatológico nos puede despistar un poco. También nos puede confundir que nos hable de talegos o tesoros en el cielo que nadie puede robar, o que Dios llegará como un ladrón en la noche… Este leguaje mítico a nosotros hoy no nos sirve de nada. Dios no tiene que venir de ninguna parte. Está llamando siempre pero desde dentro. No pretende entrar en nosotros sino salir a nuestra conciencia y manifestarse en nuestras relaciones con los demás. Debemos superar la idea de un Dios actuando desde fuera.

El domingo pasado se nos pedía no poner la confianza en las riquezas. Hoy, además, se nos dice en quién hay que poner la confianza para que sea auténtica. No en un dios todopoderoso externo, sino en el hombre creado a su imagen y que tiene al mismo Dios como fundamento. No es pues, cuestión de actos de fe, sino afianzamiento en una actitud que debe atravesar toda nuestra vida. Confiadamente, tenemos que poner en marcha todos los recursos de nuestro ser, conscientes de que Dios actúa solo a través de sus criaturas, y que solo a través de cada una de ellas la creación evoluciona. Ayúdate y Dios te ayudará.

Se trata de estar siempre en actitud de búsqueda. Más que en vela, yo diría que hay que estar despiertos. No porque pueda llegar el juicio cuando menos lo esperemos, sino porque la toma de conciencia de la realidad que somos exige una atención a lo que está más allá de los sentidos y no es nada fácil de descubrir. El tesoro está escondido, y hay que «trabajar» para descubrirlo.

No se trata de confiar en lo que nosotros podemos alcanzar, sino en que Dios ya nos lo ha dado todo. Ha sido Dios el primero que ha confiado en nosotros en el momento en que ha decidido darse Él mismo sin limitación ni restricción alguna. Lo único que se espera es que nosotros mismos descubramos ese don y vivamos de él.

Si de verdad hemos descubierto el tesoro que es Dios, no hay lugar para el temor. A las instituciones y a las personas que las dirigen no les interesa para nada la idea de un Dios que da plena autonomía al ser humano, porque no admite intermediarios ni manipulaciones. Para ellos es mucho más útil la idea de un dios que premia y castiga, porque en nombre de ese dios pueden controlar a las personas.

La mejor manera de conseguir sometimiento es el miedo. Eso lo sabe muy bien cualquier autoridad. El miedo paraliza a la persona, que inmediatamente tiene necesidad de alguien que le ofrezca su ayuda, para poder conseguir con gran esfuerzo, aquello que ya poseían plenamente antes de tener miedo.

Cuentan que una madre empezó a meter miedo de la oscuridad a su hijo pequeño. El objetivo era que no llegara nunca tarde a casa. Con el tiempo, el niño fue incapaz de andar solo en la noche. Eso le impedía una serie de actividades que hacía muy difícil desarrollar su vida. Entonces la madre, fabricó un amuleto y dijo al niño: esto te protegerá de la oscuridad. El niño convencido, empezó a caminar en la noche sin ningún problema, confiando en el amuleto que llevaba colgado del cuello. ¡Sin comentario!

Para descubrir el sentido de esa confianza, tenemos que descubrir los errores que hemos desarrollado sobre lo que Dios es. No se trata de un ser externo en el que debo confiar, sino en mi propio ser en lo que tiene de fundamento que me proporciona todas las posibilidades desde dentro de mí mismo. Esto es lo que significa: «vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino».

El dios araña que necesita chupar la sangre al ser humano para salvar su trascendencia, no es el Dios de Jesús. El dios del que depende caprichosamente mi futuro, no es el Dios de Jesús. El dios que me colmará de favores cuando yo haya cumplido la Ley, no es el Dios de Jesús. El Dios de Jesús es don total, incondicional y permanente. Esto es lo que nos tiene que llevar a la más absoluta confianza. Ni siquiera depende de mí lo que Dios me da en todo instante. La fe consiste en fiarse absolutamente de ese Dios.

El Padre ha tenido a bien confiaros el Reino. Este es el punto de partida. No tengáis miedo, estad preparados, etc., depende de esta verdad. Si el Reino es el tesoro encontrado, nada ni nadie puede apartarme de él. Todo lo que no sea esa realidad absoluta, que ya poseo, se convierte en calderilla. Nuestra tarea será descubrir el tesoro, todo lo demás vendrá espontáneamente. El Reino es el mismo Dios escondido en lo más hondo de mi ser. Él es la mayor riqueza para todo ser humano. Todos los demás valores que puedo encontrar en mi vida, deben estar subordinados al valor supremo que es el Reino.

«Dar el reino» aplicado a Dios no tiene el mismo sentido que puede tener en nosotros el verbo dar. Dios no tiene nada que dar. Dios se da Él mismo, pero a nosotros se da antes de que nosotros seamos. De ese modo Dios se convierte en el sustrato y fundamento de mi ser. Sin Él yo no sería nada. Ese don descubierto y vivido es la raíz de todas mis posibilidades de ser humano. Todo lo que puedo llegar a ser más allá de mi pura biología, es consecuencia de esa presencia de Dios en mí que me capacita para llegar a ser como Él.

Esa fe-confianza, falta de miedo, no es para un futuro en el más allá. No se trata de que Dios me dé algún día lo que ahora echo de menos. Esta es la gran trampa que utilizan los intermediarios. A ver si me entendéis bien: Dios no tiene futuro. Es un continuo presente. Ese presente es el que tengo que descubrir y en él lo encontraré todo. No se trata de esperar a que Dios me dé tal o cual cosa dentro de unos meses o unos años. El colmo del desatino es esperar que me dé, después de la muerte, lo que no quiso darme aquí.

La idea que tenemos de una vida futura, desnaturaliza la vida presente hasta dejarla reducida a una incómoda sala de espera. La preocupación por un más allá, nos impide vivir en plenitud el más acá. La vida presente tiene pleno sentido por sí misma. Lo que proyectamos para el futuro, está ya aquí y ahora a nuestro alcance. Aquí y ahora, puedo vivir la eternidad, puesto que puedo conectar con lo que hay de Dios en mí. Aquí y ahora puedo alcanzar mi plenitud, porque teniendo a Dios lo tengo todo al alcance de la mano.

La esperanza cristiana no se basa en lo que Dios me dará, sino en que sea capaz de descubrir lo que Dios me está dando. Para que llegue a mí lo que espero, Dios no tiene que hacer nada, ya lo está haciendo. Yo soy el que tiene mucho que hacer, pero en el sentido de tomar conciencia y vivir la verdadera realidad que hay en mí. Por eso hay que estar despiertos. Por eso no podemos pasar la vida dormidos. Por eso tenemos que vivir el momento presente, porque cualquier momento es el definitivo, porque en un momento, puedo dar el paso a la experiencia cumbre. Ese sería el momento definitivo de mi vida.

Demostramos falta de confianza y exceso de miedos, cuando buscamos a toda costa seguridades, sea en el más acá sea para el más allá. El miedo nos impide vivir el presente y nos atenaza para esperar el futuro. En realidad solo vivimos cuando perdemos el miedo.

Debemos caminar aunque no tengamos controlado ni el camino ni la meta. Nietzsche dijo: «Nunca ha llegado el hombre más lejos que cuando no sabía a dónde le llevaban sus pasos». Nunca podremos saber cuál es nuestra meta, hasta que no la alcancemos. O tal vez diríamos mejor, que no hay meta en el futuro del ser humano.

Mientras más se acerca a la plenitud un ser humano, más vasto es el horizonte de plenitud que se le abre. Esto que en sí mismo es un don increíble, a veces lleva a la desesperanza, porque la vida humana es siempre un comienzo, un volver a empezar, que puede llegar a ponernos nerviosos, por eso la necesidad de confiar, de fiarse de Otro. Esa fe-confianza no es para después, sino para este instante.

Meditación-contemplación

«No temas, porque Dios te ha dado el Reino».

