EL BAUTISMO DE JESÚS: ¿QUIÉN ES ESTE HOMBRE? José E. Galarreta

Escrito por  José Enrique Galarreta

FE ADULTA

Mt 3, 11-17

En el comentario de la Epifanía veíamos el esquema del evangelio de la infancia de Mateo y comprobábamos claramente la intención del evangelista.

Este esquema muestra con bastante claridad la intención de Mateo: se presenta Jesús, el Esperado, de la estirpe de David (genealogía) nacido «del Espíritu Santo» (concepción virginal, sueños de José), enviado como luz para las naciones (los magos), en quien se cumplen las promesas (Egipto, Nazaret).

Ahora, terminada esa presentación de Jesús, comienza la narración de su «vida pública», pero precedida también de una presentación: Jesús, el hombre lleno del Espíritu, al que el Espíritu arrastra a la misión, al anuncio de la Buena Noticia. Por tanto, estamos ante «la presentación de Jesús». Jesús, el hijo amado, el predilecto, aquél en quien reside el Espíritu del Padre.

Mateo nos ofrece aquí un ejemplo perfecto del «genero literario evangelio». Cuenta lo que sucedió y vieron los ojos (Jesús en el Jordán bautizado por Juan) y lo que sucedió aunque los ojos no lo vieron (Jesús lleno del Espíritu), empleando para ello símbolos, tomados del Antiguo Testamento (los cielos abiertos, la luz, la voz…)

Mateo no nos cuenta sólo que un nazareno fue bautizado por Juan sino también nos dice quién es ese nazareno. Lo primero lo vieron los ojos del cuerpo; lo segundo lo vieron los ojos de la fe.

El relato del bautismo en el Jordán muestra ante todo que los evangelios son fiables. Poner a Jesús como discípulo del Bautista, en la fila de los pecadores que van a recibir un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados, no era nada oportuno para presentar a Jesús; aparte de los aspectos puramente teológicos (¿Jesús pecador?), esta presentación parecía dar razón a los que pensaban que el Bautista era el Mesías, puesto que Jesús se sometía a su bautismo.

Pero este es el acontecimiento del que parte el testimonio de los que, por eso mismo, se llamarán «los testigos», los que estuvieron con él desde el bautismo en el Jordán. Y los evangelistas no escamotean la escena, aunque necesitan explicar en esa misma escena quién es ese Jesús que se bautiza.

En otro orden de ideas, es tendencia habitual en algunos comentaristas actuales considerar el bautismo de Jesús como el momento en que toma conciencia de quién es y de su misión. Nos encantaría poder comprender la psicología de Jesús, lo que le pasaba «por dentro», cuál era su conciencia y cuándo la adquirió.

Estas interpretaciones se oponen frontalmente a aquellas que consideran que Jesús es plenamente consciente ya en el seno de su madre, que muestran una dudosa fe en la humanidad de Jesús y se acercan peligrosamente a la mentalidad de los apócrifos de la infancia.

Entender que es en el Jordán, oyendo la predicación del Bautista, cuando Jesús adquiere su plena conciencia de Hijo de Dios y, en consecuencia, cuando se siente llamado definitivamente a su misión, es algo que satisface a nuestra mentalidad actual.

Sin embargo, no podemos hacer que los evangelios digan lo que no quisieron decir. No es éste el mensaje. El evangelista nos dice quién es Jesús, no cuándo ni cómo adquirió la conciencia de serlo. Y aunque nos gustaría, y quizá sucedió así, no podemos atribuir este mensaje a Mateo, ni a ninguno de los evangelistas.

El mensaje es, por otra parte, claro y fundamental: Jesús es el Hijo, el predilecto, el hombre lleno del Espíritu. Es el final del mensaje de estas fiestas de Navidad, el resumen de lo que hemos celebrado estos días. Jesús, obra del Espíritu.

Esto significa la concepción virginal: que la aparición de Jesús no es solamente una obra de la biología sino una acción especialísima de Dios.

Éste es el significado profundo de todos los evangelios de la infancia: Jesús es el cumplimiento de la Promesa, la perfecta realización de la Alianza.

Y éste es la piedra angular de nuestra fe: creemos en ese hombre, creemos que en Él se muestra el Espíritu, que sus acciones y sus palabras son acciones y palabras del Espíritu.

Esto es motivo de fe, no de simple evidencia. Es bueno reflexionar sobre el itinerario de la fe de los testigos, de aquellas personas que, como se dice en los Hechos «anduvieron con nosotros desde el bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado…» (Hechos 1,21)

Anduvieron con él, le admiraron, le siguieron incondicionalmente… pero fue el Domingo de Resurrección cuando nació la fe, es decir, cuando saltaron de la admiración por un hombre fascinante, al reconocimiento de «el hombre lleno del Espíritu», el hombre en el que podían ver y palpar la presencia del Espíritu.

Significativamente, la fe de los testigos no tiene ninguna tentación de entender la humanidad de Jesús como puro disfraz o apariencia. Han convivido con él tiempo y situaciones más que suficientes para no sentir semejante tentación.

Su tentación es la contraria: especialmente después de verle morir en la cruz, aparentemente vencido por sus enemigos, tienden a pensar que era simplemente un hombre, admirable, pero nada más. La gracia de la Resurrección consiste en hacerles descubrir en ese hombre precisamente lo que Mateo está proclamando ahora, en el principio de la vida pública: ese hombre es el hijo, el predilecto.

Ésta es la invitación que se nos hace: reconocer en ese hombre al hijo, al predilecto. Y este reconocimiento se hará a través del conocimiento de su humanidad, e incluso a pesar de su evidente humanidad, como nos sucede al verle sentir terror en Getsemaní o morir en la cruz. Pero esa es nuestra fe: reconocerle como el hijo.

Pablo completará el mensaje llamándole «el primogénito», extendiendo a todos la condición de hijos y herederos, condición inaugurada por Jesús, el Primero de los que se atreven a llamar a Dios «Abbá».

Los profetas tienen conciencia de enviados, Jesús tiene conciencia de Hijo. El antiguo Israel tenía conciencia de «pueblo elegido», nosotros, gracias a Jesús, tenemos conciencia de hijos.

Cerramos el tiempo de Navidad con la invitación a revisar la esencia de nuestra fe de cristianos. Hemos recibido importantes mensajes. La Palabra ha puesto su tienda entre nosotros, hemos contemplado cómo es las obra de Dios, hemos entendido a Dios como Salvador, se nos ha invitado a la condición de Hijos, sabemos que es en Jesús donde podemos conocer a Dios y donde podemos contrastar nuestros criterios y nuestros valores.

Este tiempo de Navidad resume todos los elementos de los evangelios de la infancia y del Prólogo del cuarto evangelio. En adelante, los otros tiempos, el de Pascua y el Tiempo Ordinario, completarán el mensaje.

Y a lo largo del año se nos mostrará completo, entenderemos mejor el amor de Dios contemplando la muerte de Jesús, creeremos mejor en él viéndolo resucitado, y podremos ver la obra del Espíritu en sus acciones, sus curaciones, sus parábolas.

