* ORAR CON EL EVANGELIO: lc.17.5-10)

•DOMINGO XXVII. T.O-C-6 de OCTUBRE

“SI TUVIERÁIS FE COMO UN GRANITO DE MOSTAZA”…
* El evangelio de Lucas nos menciona muchas veces el “camino”. Jesús sigue recorriendo su camino hacia la meta.
El evangelio de hoy destacan dos actitudes: “fe y sencillez”
La fe, es palabra clave para el camino. Actitud fundamental para la vida. La fe, porque es relación de confianza con Alguien, se cultiva como la amistad, como el amor, como la esperanza. Y se cultiva y hace fuerte en las esperanzas de la vida, en las dificultades, en nuestra pequeñez y así dará fruto como el grano de mostaza.
* La fe es también “camino,” porque también la fe, como la vida, es un camino que hemos de recorrer sin detenernos. Quien se detiene en su proceso la descuida y la convierte en experiencia de un momento, es actitud propia de adolescentes. Quien la cuida, la mima termina descubriendo su profundidad, su energía, su importancia, la enorme confianza que genera. No es la cantidad moral lo que distingue al creyente sino su experiencia de Dios y la confianza en su Palabra la que le permite vivir con otro estilo, con otro aire, con otra esperanza y así pensar y vivir para otros horizontes más plenos para la humanidad.
* Vivir la fe conduce a asumir las mismas actitudes vitales de Jesús, dejándose guiar por su Espíritu. Jesús va delante en el camino de la fe, nos acompaña y nos llevará a la plenitud. El, que no vivió para ser servido, sino para servir y para entregarse por el bien de tod@s, nos invita a hacer lo mismo. Al confiar en Él, vamos aprendiendo a vivir con sencillez haciéndonos servidores de l@s demás especialmente del que más lo necesite. Pero tenemos que “abrir los ojos” con fe, para ver…
No creemos para acumular méritos y esperar recompensa, sino por el convencimiento de que este estilo de vida es el que más nos humaniza y más nos acerca al Padre. Tener fe, no es cuestión de “cantidad,” para Jesús, tener fe, es cuestión de “calidad de vida”.

• ORACIÓN
* Señor, como los discípulos te decimos: “auméntanos la fe”
• El evangelio nos dice que los apóstoles te lo pidieron en grupo, todos juntos, porque todos se sentían frágiles y sabían, Jesús se lo había ido enseñando, que la fe no se vive individualmente sino que es la razón de ser del grupo, de la comunidad en la que aprendemos a vivir como hermanos, que nos ayudamos unos a otros y como discípulos que queremos seguirte.
• Así descubrimos que la fe consiste en vivir unidos ayudando a los demás.
• Vivir como pequeños granos de mostaza que se convertirá en árbol frondoso si nuestra vida está al servicio de los demás, con sencillez.
• Pero para que la semilla de nuestra fe crezca y de frutos, necesita tierra buena y agua generosa. Y tu vida Jesús de Nazaret nos muestra que la mejor tierra es la realidad de todos los días y las necesidades de los otros. Nos llamas a plantar nuestra semilla en la vida que compartimos, en la tierra de hoy, aquí y ahora.
• Queremos ser semilla de cambio y Reino en el mundo en que vivimos con tanta desigualdad e injusticia.
• ¡Ayúdanos, Señor! ¡Aumenta nuestra fe! que es esperanza también. AMÉN.
• ZURIÑE

¿Somos creyentes? / Fededun al gara? José A. Pagola

¿Somos creyentes? / Fededun al gara?

José Antonio Pagola

Jesús les había repetido en diversas ocasiones: “¡Qué pequeña es vuestra fe!”. Los discípulos no protestan. Saben que tiene razón. Llevan bastante tiempo junto a él. Lo ven entregado totalmente al Proyecto de Dios; solo piensa en hacer el bien; solo vive para hacer la vida de todos más digna y más humana. ¿Lo podrán seguir hasta el final?

Según Lucas, en un momento determinado, los discípulos le dicen a Jesús: “Auméntanos la fe”. Sienten que su fe es pequeña y débil. Necesitan confiar más en Dios y creer más en Jesús. No le entienden muy bien, pero no le discuten. Hacen justamente lo más importante: pedirle ayuda para que haga crecer su fe.

La crisis religiosa de nuestros días no respeta ni si quiera a los practicantes. Nosotros hablamos de creyentes y no creyentes, como si fueran dos grupos bien definidos: unos tienen fe, otros no. En realidad, no es así. Casi siempre, en el corazón humano hay, a la vez, un creyente y un no creyente. Por eso, también los que nos llamamos “cristianos” nos hemos de preguntar: ¿Somos realmente creyentes? ¿Quién es Dios para nosotros? ¿Lo amamos? ¿Es él quien dirige nuestra vida?

La fe puede debilitarse en nosotros sin que nunca nos haya asaltado una duda. Si no la cuidamos, puede irse diluyendo poco a poco en nuestro interior para quedar reducida sencillamente a una costumbre que no nos atrevemos a abandonar por si acaso. Distraídos por mil cosas, ya no acertamos a comunicarnos con Dios. Vivimos prácticamente sin él.

¿Qué podemos hacer? En realidad, no se necesitan grandes cosas. Es inútil que nos hagamos propósitos extraordinarios pues seguramente no los vamos a cumplir. Lo primero es rezar como aquel desconocido que un día se acercó a Jesús y le dijo: “Creo, Señor, pero ven en ayuda de mi incredulidad”. Es bueno repetirlas con corazón sencillo.

Dios nos entiende. El despertará nuestra fe.

No hemos de hablar con Dios como si estuviera fuera de nosotros. Está dentro. Lo mejor es cerrar los ojos y quedarnos en silencio para sentir y acoger su Presencia. Tampoco nos hemos de entretener en pensar en él, como si estuviera solo en nuestra cabeza. Está en lo íntimo de nuestro ser. Lo hemos de buscar en nuestro corazón.

Lo importante es insistir hasta tener una primera experiencia, aunque sea pobre, aunque solo dure unos instantes. Si un día percibimos que no estamos solos en la vida, si captamos que somos amados por Dios sin merecerlo, todo cambiará. No importa que hayamos vivido olvidados de él. Creer en Dios, es, antes que nada, confiar en el amor que nos tiene.

 

José Antonio Pagola

 

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS 

Invita a creer en Dios y en Jesús. Pásalo.

6 de octubre de 2013 

27 Tiempo ordinario (C)

Lucas 17, 5-10

Fededun al gara?

Hainbat aldiz errepikatu izan zien Jesusek kexu hau: «Bai koxkorra dela zuen fedea!» Ikasleek ez dute protestarik egiten. Badakite arrazoia duela. Aski denbora daramate haren ondoan. Jainkoaren Egitasmoari erabat emanik dakusate; ez du buruan nola on egingo besterik; soilik, guztien bizitza duinago eta gizatarrago nola egingo bizi da. Jarraitu ahalko ote diote azkeneraino?

Lukasen arabera, une jakin batean, ikasleek diotsote Jesusi: «Handitu iezaguzu fedea». Sentitzen dute fede koxkorra eta ahula dutela. Jainkoagan konfiantza handiagoa izan beharra dute eta Jesusengan gehiago sinetsi beharra. Ez diote ulertzen oso ondo, baina ez diote dudarik agertzen. Hain juxtu, gauzarik garrantzizkoena dagite: laguntza eskatu beren fedea hazteko.

