1º DOMINGO DE CUARESMA, 17 de FEBRERO de 2012, Lc. 4,1-13

JESÚS, MÁS ALLÁ DEL HEDONISMO, DE LA VANAGLORIA Y DEL PODER
FRAY MARCOS

FE ADULTA

Lc 4, 1-13

Debemos superar el enfoque maniqueo de la cuaresma que hemos vivido durante demasiado tiempo. Sin embargo, el sentido profundo de la cuaresma debemos mantenerlo e incluso potenciarlo. En efecto, en ninguna época de la historia el ser humano se había dejado llevar tan masivamente por el hedonismo. A escala mundial el hombre se ha convertido en productor-consumidor. El grito de guerra de las revueltas estudiantiles de hace unos años en Francia, era: «No queremos vivir peor que nuestros padres». No querían ganar menos y consumir menos; para nada hacían alusión a la posibilidad de ser más o menos humanos.

La crisis económica que estamos padeciendo puede abrirnos a la comprensión del dilema: queremos consumir más a toda costa o nos interesa ser cada día más humanos. En teoría no habría problema para responder, pero en la práctica todos nos dejamos llevar por la comodidad a todos los niveles, aún a costa de menor humanidad.

Aquí está la razón de la cuaresma. Todos tenemos la obligación de pararnos a pensar cual es la meta a la que nos dirigimos. Alcanzar plenitud de humanidad exige el esfuerzo de no dejarnos llevar por la comodidad. Par crecer en humanidad debemos ir más allá de la satisfacción de los instintos. Este es el interesante planteamiento de un tiempo de cuaresma para la reflexión.

EXPLICACIÓN

No debemos escandalizarnos cuando los exegetas nos dicen que estos relatos no son historia sino teología. Marcos, que fue el primero que se escribió, reduce el relato a menos de tres líneas. No son crónicas de sucesos, pero son descarnadamente reales. Empleando símbolos conocidos por todos, nos quieren hacer ver una verdad teológica fundamental: la vida humana se presenta siempre como una lucha a muerte entre los dos aspectos de nuestro ser: por una parte lo instintivo o biológico y por otra lo espiritual o trascendente. Si no hay lucha, es que hemos aceptado la derrota.

El mito del mal personificado (diablo), ha atravesado todas las culturas y religiones hasta nuestros días y por lo que se puede adivinar, tiene cuerda para rato. La realidad es que no necesitamos ningún enemigo que nos tiente desde fuera. El diablo nace como necesidad de explicar el mal, que no puede venir de Dios. Sin embargo, el mal no tiene ningún misterio; es inherente a nuestra condición de criaturas. La voluntad solo es atraída por el bien, pero como nuestro conocimiento es limitado, la inteligencia puede presentar a la voluntad un objeto como bueno, siendo en realidad malo.

El mal es consecuencia de una inteligencia limitada. Sin conocimiento, la capacidad de elección sería imposible y no podría haber mal moral. Si el conocimiento fuera perfecto, también sería imposible porque sabríamos lo que es malo, y el mal no puede ser apetecible. Si la voluntad va tras el mal, es siempre consecuencia de una ignorancia. Es decir, creemos que es bueno para nosotros lo que en realidad es malo. Recordar lo que dice el evangelio: «la verdad os hará libres. La libertad de elección solo se puede dar entre dos bienes, Plantear una lucha entre el bien y el mal, es puro maniqueísmo. La lucha se da entre el bien aparente (mal), y el bien real.

La primera observación que deberíamos hacer sobre el relato, es que al empezar se hace mención por dos veces del Espíritu. Lleno del Espíritu Santo quiere decir lleno del Dios. Jesús es un ser humano en el que Dios lo es todo y que actúa como lo haría el mismo Dios. El tiempo de desierto es precisamente un tiempo en que esa presencia de lo divino se activa y se potencia, para que nada de lo sensible, caduco, terreno, tenga la fuerza suficiente para no dejar actuar lo divino en él. Si dejamos actuar al Espíritu, la victoria está asegurada.

Que las tentaciones sean tres, no es casual. Se trata de un resumen perfecto de todas las relaciones que puede desarrollar un ser humano. La tentación consiste en entrar en una relación equivocada con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Una auténtica relación humana con los demás, que es lo que se manifiesta en nuestra vida real, depende, querámoslo o no, de una adecuada relación con nosotros mismos y con Dios.

1ª tentación: poner la parte superior de nuestro ser al servicio de la inferior. Si eres Hijo de Dios… No se debe entender desde los conceptos dogmáticos acuñados en el siglo IV. No hace referencia a la segunda persona de la Trinidad. Significa hijo en el sentido semita. Si tú has hecho en todo momento la voluntad de Dios, también Él hará lo que tú quieres. Fíjate bien que la tentación de hacer la voluntad de Dios para que después Él haga lo que yo quiero, no tiene que venir ningún diablo a sugerírnosla; es lo que estamos haciendo todos, todos los días. Jesús no es fiel a Dios porque es Hijo, sino que es Hijo porque es fiel…

Di que esta piedra se convierta en pan. La tentación permanente es dejarse llevar por los instintos, sentidos, apetitos. Es decir hacer en todo momento lo que te apetece. Es negarse a seguir evolucionando y superarse a sí mismo, porque eso exige esfuerzo. Los instintos nos ayudan a garantizar nuestro ser animal. Si ese fuera nuestro objetivo, no habría nada de malo en seguirlos, como hacen los animales. En ellos los instintos nunca son malos. Pero si nuestro objetivo es ser más humanos, sólo a través del esfuerzo lo podremos conseguir, porque debemos ir más allá de lo puramente biológico. El fallo está en utilizar la inteligencia para potenciar nuestro ser animal.

No sólo de pan vive el hombre. El pan es necesario, pero, ni es lo único necesario ni es lo más importante. Para el animal sí es suficiente. Nuestro hedonismo cotidiano demuestra que aún no hemos aceptado estas palabras de Jesús. El dar al cuerpo lo que me pide es para muchos lo primero y esencial, descuidando la preocupación por todo aquello que podría elevar nuestra humanidad. El antídoto de esta tentación es el ayuno. Privarnos voluntariamente de aquello que es bueno para el cuerpo, es la mejor manera de entrenarnos para no ceder, en un momento dado, a lo que es malo.

2ª tentación: Si me adoras, todo será tuyo. El poder, en cualquiera de sus formas, es la idolatría suprema. El poder lleva siempre consigo la opresión, que es el único pecado que existe. Adorar a Dios y darle culto no significa ir en busca del dios exterior que necesita incienso y alabanza. Se trata de descubrir lo que de Dios hay en nosotros y potenciarlo. Nuestro auténtico ser no está en el ego aparente, en nuestra individualidad, sino más a lo hondo. Si descubro mi ser profundo, no me importará desprenderme de mi yo y, en vez de buscar el dominio de los demás, buscaré el servicio a todos. El antídoto es la limosna. Para no caer en la tentación de aprovecharnos de los demás, debemos hacer ejercicios de donación voluntaria de lo que tenemos y de lo que somos.

3ª tentación: Tírate de aquí abajo. Realiza un acto verdaderamente espectacular, que todo el mundo vea lo grande que eres. Todos te ensalzarán y tu (vana) gloria llegará al límite. La respuesta es, que dejes a Dios ser Dios. Acepta tu condición de criatura y desde esa condición alcanza la verdadera plenitud. Dios no tiene que darte nada. Mucho menos podrá tener privilegios con nadie. Ya se lo ha dado todo a todos. Eres tú el que debes descubrir las posibilidades de ser que tienes sin dejar de ser criatura. Ya es hora de que dejemos de acusar a Dios de haber hecho mal su obra y exigirle que rectifique. El antídoto es la oración. Al decir oración no queremos decir «rezos» sino meditación profunda. Descubrir al verdadero Dios, me librará de utilizar al dios ídolo.

