*ORAR CON EL EVANGELIO.(Jn.10.1-10)

  • DOMIN GO 4º PASCUA –A- MAYO 11 DE 2014
  • “Yo soy el buen Pastor –dice el Señor- conozco mis ovejas y las mías me conocen”
  • “Yo soy la puerta de las ovejas”

Jesús es la puerta, la única puerta del pastor, que se acerca al redil a la luz del día, porque viene a cuidar y guiar y no a robar.

Este próximo domingo celebramos el día del Buen Pastor, un símbolo para todos nosotros. Hoy todos queremos ser buenas ovejas y buenos pastores.

Y aunque la figura del pastor va desapareciendo de nuestro en torno, algo nos está pidiendo a gritos la necesidad de recuperar, los valores humanos y religiosos que simbolizan la “alegoría del Buen Pastor.
La figura del pastor, con su cayado y su zurrón, llevando al hombro el cordero la oveja herida, acompañado de su fiel amigo el perro, ha sido siempre en la lectura de la Biblia y de nuestros pueblo
De ahí que Jesús dijese un día a sus discípulos:            “Yo soy el buen Pastor, el que da la vida por sus ovejas”.

Esos valores de Jesús, el Buen Pastor, los tenemos que encarnar, hoy en día y trabajar por ellos toda la Comunidad Cristiana para que esta, siga creciendo.
Entre las muchas cualidades del Buen Pastor, en los textos de la Biblia podemos destacar: El conocimiento del rebaño, su defensa, su cuidado.
No es un conocimiento frío; calculador. Las conoce por su intimidad, su nombre, tal como son.
Es un conocimiento amoroso, cariñoso, comprensivo, porque son fruto de su Amor.

Cuando el Pastor dice “Mis ovejas”, siente cariño. Son mis ovejas las que me escuchan y siguen. Y un amor así exige una respuesta adecuada. La primera forma “La escucha”, La “escucha” de la Palabra de Dios. Dios quiere entrar en diálogo con nosotros.
Tenemos que tener en cuenta, un detalle que nos dice Jesús en el evangelio sobre las ovejas.

“Todavía tengo otras ovejas que he de cuidar”

Jesús nunca se contentaba con las ovejas que tenía, sabía que había muchas otras necesitadas de su Palabra y de su presencia como Pastor.

Para todos nosotros es una llamada a la EVANGELIZACIÓN, con nuestra palabra, vida, testimonio, colaboración. El cristiano, como EL BUEN PASTOR debe aspirar a llegar a otras ovejas. Nosotros también tenemos que buscarlas para incorporarlas al rebaño. No olvidemos cual es nuestro ejemplo a seguir:
JESUS EL BUEN PASTOR.

* ORACIÓN

Jesús de Nazaret: Hoy a Zuriñe, se le ocurre hacer la oración, por los Sacerdotes, especialmente por los de esta Parroquia, pagando así un poco lo que hacen por nosotros. O mejor te pedimos a ti Jesús Buen Pastor que les pagues su servicio a la parroquia, y a nuestra familia de cristianos. Dales fuerza para que sigan anunciando el Evangelio como buenos Pastores. Ayúdales, Señor, a acompañarnos en la búsqueda de Dios

en medio de la vida, a llenarnos de esperanza en los momentos duros, a acompañarnos en la enfermedad y a la hora de la muerte y también en las alegrías. A que nos ayuden a llenar nuestra vida de sentido, a descubrir un mundo nuevo a los jóvenes, a darnos ilusión por la vida a los niños y a los mayores.

Sin olvidarnos, que ellos lo deben hacer y también nosotros, siguiendo el ejemplo de

“JESÚS, NUESTRO BUEN PASTOR”

También pedimos para que surjan nuevas vocaciones, Sacerdotales, y religiosas

¡Ojala!, Buen Pastor, te descubramos como “LUZ” y “SALVACIÓN”. AMÉN

ZURIÑE

SEGUIMOS ORANDO
Jesús Buen Pastor, queremos seguir tus pasos. Danos tu Espíritu, para aprender a vivir en la misericordia., para perseverar en nuestra búsqueda, para seguir en camino, para animarnos a la esperanza activa de hacer un Reino de paz, para imitar tu entrega haciendo el bien en nuestros días, para con valentía denunciar las injusticias y construir un mundo justo, donde exista igualdad y fraternidad real, donde haya pan para todos y la libertad sea una luz que ilumine a todas las personas para seguirte como CAMINO, VERDAD Y VIDA. AMÉN. ZURIÑE


PASKOALDIKO 4. IGANDEA: BESTE HARREMAN BAT JESUSEKIN-NUEVA RELACIÓN CON JESÚS

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joan 1, 1-10

FE ADULTA

ECLESALIA, 07/05/14 Kristau-elkarteetan beste harreman bat behar dugu bizi Jesusekin, harekiko harremana biziberrituz. Deliberatuki jarri behar dugu bera geure bizitzaren bihotzean. Ohikeriazko moduan aitortutako Jesus batetik, bizigiroan onartutako Jesusengana igaroz. Joanen ebanjelioak garrantzizko hainbat iradokizun egiten ditu ardiek beren Artzainarekin bizi behar duten harremanaz hitz egitean.

Lehenengoa da, «haren ahotsa entzutea», beraren freskotasun eta jatortasun betean hartuz. Nahastu gabe tradizioekiko errespetuarekin edota modaren berritasunarekin. Nahastu edo zoratu gaitzaten utzi gabe beste ahots arrotz batzuek, Elizaren barnean entzuten badira ere, Berri Ona komunikatzen ez dutenek.

Garrantzizkoa da, Jesusek «geure izenaz» dei egiten digula sentitzea. Hark berak erakar gaitzan utziz. Konturatzea pixkana, eta aldioro poz handiagoz, inork ez diela erantzuten Hark bezala gure galdera erabakitzaileenei, gure gurari sakonenei eta gure azken premiei.

Erabakitzailea da, Jesusi «jarraitzea». Kristau-fedea ez datza Jesusez gauzak sinestean, baizik hari berari sinestean: harengan konfiantza izanez bizitzean. Haren bizierak inspira gaitzan uztean, geure bizitza norabidetzeko argiro eta erantzukizunez.

Bizi-arazoa da ibiltzea, Jesus «geure aurrean» dugula. Ez egitea geure bizitzaren ibilbidea geuk bakarrik. Esperimentatzea halakoren batean, era traketsean bada ere, posible dela bizitza bizitzea bere hondo-hondoan arnastuz; Jesusengan eskaini zaigun Jainko horrengan arnastuz, geure teoria guztiak baino gizatarrago, adiskideago, hurbilago eta salbatzaileago eskaintzen zaigun horrengan, alegia.