Así, el año litúrgico se convierte en una larga meditación en la que, domingo a domingo, se nos va ofreciendo la Palabra, recibimos la Buena Noticia.

Pero los cimientos están sólidamente plantados. Todo lo que siga se entenderá bien desde esta fe proclamada en Navidad: Jesús, ese carpintero de Nazaret, Dios-con-nosotros-salvador. Creer en él es nuestro desafío, lo que nos constituye en seguidores suyos, lo que nos define como cristianos.

José Enrique Galarreta

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Mt.3,13-17)

• FESTIVIDAD BAUTISMO DE JESÚS- A – 2014

* El tiempo de Navidad termina ya este domingo con la fiesta del Bautismo de Jesús. Veremos a partir de ahora aparecer abiertamente y trabajar en público al nuevo Maestro venido de Nazaret. Jesús de Nazaret ha tomado ya decididamente el camino que le lleva a entregarse de lleno a la tarea que se le ha encomendado: llevar a todos los pueblos la buena Noticia de la salvación de Dios. En estos días de Navidad, los evangelios nos lo han presentado cargado de misterio: “Palabra de Dios hecha carne”, “Dios-con-nosotros”. Y sin embargo es un joven judío como los demás, uno más entre tantos pero con una misión de largo alcance: salvar a su pueblo, a la humanidad entera, que camina en tinieblas…
* Por delante aparece Juan Bautista con su fina sensibilidad ante los que sufren por la injusticia y anima un movimiento de renovación religiosa. Y él mismo hace todo lo que puede con obras, palabras y gestos para mantener viva la esperanza de un pueblo con el ánimo decaído pero que sigue confiando en que Dios traerá la verdadera justicia.
* Los cuatro Evangelios, aunque con estilos diferentes, parece que tienen interés a que todos los cristianos asistamos a esa escena del Bautismo de Jesús. Nos invitan a ver y a escuchar Vemos ciertamente el gesto tembloroso del pobre Bautista asombrado, y descubrimos el modo de hace humilde del Hijo de Dios compartiendo la suerte de aquellos que le necesitan.
Para el propio Jesús es un momento clave: sumergido totalmente en el Amor de Dios, ve cómo el Padre acoge complaciente su opción de ponerse al servicio de la reconciliación y rehabilitación de todas las gentes.
Que falta nos hace descubrir de nuevo esta entrega. En esas “gentes”, estamos nosotros…
* Jesús, se puso en la fila de los pecadores… No se avergonzó de entrar en el agua. Él se ha hecho hermano de la humanidad pecadora y valora el camino de conversión predicado por Juan Bautista. Pero nuestro Bautismo no lo es sólo de penitencia, como el de Juan, sino un bautismo de agua en el Espíritu de Dios; nos lavamos en la muerte de Jesús y resucitamos a una vida nueva.
* Y el cielo se abre. Se oyó una voz:
“TÚ ERES MI HIJO AMADO, MI PREFERIDO”
Por lo tanto el centro del mensaje evangélico viene a ser:
“Éste es mi Hijo amado, el primogénito, el preferido, aquel en el que he puesto mis complacencias; ESCUCHADLE, HACED LO QUE EL OS DIGA”

* ORACIÓN

* Jesús de Nazaret: Hace unos días, te contemplábamos recién nacido, hoy, damos un salto de treinta años al celebrar tu Bautismo. Y al bautizarte, como gesto ejemplar, es el Padre, a través del Espíritu el que reconoce:
“Tú eres “El Hijo amado, el predilecto”
Aquí comienzas a realizar tu misión de “Pasar haciendo el bien “
Ayúdanos, Jesús, a ser cristianos de verdad, viviendo el bautismo con todas sus consecuencias, creciendo en el servicio y el amor, porque es la “misión” que nos encomiendas.
Te pedimos luz y discernimiento para que cada persona, cada comunidad y la Iglesia entera sepamos escoger los caminos que conducen a la construcción de tu Reino y sepamos ofrecer a la gente de hoy aquel testimonio de tu vida.
Jesús de Nazaret, que derramabas, bondad y paz,
que el Espíritu, tu Espíritu que recibimos en el Bautismo nos ayude a cultivar y hacer crecer todo lo que es bueno, amable y justo. AMÉN

*SEGUIMOS ORANDO
Te damos gracias, Padre Santo, por Jesús tu Hijo querido, por quien te hemos conocido.
Te damos gracias porque sin Él nuestra vida no sería lo que es. Te damos gracias porque es para nosotros luz para el camino, esperanza para el futuro. Te damos gracias porque la fuerza de tu Espíritu le hizo Pastor, Semilla, agua, fuego, Pan.
Te damos gracias porque la fuerza de tu Espíritu le hizo pobre, humilde, valeroso, compasivo.
Te damos gracias porque gracias a El trabajamos en tu Reino y sabemos esperar y perdonar.
Te damos gracias, Padre, por Jesucristo, tu Hijo, que nos muestra el camino, la verdad y la vida.
Ayúdanos a que lo sepamos vivir y contagiar. AMÉN
ZURIÑE

JAUNAREN BATAIOA: BESTE ETAPA BAT-UNA NUEVA ETAPA, José A. Pagola

BESTE ETAPA BAT

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jaunaren Bataioa, Mt. 3, 13-17

ECLESALIA,.- Jesusen profeta-jarduera kontatu aurretik, haren bizitza errotik aldatuko duen haren esperientzia batez mintzo zaizkigu ebanjelariak. Joanen bataioa hartu ondoren, Jesusek sentitu du Jainkoaren Seme maitea dela, goitik behera Espirituaz betea. Espiritu horrek arnasturik, Jesusek ibiliari eman dio guztiei hots egiteko, bere bizieraz eta mezuaz, gizakiaren adiskide eta salbatzaile den Jainko baten Berri Ona.

Ez da harritzekoa, Aita Santuak guztiok gonbidatzea datozen urteetan «beste etapa ebanjelizatzaile bat» bizitzera, eta guztioi gogoraztea Elizak behin ere baino beharrezkoagoa duela «Espirituaz ebanjelizatuko duen jendea». Ondotxo daki Jesusen Espirituak bakarrik ematen ahal digula indarra, Elizak behar duen errotiko konbertsioa abian ipini ahal izateko. Zein bidetan barna?

Elizaren berrikuntza hau Ebanjelioaren berritasunetik bakarrik etor daiteke. Hau nahi du Aita Santuak: jendeak entzun dezala Galileako bideetan barna Jesusek hots egiten zuen mezu hura bera, eta ez beste bat desberdina. «Sorburura itzuli behar dugu eta Ebanjelioaren jatorriko freskotasuna berreskuratu». Horrela bakarrik «hautsi ahal izango ditugu eskema aspergarriak, Jesu Kristori hesitzat ezarri nahi izan dizkiogunak».

Errotiko berrikuntza du buruan Aita Santuak; «gauzak dauden daudenean utzi ezin dituena; jada ez du balio administrazio soil batek». Horregatik eskatzen digu «bertan behera uztera “beti horrela egin izan da” delako irizpide pastoral erosoa»; behin eta berriz errepikatzen du: «Guztiak gonbidatzen ditut ausart eta kreatzaile izatera, birpentsatzera elkarteen beraien xedeak, egiturak, ebanjelizatzeko estiloa eta metodoak».