Si no has descubierto esto, toda religión será inútil para ti.

El único objetivo de toda religión debería ser llevarte al interior,

donde te encontrarás con el mismo Dios como centro de tu ser.

…………………….

Una vez descubierto el tesoro, sabrás que todo lo demás es arena.

No te costará ningún esfuerzo poner en él tu corazón

y apartarlo de todo lo que no es auténtico,

Por muy atrayente y reluciente que aparezca.

………………….

Antes de descubrirlo, la confianza es imprescindible.

Nadie tira por la borda las seguridades, si no encuentra la total seguridad.

Muchas veces te han dicho que tienes que vender todo lo que tienes.

Pero la realidad es muy tozuda. Nadie da todo por nada.

……………………..

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18º DOMINGO T.O., MUCHAS COSAS NECESARIAS, SOLO UNA ES ESENCIAL

MUCHAS COSAS NECESARIAS, SOLO UNA ESENCIAL

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Por una vez, las tres lecturas coinciden en el tema principal:

Ecl 1,2; 2,21-23: «Vaciedad sin sentido, todo es vaciedad…»
Col 3,1-11: «Aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.»
Lc 12,13-21: Guardaos de toda clase de codicia.

Recordad que Jesús va camino de Jerusalén y el evangelista aprovecha distintos episodios para ir formando a sus discípulos en el verdadero seguimiento. El evangelio tiene dos partes: En la primera, Jesús se niega a ser árbitro en un conflicto económico. ¡Cuantos problemas se habría evitado la Iglesia si hubiera seguido su ejemplo! En la segunda advierte del riesgo de buscar seguridades terrenas, olvidando el verdadero objetivo de toda vida humana.

Desplegar la verdadera Vida no depende de tener más o menos, sino de ser. Que lo acumulado lo vaya a disfrutar otro, tampoco es el problema; porque en el caso de que lo pudiera disfrutar él mismo, parece que sería válida la acumulación de riquezas.

Tampoco se trata de proponer como alternativa el ser rico ante Dios, si se entiende como acumulación de méritos que después te tendrán que pagar, porque eso sería seguir pensado en potenciar el ego. Esta propuesta va en contra del mensaje de Jesús que nos pide olvidarnos del yo.

En este episodio Jesús manifiesta claramente, no tener ninguna política concreta, ni económica ni social. No tiene como objetivo la liberación de las carencias materiales. Jesús pretende la liberación personal, sin la cual la liberación social o económica es incompleta. Con demasiada frecuencia se ha querido etiquetar como cristiana una política concreta. No podemos confundir el mensaje evangélico con ninguna ideología política. Jesús va al centro de la persona y no está condicionado por credos ni doctrinas.

Más que a un contexto social, el evangelio responde a un contexto antropológico. Se trata de dar auténtico valor a la vida humana. El tema de hoy es el desapego de toda una escala de valores para aferrarse a otra escala que es la que nos puede llevar a nuestra plenitud humana.

Si el primer objetivo de todo hombre es desplegar al máximo su humanidad y el evangelio nos dice que tener más no nos hace más humanos, la conclusión es muy sencilla en teoría: la posesión de bienes de cualquier tipo, no puede ser el objetivo último de ningún ser humano.

La trampa de nuestra sociedad de consumo está en que no hemos descubierto que cuanto mayor capacidad de satisfacer necesidades tenemos, mayor número de nuevas necesidades desplegamos; con lo cual no hay posibilidad alguna de marcar un límite. Ya los santos padres decían que el objetivo no es aumentar las necesidades, sino el conseguir que esas necesidades vayan disminuyendo cada día que pasa. Ese sería el objetivo personal.

¡Mucho cuidado! Las tres lecturas podemos entenderlas rematadamente mal. La vida es un desastre solo para el que no sabe traspasar el límite de lo caduco. Querámoslo o no, vivimos en la contingencia y eso no tiene nada de malo. Nuestro objetivo es dar sentido humano a todo lo que constituye nuestro ser biológico. Lo humano es lo esencial, lo demás es soporte.

Aspirar a los bienes de arriba y pensar que lo importante es acumular bienes en el cielo, es contrario al verdadero espíritu de Jesús. Ni la vida es el fin último de un verdadero ser humano ni podemos despreciarla en aras de otra vida en el más allá. Dios quiere que vivamos lo más dignamente posible; pero no a costa de los demás seres humanos.

Es muy difícil mantener un equilibrio en esta materia. Podemos hablar de la pobreza de manera muy pobre y podemos hablar de la riqueza tan ricamente. No está mal ocuparse de las cosas materiales e intentar mejorar el nivel de vida.

Dios nos ha dotado de inteligencia para que seamos previsores. Prever el futuro es una de las cualidades más útiles del ser humano. Jesús no está criticando la previsión, ni la lucha por una vida más cómoda. Critica que lo hagamos de una manera egoísta, alejándonos de nuestra verdadera meta como seres humanos.

Si todos los seres humanos tuviéramos el mismo nivel de vida, no habría ningún problema, independientemente de la capacidad de consumir a la que hubiéramos llegado.

El ser humano tiene unas necesidades como ser biológico, que no tiene más remedio que atender. Pero a la vez, descubre que eso no llega a satisfacerle y anhela acceder a otra riqueza que, de alguna manera, le transciende. Esta situación le coloca en un equilibrio inestable, que es la causa de todas las tensiones que padece. O se dedica a satisfacer los apetitos biológicos, o intenta trascender y desarrollar su vida espiritual, manteniendo en su justa medida las exigencias biológicas.

En teoría, está claro, pero en la práctica exige una lucha constante para mantener el equilibrio. Bien entendido que la satisfacción de las necesidades biológicas y el placer que pueden producir, nada tiene de malo en sí. Lo nefasto es poner la parte superior del ser, al servicio de la inferior, aunque para ello tenga que privar a otros seres humanos de lo imprescindible para la vida.

Solo hay un camino para superar la disyuntiva: dejar de ser necio y alcanzar la maduración personal, descubriendo desde la vivencia lo que en teoría aceptamos: El desarrollo humano, vale más que todos los placeres y seguridades; incluso más que la vida biológica. El problema es que la información que nos llega desde todos los medios nos invita a ir en la dirección contraria y es muy fácil dejarse llevar por la corriente.

El error fundamental es considerar la parte biológica como lo realmente constituyente de nuestro ser. Creemos que somos cuerpo y mente. No tenemos conciencia de lo que en realidad somos, y esto impide que podamos enfocar nuestra existencia desde la perspectiva adecuada. El único camino para salir de este atolladero, es desprogramarnos. Debemos interiorizar nuestro ser verdadero y descubrir lo que en realidad somos, más allá de las apariencias y tratar de que nuestra vida se ajuste a este nuevo modo de comprendernos.

La parábola no dice que la codicia incapacita para vivir una vida humana. Se trata de desplegar una vida verdaderamente humana que me permita alcanzar una plenitud en lo que tengo de específicamente humano. Solo esa Vida plena, puede darme la felicidad. Se trata de elegir entre una Vida humana plena y una vida repleta de sensaciones, pero vacía de humanidad.

La pobreza que nos pide el evangelio no es ninguna renuncia. Es simplemente escoger lo que es mejor para mí. No se trata de la posesión o carencia material de unos bienes. Se trata de estar o no, sometido a esos bienes, los posea o no. Vale más ser dueño de 1 € que esclavo de un millón.

Es importante tomar conciencia de que el pobre puede vivir obsesionado por tener más y malograr así su existencia. La pobreza tiene que ser combatida siempre, pero también al pobre debemos enseñarle a ser más humano.

La clave está en mantener la libertad para avanzar hacia la plenitud humana. Todo lo que te impide progresar en esa dirección, es negativo. Puede ser la riqueza y puede ser la pobreza. La pobreza material no puede ser querida por Dios. Jesús no fue neutral ante la pobreza/riqueza.