Jesusekiko harreman bizi hau ez da jaiotzen gugan era automatikoan. Iratzarriz joan ohi da gure barnean era hauskor eta apalean. Hasiera batean, desio huts bezala kasik. Oro har, duda-mudaz, galdekizunez eta uzkurtasunez inguraturik hazi ohi da. Alabaina, ez dakit nola, iristen da une bat, zeinetan Jesusekiko ukipena deliberatuki hasten baita gure bizitza markatzen.

Konbentzimendua dut, kristau sentitzen garenon bihotzean momentu hauetan erabakiko dela, hein handian, gure fedearen etorkizuna. Gaur egun berean, biziberritzen edota itzaltzen ari da fedea gure parrokietan eta elkarteetan, haietako kide garen apaizen eta fededunen bihotzean.

Federik eza gure baitan sartzen hasten da, Jesusekiko gure harremana indarra galtzen hasten den momentutik, edota ohikeria, axolarik eta ardurarik eza direla-eta erdi lo gelditzen da. Horregatik, Frantzisko aita santuak aitortu du «gune motibagarri eta saneagarriak sortu beharrean garela… Jesusekiko fedea eraberritzeko lekuak, alegia». Jesusen deia entzun beharra dugu.

4 Pascua (A) Juan 1, 1-10
NUEVA RELACIÓN CON JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 07/05/14.- En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su Pastor.

Lo primero es “escuchar su voz” en toda su frescura y originalidad. No con fundirla con el respeto a las tradiciones ni con la novedad de las modas. No dejarnos distraer ni aturdir por otras voces extrañas que, aunque se escuchen en el interior de la Iglesia, no comunican su Buena Noticia.

Es importante sentirnos llamados por Jesús “por nuestro nombre”. Dejarnos atraer por él personalmente. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas.

Es decisivo “seguir“ a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona. Inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad.

Es vital caminar teniendo a Jesús “delante de nosotros”. No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías.

Esta relación viva con Jesús no nace en nosotros de manera automática. Se va despertando en nuestro interior de forma frágil y humilde. Al comienzo, es casi solo un deseo. Por lo general, crece rodeada de dudas, interrogantes y resistencias. Pero, no sé cómo, llega un momento en el que el contacto con Jesús empieza a marcar decisivamente nuestra vida.

Estoy convencido de que el futuro de la fe entre nosotros se está decidiendo, en buena parte, en la conciencia de quienes en estos momentos nos sentimos cristianos. Ahora mismo, la fe se está reavivando o se va extinguiendo en nuestras parroquias y comunidades, en el corazón de los sacerdotes y fieles que las formamos.

La increencia empieza a penetrar en nosotros desde el mismo momento en que nuestra relación con Jesús pierde fuerza, o queda adormecida por la rutina, la indiferencia y la despreocupación. Por eso, el Papa Francisco ha reconocido que “necesitamos crear espacios motivadores y sanadores… lugares donde regenerar la fe en Jesús”. Hemos de escuchar su llamada. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

4º DOMINGO DE PASCUA: «JESÚS NOS COMUNICA SU MISMA VIDA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Jn 10, 1-10

Aunque el evangelio de hoy ya no hable de apariciones, no nos apartamos del tema pascual, pues afirma expresamente: «Yo he venido para que tengan Vida y la tengan abundante». Éste es el verdadero tema de Pascua.

Hay que tener en cuenta que el evangelio de Juan no reproduce las palabras de Jesús, sino una teología muy elaborada sobre su persona. Lo que Juan pone en boca de Jesús nos está diciendo lo que de él pensaban los cristianos de finales del siglo I en la comunidad donde se escribe el cuarto evangelio, no lo que pudo decir él cuando andaba por Galilea. Esto que vivió una comunidad cristiana, es para nosotros muy interesante porque nos habla de una vivencia provocada por Jesús Vivo.

En el v. 6 se nos dice que se trata de una comparación o semejanza. Una comparación no se puede entender si no se conocen los dos términos de la misma. El relato nos habla de la puerta y del pastor. En el fondo es la misma metáfora, porque la única puerta de aquellos apriscos donde se guardaban las ovejas, era el pastor.

Si queremos entender algo, no debemos pensar en los grandes rebaños de hoy, que son explotaciones ganaderas, sino en familias que tenían 5 ó 10 ovejas o cabras, que eran imprescindibles para la economía de la familia.

Por la noche, después de haber llevado a pastar cada uno las suyas, se reunían todas en un aprisco, que consistía en una cerca de piedra con una entrada muy estrecha para que tuvieran que pasar las ovejas de una en una y así poder contarlas, tanto a la entrada como a la salida. Esa entrada no solía tener puerta, sino que un guarda, allí colocado, hacía de puerta y las cuidaba durante la noche. El mismo guarda tenía que estar atento para que salieran solo las de cada propietario.

Por la mañana cada pastor iba a sacar las suyas para llevarlas a pastar. Esto se hacía por medio de un silbido o de una voz que las ovejas conocían muy bien. Incluso tenían su propio nombre como nuestros perros hoy. Cuando oían la voz, las ovejas que se identificaban con esa voz, salían.

Con estos datos se entiende perfectamente el relato. Jesús se identifica con ese pastor/dueño que cuida las ovejas como algo personal, pero no porque de ellas depende su familia, sino porque le interesan las ovejas por sí mismas.

Hoy no cabe duda de que nos habla de símbolos. Las ovejas son, en el evangelio de Juan, el pueblo oprimido por los dirigentes judíos. Estos son los ladrones y bandidos. Ladrones, porque se apoderan de lo que no es suyo. Bandidos, porque utilizan la violencia para someter a los más débiles. El relato empieza precisamente por una referencia a esos dirigentes, que deberían ser pastores, pero que en realidad son ladrones y bandidos.

En el AT hay referencias muy concretas, sobre todo (Ez 34,2-5), a esos pastores que en vez de cuidar de las ovejas, se pastorean a sí mismos y utilizan las ovejas en beneficio propio.

Las ovejas atienden a su voz porque la conocen. Una frase con profundas resonancias bíblicas. Oír la voz del Señor es conocer y obedecer. Su voz es liberadora. Las llama por su nombre, porque para él no existe la masa; cada una tiene nombre propio. Cada ser humano es único e irrepetible. Cada uno es necesario para Dios y para el mundo.

Las que escuchan su voz, salen de la institución opresora y quedan en libertad. Jesús no viene a sustituir una institución por otra. No las saca de un corral para meterlas en otro. No son los miembros de la comunidad los que deben estar al servicio de la institución ni de la autoridad. Es la institución y la autoridad la que debe estar al servicio de cada uno.

En un mismo aprisco había ovejas de muchos dueños, por eso dice que saca todas las suyas. Porque son suyas, conocen su voz y le siguen. El texto quiere dejar bien claro que las ovejas no podían salir por sí mismas del estado de opresión, porque para ellas no había alternativa. Es Jesús el que les ofrece libertad y capacidad para decidir por sí mismas.

Los dirigentes judíos son «extraños», que no buscan la vida de las ovejas. Ellos las llevan a la muerte. Jesús les da vida. La diferencia no puede ser más radical.

