*ORAR CON EL EVANGELIO(Lc. 2.1-14)

• NATIVIDAD DEL SEÑOR. 2013

* Llega Navidad. Nos lo recuerdan con puntualidad, las luces de grandes almacenes, los turrones, los regalos…
Ha llegado la Navidad. Para muchos será sólo lo que decimos anteriormente, de tal manera que cuando se apaguen las luces, se calle la música y se abra el pequeño o grande regalo con ¡Feliz Navidad!. Todo se termina sin más…
Por eso llega el momento de repetir sin temor a cansarse, que la NAVIDAD no es todo eso y desde luego no lo es para el cristiano.
Si es, acercarse hoy, en el silencio de la noche a Belén y mirar fijamente a un NIÑO que nace en el anonimato y en la pobreza, a quien sólo descubren los sencillos y cuya primera canción de cuna es una llamada a la Paz en la tierra y a la gloria de Dios en el cielo, no puede pasar por nuestras vidas sin que suponga una llamada de atención sobre nuestros más íntimos deseos y sobre nuestra postura en la sociedad a la que pertenecemos. Porque ese nacimiento que celebramos con toda ilusión ¿Qué ha significado para nosotros?
• ¿De verdad preferimos a los sencillos? ¿Estamos cerca de las “pobrezas”?.
• Lo que celebramos estos días tiene que ver con las sombras y la noche en la que Dios nace.
En un pesebre, pobre y rechazado, Dios se presenta como Luz en la oscuridad, como Esperanza en medio de la confusión. En medio de la noche brilla una LUZ. No es una luz artificial. Es la apuesta de Dios por la vida de sus hijos, es la verdadera NAVIDAD. Un Dios que viene para quedarse e iluminar nuestra vida.
• NAVIDAD es signo de vida y motivo de compromiso. Celebrar la Navidad es ver la realidad con la mirada de Dios, así, vemos los pesebres de la injusticia, de la violencia, del rechazo… donde tantos hombres y mujeres malviven.
Pero la vivimos con alegría porque es el “DIOS-CON-NOSOTROS”, a nuestro lado, en nuestra vida.
La LUZ que nunca se apaga. Ojalá sepamos reconocerlo, nos dejemos Amar por El y seamos signos de su Amor. ¡FELIZ NAVIDAD! ¡ZORIONAK!.

* ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE BELÉN

* Señora De Belén. Señora de la noche más buena y esperada.
Señora del silencio y de la luz, la Paz y la Esperanza.
Señora de la sencillez de los pastores y de los ángeles que cantan “Gloria a dios en el cielo, Paz en la tierra porque dios nos ama”.
Señora de los pobres y de los niños, de los que no tienen nada, de los que sufren soledad, porque no encuentran comprensión en ningún alma.
Gracias por habernos dado a Jesús esta Noche Santa.
Enséñanos a ser pobres y pequeños a compartir y entregarnos, a ser los mensajeros de la Paz y la esperanza… con nuestro estilo de vivir siguiendo al “DIOS-CON-NOSOTROS”, que nos diste en esta NOCHE SANTA. AMÉN

*ORACIÓN

* Llegó la NAVIDAD. En silencio contemplamos el Misterio.
Desde el pesebre de Navidad nace una esperanza nueva. En la sonrisa de un Dios que es Niño se asoma, frágil, la Luz del Reino. Un niño Dios que necesita cuidados, caricias, atención.
Una esperanza nueva que crecerá con el esfuerzo de todos.
Una Madre atenta, dispuesta para lo que Dios pide, que no vacila para decir SÍ y entregar la vida entera.
La Madre del Señor y Madre nuestra. María de Nazaret, camino que conduce al Padre.
Dios que nace en un pesebre, olvidado, a la intemperie. Recordándonos su presencia entre los pobres que sufren.
¡Alégrense: pastores, campesinos, obreros de todo tiempo!
Llegó la Buena Noticia, que empiece la Fiesta, en medio del pueblo.
Vamos a ver al Dios vivo, festejemos su nacimiento.
Desde el pesebre de Navidad un grito surge, de aliento. Dios está con nosotros, marchemos hacia su encuentro. El Dios que nace es un Niño necesitado y pequeño, que requiere nuestra entrega para hacer crecer el Reino.
NAVIDAD, como María y José, contemplar desde el silencio, el misterio de Dios hombre, que nos convoca a cambiar, a vivir para los otros, a construir en el mundo el inmenso sacramento de la presencia de Dios que nos contagia su aliento,
Un Dios que llega a la humanidad, que se hace hermano nuestro.
DIOS-CON-NOSOTROS. AMÉN.

*Con estas sencillas reflexiones y oración os deseo:
¡FELIZ NAVIDAD! ¡ZORIONAK! eta ¡URTE BERRI ON!
ZURIÑE

4º DOMINGO DE ADVIENTO, «LA BUENA NOTICIA DE JESÚS NOS LIBERA», J. E. Galarreta

Escrito por  José Enrique Galarreta

Fe Adulta

Mt 1, 18-24

Mateo escribe su evangelio para judíos, específicamente para judíos fervorosos, del tipo espiritual de los fariseos, para mostrar que Jesús es el Mesías, que en Él se cumplen las promesas del Antiguo Testamento. Este texto muestra el nacimiento de Jesús como el cumplimiento de la profecía de Isaías. «Emmanuel» significa «Dios con nosotros».

«Jesús» significa «Dios salvador». Está claro por tanto que el texto muestra cómo todo lo que el Antiguo Testamento esperaba y prometía se cumple con la llegada de Jesús, el Hijo de David, el Mesías anunciado y esperado, el libertador de Israel.

«Este evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo». Esta es la interpretación del mismo Pablo acerca de toda la Escritura, y la leemos en dos sentidos: toda la escritura se encamina a Jesús: Jesús es Evangelio, Buena Noticia.

Toda la escritura se encamina a Jesús

A veces no tenemos en cuenta que los evangelistas presentan a Jesús con el lenguaje del Antiguo Testamento, con sus símbolos, sus imágenes. Esto pasa muy especialmente en Mateo, que escribe para judíos y presenta a Jesús como cumplimiento de la Promesa.

En el texto de Mateo tenemos un hermoso ejemplo: como Isaías anunció el nacimiento del Rey Ezequías como salvador, se presenta a Jesús como salvador, como Emmanuel, incluso forzando el texto de Isaías para que diga «virgen».

Mateo está empleando un viejo género literario, el de «la infancia del héroe». Es lo mismo que hizo el libro del Éxodo con Moisés: le aplicó un nacimiento prodigioso, tomado de otras literaturas, para mostrar que su destino era extraordinario, salvar al pueblo de la esclavitud.

Hay que tener mucho cuidado con estos textos, porque nosotros tendemos siempre a entenderlos como simplemente históricos, que cuentan sin más lo que pasó, pero tienen mucho más sentido: son relatos llenos de teología, de mensaje sobre Dios.

Mateo aplica a Jesús el texto de Isaías, mostrando con ello que Jesús no es un niño corriente, sino «obra del Espíritu».