Eliza-mota honen bila dihardu Frantziskok: kezka bakarra, gaur egungo munduari Jesusen Berri Ona komunikatzea izango duena. «Beldurra, erratzeari baino gehiago, egitura hauei lotzeari izatea espero dut: atxikitze faltsu bat ematen digutenei, epaile gupidagabe bihurtzen gaituztenei, patxadan gelditzeko modua ematen diguten ohiturei, kanpoan jendetza-mundua goseak ikusi eta Jesusek esaten digularik: Emaiozue zeuek jaten».

«Ateak irekirik dituen Eliza bat» eraiki dezagun nahi du Aita Santuak; izan ere, Ebanjelioaren alaitasuna gizon-emakume guztiei dagokie eta ezin baztertu dugu inor ere. Zer poza entzutea Aita Santuaren ahotik Elizaren ikusmolde hau: Jesusen Espiriturik jatorrena berreskuratzen dituena, mendetan barna errotutako jarrerak hautsiz! «Sarritan portatzen gara graziaren kontrolatzaile bagina bezala, eta ez bide emaile bezala. Alabaina, Eliza ez da aduana bat, baizik eta Aitaren etxea da, non guztiek baitute nork bere lekua, bere bizitza lorrean duela».

 

Bautismo del Señor (A) Mateo 3, 13-17

UNA NUEVA ETAPA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA.- Antes de narrar su actividad profética, los evangelistas nos hablan de una experiencia que va a transformar radicalmente la vida de Jesús. Después de ser bautizado por Juan, Jesús se siente el Hijo querido de Dios, habitado plenamente por su Espíritu. Alentado por ese Espíritu, Jesús se pone en marcha para anunciar a todos, con su vida y su mensaje, la Buena Noticia de un Dios amigo y salvador del ser humano.

No es extraño que, al invitarnos a vivir en los próximos años “una nueva etapa evangelizadora”, el Papa nos recuerde que la Iglesia necesita más que nunca “evangelizadores con Espíritu”. Sabe muy bien que solo el Espíritu de Jesús nos puede infundir fuerza para poner en marcha la conversión radical que necesita la Iglesia. ¿Por qué caminos?

Esta renovación de la Iglesia solo puede nacer de la novedad del Evangelio. El Papa quiere que la gente de hoy escuche el mismo mensaje que Jesús proclamaba por los caminos de Galilea, no otro diferente. Hemos de “volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio”. Solo de esta manera, “podremos romper esquemas aburridos en los que pretendemos encerrar a Jesucristo”.

El Papa está pensando en una renovación radical, “que no puede dejar las cosas como están; ya no sirve una simple administración”. Por eso, nos pide “abandonar el cómodo criterio pastoral del siempre se ha hecho así” e insiste una y otra vez: “Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades”.

Francisco busca una Iglesia en la que solo nos preocupe comunicar la Buena Noticia de Jesús al mundo actual. “Más que el temor a no equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: Dadles vosotros de comer”.

El Papa quiere que construyamos “una Iglesia con las puertas abiertas”, pues la alegría del Evangelio es para todos y no se debe excluir a nadie. ¡Qué alegría poder escuchar de sus labios una visión de Iglesia que recupera el Espíritu más genuino de Jesús rompiendo actitudes muy arraigadas durante siglos! “A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadotes. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa del Padre donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

ORAR CON EL EVANGELIO

*EPIFANÍA Y 2º DE NAVIDAD.

* El segundo Domingo después de la Navidad nos da la oportunidad de contemplar esta fiesta pero de forma meditativa, desde el “silencio” y “contemplación” “Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros”, Debemos entender este “nosotros” de modo totalmente universal: Jesús no ha venido solamente para algunos, sino para todos, para toda la humanidad de todos los tiempos.
“La LUZ BRILLA” en medio de la oscuridad. Jamás Dios ha estado ausente del mundo. Él no abandona nada de lo que ha creado, y menos la humanidad a quien tanto ama.
* Celebramos también la EPIFANÍA o MANIFESTACIÓN del Señor y esta fiesta nos hace reconocer que Dios ha vencido la barrera de la exclusión y de la incomunicación con otros pueblos y otras culturas.
Dios siempre tiene la iniciativa y eso es lo más maravilloso de la fiesta de la Epifanía. Dios mismo sale al encuentro del otro, del diferente, y revela su plan de salvación a todos los pueblos de la tierra.
La Epifanía que celebramos junto con el Misterio de la Encarnación y Nacimiento del Hijo de Dios, nos debe recordar que Dios ha querido “acampar” en “nuestra tienda”. Jesús es presentado a todos los pueblos, en la figura de los sabios de Oriente, como el camino auténtico de salvación. El evangelio nos dice: Se marcharon a su tierra “por otro camino”…
Celebrar pues la Epifanía, tiene que exigirnos como cristianos seguidores de Jesús, compromisos concretos de vida. Dios, abrió las puertas de la gracia a todos. Tenemos que rechazar todo aquello que nos imposibilita el acercamiento a los demás.

* ORACIÓN

* Niño Dios.
Tú que siendo Dios te hiciste hombre, y que has venido a mostrarnos el Amor del Padre para que vivamos con alegría nuestra fe en ti, sabiendo que Tu has venido para darnos vida y vida en abundancia, te pedimos que nos ayudes, a buscarte sin cansarnos, como los Magos, a desinstalarnos para encontrarte, a seguirte sin desanimarnos, superando dificultades, hasta que nos postremos ante ti para adorarte y reconocerte como nuestro Dios y Señor, como el Hijo de Dios vivo y verdadero, en quien y de quien recibimos vida y salvación. AMÉN

* SEGUIMOS ORANDO.

* Hacemos silencio interior y exterior. Contemplamos el Misterio… Los magos en camino… Llegan… Ofrecen… Adoran… y… “Marchan por otro camino”…
Que nosotros después de este rato de Contemplación, Oración, seamos capaces de “MARCHAR POR OTRO CAMINO”, el que nos ha señalado la LUZ DEL NIÑO…
* Señor Jesús, te damos gracias porque tu LUZ está presente en el mundo y quienes la buscan pueden hallarla.
Te pedimos Jesús, que la luz de la fe nos haga creer que otro mundo – como tú lo propones- es posible y está a nuestro alcance: por esto te pusiste a nuestro lado.
Que la alegría de haberte encontrado, como te encontraron los Magos, sea la fuerza que nos haga colaborar contigo buscando tus caminos siempre nuevos, viviendo más evangélicamente, formando familias y comunidades fraternas. AMÉN
ZURIÑE

MARÍA MADRE, 2º DOMINGO DE NAVIDAD Y EPIFANÍA, Fray Marcos

DIOS ES MADRE DE QUIEN DEPENDEMOS

Escrito por  Fray Marcos

Lc 2, 16-21

Es una fecha cargada de connotaciones profundamente humanas: La circuncisión e imposición del nombre a Jesús. La maternidad de María. El comienzo del año. El día de la paz. No me gusta tratar más de un tema en cada homilía, pero hoy tenemos que hacer una excepción. La fiesta quedaría incompleta si omitiéramos alguno de los aspectos. De todas formas, desde el punto de vista litúrgico, la más importante es la de María madre.