Gaur egungo krisi erlijiosoak ez ditu errespetatzen betetzaileak berak ere. Fededunez eta fedegabeez mintzatu ohi gara, bi talde guztiz zehazak bailiran: batzuek fedea dute, besteek ez. Izatez, ordea, ez da horrelakorik. Kasik beti, gizakiaren bihotzean bi hauek gertatu ohi dira batera: fededun bat eta fedegabe bat. Beraz, «kristau» izenekook galdera behar dugu egin: Zinez al gara fededun? Nor da Jainkoa guretzat? Maite al dugu? Hark al du gidatzen gure bizitza?

Fedea makaldu daiteke gugan, dudak inoiz jotzen ez bagaitu ere. Zaintzen ez badugu, pixkana-pixkana saretzen joan daiteke gure barnean, ohitura huts gertatzeraino, badaezpada uzten ausartzen ez bagara ere. Mila gauzaren inguruan zabarturik, ez gara iristen jada Jainkoarekin hitz egitera. Egitez, hura gabe bizi ohi gara.

Zer egin? Egia esateko, ez da behar gauza askorik. Alferrik izango litzateke asmo handiak hartzea, zeren segur aski ez baikenituzke beteko. Lehenengo gauza otoitz egitea da, egun batean Jesusengana hurbildu eta hau esan zion ezezagun hark bezala: «Sinesten dut, Jauna, baina zatozkit laguntzera neure fedegabetasun honetan». On da hitz horiek errepikatzea bihotz xumez. Jainkoak ulertzen digu. Esnatuko du hark gure fedea,

Ez dugu hitz egin behar Jainkoarekin, hura gure baitatik kanpo balego bezala. Geure barruan dugu hura. Hoberena, begiak ixtea da eta isilik gelditzea, haren Presentzia sentitu eta onartzeko. Ez dugu jardun behar hartaz pentsa eta pentsa, soilik gure buruan balego bezala. Gure izatearen barruenean dago hura. Geure bihotzean bilatu behar dugu hura.

Garrantzizko gauza da behin eta berriz jardutea, lehenengo esperientzia izan arte, pobreena izanik ere, unetxo bakan batzuk irauten badu ere. Egunen batean sumatzen badugu ez gaudela bakarrik bizitzan, atzematen badugu Jainkoak maite gaituela guk merezi gabe, dena aldatuko da orduan. Ez du axola hartaz ahazturik bizi izana. Jainkoagan sinestea, beste ezer baino lehen, guretzat duen maitasunaz fidatzea da,

 

Jose Antonio Pagola

 

 

 

27º DOMINGO T.O. «LA FALTA DE FE, CONSTRUYE ÍDOLOS», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Lc 17, 5-12

Sigue el evangelio con propuestas, aparentemente inconexas, pero Lucas sigue un hilo conductor muy sutil. Hasta hoy nos había dicho de diversas maneras que no pongamos la confianza en las riquezas, en el poder, en el lujo; pero hoy da un paso más y nos dice: no la pongas en tus «buenas obras» ni en la religión. Confía solamente en «Dios».

Los que se pasan la vida acumulando méritos no confían en Dios sino en sí mismos. La salvación por puntos es lo más contrario al evangelio. Ésta era la actitud de los fariseos que Jesús criticó.

Los dos temas que nos propone hoy el evangelio están íntimamente conectados. Debemos confiar solamente en Dios y no en la obras. Es muy poco probable que los apóstoles hicieran esa petición a Jesús, porque presupone la conciencia de divinidad en Jesús, que solo después de la experiencia pascual alcanzaron. Lo importúnate es la respuesta de Jesús con el ejemplo de la higuera trasplantada. Esta imagen si puede remontarse al mismo Jesús, porque otros evangelistas, en otros contextos también la relatan con el mismo mensaje, aunque sustituyendo la higuera por la montaña.

La parábola del simple siervo cuya única obligación es hacer lo mandado sin mérito alguno, está en la línea de la crítica a los fariseos por confiar en el cumplimiento de la Ley como único camino de salvación. Se trata del eterno problema de la fe o las obras. Y es curioso que se haya planteado tan pronto en el cristianismo. ¡Cuántos problemas nos hubiéramos evitado si no hubiéramos olvidado el evangelio! Ni Dios tiene que aumentarnos la fe, ni somos unos siervos inútiles. Descubrir lo que realmente somos sería la clave para una verdadera confianza en Dios, en la vida, en la persona humana…

Jesús no responde directamente a los apóstoles. Quiere dar a entender que la petición –auméntanos la fe- no está bien planteada. No se trata de cantidad, sino de autenticidad. Jesús no les podía aumentar la fe, porque aún no la tenían ni en la más mínima expresión.

La fe es una vivencia de Dios, por eso no tiene nada que ver con la cantidad. El grano de mostaza, aunque diminuto, contiene vida exactamente igual que la mayor de las semillas. Esa vida, es lo que de verdad importa.

La fe no se puede aumentar desde fuera, tiene que crecer desde dentro como el grano de mostaza. A pesar de ello, en la mayoría de las homilías que he leído antes de elaborar ésta, se termina pidiendo a Dios que nos aumente la fe. Efectivamente, podemos decir que la fe es un don de Dios, pero un don que ya ha dado a todo el mundo; viendo cada una de sus criaturas, podemos descubrir lo que Dios está haciendo en ellas en cada momento.

Recuerda que al hablar de la fe en «Dios» lo puse entre comillas. Lo contrario de la fe, es la idolatría. El ídolo es un resultado automático del miedo. Necesitamos el ser superior que me saque las castañas del fuego y en el que poder confiar cuando no puedo confiar en mí mismo. Pero del mismo modo que Dios no anda por ahí haciendo el ridículo con milagritos, tampoco nosotros debemos utilizar a Dios para cambiar la realidad que no nos gusta.

Durante mucho tiempo se interpretó la respuesta de Jesús como una promesa de poderes mágicos para hacer obras portentosas. La imagen de la morera trasplantada en el mar es absurda. Con esta hipérbole, lo que nos está diciendo el evangelio, es que toda la fuerza de Dios está ya en cada uno de nosotros. El que tiene confianza, podrá desplegar toda esa energía.

La fe no es un acto ni una serie de actos, sino una actitud personal fundamental y total que imprime una dirección definitiva a la existencia. Confiar en lo que realmente soy me da una libertad de movimiento para desplegar todas mis posibilidades humanas.

Nuestra fe sigue siendo infantil e inmadura, por eso no tiene nada que ver con lo que nos propone el evangelio. La mayoría de los cristianos no quieren madurar en la fe por miedo a las exigencias que esto conllevaría.

Tanto a nivel religioso como civil, cada vez se tiene menos confianza en la persona humana. Todo está reglamentado, mandado o prohibido que es más fácil que ayudar a madurar a la persona para que actúe por convicción desde dentro. Estamos convirtiendo el globo terráqueo en un inmenso campo de concentración. No se educa a los niños para que sean ellos mismos, sino para que respondan automáticamente a los estímulos que les llegan desde fuera. Todos los poderes están encantados, porque esa indefensión les garantiza un total control sobre la población. Lo difícil es educar para que cada individuo sea él mismo y sepa responder personalmente ante todas las propuestas de salvación que le llegan.

Para la mayoría de los cristianos, creer es asentimiento a una serie de verdades teóricas, que no podemos comprender. Esa idea de fe, como conjunto de doctrinas, es completamen¬te extraña tanto al Antiguo Testamento como al Nuevo. En la Biblia, fe es equivalente a confianza en una persona.