No debemos plantearnos la lucha contra el mal desde el voluntaris¬mo, sino desde un mejor conocimiento de la persona, de la realidad y de Dios. El pecado no consiste en la trasgresión de una ley, sino en deteriorar tu propio ser. La ley lo único que puede hacer es advertirte de que esto o aquello puede hacerte daño; pero eres tú el que tienes que descubrir la razón del mal si quieres que la voluntad deje de apetecer lo que te daña.

Meditación-contemplación

Cuaresma es tiempo de desierto.
Camina hacia tu interior repleto de peligros y asechanzas.
Para llegar a tu verdadero ser, hay que atravesar tu propio desierto.
Libérate de todo lo que crees ser, para llegar al centro.

……………………..

Sólo en tu propio desierto afrontarás la verdadera batalla de la vida.
Eso sí, empujados por el Espíritu.
En desierto y solo, tienes que tomar la decisión definitiva.
Confía. La tierra prometida», está ya ahí, al otro lado de tu falso yo.

………………………..

Mantente en el silencio, hasta que se derrumbe el muro que te separa de ti mismo.
Sólo la ignorancia nos mantiene alejados del SER.
Deja que la luz que ya está en tu interior te invada por completo.
Serás feliz y harás felices a los que viven junto a ti.

……………………..

Fray Marcos

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Lc.4,1-13)

• DOMINGO 1º DE CUARESMA – C –
(FEBRERO 17-2013)
* Comenzamos un tiempo, un avanzar, un caminar hacia la Pascua, hacia la Resurrección. Algo de esto es la CUARESMA. En realidad, toda la existencia cristiana es peregrinaje hacia el encuentro del Padre, siguiendo las huellas de Cristo, bajo la fuerza del Espíritu, pero lo celebramos de una forma más significativa en estos cuarenta días que preceden a la Pascua, imitando el celo de los personajes Bíblicos de Moisés y Elías, lo mismo que los Israelitas atravesando el desierto. Orientando nuestro caminar hacia Dios, con las sandalias puestas para emprender el viaje de nuestra vocación cristiana; usamos el bastón de la PALABRA DIVINA, con la fuerza de la ORACIÓN.
* Pero nos dice el Evangelio: Jesús fue “empujado” por el Espíritu al “DESIERTO” (Mc. 1,12)
* DESIERTO LUGAR DE PASO: Nadie construye una casa en la arena. Como mucho pone la tienda de campaña. El estímulo del desierto es vivir el sentido de lo provisional. Vivimos como peregrinos camino de la Patria definitiva. Calcular bien qué poner en la mochila para que sea útil y no estorbe la escalada hasta la cima.
* Los hebreos anduvieron 40 años por el desierto, también Elías (I R.19,8).
*DESIERTO LUGAR DE DIFICULTADES: Marcha Jesús al desierto donde es tentado por el diablo. Cuando un@ va de camping, en un tienda de campaña, no goza de las comodidades del hogar.
El desierto fue para los israelitas tiempo de tentación y de crisis, durante las cuales Yahvé puso a prueba su fidelidad.
* Jesús estuvo en el desierto 40 días y 40 noches… fue tentado… todo lo superó, no por ser “Dios” sino por dejarse llevar por la fuerza del Espíritu de Dios. Sin duda para nosotr@s, no es imprescindible desplazarse a un lugar geográfico especial para vivir una experiencia parecida (aunque sea bueno). Desde el propio hogar y el trabajo de cada día puede captarse la meta final.:
* ¿Las venceremos nosotr@s? ¿Podremos celebrar la fiesta, la Pascua?
* DESIERTO LUGAR DE ENCUENTRO: El desierto es lugar privilegiado para el encuentro con Dios. A Dios se le encuentra en el silencio, la escucha. Jesús buscaba sitios solitarios, a veces de noche, para hablar en la intimidad con su Padre y luego hacer su Voluntad.

* ORAMOS, PARA QUE EL ESPÍRITU NOS “EMPUJE” Y NOS DE SU FUERZA

* Padre nuestro y Dios nuestro, gracias por el regalo de la Cuaresma. No nos dejes caer en la tentación de malgastar esta nueva oportunidad que nos brindas.
* La Cuaresma es mirar a Jesús, mirar su rostro, aprenderse sus rasgos de memoria hasta que sean nuestros, parte de nuestra historia.
* La Cuaresma es subir hasta el Calvario, andar desde el desierto hasta la Pascua, sin mirar hacia atrás, y sin perderse, superando las dificultades con esperanza. Ayúdanos, Dios nuestro.
*La cuaresma es abrir las ventanas de nuestra casa, nuestro interior, dejando entrar el viento que la limpia, escuchando la Palabra de Dios que penetrando en nuestro corazón lo haga nuevo.
* La cuaresma es un salir al encuentro del prójimo y ponerse enseguida a su servicio, para descubrir esos rasgos que conocemos y que tal vez sean los rasgos de Cristo Jesús.
* La cuaresma es Desierto lugar de paso, desierto, lugar de encuentro. Es llamada que Dios nos hace a través del Evangelio. Es tiempo de oración, diálogo con Jesús de Nazaret que la vivió primero y tiempo para pedirle ayuda.
*¿Seremos capaces de vivir en plenitud como seguidores de Jesús este camino?…
ZURIÑE

GARIZUMAKO I. IGANDEA, EZ DESBIDERATU JESUSENGANDIK- NO DESVIARNOS DE JESÚS

EZ  DESBIDERATU JESUSENGANDIK

Luk 4, 1-13

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lehen kristau-belaunaldiek arreta handia eskaini zieten Jesusek jasan zituen proba eta tirandurei; alegia, Jainkoari leial izateko eta gizon-emakume guztiek bizitza gizatarragoa eta duinagoa izan dezaten Jainkoak duen egitasmoan parte hartzeagatik jasan zituene

Jesusen tentazioen kontakizuna ez da pasadizo itxi bat, momentu jakin batean eta leku jakin batean gertatua. Lukasek argi ohartarazten digu, tentazio hauek amaitzean, «deabruak alde egin zuela beste okasio bat arte». Tentazioak behin eta berriz itzuliko dira Jesusen eta haren ikasleen bizitzan.

Horregatik, Jesusen jarduera profetikoa kontatu aurretik kokatu dute pasadizo hori ebanjelariek. Jesusen jarraitzaileek ondo ezagutu behar dituzte tentazio horiek hasieratik beretik; zeren mendetan barna berek gainditu beharko dituzten tentazioak baitira, baldin eta Jesusengandik desbideratu nahi ez badira.

Lehenengo tentazioan ogia aipatzen da. Jesusek uko egin dio bere gosea asetzeko Jainkoaz baliatzeari: «gizakia ez da ogitik bakarrik bizi». Lehenengo gauza, Jesusentzat, Jainkoaren erreinua eta haren zuzentasuna bilatzea da: izan dezatela gizon-emakume guztiek ogia. Horregatik joko du egun batean Jainkoagana; baina, soilik, goseak den jendetza bat elikatzeko.

Badugu gaur egun ere tentazio hau: gogoan geure ogia bakarrik izatekoa eta, soilik, geure krisiaz kezkatzekoa. Jesusengandik desbideratu egiten gara ogia izatea geure eskubidetzat hartu, baina guztia falta zaienen dramaz, beldurraz eta sufrimenduaz ahazten garenean.

Bigarren tentazioan botereaz eta aintzaz hitz egiten da. Jesusek uko egin dio horri guztiari. Ez da ahuspeztuko munduko erreinu guztien inperioa eskaintzen dion deabruaren aurrean: «Jauna, zeure Jainkoa, adoratuko duzu». Jesus ez da ibiliko sekula bestek bera zerbitza dezaten bila, baizik berak besteak nola zerbitzatuko.

