16. IGANDEA URTEAN ZEHAR, EZER EZ BEHARREZKOAGORIK-NADA HAY MAS NECESARIO

Lukas 10, 38-42

EZER EZ BEHARREZKOAGORIK

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
21/07/2013

Harrigarria da pasadizoa. Jesusek bidelagun dituen ikasleak eszenaz kanpo gelditu dira. Lazaro ere, Martaren eta Mariaren neba, ez dago. Betaniako herrixkako etxean, bi emakumerekin bakarrik dago Jesus; hau iristean, bi jarrera desberdin hartu dituzte emakumeek.

Martak, ahizpa nagusia inondik ere, etxekoandre gisa egin dio harrera Jesusi, eta honen zerbitzura jarri da buru-bekarri. Ulertzekoa da. Garai hartako ikusmoldearen arabera, etxeko lanak emakumeari bakarrik zegozkion. Maria, berriz, ahizpa gazteena, Jesusen oinetan eseri da, hari entzuteko. Harritzeko jarrera da; izan ere, gizonezkoei bakarrik zegokien «ikaslearen» lekua hartu du.

Halako batean, Martak, lanari erabat emanik eta nekeak jota, sentitu du ahizpak bakarrik utzi duela eta Jesusek ez diola ulertzen: «Jauna, ez al dizu axola ahizpak ni bakarrik utzi izana zerbitzurako? Esaiozu laguntzeko». Zergatik ez dio agintzen ahizpari Jesusek emakumeari dagokion lanari ekiteko eta gizonezko ikasle bati dagokion lekua alde batera uzteko?

Garrantzi handikoa da Jesusen erantzuna. Pasarte hau idaztean, Lukasek gogoan ditu lehen kristau-elkarteetan, egiteko desberdinak finkatzean, izan ohi ziren desadostasunak eta tirabira txikiak: «Marta, Marta, kezkaturik eta urduri zabiltza hainbat gauzarekin; bakarra da beharrezkoa. Alderik hobena hautatu du Mariak, eta ez diote kenduko».

Jesusek ez dio aurpegiratzen Martari, inoiz ere. bere zerbitzu-jarrera; oinarrizko egitekoa da hori bestalde Jesusi jarraitu ahal izateko; baina lanak itotzen ez uzteko eskatu dio, bakea galtzeko puntuan gertatzeraino. Eta gogorarazi dio, Hitza entzutea dela lehenengo gauza gizaki guztientzat, baita emakumeentzat ere, eta ez dela hori gizonezkoen pribilegioa.

Gaur egun, premiazkoa da kristau-elkartea zuzen ulertu eta antolatzea: gaur egungo gizarte sekular eta plural honetan, beste ezer baino lehenago Ebanjelioa nola onartu zainduko duen elkarte bezala, alegia. Ezer ez beharrezkoagorik. Ikasi beharra dugu talde txikietan elkartzen emakume eta gizonezko, fededun eta fedegabe, Jesusen hitza elkarrekin entzun eta partekatzeko.

Ebanjelioa «zelula» txikietan entzute hau bihur daiteke gaur egun «sutondo» emankor, nondik joango baita eraberritzen koloka diren gure parrokietako ehuna. Herri xumeak Ebanjelioa lehen eskutik ezagutzen eta gozatzen badu, eta hierarkiari hala eskatzen badio, guztiok eramango gaitu arrastaka Jesusengana.

 

16 Tiempo ordinario (C) Lucas 10, 38-42

NADA HAY MAS NECESARIO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 21/07/13.- El episodio es algo sorprendente. Los discípulos que acompañan a Jesús han desaparecido de la escena. Lázaro, el hermano de Marta y María, está ausente. En la casa de la pequeña aldea de Betania, Jesús se encuentra a solas con dos mujeres que adoptan ante su llegada dos actitudes diferentes.

Marta, que sin duda es la hermana mayor, acoge a Jesús como ama de casa, y se pone totalmente a su servicio. Es natural. Según la mentalidad de la época, la dedicación a las faenas del hogar era tarea exclusiva de la mujer. María, por el contrario, la hermana más joven, se sienta a los pies de Jesús para escuchar su palabra. Su actitud es sorprendente pues está ocupando el lugar propio de un “discípulo” que solo correspondía a los varones.

En un momento determinado, Marta, absorbida por el trabajo y desbordada por el cansancio, se siente abandonada por su hermana e incomprendida por Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano”. ¿Por qué no manda a su hermana que se dedique a las tareas propias de toda mujer y deje de ocupar el lugar reservado a los discípulos varones?

La respuesta de Jesús es de gran importancia. Lucas la redacta pensando probablemente en las desavenencias y pequeños conflictos que se producen en las primeras comunidades a la hora de fijar las diversas tareas: “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán”.

En ningún momento critica Jesús a Marta su actitud de servicio, tarea fundamental en todo seguimiento a Jesús, pero le invita a no dejarse absorber por su trabajo hasta el punto de perder la paz. Y recuerda que la escucha de su Palabra ha de ser lo prioritario para todos, también para las mujeres, y no una especie de privilegio de los varones.

Es urgente hoy entender y organizar la comunidad cristiana como un lugar donde se cuida, antes de nada, la acogida del Evangelio en medio de la sociedad secular y plural de nuestros días. Nada hay más importante. Nada más necesario. Hemos de aprender a reunirnos mujeres y varones, creyentes y menos creyentes, en pequeños grupos para escuchar y compartir juntos las palabras de Jesús.

Esta escucha del Evangelio en pequeñas “células” puede ser hoy la “matriz” desde la que se vaya regenerando el tejido de nuestras parroquias en crisis. Si el pueblo sencillo conoce de primera mano el Evangelio de Jesús, lo disfruta y lo reclama a la jerarquía, nos arrastrará a todos hacia Jesús. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

15º DOMINGO T.O. 14 de Julio de 2013, SIN PRÓJIMO NO HAY DIOS QUE VALGA

SIN PRÓJIMO NO HAY DIOS QUE VALGA

Escrito por Fray Marcos

FE ADULTA

Lc 10, 25-37

Hoy la primera lectura (Dt 30,10-14) no da la clave para entender el evangelio. La voluntad de Dios no viene de fuera, sino que es una exigencia de nuestro ser. Dios no crea al ser humano y luego le impone unas obligaciones. Dios es un «ser» simplicísimo. Lo que Dios quiere, es que despleguemos esas posibilidades (exigencias) que nacen de nuestro ser más profundo. Cuando alguien es capaz de descubrirlas, las propone a los demás como venidas de Dios para darles carácter definitivo. ¡Cuanto fundamentalismo se evitaría si tuviéramos en cuenta esta simple verdad!

El jurista sabía la respuesta, luego no pregunta para aprender, sino para examinar. Jesús se lo hace ver, haciendo que él mismo responda. Lo que no estaba tan claro era quién era Dios y quién era el prójimo. Aquí sí que había y sigue habiendo mucho que aclarar…

Jesús habla de superar la Ley como venida de un Dios que desde fuera y desde arriba nos exige normas de conducta que van en contra de nuestros intereses. Como la primera lectura de hoy, Jesús habla de una ley no escrita que llevamos todos dentro y que hay que descubrir.

Solo Lucas narra esta maravillosa parábola del «buen samaritano». Como todas las parábolas, no necesita explicación. Lo único que exige es «implicación«. El oyente tiene que tomar partido después de oírla. Si no lo hace, la narración carece de sentido.

Se nos invita a descubrir una manera nueva de ser humano. No basta ser religioso y tener muy buenas relaciones con el Dios del templo, aunque sea sacerdote o levita, hay que ir más allá y hacerse prójimo. La parábola nos propone dejar de considerarse a sí mismo el ombligo del mundo (egoísmo), y poner en el centro al otro (amor).

En cuanto pregunto «¿Quién es mi prójimo?», doy por supuesto que puede haber alguien que no lo es y que tendríamos que amar solamente a algunos de nuestros semejantes. En algunas formulaciones del AT, el mandamiento del amor al prójimo tenía este sentido. La religión judía nació como un medio de aglutinar un pueblo en torno a un Dios, con unas obligaciones que le permitían asegurar una cohesión interna capaz de superar el egoísmo destructor. Para nada pensaban en un amor universal, sino en un amor a los pertenecientes al pueblo, con la finalidad de defenderse de los que no pertenecían a él y por lo tanto eran considerados enemigos. «Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo».

La pregunta también da por supuesto que el ser o no ser prójimo depende del otro, o de circunstancias externas. Fíjate bien que este es el fundamento de la mentalidad legalista que excluye toda aproximación. La ayuda al miserable desde el estricto cumplimiento de la Ley no excluye el sentimiento de superioridad o desprecio. Cumplo lo mandado pero no me involucro para nada en la situación del otro. Simplemente lo hago «por amor a dios». Esta es la trampa donde hemos caído los cristianos. Lo que hizo el Samaritano está a años luz de esta actitud. Se aproxima, lo cura, lo venda, lo lleva a la posada, etc.