Él camina delante y las ovejas le siguen. Esto tiene más miga de lo que parece. Jesús recorrió de punta a cabo una trayectoria humana. Esa experiencia nos sirve a nosotros de guía para recorrer el mismo camino. Para nosotros, esto es difícil de aceptar, porque tenemos una idea de Jesús-Dios que pasó por la vida humana de manera ficticia y con el comodín de la divinidad en la chistera. Ese Jesús no tendría ni idea de lo que significa ser hombre, y por lo tanto no podría servirnos de modelo a seguir.

Yo soy la puerta. No se refiere al elemento que gira para cerrar o abrir, sino al hueco por donde se accede a un recinto. El pastor que las cuidaba era la única puerta. Por eso dice que es la puerta de las ovejas, no del redil. Todos los que han venido antes, son ladrones y bandidos, no han dado libertad/vida a las ovejas.

Son tres los productos interesantes de las ovejas: leche, lana y carne. Los pastores buscan ese interés. A ninguno le interesan las ovejas». A las ovejas tampoco pueden interesarles esos pastores.

Entrar por la puerta que es Jesús, es lo mismo que «acercarse a él», «darle nuestra adhesión»; esto lleva consigo asemejarse a él, es decir, ir como él a la búsqueda del bien del hombre. Él da la vida definitiva, y el que posee esa Vida, quedará a salvo de la explotación. Él es la alternativa al orden injusto.

En Jesús, el hombre puede alcanzar la verdadera salvación. «Podrá entrar y salir», es decir, tendrá libertad de movimiento. «Encontrará pastos», dice lo mismo que «no pasará hambre, no pasará sed». Así se identifica el pasto con el pan de vida que es él mismo. Juan hace un juego de palabras: pasto (nomê) y Ley (nomos). La Ley sustituida por el amor.

Yo he venido para que tengan Vida y les rebose. El ladrón (dirigentes) no sólo roba, despoja a la gente del pueblo de lo que es suyo, sino que sacrifica a las ovejas, es decir, les quita la vida. La misión de Jesús es exactamente la contraria: les da Vida y las restituye en su verdadero ser. Los jerarcas les arruinan la vida biológica. Jesús les da la verdadera Vida y con ella la biológica cobra pleno sentido.

Jesús no busca su provecho ni el de Dios. Su único interés está en que cada oveja alcance su propia plenitud.

Aunque la lectura de este domingo se termina aquí, es muy importante el versículo siguiente para entender el verdadero significado del párrafo. «El pastor modelo se entrega él mismo por las ovejas».

Hay que atender con mucho cuidado a la traducción. El griego dice: «el modelo de pastor» (ho poimên ho kalos). La expresión denota excelencia (el vino en 2,10). Sería el pastor por excelencia. «kalos» significa: bello, ideal, modelo de perfección.

No se trata solo de resaltar el carácter de bondad y de dulzura. La traducción «buen pastor», queda un poco endeble y se aleja del verdadero mensaje. En griego hay una palabra (agathos), que significa «bueno»; pero no es la que aquí se emplea. Esta simple rectificación evitaría muchos malentendidos.

Jesús es para aquella comunidad y para nosotros hoy, el único pastor.

Se entrega él mismo («tên psykhên autou tithesin») = entrega su vida. En griego hay tres palabras para designar vida: zoê, bios y psukhê; pero no significan lo mismo. Si no se tienen en cuenta las diferencias, puede causar confusión. El evangelio dice psykhên = vida sicológica, no biológica. Se trata de poner a disposición de los demás todo lo que uno es como ser humano, mientras vive, no muriendo por ellos.

La característica del pastor modelo es que pone toda su vida al servicio de las ovejas para que vivan, sin limitación alguna. Al hacer esto, pone en evidencia la clase de Vida que posee y manifiesta la posibilidad de que todos los que le siguen tengan acceso a esa misma Vida.

Meditación-contemplación

«Yo he venido para que tengan Vida y la tengan abundante».

Si ese es el objetivo de Jesús, debe ser también el mío.

Ningún otro objetivo puede ser suficiente para mí.

Ni doctrina ni culto ni moral pueden sustituir a la vivencia.

………………

La VIDA ya está en mí, pero tengo que alimentarla y vivirla.

Se trata de la misma Vida de Dios. «Yo vivo por el Padre».

Está en nosotros antes de empezar a existir,

pero tengo que tomar conciencia de ella y dejar que se desarrolle.

…………….

Si no despliego esa Vida, mi humanidad quedará frustrada;

mis posibilidades de SER humano quedarán disminuidas;

mi conocimiento, reducido a simple ciencia;

mi felicidad será siempre incompleta, porque será solo hedonismo.

……………

Fray Marcos

 

* ORAR CON ELEVANGELIO. (Lc. 24. 13-35)

· DOMINGO 3º DE PASCUA –A- MAYO 4 de 2014

* Dos discípulos de Jesús, que no pertenecían al grupo de los doce (lo dice el nombre de uno de ellos, Cleofás), salen de Jerusalén y se dirigen a la aldea de Emaus, el primer día de la semana cuando ya ha resucitado su Maestro. Aunque ellos que algo han oído, no se lo crean., se ponen en camino, huyendo de la ciudad, y tal vez temerosos por ser del grupo de Jesús. De repente se les une un viajero, es el mismo Jesús. Se cumple lo dicho en Mt. 18,20: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

* No caminan en silencio, llevan una conversación muy animada. Es tan vivo el recuerdo que les ha dejado la convivencia con Jesús que enseguida, se lo empiezan a contar al viajero, pero claro, sólo de su Pasión y su Muerte… cuando acaban ellos, Jesús les empieza a explicar las Escrituras (La Hª del Pueblo elegido). A ellos mientras hablaba Jesús, cuentan, se les encendía el corazón…

* Cuando llegaron a Emaús era ya el atardecer. Ellos acogedores le insisten que se quede con ellos y que ya seguiría el viaje al día siguiente.

* Le piden que sea El que presida la cena, como huésped distinguido. Algo les decía el corazón.
Y como era costumbre Jesús, tomó el pan para repartirlo: “Tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio” Lc. 24,30. En ese momento, reconocieron a Jesús. Y todo cambia. Jesús desaparece, pero ellos ya han recuperado la fe y la esperanza.