1º.- «María madre de Dios». Es la fiesta más antigua de María en occidente. Pablo VI la recuperó y la colocó en este día de la octava de Navidad y primero del año. La maternidad de María es un dogma. Esto no nos tiene que asustar, porque lo que de verdad importa es la manera de entender hoy esa verdad.

Fue definido en Éfeso en el 431. Pero no se trata de un dogma mariológico, sino cristológico. ¡Ya me hubiese gustado que en aquella época se hubieran interesado por la figura de una mujer como madre! La verdad es que, ni en los evangelios ni en los primeros escritos cristianos se preocuparon de María.

La mejor prueba de que en la definición de Éfeso no querían decir lo que después se entendió, es que tuvo que ser aclarada veinte años después por el concilio de Calcedonia (451). En este concilio se afirmó, que María era madre de Dios, pero «en cuento a su humanidad». ¿Qué queremos decir cuando hablamos de la humanidad de Dios?

Efectivamente, llamar a María «madre de Dios» porque fue la madre de Jesús, es violentar los conceptos. Jesús fue un ser humano que comenzó a existir en un momento determinado de la historia. Dios está fuera del tiempo y no puede tener ni principio ni fin.

Para entender el dogma de la «Theotokos» (la que pare a Dios), debemos tener en cuenta el contexto en que fue formulado. Era un intento de confirmar, que el fruto del parto de María fue una única persona: Jesús. Contra Nestóreo, que afirmaba dos personas en Jesús, una humana que era Jesús, y una divina, la segunda de la trinidad.

No debemos olvidar que el concilio de Éfeso lo promovió el mismo Nestóreo para condenar como hereje a Cirilo, que proclamaba una sola persona en Cristo. Faltó el canto de un duro, para que se saliera con la suya y condenaran como herejía lo que se definió como dogma.

Aunque no es lo que se definió, lo que se ha entendiendo del dogma, no deja de tener su importancia a la hora de pensar la realidad insondable de Dios. Que nos hayamos atrevido a dar una madre a Dios tiene unas connotaciones sicológicas incalculables. Manifiesta una necesidad de comprender a Dios desde nuestra realidad humana. Somos hijos de Dios y Él es a la vez Hijo de una mujer… Dios entrando en la dinámica humana y el hombre entrando en la dinámica divina. Llamar a María Madre es manifestar que es origen de algo tan importante como es la presencia de Dios en Jesús.

2º.- La circuncisión se hacía a los ocho días y era el rito religioso fundamental para el pueblo judío. Mucho más que el bautismo para nosotros. Implicaba ponerle un nombre, que en aquella época era muy importante y que en este caso no lo eligen ellos, sino que viene impuesto. Lo que significa el nombre «Jesús» (Dios salva) resume todo lo que fue su vida. La circuncisión suponía, además, la adhesión legal de la criatura al pueblo de Israel. Si era primogénito, como en el caso de Jesús, había que rescatarlo de la obligación de ofrecer al Señor todo primogénito, hombre o animal.

3º.- El comienzo del año supone traspasar una frontera. En el NT griego, encontramos dos palabras que traducimos por «tiempo», pero que tienen un significado muy diferenciado.

«Chronos» es el tiempo astronómico. Se refiere al paso de las horas, días y años… En principio, es lo que estamos celebrando hoy.

«Kairos«. Sería el tiempo humano. Es el tiempo oportuno para hacer algo importante que atañe a la condición humana de cada uno. Este es mucho más importante desde el punto de vista religioso. Se trata del tiempo que se me da a mí como oportunidad de crecer en el ser.

Nadie debería traspasar la frontera de un nuevo año sin hacer una reflexión sobre sí mismo, y valorar cómo está haciendo uso de algo tan importante y tan efímero como el tiempo cronológico.

Sabemos que Dios es amor y que el don de sí mismo es total, absoluto y eterno. Nunca se podrá «arrepentir» de ser lo que es para nosotros. Pero ese don no es una imposición desde fuera. Si el hombre no lo descubre y lo acepta, no significará absolutamente nada para él. La aceptación de ese don que es Dios, tenemos que hacerla desde la más profunda humanidad. No es suficiente una vida animal y racional plena. Es necesaria una perspectiva humana que sólo se da más allá de lo biológico y lo racional. Para que Dios llegue a nosotros, tenemos que concebirlo y tenemos que darle a luz.

4º.- El día mundial de la paz, Tal vez sea una de las carencias que más afecta al ser humano de hoy, porque la ausencia de paz es la prueba palpable de una falta de humanidad. Ahora bien, la reflexión que hacemos no puede quedarse en aspavientos y quejas sobre lo mal que está el mundo. No podemos descubrir lo que significa la paz, hablando de guerras y conflictos.

No son las contiendas internacionales, por muy dañinas que sean, las que impiden a los seres humanos alcanzar su plenitud. Los grandes conflictos internacionales los originamos nosotros con nuestras riñas y pendencias individuales. Si no hay paz a escala mundial, la culpa la tengo yo, que lucho a brazo partido por imponerme a los que están a mi alrededor. El egoísmo que impide la armonía en nuestras relaciones personales es el causante de las más feroces guerras a todos los niveles.

La paz no es una realidad que podamos buscar con un candil. La paz será siempre la consecuencia de unas relaciones verdaderamente humanas entre nosotros. Es muy deprimente que nos sigamos rigiendo por el proverbio latino: «si vis pacem parat vellum». Si te preparas para la guerra, es que estás pensando en quedar por encima del otro para esclavizarlo. Si no existe una auténtica calidad humana no puede haber una verdadera paz, ni entre las personas ni entre las naciones.

El primer paso en la búsqueda de la paz, tengo que darlo yo caminando hacia mi interior. Si no he conseguido una armonía interior; si no descubro mi verdadero ser y lo asumo como la realidad fundamental en mí, ni tendré paz ni la podré llevar a los demás. Este proceso de maduración personal es el fundamento de toda verdadera paz. Pero es también lo más difícil. Una auténtica paz interior se reflejaría en todas nuestras relaciones humanas, comenzando por las familiares y terminando por las internacionales.

¡Recupemos el shalom judío! En esa palabra se encuentra resumido todo lo que intento deciros en estas líneas. Nuestra palabra «paz» tiene connotaciones exclusivamente negativas: ausencia de guerra, ausencia de conflictos, etc. Pero el shalom se refiere a realidades positivas. Decir shalom significaría un deseo de que Dios te conceda todo lo que necesitas para ser auténticamente tú, incluida la misma presencia de Dios en ti.

El ser humano auténtico es el que ha superado el egoísmo, es decir, ha dejado de pretender que todo, personas y cosas, giren en torno a él. Aprender a amar, preocuparse de los demás, entrar en armonía, no sólo con los demás sino con toda la creación es la auténtica preparación para la paz. El que ama no pelea por nada ni pretende nada de los demás, sino que está encantado de que todos saquen provecho de él.

Meditación-contemplación

¡Convierte el Chronos en Kairos!

Esta es mi principal tarea como ser humano.