El relato es típico de la literatura oriental, pero los personajes implicados en él, lo convierten en provocador. Los oficiales de la religión están demasiado preocupados por la legalidad para preocuparse de los demás. Para el sacerdote y el levita, lo primero era la Ley. Para el samaritano, lo primero era el amor. El hereje, el idólatra, el impuro, odiado precisamente por no ser religioso, no está sujeto a normas morales externas, lleva la ley en el corazón.

La palabra empleada en griego para indicar que se conmueve, se aplica siempre en el NT a Dios o a Jesús. La Vulgata la traduce por «misericordia motus est». Nos indica que el Samaritano se dejó llevar por su verdadero ser desde el interior y acabó actuando como Dios.

La parábola, no deja lugar a dudo sobre lo que Jesús entendía por próximo. Prójimo es todo aquel con quien me encuentro en mi camino. Prójimo es aquel que me necesita.

Estamos equivocados al pensar que el prójimo lo puedo determinar yo. Jesús nos dice que el prójimo se me impone, aunque yo puedo tomar la decisión de escamotear esa presencia e ignorarlo. Cuando me niego a verlo, estoy fallando, buscando excusas para escapar a esa imposición que me saca de mi programación, de mis planes, a veces tan religiosos ellos.

Estamos equivocados cuando pensamos que si me acerco a otra persona para ayudarla, estoy haciendo una cosa buena, pero que si no la ayudo, no pasa nada, porque yo soy libre de ayudarla o de no ayudarla. No vemos como una necesidad el ayudarla, sino como una posibilidad que se me ofrece y que yo puedo aprovechar. No, debemos sentir esa ayuda, como una urgencia de nuestro propio ser.

Con frecuencia soy capaz de programar un prójimo para una hora determinada, pero rechazo instinti¬vamente al que se me impone sin mi consentimiento. Actuamos desde la programación y no desde el amor.

Tanto en el AT como en el evangelio, se entiende a Dios como alguien que existe al margen de la creación. Hoy pensamos que Dios está en las cosas, no al margen de ellas, ni por encima de ellas. Si pudiéramos ver la creación desde Dios veríamos que no se diferencia en nada de ella. La creación es la manifestación de Dios. Vista desde la criatura, sí hay diferencia, pero no por lo que la creación es, sino por lo que no es; por sus limitaciones.

Dios es infinito, la criatura no, ni por separado ni en conjunto. Si en todas las cosas está Dios, es claro que en cualquier ser humano se está manifestando su presencia. Si de verdad estoy interesado en descubrir y reconocer a Dios ya sé el camino.

Aclaremos esta idea con el ejemplo de la luz. La luz no se puede ver. Los espacios intersiderales son inmensos vacíos en absoluta oscuridad, aunque la luz los traviesa. Solo cuando los fotones encuentran a su paso algo material, puedo descubrir los reflejos de la luz en ese objeto. Esto pasa con Dios, no se le puede ver más que reflejado. Para cada uno de nosotros no hay más Dios que el que podemos ver en la creación. La conclusión es clara: No puedo pensar en un Dios al margen de la creación, porque sería un ídolo. Por lo tanto, no puede haber dos mandamientos. Amo a Dios solo en la medida que amo a sus criaturas.

Hay una frase, que empleamos siempre para justificar nuestro egoísmo, pero que es verdadera: «el amor bien entendido empieza por uno mismo». Efectivamente, descubriendo la luz que se refleja en mi propio ser, estaré capacitado para verla en los demás. El Dios que descubro en mí, es el mismo que debo descubrir en los demás. Ya hemos dicho muchas veces que el amor es sólo uno en cada persona. Aunque hay diversas manifestaciones del amor. Si me doy cuenta de lo que soy en el todo, veré al otro insertado en el Todo. Si creo que soy una mónada aislada, veré al otro como algo aislado y por lo tanto como algo distinto de mí, que me impide ser yo, me estorba, y no encontraré motivos para amarlo.

Cuando tenga claro esto, solucionaré el problema de mi egoísmo. Es falsa la creencia de que yo soy una individualidad aislada, que tengo existencia y consistencia propia. Yo, separado del creador y de las demás criaturas, no soy nada. Lo que constituye mi ser y lo que constituye el ser de los demás, es la misma realidad, Dios que está fundamentando mi propio ser y el de los demás. Por tanto, no puedo ir en contra de los demás, sin ir en contra mía y viceversa. El error de que somos algo aislado viene de creer que somos lo que no somos. El día que descubra que no soy eso, habré dado un paso hacia el verdadero amor.

El prójimo está siempre ahí, a tu vera. Descubrirlo y aceptarlo depende sólo de ti. Siempre que te aproximas a otro para ayudarle de cualquier forma, lo estás convirtiendo en próximo. Cada vez que haces a uno prójimo, te estás acercando a ti mismo y te estas acercando a Dios. Cada vez que superas tu egoísmo y pones al otro en el centro, te acercas a la plenitud de humanidad. Siempre que das un rodeo para pasar de largo ante el dolor ajeno, te estás alejando de ti mismo y de Dios. Cuando te desentiendes del otro, estás perdiendo una ocasión de dar sentido pleno a esta vida y convertirla en VIDA.

Oración-meditación

Prójimo es todo aquel que me necesita

y estoy dispuesto a ayudarlo a ser más humano.

No debo pensar solamente en las necesidades materiales.

En nuestro entorno, son más urgentes otras carencias.

…………………….

No hay más amor a Dios que el que se manifiesta amando a los demás.

La clave en nuestra relación con Dios, está en el amor al prójimo.

Si creo que puedo amar a Dios desentendiéndome de otro,

es que no he entendido nada del mensaje de Jesús.

…………………….

La propuesta de Jesús es de amor incondicional a todos.

*ORAR CON EL EVANGELIO.(lc.10,25-37)

• DOMINGO XV –T.O.-C- JULIO 14
• EL BUEN SAMARITANO

* Lucas nos pone la parábola del buen samaritano a continuación del evangelio sobre la misión para que como seguidores de Jesús, no nos vayamos por las ramas. El Reino consiste en la revelación del Amor de Dios. La misión, por lo tanto, consiste en Amar. Y para mayor claridad, Jesús pone como modelo a un samaritano, a uno fuera de la ley, a un enemigo…
* ¿Se trata de cualquier amor del que nos habla Jesús? No. Porque el amor del samaritano es desinteresado… Es el samaritano el que se encuentra fuera de su tierra (bajaba de Jerusalén a Jericó) y sabe por tanto, que aquel al que está atendiendo es un judío. Sin embargo, él si que ha sabido vivir el amor al prójimo.
* Jesús nos enseña la apertura hacia todos, y sobre todo no poner límites al amor, a la entrega, a la generosidad cuando se trata de compadecerse del mal ajeno, de ser misericordiosos con tod@s, de salir al encuentro del que nos necesita, de amar al prójimo incluso cuando se trata de una persona que no nos resulta grata.
* El relato concluye con el imperativo por parte de Jesús:”Anda, haz tú lo mismo”.
El ser humano, y el ser indefenso y desvalido está por encima de cualquier otro valor. En nuestra sociedad abundan mucho maleantes y los que causan dolor y sufrimiento a otr@s, pero, por fortuna, abundan mucho más la gente solidaria que se conmueve ante el sufrimiento ajeno y que “se mancha las manos y las ropas al auxiliarlos”. Ojalá que nos podamos contar entre ell@s. Ojalá que la Iglesia, nuestra Iglesia se sitúe siempre entre ell@s. Recordemos el refrán: “Haz el bien sin mirar a quién”.
* La compasión juega un papel importante en la Biblia: Cuando el padre vio al hijo pródigo se conmovió; Jesús se conmovió al ver las turbas, y el buen samaritano se conmovió…
* El primer mandamiento es abrir los propios ojos para ver. Ojos que ven, manos que ayudan.
* Lo peor que le puede pasar a una parábola, (en el evangelio tenemos muchas) es que la demos ya por sabida. ¡La hemos oído tantas veces!… Que no nos ocurra esto con la del Samaritano. En cada momento, tiempo, situación, Dios nos habla al corazón y en nosotr@s está el darle respuesta.
¿Qué nos dirá y pedirá hoy con la del Buen Samaritano tan conocida y leída?…