Gaur ere harrotzen da kristauen artean tentazio hau: iraganean Elizak izan duen botereari, nola edo hala, eutsi nahi izatekoa. Jesusengandik desbideratu egiten gara jendearen kontzientzia estutzen dugunean, geure sinestea indarrez ezarri nahi izatean. Jainkoaren erreinuari bideak ireki, ordea, mundu errukitsuago eta solidarioago baten bila gabiltzanean irekitzen dizkiogu.

Hirugarren tentazioan, jendearen begi-bistan, Jainkoaren aingeruak sostengu dituela, modu miresgarrian jaistea proposatu dio deabruak. Jesus ez da eroriko engainuan: «Ez tentatu Jauna, zeure Jainkoa». Eskatzen badiote ere, ez du egingo sekula zeruko seinale mirakuluzkorik. Soilik, onberatasun-seinaleak egingo ditu, jendearen sufrimendua eta oinazea arintzeko.

Jesusengandik desbideratu egiten gara geure agertu nahi harroa Jainkoaren aintzarekin nahasten dugunean. Gure agertu nahiak ez du agertzen Jainkoaren handitasuna. Soilik, premian direnekiko zerbitzu apal baten bizieraz agertuko dugu Jainkoak bere seme-alaba guztiei dien Maitasuna.

1 Cuaresma (C) Lucas 4, 1-13

NO DESVIARNOS DE JESÚS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 13/02/13.- Las primeras generaciones cristianas se interesaron mucho por las pruebas y tensiones que tuvo que superar Jesús para mantenerse fiel a Dios y vivir siempre colaborando en su proyecto de una vida más humana y digna para todos.

El relato de las tentaciones de Jesús no es un episodio cerrado, que acontece en un momento y en un lugar determinado. Lucas nos advierte que, al terminar estas tentaciones, «el demonio se marchó hasta otra ocasión». Las tentaciones volverán en la vida de Jesús y en la de sus seguidores.

Por eso, los evangelistas colocan el relato antes de narrar la actividad profética de Jesús. Sus seguidores han de conocer bien estas tentaciones desde el comienzo, pues son las mismas que ellos tendrán que superar a lo largo de los siglos, si no quieren desviarse de él.

En la primera tentación se habla de pan. Jesús se resiste a utilizar a Dios para saciar su propia hambre: «no solo de pan vive el hombre». Lo primero para Jesús es buscar el reino de Dios y su justicia: que haya pan para todos. Por eso acudirá un día a Dios, pero será para alimentar a una muchedumbre hambrienta.

También hoy nuestra tentación es pensar solo en nuestro pan y preocuparnos exclusivamente de nuestra crisis. Nos desviamos de Jesús cuando nos creemos con derecho a tenerlo, y olvidamos el drama, los miedos y sufrimientos de quienes carecen de casi todo.

En la segunda tentación se habla de poder y de gloria. Jesús renuncia a todo eso. No se postrará ante el diablo que le ofrece el imperio sobre todos los reinos del mundo: «Al Señor, tu Dios, adorarás». Jesús no buscará nunca ser servido sino servir.

También hoy se despierta en algunos cristianos la tentación de mantener, como sea, el poder que ha tenido la Iglesia en tiempos pasados. Nos desviamos de Jesús cuando presionamos las conciencias tratando de imponer a la fuerza nuestras creencias. Al reino de Dios le abrimos caminos cuando trabajamos por un mundo más compasivo y solidario.

En la tercera tentación se le propone a Jesús que descienda de manera grandiosa ante el pueblo, sostenido por los ángeles de Dios. Jesús no se dejará engañar:«No tentarás al Señor, tu Dios». Aunque se lo pidan, no hará nunca un signo espectacular del cielo. Solo hará signos de bondad para aliviar el sufrimiento y las dolencias de la gente.

Nos desviamos de Jesús cuando confundimos nuestra propia ostentación con la gloria de Dios. Nuestra exhibición no revela la grandeza de Dios. Solo una vida de servicio humilde a los necesitados manifiesta su Amor a todos sus hijos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

ORAR CON EL EVANGELIO

•CUARESMA TIEMPO DE BÚSQUEDA Y ENCUENTRO.

* Con la cuaresma se inicia uno de esos momentos fuertes de lo que llamamos el Año Litúrgico. como toda celebración cristiana, se alimenta en primer lugar de la PALABRA DE DIOS, que marca el ritmo de nuestro camino, y también de algunos símbolos que pueden acercarnos a esa realidad que nos sobrepasa:
EL MISTERIO PASCUAL.
* La Cuaresma es la llamada la conversión y el recuerdo de que nunca estamos totalmente convertidos. Convertirse es, sobre todo, volverse y abrir el corazón a este Dios que es “bondad” y “compasión”… Dejar que Dios, con la fuerza de su Amor, renueve totalmente nuestro interior y así poder vivir en la profunda alegría de la comunión con Él y con los demás.
* Comenzamos este tiempo con lo que llamamos y celebramos.
MIÉRCOLES DE CENIZA
El verdadero sentido de la ceniza es un acto de reconocimiento de la cantidad de cosas que no valen la pena, pero que nosotr@s les damos importancia. El gesto de la ceniza indica que reconocemos y aceptamos entrar en un tiempo y en un proceso de redescubrimiento de la verdad: tiempo de cuaresma, tiempo de “vuelta a lo importante de la vida cristiana”.
* Alegraos y que nuestro corazón se llene de paz: nuestro Dios nos concede días de conversión.
* Hoy debemos redescubrir que somos pueblo nacido de un creyente, Jesús de Nazaret, que se puso en marcha.
No hay tiempo que perder. Es hora de caminar. Jesús después del desierto, se puso en “camino” hacia Jerusalén, lugar de su muerte y Resurrección, la de Cristo y la del cristian@. Este punto de encuentro se llama crisis, problemas, debilidad, lucha. etc. Su nombre podía ser “tentación”. Jesús, pasó por ella en el desierto.
* Caminemos con ilusión, esperanza y dejando resonar en nuestro interior las palabras claves de este día. “CONVERTÍOS Y CREED EN EL EVANGELIO”, así llegaremos unid@s y felices a la PASCUA.
* Lo esencial ocurre en silencio, en nuestro interior. Lo ve Dios.
* Cuaresma es ver la realidad de nuestra vida para cambiar.
* Lo esencial nos lo dice Dios en su Palabra.
* Cuaresma es alegría porque Dios nos da una nueva oportunidad
* Cuaresma es el gozo de prepararnos con ilusión a la celebración de LA PASCUA.

* ORACIÓN
* Jesús de Nazaret, míranos.
En este día que llamamos Miércoles de ceniza nos sentimos convocad@s por Ti para renovar que Tú eres nuestra consistencia y apoyo.
El miedo que tenemos a tantas cosas, la fragilidad que experimentamos, el olvido de lo esencial que acumulamos sobre las obras de nuestras manos…
Ábrenos, Jesús de Nazaret, a lo que permanece, a lo que ni el tiempo ni la polilla desgastan.
Ábrenos, Jesús de Nazaret, al secreto de una vida edificada sobre el cimiento sólido del Reino que Tú Jesús de Nazaret nos has anunciado.
Gracias porque nos das una nueva oportunidad.
Un tiempo de salvación.
Hoy Dios nos convoca. Hoy Dios sale a nuestro paso
Hoy Dios, con susurro de invitación nos dice:
Vuélvete a Mí. Te estoy esperando. AMÉN
ZURIÑE

5º DOMINGO T.O.,10-02-2013, Lc 5, 1-11

Escrito por José Enrique Galarreta

Lc 5, 1-11

Seguimos haciendo una lectura del evangelio de Lucas, aunque saltando algunos pasajes. El domingo pasado veíamos a Jesús al principio de su predicación, en Nazaret. Lucas lo lleva después a Cafarnaúm donde empieza su predicación y sus curaciones. Su fama se extiende, de manera que todo el mundo acude a escucharle.