No puede ser cristiana la riqueza que se logra a costa de la miseria de los demás. Pero no se trata solo de la consecución injusta, sino del acaparamiento de bienes que son imprescindibles para la vida de otros.

Aquí no se puede andar con tapujos. El progreso actual es radicalmente injusto, porque se consigue a costa de la miseria de una gran parte de la población mundial. «Si todos los habitantes del planeta consumieran como los europeos, harían falta cinco planetas Tierra para satisfacer esas necesidades»… El progreso desarrollista en que estamos inmersos, es insostenible además de injusto.

Confiar en que las riquezas darán la felicidad, es la mayor insensatez. La riqueza puede esclavizar hasta límites increíbles. Nos han convencido de que si no poseo aquello o no me libro de esto otro, no puedo ser feliz. Tú eres ya feliz. Solo tu programación te hace ver las cosas desde una perspectiva equivocada. No tienes que hacer nada, para conseguir la felicidad, sencillamente porque ya la tienes. Si el ojo está sano, lo normal es la visión, no hay que hacer nada para que vea (Tony de Mello).

Aún sin tener nada de lo que ambicionamos normalmente, podríamos ser inmensamente felices. Aquello en lo que ponemos la felicidad, puede ser nuestra prisión. En realidad, no queremos la felicidad sino seguridades, emociones, satisfacciones, placer sensible. Esto es lo que nos mata.

Meditación-contemplación

Codiciar es desear con ansia lo que no tiene verdadero valor.

Lo correcto sería poner todo nuestro empeño en conseguir lo esencial.

Solamente una justa valoración, evita la codicia.

Estás fallando si te quita el sueño lo secundario.

…………………….

Me debo ocupar de las necesidades materiales;

pero mi preocupación debe ser el desplegar mi humanidad.

El único camino es tomar conciencia de lo que soy.

El tesoro no está en el cielo, sino dentro de mí.

………………..

Dentro de ti está la plenitud, está la felicidad. Descúbrela.

Necios somos si nos empeñamos en buscarla fuera.

No la encontraré en las cosas de este mundo,

pero tampoco en un cielo futuro o en un Dios fuera de mí.

…………………….

Fray Marcos

 

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Lc.12,13-21)

•DOMINGO XVIII, TO –C- AGOSTO 4 de 2013

* Vacaciones, para um@s ya finalizadas. Otr@s las comienzan. Otr@s no las tienen… Pero un@s y otr@s podemos sacar un poco de tiempo para entonarnos con el Evangelio. Este, siempre va en consonancia con las dos 1ªs lecturas, aunque yo, Zuriñe, solo comente el Evangelio. Leerlas, es bueno y os animo y descubriréis la riqueza de la Palabra que nos habla.
* El problema de que habla El Evangelio este domingo, lo sufrimos a nivel mundial y local. Sabemos perfectamente que la ambición de acumular y poseer más que los demás nos conduce a la deshumanización y a la muerte de l@s más débiles. Según nos dice Jesús de Nazaret, este camino no es bueno para nadie. (“Necio”). Por tanto es de inteligentes buscar el buen camino.
* Dios nuestro Padre, que nos ofrece la vida como un camino de desarrollo y plenitud, nos muestra su rostro en Jesús y nos da la Fuerza de su Espíritu.
* En este domingo nos llama de nuevo a que descubramos el verdadero sentido de la vida, de los bienes que necesitamos, y de cómo hemos de obrar para vivir como Dios espera que lo hagamos. Pero todo, o casi todo, parece indicar que muchas vidas se rigen por el deseo de “tener”: más vida, más dinero, más seguridad, más juventud… Es verdad que todo es necesario. Pero el Mensaje de Jesús va por otro camino: “Guardaos de toda clase de codicia, puesto que la vida no depende de los bienes que se tienen”, dice Jesús; y añade: rico es aquella persona que vive abierta a Dios y sabe poner lo que posee al servicio de los demás, ayudando a l@s más necesitad@s.
* No por tener mucho vamos a ser más felices. Sólo la actitud de compartir, tanto los bienes como los valores, es capaz de generar vida.
* Jesús, enseñaba a sus discípulos y nos enseña, con sencillas parábolas de la vida para mostrarnos su camino y así seguir construyendo el Reino, con esperanza, sin miedos, pero sí con entrega y sin “codicia” por el tener.
* ¿Por dónde caminar?. Mirar como enseña Jesús, ¿qué nos dice?, ¿cómo actúa?, ¿cómo vive?.
No, sentad@s a la derecha o a la izquierda, sino, como El, buscando el Reino de Dios y su justicia para tod@s.

*ORACIÓN
* Leo (si puedo) las dos 1ªs. lecturas de este domingo 18: Eclesiastés 1,2; 2,21-23 – 2ª San Pablo a los colosenses 3,1; 5,9-11 y el Evangelio señalado de Lucas.
Hacemos silencio interior y oramos:

*Jesús de Nazaret, hoy nos invitas a ser ricos ante Dios y pides que nadie se dedique a “amasar” riqueza sólo para si.
Concédenos un corazón sensato que nos enseñe a usar correctamente cuanto has puesto en nuestras manos.
* Que a nadie falte el pan de cada día ni la casa ni el trabajo digno.
Jesús de Nazaret, con demasiada frecuencia la ambición de dinero provoca peleas incluso entre herman@s.
Ayúdanos a saber compartir y a vivir la alegría de la generosidad.
Nos damos cuenta de que el mundo que el Padre nos confió corre el riesgo de ser destruido por la ambición de riqueza o por el consumismo irresponsable.
Enséñanos a usar los bienes de la naturaleza de tal forma que a nadie le falte lo necesario y que trabajemos para poder dejar una vida digna a las generaciones jóvenes. AMÉN.
* ZURIÑE

18. IGANDEA URTEAN ZEHAR, «Zorakeriaren aurka-Contra la insensatez» J.A. Pagola

Lk. 12, 13-21
JOSÉ A. PAGOLA

Egunetik egunera ezagunagoa dugu hogeita hamar urteetan Jesusek bizi izan zuen Galileako egoera sozial eta ekonomikoa. Seforis eta Tiberiades hirietan aberastasuna handituz zihoan bitartean, herrixketan haziz zihoan gosea eta miseria. Landa-jendea lurrik gabe geldituz zihoan eta lurjabe handiek silo eta mandio handiagoak eraikitzen zituzten.

Kontakizun koxkor batean, Lukasek gorde digun honetan, Jesusek egoera hartaz zer pentsatzen duen agertu digu: Jainkoak nahi izandako egitasmoaren hain kontrakoa den egoeraz, guztientzat gizakoiagoa izango litzatekeen munduaren hain kontrakoa den egoeraz. Ez dakar parabola hau lurjabe handiek egiten dituzten abusuak eta zapalketat salatzeko, baizik eta bizi duten zorakeria agerian jartzeko.

Lurjabe aberats batek uzta handi bat izan du. Ez daki nola kudeatu, nola gobernatu, hain handia den aberastasun handi hori. «Zer egin nezake?» Haren bakarrizketak boteretsuen logika zoroa agertzen digu: aberastasunak eta ongizatea metatzea bakarrik dute kaskoan, beharrean direnak beren begi-bistatik apartatuz.

Parabolako aberatsak bere bizitza planifikatu eta erabakiak hartu ditu. Mandio zaharrak bota eta beste handiago batzuk eraikiko ditu. Bere uzta guztia jasoko du haietan. Urte askotako ondasunak metatuko ditu. Aurrerantzean, gozatzea bakarrik izango du helburu: «etzan hadi, jan, edan eta emaiok lasai bizitzeari». Ustekabean, Jainkoak eten dizkio bere asmoak: «Zoroa, gau honetan berean bizitza eskatuko diate. Metatu duana, zeinentzat izango duk?»