* ORACIÓN
Jesús, buen samaritano, que viviste aliviando el sufrimiento de quienes encontrabas en el camino, como expresión de la misericordia del Padre.
Nuestro mundo arde en deseos de eternidad, pero el camino de la vida es largo y tortuoso:
Hay violencia, desgracia, paro y desesperanza.
Nuestro mundo sufre.
Ayúdanos a bajar a lo profundo del corazón donde habitan las carencias y se descubren las necesidades.
Donde se escucha el grito del dolor, la voz del que sufre y necesita.
Danos entrañas de misericordia, para que no demos rodeos ante l@s que sufren y sepamos caminar con los ojos abiertos para ayudar a quienes nos necesitan.
Haznos, Jesús de Nazaret, buen@s samaritan@s para que el mundo descubra en nuestra vida tu rostro y el rostro misericordioso del Padre. AMÉN
ZURIÑE
*
* DECÁLOGO PARA EL VERANO.
1 Un cristiano, en el verano, no esconde ni guarda su fe como quien deja en el armario el abrigo de invierno. Somos cristianos siempre y, por lo tanto, nuestra comunión con Cristo ha de ser consciente y constante.
2. La vida cristiana no se sostiene solamente en el “ser buenos”. Bondadoso, al cien por cien, sólo Dios. Por ello mismo este tiempo es propicio para no olvidar a Dios y ser rostros vivos de su presencia. Descubrir las necesidades de otr@s y ayudar. Las prisas son enemigas de la caridad sin ruido.
3. Sin oración, un cristiano, es un molino paralizado. Muchos de nuestros fracasos y deserciones se deben a que hemos roto la “línea” telefónica con el Señor. La oración nos hace fuertes, nos clarifica, nos hace reflexionar y llevar a cabo la voluntad del Padre.
4. La Eucaristía (además de obligación moral) es una necesidad física y espiritual. Si ya con ella nos resulta llevar una vida relativamente cristiana, sin ella nos convertimos en marionetas del mundo. Quedamos a merced del único alimento material que el mundo ofrece o que el escaparate efímero nos presenta.
5. En el verano vamos buscando el sol. El culto al cuerpo no puede estar por encima de la adoración a Dios. Él sí que es el único Sol de justicia. Es quien broncea de verdad aquellas entrañas que, sin verlas, sabemos que son importantes para ser solidarios con los demás y amantes de Dios: el corazón y el alma.
6. “Dime lo qué lees y te diré cómo piensas”. ¿Acaso un cristiano no ha de nutrirse con palabras de esperanza? Un buen libro, con criterios cristianos, será garantía de un pensamiento recto, de una conciencia lúcida.
7. La Creación la ha puesto Dios para nuestro deleite. Nuestra tierra está sometida a una constante alteración y degradación fruto de las ansias de disfrute del hombre. Respetemos el entorno donde descansamos y gocemos de tantas cosas buenas que el Señor pone a nuestro alcance. Cuesta siglos repoblar la tierra, horas el incendiarla.
8. La belleza, el arte, la música clásica…nos puede llevar al encuentro y al disfrute personal de Dios. Un santuario es una puerta abierta a la fe. María Virgen es una mano que nos empuja hacia el Señor. La grandiosidad de un templo es un aperitivo de la gloria que nos aguarda en el cielo. ¡Disfruta de la huella que el hombre ha dejado a través del arte y como fruto de su fe!
9. El silencio y la contemplación junto al mar. La escalada de montañas como signo de nuestro esfuerzo por llegar al cielo. Nuestro descanso como antesala de lo que un día desea Dios para cada uno de nosotros…pueden ser reflexiones que nos ayuden a vivir este tiempo estival con sentido cristiano
10. En el valle o en el mar, en la montaña o en una aldea, adentrados en el bosque o perdidos en un desierto. Frente a una catedral o por las calles de una gran ciudad: no olvidemos que somos cristianos. No olvidemos que, Dios, va con nosotros . Somos de la familia de Dios. Cuidemos mucho en este tiempo de verano la vida de familia: Entrega, alegría, paz, unión. AMÉN

14º DOMINGO T.O., 7 de Julio de 2013, de Fray Marcos

SOLO VIVIENDO EL REINO DE DIOS, PODREMOS COMUNICARLO
Escrito por  Fray Marcos

Lc 10,1-12; 17-20

Lucas es el único evangelista que narra la misión de los 72, (de los 70 como dicen algunos códices). También relata antes, la de los doce. Seguramente ha querido acentuar el carácter universal de la predicación de la nueva comunidad. Doce era el número de las tribus de Israel. Setenta era el número de las naciones gentiles, según el Génesis.

Si estamos en Samaría, cabe pensar que la mayoría de esos setenta eran samaritanos. Para los demás evangelistas, el límite de la gentilidad estaba en la frontera de Galilea, para Lucas se encuentra en la misma Samaria, porque estaban apartados de la religión oficial judía.

El domingo pasado se hablaba del fracaso de los discípulos en su intento de preparar el camino a Jesús en su subida a Jerusalén. Probablemente, Lucas quiere poner este envío de «otros setenta y dos» para dejar un buen sabor de boca. Estos vuelven «muy contentos» de sus correrías y tienen mejor acogida que los discípulos. «De dos en dos», porque para los judíos la opinión de uno solo no tenía ningún valor en un juicio, y los misioneros son, sobre todo, testigos. También, porque el mensaje debe ser proclamado siempre por la comunidad.

No penséis que se trata de enviar a un número de especialistas en comunicación. No se trata de recomendaciones a unos cuantos escogidos. El evangelio dice simplemente: «envió a otros setenta y dos». Ni siquiera dice que fueran discípulos. Se da por supuesto que todo cristiano por el hecho de serlo, tiene la misión de proclamar la buena noticia que él vive.

El modo de esa predicación puede ser diferente, pero la base, el fundamento de toda predicación, es la vida misma del cada cristiano. Vivir como cristianos, es la mejor predicación y la que convence. En cada instante estamos predicando, para bien o para mal.

No es fácil delimitar lo estrictamente histórico de este relato. Además de que solo Lucas lo narra, exigiría un grado de organización que no se percibe en el grupo de los que han seguido a Jesús. El simbolismo del número 12 y 70 nos invita a pensar que son relatos elaborados más tarde. Por otra parte, para predicar El Reino, se necesita haberlo comprendido y experimentado. Los evangelios se encargan de manifestar que antes de la experiencia pascual ni los doce se habían enterado de nada.

Las recomendaciones de Jesús son la clave de todo anuncio del mensaje cristiano. Están puestas en boca de Jesús, pero son las condiciones mínimas que debería tener todo cristiano para llevar la Buena Noticia a los demás. En ningún caso se habla de doctrina que tengan que enseñar o de normas morales que deban exigir. Se trata de comunicar lo que Dios es para todos sin condiciones ni excepciones. Esa tarea la cumplió la primera comunidad en todas partes donde se fue implantando. Es la principal tarea que tiene que seguir llevando a cabo todo cristiano en cualquier tiempo y lugar.

1.- Itinerancia. «Poneos en camino». Es la clase de vida que eligió Jesús cuando se decidió a proclamar su buena noticia. El domingo pasado nos decía que no tenía dónde reclinar la cabeza. Este desapego de toda clase de seguridades es la actitud básica y fundamental que debe adoptar todo enviado. El anuncio no se puede hacer sentados. Seguir a Jesús exige una dinámica continuada. Nada se puede comunicar desde una cómoda instalación personal. La disponibilidad y la movilidad son exigencias básicas.

2.- Dificultad. «Os mando como ovejas en medio de lobos». Cuando se escribieron los evangelios, las primeras comunidades cristianas estaban viviendo la oposición, tanto del mundo judío como del pagano.

Denunciar la opresión o poder despótico, no puede agradar a los que viven desde esa perspectiva, y sacan provecho de ella a costa de los demás.

Por desgracia, cuando el cristianismo adquirió poder, se comportó como lobo en medio de corderos; eso sí, con piel de oveja. Desde el poder es imposible adivinar lo que sería bueno para el otro. El provecho personal o el de la institución, no es buena noticia para nadie.

3.- Pobreza. «Ni talega ni alforja ni sandalias». Es imprescindible la pobreza material, pero solo como signo de la superación de seguridades. Significa no confiar en los medios externos para llevar a cabo la misión. El peligro está en hacer de la predicación del evangelio un logro humano.

Se trata de confiar solo en Dios y el mensaje. No buscar seguridades de ningún tipo, ni en el dinero ni en el poder ni en el prestigio ni en los medios, incluidos los de comunicación. Hoy tenemos la obligación de utilizar al máximo los medios de comunicación que la técnica nos proporciona, pero no debemos poner nuestra confianza en ellos.

4.- Urgencia. «No os detengáis a saludar a nadie por el camino». No se trata de negar el saludo a los que se encuentren en el camino. «Saludar» tenía para ellos, un significado muy distinto al que tiene para nosotros. El saludo llevaba consigo un largo ceremonial que podía durar horas o días. Esta recomendación quiere destacar la urgencia de la tarea a realizar.