No pocas veces solemos conformarnos con una explicación biológica: la obra del Espíritu consiste en que un niño fue concebido sin intervención de varón. No basta. El sentido de los textos va más allá: Jesús es obra del Espíritu, su vida es así por el Espíritu que está en ÉL: su vida, su palabra, su muerte… obras del Espíritu. La concepción virginal, sin su profundo significado, no pasa de ser una curiosa anomalía biológica.

En estos textos se está preparando la fiesta de Navidad y avivando nuestra fe en Jesús; no es simplemente que admiremos a un hombre extraordinario; es que en ese hombre extraordinario hemos llegado a ver una extraordinaria presencia del Espíritu de Dios; tanto, que hemos llegado a llamarle «El Hijo».

Esta es una de las razones por las que debemos leer el Antiguo testamento; porque entendiendo su lenguaje podremos comprender a fondo lo que quieren decir los evangelistas. Sin embargo, debemos recordar siempre que tenemos que leer la Biblia con perspectiva.

Nada de lo que se dice en todo el Antiguo Testamento es definitivo ni completo. Son caminos que van hacia la cumbre… algunos muy lejanos. Algunos ni se dirigen a la cumbre. Jesús no es un príncipe que salvará al pueblo de Israel de los asirios. Jesús no es Emmanuel como pudo serlo el rey Ezequías o David o Moisés. Jesús es el Hijo, el hombre lleno de la plenitud de Espíritu, en el que Dios se hace visible.

Por eso es importante leer todo el Antiguo Testamento desde Jesús, y no al revés. El AT es admirable en muchas cosas. Y es incompleto en casi todas. La revelación de Dios ha sido progresiva. Israel ha ido entendiendo a Dios poquito a poco, y ha dejado en la Biblia un impresionante testimonio, una crónica de su descubrimiento de Dios.

Desde la cumbre, desde Jesús, lo entendemos todo mucho mejor, porque Él es la luz plena, y todo lo anterior no eran más que grandes y pálidas lunas que anunciaban al sol.

Jesús salva de los pecados

Le pondrás por nombre, Jesús, el Libertador, el que salva al pueblo de sus pecados.

Libres de nuestros pecados. ¿Estamos libres de nuestros pecados? Se ha interpretado a veces esto de manera simplemente jurídica: la deuda con Dios que significan nuestros pecados ha sido pagada por Jesucristo. Ahora ya podemos ser perdonados. Es tremendamente insuficiente. Es como si Dios cobrase a Jesús. Es como si Jesús fuese el bueno y Dios sólo el justo. Una imagen verdaderamente estrecha.

Libres. Esta palabra nos llena la boca. Esto es lo que define al ser humano: puede elegir; es su grandeza y su riesgo. Desde la filosofía y desde nuestra sensibilidad actual, ser libre es lo más humano, lo más grande que tenemos. El Evangelio sin embargo va más adentro. No somos libres: somos esclavos de nuestros pecados. Nuestros pecados no son actos de desobediencia, sino tendencias, fuerzas, apetitos… Nos apetece lo que no nos conviene: somos como no queremos ser. Nuestros pecados nos impiden ser lo que queremos y actuar como queremos. El pecado se define siempre en la Biblia como Esclavitud.

La Biblia presenta a Dios como Libertador. La primera liberación es La ley. «Haz esto y vivirás». El pecado nos mata. Cumplir la Ley nos libra de la muerte.

Pero el Evangelio va más adelante, incluso desde el punto de vista de la sicología humana. Cuando deseamos, cuando elegimos, atendemos a lo que valoramos: elegimos algo porque nos parece bueno, conveniente, apetitoso.

En nuestra libertad, en nuestra elección, hay un componente muy importante de información: en el pecado hay un componente muy elevado de error, de engaño: nos apetece lo que en realidad no merece la pena: nos fascina algo que nos perjudica: preferimos un placer inmediato antes que un bien duradero.

Jesús revela cómo es Dios: y Dios es apasionante. Jesús ofrece al hombre una Misión: y la Misión es apasionante. Esta es al novedad de Jesús. La Ley pide sumisión: lo de Jesús es apasionarse. El pecado queda muy atrás, porque ya no atrae. Es el Reino el que nos libra de la atracción del pecado.

Y hay más aún. No podemos ser tan ilusos que pensemos que nada más conocer el evangelio nos sintamos arrebatados por Dios y por la misión. Puede suceder, y así son las grandes conversiones, la de Pablo, la de Javier… Nosotros nos convertimos despacito, crecemos lentamente en nuestro conocimiento y en nuestro amor, la levadura va fermentando lentamente nuestra masa…

Y nuestros pecados siguen ahí, y nos tientan. Queda en nosotros mucha masa aún sin fermentar. Y servimos a dos señores, y damos dos pasos adelante y uno atrás. Entonces nos sentimos traidores a Dios, indignos de la misión… Y es entonces cuando Jesús revela cómo es Dios con nosotros, pecadores: acogida permanente, vuelta a empezar sin cansarse, apoyo incondicional. Es el reino el que nos libra del miedo a ser pecadores, porque nos libra del miedo a Dios.

El conocimiento de Dios y de la Misión nos libera de la atracción del pecado. El conocimiento de Dios nos libera del miedo al pecado. Lo más sorprendente de la revelación de Jesús sobre el hombre es que no cuenta con que seamos justos, santos. Cuenta con que somos pecadores, con que no sabemos nuestro destino y nos atrae el pecado. Cuenta con ello, y nos llama desde ahí. No se trata de justicia, de ser irreprochables ante Dios para poder darle cuentas de nuestra vida sin temor. Vivimos del perdón, no de nuestra justicia. Vivimos de enamorarnos de Dios, de entusiasmarnos con la misión. Eso nos saca del pecado, que ya no interesa, que sentimos como regresión, que nos va repugnando. Eso nos saca del miedo. Eso nos saca sobre todo de creernos santos, de ponernos como modelo ante los demás….

Es una revolución. Lo de Jesús es una revolución. Otro Dios, otro ser humano, otro modelo de vida, otro modo de religión. ¿Era esto, o esperábamos a otro?. Es momento de pensar muy seriamente si aceptamos eso. Eso es lo que viene en Navidad. Quizá nosotros esperamos otra cosa: Dios-Juez-Justicia quizá.

ORACIÓN sobre el salmo 27

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

El Señor es el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar?

Pero mi vida está llena de temores. Temo enfermar, temo ser pobre, temo fracasar, temo hacer el ridículo. Y me temo sobre todo a mí mismo, porque sé que me olvido de quién soy, me olvido de caminar, me dedico a construir una casa confortable aquí, como si fuese para siempre. Y sin embargo

Aunque acampe contra mí un ejército,

mi corazón no teme;

aunque estalle una guerra contra mí,

estoy seguro en ella.

En mi vida no va a pasar nada que no pueda servirme para caminar hacia Casa. En mi vida todo puede ser iluminado por la luz de Dios. Será más o menos agradable, será más o menos duro. Pero la vida no es algo fácil ni agradable, para mí ni para nadie. Y cuento con Él para que sea válida.

Una cosa he pedido al Señor,

una cosa estoy buscando:

morar en la Casa del Señor,

todos los días de mi vida,

para gustar la dulzura del Señor

Sólo una cosa es necesaria, sólo una: que no me falte Señor tu santo Espíritu. Morar en tu casa, gustar de Ti, sentirme en tu casa. No pido que hagas mi vida más fácil, sino que hagas mi espíritu más fuerte.