Gizon honek bere ondasun ugariz gozatzera mugatu du bere bizitza. Bere bizitzaren erdian bere burua bakarrik jarri du eta bere ongizatea. Jainkoa absente du. Beraren lurra lantzen duten soldatapekoak ez dira existitzen. Goseari kontra nola egingo bizi diren herrixketako familiak ez dira ezer. Jainkoaren epaia biribila da: bizitza-mota hori zorakeria hutsa da eta burugabekeria.

Gure egun hauetan, mundu guztian, esateko, era kezkagarrian ari da handitzen desberdintasuna. Hau da gertaerarik ilunena eta gizagabeena: «aberatsak, batez ere aberatsenak, askoz aberatsago egiten ari dira; pobreak, berriz, batez ere pobreenak, askoz pobreago egiten» (Zygmunt Bauman).

Gertakari hau ez da gauza normala. Soil-soilik, gizakiok egiten ari garen zorakeria handienaren azken ondorioa da: Gizadiaren lankidetza adiskidetsuaren, solidaritatearen eta guztien ona bilatzearen ordez, lehiaketa, etsaigoa eta ondasunen metaketa Planetako boteretsuenen eskuetan jartzea da egiten ari garena.

Jesusen Elizatik, Ludi osoan presente den Elizatik, beren deiadarra entzunarazi beharko lukete Jesusen jarraitzaileek hain handia den zorakeria horren aurka, eta beren erreakzioa agertu beharko lukete giza historia gaur egun gidatzen duen ereduaren aurka.

Jose Antonio Pagola

18º DOMINGO T.O.
Lucas 12, 13-21

CONTRA LA INSENSATEZ
José A. Pagola

Un rico terrateniente se ve sorprendido por una gran cosecha. No sabe cómo gestionar tanta abundancia. “¿Qué haré?”. Su monólogo nos descubre la lógica insensata de los poderosos que solo viven para acaparar riqueza y bienestar, excluyendo de su horizonte a los necesitados.

El rico de la parábola planifica su vida y toma decisiones. Destruirá los viejos graneros y construirá otros más grandes. Almacenará allí toda su cosecha. Puede acumular bienes para muchos años. En adelante, solo vivirá para disfrutar: ”túmbate, come, bebe y date buena vida”. De forma inesperada, Dios interrumpe sus proyectos: “Imbécil, esta misma noche, te van a exigir tu vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?”.

Este hombre reduce su existencia a disfrutar de la abundancia de sus bienes. En el centro de su vida está solo él y su bienestar. Dios está ausente. Los jornaleros que trabajan sus tierras no existen. Las familias de las aldeas que luchan contra el hambre no cuentan. El juicio de Dios es rotundo: esta vida solo es necedad e insensatez.

En estos momentos, prácticamente en todo el mundo está aumentando de manera alarmante la desigualdad. Este es el hecho más sombrío e inhumano: ”los ricos, sobre todo los más ricos, se van haciendo mucho más ricos, mientras los pobres, sobre todo los más pobres, se van haciendo mucho más pobres” (Zygmunt Bauman).

Este hecho no es algo normal. Es, sencillamente, la última consecuencia de la insensatez más grave que estamos cometiendo los humanos: sustituir la cooperación amistosa, la solidaridad y la búsqueda del bien común de la Humanidad por la competición, la rivalidad y el acaparamiento de bienes en manos de los más poderosos del Planeta.

Desde la Iglesia de Jesús, presente en toda la Tierra, se debería escuchar el clamor de sus seguidores contra tanta insensatez, y la reacción contra el modelo que guía hoy la historia humana.

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.11,1-13)

•DOMINGO XVII. T.O.-C- JULIO 28 de 2013

* Con toda la razón el Evangelio de Lucas ha sido llamado “el evangelio de la oración”, por la importancia que da en la historia de Jesús y la necesidad para los creyentes. Aunque todos los evangelistas inciden en la oración de Jesús, es Lucas quien más la resalta, insistiendo que rezó y con más fuerza en los momentos centrales de su vida:
Podemos leerlos:
( Lc. 3,21; 6,1; 9,18; 9,8s; ,14-31; 2,40-46; 23,34; 23,46 y 18,2-8; 18,9-14.)
* Lucas también presenta a Jesús como Maestro de oración; precisamente así aparece al comienzo del evangelio de hoy. Los discípulos se lo piden porque le ven orar; y porque han oído que Juan enseñaba a sus discípulos.: Jesús les enseña; pero no una oración para recitar de memoria, sino una serie de asuntos de Dios, que debemos tener en cuenta cuando oramos. Como si les dijera: cuando oréis tratad a dios como Padre, con confianza y tratad de esto, de esto…
* Dialogad con Él. Y dialogar, aun en la relación humana, implica “escuchar”. En este diálogo con Dios, escucharle es mucho más importante que hablar. Jesús, insiste en la necesidad de la oración con la parábola del amigo inoportuno. Jesús invita a orar de manera “incansable”.
* ¡Padre nuestro!, esta oración es el mejor resumen de lo que significa ser cristiano. Y vivir como tal en acción y contemplación. Jesús nos enseña a orar, a encontrarnos con Él, con el Padre, allí donde están, en el corazón de todo ser humano. Esto significa que, cuando nos enseña a tratarle, nos enseña a hacerlo en plural. Por eso, nosotros también le de decimos:
“JESÚS DE NAZARET», ¡ENSÉÑANOS A ORAR!
*(Podemos hacer silencio…rezar despacio, muy despacio el PADRE NUESTRO y “escuchar” lo que siento me dice en mi interior)

*SEGUIMOS ORANDO
* Jesús De Nazaret: Enséñanos a orar” te decimos también nosotr@s. Y sentimos que de nuevo, nos proclamas el PADRE NUESTRO, porque es la síntesis y resumen de tu Mensaje, y expresa la actitud que debe llenar nuestra vida.
Perdónanos. La aprendimos de pequeños, la recitamos ¡tantas veces! Que la hemos hecho rutinaria y a veces sin sentido, y nos falta vivirla.
Si la profundizamos, vemos que es como un programa de vida que nos compromete:
* A dirigirnos al Padre con confianza y valorar su nombre.
* Construir el Reino.
* Trabajar por el pan nuestro y de los otros, de cada día y el pan espiritual.
* Perdonar para ser perdonad@s, rechazar las tentaciones que nos desvían de tu camino. Y vencer el mal por el bien.
* Jesús de Nazaret, nuestro Amigo y Hermano, te damos gracias porque nos has dado a conocer al Padre. Te pedimos especialmente, por las personas que tienen miedo de acercarse a Dios o de ser creyentes porque no han comprendido aun, o no se lo hemos mostrado con nuestro vivir, cómo el Padre las ama y desea su bien. Que no dejemos de buscar la paz, la verdad y el bien para tod@s. AMÉN. ZURIÑE

17. IGANDEA URTEAN ZEHAR, «JESUSEN HIRU DEI – TRES LLAMADAS DE JESÚS»

Lukas 11, 1-13

17 Tiempo ordinario (C)

Jesusen hiru dei

«Nik diotsuet: Eskatu eta emango dizue Jainkoak. Bilatu eta aurkituko duzue. Jo atea eta irekiko dizue». Izan daiteke, Jesusek hitz hauek jaulki izana, Galileako herrixketan barna zebilenean, jateko zerbaiten eske, harrera bila eta ate joka. Bazekien Jesusek bizitzako esperientzia xumeenez baliatzen, bere jarraitzaileengan guztien Aita Onaganako konfiantza esnatzeko.

Gauza kuriosa da jakitea, inoiz ere ez digula Jesusek esaten, ez zer eskatu, ez zeren bila ibili, ez zein ate jo. Jarrera da garrantzizkoa Jesusentzat. Zeruko Aitaren aurrean pobre agertu behar dugu, bizitzeko behar dutenaren eske ibili ohi direnak bezala, ondo ezagutzen ez duten bidearen bila galduta ibili ohi direnak bezala, Jainkoaren etxean atea jotzen duten ezinduak bezala.