El tema de fondo es la vocación de los primeros discípulos, dos parejas de hermanos: Simón y Andrés, Santiago y Juan. La vocación de los discípulos se refiere en los cuatro evangelios: Juan 1:35-51, Mateo 1:16-22, Marcos 1:16-20.

• Mateo y Marcos dan una versión semejante: Jesús pasa por la orilla del mar y llama, sin más, a las dos parejas de hermanos. Ellos dejan las redes y le siguen.
• Lucas lo presenta más dramático, como consecuencia del asombro por la pesca milagrosa.
• Juan no hace referencia alguna ni al mar ni a la pesca: habla solamente de llamamientos personales, directos; el orden del llamamiento es distinto, y el número de los llamados es mayor.

Esto nos indica por una parte la diversidad de fuentes utilizadas por los evangelistas, aparentemente tres. Por otra parte, el escaso interés de los evangelistas por el género estrictamente histórico. Importa, mucho más que los sucesos exactos, el significado de esos sucesos. Incluso lo que sucedió puede ser modificado si esto es conveniente para dejar más claro el significado, el mensaje. En este evangelio, por ejemplo, la abundancia de la pesca es sobre todo simbólica, y se repite en varios pasajes: indica la abundancia del Reino, contrapuesta a la pobreza de la vida sin Dios.

Lucas nos muestra el reclutamiento de los primeros discípulos en el contexto de la admiración del pecador ante el poder de Dios. Es por tanto una línea paralela a la de la vocación de Isaías. Atraídos por la santidad de Dios, a pesar del pecado, enviados por Dios. Pero esta vez no se trata de clamar anunciando los castigos futuros. Esa imagen de Dios intolerante con el pecado es ampliamente superada por Jesús. Se trata de «pescar», es decir, salvar de las aguas del pecado. No son elegidos sólo para profetas sino para salvadores, libertadores como Jesús, que es Dios-con-nosotros-Salvador.

Es claro que los tres textos por tanto dan tres «versiones» diferentes del mismo tema, la vocación del apóstol, insistiendo en los mismos aspectos: la desproporción de la misión con la pequeñez del elegido; la posibilidad de realizarlo por la fuerza de Dios.

Es claro también que los elegidos no lo son por sus méritos. Ni siquiera por sus aptitudes, por sus cualidades. Es un tema habitual en toda la Escritura. Moisés es elegido a pesar de que no sabe hablar correctamente. David es elegido siendo el pequeño, el menos importante de sus hermanos… y muchos otros casos más. El ejemplo mayor sin embargo es el mismo pueblo de Israel, el más insignificante de los pueblos, y, además, pueblo rebelde ante Dios. Todo esto se interpreta siempre así: para que veáis que no son vuestras fuerzas sino el poder de Dios que está con vosotros.

Esto podría interpretarse en el Antiguo testamento como un alarde de Yahvé. Las victorias sobre los enemigos son victorias de Dios; Israel es sólo un instrumento, patéticamente desproporcionado. Esta es sin duda una lectura adecuada del famoso Paso del Mar, en el Libro del Éxodo.

Pero esta línea es aún imperfecta y sólo llega a su madurez en el Nuevo testamento. Los discípulos no son elegidos para hacer proezas militares luchando contra otros hombres u otros pueblos. Su único enemigo es el pecado y lo es porque es el enemigo del ser humano: esa es la única batalla de Dios. Los pecadores no son enemigos, sino enfermos, víctimas del pecado.

La imagen de «pescar» tiene mucho más significado que el que nosotros percibimos desde nuestra cultura. El mar es para nosotros un elemento de la naturaleza, más bien bello aunque inmenso. Para Israel el mar y todas las aguas caudalosas siempre son imagen del caos, de la oposición a Dios, del pecado. Poner las aguas en su sitio es lo primero que hace Dios al crear, inmediatamente después de hacer la luz. Noé el justo es salvado por Dios de las aguas del diluvio, provocadas por el pecado. Moisés y el Pueblo son salvados de las aguas, del Nilo y del Mar. La última oposición a la entrada en La Tierra es el difícil (¿?) paso del Jordán, milagrosamente resuelto por el poder de Dios.

Aunque en el contexto del desierto el agua es la vida, esto se reduce a los pozos y a los manantiales. Las grandes masas de agua son el caos, el poder de lo incontrolable, el pecado del que triunfa sólo el poder de Dios.

Dios se presenta como «El que salva del Caos», en el Génesis de modo muy genérico; en el Éxodo como salvador político del pueblo y más tarde, por medio de La Ley, en la Teofanía del Sinaí. El pecado es el Caos: la palabra de Dios, los Diez Preceptos, vienen a poner orden en ese caos. Es una simbología paralela a la de la luz. El pecado es caos y oscuridad: Dios trae el orden y la luz.

En esta misma línea, cuando los evangelistas presentan a Jesús caminando sobre las aguas, calmando la tempestad, salvando a Pedro de las aguas, provocando pescas milagrosas, enlazan con toda la línea del Antiguo Testamento que acabamos de exponer y nos muestran, de manera gráfica, con imágenes más que con palabras, que ahí está el Espíritu del Señor, el mismo que puso orden en el caos primigenio, el mismo que salvó a Noé y a Moisés y al Pueblo.

Por tanto, y una vez más, lo que Jesús está anunciando es cómo es Dios; y el Dios de Jesús es otra cosa completamente distinta de lo que se había entendido. No es Dios el que castiga y condena; es el pecado el que nos castiga y nos condena. Dios no amenaza; es el pecado el que amenaza. Dios salva, Dios es el Creador, el que hace existir y vivir; el pecado es el que hace morir.

La dramática imagen de la condenación es una constatación existencial del ser humano: el ser humano puede echarse a perder, destruirse. Es el precio de la libertad. Pero Dios no es el árbitro indiferente, el notario final que certifica que se ha destruido, ni mucho menos el que condena. Dios es el que ayuda a que no pase nada de eso, el que engendra y trabaja por sacar adelante a su hijo. Ése es el Dios de Jesús.

Finalmente, existe entre muchos cristianos la idea de que los llamados al apostolado son «los apóstoles», los sacerdotes, los religiosos… Es un grave error. Todos los que siguen a Jesús son llamados por Dios para que sean creadores de humanidad como él. Esta no es una vocación especial de algunos, sino la vocación básica de todo cristiano: encendidos en la luz de Jesús para que en el mundo brille la luz de Jesús.

Esto es una invitación a ver nuestra vida cristiana de una manera «cotidiana», no «extraordinaria». No se trata de hacer cosas diferentes para ser «apóstol», ni de dedicar horas extras al apostolado, ni de pertenecer a asociaciones, meterse en actividades… que puede ser muy bueno e incluso necesario, pero sólo además. Además de la vida cotidiana, que es nuestro servicio, nuestro trabajo querido por Dios, lo que tiene valor profético. La misión de todos los cristianos es hacer visible el reino, vivir como hijos de Dios: así se anuncia la Buena Noticia.

Hay en la iglesia vocaciones de consagración exclusiva. Como los profetas, o los Apóstoles. Los sacerdotes, los religiosos… que tienen un carisma propio, una función específica en la Iglesia. Sirven para la Iglesia, para alimentar a la Iglesia, al Pueblo de Dios. Pero no son ellos «los» apóstoles, «los» profetas. La vocación de anunciar el Evangelio es de la Iglesia entera.