Que él me dará cobijo en su cabaña

en día de desdicha;

me esconderá en lo oculto de su tienda,

sobre una roca me levantará.

Encontrar una cabaña de pastores en medio de la ventisca. Estar escondido en tu propia tienda, mientras ronda el peligro. Estar de pie, seguro, en roca firme, sobre el campo inundado… Hace ya dos mil quinientos años que un hombre como yo oraba así. Y oraba bien, ya conocía a Dios y confiaba en Él

No me abandones, no me dejes,

Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre llegaran a abandonarme,

el Señor siempre me acoge.

Nunca me abandonaría mi propio padre. Mi madre… ni pensarlo. Aunque yo sea culpable, aunque todo sean evidencias contra mí, con mi madre podría contar siempre. Pero si ella fallara… Pues no, Dios es mi padre y mi madre, y ellos sólo me quieren porque se parecen de lejos a Dios.

Este salmo nos puede enseñar bellos modos de orar. Si vamos de excursión y empieza una tormenta y encontramos un refugio, el corazón se eleva a Dios: Dios es así, mi refugio en la tormenta.

Si trabajando en mi ordenador estoy en un apuro y un amigo me da la solución, mi espíritu se levanta y recuerdo: en los apuros de mi vida, es Dios quien me soluciona mis mayores problemas…

Y así pueden hablarme de Dios tantas cosas. Abrir el paraguas, mirar un mapa de carreteras, beber un vaso de agua, dormir… Y es que todas las cosas son imagen de Dios, y todas pueden hacer que constantemente me esté acordando de Él. En todas partes se encuentra La Palabra.

Éste es el último domingo de Adviento; se termina nuestro camino hacia la Navidad. Hemos recibido dos mensajes muy importantes:

• Que el ser humano, y toda la humanidad, están sin terminar, van a algún sitio, deben construirse, eligen entre realizarse o fracasar.

• Que el ser humano solo no llega a buen fin. Que su final está en Dios, y que Dios está también en el camino, como fuerza, como luz, como Espíritu, para que lleguemos.

Ahora ya sabemos por qué es tan grande esta fiesta, ya sabemos la importancia de lo que viene. No viene la muerte, viene la Vida. No viene el juez, viene el Libertador. Viene la Gran Noticia que cambia nuestra vida. Viendo a Jesús nos vamos a enterar, de una vez por todas, del mensaje que cambia la vida entera: que Dios nos quiere, y que la vida es un Encuentro, repleto de esperanza y de sentido.

José Enrique Galarreta

 

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mt.1.18.24)

*DOMINGO IV de ADVIENTO-A- 22.12.2013

* La gran figura de este cuarto Domingo de Adviento es María, que se nos revela como “estrella de la Esperanza”, en un mundo sin fe, que camina a oscuras, pero, que de una manera u otra, está buscando dicha estrella polar. Y es consolador, descubrir grupo llenos de esperanza, pero esperanza “ACTIVA” como fue la de María. Ella supo descubrir, desde la fe en la vida cotidiana, en los acontecimientos luces de esperanza de la presencia oculta y transformadora de Dios en nuestra historia. Pero lo asombroso es que lo realiza Dios desde los de abajo y esto fue lo que le llevó a María al canto de júbilo y alabanza por las maravillas que Dios estaba realizando en los pobres, los débiles, los sencillos. María, contempla, canta, celebra la presencia “activa” de Dios que está invirtiendo los papeles en la presencia humana.
* Tener esperanza “activa” es hacer de la misericordia el signo de identidad del Mesías y ser esperanza para los pobres. Tener esperanza es permitir que el rostro se ilumine y alegre con los signos de bondad y la fe en el Dios que sigue viniendo. Hay manos débiles, y rodillas vacilantes que recuperan la sonrisa y la fuerza apoyados en personas voluntarias, que viven la “esperanza activa”.
* Así lo inculcaban este fin de semana un centenar de personas y grupos cristianos.
Hay esperanza, porque ya se están dando signos de la presencia del Reino en nuestro mundo con estos grupos y otros muchos que como María, la que acaba de decir SÍ, la visitada y solicitada por el Señor, se pone en marcha inmediatamente. Y su meta es “alguien que la necesita”.
necesitamos, esa capacidad de entrega, de ojos abiertos, de “esperanza activa”, para descubrir, como María que cerca de nosotros puede haber y hay, personas que nos necesitan.. Cuando nos entregamos a los demás nos haces ver que es la manera que tú tienes, Señor, de visitar al que sufre o necesita ayuda.
* Por eso en la actualidad tenemos que pasar de la “denuncia” al “anuncio”, y, si se ha de hacer la “denuncia” que esta a su vez, en la forma de hacerla sea ya “ANUNCIO ESPERANZADO”
* Gabriel habla a María en nombre de dios (mediación). María queda atónita, sin habla. No temas.
Liberada del miedo a Dios, María se enfrenta con lo imposible: Para dios nada hay imposible. Y María ofrece a Dios, su total DISPONIBILIDAD. Aquí está la esclava del Señor.
• Ultimo domingo de Adviento: “puerta de Navidad”. Lo que esta Navidad vaya a suponer en nosotros dependerá de nuestra disponibilidad para con Dios.

*ORACIÓN
• Jesús De Nazaret: ¡Cuánto podemos aprender de tu Madre la Virgen María! Toda su vida fue un canto al Padre y un seguirte a Ti.
* María ha sido visitada por Gabriel, nos dice Lucas en uno de sus evangelios, y responde
“Aquí estoy para hacer tu Voluntad”.
No se queda estancada ni parada, y, conociendo la situación de Isabel,
SE PUSO EN CAMINO Y FUE APRISA…
Esa es sin duda la actitud que tenemos que tener como creyentes:
PONERNOS EN CAMINO.
*Cada uno de nosotros necesitamos salir de nosotros mismos y CAMINAR y llevar a Cristo en nuestro caminar viviendo la fe ante los demás y practicando el Amor y servicio a quienes nos rodean, haciendo crecer la esperanza y la ilusión…
Ayúdanos Jesús de Nazaret, a prepararnos y vivir la Navidad con la actitud de MARÍA, y, llevados de su mano y ejemplo, hacer que Tú nazcas en nosotros y transformes nuestras vidas. AMÉN

SEGUIMOS ORANDO
*Te damos gracias, Jesús de Nazaret, porque AL venir AL mundo, eres La gran señal de que Dios ama a todos, a los que te conocen he incluso a los que te rechazan.
Hoy te pedimos que como José, estemos abiertos a acoger el proyecto de Dios, que no nos inventemos una fe a nuestra medida, sino que sepamos aceptar y poner en práctica lo que dios nos proponga, aunque no la entendamos totalmente.
*Te pedimos especialmente, Jesús de Nazaret, que no tengamos miedo de recibirte y seguirte como Salvador y guía de la humanidad.
*Que seamos capaces de creer que Dios está realmente con nosotros, comprometido con nuestra vida, compartiendo nuestras alegrías y sufrimientos y animándonos a vivir y construir un mundo más humano y fraterno. Que así celebremos al DIOS-CON-NOSOTROS en la NAVIDAD. AMEN. – ZURIÑE

ABENDUALDIKO 4. IGANDEA, BARNE ESPERIENTZIA-EXPERIENCIA INTERIOR, J. A. Pagola

BARNE ESPERIENTZIA
José Antonio Pagola

Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, .- Mateo ebanjelariak aparteko interesa du irakurleei esateko, Jesusi «Emanuel» izena ere eman behar zaiola. Ondotxo daki gauza bitxi eta harrigarri gerta daitekeela hori. Nori eman dakioke izen bat, «Jainkoa gurekin» esan nahi duena? Halaz guztiz, izen horrek biltzen du kristau-fedearen giharra eta izen horrek adierazten du Eguberriak ospatzearen erdigunea.