Seguramente está haciendo referencia a la inmediata llegada del fin de los tiempos, en que las primeras comunidades cristianas creyeron a pies juntillas.

5.- Paz. «Decid primero: ¡Paz! Para entender esta recomendación hay que tener en cuenta el sentido de la «paz» para los judíos de aquel tiempo. No significaba solo ausencia de problemas y conflictos, sino la abundancia de medios para que un ser humano pudiera conseguir su plenitud humana.

Llevar la paz es proporcionar esos medios que hacen al hombre sentirse a gusto e invitado a humanizar su entorno. Significa no ser causa de tensiones ni externas ni internas. Sería ayudar a los hombres a ser más humanos. El cristiano, vaya donde vaya, tiene que llevar armonía, comprensión, amor, paz.

6.- Humildad. «Comed y bebed de lo que tengan». Esta es una de las actitudes más difíciles. Ponerse al nivel del otro. Aceptar sus costumbres, su cultura, su idiosincrasia… Se trata de buscar solo el estar disponible para todos, sin esperar nada a cambio, pero aceptando con humildad lo que den; siempre que sea lo indispensable, comida y alojamiento, etc.

¡Qué difícil es no imponer lo nuestro! Muchos intentos de evangelización han fracasado por no tener esto en cuenta. Más difícil todavía es aceptar la dependencia de los demás en las necesidades básicas, no poder elegir ni lo que comes ni con quien comes.

7.- Curad. «Curad a los enfermos». No se refiere solo a las enfermedades físicas. Todo aquello que impide al ser humano ser él mismo es enfermedad. De hecho los 70 solo hacen alusión a que los demonios se les sometían. Seguimos dando demasiada importancia a la salud corporal, sin enterarnos de que con una grave enfermedad, puede un ser humano alcanzar su plenitud.

Curar significa alejar de un ser humano todo aquello que le impide ser él. Hoy las enfermedades físicas están cubiertas por la medicina. Pero ¿qué pasa con las enfermedades síquicas y mentales, que arruinan la existencia de tantas personas?

8.- Buena noticia (evangelio). «El reino, que es Dios, está cerca». Nada de peroratas teológicas, nada de discursitos apologéticos, nada de propagandas ideológicas, nada de doctrinas ni rituales ni normas morales… Lo único que un ser humano debe saber es que Dios le ama.

Predicar el reino que es Dios, es hacer ver a cada ser humano que Dios es algo cercano, que está tan cerca, que es lo más hondo de su propio ser, que no tiene que ir a buscarlo a ningún sitio raro, ni al templo ni a las religiones ni a las doctrinas ni a los ritos ni al cumplimien¬to de la norma. Dios es (está) en ti. Descúbrelo y lo tendrás todo…

Sin estas condiciones, la predicación se hace inútil. No es nada fácil salir de la dinámica de la propaganda, del proselitismo a toda costa, buscando más el potenciar la institución que el servicio de las personas.

El que va a proclamar el Reino de Dios, tiene que manifestar que pertenece a ese Reino. Tiene que responder a las necesidades del otro. Tiene que estar dispuesto al servicio en todo momento. No debe exigir absolutamente nada, ni siquiera la adhesión. Tiene que limitarse a hacer una oferta.

Meditación-contemplación

Haz una reflexión sincera, trata de descubrir la verdad:

¿Cuál es tu preocupación primera?

¿Es la comida, el vestido, la salud, la casa, el prestigio?

¿Tus esfuerzos están encaminados a buscar seguridades?

O ¿tu preocupación primera es vivir el Reino?

……………..

Procura, al mismo tiempo no caer en demagogia barata.

De esas necesidades básicas tienes obligación de ocuparte.

Dios quiera que alcances el mayor bienestar posible, para ti y para los demás.

Siempre que la prioridad sea el desplegar tu humanidad.

………………….

No te dejes llevar por lo que te pide el cuerpo.

No te olvides que eres también y sobre todo, espíritu.

Escucha también tu ser profundo;

lo que él te pida te llevará hacia tu plenitud y felicidad.

…………………

 

Fray Marcos

 

* ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.10,1-12;17-20)

DOMINGO XIV. T.O. –C- Julio 7 de 2013
* SAN FERMÍN

* Jesús, mandó a otros setenta y dos discípulos de dos en dos a comunicar su Mensaje de Salvación. Pero les puso unas condiciones. No llevar: ningún bastón, ni alforja, ni pan, ni sandalias, ni dinero…
* Ante esto, hago la reflexión con palabras de un documento de hace años de J. Calvo, que me parecen estupendas.
Cuando no tienes nada para llevar ¿Con qué te quedas? Sólo tú mism@, ligero de equipaje. Jesús con esto nos dice con esto, que lo importante somos nosotr@s, nuestra persona. Todo lo demás puede velar el Mensaje.
* NINGÚN BASTÓN. El bastón o la muleta, es algo que te da seguridad… En este caso puede ser el poder, los títulos… todo esto puede impedir y crear distanciamiento con la gente. ¡Sólo tú mism@!
* NI ALFORJA, NI PAN. Esto suena muy duro. ¿Qué puede haber de malo en la alforja en un poco de pan? La alforja puede ser el comienzo del almacén, del frigorífico… Aquí se juega poner en mi miso mi fe, mi esperanza, mi amor, en una palabra mi Evangelio. ¡Sólo tú mism@!
* NI SANDALIAS. Quien habla de Jesús no debe ir por el camino mejor que la gente sencilla.
* NI DINERO. El dinero nos da posibilidad de amontonar. Puedo vivir como si fuera pobre y no lo soy. Lo que cuenta realmente en este mundo (aunque sea necesario) no lo conseguimos con dinero. No hay tiendas para comprar amig@s, Amor, esperanza, alegría etc. No tomar dinero supone confiar en la bondad de l@s otr@s que no te van a abandonar. ¡Sólo tú mism@!
* NI DOS TÚNICAS. Ya se sabe. A la segunda camisa sigue la segunda chaqueta, vestido etc. Reflexionando todo esto me vienen a la mente cantidad de símbolos de rango, de nuestra sociedad, pero también de nuestra vida Eclesial y clerical…
* Hablar de Jesús y vivir un poco como Jesús, es nuestra Misión como discípul@s. No hace falta que regalemos nuestros zapatos, sino pensar como podemos ayudar a los que no los tienen. No se trata de echar pestes del dinero y de la alforja, pero si pertenecemos al grupo de amig@s de Jesús, tod@s deben notar que hemos comprendido EL MENSAJE DEL COMPARTIR. EL MENSAJE DE PAZ.
* El seguimiento de Jesús no consiste en seguir a un líder, sino en la unión a su persona. El sentido de las Palabras de Jesús es la alegría de saber que estamos en buenas manos. Tengamos éxito o fracaso en la Misión, el Padre está con nosotr@s. Que sigamos con ilusión, la tarea del Reino.
* Y no olvidemos: “de dos en dos”, sabiéndonos apoyar, aconsejar, suplir, perdonar, dialogar.

* ORACIÓN
* Jesús de Nazaret, cuando miro a mi alrededor, descubro que tu oferta de paz es necesaria y urgente. Concédenos servirte de todo corazón, ofreciendo a nuestra sociedad a nuestros grupos y comunidades, caminos de encuentro y reconciliación.
Jesús de Nazaret, eres Pan partido que da vida a la humanidad. Tú deseas que todas las personas participen de tu Resurrección y comuniquen tu paz, al diálogo que humaniza y al perdón que libera de injusticias y opresiones violentas.
Señor Jesús, esperanza y Buena Noticia para todo viviente. El encuentro contigo, es anuncio de sentido y salvación, para cada un@ de los que creemos en Ti, y para tod@s aquell@s con los que nos cruzamos en el camino de la vida.
* En tu nombre, seguimos anunciando y proponiendo tu Evangelio, tu Reino.
Que podamos ser testigos tuyos desde la sencillez y la paciencia, la creatividad y el gozo, la valentía y la confianza.
* Te damos gracias, porque ofreces a tod@s el don de salvación. Ayúdanos a compartir con otr@s el gozo de la fe. Que nuestras actitudes de austeridad y pobreza, de caridad y servicio acompañen nuestros gestos y palabras.
* Es tiempo de verano, para un@s, tiempo de vacaciones. Otr@s no las podrán tener ni ahora ni nunca. Por eso te pedimos que despiertes en el corazón de todas las personas el deseo de trabajar y comprometerse en la construcción de una sociedad donde tod@s puedan vivir con dignidad: será la mejor señal de que el Reino que predicaste y por el que diste la vida está cerca de nosotr@s. AMÉN
* A TOD@S. ¡FELICES FIESTAS DE SAN FERMÍN! QUE SE VIVAN CON PAZ, ALEGRÍA,
ENTREGA, UNIÓN.
* ZURIÑE

14. IGANDEA URTEAN ZEHAR//BERRITASUNARI BELDURRIK EZ-SIN MIEDO A LA NOVEDAD

Lukas 10, 1-12. 17-20

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Frantzisko aita santua erreguka ari zaio Elizari, bere baitatik irten dadin, beldurraz eta bere probetxuaz ahazturik. Beti ere, jendearen eguneroko bizitzan sartzeko eta Ebanjelioa aditzera emateko gizon-emakumeak sufritzen eta gozatzen ari diren lekuan, borroka eta lana egiten duten lekuan.