* La experiencia del encuentro con Jesús los lanza de nuevo al camino, se despierta en ellos la “misión que Jesús les había encomendado”. No importa la oscuridad de la noche. Se ha borrado en ellos el pesimismo de antes. Ahora marchan gozosos. Les urge contar a los demás la rica experiencia que han vivido. Tienen que volver a la comunidad y decirles a todos que Jesús ha Resucitado.
Aquello es una fiesta que hoy tiene que seguir felizmente, porque hasta nosotros llegan aquellos mensajes: “Hemos visto al Señor”. “Hemos comido y bebido con El”. ¡“Ha Resucitado”!.
Emaús nos enseña que a Jesús le interesan nuestros problemas, que se hace el encontradizo y se deja invitar, y que le interesan los problemas de todos.
* Si dejamos que nos hable Jesús y lo invitamos a nuestras comunidades, reuniones, grupos, seguramente tendríamos que cambiar mucho. ¿No os parece?
* ¿No tendremos que correr como ellos, a vivir lo aprendido de Jesús, a ser testigos de ese encuentro personal con Cristo, a comunicarlo con alegría allí donde estemos o donde lo necesiten?

* Los discípulos reconocieron a Cristo al partir el pan en la mesa. Pues este relato lo vivimos siempre en la Celebración de la Eucaristía: Nos habla (En La Liturgia de la Palabra). Se nos muestra glorioso en la consagración del Pan y vino y se Parte y Reparte como alimento para nuestro camino. Que sepamos dar gracias y vivirlo.

· ORACIÓN
Nada mejor que en el silencio del atardecer, hacer la Oración con el canto ya conocido:

Dejando calar las palabras en nuestro interior, haciendo de ellas vida.
Recordando el “encuentro” en el camino de Emaús… En la cena…

Quédate, Señor, quédate conmigo, quédate, soy un peregrino. Quédate, Señor largo es el camino, de tu Pascua y de tu luz seré testigo, de tu pan y tu vino, mendigo; de tu pan y tu vino, mendigo, ¡Quédate, Señor!

¡Oh Señor!, mi Señor. Tú renuevas mi amor y me llamas tu amigo, a tu lado, mi camino se orienta contigo, Señor, para ser tu testigo.

Emaús, preparada la cena, los ojos despiertan, ven la Luz; Emaús, el camino es posada, las brasas son llamas con Jesús; anochece en Emaús y amanece la Esperanza con Jesús.

¡Quédate, Señor, con nosotros! ¡Quédate!
* * * * * * *
Quédate, Señor, que se hace tarde, que el camino es largo y el cansancio grande.
Quédate a decirnos tus vivas Palabras, que aquietan la mente y encienden el alma.
Pártenos el Pan de tu compañía; ábrenos los ojos de la fe dormida.
Quédate y renueva valores y sueños; danos tu alegría y paz de nuevo.
Condúcenos al mundo, a la historia, para ver tu rostro en los rostros de cada día.
Quédate, Señor, que se hace tarde, que el camino es largo y el cansancio grande.
¡Quédate, Señor!. AMÉN
ZURIÑE

SEGUIMOS ORANDO

QUÉDATE, SEÑOR, NO PASES DE LARGO

Que, si ahora todo es luz,

sin ti y cuando te vayas, volverá a ser oscuridad.

Que, si ahora veo tu grandeza,

sin Ti y cuando te vayas, sólo tocaré mi pobreza.

QUÉDATE, SEÑOR, NO PASES DE LARGO

Porque, mis dudas con tu Palabra,

se convierten en seguras respuestas.

Porque, mi camino huidizo y pesaroso,

se transforma en un sendero de esperanza,

en un grito a tu presencia real y resucitada.

QUÉDATE, SEÑOR, NO PASES DE LARGO

Que, contigo y por Tï,

merece la pena aguardar y esperar.

Que, contigo y por Ti,

no hay gran cruz sino fuerza para hacerle frente.

Que, contigo y por Ti,

la sonrisa vuelve a mi rostro

y el corazón recupera su vivo palpitar

QUÉDATE, SEÑOR, NO PASES DE LARGO

Porque, contigo, mi camino es esperanza.

Porque, contigo, amanece la ilusión.

Porque, contigo, siento al cielo más cerca.

Porque, contigo, veo a más hermanos

y siento que tengo menos enemigos.

Porque, contigo, desaparece el desencanto

y brota la firme fe de quien sabe que Tú, Señor,

eres principio y final de todo.

ZURIÑE . (De Benito P.)

III. DOMINGO DE PASCUA: «CUANDO SE ABREN LOS OJOS», Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano
FE ADULTA

Lc 24, 13-35

Parece que la clave para leer adecuadamente este relato se contiene en las últimas palabras del mismo: «Lo reconocieron al partir el pan».

Se trata, indudablemente, de una alusión a la «cena del Señor», «fracción del pan» o «eucaristía», que las comunidades empezaron a celebrar el primer día de la semana (domingo = dies dominica = día del Señor).

Tal reunión constituía el marco adecuado para celebrar la presencia del Resucitado en medio de la comunidad. Y ello explica por qué los relatos de apariciones se sitúan precisamente en ese contexto.

La comensalidad parece que ocupó un lugar destacado en la práctica de Jesús: con frecuencia, se le ve compartiendo la mesa con unos y otros: con «pecadores», pero también con fariseos, como Simón, o con jefes de recaudadores, como Zaqueo; así como con la multitud, en el llamado relato de la «multiplicación de los panes».

Todo ello quedó plasmado incluso en una fórmula estereotipada, que aparece también en el relato que nos ocupa: Jesús «tomó el pan, pronunció la bendición [en ambientes judíos; traducido por «dio gracias», si se trataba de grupos helenistas], lo partió y se lo dio».

La eucaristía es, simultáneamente, la celebración de la presencia de Jesús y la celebración de la Unidad. Ambos aspectos quedan magníficamente resaltados en el texto que comentamos.

Por un lado, Jesús se hace presente en un peregrino desconocido, al que los discípulos acogen e invitan a compartir la mesa. Por otro, en cuanto lo hacen, se les abren los ojos y se ven impulsados a regresar a Jerusalén y reintegrarse al grupo que habían abandonado.

Jesús es el peregrino –cualquier desconocido que pasa a nuestro lado- y Jesús es el pan, símbolo de todo lo real. Todo es (somos) Uno. Todo está ya ahí. Lo único que necesitamos es que se nos «abran los ojos» (caer en la cuenta, «despertar», poner consciencia en todo lo que hacemos, incluido lo más trivial y repetido), para saber reconocerlo; para reconocernos como células de un único organismo; para vivirnos –eso es la Pascua- en la certeza gozosa de estar compartiendo una misma identidad de fondo, la Consciencia una –sabia y amorosa- que se reconoce, como en Jesús, en el único «Yo Soy».

 

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

PASKOALDIKO III. IGANDEA: “HARRERA EGIN EBANJELIOAREN INDARRARI-ACOGER LA FUERZA DEL EVANGELIO”, José A. Pagola

HARRERA EGIN EBANJELIOAREN INDARRARI

Luk. 24, 13-35

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 30/04/14 Jesusen ikasleetarik bi Jerusalemdik kanpora doaz. Triste eta lur jota. Bihotzean itzali egin zaie Jesusengan jarria zuten esperantza, gurutzean hiltzen ikusi baitute. Halaz guztiz, hartaz gogoeta egiten jarraitzen dute. Ezin ahaztu hartaz. Amets hutsa izan ote da guztia?