Lo que anuncia el Evangelio es la vida cotidiana de los cristianos. Así hemos de entender la oración, los sacramentos, la Eucaristía… como medios que nos ayudan a vivir para que nuestra vida sea apostólica, profética. Ser padre, madre, esposo, esposa, médico, albañil, maestro, estudiante…. ese es nuestro trabajo querido por Dios, y eso es nuestro apostolado. Para que lo sea, necesitamos de la Palabra de Dios, de la Oración, de la Eucaristía…. Pero estarán vacías si no sirven para que la vida cotidiana anuncie el Reino.

Aquí podemos hacer una seria consideración sobre el sentido de ser cristiano, tan común. «Ser cristiano es conocer la ley de Dios y obedecerla, y poder recibir el perdón cuando se falla, y así poder salvarse». ¡Qué empequeñecimiento del mensaje! Ser cristiano es comprometerse con Dios en la Creación y en la Salvación del ser humano.

Y otra reflexión sobre la frase tan usada: «Sacerdos, alter Christus», el sacerdote, otro Cristo. Debería decir: «El cristiano, otro Cristo». Anunciar el Reino, ser Palabra de Dios en el mundo no es trabajo de los sacerdotes, sino de los cristianos.

José Enrique Galarreta

5. IGANDEA URTEAN ZEHAR, EBANJELIOEN INDARRA-LA FUERZA DEL EVANGELIO

EBANJELIOAREN INDARRA

(C) Lukas 5, 1-11
2013ko otsailaren 10a

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lukas ebanjelariak Galileako aintziran gertatu den arrantzu harrigarri eta ustekabekoaren pasadizoa idatzi du, Elizari arnasa emateko, konturatu baita bere mezua aditzera emateko egin dituen ahalegin guztiek huts egin dutela. Oso argi dago esan diguna: ebanjelioaren indarrean eta erakargarritasunean ipini behar dugu geure esperantza.

Ezohiko eszena batez hasi du kontakizuna. Jesus zutik dago aintziraren ertzean, eta «jendea haren inguruan pilatzen ari da Jainkoaren Hitza entzuteko». Ez doa jendea ikusminez. Ez da hurbildu gauza miresgarriak ikusteko. Soilik, Jainkoaren Hitza entzun nahi du Jesusen ahotik.

Ez da larunbata. Jendea ez da bildu Kafarnaumeko hurbileko sinagogan, urtean barna herriari irakurri ohi zaizkion irakurgaiak entzuteko. Ez da igo Jerusalemera Tenpluko apaizei entzuteko. Jendea hartaraino erakartzen duena Jesus Profetaren Ebanjelioa da, Nazareteko herritarrek ukatua.

Ezohikoa da arrantzuaren eszena ere. Gauez, arrantzurako garairik egokienean, Pedrok eta lagunek, beren kontura lan egin dutenean, ez dute lortu inolako emaitzarik. Aldiz, egunez, haien lana norabidetzen duen Jesusen Hitzari kasu eginez sareak bota dituztenean, arrantzu ugaria lortu dute, uste zutenaren kontra.

Kristautasunak gure artean bizi duen krisialdia gero eta argiagoa bihurtzen duten datuen hondo-hondoan, bada ukaezineko gertaera bat: Eliza modu ezin gerarazian ari da galtzen duela urte batzuk zuen erakarmen- eta sinesgarritasun-ahala.

Kristauok esperimentatzen ari gara ezen gero eta txikiagoa dela belaunaldi berriei geure fedea eskualdatzeko geure ahalmena. Ez da falta izan ahaleginik eta ekimenik. Baina kontua ez datza, itxuraz, estrategia berriak asmatzean, ezta nagusiki ere.

Iritsia da unea gogoratzeko ezen Jesusen Ebanjelioak baduela guk geuk ez dugun erakartzeko indar bat. Horrenbestez, hau da galderarik funtsezkoena: erakarmena eta sinesgarritasuna galtzen ari den Elizatik «gauzak egiten» jarraitu behar al dugu ala geure indar guztia Ebanjelioa berreskuratzen ipini behar dugu, gaur egungo gizon-emakumeengan fedea sortzeko indarra hark bakarrik duela pentsatuz?

Ez ote dugu Ebanjelioa lehen mailan jarri behar? Gauzarik inportanteenak une kritiko hauetan ez dira mendeen joan-etorrian landu diren doktrinak, baizik Jesus bera eta haren bizitza. Garrantzizkoena ez da jendea gure gauzetan parte hartzera etortzea, baizik Jesusekin harremanetan jartzea. Kristau fedea esnatu, jendeak Jesusen sua aurkituko duenean bakarrik esnatuko da.

5 Tiempo ordinario (C) Lucas 5, 1-11

LA FUERZA DEL EVANGELIO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 06/02/13.- El episodio de una pesca sorprendente e inesperada en el lago de Galilea ha sido redactado por el evangelista Lucas para infundir aliento a la Iglesia cuando experimenta que todos sus esfuerzos por comunicar su mensaje fracasan. Lo que se nos dice es muy claro: hemos de poner nuestra esperanza en la fuerza y el atractivo del Evangelio.

El relato comienza con una escena insólita. Jesús está de pie a orillas del lago, y «la gente se va agolpando a su alrededor para oír la Palabra de Dios». No vienen movidos por la curiosidad. No se acercan para ver prodigios. Solo quieren escuchar de Jesús la Palabra de Dios.

No es sábado. No están congregados en la cercana sinagoga de Cafarnaún para oír las lecturas que se leen al pueblo a lo largo del año. No han subido a Jerusalén a escuchar a los sacerdotes del Templo. Lo que les atrae tanto es el Evangelio del Profeta Jesús, rechazado por los vecinos de Nazaret.

También la escena de la pesca es insólita. Cuando de noche, en el tiempo más favorable para pescar, Pedro y sus compañeros trabajan por su cuenta, no obtienen resultado alguno. Cuando, ya de día, echan las redes confiando solo en la Palabra de Jesús que orienta su trabajo, se produce una pesca abundante, en contra de todas sus expectativas.

En el trasfondo de los datos que hacen cada vez más patente la crisis del cristianismo entre nosotros, hay un hecho innegable: la Iglesia está perdiendo de modo imparable el poder de atracción y la credibilidad que tenía hace solo unos años.

Los cristianos venimos experimentando que nuestra capacidad para transmitir la fe a las nuevas generaciones es cada vez menor. No han faltado esfuerzos e iniciativas. Pero, al parecer, no se trata solo ni primordialmente de inventar nuevas estrategias.

Ha llegado el momento de recordar que en el Evangelio de Jesús hay una fuerza de atracción que no hay en nosotros. Esta es la pregunta más decisiva: ¿Seguimos «haciendo cosas» desde un Iglesia que va perdiendo atractivo y credibilidad, o ponemos todas nuestras energías en recuperar el Evangelio como la única fuerza capaz de engendrar fe en los hombres y mujeres de hoy?