Pero incluso esta confianza se entendería mal si no añadimos que tiene que ir acompañada de la fidelidad. La fe-confianza bíblica supone la fe, supone la esperanza y supone el amor. Esa fe nos salvaría de verdad. Esa fe no se consigue con propagandas ni imposiciones porque nace de lo más hondo de cada ser humano.

No se trata de esperar que Dios nos salve de las limitaciones, sino de encontrar a Dios y su salvación a pesar de ellas. Esa confianza no la debemos proyectar sobre una Persona que está fuera de nosotros y del mundo. Debemos confiar en un Dios que está y forma parte de la creación y por lo tanto de nosotros mismos. Creer en Dios es apostar por la creación, es confiar en el hombre. Es estar construyendo la realidad material, y no destruyéndola, es estar por la vida y no por la muerte. Es estar por el amor y no por el odio, por la unidad y no por la división. Tratemos de descubrir por qué tantos que no «creen» nos dan sopas con honda en la lucha por defender la naturaleza, la vida y al hombre.

Superada la idea de la fe como creencia, y aceptado que es confianza en…, nos queda mucho camino por andar para una recta comprensión del término. La fe que nos pide el evangelio no es la confianza en un señor poderoso por encima y fuera del mundo, que nos puede sacar las castañas del fuego. Se trata más bien, de la confianza en el Dios inseparable de cada criatura, que las atraviesa y las sostiene en el ser.

El ser humano puede experimentar esa presencia como personal. En el resto de la creación se manifiesta como una energía que potencia y especifica cada ser en sus posibilidades. Creer en Dios es confiar en las posibilidades de cada criatura para alcanzar su plenitud propia. Creer en Dios es confiar en el hombre y en sus posibilidades de alcanzar su plenitud humana.

La mini parábola del simple siervo nos tiene que llevar a una profunda reflexión. No quiere decir que tenemos que sentirnos siervos y menos aún, inútiles sino todo lo contrario. Nos advierte que la relación con Dios como si fuésemos esclavos suyos, nos deteriora y deshumaniza. Es una crítica a la relación del pueblo judío con Dios que estaba basada en el estricto cumplimiento de la Ley, y en la creencia de que ese cumplimiento les salvaba. La parábola es un alegato contra la actitud farisaica que planteaba la relación con Dios como del esclavo frente a su señor. Si ellos cumplían, Dios estaba obligado a cumplir.

Para Jesús, la tarea del discípulo es romper con la institución judía que produce esclavitud, pero no sirve de nada ante un Dios que no podemos entender como señor. Si seguimos siendo «esclavos» seguiremos siendo «inútiles». Los discípulos todavía no se habían despegado de la institución judía, por eso Jesús les hace ver que aún no tienen fe ni como un grano de mostaza.

Jesús no nos pide que «sirvamos» a Dios, sino que sirvamos al hermano. Dios no quiere esclavos, sino personas libres que se mueven, desde dentro, por amor-compasión. Las «obras buenas» no son un pagaré que podemos presentar a Dios. Son más bien la manifestación de que hemos acogido el amor de Dios.

 

Meditación-contemplación

«Si tuvieras fe como un granito de mostaza…»

Si la confianza no es absoluta y total no es confianza.

El mayor enemigo de la fe-confianza son las creencias,

Porque exigen la confianza en ellas mismas,

y así asesinan la posibilidad de anclar tu ser en Dios.

…………………

Tener fe no es esperar que las cosas cambien.

Tener fe es encontrar a Dios en las peores circunstancias.

Tener fe es ser capaz de bajar lo suficiente al fondo de mí mismo,

para anular el efecto negativo de cualquier limitación.

………………………

Descubrir lo que es Dios es confiar absolutamente.

Es descubrir mi propio ser y también el ser de los demás.

Es valorar la Vida más allá de sus límites.

Es desplegar lo más genuino de mí, conectado con Dios.

………………..

 

Fray Marcos

 

* ORAR CON EL EVANGELIO:(Lc.16,19-31)

•DOMINGO XXVI.T.O-C- 29 SEPT. 2013

* La parábola del mendigo Lázaro y el rico epulón que hoy nos recuerda el evangelio, es un vivo retrato de nuestro mundo. Las lecturas de este día, son un clamor contra los que se han enriquecido cerrando los ojos, las manos y el corazón a los más débiles de nuestra sociedad, de nuestro mundo.
¿Cómo conseguir cambiar esta situación? Los corazones se han hecho tan egoístas y duros… Que hasta el mismo Jesús no se ve en su tiempo muy optimista: “No harán caso ni aunque resucite un muerto”…
* La actitud de Jesús más importante –sin olvidar sus denuncias- fue su vida sencilla y austera, la predilección y cercanía a los últimos de la sociedad. Jesús nos llama a nosotr@s a ser como Él, amigo de l@s pobres. A denunciar con el estilo de vida sencillo y fraterno la ceguera y dureza de corazón que están convirtiendo en millones de nuestro mundo en “Lázaros”
* A l@s caminantes cristianos se nos invita hoy a revisar el valor que damos a la riqueza y ver la valoración que la da Dios; ayudándonos a pensar y vivir de otro modo, por medio de Jesús con sus palabras se nos ofrece luz, utopía, interpelación, exigencia de conversión, acogida y perdón. Nos hace ver a un Dios que nos empuja a bajarnos del “banquete” de la injusticia y a situarnos al lado de l@s que están tirad@s por las calles y portales de nuestras ciudades y pueblos. No para integrarlos en la sociedad opulenta que l@s expulsó, sino para crear una sociedad nueva donde Lázaro y Epulón, se encuentren en igualdad de oportunidades. Crear una nueva sociedad más justa, acogedora, solidaria.
* L@s creyentes cristianos estamos invitados, llamados a reflejar en nosotr@s y nuestra vida la misma sensibilidad de Dios. El Dios que se identificó en Jesús con Lázaro y con todas las victimas del mundo. El dios crucificado que nos recuerda a unos dónde está la tarea y a otr@s dónde tienen su esperanza.
* La riqueza no es mala y el disfrute de los bienes no es malo. Pero una cultura, un mundo que alimenta el disfrute no compartido, la ceguera ante la realidad de los otros seres humanos necesitados, es una cultura enferma, un mundo enfermo llamado a la insensibilidad y como consecuencia a lo que estamos viviendo, la deshumanización.
* ORACIÓN
* Señor, concédenos aceptar con gozo la salvación que nos das. Que sepamos expresarla con nuestra forma de vivir a través de una fe firme y una caridad sincera.
Haznos generosos y agradecidos; no dejes que nuestros bienes sean una barrera para nuestra fe en Ti.
Señor, necesitamos de Ti para hacer presente tu amor en nosotros, y así de esta manera no cerraremos nuestras entrañas a todo aquél que padezca necesidad.
Haznos testigos de aquella humanidad que vivió tu Hijo Jesús cuando pasó entre nosotros haciendo el bien.
Así tú reinarás en nosotr@s, y nosotr@s aprenderemos a vivir como hijos tuyos en igualdad y fraternidad.
Tú nos has alimentado en esta Celebración con el Pan que renueva la familia humana, y por eso ahora unid@s te damos gracias y te pedimos que la Caridad nos lleve a imitar a tu Hijo Jesús en su fidelidad a Ti, Dios Padre, y en su entrega a los hermanos en especial a los más necesitad@s. AMÉN. ZURIÑE
* SEGUIMOS ORANDO
* Jesús de Nazaret: Hoy en el evangelio, anuncias el Reino de Dios a los fariseos.
Con su propia doctrina les haces ver la contradicción de su vida.
Tú, Cristo nuestro, nos llamas a trabajar por el Reino ya, ahora mismo y para todos.
Dios, también “necesita que esta vida que ama sea más digna de ser vivida…”.Dios, quiere que los pobres sean dichosos ya, tengan consuelo ya. Su amor desbordante, es su justicia, “hace salir el sol para tod@s”.
Cristo Jesús, Tú no buscaste a Dios al margen de la vida.
Tu existencia estuvo centrada en el amor de Dios. Ese Amor te acercó a tod@s especialmente a l@s más débiles.
Tu Espíritu de amor nos mueve a cambiar las cosas.
Nuestra tarea de justicia y de paz, de libertad y de amor, de vida para tod@s, nace y se hace en esta tierra y en esta historia concreta, acogiendo a las personas, escuchando sus aspiraciones, compartiendo los gozos y pesares, sobre todo, con los más débiles, aportando soluciones a los problemas de la vida.
Cristo Jesús, que tu Espíritu nos ayude a romper el abismo que nos separa del@s más débiles.AMÉN
ZURIÑE

