ANGUSTIA Y ORACIÓN, José Luis Sicre

Fe Adulta

La primera lectura, de tono profundamente optimista, anuncia una nueva alianza entre Dios y el pueblo. Todo tendrá lugar de forma fácil, casi milagrosa, sin especial esfuerzo para Dios ni para nosotros. En cambio, las dos lecturas siguientes ofrecen una imagen muy distinta: la nueva alianza entre Dios y el pueblo implicará un duro sacrificio para Jesús. Un sacrificio que le sumerge en la angustia y le mueve a rezar al Padre. Esta trágica experiencia se recuerda hoy en dos versiones distintas: la de Juan, y la de la Carta a los Hebreos, que recoge el famoso relato de la oración del huerto de los olivos contado por los evangelios sinópticos.

Oración en el templo (evangelio)

El cuarto evangelio enfoca el relato de la pasión de manera peculiar, bastante distinta a la de los sinópticos: no acentúa el sufrimiento de Jesús sino el señorío y la autoridad que demuestra en todo momento. Por eso no cuenta la oración del huerto. Pero unos días antes sitúa una experiencia muy parecida de Jesús en la explanada del templo de Jerusalén.

El evangelio comienza y termina en tono de victoria. El triunfo inicial se concreta en el deseo de algunos de conocer a Jesús (es secundario que se trate de «gentiles», paganos, como dice la traducción litúrgica, o de «judíos de lengua griega» residentes en otros países que han venido a celebrar la fiesta de Pascua). Y ese triunfo, reflejado en el interés de unos pocos, alcanza dimensiones universales al final: «atraeré a todos hacia mí».

Pero este marco de triunfo encuadra una escena trágica: Jesús es consciente de que para triunfar tiene que morir, como el grano de trigo, tiene que ser «elevado sobre la tierra», crucificado. Ante esta perspectiva confiesa: «me siento agitado», angustiado. E intenta superar ese estado de ánimo con la reflexión y la oración. Ante todo, procura convencerse a sí mismo de la necesidad de su muerte: igual que el grano de trigo tiene que pudrirse en tierra para producir fruto. Sin embargo, los argumentos racionales no sirven de mucho cuando uno se siente angustiado. Viene entonces el deseo de pedirle a Dios: «Padre, líbrame de esta hora».  Pero se niega a ello, recordando que ha venido precisamente para eso, para morir. En vez de pedir al Padre que lo salve le pide algo muy distinto: «Padre, glorifica tu nombre». Lo importante no es conservar la vida sino la gloria de Dios.

Oración en el huerto (Carta a los Hebreos)

El relato de los evangelios sinópticos es muy conocido: Jesús marcha al huerto de los olivos la noche en que será apresado. Sabe que va a morir, siente profunda angustia, y por tres veces reza al Padre pidiéndole que, si es posible, le evite ese trago amargo. La Carta a los Hebreos no se detiene a contar lo ocurrido. Pero recuerda lo trágico del momento cuando afirma que Jesús rezó «a gritos y con lágrimas», cosa que no menciona ninguno de los evangelios. Y lo que pedía («pase de mí este cáliz») lo sugiere al decir que suplicaba «al que podía salvarlo de la muerte».

Sin embargo, el final de la lectura es optimista: Jesús salva eternamente a quienes le obedecen. En medio de este contraste entre tragedia y triunfo, unas palabras desconcertantes: «en su angustia fue escuchado». Quizá el autor piensa en el relato de Lucas, que habla de un ángel que viene a consolar a Jesús. Pero quien conoce el evangelio advierte la ironía o el misterio que esconden estas palabras: Jesús es escuchado, pero muere.

El templo y el huerto

Es evidente la relación entre las dos lecturas. En ambos casos Jesús se siente agitado (Juan) o angustiado (Hebreos). En ambos casos recurre a la oración. En ambas lecturas, la palabra final no es la muerte, sino la victoria de Jesús y, con él, la de todos nosotros. Pero, dentro de estas semejanzas, hay una gran diferencia con respecto a la oración de Jesús: en el evangelio, se niega a pedir al Padre que lo salve, sólo quiere la gloria de Dios, por mucho que le cueste; en la Carta, Jesús suplica «a gritos y con lágrimas» para ser salvado de la muerte.

La ciencia bíblica actual tiende a considerar estos relatos dos versiones distintas del mismo hecho. Pero durante años y siglos estuvo de moda la tendencia a armonizar los datos del evangelio. En esta postura, los relatos ofrecen dos momentos distintos y sucesivos de la experiencia humana y religiosa de Jesús.

En un primer momento, ante la angustia de la muerte, se refugia en la reflexión racional (he venido para morir como el grano de trigo) y se niega a pedirle al Padre que lo salve. Al cabo de pocos días, cuando la pasión y muerte no son una posibilidad sino una certeza, reza con gritos y lágrimas, sudando sangre (como añade Lucas): «Padre, si es posible, pase de mí este cáliz». Una reacción más humana, pero perfectamente compatible con lo que cuenta Juan.