Tengo que aprovechar el «tiempo» que se me da.

Mi tiempo no puede ser sólo geológico o biológico.

Mi tiempo tiene que ser siempre «humano«.

……………

El tiempo que dedico a mí mismo,

puede ser el más humano y el más inhumano.

Conocerme mejor y crecer interiormente,

es el mejor camino para llegar a los demás.

………………

Sin interiorización no puede haber verdadera entrega a los demás.

Si descubro que todo lo que soy se debe a Otro,

será fácil que entre en la dinámica de unidad con los demás.

El Otro nos une a todos hasta identificarnos en el Uno.

……………………

Fray Marcos

 

EGUBERRIEN ONDOREN 2. IGANDEA, Joan 1, 1-18, 2014ko urtarrilak 1

BERRESKURATU EBANJELIOAREN FRESKOTASUNA-RECUPERAR LA FRESCURA DEL EVANGELIO

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joan 1, 1-18

ECLESALIA, 01/01/14 Joanen ebanjelioaren hitzaurrean, oinarrizko bi baieztapen datoz; kristau-fedea erro-errotik berrikustera eta bizitzera behartzen gaituzte; hogei mendeetan, Jesusen Ebanjelioari leialtasun koxkorra agertuz, bizi izandako hainbat desbideratze, murrizketa eta ikusmira baztertzeko.

Hau da lehenengo baieztapena: «Jainkoaren Hitza haragi egin da». Jainkoa ez da egon mutu, bere misterioan betiko hesitua. Hitz egin digu. Baina ez zaigu agertu kontzeptu eta doktrina arranditsuen bidez. Haren Hitza Jesusen biziera bihozkoian haragitu da, jenderik xumeenak ere ulertu eta onartzeko eran.

Hau dio bigarren baieztapenak: «Jainkoa ez du inork inoiz ikusi. Seme bakarrak, Aitaren altzoan den hark, agertu digu». Teologoak asko mintzo gara Jainkoaz, baina gutako inork ez du ikusi. Buruzagi erlijiosoak eta predikariak seguru mintzo gara Jainkoaz, baina gutako inork ez du ikusi haren aurpegia. Jesusek bakarrik, Aitaren Seme bakarrak soilik, adierazi digu nolakoa den Jainkoa, nola maite gaituen eta nola saiatzen den guztientzat gizatasun handiagoko mundu bat eraikitzen.

Bi baieztapen hauek daude Frantzisko aita santuaren egitarau berritzailearen hondo-ondoan. Horregatik nahi du Jesusen Ebanjelioan oinarrituriko Eliza bat, «Ebanjelioaren muinari zuzenean lotuak ez diren» irakaspenetan edo ohituretan korapilatu gabe. Horrela egin ezean, «hots egiten duguna ez da izango Ebanjelioa, baizik eta aukera ideologiko jakin batzuetatik datozen doktrina edo moral baten azpimarratzeak izango dira».

Argia da Aita Santuaren jarrera. Jesusengan bakarrik agertu zaigu Jainkoaren errukia. Horregatik, Ebanjelioaren lehen hots egite hark zuen indar eraldatzailera itzuli beharra dugu, Jesusen Berri Ona lausotu gabe eta «errepikatzearen errepikatzeaz bortxaz ezarri nahi den irakaspen-multzo handi batez obsesionatu gabe».

Eliza hau du gogoan Aita Santuak: Ebanjelioari bere indar erakargarria berreskuratzeko modua emango diona, kristau-fedea ulertu eta bizitzeko beste molde batzuez ilundu eta lausotu gabe. Horregatik, «Ebanjelioaren jatorrizko freskotasuna berreskuratzera gonbidatzen gaitu»: gauzarik ederren, handien, erakargarrien bezala eta, aldi berean, beharrezkoen bezala, Jesus hesitu gabe «geure eskema aspergarrietan».

Ez dugu zilegi, gaur egun, fedea bizitzea, geure kristau-elkarteetan Jesu Kristoganako eta haren Ebanjeliorako konbertsiora eragin gabe, Aita Santuak adierazten digun bezala. Berak eskatzen digu «bere orientabideak eskuzabal eta adorez gauzatzeko, debekuetan eta beldurrean gelditu gabe».

 

2 Domingo después de Navidad (A) Juan 1, 1-18

RECUPERAR LA FRESCURA DEL EVANGELIO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

 

ECLESALIA, 01/01/14.- En el prólogo del evangelio de Juan se hacen dos afirmaciones básicas que nos obligan a revisar de manera radical nuestra manera de entender y de vivir la fe cristiana, después de veinte siglos de no pocas desviaciones, reduccionismos y enfoques poco fieles al Evangelio de Jesús.

La primera afirmación es ésta: “La Palabra de Dios se ha hecho carne”. Dios no ha permanecido callado, encerrado para siempre en su misterio. Nos ha hablado. Pero no se nos ha revelado por medio de conceptos y doctrinas sublimes. Su Palabra se ha encarnado en la vida entrañable de Jesús para que la puedan entender y acoger hasta los más sencillos.

La segunda afirmación dice así: “A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer”. Los teólogos hablamos mucho de Dios, pero ninguno de nosotros lo ha visto. Los dirigentes religiosos y los predicadores hablamos de él con seguridad, pero ninguno de nosotros ha visto su rostro. Solo Jesús, el Hijo único del Padre, nos ha contado cómo es Dios, cómo nos quiere y cómo busca construir un mundo más humano para todos.

Esta dos afirmaciones están en el trasfondo del programa renovador del Papa Francisco. Por eso busca una Iglesia enraizada en el Evangelio de Jesús, sin enredarnos en doctrinas o costumbres “no directamente ligadas al núcleo del Evangelio”. Si no lo hacemos así, “no será el Evangelio lo que se anuncie, sino algunos acentos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas”.

La actitud del Papa es clara. Solo en Jesús se nos ha revelado la misericordia de Dios. Por eso, hemos de volver a la fuerza transformadora del primer anuncio evangélico, sin eclipsar la Buena Noticia de Jesús y “sin obsesionarnos por una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia”.

El Papa piensa en una Iglesia en la que el Evangelio pueda recuperar su fuerza de atracción, sin quedar obscurecida por otras formas de entender y vivir hoy la fe cristiana. Por eso, nos invita a “recuperar la frescura original del Evangelio” como lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y, al mismo tiempo, lo más necesario”, sin encerrar a Jesús “en nuestros esquemas aburridos”.