¿No hemos de poner el Evangelio en el primer plano de todo?. Lo más importante en estos momentos críticos no son las doctrinas elaboradas a lo largo de los siglos, sino la vida y la persona de Jesús. Lo decisivo no es que la gente venga a tomar parte en nuestras cosas sino que puedan entrar en contacto con él. La fe cristiana solo se despierta cuando las personas descubren el fuego de Jesús. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc.5, 1-11)

DOMINGO 5º T.O. –C- Febrero 10 de 2013

• DIOS LLAMA Y SIGUE LLAMANDO
El domingo pasado veíamos como los de Nazaret se negaron a acoger a Jesús, echándolo del pueblo de malos modos. En este evangelio vemos como Pedro,

Santiago y Juan, dejándolo todo, se fueron con Él. Son dos reacciones distintas ante Jesús y su mensaje: el “no” y el “sí” ante una llamada de Jesús.
• Son llamados lo mismo que Pablo, Isaías y otros, ante todo, a la fe pero también a ser transmisores de la misma a otros. Porque Dios quiere que todas las personas se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (I Tim. 2,4) y para la realización de este proyecto ha querido contar con nuestra colaboración.
• Hasta cada un@ llega la misma llamada, aunque de forma distinta, para abrirse a Dios y ser testigos suyos ante otr@s.
• Al llamar, Dios no tiene en cuenta las virtudes sino, ante todo, la disponibilidad. Isaías, el pecador, ante la llamada se ofreció a dios con toda disponibilidad: “aquí estoy, mándame”.
• También hoy llega esa llamada hasta nosotr@s. Dios nos llama hoy a cada un@ de muy diversas formas y en ocasiones distintas, y debemos estar abiert@s a ella, vigilantes frente a posibles sorderas…
• Dios nos llama a acoger a su enviado Jesucristo, a creer en su Palabra y a ser testigos de la fe delante de otr@s.
• En escuchar esa llamada y en darle una respuesta fiel se resume la vida del cristian@. La tarea de Jesús y sus seguidores será ser “pescadores”, rescatar y salvar en ese mar (ambiente duro y peligroso de la vida) a las personas. Una misión que se ocupa de los otr@s.
• A ti y a mí nos toca responder como Pedro: “Maestro, hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.”

* ORACIÓN

POR TU PALABRA, ECHARÉ LAS REDES.
• Jesús de Nazaret, misionero del Reino: Te contemplamos hoy en plena tarea misionera:
En medio de la gente sencilla, junto al lago de Genesaret; pidiendo al patrón que te permita hablar desde la barca; enseñando, a todo el que quería escucharte, “La Palabra de Dios”
•(Hacemos silencio… Nos situamos en la escena… Escuchamos… ¿Daremos respuesta?…)

• Tú les invitas a “pescar” personas que se sientan amadas por el padre…
• Muchas veces hemos hecho a dios a nuestra medida: si las cosas nos salen bien, Dios nos quiere y nos bendice; si nos salen mal, dios nos abandona y castiga. Olvidamos que Dios nos busca porque desea nuestra existencia y felicidad.
• Jesús de Nazaret, también yo, como Pedro, me he sentido muchas veces tocad@ profundamente por tu Palabra, me has invitado a crecer en la confianza al decirme
“No temas”…
• Me admira la confianza que concedes a personas frágiles como Pedro o como yo. Por eso te pedimos que nos ayudes a fijarnos más en ti y en tu Palabra, que en nosotr@s mismos. A confiar más en Ti y en tu Palabra y en hacer más visible ante los demás tu Amor y tu bondad, sobre todo ante el que más lo necesita y trabajando para que la justicia de tu Reino, venga a nuestro mundo. AMÉN

“DIOS LLAMA Y SIGUE LLAMANDO”. HOY POR MEDIO DE MANOS UNIDAS Y NOS DICE:

“NO HAY JUSTICIA SIN IGUALDAD”

• La Campaña de Manos Unidas, que hoy celebramos, actualiza el mensaje de las Bienaventuranzas. Ante nuestros ojos aparece la humanidad sufriente. El hambre, el paro etc. Son hechos inaceptables. Lejos de caer en lamentos unamos las manos para trabajar. Las bienaventuranzas son programa y proyecto y con ellas, preguntémonos cuales son nuestras maneras de pensar y actuar. Por eso elevamos nuestro grito orante.

NO TE CALLES. (De M.Cachernilla.Amoldado)

• No nos callemos. No guardemos silencio ante la explotación del ser humano.
Ante el abuso de aquell@s que tienen poder, ante la opresión del débil.
No guardemos silencio ante tanta injusticia, ante tanta guerra y destrucción, ante tanto dolor y muerte.
No guardemos silencio ante tantas vidas rotas, ante tanta niñez sin hogar y sin cariño, ante tanta tristeza.
No guardemos silencio ante la soledad de las personas, ante tanto consumismo y manipulación.
* No nos callemos. Gritemos, con nuestras palabras y sobre todo con nuestra vida.
La vida debe ser mucho más digna. Tenemos que cuidar y potenciar la humanidad. Nadie tiene derecho a destruir la vida.
* Gritemos con nuestras palabras y sobre todo con nuestro vivir, que basta ya de romper el mundo,
que basta ya de hogares sin calor.
Gritemos, no guardemos silencio, no nos callemos.
Seguramente alguien compartirá nuestro grito, seguramente muchas voces se nos unirán.
Empecemos a formar una gran cadena, siendo nosotr@s los primeros eslabones de la cadena.
Si tod@s nos unimos en esta empresa, seguro que todo cambiará.
Gritemos, no guardemos silencio, no nos callemos, pero todo con paz.
* Jesús de Nazaret, nos enseña a gritar con su mensaje de las BIENAVENTURANZAS. Que unid@s, las sepamos hacer realidad.
• ZURIÑE

4º DOMINGO T.O.,VINO A LOS SUYOS Y LOS SUYOS NO LE RECIBIERON

Escrito por José Enrique Galarreta

FE ADULTA

Lc 4, 21-30

La primera lectura y el evangelio presentan al profeta y a Jesús como fuerza de Dios, presente en el mundo como fuerza que suscita hostilidad, rechazo. Los hombres pueden rechazar la Palabra, y perseguir al Profeta. Pero la fuerza de la Palabra, la fuerza de Dios que está en él es más poderosa que toda la hostilidad del mal y de los hombres. En este contexto podemos leer la vida de Jesús y la vida de los cristianos.

Y en este contexto hemos de leer el mensaje de la carta de Pablo sobre el amor, intentando profundizar en nuestro concepto del amor. La reflexión de Pablo nos lleva a la esencia fundamental de la fe, resumida por Jesús al responder a la cuestión de «¿cuál es el mayor mandamiento?». La respuesta de Jesús es: «AMARÁS a Dios de todo corazón, con toda tu alma y todas tus fuerzas, y al prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se resume toda la Ley y los profetas.»

Así pues, es básico entender que toda la fe y la actuación del cristiano se basa en amar. Amar a Dios y amar a los hombres. Lo demás son consecuencias.

Pero no podemos simplificar la palabra «amar». Y para ver de qué se trata, miremos un momento al Evangelio, para ver cómo ama Jesús.

La teoría (Lc 6, 35)

«Amad a vuestros enemigos, hacedles el bien, prestad sin esperar nada a cambio. Vuestro premio será entonces grande: seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno para con los ingratos y los que hacen el mal.»

La práctica de Jesús (Lc 23, 33)

Llegados al lugar llamado «de la Calavera», le crucificaron…. Y Jesús decía: «Padre, perdónales; no saben lo que hacen».

Es sólo un ejemplo. Pero si analizamos todas las relaciones de Jesús con las personas, vemos que siempre están inspiradas en lo mismo: es el Salvador. No mira a sus pecados como obstáculos que le impiden amarles. Su amor por las personas va más al fondo: el pecado intenta interponerse entre el amor de Jesús y la persona: pero no lo consigue. Por más que se le ofenda, él sigue siendo el Salvador.

El origen de todo esto no es la humanidad bondadosa de Jesús. Es la divinidad salvadora. Es Dios quien es así, y se ve en Jesús. Dios es el amor salvador. Toda la creación se entiende sólo desde el amor de Dios, que pretende la existencia de Hijos en plenitud. El pecado no es obstáculo para el amor: convierte el amor en Salvador, en Libertador del pecado. Nuestros pecados intentan interponerse entre nosotros y el amor de Dios, pero no lo consiguen. Y Dios presente entre nosotros es El Salvador, el que quita el pecado del mundo.