Bizi izan duten guztiaz hizketan eta eztabaidan ari direla, Jesus hurbildu zaie eta bidelagun dute. Alabaina, ikasleek ez diote antzeman. Halako konfiantza eskaini zioten eta hain sutsuki maite zuten Jesus hura, bidaiari arrotz bat dela uste dute.

Jesusek bat egin du haiekin solasean. Hasieran, harriturik entzun diote ikasleek; pixkana, ordea, zerbait ari zaie sortzen bihotzean. Ez dakite zehatz zer den. Geroago esango dute: «Ez ote genuen bihotza sutan, bidean mintzo zitzaigunean?»

Eta Jesusen hitzen erakarmena sentitu dute bidaiariek. Halako batean, haren lagunartea beharrezko sentitu dute. Ez diote utzi nahi alde egiten: «Geldi zaitez gurekin». Afarikoan, begiak irekiko zaizkie eta antzemango diote. Segidako hau da kontakizun honen lehen mezua: Jesus bidelagun onartzen dugunean, haren hitzek iratzar dezakete gugan galdua genuen esperantza.

Urte hauetan, jende askok du galdu Jesusekiko konfiantza. Apurka-apurka, pertsonaia arrotz eta antzeman ezineko bihurtu zaio Jesus. Hartaz dakiten guztia, predikariei eta katekistei entzun izan dieten hartatik, erdizka eta puskaka, berreraiki dezaketen apurra da.

Dudarik gabe, iganderoko homiliak zeregin ordezkaezina betetzen du; baina ez da aski, bistan da, gaur egungo jendea Ebanjelioarekin zuzeneko harreman biziak izatera iristeko. Homilia mutu egon behar izaten duen herriaren aurrean egiten da, bere kezkak, galderak eta problemak adierazko modurik ez duela; horrela, nekez iritsiko du koloka den fedea biziberritzea, batzuetan ezjakinean, Jesusen bila dabilen hainbat eta hainbat jenderengan.

Ez ote da iritsia momentua, Jesusen Ebanjelioa elkarrekin entzuteko, eremu berri eta desberdin bat sortzeko, igandeko liturgiaren testuingurutik aparte? Zergatik ez elkartu laiko eta apaiz, emakume eta gizonezko, kristau konbentzitu eta fedeaz kezka duen jende, Jesusen Ebanjelioa entzutera, partekatzera, hartaz elkarrekin hitz egin eta hari harrera egitera?

Ebanjelioari aukera eman beharrean gara, bere indar eraldatzaile guztiaz zuzeneko eta ondoz ondo harremanak izan ahal ditzan gaur egungo jendearen problema, krisi, beldur eta esperantzekin. Laster beranduegi izango da Ebanjelioaren jatorrizko freskotasuna berreskuratzeko.

3 Pascua (A) Lucas 24, 13-35

ACOGER LA FUERZA DEL EVANGELIO

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 30/04/14.- Dos discípulos de Jesús se van alejando de Jerusalén. Caminan tristes y desolados. En su corazón se ha apagado la esperanza que habían puesto en Jesús, cuando lo han visto morir en la cruz. Sin embargo, continúan pensando en él. No lo pueden olvidar. ¿Habrá sido todo una ilusión?

Mientras conversan y discuten de todo lo vivido, Jesús se acerca y se pone a caminar con ellos. Sin embargo, los discípulos no lo reconocen. Aquel Jesús en el que tanto habían confiado y al que habían amado tal vez con pasión, les parece ahora un caminante extraño.

Jesús se une a su conversación. Los caminantes lo escuchan primero sorprendidos, pero poco a poco algo se va despertando en su corazón. No saben exactamente qué. Más tarde dirán: “¿No estaba ardiendo nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino?”

Los caminantes se sienten atraídos por las palabras de Jesús. Llega un momento en que necesitan su compañía. No quieren dejarlo marchar: “Quédate con nosotros”. Durante la cena, se les abrirán los ojos y lo reconocerán. Este es el primer mensaje del relato: Cuando acogemos a Jesús como compañero de camino, sus palabras pueden despertar en nosotros la esperanza perdida.

Durante estos años, muchas personas han perdido su confianza en Jesús. Poco a poco, se les ha convertido en un personaje extraño e irreconocible. Todo lo que saben de él es lo que pueden reconstruir, de manera parcial y fragmentaria, a partir de lo que han escuchado a predicadores y catequistas.

Sin duda, la homilía de los domingos cumple una tarea insustituible, pero resulta claramente insuficiente para que las personas de hoy puedan entrar en contacto directo y vivo con el Evangelio. Tal como se lleva a cabo, ante un pueblo que ha de permanecer mudo, sin exponer sus inquietudes, interrogantes y problemas, es difícil que logre regenerar la fe vacilante de tantas personas que buscan, a veces sin saberlo, encontrarse con Jesús.

¿No ha llegado el momento de instaurar, fuera del contexto de la liturgia dominical, un espacio nuevo y diferente para escuchar juntos el Evangelio de Jesús? ¿Por qué no reunirnos laicos y presbíteros, mujeres y hombres, cristianos convencidos y personas que se interesan por la fe, a escuchar, compartir, dialogar y acoger el Evangelio de Jesús?

Hemos de dar al Evangelio la oportunidad de entrar con toda su fuerza transformadora en contacto directo e inmediato con los problemas, crisis, miedos y esperanzas de la gente de hoy. Pronto será demasiado tarde para recuperar entre nosotros la frescura original del Evangelio. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

2º DOMINGO DE PASCUA: «PASCUA ES HACER NUESTRA SU MISMA VIDA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Jn 20, 19-31

Si superamos la interpretación de la resurrección como la reanimación de un cadáver, se complica mucho la comprensión de la Pascua. La experiencia pascual es una vivencia que afectó vitalmente a los seguidores de Jesús, y por tanto cambió su manera de ver a Jesús y a Dios.

Es una falta de perspectiva exegética el creer que la fe de los discípulos se basó en las apariciones o en el sepulcro vacío. Los evangelios nos dicen más bien, que para «ver» a Jesús después de su muerte, hay que tener fe. El sepulcro vacío, sin fe, solo lleva a la conclusión de que alguien se lo ha llevado y las apariciones, a pensar en un fantasma.

La resurrección es el concepto con el que los primeros cristianos quisieron trasmitir la manera de ver a Jesús después de su muerte. Esa experiencia de que seguía vivo, y además les estaba comunicando a ellos mismos Vida, no era fácil de comunicar.

Antes de hablar de resurrección, en las comunidades primitivas, se habló de exaltación y glorificación. Primero se interpretó a Jesús como el juez escatológico, que vendría al fin de los tiempos a salvar definitivamente sin hacer ninguna referencia a la resurrección.