Bere hizkuntza garbiaz eta bere hitz bizi eta zehatzez, begiak ireki nahi dizkigu, Elizak, bere jarrera autodefentsazkoan, itotzeko duen arriskuaz ohartarazteko: «Eliza bere ate barruan ixten denean, gaixotu egiten da»; «bere baitan ixten den Eliza gaixo bat baino nahiago dut, mila bider, Eliza gorabeheratsu bat».

Argia da Frantziskoren lema: «Elizak bere baitatik irten beharra du periferiara, kanpora, Ebanjelioaren testigantza egiteko eta gainerakoekin topo egiteko». Ez ditu gogoan planteamendu teorikoak, baizik urrats zehatzak: «Irten gaitezen geure baitatik pobretasunarekin topo egiteko».

Ondotxo daki Aita Santuak zer ari den esaten. Berritze ebanjeliko sakonera eraman nahi du gaur egungo Eliza. Ez da gauza erraza. «Berritasunak beldur-apur bat ematen digu beti, zeren seguruago sentitzen baikara, dena kontrolpean baldin badugu, guk geuk badugu eraikitzen, programatzen eta planifikatzen geure bizitza geure eskemen, segurtasunen eta gustuen arabera».

Alabaina, Frantzisko ez da «Jainkoaren berritasunaren» beldur. Mendekoste igandean Eliza osoari egin dio galdera funtsezko bat, ondorengo urteetan erantzuna eman beharko dioguna: «Prest al gaude Jainkoaren berritasunak aurkezten dizkigun bide berriak egiteko ala erantzuteko gaitasuna galdua duten egitura zaharkituetan hesitu nahi dugu?»

Ez dut ezkutatu nahi neure poza Frantzisko aita santuak egiten digun deia entzutean; hain juxtu ere, Elizan arnasa ebanjelizatzailea berritzeko deia, Jesusek berak bere jarraitzaileengan ikusi nahi zuen arnasa. Lukas ebanjelariak gogorarazi dizkigu Jesusen kontsignak: «Ekin bideari». Ez da zertan egon ezeren zain. Ezin hesitu dugu Jesus geure parrokiako elizan. Eguneroko bizitzan ezagutarazi behar dugu hura.

«Ez eraman poltsarik, ez zakutorik, ez oinetakorik». Modu xume eta apalean irten behar dugu bizitzara. Pribilejiorik gabe, botere-egiturarik gabe. Ebanjelioa ezin ezarri da indarrez. Kutsatu egiten da Jesusekiko fedetik eta Aitaganako konfiantzatik.

Etxe batean sartzean, esazue: «Bakea etxe honetakoei». Hori da lehenengo gauza. Utzi alde batera inor gaitzestea, sendatu gaixoak, arindu munduan den sufrimendua. Esan gizon-emakume guztiei Jainkoa hurbil dutela eta gizatasun handiagoko bizitza egiteko lanean ikusi nahi gaituela. Horixe da Jainkoaren erreinuaren albiste handia.

14 Tiempo ordinario (C) Lucas 10, 1-12. 17-20

SIN MIEDO A LA NOVEDAD

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 03/07/13.- El Papa Francisco está llamando a la Iglesia a salir de sí misma olvidando miedos e intereses propios, para ponerse en contacto con la vida real de las gentes y hacer presente el Evangelio allí donde los hombres y mujeres de hoy sufren y gozan, luchan y trabajan.

Con su lenguaje inconfundible y sus palabras vivas y concretas, nos está abriendo los ojos para advertirnos del riesgo de una Iglesia que se asfixia en una actitud autodefensiva: “cuando la Iglesia se encierra, se enferma”; “prefiero mil veces una Iglesia accidentada a una que esté enferma por encerrarse en sí misma”.

La consigna de Francisco es clara: “La Iglesia ha de salir de sí misma a la periferia, a dar testimonio del Evangelio y a encontrarse con los demás”. No está pensando en planteamientos teóricos, sino en pasos muy concretos: “Salgamos de nosotros mismos para encontrarnos con la pobreza”.

El Papa sabe lo que está diciendo. Quiere arrastrar a la Iglesia actual hacia una renovación evangélica profunda. No es fácil. “La novedad nos da siempre un poco de miedo, porque nos sentimos más seguros, si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida según nuestros esquemas, seguridades y gustos”.

Pero Francisco no tiene miedo a la “novedad de Dios”. En la fiesta de Pentecostés ha formulado a toda la Iglesia una pregunta decisiva a la que tendremos que ir respondiendo en los próximos años: “¿Estamos decididos a recorrer caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheraremos en estructuras caducas que han perdido la capacidad de respuesta?

No quiero ocultar mi alegría al ver que el Papa Francisco nos llama a reavivar en la Iglesia el aliento evangelizador que Jesús quiso que animara siempre a sus seguidores. El evangelista Lucas nos recuerda sus consignas. “Poneos en camino”. No hay que esperar a nada. No hemos de retener a Jesús dentro nuestras parroquias. Hay que darlo a conocer en la vida.

“No llevéis bolsas, alforjas ni sandalias de repuesto”. Hay que salir a la vida de manera sencilla y humilde. Sin privilegios ni estructuras de poder. El Evangelio no se impone por la fuerza. Se contagia desde la fe en Jesús y la confianza en el Padre.

Cuando entréis en una casa, decid :”Paz a esta casa”. Esto es lo primero. Dejad a un lado las condenas, curad a los enfermos, aliviad los sufrimientos que hay en el mundo. Decid a todos que Dios está cerca y nos quiere ver trabajando por una vida más humana. Esta es la gran noticia del reino de Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

13. IGANDEA URTEAN ZEHAR, Nola jarraitu Jesusi / Cómo seguir a Jesús

José Antonio Pagola

Jesusek deliberatuki ekin dio Jerusalemerako bideari. Jakinaren gainean da han izango duen arriskuaz, baina ezerk ez dio atzera eginarazi. Bere bizitzak xede bakarra du: Jainkoaren erreinuaren egitasmoa hots egin eta sustatu. Ibilbidea gaizki hasi da: samariarrek uko egin diote. Jesus, ordea, egina dago horretara: gauza bera gertatu zaio Nazaret bere herrian.

Jesusek badaki ez dela gauza erraza beraren bidelagun izatea, profeta ibiltariaren bizitzan. Ezin eskaini die bere jarraitzaileei segurtasunik eta osperik, lege-maisuek beren ikasleei bezala. Jesusek ez du inor engainatu nahi. Jarraitu nahi diotenek ikasi beharra izango dute bera bezala bizitzen.

Bidean doazela, ezezagun bat hurbildu zaio. Gogotsu ageri da: «Noranahi zoazela jarraituko dizut». Beste ezer baino lehen, Jesusek adierazi dio ez dezala espero beragandik segurtasunik, probetxurik, ongizaterik. Berak ere «ez du bere burua non ezarririk». Ez du etxerik, eskaintzen diotena jaten du, ahal duen lekuan lo egiten.

Ez gaitezen engainatu. Jesusi zinez jarraitzea eragozten digun oztopo handia, gaur egun, bizileku dugun ongizatea da. Beldurra diogu Jesus aintzat hartzeari, zeren bai baitakigu era eskuzabalago eta solidarioagoan bizitzea eskatuko ligukeela. Geure ongizate txikiaren esklabo gara. Agian, ekonomi krisiak bihur gaitzake gizatasun handiagoko eta kristauago.

Beste batek eskatu dio Jesusi utz diezaiola, berari jarraitu aurretik, aitari lur ematera joaten. Hitz-joko zirikatzaile eta enigmatikoz erantzun dio Jesusek: «Utzi hildakoek hildakoei lur eman diezaieten; zu zoaz Jainkoaren erreinua hots egitera». Hitz nahastaile hauek koloka jartzen dute gure biziera konbentzionala.