Alde guztietatik inguratzen gaituen hondo-hondoko misterio hori, fededunok «Jainkoa» deitzen dugun hori, ez da gugandik urrun eta aparte dagoen zerbait. Guztiokin eta gutako bakoitzarekin dago. Nola jakin hori? Sinets al daiteke modu arrazoizko batean Jainkoa nirekin dagoela, nik neuk ez badut izan inolako esperientziarik, txikiena delarik ere?Eskuharki, kristauei ez digute irakatsi Jainkoaren misterioa geure barnean sumatzen. Horregatik, askok imajinatzen dute, Unibertsoko gune zehaztugabe eta abstraktu batean dagoela Jainkoa. Beste batzuek, Eukaristian presente dagoen Kristo adoratuz bilatzen dute. Beste zenbaitek Biblian entzun nahi diote hizketan. Beste batzuentzat, Jesus da biderik hobena.

Jainkoaren misterioak, dudarik gabe, bere bideak ditu bizitza bakoitzean presente bihurtzeko. Dena den, esan daiteke, gaur egungo kulturan, misterio hori nola edo hala geure barnean esperimentatzen ez badugu, nekez aurkituko dugula kanpoan. Aitzitik, haren presentzia geure barnean sumatzen badugu, errazago gertatuko zaigu geure ingurumenean Jainkoaren misterioaren aztarrenak ateratzea.

Daitekeena ote? Hau da sekretua batez ere horretarako: begiak itxirik eta isiltasun lasaian egoten jakitea, arnasten eta sostengatzen gaituen misteriozko presentzia hori bihotz xumez onartuz. Kontua ez da horretan pentsa eta pentsa bizitzea, baizik eta geure barne hondoenetik iristen zaigun bakea, bizia, maitasuna, barkazioa… «onartuz» egotea.

Ulertzekoa izango da, geure misterio propioan murgiltzean, geure beldur eta kezkekin topo egitea, geure zauri eta tristurekin, geure eskastasun eta bekatuarekin topo egitea. Ez dugu zertan larritu; jarrai dezagun isiltasunean. Geure barnearen hondoenean den presentzia adiskidetsu hori gure barnea baketuz, askatuz eta sendatuz ariko da.

Karl Rahner-ek, hogeigarren mendeko teologorik garrantzizkoenetako hark, esan zuen, ezen gure egun hauetako gizarte sekularrean, «bihotzeko esperientzia honekin bakarrik uler daitekeela Eguberritako fede-mezu hau: Jainkoa gizon egin da». Bizitzaren azken misterioa gure barnean dagoen onberatasun-, barkazio- eta salbamen-misterio bat da: guztien eta gutako bakoitzaren barnean dagoena. Baldin eta isiltasunean onartzen badugu, biziko dugu Eguberriaren alaitasuna.

4 Adviento (A) Mateo 1, 18-24

EXPERIENCIA INTERIOR

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, .- El evangelista Mateo tiene un interés especial en decir a sus lectores que Jesús ha de ser llamado también “Emmanuel”. Sabe muy bien que puede resultar chocante y extraño. ¿A quién se le puede llamar con un nombre que significa “Dios con nosotros”? Sin embargo, este nombre encierra el núcleo de la fe cristiana y es el centro de la celebración de la Navidad.

Ese misterio último que nos rodea por todas partes y que los creyentes llamamos “Dios” no es algo lejano y distante. Está con todos y cada uno de nosotros. ¿Cómo lo puedo saber? ¿Es posible creer de manera razonable que Dios está conmigo, si yo no tengo alguna experiencia personal por pequeña que sea?

De ordinario, a los cristianos no se nos ha enseñado a percibir la presencia del misterio de Dios en nuestro interior. Por eso, muchos lo imaginan en algún lugar indefinido y abstracto del Universo. Otros lo buscan adorando a Cristo presente en la eucaristía. Bastantes tratan de escucharlo en la Biblia. Para otros, el mejor camino es Jesús.

El misterio de Dios tiene, sin duda, sus caminos para hacerse presente en cada vida. Pero se puede decir que, en la cultura actual, si no lo experimentamos de alguna manera dentro de nosotros, difícilmente lo hallaremos fuera. Por el contrario, si percibimos su presencia en nuestro interior, nos será más fácil rastrear su misterio en nuestro entorno.

¿Es posible? El secreto consiste, sobre todo, en saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, acogiendo con un corazón sencillo esa presencia misteriosa que nos está alentando y sosteniendo. No se trata de pensar en eso, sino de estar “acogiendo” la paz, la vida, el amor, el perdón… que nos llega desde lo más íntimo de nuestro ser.

Es normal que, al adentrarnos en nuestro propio misterio, nos encontremos con nuestros miedos y preocupaciones, nuestras heridas y tristezas, nuestra mediocridad y nuestro pecado. No hemos de inquietarnos, sino permanecer en el silencio. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apaciguando, liberando y sanando.

Karl Rahner, uno de los teólogos más importantes del siglo veinte, afirma que, en medio de la sociedad secular de nuestros días, “esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre”. El misterio último de la vida es un misterio de bondad, de perdón y salvación, que está con nosotros: dentro de todos y cada uno de nosotros. Si lo acogemos en silencio, conoceremos la alegría de la Navidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Mt.11.2-11)