Otra cristología que se puede percibir en algunas comunidades primitivas, es la de Jesús como taumaturgo que manifestó con su poder, que Dios estaba con él. Para ellos los milagros eran la clave de la comprensión de Jesús. Esta cristología es muy criticada ya en los mismos evangelios, lo cual quiere decir que se quería contrarrestar su influjo.

Otra manera de explicar la experiencia pascual, que no habla de resurrección, es la que considera a Jesús como la Sabiduría de Dios. Sería el Maestro que conectando con la Sabiduría preexistente del AT, nos enseña lo necesario para llegar a Dios.

Estas maneras de entender a Jesús después de su muerte, fueron condensándose en la cristología pascual, que encontró en la idea de resurrección el marco más adecuado para explicar la vivencia de los seguidores de Jesús.

En ninguna parte de los escritos canónicos del NT se narra el hecho de la resurrección. La resurrección no puede ser un fenómeno constatable empíricamente; no puede ser objeto de nuestra percepción sensorial. Todos los intentos por demostrar la resurrección como un fenómeno constatable por los sentidos, están de antemano abocados al fracaso.

La experiencia pascual sí fue un hecho histórico. En los relatos pascuales se manifiesta el intento de comunicar a los demás una vivencia íntima, que es intransferible. Desde su universo conceptual fueron elaborando unos relatos que intentan convencer a los demás de lo que ellos estaban viviendo. Desde el nuevo paradigma en el que nos encontramos hoy, no podemos entender el mensaje que quieren trasmitir. Al entenderlo literalmente, tomamos los relatos por crónicas de sucesos y perdemos el verdadero mensaje.

Cómo llegaron los discípulos a esta convicción, no lo sabemos. tenemos que descubrirlo a través de nuestra propia vivencia de resurrección. Es imposible conocer lo que pudo suceder en el interior de cada uno de ellos. Pero es muy importante que lo planteemos, porque ese mismo proceso tiene que realizarse en nosotros, para entender la resurrección.

El relato que hemos leído hoy, fue escrito hacia el año cien, es decir 70 años después de morir Jesús. Como todos los relatos de apariciones, se ajusta al esquema teológico que es común a todos: una situación dada; aparición repentina; saludo; reconocimiento después de dudar; la misión. El querer entenderlo literalmente, nos priva del verdadero contenido. Es curioso que el relato de hoy no tenga en cuenta para nada el inmediato anterior del evangelio que leímos el domingo pasado. (Magdalena, Pedro y Juan en el sepulcro)

Reunidos el primer día de la semana. La creación del mundo había durado seis días. El séptimo descansó Dios. Jesús comienza la nueva creación el primer día de una nueva semana, es decir, el tiempo de otra creación, esta vez definitiva. Esta interpretación teológica vino después de la práctica que muy pronto se hizo común entre los cristianos. Los que seguían a Jesús, todos judíos, empezaron a reunirse después de terminar la celebración del Sábado. Al reunirse en la noche, era ya para ellos el domingo. En el texto se ve que en las comunidades, estaba ya consolidado el ritmo de las reuniones litúrgicas.

Se hizo presente en medio sin recorrer ningún espacio. Jesús había dicho: «Donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Él es para la comunicad fuente de vida, referencia y factor de unidad. La comunidad cristiana está centrada en Jesús y solamente en él. Jesús se manifiesta, se pone en medio y les saluda. No son ellos los que buscan la experiencia sino que se les impone.

Los signos de su amor (las manos y el costado) evidencian que es el mismo que murió en la cruz. No hay lugar para el miedo a la muerte. La verdadera vida nadie puede quitársela a Jesús ni se la quitará a ellos. La permanencia de las señales, indica la permanencia de su amor. La comunidad tiene la experiencia de que Jesús comunica vida.

«Sopló» es el verbo usado por los LXX en Gn 2,7. Con aquel soplo se convirtió el hombre barro en ser viviente. Ahora Jesús les comunica el Espíritu que da verdadera Vida. Termina así la creación del hombre. «Del Espíritu nace espíritu» (3,6). Esto significa nacer de Dios. Se ha hecho realidad la capacidad para ser hijos de Dios. La condición de hombre-carne queda transformada en hombre-espíritu.

La aclaración de que Tomás no estaba con ellos, prepara una lección para todos los cristianos. Separado de la comunidad no tiene la experiencia de Jesús vivo; está en peligro de perderse. Solo cuando se está unido a la comunidad se puede ver a Jesús.

Cuando los otros le decían que habían visto al Señor, le están comunicando la experiencia de la presencia de Jesús, que les ha trasformado. Les sigue comunicando la Vida, de la que tantas veces les ha hablado. Les ha comunicado el Espíritu y les ha colmado del amor que ahora brilla en la comunidad. Jesús no es un recuerdo del pasado, sino que está vivo y activo entre los suyos. Tenemos aquí otra enseñanza clave. Los testimonios nunca son suficientes, no pueden suplir la experiencia personal de la nueva Vida.

A los ocho días, es decir, en la siguiente ocasión en que la comunidad se vuelve a reunir. Jesús se hace presente en cada celebración comunitaria. El día octavo es el día primero de la creación definitiva. La creación que Jesús ha realizado durante su vida, el día sexto, y que tiene su máxima expresión en la cruz, llega a su plenitud en la Pascua. Tomás se ha reintegrado a la comunidad, allí puede experimentar el Amor.

¡Señor mío y Dios mío! La respuesta de Tomás es tan extrema como su incredulidad. Se negó a creer si no tocaba sus manos traspasadas. Ahora renuncia a la certeza física y va mucho más allá de lo que ve. Al llamarle Señor y Dios, reconoce la grandeza, y al decir mío, el amor de Jesús y lo acepta dándole su adhesión.

Dichosos los que crean sin haber visto. Todos tienen que creer sin haber visto, porque lo que se ve, no se cree. El reproche de Jesús se refiere a la negativa a creer el testimonio de la comunidad. Tomás quería tener un contacto con Jesús como el que tenía antes de su muerte. Pero la adhesión no se da al Jesús del pasado, sino al presente. Solo el marco de la comunidad hace posible la experiencia de Jesús vivo, resucitado.

Meditación-contemplación

Ya no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. (Pablo)

Métete esto bien en la cabeza:

sin experiencia pascual, no hay cristiano posible.

Es necesario un proceso de interiorización de lo aprendido sobre Jesús.

…………………….

El difícil paso que dieron los discípulos de Jesús,

del conocimiento externo y sensorial a la experiencia viva,

es el paso que tengo que dar yo, del conocimiento teórico de Jesús,

a la vivencia interna de que me está comunicando su misma VIDA.

……………….

El Espíritu es el que da vida, la carne no sirve de nada.

El mismo Espíritu que descendió sobre él,

me está invadiendo a mí en cada momento.

Si dejo que él tome las riendas de mi ser, me hará vivir su misma Vida.

…………………….