Jesusen hiru dei hauek Aitaganako konfiantza esnatzera gonbidatzen gaituzte, baina ñabardura desberdinen egiten dute. «Eskatzea» pobrearen jarrera berezia da; Jainkoari eskatu, geure buruari geuk ezin eman dioguna eskatu behar diogu: bizi-arnasa, barkazioa, barne-bakea, salbazioa. «Bilatzea» ez da eskatze soila; gainera, eskura ez duguna lortzeko ahalegina egina behar dugu; horrela bilatu behar dugu guztien gain Jainkoaren erreinua eta haren zuzentasuna: mundu gizakoiago eta duinago bat guztientzat. «Deitzea» atea jotzea da, behin eta berriz, Jainkoari hots egitea, urrun dela sentitzen dugunean.

Jesusek Aitagan duen konfiantza erabatekoa da. Bere jarraitzaileek ez ahaztea nahi du: «eskatzen duenak, hartzen du; bila dabilenak, aurkitzen du; atea jotzen duenari, irekitzen zaio». Jesusek ez du esan, eskatzen den hura hartuko denik zehazki, bilatzen den hura aurkituko denik, oihuka eskatzen duten hura lortuko dutenik. Beste bat da haren promesa: harengan konfiantza dutenei, bere burua eskaintzen die Jainkoak; harengana jotzen dutenek, hartzen dituzte «gauza onak».

Jesusek ez du ematen argibide konplexurik. Hiru adibide eskaini ditu, aldi guztietako gurasoek ulertzeko modukoak. «Zein aitak edo amak, semeak ogi-puska bat eskatzen dionean, ematen dio harri borobil bat, bidean ikus daitezkeen horietako bat? Edota, arraina eskatzen badio, itsas suge horietakoren bat emango ote dio, arrantzu-sareetan batzuetan agertzen diren horietakoren bat? Edota, arrautza bat eskatzen badio, aintzira- ertzean ikusten diren eskorpioi biribildu horietako bat emango ote dio?

Gurasoek ez dute barrerik egiten beren seme-alaben bizkar. Ez dituzten engainatzen, ez diete ematen kalte egin diezaiekeen ezer, baizik «gauza onak». Segidan, konklusio hau atera du Jesusek: «Zenbatez areago ez die zeruko zuen Aitak Espiritu Santua emango eskatzen diotenei?» Jesusentzat, Jainkoari eskatu eta har dezakegun gauzarik onena beraren Arnasa da, gure biziaren sostengu eta salbazio den beraren Arnasa.

Escrito por  José Antonio Pagola

TRES LLAMADAS DE JESÚS

Lc 11, 1-13

«Yo os digo: Pedid y se os dará. Buscad y hallaréis. Llamad y se os abrirá». Es fácil que Jesús haya pronunciado estas palabras cuando se movía por las aldeas de Galilea pidiendo algo de comer, buscando acogida y llamando a la puerta de los vecinos. Él sabía aprovechar las experiencias más sencillas de la vida para despertar la confianza de sus seguidores en el Padre Bueno de todos.

Curiosamente, en ningún momento se nos dice qué hemos de pedir o buscar ni a qué puerta hemos de llamar. Lo importante para Jesús es la actitud. Ante el Padre hemos de vivir como pobres que piden lo que necesitan para vivir, como perdidos que buscan el camino que no conocen bien, como desvalidos que llaman a la puerta de Dios.

Las tres llamadas de Jesús nos invitan a despertar la confianza en el Padre, pero lo hacen con matices diferentes. «Pedir» es la actitud propia del pobre. A Dios hemos de pedir lo que no nos podemos dar a nosotros mismos: el aliento de la vida, el perdón, la paz interior, la salvación. «Buscar» no es solo pedir. Es, además, dar pasos para conseguir lo que no está a nuestro alcance. Así hemos de buscar ante todo el reino de Dios y su justicia: un mundo más humano y digno para todos. «Llamar» es dar golpes a la puerta, insistir, gritar a Dios cuando lo sentimos lejos.

La confianza de Jesús en el Padre es absoluta. Quiere que sus seguidores no lo olviden nunca: «el que pide, está recibiendo; el que busca, está hallando y al que llama, se le abre». Jesús no dice que reciben concretamente lo que están pidiendo, que encuentran lo que andan buscando o que alcanzan lo que gritan. Su promesa es otra: a quienes confían en él, Dios se les da; quienes acuden a él, reciben «cosas buenas».

Jesús no da explicaciones complicadas. Pone tres ejemplos que pueden entender los padres y las madres de todos los tiempos. «¿Qué padre o qué madre, cuando el hijo le pide una hogaza de pan, le da una piedra de forma redonda como las que pueden ver por los caminos? ¿O, si le pide un pez, le dará una de esas culebras de agua que a veces aparecen en las redes de pesca? ¿O, si le pide un huevo, le dará un escorpión apelotonado de los que se ven por la orilla del lago?

Los padres no se burlan de sus hijos. No los engañan ni les dan algo que pueda hacerles daño sino «cosas buenas». Jesús saca rápidamente la conclusión: «Cuánto más vuestro Padre del cielo dará su Espíritu Santo a los que se lo pidan». Para Jesús, lo mejor que podemos pedir y recibir de Dios es su Aliento que sostiene y salva nuestra vida.

José Antonio Pagola

 

17º DOMINGO T.O., 28 de Julio de 2013, «UNA ORACIÓN DE ACEPTACIÓN»

Escrito por  José Enrique Galarreta

Lc 11, 1-13

El pasaje de Lucas tiene dos partes muy claras: el Padrenuestro y otros consejos sobre la oración. Invertimos este orden, para dedicar mayor atención al Padrenuestro.

Los consejos de Jesús sobre la oración se reproducen en el contexto del Sermón del Monte (‘del llano’ en Lucas). Aquí se incluyen solamente los que hacen referencia a la eficacia de la oración. Si vosotros, que sois malos, sois capaces de escuchar a los amigos aun por malos motivos, si sois capaces de atender bien a vuestros hijos, cuánto más os va a escuchar vuestro Padre que es bueno.

Esta pequeña parábola es evidente en sí. Los hijos tienen todo el derecho de pedir cosas a su padre, y el padre, si lo es, atiende a sus hijos. Pero esta parábola no agota la doctrina de Jesús sobre la oración. Si el niño pide una serpiente, ¿se la dará su padre?. Y cuando pedimos insistentemente y el Padre no nos lo concede… como le ocurre a Jesús en Getsemaní…

Getsemaní es una enseñanza clave para nuestra oración de petición y para la divinidad de Jesús.

• Dios Hijo pide a Dios Padre. ¿Puede más la primera persona de la Trinidad que la segunda?
• El Padre no se lo concede. ¿Qué poder tiene la oración de petición?
• Hágase tu voluntad y no la mía. ¿La primera persona de la Trinidad y la segunda ¿tienen voluntades diferentes?

Pero todas estas elucubraciones dependen de una mala teología de la Trinidad. Nos importa ante todo que la oración de Jesús en Getsemaní es la propia de un hijo, que siente la necesidad de expresarse totalmente ante su Padre, y que acaba, como debe acabar toda petición: «hágase tu voluntad», que no es una petición sino una aceptación.

Todo esto es un buen ejemplo para recordar que un texto no debe ser leído aisladamente: este texto subraya la confianza en nuestro Padre, que siempre escucha; otros textos completarán este mensaje; y todos juntos nos darán una visión global de la doctrina de Jesús sobre la oración.

EL PADRENUESTRO

Una explicación a fondo del Padrenuestro rebasa las posibilidades de una homilía dominical. Deberemos centrarnos en lo más fundamental y lo haremos sobre dos puntos: el destinatario y el sentido global de lo que se pide.