De la misma manera, el origen de nuestra postura respecto a los demás no está en nuestra humanidad bondadosa, en un natural afectivo y cordial. Está en que hemos conocido el amor de Dios, vivimos del amor de Dios, nos sentimos queridos por Dios y no sabemos vivir más que salvando, como Dios.

Se trata de un convencimiento, una persuasión, pero sobre todo de una fe, es decir, de una adhesión personal. Acepto el amor de Dios para conmigo, y ya no puedo vivir de otra manera. El amor de Dios lo he conocido en Jesucristo. Cuando he llegado a creer en Jesucristo, he llegado a aceptar a Dios mi Salvador, a fiarme de Él. Creer en Jesucristo no es simplemente estar persuadido de que es un gran hombre, o aceptar su doctrina como satisfactoria. Creer en Jesucristo es aceptarlo como modo de vida, como revelación de Dios, hacer girar la vida en torno de Él. Creer en Jesucristo es ante todo admirar y disfrutar del amor de Dios Salvador que en Él se hace visible. A partir de ahí, mi vida cambia: ya sé por qué vivo, porque Dios me quiere. Ya sé para qué vivo, para que todos le quieran.

Esto es un ideal, un camino, una conversión. Jesús es así; nosotros vamos hacia ahí. Y todo lo que somos y lo que hacemos tiene un carácter de provisional, de «todavía no». Pero caminamos. En este sentido, la justicia, el temor de Dios, el deseo de premio por las buenas obras… tantas cosas, son «carismas provisionales». Pero hay que aspirar a los carismas superiores, hay que aspirar a que nuestro espíritu disfrute del amor de Dios y en consecuencia viva de lleno ese don: amar a los hombres como Dios me ama.

Esta manera de vivir de ninguna manera es fácil. En primer lugar, porque es imposible «de fuera a dentro». No es una norma que hay que cumplir. Si es cumplimiento no llega a ser amor. No se trata de «me porto así porque Dios lo quiere». Se trata de «me porto así porque soy así, soy hijo de mi Padre y no me puedo portar de otra manera». Es el final de la conversión, cuando ya no actúo sometido a mis pecados, a mi egoísmo o mi envidia o mi vanidad… sino libre y salvador, como Hijo.

En segundo lugar, porque en un mundo en que los hombres no se quieren, sino que se hostigan, se arrinconan, se envidian, se roban, se matan, esta parece una manera débil de vivir, expuesta a todo lo que los demás nos quieran hacer.

No nos confundamos. Ni es una blandenguería de carácter, ni es una vocación de corderito manso. Amar por encima de los pecados es una tremenda fortaleza. Servir siempre, perdonar siempre, salvar siempre, requiere una fuerza de espíritu superior a toda fuerza de carácter. Es sólo posible por el Espíritu de Dios actuando en nosotros. Y esta fuerza lleva a ser siempre testigo, liberador de toda injusticia y de todo mal que les suceda a los hijos de Dios, presencia incómoda y a veces intolerable para una sociedad siempre interesada en otros valores, a menudo hostil.

Una vez más, el ejemplo y modelo es Jesús. Una lectura de cualquier evangelio, y más de los cuatro, ofrece una figura de Jesús de impresionante fortaleza. Su amor a todos los débiles va acompañado de un valor a toda prueba y una libertad brillante ante todos los poderosos.

Jesús es capaz de desafiar la ley para curar (leproso Mt 8, 1) de insultar en público al rey (acerca de Herodes, Lc 13, 31) de desenmascarar ante el pueblo a los jefes religiosos y doctores de la Ley (Mt 23, 13), y se juega la vida defendiendo a una mujer ante el acoso judicial de los «justos» (Juan 8, 1). Ninguna debilidad, ninguna blandura. Es pura fortaleza, al servicio de los que la necesitan y en contra de lo que se ponga delante.

Pero Jesús es rechazado. El amor amenaza todos los demás modos de vivir. Jesús es rechazado porque con Él se acaba aquella religión, aquel templo, aquellas clases socio-religiosas. Jesús perjudica a la religión oficial, no interesa a los revolucionarios independentistas, molesta a Herodes, le es indiferente a Pilato… El amor está fuera de lugar y es perseguido, hasta la muerte. «La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la han recibido». Y los de Jesús, como Jesús.

Es sumamente preocupante que la Iglesia sea tan escasamente perseguida en esta sociedad occidental en la que los valores del Evangelio son sin embargo rechazados frontalmente. Y es sumamente reconfortante ver cómo son perseguidos, marginados, los cristianos, personas o grupos, que se toman muy en serio el Evangelio. Es muy normal que los poderes políticos de algunos países en los que la injusticia social es muy fuerte, no toleren a los grupos cristianos que luchan contra esa injusticia. Es lo normal. Lo que no es normal es que en los países de desenfrenado consumo, de búsqueda alucinada del placer y el bienestar material, en los que el único Dios es la economía de mercado y el consumo consiguiente, la Iglesia viva tan tranquila. Lo único que puede hacernos entender este fenómeno es aceptar, con angustia, que la Iglesia esconde la Palabra, ha perdido su fuerza profética y ya no le anuncia al pueblo sus pecados, sino que se limita a tranquilizarle la conciencia.

José Enrique Galarreta

4. IGANDEA URTEAN ZEHAR, 2014ko otsailaren 3a, Lk. 4, 21-30

PROFETA ESPIRITURIK GABE

Lk. 4, 21-30

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Badakigu Jesusen kontrako aurkaritza, historikoki, pixkana joan zela gauzatzen: eskribauen errezeloa, lege-maisuen haserrea eta tenpluko buruzagien ukoa handituz joan ziren, Jesus gurutzera eramateraino.

Badu horren berri Lukasek ere. Baina, nahita, bere kontakizuna behartuz bada ere, esaten du jendaurrean izan duen lehen jardueran berean jarri zaiola jendea Jesusi aurrez aurre. Hasieratik izan behar dute kontuan irakurleek ukoa izan dela Jesusek bereen aldetik, Profeta bezala agertu denean, jasan duen erreakzioa.

Nazareten gertatua ez da gertaera bakana. Ez da iraganean gertatu zen zerbait. Jesusi hasieran berean, pobreen Profeta bezala, zapalduen askatzaile eta bekatuen barkatzaile bezala agertu denean, egin dioten ukoa errepikatuz joan daiteke mendetan barna.

Jesusen jarraitzaileoi zail gertatzen zaigu haren alderdi profetikoa onartzea. Kasik erabat ahazten dugu bere garrantzia duen gauza bat. Jainkoa ez da haragitu apaiz batengan, Tenpluko erlijioa zaintzeko sagaratua den horrengan. Ez da lege-maisu batengan ere, legeak ezarritako ordenua gordetzeari emana den horrengan. Baizik eta profeta batengan haragitu eta agertu da, pobreei Berri Ona eta zapalduei askapena hots egitera Espirituak bidali duen horrengan.

Ahaztu egiten gara kristau-erlijioa ez dela beste erlijio bat gehiago, Jainkoarekiko beren harremanak bizitzeko Jesusen jarraitzaileei sinesgai, erritu eta agindu egokiak emango lizkiekeen bat. Ez, baizik eta erlijio profetikoa da, Jesus profetak eragindakoa, mundu gizatarrago bat, bere behin betiko salbazioa Jainkoagan gauzatzeko norabidetu den bat, sustatzeko.

Kristauek arriskua dugu alderdi profetikoa, Jesusen jarraitzaileok arnastu beharko gintuzkeen hori, behin eta berriz alde batera uzteko. Kristau-historian barna gertatu diren agerpen profetikoak eta guzti, egia izaten jarraitzen du Urs von Balthasar teologo sonatuak esandako honek: Bigarren mendearen azken aldera «oraino erabat desagertu ez den intzigarra jaitsi zen Elizaren espiritu (profetikoaren) gainera».