26º DOMINGO T.O., «EL AMOR NUNCA PUEDE DESLIGARSE DE LA COMPASIÓN», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

Lc 16, 19-31

Por última vez, después de una insistencia machacona, nos habla Lucas de la riqueza. Yo también tengo claro que en materia de riqueza no haremos caso ni aunque resucite un muerto. La parábola va dirigida a los fariseos. Acaba de decir el evangelista: «Oyeron esto los fariseos, que son amigos del dinero, y se burlaban de él». Jesús apoyándose en las creencias que ellos aceptaban, quiere hacerles ver que, si de verdad creyeran lo que predican, no estarían tan pegados a las riquezas.

Esta parábola nos dice lo mismo que Mt 25,34-46: «Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber…» Las dos hay que entenderlas dentro de una visión mitológica del más allá: premio y castigo más allá, como solución de las injusticias del más acá.

Utilizar estos textos para seguir hablando de un premio para los pobres y un castigo para los ricos en el más allá, no tiene sentido alguno; a no ser que se busque la resignación de los pobres para que no se revelen contra la injusticia y poder así seguir disfrutando los ricos de sus privilegios. Aunque tengamos la obligación de superar el lenguaje de la época, el verdadero mensaje sigue siendo válido.

Para comprender por qué el rico, que comía y vestía de lo suyo, es lanzado al «hades» (no nuestro infierno), debemos explicar el concepto de rico y pobre en la Biblia. No existe en el AT un concepto puramente sociológico de rico y pobre, porque nada se podía desligar del aspecto religioso.

Para nosotros «rico» y «pobre» son conceptos que hacen referencia a una situación social. Rico es el que tiene más de lo necesario para vivir y puede acumular bienes. Pobre es el que no tiene lo necesario para vivir y pasa necesidades vitales.

En el AT la perspectiva es siempre religiosa. Fueron los profetas, sobre todo Amós, los que levantaron la liebre y denunciaron la maldad de la riqueza. Su razonamiento es simple. La riqueza se amasa siempre a costa del pobre. El rico se erige en señor del pobre. Pero para un judío el único Señor es Dios, por lo tanto el rico usurpa el señorío de Dios y con ello está fallando religiosamente.

Pobres, en el AT, sobre todo a partir del destierro, eran aquellos que no tenían otro valedor que Dios. Se trataba de los desheredados de este mundo que no tenían nada en qué apoyar su existencia; no tenían a nadie en quien confiar, pero seguían confiando en Dios. Esta confianza era lo que les hacía agradables a Dios, que no les podía fallar (Lázaro, -´el ´azar en hebreo- significa Dios ayuda).

Ahora comprenderéis por qué el evangelio da por supuesto que las riquezas son malas sin más matizaciones. No se dice que fueran adquiridas injustamente ni que el rico hiciera mal uso de ellas, simplemente las utilizaba a su antojo. Si Lázaro no hubiera estado a la puerta, no habría nada que objetar. Pero es precisamente el pobre, el que con su sola presencia, llena de maldad el lujo y los banquetes del rico. Tampoco Lázaro se propone como ejemplo moral de pobre, sino como contrapunto a la opulencia del rico.

Para comprender que no es fácil descubrir el verdadero sentido del evangelio, basta ver el comportamiento de Jesús. Sin duda ninguna, Jesús manifiesta una predilección por todos los que necesitaban liberación, entre ellos los pobres; pero también admitió la visita de Nicodemo, era amigo de Lázaro, aceptó la invitación de Mateo, acogió con simpatía a Zaqueo, fue a comer a casa de un fariseo rico, etc.

No es fácil descubrir las motivaciones profundas de la manera de actuar de Jesús. Jesús descubrió que la riqueza acumulada y no compartida, impide entrar en el Reino de los cielos; así lo predicó sin contemplaciones. Pero su actitud no fue excluyente, sino abierta y de acogida para con los ricos.

La clave de todo el relato es que el rico no descubrió a Lázaro que estaba a la puerta con los perros (animal impuro); aunque parece que después si lo reconoce cuando lo ve en el «seno de Abrahán». Es aquí donde debemos ver el toque de atención de la parábola. Vivimos tan enfrascados en nuestro hedonismo, que no queremos ver la miseria que existe en el mundo. Y eso que hoy, ni siquiera tenemos que salir a la puerta para descubrirla, porque se está colando a todas horas, dentro de casa por la ventana de la televisión.

El mensaje del evangelio no pretende solucionar un problema social sino a denunciar una falsa actitud religiosa. Una correcta actitud religiosa solucionaría la injusticia social. El evangelio está a años luz del capitalismo, pero también del comunismo. Jesús predica el «Reino de Dios», que consiste en hacer de todos los hombres una comunidad de hermanos.

La diferencia es sutil, pero sustancial. El comunismo reparte los bienes, pero mantiene al pobre en su pobreza para seguir justificándose. Jesús propone compartir como fruto del amor que nos une. La consecuencia sería la misma, que los ricos dejarían de acaparar y los pobres dejarían de serlo, pero el camino recorrido humanizaría tanto al rico como al pobre.

Seguramente que el rico de hoy hacía favores e invitaría a comer a sus hermanos y a los amigos ricos como él. Esa actitud no garantiza humanidad alguna. El amor cristiano solo está garantizado cuando hago algo por aquel que no va a poder pagármelo de ninguna manera.

El amor que pide Jesús nunca se puede desligar de la compasión. Amor sin compasión es interés. Un niño no tiene compasión por su madre, por eso lo que siente por ella no es «amor» sino interés radical, porque en ello le va la vida. La inmensa mayoría de las relaciones que calificamos como amor, no superan el listón del interés egoísta.

Ahora podemos entender por qué refugiarse en la incapacidad de cada uno para solucionar el hambre del mundo no puede ser excusa para no hacer nada.

Vuelvo a recordarlo, la denuncia no es de un problema social, sino religioso. Nuestra pasividad está demostrando que la religión no es más que una tapadera que intenta sumar alguna seguridad espiritual a las seguridades materiales que nos tranquilizan.