• DOMINGO 3º-ADVIENTO-A- DICIEMBRE 15

• ESTAD SIEMPRE ALEGRES EN EL SEÑOR. EL SEÑOR ESTÁ CERCA.
La Iglesia siempre ha llamado a este domingo de Adviento, el domingo de la alegría
¡Gaudete! Y se debe a que toda la Liturgia nos anuncia a Jesucristo como la causa de nuestra alegría de nuestra salvación. La alegría del Evangelio es una alegría que viene de lo Alto, pero que al mismo tiempo, debe surgir de nuestro interior. Los cristianos sabemos que la Buena Nueva de la Salvación es un mensaje de alegría. Esta alegría y también la conversión a la que se nos invitaba el domingo anterior, ha de ser fermento de un nuevo mundo y sociedad, donde los últimos serán los primeros. Pero eso sólo puede ser si nosotros colaboramos. Dios actúa a través de nuestros corazones y nuestras manos.
* Nos acercamos con pasos firmes a la Navidad, todo lo anuncia. Hay muchos mensajes navideños. Muchos no son de verdad. Hay algunos que “allanan el camino”. Otros anuncios “levantan muros”… Hay que estar atentos para saber distinguirlos.
Los anuncios de encuentro gratuito con las personas, de búsqueda de paz y justicia, de perdón, de un mundo donde todos tengan qué comer y qué vestir… son anuncios de Navidad. Dan vida y una vida para todos. Los anuncios que prometen felicidad a costa de la tarjeta de crédito, que piensan en singular, o que esconden injusticias… anuncian navidades de muchas luces, pero de poca vida.
La alegría, es signo de Dios. Una alegría que sueña con un mundo en paz y que trabaja por hacer posible la justicia.
La iglesia es signo del nacimiento de Dios en la humanidad: la Eucaristía, la vida compartida en comunidad, el compromiso por la justicia… (Hay muchos que viven esto) son expresión de un Dios que mira con cariño a la humanidad, que sueña con un mundo en paz, que suscita profetas de Amor.
La alegría tiene que ser una nota constitutiva de la Iglesia que confía en Dios, que mira compasiva a los necesitdos, que celebra la vida y que apuesta por ser signo de un NIÑO que seguirá transformando corazones y renovando la humanidad…aunque, en ocasiones, nos cueste verlo. El DIOS-CON-NOSOTROS sigue cumpliendo su promesa. En Jesús Dios nos revela su proyecto. En Jesús se encarna el Amor infinito de un Dios Amigo y Salvador. Pero ¡atención! El, cuenta con nosotros.
* ORACIÓN
Dios Padre nuestro, que vienes a salvarnos, nos gustaría tener el gozo y la alegría de Isaías cuando anunciaba la proximidad de la salvación y tu presencia en medio del pueblo.
Ayúdanos, tú mismo, Dios nuestro, a descubrir que nosotros tenemos más motivos que Isaías y los antiguos profetas, para estar alegres, porque Jesucristo ya ha venido es el DIOS-CON-NOSOTROS.
Ayúdanos, a que seamos personas y comunidades de fe capaces de provocar preguntas en los que nos rodean y que buscan un sentido a la vida y al mundo.
Ayúdanos a saber llevar la Buena Noticia de tu Amor y Esperanza a quienes lo ven todo negativo.
Que a pesar las dificultades, sembremos y propaguemos la alegría de saber, que tú Jesús,
VINISTE, VIENES SIEMPRE, Y VENDRÁS. AMÉN.

SEGUIMOS ORANDO

¡ALEGRÍA, QUE JESÚS ESTÁ CERCA!
“Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres” nos dice San Pablo.
¿Cómo conseguir y participar de este gozo y alegría?
Jesús de Belén, en mi interior resuena el eco.
Juan Bautista nos explica cómo alcanzarlo:
Comparte lo que eres y tienes con los demás.
No te aproveches de tu situación y actúa con justicia.
Sé responsable en tus tareas y obligaciones.
Trata a todos como te gusta ser tratado…
Y así me haces descubrir que este es el camino para vivir la Buena Noticia
Y participar ya de la alegría, porque cuando lo hacemos así,
“TE SENTIMOS CERCA”
Y empezamos a saborear tu Paz y alegría.
Porque sabemos que contigo, así será.
Que celebremos la Navidad haciendo posible que tu Palabra, que es fuente de vida, sea acogida y vivida en cada corazón y que la BUENA NUEVA DE JESÚS, arraigue más profundamente entre nosotros. AMÉN
ZURIÑE

ABENDUALDIKO 3. IGANDEA, «ZAURIAK SENDATU-CURAR LAS HERIDAS», José A. Pagola

Mt. 11, 2-11

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA.- Jesusen jarduerak nahasirik utzi zuen Joan Bataiatzailea. Honek Mesias bat espero zuen, munduan bekatua desegingo zuena Jainkoaren epai zorrotza ezarriaz, eta ez Mesias bat, zauriak sendatzera eta sufrimendua arintzera emanik biziko zena. Makeronteko presondegitik mezu bat bidali dio Jesusi: «Zu al zara etortzekoa dena ala beste baten zain bizi behar dugu?»

Profeta sendatzaile baten bere biziera kontatuz erantzun dio Jesusek «Esan Joani ikusten eta entzuten ari zaretena: itsuek ikusten dute eta ezinduak ibili dabiltza; lepradunak garbi gelditzen dira eta gorrek entzuten dute; hildakoak pizten dira eta behartsuei Berri Ona hots egiten zaie». Hauxe da egiazko Mesias: sufrimendua arintzera etorri dena, bizitza sanotzera eta behartsuei esperantzaren argia piztera.

Aita errukitsu batek bidali duela sentitu du Jesusek, gizon-emakume guztientzat mundu duinago eta zoriontsuago bat nahi duen Aitak. Horregatik, zauriak sendatzeari, oinazeak sanotzeari eta bizitza askatzeari emanik bizi da. Eta horregatik eskatu die guztiei: «Izan errukitsu, zuen Aita errukitsu den bezala».

Jesusek ez du uste Epaile zorrotz bat bezala bidalia denik, bekatariak juzgatzera eta mundua gaitzestera. Horregatik, ez da ariko jendeari beldurra nola sartuko zuzentasun zorrotz baten keinuak eginez; baizik eta bere adiskidetasuna eta barkazioa eskainiko die bekatariei eta prostituituei. Eta horregatik egin die guztiei erregu hau: «Ez epaitu eta ez zaituzte epaituko».

Jesusek ez du inor sendatu apeta hutsez edota sentsazionalismo baten bila. Errukiak eraginda sendatzen du: jende gaixo, lur jotako eta hautsi horren bizitza berregin nahi du. Horiek dira lehenak esperimentatzen, bizitza duin eta osasuntsu baten adiskidea dela Jainkoa.

Jesusek ez zuen sekula azpimarratu bere sendatzeen mirarizko izaerarik; ez zuen pentsatu sendatze horiek izango zirela munduan sufrimendua kentzeko errezeta erraz bat. Ezaugarri bezala aurkeztu zuen bere jarduera sendatzaile hori; hain juxtu, zein norabidetan jardun bere jarraitzaileei agertzeko, berak «Jainkoaren erregetza» deitzen zuen Aitaren egitasmo gizatartzaileari bideak irekitzeko.

Frantzisko aita santuak dio, zeregin premiazkoa dela «zauriak sendatzea»: «Garbi dakusat Elizak gaur egun egin behar duena zauriak sendatzeko gaitasuna agertzea dela, eta beroa, hurbiltasuna eta ondokotasuna eskaintzea bihotzei… Hau da lehenengo gauza: zauriak sendatzea, zauriak sendatzea». Ondoren dio: «jendearen kargua hartzea, bidelagun bihurturik samariar onak bezala igurtziz, garbituz eta kontsolatuz». Orobat dio: «jendearekin ibili gauez, solas egiten jakin eta, are gehiago, haien gauera eta ilunera jaitsiz bidea galdu gabe».

Bere eginkizuna ikasleei gomendatzean, Jesusek ez ditu imajinatzen doktore, hierarka, liturgia-jakitun edo teologo, baizik eta sendatzaile. Bikoitza izango dute beren egitekoa: Jainkoaren erregetza hurbil dela hots egin eta gaixoak sendatu.