Zabaldu beharra dugu mugitzen garen ikusmira. Familia ez da den guztia. Bada garrantzizkoagorik. Jesusi jarraitzea erabakitzen badugu, gogoan hartu beharra dugu giza familia osoa ere: inork ez luke bizi behar etxerik gabe, aberririk gabe, paperik gabe, eskubiderik gabe. Guztiok egiten ahal dugu zerbait gehiago mundu zuzenago eta anai-arreba artekoago baten alde.

Beste bat prest dago Jesusi jarraitzeko, baina, aurrez, agur egin nahi dio familiari. Hitz txundigarri hauek bota dizkio Jesusek: «Goldeari atxiki eta atzera begira jarraitzen duenak ez du balio Jainkoaren erreinurako». Jesusen egitasmoan lankide izateak hari erabat emana bizitzea esan nahi du, aurrera begira bizitzea zabartu gabe, etorkizunerantz bide egitea iraganean hesitu gabe.

Duela gutxi, Frantzisko aita santuak Elizan gaur egun gertatzen ari den gauza batez ohartarazi gaitu: «Beldur gara Jainkoak beste bide batetik eramango ote gaituen, sarritan mugatuak, itxiak eta egoistak diren geure ohiko horizontetatik ateraraziz, bereetara bideratzen gaituelarik».

Cómo seguir a Jesús / Nola jarraitu Jesusi

13º Tiempo ordinario (C)
Lucas 9, 51-62

José Antonio Pagola

Jesús emprende con decisión su marcha hacia Jerusalén. Sabe el peligro que corre en la capital, pero nada lo detiene. Su vida solo tiene un objetivo: anunciar y promover el proyecto del reino de Dios. La marcha comienza mal: los samaritanos lo rechazan. Está acostumbrado: lo mismo le ha sucedido en su pueblo de Nazaret.

Jesús sabe que no es fácil acompañarlo en su vida de profeta itinerante. No puede ofrecer a sus seguidores la seguridad y el prestigio que pueden prometer los letrados de la ley a sus discípulos. Jesús no engaña a nadie. Quienes lo quieran seguir tendrán que aprender a vivir como él.

Mientras van de camino, se le acerca un desconocido. Se le ve entusiasmado:”Te seguiré adonde vayas”. Antes que nada, Jesús le hace ver que no espere de él seguridad, ventajas ni bienestar. Él mismo “no tiene dónde reclinar su cabeza”. No tiene casa, come lo que le ofrecen, duerme donde puede.

No nos engañemos. El gran obstáculo que nos impide hoy a muchos cristianos seguir de verdad a Jesús es el bienestar en el que vivimos instalados. Nos da miedo tomarle en serio porque sabemos que nos exigiría vivir de manera más generosa y solidaria. Somos esclavos de nuestro pequeño bienestar. Tal vez, la crisis económica nos puede hacer más humanos y más cristianos.

Otro pide a Jesús que le deje ir a enterrar a su padre antes de seguirlo. Jesús le responde con un juego de palabras provocativo y enigmático: “Deja que los muertos entierren a sus muertos, tú vete a anunciar el reino de Dios”. Estas palabras desconcertantes cuestionan nuestro estilo convencional de vivir.

Hemos de ensanchar el horizonte en el que nos movemos. La familia no lo es todo. Hay algo más importante. Si nos decidimos a seguir a Jesús, hemos de pensar también en la familia humana: nadie debería vivir sin hogar, sin patria, sin papeles, sin derechos. Todos podemos hacer algo más por un mundo más justo y fraterno.

Otro está dispuesto a seguirlo, pero antes se quiere despedir de su familia. Jesús le sorprende con estas palabras: “El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios”. Colaborar en el proyecto de Jesús exige dedicación total, mirar hacia adelante sin distraernos, caminar hacia el futuro sin encerrarnos en el pasado.

Recientemente, el Papa Francisco nos ha advertido de algo que está pasando hoy en la Iglesia: Tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, sacándonos de nuestros horizontes, con frecuencia limitados, cerrados y egoístas, para abrirnos a los suyos.

* ORAR CON EL ENVANGELIO. (Lc.9,51-62)

* DOMINGO XIII. T.O. –C- Junio 30 de 2013

* Nos encontramos en el Evangelio de hoy, con una de las grandes decisiones de Jesús. Parece como que tenía una agenda que cumplir: “IR A JERUSALÉN”, y el día de la cita con la ciudad amada, para su sacrificio era una realidad. Durante más de 30 años se mantuvo fiel en todo, con el Padre, haciendo su voluntad y con las personas. Año tras año asistió a la celebración de las distintas fiestas en la ciudad de Jerusalén, pero en esos días, había tiempo para sonreír, Jesús lo pasaba bien, ya que aun faltaba mucho tiempo para su muerte. Como algo muy extraño, podemos ver que es Cristo, quien va hacia el lugar del tormento.
* Durante el camino a Jerusalén encuentra la dificultad de no sentirse acogido. A pesar de todo no se frena, incluso reprende a sus discípulos que querían cambiar de camino. Camina firme hacia la “meta”. Esta experiencia de no ser aceptado, va preparando a los apóstoles para más adelante que tendrán dificultades, y no siempre será fácil entrar en todas partes.. El relato nos demuestra que los apóstoles no estaban preparados para aceptar el rechazo y quieren reaccionar violentamente.
* La tarea de anunciar el Reino, (vocación y misión a la que estamos llamad@s) no es fácil. El propio Jesús lo experimentó; acabó con un grupo reducido y aun estos lo abandonaron en los últimos momentos…
Jesús conoce mejor que nadie los muchos enemigos que nos pueden asaltar a l@s creyentes, valores que son del mundo pero no del Reino y que es difícil remar: dinero, fama, seguridad, clase social etc… Por eso Jesús, no impone: invita y ayuda: “SI QUIERES SEGUIRME… Y nos deja siendo LIBRES para elegir.
* Seguir a Jesús comporta dos actitudes: abnegación y hacer del Reino de Dios el valor a partir del cual se organicen los demás valores. Y buscar cómo conseguir interesar a las personas por el REINO. Y o que es más importante el POR QUÉ hemos de vivir así.
* ¿Cómo me sitúo yo en este camino? ¿Cómo nos situamos? Y ¿Por qué?…

* ORACION
*Gracias, Jesús de Nazaret porque eres el Dios que no obliga ni exige, sino el que nos ama y ofrece.
Gracias, porque no nos rechazas cuando caemos, sino que repites tu llamada para que sigamos tu camino.
Gracias, porque no quisiste actuar desde la lejanía y te hiciste uno de nosotros.
Gracias, porque apasionado por DIOS PADRE como Tú estabas, nos enseñaste a conocerle.
Danos fuerza y energía para vivir y seguir tu camino y así mostrarlo a otr@s.
• Ayúdanos a descubrir vivo en nuestro corazón el amor de Dios, ese Dios que enamora, encandila y seduce. Ese Dios que nos deja perplejos y que a la vez nos pone en “marcha”. AMÉN.

• SEGUIMOS ORANDO: ESTAMOS EN TIEMPO DE VIVIR, SER FELICES, DESCANSAR Y ORAR.
* Jesús De Nazaret, muchas veces nos preguntamos ¿cuál es el camino?, ¿Cómo aprendemos a caminar por él?.
• Tenemos la respuesta clara, el Camino eres Tú, y lo sabemos, se aprende viviendo como Tú,. Nos los enseñaste: Pasando por la vida haciendo el bien, bendiciendo a los que no nos aceptan, dejándonos guiar por el Espíritu. Sintiendo el gozo de ser amads por el padre.
• *Te damos gracias Jesús de Nazaret, porque, con toda tu vida, nos enseñas el único Camino que conduce a la vida plena.
• Una vez más te damos gracias porque nos invitas a seguirte. Haz que no olvidemos que también debemos ayudar a otras personas a descubrir que tú eres
“EL CAMINO DE LA VIDA” Amén.
ZURIÑE
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13º DOMINGO T.O., EL ESPÍRITU DE JESÚS UNE, NUNCA SEPARA de Fray Marcos

Escrito por Fray Marcos
Lc 9, 51-62

El domingo pasado decíamos que se producía un quiebro en el evangelio de Lucas. Hoy lo vemos con toda claridad. A lo largo de diez capítulos nos va hablar de la subida a Jerusalén. Todos los evangelios proponen la subida de Jesús a Jerusalén como un marco teológico, pero Lucas le da un énfasis especial. Comienza con las frases programáticas que hemos leído hoy, y termina con la expulsión de los vendedores del templo. Es una trayectoria geográfica, pero sobre todo, una trayectoria espiritual: subida al Padre a través de la muerte.