Jesús no te está pidiendo que soluciones el hambre del mundo, sino que salgas de tu error al confiar en la riqueza como salvación. No se te pide que salves el mundo, sino que te salves tú. Ahora bien, si los ricos dejásemos de acaparar bienes, inmediatamente llegarían a los pobres.

Me daría por satisfecho si todos nosotros saliéramos de aquí convencidos de que la pobreza no es un problema que alguien tiene que solucionar, sino un escándalo en el que todos participa¬mos y del que tenemos la obligación de salir.

No es suficiente que aceptemos teóricamente el planteamiento y nos dediquemos a criticar las injusticias que se están cometiendo hoy en el mundo. Es lo que hacemos todos. Se trata de descubrir que aunque yo esté dentro de la más estricta legalidad cuando acumulo bienes materiales, eso no garantiza que mi relación con los hombres, y por lo tanto con Dios sea la correcta.

No basta con que los ricos sean despojados de su riqueza, porque los ahora pobres ocuparían inmediatamente su lugar. Eso ha pasado en todas las revoluciones sociales. La única solución es la que propone Jesús y pasa por superar todos el egoísmo y hacer un mundo de hermanos.

Es verdad que los ricos no se consideran hermanos de los pobres, pero no es menos cierto que los pobres tampoco se consideran hermanos de los ricos. El evangelio va mucho más allá de la solución de unas desigualdades sociales, pero también esas injusticias quedarían superadas con un verdadero amor-compasión.

No podemos desarrollar nuestra religiosidad sin contar con el pobre. Nuestra religión, olvidando el evangelio, ha desarrollado un individualismo absoluto. Lo que cada uno debe procurar es una relación intachable con Dios. La moral católica está encaminada a perfeccionar esta relación. Pecado es ofender a Dios y punto. El evangelio nos dice algo muy distinto. El único pecado que existe es olvidarse del hombre que me necesita. Mi grado de acercamiento a Dios es el grado de acercamiento al otro. Todo lo demás es idolatría.

Meditación-contemplación

«Tienen a Moisés y a los profetas, que los escuchen».

No hay peor sordo que el que no quiere oír.

Todos los que han tenido una gran experiencia de humanidad, nos lo advierten;

Pero nosotros sólo escuchamos las sirenas del hedonismo.

………………….

Intenta ir un poco más allá de los sentidos.

Instintos, apetitos y pasiones no son malos, pero son insuficientes.

Solo las exigencias de tu verdadero ser, te llevarán a la plenitud.

No tienes que renunciar a nada, sino elegir lo mejor para ti, aquí y ahora.

…………..

Deja de orientar tu vida bajo la perspectiva de un premio o de un castigo.

Dios te está dando unas posibilidades de plenitud aquí y ahora.

No desarrollar esa potencialidad, es la verdadera condenación.

Tú solito has malogrado tu existencia.

…………….

Fray Marcos

 

26. IGANDEA URTEAN ZEHAR, «AXOLARIK EZA BAZTERTU-ROMPER LA INDIFERENCIA», Jose A. Pagola

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lucas 16, 19-31
Lukasen arabera, Jesusek «ezin izan zarete Jainkoaren eta diruaren zerbitzari» oihu egin zuenean, entzuten ari zitzaizkion eta diruaren adiskide ziren fariseu batzuek «barre zegioten». Alabaina, Jesusek ez du atzera egin. Handik gutxira, parabola bihotz-urratzaile bat esango du, aberastasunen esklabo direnek begiak ireki ditzaten.

Odola darion egoera bat deskribatu du Jesusek hitz gutxitan. Gizon aberats bat eta eskale behartsu bat elkarrengandik hurbil bizi dira; aberatsaren oparotasun iraingarriko bizitzaren eta behartsuaren mutur-muturreko miseriaren artean den leizeak bereizten ditu biak.

Kontakizunak, bi pertsonaiak deskribatzean, bien arteko kontrastea azpimarratzen du. Aberatsa purpuraz eta liho fin-finez jantzia da; behartsuaren gorputza, berriz, zauriz josia. Aberatsa banketez bankete bizi da, jaiegunetan bezala astegunetan; behartsua, berriz, haren atarian bizi da etzanik, aberatsaren mahaitik eroritako apurrak ahora eraman ezinik. Soilik, zakarrontzira zer jango datozen txakurrek miazten dizkiote zauriak.

Ez da esaten inoiz ere aberatsak behartsua esplotatu duenik edota tratu txarra eman edo mespretxatu duenik. Esango litzateke aberatsak ez duela ezer txarrik egin. Halaz guztiz, haren bizitza osoa da gizatasunik gabea, zeren bere ongizatea bakarrik baitu buruan. Harrizkoa du bihotza. Behartsua ez da ezer harentzat. Begi aurrean du, baina ez du ikusten. Aurre-aurrean du aberatsak behartsua, gaixorik, goseak eta bertan behera utzia, baina ez da gai atea ireki eta hartaz arduratzeko.

Ez gaitezen engaina. Jesus ez da ari salatzen hogeita hamargarren urteetako Galileako egoera hura bakarrik. Geure atarian, ordu batzuetako hegalaldira, miseriarik ikaragarrienean bizi eta hiltzen ari diren herri osoak ditugula, oparotasunean bizitzen ohituak gaudenon kontzientziari astindu bat eman nahian dabil Jesus.

Gizatasunik eza da «ongizatearen geure gizarte honetan» hesitu nahi izatea, «gaizkizatearen beste gizarte» horri ezikusiarena eginez. Jarrera krudela da «errugabetasun-ilusio ezkutuko» hori, kontzientzia lasai izateko aukera ematen digun ilusio hori alegia, elikatzen jarraitu nahi izatea, pentsatuz errua guztiena dela eta inorena ez dela.

Geure lehen egitekoa axolarik eza baztertzea da. Gogor egitea errukirik ez duen ongizateaz gozatzeari. Ez jarraitzea gogoz urruntzen munduan den miseria eta gosea urruntasun abstraktu baterantz, horrela bizi ahal izateko entzun gabe inolako deiadar, intziri edo lanturik.

Ebanjelioak erne eta azti bizitzen laguntzen ahal digu, gero eta gehiago eskastu gabe geure sentiberatasuna zokoratuen sufrimenduaren aurrean, anai-arreba arteko erantzukizunaren zentzua galdu gabe eta zerbait egin dezakegunean pasiboki bizitzen segitu gabe.

26 Tiempo ordinario (C) Lucas 16, 19-31
ROMPER LA INDIFERENCIA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 25/09/13.- Según Lucas, cuando Jesús gritó “no podéis servir a Dios y al dinero”, algunos fariseos que le estaban oyendo y eran amigos del dinero “se reían de él”. Jesús no se echa atrás. Al poco tiempo, narra una parábola desgarradora para que los que viven esclavos de la riqueza abran los ojos.

Jesús describe en pocas palabras una situación sangrante. Un hombre rico y un mendigo pobre que viven próximos el uno del otro, están separados por el abismo que hay entre la vida de opulencia insultante del rico y la miseria extrema del pobre.

El relato describe a los dos personajes destacando fuertemente el contraste entre ambos. El rico va vestido de púrpura y de lino finísimo, el cuerpo del pobre está cubierto de llagas. El rico banquetea espléndidamente no solo los días de fiesta sino a diario, el pobre está tirado en su portal, sin poder llevarse a la boca lo que cae de la mesa del rico. Sólo se acercan a lamer sus llagas los perros que vienen a buscar algo en la basura.