3 Adviento (A) Mateo 11, 2-11

CURAR HERIDAS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA.- La actuación de Jesús dejó desconcertado al Bautista. Él esperaba un Mesías que extirparía del mundo el pecado imponiendo el juicio riguroso de Dios, no un Mesías dedicado a curar heridas y aliviar sufrimientos. Desde la prisión de Maqueronte envía un mensaje a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”.

Jesús le responde con su vida de profeta curador: “Decidle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia”. Este es el verdadero Mesías: el que viene a aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir un horizonte de esperanza a los pobres.

Jesús se siente enviado por un Padre misericordioso que quiere para todos un mundo más digno y dichoso. Por eso, se entrega a curar heridas, sanar dolencias y liberar la vida. Y por eso pide a todos: “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”.

Jesús no se siente enviado por un Juez riguroso para juzgar a los pecadores y condenar al mundo. Por eso, no atemoriza a nadie con gestos justicieros, sino que ofrece a pecadores y prostitutas su amistad y su perdón. Y por eso pide a todos: “No juzguéis y no seréis juzgados”.

Jesús no cura nunca de manera arbitraria o por puro sensacionalismo. Cura movido por la compasión, buscando restaurar la vida de esas gentes enfermas, abatidas y rotas. Son las primeras que han de experimentar que Dios es amigo de una vida digna y sana.

Jesús no insistió nunca en el carácter prodigioso de sus curaciones ni pensó en ellas como receta fácil para suprimir el sufrimiento en el mundo. Presentó su actividad curadora como signo para mostrar a sus seguidores en qué dirección hemos de actuar para abrir caminos a ese proyecto humanizador del Padre que él llamaba “reino de Dios”.

El Papa Francisco afirma que “curar heridas” es una tarea urgente: “Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor, cercanía y proximidad a los corazones… Esto es lo primero: curar heridas, curar heridas”. Habla luego de “hacernos cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela”. Habla también de “caminar con las personas en la noche, saber dialogar e incluso descender a su noche y oscuridad sin perderse”.

Al confiar su misión a los discípulos, Jesús no los imagina como doctores, jerarcas, liturgistas o teólogos, sino como curadores. Su tarea será doble: anunciar que el reino Dios está cerca y curar enfermos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

3º DOMINGO DE ADVIENTO, «A JESÚS, NUNCA TERMINAREMOS DE CONOCERLO» Fray Marcos

A JESÚS, NUNCA TERMINAREMOS DE CONOCERLO

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Mt 11, 2-11

Después de haber hablado de la vida pública de Jesús durante ocho capítulos, el evangelio de Mateo vuelve a hablar de Juan de una manera sorprendente. Mateo ya nos ha dicho quién es Jesús, pero Juan desde la cárcel no las tiene todas consigo.

La pregunta a Jesús es muy concreta, pero él responde a dos cuestiones muy distintas. De sí mismo responde de manera indirecta con lo que dice Isaías del Mesías. De Juan responde por su cuenta y riesgo, de una manera también sorprendente. La propuesta del evangelio de hoy es desconcertante. El Precursor dudando que el anunciado sea auténtico.

¡Cómo que Juan no sabía quién era Jesús! ¿No había dicho que no era digno de llevarle las sandalias? ¿No había dicho que su bautismo era sólo de agua, que él bautizaría con Espíritu Santo? ¿No había dicho que él era el que tenía que ser bautizado por Jesús? ¿No había visto al Espíritu bajar sobre él? ¿No había oído la voz del cielo: Este es mi Hijo amado? ¿A qué viene ahora la pregunta ingenua de, si es o no es, el que ha de venir? Está claro que este episodio tiene muy pocas probabilidades de ser histórico.

Una vez más recordamos que los evangelios no son crónicas de sucesos. Aunque hacen referencia a hechos que sucedieron realmente, la intención al relatarlos es aclarar problemas teológicos. El tema que se propone hoy fue muy difícil de resolver para los primeros cristianos, que eran todos judíos. Su mensaje y su manera de comportarse, nada tenía que ver con lo que los judíos de su tiempo esperaban del Mesías. No se trata de hablar de Juan, cuanto de intentar que todos se den cuenta del significado de Jesús.

Los evangelios nacen en una cultura oriental, completamente distinta de la cultura grecorromana donde se desplegó más tarde el cristianismo. En aquella cultura, la manera de comunicar verdades, era el relato. Contando una historia, se le dice al interlocutor lo que se le quiere comunicar. Nada que ver con la cultura grecorromana, que había desarrollado un lenguaje lógico, discursivo, racional, que por medio de silogismos accedía y comunicaba la verdad. Sigue siendo una catástrofe para la interpretación del evangelio que nos empeñemos en mirar como lenguaje lógico lo que no es más que un relato, y tomarlo como crónicas de sucesos históricos.

En estos días de Navidad, da verdadera pena oír hablar de los pastores, de los reyes magos, de los inocentes, de los ángeles apareciéndose a los pastores o de las apariciones a María y a José, como historias reales, cuyo objetivo es comunicarnos lo que pasó. Y todo, sin hacer puñetero caso a los exegetas que llevan más de dos siglos diciendo que esa no es la manera adecuada de entender la Biblia.

No sólo distorsionamos los textos, haciéndoles decir lo que no dicen; sino que nos quedamos sin el verdadero mensaje, y esto es mucho más grave. Podéis imaginar lo que yo siento cuando veo a una persona salirse de la iglesia por oírme decir que esos relatos no son historia.

«Contadle a Juan lo que estáis viendo». No les está diciendo que su misión sea curar a los inválidos. Lo que hace Jesús es recordar la manera de hablar de Isaías, para que Juan asocie lo visto con los tiempos mesiánicos. Ni todos los leprosos van a quedar limpios, ni todos los sordos van a oír (en realidad no llegan a una docena los milagros que nos cuentas los evangelios).

Además, también dice Isaías que el lobo habitará con el cordero y la pantera se tumbará con el cabrito, que el desierto y el yermo se regocijarán, que se alegrarán el páramo y la estepa. Estas imágenes no tenemos más remedio que entenderlas como símbolos. ¿Por qué esperamos que los ciegos vean, los sordos oigan, cuando llegue el Mesías?

¿Por qué habla de ciegos, sordos, cojos, inválidos, leprosos…? Son colectivos objeto de marginación. El texto quiere decir que la llegada del Reino tendrá consecuencias para todos, pero sobre todo para los más desfavorecidos, que habían perdido toda esperanza. Quiere decir que el que acoja el Reino, saldrá de la dinámica de la opresión y entrará en la dinámica del servicio.

Por cierto, entre los signos de la presencia del Mesías no hay ni un solo signo religioso: ni culto ni rezos ni sacrificios… Esto tenía que hacernos pensar. Los cristianos nos olvidamos con frecuencia que, para Jesús, lo primero es el hombre; incluso antes que el culto (Dios).

La buena noticia que se anuncia a los pobres (que hemos olvidado los cristianos) es la noticia de que Dios es Abba para todos.

La noticia de que la salvación viene de Dios y ya se la ha concedido a todos.

La noticia de que Dios no va a pedirnos cuenta de nuestros pecados, sino que nos ha liberado ya de todos ellos.