«Cuando iba llegando el tiempo de que se lo llevaran a lo alto, también él resolvió ponerse en camino para encararse con Jerusalén». La frase es un resumen de la vida y muerte de Jesús, incluida la resurrección y glorificación. Este evangelio deja claro lo que va a pasar. Por muy desagradable que pueda parecer, es aceptado expresamente por Jesús, tal vez como la única manera de convencerles de que todo lo que había hecho y enseñado, era lo correcto.

El episodio de los discípulos rechazados, tiene mucha miga. Los samaritanos eran considerados herejes por los judíos, que no perdían la ocasión de humillarlos y despreciarlos. No es de extrañar que ellos a su vez, tomaran la revancha cuando podían.

Si los enviados hubieran propuesto bien el mensaje de Jesús, si hubieran comunicado las verdaderas intenciones de Jesús al subir a Jerusalén, no solo no les hubieran rechazado, sino que les hubieran aceptado con los brazos abiertos. Nada más de acuerdo con sus intereses podían esperar los samaritanos. Alguien que fuera capaz de criticar tan duramente lo que se cocía en el templo, tenía que tener toda su aprobación. Pero seguramente les hicieron pensar en una subida «para hacerse cargo del reino», que era lo que los discípulos esperaban. Tergiversaron el mensaje y fueron rechazados de plano.

La reacción de los Zebedeo no tiene pérdida. Piensan en un nuevo Elías, que había mandado bajar fuego del cielo que consumió a los emisarios del rey. Pretenden que Jesús haga honor a su condición de profeta poderoso. Otra tentación constante del hombre, poner a Dios de su parte contra todo bicho viviente que le lleve la contraria.

Jesús les «increpó» (el mismo verbo que emplea cuando expulsa los demonios). En otro evangelista Jesús es más explícito y les responde: «No sabéis de qué espíritu sois». Y yo me pregunto: ¿Por qué a través de la historia, olvidando esta actitud de Jesús, nos hemos seguido comportando como Santiago y Juan? Siempre que ha tenido el poder suficiente, la Iglesia ha respondido con violencia extrema contra todo el que no aceptara su doctrina o sus normas. Ni siquiera la libertad religiosa, que es un derecho básico de todo ser humano, ha sido capaz de aceptarla hasta que ha perdido la capacidad de imponer su absolutismo.

Como el domingo pasado, se trata de responder a la pregunta: ¿Quién es Jesús? Si de verdad aceptásemos el espíritu de Jesús, la primera consecuencia sería la tolerancia. Jesús no impone nada, simplemente propone la buena noticia del Reino y deja en libertad para aceptarla o rechazarla. Su mensaje entraña una oferta de verdadera liberación, pero como tal, solo puede interesar a los que sienten que están oprimidos por realidades que no les dejan ser ellos mismos. Toda falta de identificación con el otro, supone una falta de identificación con el Dios de Jesús. Esto no siempre lo tenemos claro. Toda actitud que nos separa de los demás, nos separa también de Dios.

A continuación propone Lucas tres candidatos a seguirle. No olvidemos que se encuentran en Samaría, tierra hostil al judaísmo oficial. A pesar de ello, algunos manifiestan la intención de seguir a Jesús. Naturalmente se trata de un montaje literario para incrustar tres máximas claves en el pensamiento de Jesús. Por lo tanto lo importante son las respuestas, que a cada una de las propuestas da Jesús; no los interlocutores, que ni siquiera tienen nombre.

Con frases cortas y tajantes se intenta aclarar una actitud vital sin miramientos de ninguna clase. Se quiere resaltar la radicalidad del mensaje y por lo tanto del seguimiento. Esa exigencia es una oferta, no una imposición (en contra de lo que acaban de manifestar los discípulos). Cada uno es libre de aceptarla o no. Ni siquiera se dice si los aspirantes la aceptaron.

Esa exigencia no es un capricho de Dios, sino que la pide la misma naturaleza de la oferta de salvación que nos hace Jesús. Nuestra condición de criaturas, y por lo tanto limitadas, es la que nos obliga, una vez tomado un camino, a tener que abandonar todos los demás. La renuncia a aquello que me gusta, dejará de ser renuncia si lo hago con conocimiento y libertad, para convertirse en elección de lo mejor.

No siempre, lo que me causa más placer, lo que menos me cuesta, lo que más me agrada, lo que me pide el ADN, es lo mejor para alcanzar la plenitud del ser humano. La vida es por naturaleza lucha y superación. Si desaparece la tensión interna es que ha llegado la muerte.

Nuestra religión nos ha presentado el seguimiento de Jesús como una renuncia. La utilización de este concepto es la mejor señal de que no hemos entendido nada. No se trata de renunciar, sino de elegir lo que de verdad es bueno para mi auténtico ser. Dios quiere nuestra plenitud, Tenemos que superar la idea de un Dios que para ser Él más, tiene que humillar al hombre. No, la causa de Dios es la causa del hombre. Dios está identificado con su criatura; por lo tanto la mayor gloria de Dios es que la criatura llegue a su plenitud.

No tenemos que amar a Dios sobre todas las cosas; tenemos que amar a Dios en todas las cosas. Pero si las cosas ocupan el lugar de Dios, me estoy apartando de mi verdadera meta.

La primera máxima: «Las zorras tienen madrigueras, los pájaros nido, pero el Hijo de Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza». En el ambiente de itinerancia en el que se desarrolla esta parte del evangelista, no se hace hincapié en la pobreza, sino en la disponibilidad. El que quiera seguir a Jesús tiene que estar completamente libre de trabas. Ni siquiera la seguridad de un hogar debe impedirle estar dispuesto siempre para la marcha. No son las posesiones o las relaciones sociales las que impiden el seguimiento sino el estar apegado a cualquier cosa que te impida ser realmente tú mismo.

La segunda: «Deja que los muertos entierren a sus propios muertos». Es también radical, pero no debemos entenderla en sentido literal. Lo que le pide a Jesús el aspirante, no es que le permitiera no enterrar a su padre que había muerto, sino que le dejara cumplir con el precepto de atender a su padre anciano hasta que muriera. Jesús antepone las exigencias del Reino a la obligación prescrita por la Ley de atender a los padres en su ancianidad. La Ley debe ser superada por una total disponibilidad hacia todos, no solo hacia los seres queridos. La enigmática respuesta de Jesús da a entender que él había pasado a la vida, pero que los que se quedaban en casa de su familia, permanecían en la muerte espiritual.

La tercera: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios». Despedirse de su familia no debemos entenderlo como «decirles adiós». En aquella sociedad despedirse significaba dedicar días o semanas a celebrar la separación. El significado es muy parecido al anterior, pero aquí se quiere resaltar la apertura integral a todos los seres humanos. Ya no hay particularismos, ni siquiera existe «mi familia». Ahora toda la humanidad es mi familia. El círculo familiar suele ser la excusa donde camuflo un egoísmo amplificado que me impide darme a todos. El mal uso que se ha hecho de esta frase, sobre todo en ambientes de vocación religiosa, nos obliga a repensarla bien.

Las exigencias radicales que propone Jesús en el evangelio, debemos interpretarlas desde la perspectiva del Reino. No se refieren tanto a la materialidad de las realidades que hay que abandonar, cuanto al desapego de toda seguridad que es la verdadera exigencia del seguimiento.

Se trata de vivir una escala de valores de acuerdo con el Reino, pero no quiere decir que haya que renunciar a todo lo humano para llevar una vida desencarnada. Decíamos el domingo pasado que todo lo humano debe de ser incorporado a la vida. La familia, la amistad, el compromiso social son valores que pueden ser incorporados al mensaje de Jesús, siempre que no les demos un valor exagerado y confiemos solo en ellos.

Meditación-contemplación

¡No sabéis de qué espíritu sois!

La mayoría de los cristianos no nos hemos enterado.

Si te preocupa que alguien te rechace,

es que no has entendido lo que realmente eres

y sigues mendigando el favor de los otros y en eso confías.

………………..

Lo que debería preocuparnos es que aún somos capaces de rechazar al otro.

Seguimos sin confiar en lo que somos y en lo que es Dios para nosotros.

Por eso necesitamos de seguridades externas.

No se trata de librarse de los demás, sino de liberarse de uno mismo.

…………………………

La necesidad de juzgar, de condenar, de aislar al que no piensa como nosotros,

es la mejor prueba de incomprensión del evangelio.

Todos los fundamentalismos son fruto de la misma actitud,

una falta de confianza en Dios y en la Vida.

……………………..

Fray Marcos

12º DOMINGO T.O., ¿QUIÉN ES JESÚS PARA MÍ?