Fray Marcos

 

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Jn. 20,19-31)

*DOMINGO 2º DE PASCUA –A– ABRIL 27

* “Paz a vosotros… Recibid el Espíritu Santo. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.”

* “Con las puertas cerradas por miedo a los judíos”. Así estaban los discípulos tras la muerte de Jesús. Se sentían amenazados por haber sido discípulos del Nazareno.

Jesús lo cambia todo. Apareció en medio de ellos con el saludo que tenía por costumbre:
*                                                         “¡PAZ A VOSOTROS!”
.
Nos dice el evangelio que los discípulos se llenaron de alegría y… no es de extrañar, porque si no hay Resurrección nuestra fe es hueca e inútil.
* Jesús vino de Misionero a la tierra y nos trajo la Buena Noticia de que Dios es Padre, es Amor, quiere que todas las personas se salven… Es entonces cuando Jesús dice a aquellos hombres atemorizados que “Como el Padre lo envió”, así los envía, como testigos de paz, y de perdón, y de alegría para todos los pueblos. Esta misión pasó de ellos a nosotros y tenemos que continuarla.

*  Ser testigos de la Paz pide oponerse a toda guerra aunque otros la defiendan. Ser testigos de perdón nos lleva a perdonarnos entre nosotros y a decirles a los demás que Dios perdona y ama siempre.

Somos comunidad cristiana; nos une y reúne la fe en Jesús Resucitado. Por eso los signos de paz, alegría y perdón tienen que marcar nuestras celebraciones y nuestras actividades cotidianas.
* Los que nos consideramos creyentes vivimos a menudo, como los discípulos del evangelio,

“Con las puertas bien cerradas”, llenos de “miedo”, parece que no hemos experimentado al Resucitado.

Nuestras comunidades, grupos están a veces replegadas, ocultas sin dar testimonio; es como si no tuvieran alegría, perdón y vida que transmitir.

* Podemos decir que para los primeros discípulos la Resurrección fue una experiencia que los llenó de paz. En todas las apariciones del resucitado así se presenta:
*”PAZ A VOSOTROS”, “NO TENGÁIS MIEDO”
Es el encuentro con el Resucitado lo que transforma a estas personas y nos transforma a nosotros, El es el que nos llena de paz y alegría y nos llenará de su Espíritu para, allí donde estemos, vivir y dar testimonio del Mensaje de Cristo muerto y Resucitado.

  • ORACIÓN
  • “Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, y se puso en medio…” *
    Sí Jesús resucitado, queremos orar, porque la oración es encuentro y necesitamos la experiencia de tu presencia que te adelantas y vienes a encontrarnos con tu «PAZ, ALEGRÍA, ESPERANZA».
    Lo vemos hoy en tu Evangelio que estando cerrados y con miedo, llegas y los llenas de la Fuerza de tu Espíritu y se sienten amados, perdonados y llamados a la misión. Todo eso lo realizas en nosotros para que abramos las puertas de nuestros corazones y sin miedo vayamos a proclamar tu Mensaje de vida.

Te damos gracias porque estás presente entre nosotros, aunque a veces nos domine el miedo, la duda.
Tu presencia siempre anima a vivir con aquella generosidad y entusiasmo de las primeras comunidades cristianas. Ayúdanos a sentir, aquella alegría profunda de los discípulos cuando decían.
“¡HEMOS VISTO AL SEÑOR!”
Haznos Vivir la felicidad que Tú aseguras a cuantos se arriesgan a creer sin haberte visto.
Ayúdanos a reconocerte como Tomás y decirte cada día:
“¡SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO!”
*ZURIÑE”

 

Paskoaldiko 2. Igandea, “JESUSEK DU ELIZA SALBATUKO-JESÚS SALVARÁ A LA IGLESIA”.

JESUSEK DU ELIZA SALBATUKO

Joan 20, 19-31

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesus indarrez hil izanaz izuturik, etxe ezagun batean babestu dira ikasleak. Berriro elkarrekin dira, baina Jesus ez dute berekin. Inork bete ezin duen hutsune bat da elkarte horretan. Jesus falta zaie. Nori jarraitu orain? Zer egin hura gabe? «Iluntzen ari du» Jerusalemen; baita ikasleen bihotzean ere.

Etxe barruan dira, «ateak itxirik». Jada ez misiorik ez jomugarik ez duen elkartea da, bere baitan itxia, ez da gai harrerarik egiteko. Inork ez du buruan bideetara irteteko asmorik, Jainkoaren erreinua hots egin eta bizitza sendatzeko. Ateak itxirik, ezin hurbil zintezke jendearen sufrimenera.

Ikasleak «juduekiko beldurrak» jota dira. Beldurrak zurrundu duen elkartea da, jarrera defentsiboan. Etsaitasuna eta ukapena ikusten dute soilik alde guztietan. Beldur zarelarik, ez maita dezakezu mundua Jesusek maite zuen bezala, ezta arnasarik eta esperantzarik eman ere.

Bat-batean, Jesus berpiztuak hartu du iniziatiba. Bere jarraitzaileak beren onera ekartzera dator. «Etxean sartu eta haien erdian jarri da». Gure elkarte koxkor hori eraldatzen hasi da. Beldur izatetik, Jesusek ematen dien bake-jarrerara igaro dira. Gau ilunetik, Jesus bizi-bizirik ikusteko pozera igaro dira. Ateak itxirik izatetik, laster igaroko dira bihotza misiorantz irekitzera.

Bere konfiantza osoa jende gizajo harengan ezarriz hitz egin die Jesusek: «Aitak ni bidali nauen bezala, hala bidaltzen zaituztet nik zuek». Ez die esaten norengana hurbildu behar duten, ez zer hots egin behar duten, ez nola jokatu behar duten. Ikasia dute hori guztia beragandik Galileako bideetan barna. Jesus zer izan den, horixe izango dira beraiek munduan.

Ondotxo ezagutzen du Jesusek ikasleen ahulezia. Askotan aurpegiratu izan die beren fede eskas eta gorabeheratsua. Beraren Espirituaren beharra dute beren misioa bete ahal izateko. Horregatik egin die keinu berezi bat. Ez dizkie ezarri bere eskuak, ez ditu bedeinkatu gaixoekin egin izan duen bezala. Bere hatsa arnastu eta esan die: «Hartzazue Espiritu Santua».

Soilik, Jesusek salbatuko du Eliza. Soilik, Jesusek askatuko gaitu zurruntzen gaituzten beldurretatik, hautsiko ditu Jesus hesitu nahiz erabiltzen ditugun eskema aspergarriak, irekiko ditu mendeen joan-etorrian itxi izan ditugun hainbat eta hainbat ate, zuzenduko ditu desbideratu izan gaituzten hainbat eta hainbat bide.

Hau da eskatzen zaiguna: biziberritu dezagula askoz gehiago Eliza osoan Jesus berpiztuarekiko konfiantza, ekin diezaiogula beldurrik gabe gure parrokietan eta elkarteetan Jesus erdi-erdian ipintzeari, eta bildu ditzagula geure indarrak gaur egun haren jarraitzaileoi haren Espiritua esaten ari zaiguna entzuteko.