La noticia de que no son los sabios y entendidos los que descubrirán ese Dios sino los sencillos.

La noticia de que no son los que detentan el poder, sea civil o religioso, los que están más cerca de Dios, sino los que lo sufren y padecen.

La noticia de que no son los «buenos» los que encontrarán a Dios de cara, sino las prostitutas y los pecadores.

Ni Juan ni los apóstoles estaban capacitados para entender a Jesús. Su figura no se ajusta al Mesías que ellos esperaban. Jesús rompe todos los moldes, desbarata todas las expectativas. Lo que aporta va en la dirección contraria de lo que esperaban. No viene a imponer nada, sino a proponer una dinámica de servicio. Su actitud de no-violencia, de no defenderse de los enemigos, de no destruir al adversario, escandaliza a todos, incluido a Pedro. No sólo no viene a imponer «justicia» sino que acepta la injusticia en su propia carne. De ahí la frase final de Jesús: «y dichoso el que no se escandalice de mí».

El Reino no lo hacen presentes los ciegos o sordos o cojos curados, sino el que se preocupa de ellos. Solo los hechos en beneficio de los demás hacen presente a Dios.

Seguimos escandalizándonos, porque la salvación que Jesús nos trajo no responde a la que nosotros seguimos esperando. Seguimos sin enterarnos de que el amor que predica Jesús es absolutamente eficaz si se hace vida, pero es completamente inútil si se queda en teoría.

El amor nunca se pondrá al servicio de nuestro ego para conseguir seguridades o alcanzar provecho personal. El amor va siempre en dirección a los demás y se olvida de sí mismo. Nos empujará siempre a desprendernos de nuestro ego, potenciando la unidad con los demás. El amor compasivo es nuestra verdadera naturaleza. El egoísmo es nuestra destrucción.

En contra de lo que solemos pensar, la inmensa mayoría de las miserias humanas no están a la vista. Todos estamos rodeados de carencias, más importantes que las estrictamente vitales como pueden ser alimento y vestido. La falta de alimento me puede matar biológicamente, pero la falta de amor (activo o pasivo) me mata como ser humano, y eso es mucho más grave.

Todos necesitamos ayuda de los demás en mil aspectos, que ni siquiera queremos reconocer. Pero también yo puedo ayudar a todos los seres humanos que encuentro en mi camino. Cada uno necesitará algo distinto, pero puedo estar seguro de que todos esperan algo de mí. Entraré en la dinámica del Adviento cuando haga presente el Reino, no defraudando al que espera algo de mí.

Meditación-contemplación

¡Dichoso el que no se sienta defraudado por mí!

Todos nos sentimos de una u otra manera defraudados.

La realidad no suele ser como nosotros la imaginamos,

Y seguimos esperando que Dios arregle por fin las cosas.

………………………

La preocupación inmediata por nuestro ser biológico

puede impedir el descubrimiento de nuestro ser más profundo.

Y arruinar nuestras posibilidades como seres humanos.

La única manera de buscarla, es la meditación.

……………

Hay que nacer de nuevo, decía Jesús a Nicodemo.

Para nacer del Espíritu, hay que trascender lo puramente biológico.

La perla que hay en nuestro interior, está escondida.

Si no me pongo a buscarla con empeño, nunca la encontraré.

……………………

Fray Marcos

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.1.26-38)

DOMINGO 2º DE ADVIENTO.
* LA INMACULADA CONCEPCIÓN.

* María, tiene el papel más importante en la Liturgia del Adviento y Navidad. Tanto María como la Iglesia (Que somos todos los bautizados) tenemos la misión de hacer que Jesús esté presente en el mundo y pueda realizarse el proyecto de Dios.
* Este año la celebración de esta gran fiesta de la Inmaculada, cae en el 2º domingo de Adviento, en el que Juan Bautista año tras año nos trae y recuerda el siguiente mensaje: “Preparad el camino al Mesías”. Cuántas oportunidades de allanar caminos tendiendo manos, uniendo corazones, perdonando, entregándose a fondo perdido. Y tanto el profeta Isaías como Juan y luego el mismo Jesús, nos hacen una llamada urgente a la conversión, porque se acerca el Reino de Dios. “Convertíos y creed en la Buena Noticia”. Hay que abandonar lo viejo, caduco, para abrazar el nuevo camino de salvación. Convertirse es cambiar el corazón, la actitud, si es necesario la mentalidad, y como consecuencia la vida.
* Para ello como Juan, tenemos que recuperar el desierto para poder luego comunicar a los demás, Desierto que equivale a SILENCIO. En el silencio las palabras pueden encontrar su fuerza.
En el desierto Juan, abre un camino que estaba obstruido, en el desierto= SILENCIO, se recupera el espacio interior para reemprender el diálogo con Dios, que la vida con sus ocupaciones, nos corta tantas veces.
* Si alguien vivió todo esto intensamente fue esa Mujer elegida por Dios. María se sentía pobre y pequeña. No había en ella ningún tipo de apego u orgullo. Humilde y vacía, desde el silencio, pedía a Dios que la llenara; y Dios le estaba pidiendo que se dejara llenar.
De Dios partió la iniciativa. Dispuso a María de las actitudes necesarias. Y María, fue dando en cada momento la respuesta afirmativa. A cada súplica de María, más amor de Dios.
Llena de gracia, llena del amor de Dios, llena del Espíritu Santo. Así, María, favorecida de Dios, podrá llegar a ser la Madre de Dios. No hay más gracia posible, no hay gracia mayor.
La grandeza de María no está en su nombre ni apellido sino en que vive con Dios y en Dios. María se ha vaciado para que Dios la llene.
* El Sí de María, se concentra en el SI de Dios a la humanidad. Al SI misericordioso de Dios por la humanidad, responde el SÏ confiado de María. El Sí decisivo y completo de Dios a la humanidad y de la humanidad a Dios, el Amén; es la ENCARNACIÓN, es JESUCRISTO. 2Cor.1,19-20)
AQUÍ ESTÁ LA ESCLAVA DEL SEÑOR. “HÁGASE EN MI SEGÚN TU PALABRA”.
y EL verbo SE HIZO CARNE EN ELLA Y VINO A NOSOTROS.