No se habla en ningún momento de que el rico ha explotado al pobre o que lo ha maltratado o despreciado. Se diría que no ha hecho nada malo. Sin embargo, su vida entera es inhumana, pues solo vive para su propio bienestar. Su corazón es de piedra. Ignora totalmente al pobre. Lo tiene delante pero no lo ve. Está ahí mismo, enfermo, hambriento y abandonado, pero no es capaz de cruzar la puerta para hacerse cargo de él.

No nos engañemos. Jesús no está denunciando solo la situación de la Galilea de los años treinta. Está tratando de sacudir la conciencia de quienes nos hemos acostumbrado a vivir en la abundancia teniendo junto a nuestro portal, a unas horas de vuelo, a pueblos enteros viviendo y muriendo en la miseria más absoluta.

Es inhumano encerrarnos en nuestra “sociedad del bienestar” ignorando totalmente esa otra “sociedad del malestar”. Es cruel seguir alimentando esa “secreta ilusión de inocencia” que nos permite vivir con la conciencia tranquila pensando que la culpa es de todos y es de nadie.

Nuestra primera tarea es romper la indiferencia. Resistirnos a seguir disfrutando de un bienestar vacío de compasión. No continuar aislándonos mentalmente para desplazar la miseria y el hambre que hay en el mundo hacia una lejanía abstracta, para poder así vivir sin oír ningún clamor, gemido o llanto.

El Evangelio nos puede ayudar a vivir vigilantes, sin volvernos cada vez más insensibles a los sufrimientos de los abandonados, sin perder el sentido de la responsabilidad fraterna y sin permanecer pasivos cuando podemos actuar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.16,1-13)

•DOMINGO XXV.T.O.C SEPTIEMBRE 22.
* “NO SE PUEDE SERVIR A DIOS Y AL DINERO”
* Ya en domingos anteriores Jesús nos había dicho:
“Que donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.
* La parábola del administrador infiel, produce sorpresa. A primera vista, Jesús parece que alaba el comportamiento del mal administrador. No es así, Tenemos que entender las parábolas no como tratados de teología, son ejemplos que, de forma breve y sencilla, pretenden transmitir una enseñanza, valedera para la vida cotidiana, como expresión de la buena noticia del Reino.
Unos creen que la dicha esta en el dinero y en las comodidades materiales. Los que siguen a Jesús han de apostar sin ninguna duda por los valores del Reino. Desde la parábola del Evangelio de hoy Jesús nos indica un camino para que el dinero tenga su justificación en el mundo: hacer que llegue a tod@s proporcionándoles la posibilidad de vivir como personas.
* Jesús no condena el dinero y la riqueza en si mismas, sino su mal uso. El dinero y los bienes que con él se adquieren tienen sentido solamente en la medida en que están al servicio de las personas, la familia, y de la sociedad, que es lo que Dios quiere, que tod@s vivan dignamente. El cristiano no puede permanecer impasible ante la realidad social de injusticia y falta de honradez que tantas veces nos rodea.
Podemos sacar como tres principios o lecciones a poner en práctica:
1º El discípulo de Jesús tienen como bien supremo de su vida a Dios, nunca a las riquezas.
2º Quien posee riquezas está obligado a hacer buen uso de ellas.
3º Se usa bien de las riquezas, cuando se pone al servicio de l@s necesitad@s, ayudando al prójimo con ellas de modo eficaz.
Los cimientos de la vida están hechos de solidaridad y de generosidad y más, en estos tiempos actuales que estamos viviendo, sobre todo algun@s en grave necesidad.
La generosidad y la gratuidad prueban la verdadera fe. Una comunidad creyente que no ha aprendido el camino de la generosidad desdibuja el rostro del Jesús del Evangelio
ORACIÓN
* Jesús de Nazaret: Hoy, tu Buena noticia se dirige a la actividad económica. Nadie puede desentenderse. El trabajo, el consumo de bienes, el ahorro, la inversión, los impuestos… En todo esto ponemos gran fuerza.
Hoy Jesús alaba la habilidad de un administrador infiel, lo hace en el sentido de decirnos:
“Los hijos de este mundo (los tramposos) son más astutos que los hijos de la luz”
Los hijos de la luz, nosotros como cristianos, debemos tener una meta más alta, construir un Reino, un mundo más fraternal. Lo importante es “el amor a ti y al prójimo”.
* “NO SE PUEDE SERVIR A DIOS Y AL DINERO”.
Por eso te pedimos que nos ayudes a orientar bien nuestra vida hacía el servicio a los hermanos, como medio de servirte a Ti y de enriquecernos nosotros como personas.
• Que tu Evangelio, Jesús de Nazaret nos despierte, y nos haga sentir hambre y sed de fraternidad y justicia y nos ayuden a abrir nuevos caminos para vivir como hijos de la luz. AMÉN
• SEGUIMOS ORANDO
*Sabemos que hay una forma de romper la injusticia y el egoísmo, la generosidad.
así nos dice K. Gibran en parte de su poema:
Das poco cuando donas tu riqueza;
pero lo das todo cuando te donas tú mism@.
Algunos dan alegría, y la alegría es su recompensa.
en sus manos Dios habla y en sus ojos sonríe a la tierra.
Bueno es dar cuando nos piden; pero es mejor entender cuando no nos piden nada.
y saber descubrir la necesidad.
La persona generosa goza más buscando al pobre que regalando cosas.
Todo esto y más, es un camino a recorrer, los que nos llamamos cristianos, seguidores de Jesús. Que así lo vivamos. AMÉN
ZURIÑE

25. IGANDEA URTEAN ZEHAR, «EZ DA SOILIK KRISI EKONOMIKOA-NO SÓLO CRISIS ECONÓMICA»

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 18/09/13.- «Ezin izan zarete Jainkoaren eta Diruaren zerbitzari». Jesusen hitz hauek ezin ahaztu ditugu momentu hauetan haren jarraitzaile sentitzen garenok; izan ere, Jesusek Gizadiari egin dion oharpenik larriena da. Dirua, idolo absolutu bihurtua, da etsai handia Jainkoak nahi duen mundu zuzenago eta anai-arreba artekoago bat eraiki ahal izateko.

Tamalez, Aberastasuna, gure mundu globalizatu honetan, egundoko boterea duen idolo bilakatu da; irauteko, gero eta biktima gehiago eskatzen ditu, gero eta pobreago bihurtzen du giza historia. Momentu hauetan krisialdi batek harrapaturik gaude; hein handian, metatzeko antsiak eragindako krisialdiak, alegia.

Esateko, dena da antolatzen, mugitzen eta dinamizatzen logika honen arabera: produktibitate, kontsumo, ongizate, energia, gainerakoen gainean botere… handiagoa. Inperialista da logika hau. Gelditzen ez badugu, arriskuan jar litzake gizakia eta Planetan bera.

Agian, lehenengo gauza jabetzea da zer gertatzen ari den. Ez da soilik krisi ekonomikoa. Gizarte eta giza krisia da. Momentu honetan aski datu ditugu geure inguruan eta munduaren horizontean, zein giza dramatan murgildurik bizi garen sumatzeko.

Gero eta garbiago da ezen sistema hau, milioika pertsona goseak eta miserian utziz, aberatsen gutxiengo bat gero eta gehiago metatzera daraman hau, jasanezineko zorakeria dela. Alferrik da beste aldera begira jartzea.