Gaur, sekularizazio modernoaren aurrean, «erlijiosotasuna» berriro berrezartzeaz arduraturik, kristauek arriskua dugu etorkizunera bidea espiritu profetikorik gabe egin nahi izateko. Horrela gertatzen bada, Nazareteko jendearena gerta dakiguke: Jesus gure artean ibiliz joan eta «urrunduko da» bere bideari jarraitzeko. Ezerk ez dio galaraziko bere eginkizun askatzaileari jarraitzea. Beste batzuek, kanpotik etorriek, antzemango diote haren indar profetikoari eta onartuko haren egintza salbatzailea.

4 Tiempo ordinario (C) Lucas 4, 21-30

PRIVADOS DE ESPÍRITU PROFÉTICO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 30/01/13.- Sabemos que históricamente la oposición a Jesús se fue gestando poco a poco: el recelo de los escribas, la irritación de los maestros de la ley y el rechazo de los dirigentes del templo fueron creciendo hasta acabar en su ejecución en la cruz.

También lo sabe el evangelista Lucas. Pero, intencionadamente, forzando incluso su propio relato, habla del rechazo frontal a Jesús en la primera actuación pública que describe. Desde el principio han de tomar conciencia los lectores de que el rechazo es la primera reacción que encuentra Jesús entre los suyos al presentarse como Profeta.

Lo sucedido en Nazaret no es un hecho aislado. Algo que sucedió en el pasado. El rechazo a Jesús cuando se presenta como Profeta de los pobres, liberador de los oprimidos y perdonador de los pecadores, se puede ir produciendo entre los suyos a lo largo de los siglos.

A los seguidores de Jesús nos cuesta aceptar su dimensión profética. Olvidamos casi por completo algo que tiene su importancia. Dios no se ha encarnado en un sacerdote, consagrado a cuidar la religión del templo. Tampoco en un letrado ocupado en defender el orden establecido por la ley. Se ha encarnado y revelado en un Profeta enviado por el Espíritu a anunciar a los pobres la Buena Noticia y a los oprimidos la liberación.

Olvidamos que la religión cristiana no es una religión más, nacida para proporcionar a los seguidores de Jesús las creencias, ritos y preceptos adecuados para vivir su relación con Dios. Es una religión profética, impulsada por el Profeta Jesús para promover un mundo más humano, orientado hacia su salvación definitiva en Dios.

Los cristianos tenemos el riesgo de descuidar una y otra vez la dimensión profética que nos ha de animar a los seguidores de Jesús. A pesar de las grandes manifestaciones proféticas que se han ido dando en la historia cristiana, no deja de ser verdad lo que afirma el reconocido teólogo H. von Balthasar: A finales del siglo segundo «cae sobre el espíritu (profético) de la Iglesia una escarcha que no ha vuelto a quitarse del todo».

Hoy, de nuevo, preocupados por restaurar «lo religioso» frente a la secularización moderna, los cristianos corremos el peligro de caminar hacia el futuro privados de espíritu profético. Si es así, nos puede suceder lo que a los vecinos de Nazaret: Jesús se abrirá paso entre nosotros y «se alejará» para proseguir su camino. Nada le impedirá seguir su tarea liberadora. Otros, venidos de fuera, reconocerán su fuerza profética y acogerán su acción salvadora. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

* ORAR CON EL EVANGELIO:(LC.4,1-30)

* DOMINGO 4º T.O. –C- Febrero 3 – 2013

•“HOY SE CUMPLE ESTA ESCRITURA QUE ACABÁIS DE OÍR”
La salvación de Dios ya es una realidad para cada ser humano y para cada pueblo… dios es presencia liberadora por medio de Jesús. El Evangelio es “BUENA NOTICIA” para los pobres, libertad para los presos, luz para los ciegos… y para tod@s el año de gracia.
* Lo recordábamos el domingo pasado: Jesús se presenta ante sus paisanos de Nazaret en la reunión de la sinagoga. La 1ª reacción de sus oyentes fue incluso de asombro ante sus palabras de gracia. Pero enseguida cambiaron de actitud. ¿Qué hizo Jesús para tener enfrente, a sus paisanos? Y nos podemos preguntar nosotr@s.
* “¿ECHAR A JESÚS O IRSE CON EL?”. ¿ENCUENTRO O DESENCUENTRO?
El desencuentro entre Jesús y sus paisanos hay que verlo a la luz del papel conflictivo de todos los profetas. Lo dice el mismo Jesús: “Os aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra”. Jesús proclama la “Buena Noticia” la llegada del reino de Dios. Una etapa nueva de la relación de Dios con las personas.
* Los de Nazaret, deciden quitárselo de en medio. El Evangelio cierra esta escena con una frase muy profunda: “Jesús se abrió paso entre ell@s y se alejaba”…
* En nosotr@s, como en los de Nazaret, puede que haya una buena acogida. Pero cuando comprendemos que la propuesta de Jesús exige cambios importantes en nuestro modo de vivir quizá tenemos también cierta resistencia.
* ¿NOS ANIMAMOS A ECHAR FUERA A JESÚS O SALIR FUERA NOSOTR@S PARA IRNOS CON El?…
* Jesús continúa siendo un faro de Luz para los pobres, cautivos, los ciegos, los oprimidos, que ahora siguen existiendo. También nosotr@s entramos dentro de alguno de esos grupos y lo mejor que nos puede ocurrir es que recibamos a Jesús y nos dejemos salvar por Él con la humildad propia de l@s que saben que sólo Él tiene Palabras de vida eterna… (Jn.6,66)

• O R A M O S. (SUGERENCIAS)

* VER A JESÚS… me imagino La sinagoga…. Yo también estoy allá. Tengo delante a Jesús. Le miro… Escucho su mensaje liberador…
* VERME A MÍ MISMO. Con mi fe interesada. Cómoda. Hago silencio. Me dejo impactar por lo que dice y cómo lo dice…
* RECHAZAN A JESÚS. También hoy el mensaje de jesús suscita reacciones de todo tipo. Muchas veces los cristian@s tratamos de escamotear y olvidar la Buena Noticia de la liberación…
* BUENA NOTICIA. Para los pobres, los emigrantes, los excluidos, los perdedores… Orar es vislumbrar esas buenas noticias, creerlas, practicarlas, vivirlas y dárselas. Lo sabemos, pero nos cuesta… Por eso necesitamos hacer silencio “sonoro” en nuestro interior…

* O R A C I Ó N
Jesús, quiero escucharte y seguirte, a través de las palabras y la vida de la gente.
Jesús, prometo, quiero no apegarme a lo mío, a mi manera de ver y entender, a mis miedos seguridades y verdades, para poder descubrir mejor tu Verdad.
Jesús quiero andar con humildad, con los ojos del cuerpo y del espíritu bien abierto, para descubrir tu paso, tus huellas, tu figura en el acontecer vivo y cotidiano.
Jesús, quiero estar atent@ a l@s profetas, dejarme ayudar,, curar y amar, para gozar y sembrar tu buena Nueva..
Jesús, no quiero ser amig@ de normas y dogmas, sí, pararme junto a l@s que están en esquinas y aceras y llamar siempre a las puertas de tu misericordia.
Jesús prometo callar y escuchar, ver y contemplar, seguir tu camino aunque me parezca pequeña y sin brillo, tu presencia pobre en medio de l@s pobres… Ver tus signos donde tú quieras.
Jesús amigo de tod@s: haznos dóciles a tu Espíritu, que escuchemos su latir dentro de nosotr@s, que, como Tú sigamos el camino del amor, aunque quieran empujarnos fuera del pueblo por seguirte a Ti, que sólo tú tienes, Palabras de vida eterna. AMÉN
ZURINE.