A las puertas de la Semana Santa, la experiencia y la reacción de Jesús son un ejemplo excelente que nos anima en nuestros momentos de angustia y desánimo, y nos mueve a agradecerle su entrega hasta la muerte.

 

José Luis Sicre

 

Garizumako 5. Igandea – 5º Domingo de Cuaresma, José A. Pagola

B Joan 12, 20 – 33

Evangelio del 22/03/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

GURUTZILTZATUAK ERAKARRI – ATRAÍDOS POR EL CRUCIFICADO

«Greko»-talde bat, paganoak seguruenik, Jesusengana hurbildu da, eskari miresgarri hau eginez: «Jesus ikusi nahi genuke». Horren berri eman diotenean, Jesusek solasaldi biziaz erantzun die, bere bizitzaren zentzu sakona laburtuz. Iritsia da ordua. Guztiek, judu eta greko, sumatu ahal izango dute laster haren bizitzak eta haren heriotzak biltzen duten misterioa: «Ni, lurretik jasoko nautenean, guztiak erakarriko ditut neugana».

Jesus gurutzean jaso eta Golgota mendian gurutzean agertuko denean, guztiek ezagutu ahal izango dute Jainkoaren ezin ulertuzko maitasuna, konturako dira ezen maitasuna dela Jainkoa eta maitasuna soilik gizaki ororentzat. Gurutziltzatuak erakarririk sentituko dira. Jainkoaren Misterioa erarik gorenean agerturik ikusiko dute harengan.

Hartarako, jakina, erospenaren doktrinaz hitz egiten entzutea baino zerbait gehiago beharko da. Aste santuko elizkizun erlijioso batera joatea baino zerbait gehiago. Geure barne-begiak Jesusengan behar ditugu jarri eta hunki gaitzan utzi, sumatzen dugularik gurutze hori egunez egun egindako bizitzaren azken keinua dela, mundua guztientzat gizatarrago egiteko. Bere salbazioa Jainkoagan aurkituko duen mundu gizatarragoa.

Baina, seguruenik, orduan hasiko gara Jesus zinez ezagutzen: Aitari egin dion erabateko buru-eskaintzak eta haren seme-alabentzat bizitza zoriontsuagoa eskuratzeko jasan duen nekaldiak erakarririk, Jesusen beraren deia, era ahulean bada ere, entzunen dugunean: «Nire zerbitzari izan nahi duena betor nire ondoren, eta ni nagokeen lekuan, han egonen da nire zerbitzaria ere».

Jesusen «zerbitzari izatean» du den guztiak bere jatorria, haren eginkizunean lankide izatean, soilik haren egitasmorako bizi nahi izatean, haren urratsei jarraitzean, agertzeko, modu askotan eta keinu ia beti pobrez, nola maite gaituen Jainkoak guztiok. Orduan hasiko gara haren jarraitzaile bilakatzen.

Hona zer esan nahi duen haren bizitzan eta haren zorian bat egiteak: «ni nagokeen lekuan, han egonen da nire zerbitzaria ere». Hori da kristau izatea: Jesus zegoen lekuan egotea, hark egiten zuenaz arduratzea, hark zuen helmuga bera ukaitea, hura egon zen bezala gurutzean egotea, hura dagoen bezala egun batean Aitaren eskuinean egotea.

Zer-nolakoa izango ote litzateke Gurutziltzatuak «erakarritako» Eliza, soilik haren zerbitzari» izateko gogoak eragina balitz, hark esku artean zituen gauzez arduratuko balitz? Zer-nolakoa izango ote litzateke Eliza, jendea Jesusengana erakarriko lukeena izango balitz?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

5 Cuaresma – B (Juan 12,20-33)

Evangelio del 22/03/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

ATRAÍDOS POR EL CRUCIFICADO

Un grupo de «griegos», probablemente paganos, se acercan a los discípulos con una petición admirable: «Queremos ver a Jesús». Cuando se lo comunican, Jesús responde con un discurso vibrante en el que resume el sentido profundo de su vida. Ha llegado la hora. Todos, judíos y griegos, podrán captar muy pronto el misterio que se encierra en su vida y en su muerte: «Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí».

Cuando Jesús sea alzado a una cruz y aparezca crucificado sobre el Gólgota, todos podrán conocer el amor insondable de Dios, se darán cuenta de que Dios es amor y solo amor para todo ser humano. Se sentirán atraídos por el Crucificado. En él descubrirán la manifestación suprema del Misterio de Dios.