Jadanik, gizarte aurrerakoienak berak ere ez dira gai milioika hiritarri lan duin bat eskaintzeko. Zer-nolako aurrerapena da hau, guztiok ongizatera bultzatzen gaituelarik, hainbat eta hainbat familia duintasunez bizitzeko baliabiderik gabe uzten duen hau?

Krisialdi hau lur joarazten ari da sistema demokratikoa. Diruaren eskakizunek hertsaturik, gobernu-agintariek ezin jaramon egin diete beren herritarren egiazko premiei. Zer da, beraz, politika, jada guztien onaren zerbitzura ez badago?

Eremu desberdinetako gastu sozialen gutxitzeak eta zerbitzu publikoen, adibidez osasungintzaren, pribatizazio interesatu eta duingabeak babesgabeenei erasotzen jarraituko dute; horrek, jakina, gero eta zokoratze, ez-parekotasun lotsagabe eta haustura sozial handiagoak eragingo ditu.

Jesusen jarraitzaileok ezin bizi gara erlijioan hesiturik, giza drama honetatik aparte. Kristau-elkarteak, une honetan, ingurumen egoki izan daitezke kontzientziazioa, bereizketa eta konpromisoa eragiteko. Elkar lagundu beharra dugu azti eta erantzukizunez bizitzen. Krisialdiak gizakoiago eta kristauago bihur gaitzake.

25 Tiempo ordinario (C) Lucas 16, 1-13
NO SOLO CRISIS ECONÓMICA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 18/09/13.- “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Estas palabras de Jesús no pueden ser olvidadas en estos momentos por quienes nos sentimos sus seguidores, pues encierran la advertencia más grave que ha dejado Jesús a la Humanidad. El Dinero, convertido en ídolo absoluto, es el gran enemigo para construir ese mundo más justo y fraterno, querido por Dios.

Desgraciadamente, la Riqueza se ha convertido en nuestro mundo globalizado en un ídolo de inmenso poder que, para subsistir, exige cada vez más víctimas y deshumaniza y empobrece cada vez más la historia humana. En estos momentos nos encontramos atrapados por una crisis generada en gran parte por el ansia de acumular.

Prácticamente, todo se organiza, se mueve y dinamiza desde esa lógica: buscar más productividad, más consumo, más bienestar, más energía, más poder sobre los demás… Esta lógica es imperialista. Si no la detenemos, puede poner en peligro al ser humano y al mismo Planeta.

Tal vez, lo primero es tomar conciencia de lo que está pasando. Esta no es solo una crisis económica. Es una crisis social y humana. En estos momentos tenemos ya datos suficientes en nuestro entorno y en el horizonte del mundo para percibir el drama humano en el que vivimos inmersos.

Cada vez es más patente ver que un sistema que conduce a una minoría de ricos a acumular cada vez más poder, abandonando en el hambre y la miseria a millones de seres humanos, es una insensatez insoportable. Inútil mirar a otra parte.

Ya ni las sociedades más progresistas son capaces de asegurar un trabajo digno a millones de ciudadanos. ¿Qué progreso es este que, lanzándonos a todos hacia el bienestar, deja a tantas familias sin recursos para vivir con dignidad?

La crisis está arruinando el sistema democrático. Presionados por las exigencias del Dinero, los gobernantes no pueden atender a las verdaderas necesidades de sus pueblos. ¿Qué es la política si ya no está al servicio del bien común?

La disminución de los gastos sociales en los diversos campos y la privatización interesada e indigna de servicios públicos como la sanidad seguirán golpeando a los más indefensos generando cada vez más exclusión, desigualdad vergonzosa y fractura social.

Los seguidores de Jesús no podemos vivir encerrados en una religión aislada de este drama humano. Las comunidades cristianas pueden ser en estos momentos un espacio de concienciación, discernimiento y compromiso. Nos hemos de ayudar a vivir con lucidez y responsabilidad. La crisis nos puede hacer más humanos y más cristianos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

25º DOMINGO T.O., «¿QUIÉN MANDA MÁS EN MÍ?», Lc. 16, 1-13

Escrito por  José Enrique Galarreta

FE ADULTA

Lc 16, 1-13

Tiene claramente dos partes: la parábola en sí misma, y las consideraciones finales, claramente parenéticas, es decir, conclusiones sacadas en la predicación y más o menos bien conectadas con la misma parábola y con las enseñanzas de Jesús.

En la lectura litúrgica está permitido hacer solamente las consideraciones finales. Sin embargo, esta parábola suele plantear dificultades y suscitar extrañeza en los fieles, por lo que sería conveniente no omitirla. (Más bien podrían omitirse las consideraciones finales)

La parábola del administrador infiel nos viene muy bien para entender el género parabólico.

En primer lugar, parece tomada de la vida misma. Es muy probable que muchas, si no casi todas, las parábolas de Jesús estén tomadas de sucesos que todo el mundo conocía. No es nada inverosímil que se hubiese corrido por la región la historia de un administrador infiel y astuto… Jesús aprovecha lo que todo el mundo comenta.

En segundo lugar, la parábola es una parábola, no una alegoría. Una alegoría es un relato en que todos sus componentes tienen un significado. (Así, la explicación de la parábola del sembrador, en que cada clase de terreno tiene un mensaje…) Una parábola es un relato que envía un sólo mensaje global, pero los detalles, los personajes, no tienen mensaje alguno, simplemente forman parte de la historia, de su verosimilitud, de su color real… Por tanto, es importante saber cuál es ese mensaje, y no sacar conclusiones de detalles que no tienen importancia.

En este caso concreto el mensaje es sencillo: para las cosas del mundo sois muy espabilados, pero para las cosas del reino, no tanto. ¡Ojalá fueseis tan listos para el Reino como lo sois para la vida corriente! (o «como los malos lo son para sus maldades»). Jesús no alaba al administrador infiel; dice que el amo se quedó admirado de lo listo que era. Y es esa admiración por la habilidad del sinvergüenza lo que se toma como punto de partida del mensaje.

En tercer lugar, la sorpresa del auditorio actual al escuchar la parábola se produjo sin duda en el auditorio de Jesús. Jesús busca esa sorpresa como sistema pedagógico, como manera de llamar la atención. Hay muchas parábolas en las que se dan paradojas, elementos sorprendentes (los viñadores de la hora undécima, el hijo pródigo, el buen samaritano, el juicio final…).

Jesús suele utilizar recursos literarios para llamar la atención o para dejar muy claro algo importante: por ejemplo, las exageraciones (el camello y el ojo de la aguja; si tu ojo te escandaliza, arráncatelo…) Y utiliza a menudo el género paradójico para suscitar la sorpresa y por tanto la atención del auditorio y la retención del mensaje.

Las conclusiones finales son parenéticas, aplicaciones de predicadores. Algunas de ellas parecen ser frases que podrían ser del mismo Jesús (por la concordancia con otros pasajes evangélicos), especialmente la última:

«Ningún siervo puede servir a dos amos; porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso al segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.»

Esta tiene un paralelo casi exacto en Mateo 6.24, dentro del Sermón del Monte.

«Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero».

Tenemos aquí dos temas muy propios de Jesús: usar inteligentemente de lo que tenemos y el peligro de las riquezas.