No nos podemos permitir en estos momentos vivir la fe sin impulsar en nuestras comunidades cristianas la conversión a Jesucristo y a su Evangelio a la que nos llama el Papa. Él mismo nos pide a todos “que apliquemos con generosidad y valentía sus orientaciones sin prohibiciones ni miedos”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Lc.2.16-21)

*SANTA MARÍA MADRE DE DIOS – PAZ

* Este primer día del año suele estar absorbido por el inicio del año nuevo, por los festejos de noche vieja y el cansancio que conllevan. Pero para nosotros, los que formamos la Iglesia, tiene un doble motivo de celebración: La solemnidad de Santa María, Madre de Dios y la jornada Mundial de la Paz.
* Celebramos a la Mujer que hizo posible que el Hijo de Dios naciese entre nosotros.
La familiaridad de María con la Palabra de Dios hace posible su “SÍ” y que esa Palabra se haga carne en ella. Gracias a María, y por Ella, hemos recibido el ser hijos por adopción, de Dios.
* María también es la figura de la Iglesia a la escucha de la Palabra de Dios.
María es también símbolo de la apertura a Dios y a los demás; ESCUCHA ACTIVA que interioriza, asimila, y en la que la Palabra se convierte en forma de vida. Y la Virgen de la “escucha”, vive en sintonía con la Palabra divina; “conserva en su corazón los acontecimientos de su Hijo”.
* Nosotros estamos llamados a tener esa familiaridad con la Palabra y que esa Palabra se encarne en nuestras vidas, en nuestro “estilo de vivir, de hablar, de comprometernos” comunicando esperanza y alegría.
* El evangelio hoy nos habla de los pastores (gente pobre y excluida). Ellos nos enseñan a ir como ellos hacia Belén (hay muchos belenes en esta sociedad). Ir hacia el encuentro de Jesús. Y pedir que sea Él quien nos enseñe el camino para vivir como personas pacificadoras. Más aún, como maría tenemos la misión de hacer posible que todos los que buscan encontrar a Jesús, puedan reconocerle como Salvador.
* Como creyentes en Jesús tenemos que aportar al mundo, allí donde estemos caminos para vivir la paz y la fraternidad, la levadura del evangelio que hemos acepado y procurar vivirlo cada día.
* ¡FELIZAÑO NUEVO! Eta ¡URTE BERRI ON!

* ORAMOS AL COMENZAR EL NUEVO AÑO, A DIOS NUESTRO PADRE,
COMO HIJOS.

*Jesús ha venido al mundo por María, a quien llamamos reina de la Paz. Ayúdanos, Padre, a saberla acoger como nuestra maestra y educadora, como lo fue para Jesús, para que nos haga receptores y comunicadores de tu amor y de tu Paz.
Dios y Padre de toda la humanidad, que has enviado a tu Hijo Jesús como Príncipe de la Paz, te suplicamos hoy por la Paz que tanto amas.
*Te pedimos por los países en guerra, para que se dejen las armas y resuelvan los conflictos con diálogo.
*Te pedimos perdón por las desigualdades que aún existen en nosotros.
Ayúdanos a superar las ambiciones de poder, tanto personales como políticas.
No nos dejes caer en la tentación de considerar nuestra forma de pensar como la única buena sin saber reconocer el bien y la verdad que hay en las demás personas.
*Madre de Dios y Madre nuestra, ayúdanos. AMÉN.

*SEGUIMOS ORANDO

Jesús de Nazaret: Tú guías sabiamente la Historia de tu Iglesia y de las naciones, te presentamos nuestras súplicas por medio de tu Madre María, mujer de Paz y bien.
Danos la Paz que promete tu Evangelio, aquella que el mundo no sabe dar. Enséñanos a construirla como fruto de la Verdad y de la Justicia.
Escucha nuestra oración que te la hacemos por medio de María Madre y envíanos tu Espíritu Santo para reconciliar en una gran familia a los corazones y a los pueblos.
Venga a nosotros el Reino del Amor, y confírmanos en la certeza de que Tú, Dios nuestro, Jesús de Nazaret, estás siempre con nosotros hasta el fin de los tiempos. AMÉN
* ZURIÑE , os desea un ¡FELIZ AÑO NUEVO! Lleno del DIOS-CON-NOSOTROS.
¡URTE BERRI ON!
ZURIÑE

*ORAR CON EL EVANGELIO.Mt.2,13-15;19-23

LA SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

* En la festividad de la Sagrada Familia, recordamos y celebramos que Dios quiso nacer dentro de una familia para que tuviera alguien que lo cuidara, lo protegiera, lo ayudara y lo aceptara como era.
Al nacer Jesús en una familia, el Hijo de Dios ha santificado la familia humana.
* ¿Cómo era la Sagrada familia?
Así creemos: María y José cuidaban a Jesús, se esforzaban y trabajaban para que nada le faltara. José era carpintero. Jesús le ayudaba. María se dedicaría a cuidar que no faltara nada en la casa.
* Ni que decir tiene que la vida de la sagrada familia fue dura: Huida a Egipto. Intentan volver a Israel, no pueden hacerlo. Y por fin Nazaret.
Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio.
Aquí tenemos que aprender a observar, a escuchar, a meditar. Aquí es donde sin darnos cuenta podemos comenzar a imitar la vida de Jesús. Aquí descubrimos quizá la importancia que tienen el ambiente, lugares, costumbres, prácticas religiosas, en una palabra todo aquello de lo que Jesús se sirvió para manifestarse a nuestro mundo.
Se nos ofrece además una lección de vida familiar.
Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera vida,
Aquí aprendemos también la lección del trabajo. Nazaret, la casa del “hijo del artesano”. Aquí comprendeos la austera pero redentora ley del trabajo humano, su dignidad, y… que quizá con dolor falta para muchos.
• Aquí, en Nazaret su primera lección es el SILENCIO. Tenemos que redescubrir de nuevo el valor del silencio tan necesario para nosotros que estamos aturdidos por tantos ruidos… Que el Silencio de Nazaret nos enseñe a escuchar en nuestro interior, esas llamadas que nos llevan al compromiso que el DIOS-CON-NOSOTROS nos puede pedir.
• ORACIÓN
Jesús de Nazaret, que viviste en familia con María y José. Hoy queremos pedirte por nuestras familias y las del mundo entero para que te hagas presente en ellas y seas nuestro Salvador.
Para que la familia encuentre su valor, quizá un poco perdido.
Jesús de Nazaret, te necesitamos entre nosotros. Llena nuestros hogares de tu Paz, de tu alegría, de tu cariño… Derrama tu Amor para que sepamos dialogar, entendernos, ayudarnos, para que aprendamos a acompañarnos y a sostenernos en el duro camino de la vida.
Danos paz y trabajo. Enséñanos a cuidar lo que tenemos y a compartirlo con los demás
También queremos darte gracias por todo lo que recibimos de la familia, de su ejemplo y
valentía en la dificultad. Por las alegrías y tanta cosa más.
María, Madre Buena, tu presencia, ternura y protección, también nos hace falta.
José, contagia nuestra vida de tu silencio, humildad y trabajo.
Jesús, José y María, preciosa y ejemplar familia y comunidad de Nazaret, ayúdanos a vivir en familia. AMÉN
ZURIÑE

NAVIDAD – DIOS SE HACE CARNE

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Nochebuena

Lc 2, 1-14

No hace falta ser un lince para descubrir la artificialidad del nacimiento en Belén. Una vez más mandan las Escrituras al decir que el Mesías nacería en Belén. Tanto Lucas como Mateo dan por supuesto el hecho, aunque lo explican de distinta manera. En Lucas se dan razones para justificar que Jesús nació en Belén. Mateo trata de justificar por qué terminó viviendo en Nazaret. Ambos resaltan la importancia de que el Mesías perteneciera al pueblo de Israel y además fuese descendiente de David, el rey por excelencia que había nacido allí.