Para ello se necesita, desde luego, algo más que haber oído hablar de la doctrina de la redención. Algo más que asistir a algún acto religioso de la Semana Santa. Hemos de centrar nuestra mirada interior en Jesús y dejarnos conmover, al descubrir en esa crucifixión el gesto final de una vida entregada día a día por un mundo más humano para todos. Un mundo que encuentre su salvación en Dios.

Pero, probablemente a Jesús empezamos a conocerlo de verdad cuando, atraídos por su entrega total al Padre y su pasión por una vida más feliz para todos sus hijos, escuchamos aunque sea débilmente su llamada: «El que quiera servirme que me siga, y donde esté yo, allí estará también mi servidor».

Todo arranca de un deseo de «servir» a Jesús, de colaborar en su tarea, de vivir solo para su proyecto, de seguir sus pasos para manifestar, de múltiples maneras y con gestos casi siempre pobres, cómo nos ama Dios a todos. Entonces empezamos a convertirnos en sus seguidores.

Esto significa compartir su vida y su destino: «donde esté yo, allí estará mi servidor». Esto es ser cristiano: estar donde estaba Jesús, ocuparnos de lo que se ocupaba él, tener las metas que él tenía, estar en la cruz como estuvo él, estar un día a la derecha del Padre donde está él.

¿Cómo sería una Iglesia «atraída» por el Crucificado, impulsada por el deseo de «servirle» solo a él y ocupada en las cosas en que se ocupaba él? ¿Cómo sería una Iglesia que atrajera a la gente hacia Jesús?

José Antonio Pagola

 

ORAR CON EL EVANGELIO: (Jn.12.20.33)

  • *DOMINGO 5º CUARESMA –B– MARZO 22 de 2015
  • “HA LLEGADO LA HORASI EL GRANO DE TRIGO NO MUERE, QUEDA INFECUNDO.

  • Con esta brevísima parábola Jesús nos presenta una vez más la lección fundamental del

Evangelio: “Ha llegado la hora”. La fecundad de su Misión y la de sus discípulos (la nuestra) no depende de la transmisión de unas verdades ni de unas normas morales, sino de la práctica de un AMOR que se entrega sin reservas y sin condiciones hasta dar la propia vida por los demás. El amor es la vida, el mensaje, la verdad, la justicia, el perdón. Por eso la muerte de la que nos habla Jesús, no es un suceso aislado, sino el fin de un proceso de entrega de sí mismo por dar vida, libertad, amor, dignidad.

  • Jesús declara que la “HORA” anunciada desde el principio ha llegado, su Amor fiel hasta entregar totalmente su vida en la Cruz,  por los hombres y mujeres
  • Para Jesús lo más importante, lo central es la persona humana con sus problemas, y esto lo hace desde la contemplación del rostro de su Padre, y para un padre lo más importante son los hijos. Este es el camino que debemos seguir los discípulos de Jesús.

La Misión nuestra como seguidores de Jesús, es, en primer lugar, no ser obstáculo que dificulte el paso de la Luz, sino ser transparentes, y esto no solo con las palabras, sino fundamentalmente por el testimonio de sus vidas de nuestras vidas.

*          A Dios, lo podemos encontrar ya lo hemos dicho, en su Palabra, en la Eucaristía, Oración, y en los sacramentos vivos que son las personas, pero hay lugares teológicos especialmente intensos de esa presencia del Señor. A estos lugares hace referencia cuando Jesús nos dice
“HA LLEGADO LA HORA”.
Es la “hora” más oscura y cruel de toda la historia, en la que aparece el rostro del Hijo Cristo, desfigurado por el dolor y la tortura tanto físico como moral.

*          Por eso hoy la liturgia nos invita a  adentrarnos en ese misterio doloroso de Cristo, en sus hermanos excluidos, marginados, enfermos, y también en esas zonas de nuestra vida, oscuras y dolorosas que no queremos reconocer. Podemos escuchar las ricas experiencias de muchos cristianos que trabajan con marginados aquí o en el Tercer Mundo. Todos expresan una experiencia, cuando se acercan a los lugares deshumanizados, ellos se humanizan… La gloria de Dios, la “hora de Jesús” su Amor, se nos revela con todo su esplendor en los rostros humanos desfigurados, olvidados, rechazados, víctimas de la injusticia. Pero Dios Padre, en Jesús se nos revela ahí con entrañas de Misericordia.

  • Estamos ya, cerca de Semana Santa. Jesús abre el corazón para expresar cómo entiende  y por lo que se entrega a la muerte: Él es el grano de trigo que no teme morir o desvivirse por los demás y producir fruto. Los que le condenan y matan no son vencedores, sino vencidos y derrotados porque, a fin de cuentas, lo único que prevalece es el AMOR. A  Él, también lo machacaron y crucificaron, pero DIOS PADRE LO RESUCITÓ. Esa es nuestra Esperanza.
  • ORACIÓN
    Tu Palabra, Jesús de Nazaret, nos da vida.
    Pasaste treinta años sembrando en el silencio de la familia y tres años sin cansarte entre las personas que tanto amabas. Y…tres días para mostrarnos que:
    “Ha llegado tu hora”.