La parábola del administrador infiel, y especialmente la conclusión primera que saca el redactor «Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas» tiene un importante punto de unión con otras de Jesús. Quizá la más clara sea:

«No acumuléis riquezas en la tierra, donde roe la polilla y la carcoma, donde los ladrones abren brechas y roban. Acumulad riquezas para el cielo…» (Mateo 6,19/Lucas 12,33)

El parecido está en lo más profundo: la existencia de dos situaciones: ahora y después. Y Jesús deja muy claro que lo de ahora ha de servir para lo de después. Este posicionamiento de Jesús no nos permite ni despreciar lo presente ni tenerlo por definitivo. El Reino de Dios no termina aquí, ni es sólo de después. El Reino se construye aquí y es para siempre. Esta relación otorga un nuevo valor a la existencia humana: es pasajera, no es definitiva, pero es real, es el tiempo de sembrar, de cultivar, de podar, de fabricar el Reino.

Es característico de las parábolas de Jesús utilizar los sucesos cotidianos: no sólo utiliza imágenes naturales, vegetales, pastoriles; usa muchas veces imágenes del mundo de los negocios. Parece incluso obsesionado por su fácil aplicación al Reino: los criados fieles e infieles, el amo que se va lejos y pide cuentas al volver, la rentabilidad de lo que se posee o se invierte… Y siempre está presente esa relación de una situación presente, pasajera, a la situación futura, definitiva y más importante.

Incluso en las parábolas «vegetales» o «domésticas», hay una constante: la referencia a un estado definitivo (la siembra y la cosecha, los frutos de los árboles, la semilla y su poder, la levadura…). En la parábola de hoy Jesús lamenta que en cosas cotidianas somos bien previsores, pero en lo referente al Reino… La espiritualidad básica de Jesús no es una espiritualidad de renuncia o de huida: es una espiritualidad de uso, de inversión inteligente mirando al futuro. Y el error fundamental, lo que define al pecado, es falta de inteligencia, falta de previsión, confundir medios con fines, limitar la vida y la realidad a lo presente. Se renuncia sólo a lo que estorba, al error, a las malas inversiones.

Todo esto se aplica directamente, lo hizo Jesús frecuentemente, al dinero. El dinero no es un mal, es un bien. El dinero puede comprarlo todo, hasta la Vida eterna. Puede crear muchas satisfacciones, aliviar muchos dolores, consolar muchos pesares… Es un medio magnífico de construir Vida… con la condición de invertirlo bien. De lo contrario, puede matar. Jesús le tiene miedo al dinero, porque ve que generalmente el que tiene mucho es poseído por lo que posee, invierte sólo en bienes perecederos, está más tentado que nadie a desear cada vez más, a explotar a otros, a creerse superior… Servir al dinero es normal en el que tiene mucho; y no sirve a Dios, no busca su vida sino que la limita a satisfacciones de la vida que se acaba. Es un mal administrador, que no prevé el futuro… Jesús termina con la estupenda exageración del camello y el ojo de la aguja.

Dos consideraciones muy breves:

1.- Somos ricos. Vivimos en una sociedad opulenta. Disfrutamos de más medios y comodidades que el 80% de la humanidad… Y creemos que estamos en el Reino. ¿Servimos a dos señores, nos hemos convencido de que podemos servir a Dios sin cambiar nada de nuestro nivel de vida, mientras los hijos de Dios se mueren de hambre por el mundo? Sería muy bueno que nos preguntáramos: ¿quiénes son mis dos señores?, ¿quién manda más en mí? ¿a quién sirvo preferentemente?

2.- «Si fuéramos tan inteligentes para el Reino como para otras cosas». Si el dinero que las naciones «desarrolladas» gastan en armas, en su propio confort, en espectáculos mundiales… lo gastáramos en remediar los males de los menos afortunados, cuántos problemas solucionaríamos.

Y, en los dos casos, a nivel personal y a nivel de naciones y sociedades, ¡qué inteligentemente actuaríamos si usáramos nuestro poder, nuestra tecnología, nuestra abundancia para lo que de verdad merece la pena, que son – siempre y sólo – los Hijos de Dios!

 

José Enrique Galarreta

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.15,1-32)

•DOMINGO XXIV T.O. –C- SEPT. 15
Las tres lecturas de este domingo son un auténtico bálsamo no para quienes eligen el camino de pecar para que Dios pueda perdonar, sino para que sin elegirlo, hacemos en más de una ocasión no el bien que queremos, sino el mal que casi no podemos evitar por nuestra debilidad.
* Jesús de Nazaret, al que jamás agradeceremos bastante que nos haya descubierto el verdadero corazón de Dios, Padre lleno de misericordia y perdón, nos habla en dos parábolas maravillosas, cercanas, como es su Padre, cómo es capaz de ir buscando la oveja perdida, rebelde, que deja el rebaño para ir sola por unos vericuetos que acaban atrapándola en una zarza., y cómo es capaz su Padre de comprender a una mujer, no demasiado rica, a juzgar por el gozo que experimenta al encontrar una moneda que pierde. Y ¡cómo no! recordamos al padre que sale al camino esperando que el hijo vuelva… Y es S. Pablo (1ª Timoteo 1, 1-17) con su ardor único, el que nos cuenta que fue Cristo, al descubrir el rostro del Padre, el Dios con nosotr@s, quien se fió de él a pesar de que era “un blasfemo, un perseguidor y un violento”, con todo su historial a cuestas, recibe tal derroche de gracia que le convierte en un hombre nuevo, lleno de amor y de entrega a l@s demás y, por supuesto, lleno de agradecimiento práctico al Dios de Jesús que se había fijado en él, a pesar de lo que él era, un gran pecador.
* Naturalmente que no se puede pecar alegremente para arrebatar la Misericordia de Dios. Pero es muy consolador pensar que si caemos, y caemos mucho más de lo que deseamos, el corazón de Dios, se abrirá de par en par con su Misericordia, si nos dejamos hacer de nueevo.
* Esta es la Buena noticia, la buenísima noticia de Jesús: Dios es Alguien que va precisamente al encuentro de l@s perdid@s, de l@s pobres y de los marginad@s. La Misericordia de Dios es una realidad nueva cada día.
* Los cristianos somos o tenemos que ser testigos y continuadores de esa misericordia.
“Sed misericordiosos…” nos dice Jesús.
* Descubrir la misericordia y ponerla en acción en nuestro vivir es una fiesta que l@s cristian@s tenemos que descubrir en nuestra vida. La fiesta de l@s hij@s de Dios. Por eso dejemos que resuene en nuestro interior las palabras de Jesús:
“Bienaventurados los misericordiosos porque ell@s alcanzarán misericordia”.
Así, viviendo la misericordia alcanzará sentido pleno la vida cristiana.
Escuchando estas parábolas ¿cómo me siento?. ¿Dónde me sitúo?. ¿Qué me dice la vivencia de S. Pablo?. ¿Qué pasos debo dar?… ORACIÓN
* Jesús De Nazaret, siempre nos sales al “camino” con tus palabras. Te damos gracias porque nos comunicas la grandeza del Amor del Padre que nos busca y nos espera cuando nos alejamos de El, lleno de Misericordia y perdón.
Ayúdanos a encontrar el “camino de conversión”, que haga renacer en nosotros fraternidad y respeto, que nos alegremos con el bien de los demás. Que nuestro corazón se llene de misericordia como Tú, Jesús de Nazaret, nos enseñas. Sólo Tú, Señor, puedes transformarnos con la gracia de tu Espíritu.
* También nosotr@s como el apóstol Pablo, te damos gracias porque cada día nos das fuerzas y jamás dejas de amarnos a pesar de nuestras cobardías y pecados. Por eso digo y quiero:
* “Me pondré en camino y volveré a mi Padre”. AMÉN – ZURIÑE