Recordamos el nacimiento de Jesús, que sucedió en un lugar y en un momento determinado. Pero lo que celebramos está más allá del tiempo y del espacio.

En Dios no se distingue el ser del actuar. Dios todo lo que hace lo es. Estamos celebrando que en Jesús, Dios se manifestó. Si se manifestó a través de él, quiere decir que estaba en el, es decir, se encarnó en él. Pues bien, podemos estar seguros de que Dios es encarnación y nunca podrá dejar de encarnarse.

La realidad divina ni empieza ni termina, ni está aquí ni está allá, ni se crea ni se destruye. Para mí, Dios es exactamente el mismo que fue para Jesús. Si no se manifiesta en mí como se manifestó en Jesús, la culpa es solo mía.

En Jesús ha nacido un liberador. Pero en mí sigue habiendo un opresor, porque el salvador que hay en mí, aún no ha nacido.

Recordad: Lo que Dios hace en un ser humano, lo hace en todos. Lo que Dios ha hecho en el hombre Jesús, lo está haciendo hoy en mí.

El nacimiento de Cristo en Jesús fue tarea de toda su vida. Nada se le dio como cómoda posesión automática. También él tuvo que nacer de nuevo. El nacimiento del Espíritu tiene que ser consciente. Nunca puede ser un presupuesto, ni para Jesús ni para nadie. Se nos da gratis, pero hay que desenvolver el regalo, y la envoltura tiene muchas capas que nos fascinan y nos invitan (tientan) a quedarnos ahí.

Miremos hacia dentro. Cuando Pablo nos dice que somos otro Cristo, quiere decir algo muy real. Dios está en mí. «Yo y el Padre somos uno», no es símbolo, sino realidad más real que el Belén, los pastores, los magos y los ángeles juntos.

El portal de Belén no es más que un símbolo, pero dentro de mí, está la realidad de un Dios identificado conmigo. Tengo que descubrir el Niño en mí. Toda la magia y la luz que puedo percibir en esa escena externa, está dentro de mí.

No permitáis que la Navidad quede fuera de vosotros, descubridla y vividla dentro. Entonces la llevaréis con vosotros a todas partes y os permitirá caminar, y los que os vean, podrán caminar también a esa luz.

La buena noticia no es que «en la ciudad de David os ha nacido un Salvador», sino que dentro de ti está ese salvador y puedes darle a luz en cualquier instante. Para eso estás aquí. Está dentro de ti, pero tan envuelto en trapos, que puedes no verlo.

Como los pastores, puede que no lo creamos, pero por si acaso, deberíamos acercarnos sigilosos. Celebrar la navidad es dar a luz en nosotros a ese Niño, para que todos puedan ver que Dios sigue naciendo aquí y ahora.

No celebramos un recuerdo. Atrevámonos a vivir una realidad presente y actual. Dios será siempre un Niño que yo tengo que dar a luz.

Si miro demasiado hacia fuera, puedo quedar deslumbrado por las lucecitas de las estrellas o por los cantos de los ángeles, pero me perderé el verdadero tesoro que está escondido en mí y en cada uno de los seres humanos.

Para Dios, los pastores, despreciados por la sociedad de entonces, son lo preferidos. Dios ve su verdadero valor y los llama a su salvación. Otros en cambio le cierran las puertas.

Un pesebre es comedero. Este evangelio se escribió cuando la eucaristía era ya práctica litúrgica significativa para el cristiano. Sin duda quiere hacernos pensar en Cristo pan de vida.

Os ha nacido un salvador. Está reflejando las expectativas que los judíos tenían con relación al Mesías. Los cristianos cambiaron sustancialmente el significado de la salvación, pero siguieron manteniendo el lenguaje aplicando conceptos distintos a palabras idénticas.

Aquí se precisa que la salvación es para los marginados, para los que no contaban nada en aquella sociedad, ni desde el punto de vista social ni religioso.

Y en la tierra paz. ¡Ojalá descubriéramos el profundo significado de esta palabra! La paz no es ausencia de problemas. No se trata solo de ausencia de guerras, de conflictos, de refriegas. La paz es la consecuencia de una armonía, primero interna, luego hacia los demás.

Desde lo divino que hay en nosotros, sería impensable cualquier guerra. Dios está siempre en paz, y ¡mira que le hacemos la puñeta! Si Dios me acepta como soy, ¿por qué no puedo aceptar a los demás? Descubre que al rechazarlos, rechazamos a Dios.

Navidad

Jn 1, 1-18

Anoche nos hablaban de un Niño, del pesebre, de pastores, de ángeles. En esta mañana nos habla del Verbo, Palabra preexistente, de Dios eterno y trascendente. Es una prueba más de que nos encontramos ante algo indecible.

Curiosamente termina diciendo exactamente lo mismo: y la PALABRA se hace carne, Niño. Los dos relatos, como buenos subalternos, te colocan ante el misterio, pero el que tienes que torearlo eres tú. Sólo tú puedes adentrarte en la realidad que está en ti, «más dentro de ti mismo que lo más íntimo de ti mismo». Pero está ahí, y sólo tú puedes descubrir ese tesoro y disfrutar de él.

La encarnación sólo tiene realidad dentro de ti, como sólo tuvo realidad dentro de Jesús, no fuera, en acontecimientos o fenómenos externos. Sólo dentro de ti y dentro del otro. Buscarlo en otra parte es engañarte.

Dice un cuento oriental: Un señor que pasaba por la calle, ve a su vecino que está buscando algo enfrente de su casa. ¿Qué es lo que has perdido? Le pregunta. La llave de mi casa. Yo te ayudaré a encontrarla. Pasa media hora y la llave no aparece. ¿Pero donde la has perdido? le pregunta el vecino. Dentro de casa. ¿Entonces por que la estás buscado aquí? Es que aquí hay más luz… Si no vivo lo que hay de Dios en mí, jamás lo descubriré ni en los acontecimientos ni en los demás ni en Jesús.

Aunque el domingo segundo de Navidad volvemos a leer este evangelio, voy a adelantar una frase: en latín: «et Deus erat Verbum». La traducción puede ser: «y Dios era la Palabra». También podría traducirse por «un ser divino era el proyecto», puesto que en esta frase «Theos» no lleva artículo. En castellano también podemos traducir: «y la Palabra era Dios».

Pero debemos tener en cuenta que no se explica lo que es la Palabra por lo que es Dios, sino al revés, Se explica lo que es Dios por lo que es la Palabra.

Dios es el que se hizo hombre, y si se hizo hombre en Jesús, es que se hace hombre en todos los seres humanos. Por el contrario, si es Jesús el que se hace Dios, nosotros quedaremos al margen de lo que allí pasó. El despiste está asegurado.

No creernos que Dios se ha hecho hombre, y hacemos decir al evangelio lo que nos interesa que diga. No es el hombre el que tiene que escalar las alturas del cielo para llegar a ser Dios, ha sido Dios el que se ha abajado y ha compartido su ser con el hombre. Eso es lo que significa la encarnación.