El destinatario es Abbá. Sabemos que Dios es para Jesús ‘Abbá’. En este momento, cuando Jesús nos enseña que debemos dirigir nuestra oración a Abbá, nos hace entrega de su Dios, de su propia relación con Abbá. Nuestra oración no es al Poderoso, al Juez, al Amo, es a Abbá. Esto significa también que los que oramos no somos los esclavos, los temerosos, los asalariados… sino los hijos.

Nuestra oración es una relación del hijo con su Padre. Esto trae como consecuencia primera que el planteamiento esencial es la seguridad de ser escuchado y atendido. No tenemos que ablandar a Dios con súplicas lastimeras, ni arrancarle el perdón o la protección a base de cansarle los oídos. «Ya sabe vuestro Padre celestial lo que necesitáis». «Gracias Padre porque siempre me escuchas».

Esto sitúa en otras coordenadas el concepto de eficacia de nuestra oración. Nuestra oración no es eficaz por nuestra insistencia. No hace falta. Y la oración de petición se transforma de tal manera que, en el fondo, no pedimos nada.

El sentido global de lo que se pide es «venga tu reino», lo que equivale a una renuncia a todas las pequeñas peticiones que suelen poblar nuestras oraciones en favor de una aspiración de verdaderos hijos. «Santificado tu nombre» es un reconocimiento de quién es Dios. «Venga tu reino» es el deseo máximo, único y unificador, lo que jerarquiza todos los demás valores y hace que «bueno/malo», «deseable/temible» adquieran un sentido diferente.

«Danos cada día nuestro pan de mañana» es una fórmula compleja, que tiene poco que ver con la subsistencia material y mucho con la confianza en Dios y la petición del alimento espiritual. Aspirar al perdón ofreciendo como justificación nuestra propia actitud de perdonar es una formidable inversión de la realidad: en realidad, nosotros perdonamos porque nos sentimos perdonados; nuestro perdón es respuesta. En esta «petición» manifestamos por tanto que vivimos en el perdón, en la reconciliación, hacia Dios y entre nosotros. Y al final se manifiesta nuestra desconfianza en nuestras propias fuerzas, rogando a Dios que no nos ponga a prueba, porque sabemos de nuestra debilidad.

Por tanto, esta oración, que aparentemente es de petición, se transforma en una oración de aceptación. Y su resumen es la fórmula que, precisamente, falta en Lucas y se incluye en Mateo: «Hágase tu voluntad». Fórmula que tampoco es una petición (por supuesto que la voluntad de Dios se hace) sino de aceptación.

El Padrenuestro es por tanto la oración de los hijos; sólo un espíritu filial puede orar así. Es una oración «en el espíritu», y constituye, mucho más que una serie de peticiones, una profesión de fe, una confesión pública de nuestra relación con Dios y con los demás.

Con razón la ha colocado la Iglesia como antesala de la comunión. Si por el bautismo nos adherimos a Jesús -crucificado para el mundo y vivo por el Espíritu-, en la comunión lo hacemos nuestro alimento y nuestra bebida. Comulgamos – todos juntos – con Jesús para renovar el Espíritu, para renovar nuestra comunión, nuestro espíritu filial, nuestro compromiso fraterno. Y todo ello se expresa en esa profesión de fe que recitamos juntos antes de comulgar con Jesús.

Por otra parte, sabemos que nuestro espíritu no es tan puro, sabemos que mentimos cuando proclamamos que queremos sólo el Reino, que aceptamos toda su voluntad y que perdonamos como Dios perdona. Cuando pedimos a Dios lo que nos apetece no recitamos el Padrenuestro; le pedimos suerte, dinero, salud, éxito, consuelo… Es evidente que si un hada maravillosa nos permitiera formular tres deseos, estos no serían «santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad»…

Para rezar el Padrenuestro necesitamos elevarnos por encima de la mediocridad y hacer un acto consciente de que somos hijos, constructores del Reino, y de cuáles son los valores supremos del reino. Recitar el Padrenuestro es un fuerte desafío a la mediocridad de nuestra fe. Pero lo profesamos así avalados por el mandato de Jesús. Porque Él nos dijo que orásemos así, por eso, sólo por eso nos atrevemos a decir …..

¿No sería muy necesario que recobrásemos el respeto al Padrenuestro?. No se pueden rezar «padrenuestros» a diestro y siniestro, en el rosario, en la bendición de la mesa, en los responsos, en las novenas, a los santos, en cualquier ocasión y momento. No tomar el nombre de Dios en vano, no exhibir a Cristo crucificado en vano, no multiplicar la eucaristía en vano, no desgastar el Padrenuestro en vano.

LA ORACIÓN DE LOS HIJOS

Los discípulos se acercaron a Jesús y le pidieron: «enséñanos a orar». Desde aquel día, los que siguen a Jesús saben orar como hijos, y levantan el corazón hacia su Padre.

Porque hay a quien dirigirse. Porque mi vida no es una porquería entre la nada y la nada, una pasión inútil entre no-ser y no-ser. Porque estoy a cubierto. Porque existe el proyecto, el destino, el que sabe. Porque estás ahí y eres el que me quita el miedo. Porque dirigirme a Ti es levantar el corazón, no machacarlo, porque levanto mi mano y hay una Mano mayor que me la coge. Porque sé a quién dirigirme, a quién referirme, de quién fiarme. Porque Jesús, el Hijo, me informó de quién soy y de Quién eres.

Por eso puedo levantar la vista, alzar la frente, mirarte a los ojos y decir:

PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO

Ésta es la vida eterna, que te conozcan, que te quieran. Si todos te conocieran ¡se acabarían tantas oscuridades!. No te conocen, se han fiado en caricaturas de Ti. Por eso te ignoran, te niegan, blasfeman de Ti. Conocerte es amarte, pues no es posible sentirse querido y no querer. Bendito seas Tú, que creas porque necesitas Hijos, que nos sacas adelante, que preparas la mesa mientras llegamos. Bendito seas porque entregaste al mejor de tus Hijos para que todos te conozcamos. Bendito seas Señor, que todos los pueblos te conozcan y te quieran

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE

Tienes que reinar. Entre nosotros reina ahora la violencia, el exceso de los ricos, la humillación de los pobres, reina la necesidad de consumir, reina la locura contra el planeta entero. Reina la oscuridad. Eso es lo que ahora reina. Queremos que reine la libertad, que reine la confianza, que reine la solidaridad, que reine el perdón, que reine la dignidad de tus hijos. Queremos que reines Tú. Y lo esperamos, con esperanza cierta: sabemos que el Reino es tu obra, tu empeño, tu sueño. Nosotros sembramos, abonamos, podamos, regamos, pero tú eres el que da la vida.

VENGA A NOSOTROS TU REINO

Sabemos cuál es tu voluntad, porque te conocemos: tu voluntad es que todas las personas sepan que son hijos, que todos vivan como hijos, que todos vivan para siempre. Esa es tu voluntad y tu proyecto, es la misión que encargaste a Jesús, es la misión que Jesús nos encargó a nosotros. Y, entretanto, este oscuro camino hacia la Patria, que no sabemos por qué lo hiciste tan oscuro, tan estrecho, tan lleno de peligros y de amargura. Si es así, lo habrás querido así y tenemos que aceptarlo, aunque no lo entendemos. En el cielo y en la tierra. Allí quedarán cumplidos tus planes; aquí seguimos peleándonos con las tinieblas. Que se cumpla, Señor, tu voluntad, tu voluntad de que la tierra sea como el cielo, tu voluntad de que haya luz y desaparezcan las tinieblas.

HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO

Tú sabes bien de qué barro nos hiciste. Nos consta que sabes lo que necesitamos. Yo tengo pan, muchos no tienen pan. Yo tengo el Pan de tu Palabra, muchos no lo tienen. Yo tengo el Pan de Jesús, muchos no lo tienen. Porque no vivimos sólo del pan que se mastica, sino también – y mucho más – del pan de la esperanza, del pan del perdón, del pan de la justicia. Hoy pensaré en la Eucaristía que me estás dando tu Pan y desearé que nunca me falte. Hoy me alimento del Pan de Jesús, tu Palabra hecha carne para mi alimento. Y pediré que nunca me falte. Y pensaré en el hambre de mis hermanos, faltos de Pan y de Palabra. Y pediré que te acuerdes de te necesitamos. Que no nos falte, Señor, tu Pan.

DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA

Ofensas, fea palabra. Nunca ha pasado por mi mente ofenderte. Si alguien te ha ofendido es porque no te conoce. Sabes que no son ofensas, que son errores y esclavitudes. Yo sé que así lo sabes, pero es que necesito excusarme ante Ti, mi Padre, por ser tan poco hijo. Yo sé que vivo gracias a que Tú me conoces y me comprendes. Yo sé que esa manera tuya de comprender y perdonar está en mis hermanos, tus otros hijos. Sé que ellos me conocen y me comprenden, y me siento bien, conocido y comprendido. Quiero vivir en ese ambiente, quiero comprender y perdonar, quiero vivir perdonando y perdonado.

PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN

Tentación. Toda mi vida es una enorme tentación. Te confesaré que no me apetece el Reino. Me tienta el dinero, me tienta la venganza, me tienta el prestigio, me tienta todo. Tu Reino, tan fascinante, me atrae menos que muchas otras cosas, más cercanas, más tentadoras. El Reino se me convierte en una puerta estrecha, en un camino empinado, en un ojo de aguja difícil de acertar. No me abandones, no retires de mí tu Santo Espíritu, no permitas que mis ojos prefieran tesoros que roe la polilla, no me dejes servir a otros señores, no me dejes en manos de mí mismo. Que tu vara y tu cayado me conduzcan mientras camino por oscuras cañadas.

NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN

¿Por qué has dejado suelto tanto mal? ¿Es que no sabes que el mal nos impide creer en Ti? ¿Es que no miras el dolor de tantos hijos? ¿Es que van ser nuestros males más poderosos que Tú, es que nos van a impedir creer en Ti? Yo sueño con un mundo de Hijos que no sufren. Yo sueño con un mundo en no haya que creer en Ti, un mundo en que seas evidente. Me parece que estamos atados, agobiados, sometidos, al poder de las tinieblas que nos impiden verte, al poder de la tierra que nos atrae mucho más que el cielo. Líbranos, tú que eres poderoso, tú que pusiste a tu hijo el nombre de «El Libertador», en esta vida y para siempre, líbranos.

Y LÍBRANOS DEL MAL

Todo esto es sin duda una osadía, que empieza por dirigirnos a ti con tan descarada confianza. pero Jesús nos enseñó a orar así. y por eso, fieles a su enseñanza, nos atrevemos a decir ….

AMÉN

José Enrique Galarreta

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.10,38-42)

•DOMINGO XVI. T.O-C- JULIO 21-2013
* JESÚS EN CASA DE MARTA Y MARÍA.
* María y Marta, las dos con su oración y acción, acogen a Jesús en la casa amiga, pero María ha escogido la mejor parte.
Una escena familiar, se trata de un hecho sencillo y cálido, acoger a Jesús en casa. Una casa donde Jesús se encuentra a gusto tras predicar, curar y caminar, donde se siente en familia.
* Nos vamos a fijar sobre todo en las enseñanzas que Jesús nos deja en este bellísimo encuentro de Jesús.
*LA PRIORIDAD DE LA PALABRA EL EVANGELIO EN LA VIDA DE SUS SEGUIDORES.
* Podemos muy bien decir que la intención central de este relato es que dejemos a Jesús “HOSPEDARSE”, en nuestra realidad personal, comunitaria, familiar, para ponernos a sus pies, es decir sacar tiempo y escuchar su “PALABRA”. La intención de Jesús no es rebajar el servicio, sino cuestionar el afán desmedido de Marta. Por dedicarse a todo descuida lo más importante del momento. Las preocupaciones también en nuestra vida, y la excesiva actividad pueden distraernos hasta el olvido de lo verdaderamente necesario para los seguidores de Jesús, que es: “HOSPEDARLO DENTRO DE NOSOTR@S Y ESCUCHAR SUS PALABRAS” que son de Salvación.
* La figura de María no simboliza el hecho de escuchar sin hacer nada. Es abrirse a Jesús, escuchar su Palabra que ilumina el sentido de la vida; quiere decir orar, contemplar, leer, pensar, reflexionar, celebrar la fe. Se trata de callar y escuchar al Señor para aprender a vivir a su lado y con sus enseñanzas caminar en nuestro vivir diario.
* La figura de Marta nos retrata muy bien a muchos de nosotr@s preocupados por ofrecer lo mejor a Jesús y, por ello inquietos, atareados, preocupados por el “hacer” con el peligro de olvidarnos de las personas. La acción es del todo necesaria en las responsabilidades cotidianas, el servicio por transformar la realidad.
* Por todo esto, no hemos de escoger: o Marta o María, sino Marta y María, al mismo tiempo.
* Jesús, en este encuentro con las hermanas Marta y María, no pretende elogiar un estado de vida en lugar de otro, sino hacernos descubrir que nos es necesario la “escucha” de la Palabra. María lo entiende y se convierte en su “discípula atenta”. Lo escucha, se llena de su Palabra y así, adquiere fuerza y luz para planear “después” cualquier otro trabajo.
* Jesús ha ido a casa de sus amigos (puedo ser yo su casa) no a comer, sino a encontrarse con ell@s, a convivir, a comunicarse mutuamente, porque
“no se descansa en una silla, sino en UN AMIGO”. Por eso le dice, con cariño a Marta que lo mejor es disfrutar de la mutua compañía, que no se complique la vida.

* ORACIÓN
“ANDAS INQUIETA CON TANTAS COSAS,
NOS DICE EL SEÑOR”.
* Jesús de Nazaret: hoy nos recuerda el evangelio algo curioso: dos hermanas, Marta y María, que te reciben en su casa y sin embargo, tienen actitudes diferentes ante Ti.
Marta: la mujer activa y dinámica, que busca la eficacia llena su vida de trabajos.
María: La mujer atenta y contemplativa, que sabe escuchar e interiorizar tu mensaje y
“estar contigo” con calma.
Tú mismo nos enseñas que no se contraponen estas posturas sino que se complementan y que necesitamos de la escucha, contemplación y de la acción.
Pero también afirmas que
“María ha escogido la parte mejor”
porque quien vive la auténtica oración también tendrá obras coherentes y quien sólo se dedica a la acción puede perder el sentido apostólico de la vida.
Ayúdanos, Jesús de Nazaret, a armonizar las dos posturas, porque “el que así obra
nunca fallará”.
Ayúdanos para que en este verano podamos dedicar más tiempo a hablar, escuchar y estar cerca de las demás personas, empezando en casa y de quien mas lo necesite.
Que aprendamos también a ESCUCHARTE, porque Tú siempre estás con nosotr@s. AMÉN
* ZURIÑE

16º DOMINGO T.O., 21-Julio-2013, Fray Marcos en FE ADULTA

NI DE MARTA NI DE MARÍA PODEMOS PRESCINDIR

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Lc 10, 38-42

Si queremos entender el verdadero sentido del texto, no debemos olvidar el contexto en el evangelio de Lucas. Enmarcado dentro del viaje a Jerusalén, este relato intenta determinar el perfil de aquellos que quieren seguir a Jesús. Durante esa subida, va formando a sus discípulos.

Lucas es el único que relata este episodio y no es casualidad que una vez más se sienta interesado en destacar la importancia de la mujer en la vida pública de Jesús.

No debemos interpretar el texto como una condena de la actitud de Marta. Es solo el contrapunto para resaltar la necesidad que todo cristiano tiene de escuchar al único Maestro.