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Lc 9, 18-24

Los tres sinópticos relatan el mismo episodio, aunque con diferencias notables. Se plantea abiertamente el significado del mesianismo de Jesús. Tema que no quedó resuelto hasta después de la experiencia pascual. No se trata, pues de un relato estrictamente histórico, sino de un planteamiento teológico del tema más importante y complicado de todo el NT. Ni para ellos fue fácil aceptar el verdadero mesianismo, ni lo es para nosotros, pues seguimos sin aceptar que el ser cristiano lleva consigo renunciar al ego y darse a los demás.

Jesús estaba orando, como siempre que va a decir o hacer algo importante. El evangelio dice que el único que estaba orando era Jesús solo, aunque los discípulos estaban allí. Sin tener en cuenta esa oración de Jesús nada de lo que fue y predicó puede explicarse. La forma en que Jesús habla de Dios, se inspira en su experiencia personal. La experiencia básica de Jesús fue la presencia de Dios en su propio ser. Jesús experimentó que Dios lo era todo para él y él debía ser todo para los demás. Tomó conciencia de la fidelidad de Dios-amor y respondió vitalmente a esta toma de conciencia. Al atreverse a llamar a Dios «Abba» (Papá), Jesús abre un horizonte completamente nuevo en las relaciones con el Absoluto.

Para Jesús, como para cualquier ser humano, la base de toda experiencia religiosa reside en la condición de criaturas. El hombre se descubre sustentado por la acción creadora de Dios. El modo finito de ser uno mismo, demuestra que es más de Dios que de sí mismo. Sin Dios no sería posible nuestra existencia. Jesús descubre que el centro de su vida está en Dios. Pero eso no quiere decir que tenga que salir de sí para encontrar su centro. «Intimior intimo meo». Descubrir su fundamento en Dios, es fuente de una inesperada plenitud. La experiencia de Dios será la revelación de la más alta humanidad.

Jesús de Nazaret nunca se presenta como absoluto. Para él lo único absoluto era Dios. Él se consideró siempre como un ser humano más. La opinión de la gente indica ya una alta consideración de la persona de Jesús, pero está lejos de acertar. La opinión de Pedro, parece acertada; pero «el Ungido», era la manera de designar al Mesías que el pueblo esperaba. Un Mesías nacionalista que traería la salvación política, económica y religiosa. Esa opinión no debe ser divulgada porque es también falsa. A continuación se nos propone la verdadera figura del Mesías que la primera comunidad pascual había descubierto con tanta dificultad.

El Mesías se convierte en «Hijo de hombre», el modelo de hombre, el ser humano que vive su plenitud. No es el triunfador, el poderoso, el que está por encima de los demás, sino el que aguanta, el que sufre, el que tiene que padecer las iras y rencores de los suyos, el humillado y despreciado, precisamente por no renunciar a ser «humano». Y todo esto hasta el extremo, hasta perder la vida por mantener esa actitud. El que quiera adherirse al Mesías, no tiene más remedio que emprender el mismo camino. Exige el negarse a sí mismo.

La frase de Jesús «el que quiera salvar su vida la perderá»; no es una exageración, sino una verdad básica. Hacer que todo gire en torno a nuestro falso «yo», es potenciar en nosotros aquello que tiene un valor relativo. No podemos dejar de ser egoístas si no superamos el apego a un «ego». En la medida en que ponga como objetivo último salvar mi vida, seré egoísta y por lo tanto me deshago como persona. En la medida en que sea capaz de desprenderme de todo apego, incluido el apego a la vida, a favor de los demás, estaré amando de verdad, y por lo tanto creciendo como ser humano. Mi Vida con mayúscula se potenciará, y la vida con minúscula, cobra entonces su auténtico sentido.

La pregunta que se hicieron aquellos primeros cristianos tenemos que hacérnosla nosotros hoy. ¿Quién es Jesús? La mejor prueba de que no es fácil responder, es la falsa alternativa, que se planteó en el siglo pasado, entre el Jesús histórico o el Cristo de la fe. Los discípulos compartieron su vida con el Jesús de Nazaret y aceptaron a aquel ser humano que les proporcionó una paz, una alegría y una seguridad increíbles; pero mientras vivieron con él, no fueron capaces de ir más allá de lo que veían. Solamente a través de la experiencia pascual se adentraron en el verdadero significado de aquella persona fuera de serie.

Al morir Jesús, se preguntaron si con la muerte de su líder se había acabado todo. Solo entonces empezaron a trascender la figura aparente de Jesús y descubrieron lo que se escondía detrás de aquella realidad visible. Fueron dándose cuenta de que allí había algo más que un simple ser humano. Entonces fueron conscientes de que el verdadero UNGIDO ya se encontraba en el Jesús de Nazaret. Este Mesías, descubierto en pascua, no coincide con el que esperaban los judíos y los propios discípulos, antes de esa experiencia. Ahora se trata de Jesús el Cristo, Jesucristo, genial integración del Jesús histórico y el Cristo de la fe.

Cristo no es una idea abstracta surgida en la primera comunidad de seguidores, sino la realidad de Jesús visto con los rayos X de la experiencia pascual. Cristo ni se puede identificar con Jesús ni se puede separar de él. Durante tres años, sus seguidores convivieron con él sin enterarse de quién era en realidad; pero una vez que desapareció su figura sensible, fueron capaces de descubrir lo que en aquella figura humana se escondía. No se puede separar el valor de una moneda, de la cantidad y la forma del metal que la constituye. La moneda tiene tal valor, precisamente porque tiene tal forma, tal tamaño y un determinado metal precioso. Todo lo que hay de divino en Jesús está en su humanidad.

¿Quién es Jesús para nosotros hoy? No se trata de dar una respuesta teórica ni una cristología aquilatada que responda a todas las cuestiones formales relativas a la persona de Jesús. Mucho menos, dogmas que definan su naturaleza divina. Lo tenemos crudo, porque los evangelios nos hablan de Jesucristo desde la experiencia pascual, y es muy difícil descubrir al Jesús de Nazaret que ellos conocieron y del que partieron para llegar a Cristo. Los cristianos de hoy empezamos la casa por el tejado y cuando nos damos cuenta, resulta que carecemos de muros y sobre todo de cimientos. Sin experiencia pascual no hay cristiano.

Debemos darnos cuenta de lo lejos que estamos del encarnar en nuestra vida ese valor supremo, que Jesús encarnó. Somos cristianísimos para tener a Dios de nuestra parte y nos saque las castañas del fuego. Echemos una ojeada a nuestras oraciones y descubriremos la idea que tenemos del Mesías. La misma que Pedro propuso y rechazó Jesús. Lo hemos colocado a la derecha de Dios; le hemos dado plenitud de poder y gloria; le hemos hecho juez de vivos y muertos; para, a renglón seguido, decir que el que cumpla con lo que dijo se sentará con él a juzgar a los infieles. Estas cosas las dice el NT, en contra de la misma actitud de Jesús. Un ejemplo más de lo difícil que fue aceptar su mensaje.

Una cosa es llamarse cristiano y otra serlo. No es nada fácil darse cuenta de que la plenitud humana está en el desarrollo de una capacidad de salir de sí, de identificarse con los demás. No es nada fácil salir de la dinámica del hedonismo que nos empuja a dar satisfacción a los sentidos, a buscar lo más cómodo, lo que me agrada, lo que menos me cuesta. Mantener estas actitudes hedonistas y llamarse cristiano, es una contradicción. Pero tampoco debemos caer en la trampa del masoquismo. Dios quiere para cada uno de nosotros lo mejor. Quiere que disfrutemos de todo lo que nos rodea, de las personas y de las cosas. Todo es positivo, siempre que tengamos claro que lo primero es el bien integral del hombre.

No es fácil entender bien lo que hoy nos dice el evangelio. No se trata de machacar una parte de nuestro ser para salvar otra. Se trata de descubrir un fallo en nuestra percepción de nosotros mismos, es decir, que con frecuencia creemos ser los que no somos y vivimos engañados. Se trata de liberarnos de todo aquello que nos ata a lo caduco y nos impide elevarnos a la plenitud que nuestro verdadero ser exige. La liberación llega cuando hemos establecido una auténtica escala de valores y somos capaces de dar a cada faceta de nuestra compleja vida, la importancia que tiene, ni más ni menos.

Meditación-contemplación

Lo que Jesús es y significa, no se puede meter en conceptos,

porque está más allá de los sentidos y de la razón.

Si experimentas lo que hay de Dios en ti,

podrás vislumbrar lo que Jesús vivió y manifestó.

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Más allá de nuestro «yo» físico, psíquico y mental,

se encuentra nuestro auténtico ser,

que es lo divino que hay en cada uno de nosotros

y que está siempre ahí como la única realidad verdadera.

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Para alcanzar ese verdadero ser y verdadera Vida,

es necesario no quedar enganchado en lo terreno.

«Perder» lo caduco, lo contingente, lo limitado

es el único camino para alcanzar lo absoluto.

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Fray Marcos