2 Pascua (A) Juan 20, 19-31

JESÚS SALVARÁ A LA IGLESIA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 23/04/14.- Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero no está con ellos Jesús. En al comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. ¿A quién seguirán ahora? ¿Qué podrán hacer sin él? “Está anocheciendo” en Jerusalén y también en el corazón de los discípulos.

Dentro de la casa, están “con las puertas cerradas”. Es una comunidad sin misión y sin horizonte, encerrada en sí misma, sin capacidad de acogida. Nadie piensa ya en salir por los caminos a anunciar el reino de Dios y curar la vida. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.

Los discípulos están llenos de “miedo a los judíos”. Es una comunidad paralizada por el miedo, en actitud defensiva. Solo ven hostilidad y rechazo por todas partes. Con miedo no es posible amar el mundo como lo amaba Jesús, ni infundir en nadie aliento y esperanza.

De pronto, Jesús resucitado toma la iniciativa. Viene a rescatar a sus seguidores. “Entra en la casa y se pone en medio de ellos”. La pequeña comunidad comienza a transformarse. Del miedo pasan a la paz que les infunde Jesús. De la oscuridad de la noche pasan a la alegría de volver a verlo lleno de vida. De las puertas cerradas van a pasar pronto a la apertura de la misión.

Jesús les habla poniendo en aquellos pobres hombres toda su confianza: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. No les dice a quién se han de acercar, qué han de anunciar ni cómo han de actuar. Ya lo han podido aprender de él por los caminos de Galilea. Serán en el mundo lo que ha sido él.

Jesús conoce la fragilidad de sus discípulos. Muchas veces les ha criticado su fe pequeña y vacilante. Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Por eso hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice como a los enfermos. Exhala su aliento sobre ellos y les dice: “Recibid el Espíritu Santo”.

Solo Jesús salvará a la Iglesia. Solo él nos liberará de los miedos que nos paralizan, romperá los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, abrirá tantas puertas que hemos ido cerrando a lo largo de los siglos, enderezará tantos caminos que nos han desviado de él.

Lo que se nos pide es reavivar mucho más en toda la Iglesia la confianza en Jesús resucitado, movilizarnos para ponerlo sin miedo en el centro de nuestras parroquias y comunidades, y concentrar todas nuestras fuerzas en escuchar bien lo que su Espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores y seguidoras. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

 

 

* ORAR CON EL EVANGELIO.(Jn.20,1-9)

DOMINGO DE PASCUA. (Abril 20) (- A- (Jn.20,1-9 y Lc.24,13-35)
*ESTE ES EL DÍA QUE ACTUÓ EL SEÑOR, SEA NUESTRA ALEGRÍA Y NUESTRO GOZO”
¡ALELUYA! ¡ALELUYA!
* ¡FELIZ Y SANTA PASCUA!
* “HA RESUCITADO”. Jesús vencedor de la muerte, se manifiesta en toda su gloria divina a los primeros testigos privilegiados, las mujeres, los discípulos, los apóstoles, etc. Es el mismo Jesús de Nazaret, bien conocido de todos ellos, pero su nueva vida le ha divinizado y les cuesta reconocerlo.
De ahí la dificultad que tuvieron aquellos testigos para creer lo que veían sus ojos, esta nueva experiencia. Por eso dudan, tienen miedo. Callan y huyen; no entienden la novedad y tampoco quieren detenerse a pensar en ella, el susto se lo impide.

Mientras el testigo siga abierto, no huya de la novedad que tiene delante, o los signos le irán revelando toda su Luz. El recuerdo de la escritura que dice que tenía que resucitar (Jn. 20,8). El proceso de la fe en la Resurrección sigue en cada uno. Todo es gracia del Señor que ha hecho posible una nueva inteligencia.

* Estas etapas del proceso que siguieron los testigos de Jesús Resucitado son reflejo de nuestro proceso personal hacia la vida nueva. Jesús ha Resucitado, tiene el la iniciativa de nuestra salvación y quiere infundirnos la vida nueva.
* En la Iglesia y entre las gentes que nos rodean, abundan los “signos” de la vida nueva del Señor esparcidos por sus testigos… Tenemos que abrir para ello, los ojos de la fe. Los “signos” rompen esta fe muerta sólo en prácticas y despiertan la contemplación de la gloria de Jesús Resucitado.

* Despertemos y veamos tales signos de su presencia salvadora en nuestras vidas y entre la gente. En este mundo abunda el vacío de la postmodernidad, la angustia, la prisa inconsciente, la falta de valores humanos y espirituales mientras sobra lujo, egoísmo, mentira etc. A pesar de todo y por eso, “Dios está empeñado en salvarnos y suscita “signos”
de esta Buena Noticia: JESÚS VIVE”
Busquemos estos signos entre los amigos de Jesús, entre los pobres, en nuestra historia personal, entre los misteriosos contrastes de nuestro mundo… que lo busca de verdad, así brotará una fuente de gracia que puede alimentar nuestro crecimiento en el conocimiento de Dios de JESÚS VIVO COMO NUESTRO CAMINO, VERDAD Y VIDA, en la fe, en el compromiso cristiano y en la ALEGRÍA.
* Nuestra oración consiste en contemplar, estos signos para luego actuar, y dejarnos irradiar por su LUZ y au belleza Salvadora. Vivir la Pascua, es comunicar, transmitir al mundo señales de esa Vida Nueva con el gozo que se siente de ser y estar SALVADOS.
Ser testigos de la Resurrección, ésta es nuestra honrosa tarea y nuestra elevada misión.

*ORACIÓN

Dejemos que cale en nosotros esta profunda palabra PASCUA.

Pascua, llegar hasta el prójimo y despojarse para compartir con él el pan.
Llegar hasta el evangelio y tomarlo como el pan de cada día, llevarlo luego al mundo, a los cercanos y lejanos como levadura, como fuerza, como fuego.

Llegar a Cristo Resucitado para prosternarse ante Él y ponerse con Él en camino hacia los que, desde hace tiempo esperan levantarse: todo esto es pasar a la vida.

¡”ES PASCUA”!
Ayúdanos, Jesús Resucitado a no callar la alegría que nos llena, a compartir con todos lo que somos y tenemos. A ser testimonio de tu muerte y Resurrección porque gastamos nuestra vida en la lucha por la vida, la justicia, la verdad, la libertad, la paz.

Así, podremos cantar con verdadera alegría:

“ESTE ES EL DÍA EN QUE ACTUO EL SEÑOR, SEA NUESTRA ALEGRÍA Y NUESTRO GOZO”

¡FELIZ Y SANTA PASCUA! ¡ZORIONAK! ¡JESUS BERPIZTU DA!

ZURIÑE