Por medio de Jesús, podemos llegar a saber lo que es Dios. Pero un Dios que no está ya en la estratosfera ni en los templos ni en los ritos sino en el hombre… Las consecuencias de esta verdad en nuestra vida religiosa serían tan demoledoras que nos asustan; por eso preferimos seguir pensando en un Jesús que es Dios, pero dejando bien claro que eso no nos afecta a nosotros.

Meditación-contemplación

Dios es encarnación y se está encarnando siempre.

Esa verdad teórica, tengo que hacerla vida en mí.

Dios se ha hecho carne en mi propia carne,

Pero no es mi carne, sino mi Espíritu.

…………..

Mi verdadero ser, lo que hay de mí más allá de lo biológico,

es el mismo Dios que fundamenta todo mi ser.

Si consigo olvidarme de «mí», soy Dios.

Si me olvido de Dios, soy nada.

……………

Atrévete a atravesar el «desván» de tu falso yo.

No te importe el tiempo que tardes en conseguirlo.

No tienes prisa, es la tarea de toda tu vida.

Lo que descubras será la perla que vale más que todo lo imaginable.

……………………

Fray Marcos

 

JAUNAREN JAIOTZA-EL NACIMIENTO DEL SEÑOR, Abenduak 25, José A. Pagola

JAINKOAREN ASMOARI IREKIRIK-ABIERTAS AL PROYECTO DE DIOS

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Mateo 2,13-15. 19-23

Ebanjelioetako kontakizunek ez dute inolako dudarako biderik uzten. Jesusen arabera, Jainkoak asmo bat du, egitasmo bat: munduan giza familia handi bat eraikitzea. Asmo honek erakarririk, Jesus guztiz emanik bizi da gizon-emakume guztiek Jainkoa Aitatzat har dezaten eta guztiek anai-arreba bezala bizitzen ikas dezaten. Hau da bidea gizadiaren salbaziorako.

Zenbait jendek uste du, gaur egungo familia gainbehera doala, «kristau-familiaren» ideal tradizionala galdu omen delako. Beste batzuentzat, edozein berritasun da aurrerapena, gizarte berri baterantz. Baina, nolakoa da Jainkoaren asmo gizatartzaile horri irekia den familia bat? Zein ezaugarri nabarmenduko genituzke hartan?

Maitasuna senar-emazteen artean. Hori da lehenengoa. Etxea bizirik da, gurasoek elkar maite dutenean, elkar sostengatzen dutenean, elkarrekin partekatzen dituztenean atsekabea eta poza, barkatzen, solas egiten, konfiantza dutenean. Familia gizatasuna galtzen hasten da berekoikeria, sesioak eta ezin ulertuak hazten direnean.

Gurasoen eta seme-alaben arteko harremanak. Ez da aski senar-emazteen arteko maitasuna. Gurasoak eta seme-alabak elkarren aurka jartzen direnean, kasik inolako komunikaziorik gabe, ezinezko bihurtzen da famili bizitza, alaitasuna galtzen da, guztiek sufritzen dute. Familiak konfiantza-giroaren premia du, guztien ona buruan izateko.

Ahulenak direnekiko arreta. Guztiek aurkitu behar dute etxean harrera, sostengua eta ulermena. Alabaina, are gizatasun handiagoa izaten du familiak txikienei maitasun eta txera eskaintzen zaienean, adin handikoei begirunea eta pazientzia agertzen zaienean, gaixoei eta ezinduei ardura berezia azaltzen zaienean, gaizki pasatzen ari denari hor konpon esaten ez zaionean.

Premian direnentzat irekirik. Familia batek gizatasun handiagoko mundu baten alde lan egiten du, bere problemen eta probetxuen munduan hesiturik ez, baizik eta beste familia batzuen premiei begira bizi denean: familia hautsiak direla, egoera gatazkatsu eta mingarrian bizi eta sostengu eta ulermen premia dutenak; lanik gabe eta inolako sarrerarik gabe bizi diren familia direla, laguntza materialaren premia dutenak; etorkinen familiak direla, harrera eta adiskidetasuna eskatzen dutenak.

Fedean haztea. Familian ikasten da gauzarik garrantzizkoenak bizitzen. Horregatik, gunerik inportanteena da Jainko on horrengan, guztien Aita horrengan sinesteko; Jesusen biziera ezagutzeko; Jesusen Berri ona aurkitzeko; mahaiaren inguruan elkarrekin otoitz egiteko; Jesusen jarraitzaileen elkartean parte hartzen ikasteko. Kristau-familia hauek benetan ari ohi dira parte hartzen Jainkoak nahi duen mundu zuzenago, duinago eta zoriontsuago hori eraikitzeko. Bedeinkazio bat dira gizartearentzat.

La sagrada familia (A) Mateo 2,13-15. 19-23

ABIERTAS AL PROYECTO DE DIOS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 25/12/13.- Los relatos evangélicos no ofrecen duda alguna. Según Jesús, Dios tiene un gran proyecto: construir en el mundo una gran familia humana. Atraído por este proyecto, Jesús se dedica enteramente a que todos sientan a Dios como Padre y todos aprendan a vivir como hermanos. Este es el camino que conduce a la salvación del género humano.

Para algunos, la familia actual se está arruinando porque se ha perdido el ideal tradicional de “familia cristiana”. Para otros, cualquier novedad es un progreso hacia una sociedad nueva. Pero, ¿cómo es una familia abierta al proyecto humanizador de Dios? ¿Qué rasgos podríamos destacar?

Amor entre los esposos. Es lo primero. El hogar está vivo cuando los padres saben quererse, apoyarse mutuamente, compartir penas y alegrías, perdonarse, dialogar y confiar el uno en el otro. La familia se empieza a deshumanizar cuando crece el egoísmo, las discusiones y malentendidos.

Relación entre padres e hijos. No basta el amor entre los esposos. Cuando padres e hijos viven enfrentados y sin apenas comunicación alguna, la vida familiar se hace imposible, la alegría desaparece, todos sufren. La familia necesita un clima de confianza mutua para pensar en el bien de todos.

Atención a los más frágiles. Todos han de encontrar en su hogar acogida, apoyo y comprensión. Pero la familia se hace más humana sobre todo, cuando en ella se cuida con amor y cariño a los más pequeños, cuando se quiere con respeto y paciencia a los mayores, cuando se atiende con solicitud a los enfermos o discapacitados, cuando no se abandona a quien lo está pasando mal.

Apertura a los necesitados. Una familia trabaja por un mundo más humano, cuando no se encierra en sus problemas e intereses, sino que vive abierta a las necesidades de otras familias: hogares rotos que viven situaciones conflictivas y dolorosas, y necesitan apoyo y comprensión; familias sin trabajo ni ingreso alguno, que necesitan ayuda material; familias de inmigrantes que piden acogida y amistad.

Crecimiento de la fe. En la familia se aprende a vivir las cosas más importantes. Por eso, es el mejor lugar para aprender a creer en ese Dios bueno, Padre de todos; para conocer el estilo de vida de Jesús; para descubrir su Buena Noticia; para rezar juntos en torno a la mesa; para tomar parte en la vida de la comunidad de seguidores de Jesús. Estas familias cristianas contribuyen a construir ese mundo más justo, digno y dichoso querido por Dios. Son una bendición para la sociedad.