*ORAMOS A LA MUJER ELEGIDA” MARÍA INMACULADA
*MARÍA, ENSÉÑANOS”
Tú que un día escuchaste la voz de Dios y abriste el corazón a su llamada.
¡Enséñanos a escuchar!.
Tú que escogiste el único camino entre los que el mundo ofrece.
¡Enséñanos a escoger!
Tú que sonríes en cada nuevo día sin temer el misterio del porvenir.
¡Enséñanos a sonreír!
Tú que entregas tu corazón entero al corazón del Padre, sin vacilar.
¡Enséñanos a esperar!.
Tú que sufres también y que te cansas sin dejarlo nunca traslucir.
¡Enséñanos a sufrir!
Tú que eres feliz en tu entrega, sin nada recibir, nada esperar.
¡Enséñanos a amar!.
Tú que das testimonio de Amor, que preparas en la tierra la eternidad.
¡Enséñanos a vivir en santidad!
A decir SÏ de verdad a lo que Dios nos pueda pedir. AMÉN
* * * * * * *
*SEGUIMOS ORANDO
“Señor, enséñame tus caminos” (Sal.24)
A ti, Señor, levanto mi alma. No te pido que me escuches, porque todo está abierto a tu presencia, porque tienes tu oído pegado a mi corazón y oyes los rumores de mi vida y escuchas hasta mis silencios.
Sólo pido que yo sepa escucharte.
No te pido que me enseñes tus caminos, porque ya los has enseñado maravillosamente.
Tus caminos están abiertos ante mi y están perfectamente señalizados.
Sólo te pido que mis pasos no se desvíen ni un milímetro de tus caminos.
Ayúdame a recorrer los caminos que me has enseñado, el Camino que me has regalado,
No es camino de estrellas, ni de leyes ni de libros es un camino de carne.
Es un camino cimentado en el Amor, asfaltado por la misericordia, señalizado por el servicio y la entrega.
Tu camino eres tu Jesús de Nazaret, lleno de Amor y misericordia.
Tu camino son los hijos necesitados del amor y misericordia.
Dad frutos que pide la “conversión”, nos dices hoy.
Ese fruto, esa vida convertida hacia el Reinado de Dios la encontramos en tu vida, Jesús nuestro, Jesús de todos, desde tu Encarnación y nacimiento de esa Mujer grande, María, cuya fiesta recordamos hoy. Que ella nos ayude y Tú Jesús de todos a comprender y dar pasos de conversión.
ZURIÑE

ABENDUALDIKO 2. IGANDEA, «BIDE BERRIAK KORRITU-RECORRER NUEVOS CAMINOS» José A. Pagola

BIDE BERRIAK KORRITU

Lk. 1, 26-38

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA,- 27 edo 28 urte inguruan, profeta berezi eta bereizi bat agertu zen Jordango basamortuan; zirrara handia eragin zuen judu-herrian: lehen kristau-belaunaldientzat, Jesusi bidea prestatu zion gizona izan zen.

Haren mezu guztia oihu honetan bil daiteke: «Prestatu Jaunaren bidea, zelaitu bidexkak». Hogei menderen ondoren, Frantzisko aita santua oihu bera ari zaigu egiten kristauei: Ireki bideak Jainkoari, itzuli Jesusengana, onartu Ebanjelioa.

Argia da Frantziskoren asmoa: «Bila dezagun bide berriak proposatuko dituen Eliza bat». Ez da gauza erraza. Azken urte hauetan beldurrak zurrundurik bizi izan gara. Aita Santua ez da harritzen: «Berritasunak beldur-apur bat ematen digu beti, zeren segurago sentitzen baikara dena eskupean baldin badugu, geu baldin bagara geure bizitza eraikitzen, programatzen eta planifikatzen dutenak». Eta erantzuna eskatzen digun galdera bat egin digu: «Prest al gaude Jainkoaren berritasunak aurkezten dizkigun bide berriak korritzeko ala egitura zaharkituetan hesiturik bizi nahi dugu, erantzuteko gaitasuna galdua dutenetan?

Elizako sektore batzuek eskaera hau egiten diote Aita Santuari: premiazkotzat jotzen dituzten hainbat erreformari ekiteko ahalik eta lehenen. Halaz guztiz, Frantziskok argiro azaldu du bere jarrera: «Batzuek erreformak espero dituzte Elizan, eta hala eskatzen didate, eta egin beharrekoak dira. Baina, aldez aurretik, jarrera-aldaketa egin behar da».

Mirestekoa iruditzen zait Frantzisko aita santuaren buruargitasun ebanjeliko hori. Ez da lehenengo gauza dekretu erreformatzaileak sinatzea. Lehenik, kristau-elkarteak konbertsio-egoeran ezarri behar dira, eta Elizaren baitan jarrera ebanjelikorik oinarrizkoenak berreskuratu. Giro horretan bakarrik ekin ahalko zaie, era eginkorrean eta espiritu ebanjelikoz, erreformei, Elizak premiaz behar dituenei.

Frantzisko bera ari zaigu adierazten egunero, zein diren beharrezko ditugun jarrera-aldaketak. Aipa ditzadan garrantzi handiko batzuk. Jesus Elizaren erdigunean jartzea: «Jesusengana ez daraman Eliza bat Eliza hila da». Eliza hesitu eta autoerreferentzial batean ez bizitzea: «iraganean hesitzen den Eliza batek saldukeria egiten dio bere nortasunari». Beti Jainkoaren errukiaren eraginpean jardutea haren seme-alaba guztiekiko: ez lantzea «kristautasun berrezargarri eta legezale bat, dena argi eta segur nahi lukeena, baina ezer aurkitu gabe». «Eliza pobre eta pobreena den bat bilatzea». Geure bizitza esperantzan ainguratzea, eta ez «geure arauetan, ez geure portaera eklesiastikoetan, ez geure klerikalismoan».

2 Adviento Lk. 1, 26-38

RECORRER CAMINOS NUEVOS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA,  Por los años 27 o 28 apareció en el desierto del Jordán un profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús.

Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”. Después de veinte siglos, el Papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: Abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.

Su propósito es claro: “Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos”. No será fácil. Hemos vivido estos últimos años paralizados por el miedo. El Papa no se sorprende: “La novedad nos da siempre un poco de miedo porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida”. Y nos hace una pregunta a la que hemos de responder: “¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido capacidad de respuesta?“.

Algunos sectores de la Iglesia piden al Papa que acometa cuanto antes diferentes reformas que consideran urgentes. Sin embargo, Francisco ha manifestado su postura de manera clara: “Algunos esperan y me piden reformas en la Iglesia y debe haberlas. Pero antes es necesario un cambio de actitudes”.

Me parece admirable la clarividencia evangélica del Papa Francisco. Lo primero no es firmar decretos reformistas. Antes, es necesario poner a las comunidades cristianas en estado de conversión y recuperar en el interior de la Iglesia las actitudes evangélicas más básicas. Solo en ese clima será posible acometer de manera eficaz y con espíritu evangélico las reformas que necesita urgentemente la Iglesia.

El mismo Francisco nos esta indicando todos los días los cambios de actitudes que necesitamos. Señalaré algunos de gran importancia. Poner a Jesús en el centro de la Iglesia: “una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta”. No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: “una Iglesia que se encierra en el pasado, traiciona su propia identidad”. Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar “un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no halla nada”. “Buscar una Iglesia pobre y de los pobres”. Anclar nuestra vida en la esperanza, no “en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

2º DOMINGO DE ADVIENTO, «EN TODOS HAY ALGO INMACULADO» de Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

Lc 1, 26-38

Con preocupación y pena, descubro una y otra vez, que muchos no se han enterado de la diferencia entre «Inmaculada Concepción» y «Concepción virginal» de María.

«Inmaculada» hace referencia al momento en que María fue concebida. Es decir, María fue concebida sin ningún rastro de pecado, incluido el «pecado original», desde el primer instante.

La virginidad hace referencia a la concepción de Jesús por María. Debido a una interpretación literal de los evangelios, es tradición en la Iglesia, que María concibió a Jesús, no como los demás seres humanos, es decir, mediante el concurso de una mujer y un varón, sino que la parte que correspondía al varón la suplió el Espíritu Santo… Leer más