No tiene ningún sentido haber sacado de este relato, una distinción entre la vida contemplativa y la vida activa. Mucho menos si, en vez de distinción, lo que se pretende es una oposición. Tampoco aparece por ninguna parte la pretendida superioridad de la vida contemplativa sobre la vida activa. No es correcto el interpretar este evangelio como proclamación de dos clases de cristianos, unos que se dedican a la vida activa y otros a la contemplativa. Parece que el primero que levantó esta falsa liebre fue Orígenes, y durante 18 siglos hemos seguido corriendo detrás de un señuelo de trapo.

En los primeros siglos del cristianismo se desarrolló la idea de que no se podía vivir el evangelio en medio del mundo. Surge así la idea del monacato y de la huída del mundo en el desierto. Esto no tiene nada de cristiano, porque el evangelio no invita a una separación de la vida, sino a vivirla en plenitud dentro de las situaciones normales para la mayoría.

No debemos interpretar la falta de vocaciones a la vida religiosa como un desastre para la comunidad. Nuestra verdadera preocupación debería estar en que todos los que somos cristianos por el bautismo, desarrollemos de verdad esa vida cristiana como decía hoy Pablo.

El domingo pasado terminaba el evangelio con esta frase: «Anda, haz tú lo mismo». Del evangelio se deduce que no puede darse un amor a Dios directo, que no se refleje en el amor a los demás. Aplicado al tema que nos ocupa, no puede haber auténtica contemplación que no se manifieste en la acción. Puede darse una contemplación sin acción, pero será siempre una falsa ilusión.

Tampoco puede haber una acción verdaderamente espiritual que no surja de la contemplación. Claro que puede haber acciones buenas sin contemplación, pero no son más que programaciones que no nos enriquecen espiritualmente.

Una vez más debemos superar la aparente contradicción del evangelio. En otro lugar dice Jesús: «el que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre necio, que edificó su casa sobre arena». Edificar sobre roca es escuchar y obrar en consecuencia. Por lo tanto, nada más lejos puede estar este relato de un espiritualismo desencarnado. Eso sí, para actuar con verdadero sentido espiritual, debemos primero escuchar a Jesús y descubrir en su vida y enseñanzas los motivos de la acción. Esto, que parece tan sencillo, es la clave para entrar en la dinámica del mensaje de Jesús. Todo lo que no sea entrar por este camino, será engañarnos.

Marta, al quejarse, no tiene en cuenta lo que María está haciendo. Solo tiene en cuanta las consecuencias de esa actitud que le perjudica. Jesús no critica a Marta por estar ocupada, sino por estar preocupada e inquieta por realidades materiales, que tienen muy poca importancia. Tampoco dice que lo que hace sea malo. Fijaos, que dice: «María ha escogido la parte mejor«, lo cual significa que lo que hacía Marta era también bueno. El mensaje es que toda acción verdaderamente cristiana debe nacer de la contemplación.

Todos tenemos que ser a la vez, Marta y María. No es nada fácil mantener el equilibrio. En un árbol frutal, ¿qué es lo más importante, las raíces o el fruto? La pregunta es absurda. Sin las raíces es impensable el árbol. Sin los frutos, el árbol sería completamente inútil. Es muy fácil resbalar hacia una u otra dirección. En todas las épocas ha habido místicos que despreciaron el trabajo y hombres y mujeres de acción que despreciaron como inútil la contemplación.

A la luz de este relato, se abre una nueva perspectiva para la mujer. María, es aceptada por Jesús como interlocutora válida de su mensaje. A pesar de su apariencia inocua, tal vez sea el relato más subversivo de todo el evangelio. «Sentada a los pies de Jesús escuchaba su palabra». Está haciendo referencia a la postura que adoptaban los discípulos a los pies del maestro. María está allí como discípula. Esto trastoca todos los valores en que estaba fundada la sociedad de la época.

Algunos dichos rabínicos nos dan una pista de lo que pensaban de la mujer: «El que enseña la Torá a una mujer, le enseña necedades». «Mejor fuera que desapareciera en las llamas la Torá, antes de ser entregada a la mujer». «Maldito el padre que enseña a su hija la Torá». Para ellos la mujer era incapaz de comprender la Ley.

También la mujer tiene que desarrollar su interior, tiene que buscar el enriquecimiento como ser humano. Tiene que descubrir que la realización como ser humano, es más importante que todas las tareas comúnmente asignadas a la mujer. Jesús invita a las mujeres a desarrollar sus valores espirituales.

La actitud de María ayuda a Jesús a descubrir todo eso. Vio que había adquirido unos valores espirituales que a él mismo le servían de referencia. María era para él, una valiosa interlocutora espiritual. Después de esto, Jesús está en condiciones de responder a la mujer que le quiso hacer una alabanza diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron» (tarea femenina). Pero Jesús responde: «Dichosos más bien todos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

No es el parir a los hijos el valor fundamental de una mujer, aunque el varón sigue empeñado en mantener esta valoración. La mujer es un ser humano, no es una criada a la que ni siquiera hay que pagar.

Esta actitud de Jesús para con la mujer, se manifiesta también en otros muchos lugares del evangelio. El comportamiento de Jesús con la mujer está completamente libre de misoginia o antifeminismo. Ni asomo de miedo al sexo o machismo, ni siquiera paternalismo. Los evangelios nos dicen que en el grupo de seguidores había también mujeres. Los relatos de la mujer adúltera, la pecadora, la Magdalena, la Cananea, la Hemorroisa, nos indican esa preocupación constante por la mujer, que en su tiempo estaba completamente marginada. Lástima que esa actitud de Jesús haya quedado relegada al olvido en la Iglesia, que sigue manteniendo después de dos mil años, su ideología machista.

El Concilio Vaticano II rechazó toda forma de discriminación por razón de sexo como contraria al plan de Dios; pero a renglón seguido nos demuestra, en la práctica, que eso no tiene vigencia en la institución. Las mujeres que se sintieron comprendidas y liberadas por Jesús, son discriminadas por sus sucesores.

La opresión de las mujeres en la Iglesia es solo una manifestación externa de la represión de lo femenino en la jerarquía. Es hora de superar un patriarcado ciego, inconsciente y fanático. Si la mujer hubiera tenido algo que ver en las decisiones de la Iglesia, no habría cometido tantas barbaridades.

No es que el cristianismo haya incrementado la marginación de la mujer, pero sí ha mantenido actitudes ancestrales que habían sido superadas por Jesús. Lo que los cristianos hemos hecho con la mujer no es solo mantener una mala costumbre; con el evangelio en la mano podemos afirmar que es una injusticia en toda regla. Contra esa injusticia no sólo tienen que luchar las mujeres, tenemos que luchar todos; y no por hacer un favor a la mujer, sino porque es un despilfarro de energías, prescindir de un plumazo de más de la mitad de sus miembros a la hora de buscar soluciones a sus problemas.

Y no se trata solamente del problema de la ordenación sacerdotal. Desde luego no hay ninguna razón teológica ni exegética en contra, que tenga un mínimo de consistencia. Pero ese problema quedaría resuelto en el momento en que la mujer quedara equiparada al varón en todos los ámbitos de la estructura eclesial. Hay que reconocer con toda sinceridad, que se trata de una lucha por el poder. ¿Por qué tiene que ser el varón el que toma decisiones, incluso en temas que afectan exclusivamente a la mujer?

Meditación-contemplación

 

«¡Andas preocupada e inquieta por tantas cosas!»

Hoy se propone un análisis personal de nuestra vida.

Nadie puede dar por supuesto el difícil equilibrio.

Como el volante de un automóvil, siempre tendremos que estar rectificando.

………………………….

 

No hay parte mejor o peor.

Como en el frutal, raíz y fruto son igualmente importantes.

En el tiempo, echar raíces (escuchar a Jesús) es lo primero.

El objetivo será siempre el fruto (el servicio a todos)

……………………

 

Intenta ser cada día más Marta y más María.

Es la única manera de madurar en la vida cristiana.

Cada día más enraizado en Cristo

Y más volcado hacia los demás.

…………

 

Fray Marcos