Y les dices, nos dices: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere no puede dar frutos” (Jn.12,24).

Sólo nos gusta triunfar. Pero hoy, mirando un Cristo, grande, como este que preside nuestro altar, queremos decirte:

Que queremos seguirte, queremos renacer a la sencillez, a la escucha atenta, a la entrega a los otros, a que nos duela el dolor de los demás, a mostrarnos pequeños y frágiles, como somos.
A compartir con sencillez nuestras dudas, miedos y fracasos.

Queremos con tu ayuda, buscar el bien y la vida para todos, como Tú lo hiciste.

Ayúdanos, Jesús de Nazaret, a ser grano que muere para dar fruto, a dar nuestra vida, nuestro tiempo, nuestra escucha. En tus manos nos ponemos… que podamos decir contigo:
“Ha llegado nuestra hora de cambiar  y ser cristianos de verdad”

Contigo a nuestro lado, todo lo podemos. Que te sepamos seguir. AMÉN. ZURIÑE

*ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.3.14-21)

  • DOMINGO 4º CUARESMA – B – Marzo 15 de 2015
  • El tiempo de Cuaresma  se nos ofrece a los cristianos para prepararnos ante la Pascua.  Es curioso que la Gran fiesta tenga que tener una preparación de “revisión-conversión” para los que nos decimos, SEGUIDORES DE JESÚS. ¿No podríamos poner más cuidado en nuestro día a día manteniéndonos más fieles en ese seguimiento?… Pero somos así… EL lo sabe y no salva.

En medio de todo es una gracia la Cuaresma para que veamos lo que no hacemos bien.

  • El pasaje evangélico del domingo pasado, “vendedores del templo” y decir cómo tiene que ser la verdadera relación con Dios, se mete en la boca del lobo y las palabras de Jesús van a ser motivo suficiente para ser condenado a muerte.
  • Nicodemo, hombre importante, fariseo, que no quiere perder su puesto,  se ha acercado a Jesús
    “de noche”, para que nadie lo vea. Pero quiere ver a Jesús, porque ve que algo le falta en su vida y en su hacer…
  • Se nos va a hablar una vez más de la LUZ, palabra que a veces nos parece gastada.
    Cuando jesús habla de la LUZ , lo hace de una manera especial, dando a entender que su LUZ es distinta, no es la luz que nos deslumbra o nos exagera los defectos, no. Es la LUZ al final del camino oscuro, la linterna que nos guía en la montaña, la vela amigable, el fuego de la chimenea que acompaña y enriquece la conversación.

  • La LUZ DE DIOS es LUZ DE CONFIANZA, DE GUÍA, DE SEGURIDAD. Es la luz que se nos da cuando saltamos en el vacío y decimos de corazón “CREO”. La que no se puede ocultar cuando se tiene. La que a veces, por pereza, no nos esforzamos en mantener viva y esparcirla a nuestro alrededor. Dios envió a  Jesús al mundo  a salvar, lo que estaba perdido.

  • Tanto amó Dios al mundo… El Amor por delante. El de Dios, grande, ancho, infinito, gratis, para todos. Para que tengamos vida eterna. No lo manda para juzgar sino para que nos salvemos por El. Nos lo tendríamos que repetir muchas veces los cristianos: “POR PURA GRACIA ESTAMOS SALVADOS”. El amor que le debemos a CRISTO no es en pago por su Don, sino amor de gratitud, de respuesta, al que nos AMÓ primero.

  • Nos vendría bien hacernos algunas preguntas:
    ¿ Cuáles son hoy nuestras principales infidelidades como creyentes y cómo Iglesia?.
    ¿ Qué nos falta a la Iglesia y a los cristianos para “dar gratis, lo que gratis hemos recibido”?.
    ¿ Quienes son hoy los crucificados por nuestras faltas de valentía y acción?.

  • Jesús no rechaza a Nicodemo, pero terminará hablándole de acercarse a la LUZ para que se vean las obras de la VERDAD.
    En la CRUZ, Jesús es el hombre completo. Ha entregado con plena libertad su vida para que todos tengamos la posibilidad de “nacer de nuevo” y comenzar a vivir con un sentido plenamente humano, sirviendo a los demás.

  • ORACIÓN

  • Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo para que el mundo se salve por Él”
    “Cristo fue levantado en la Cruz y exaltado en la Resurrección”

*Hoy te contemplamos, a ti, Jesús de la Vida. Los detalles que conocemos, son una luz en la oscuridad: el centro de tu vida fue vivir acogiendo el Reino de Dios y su justicia”.
Soñabas con que la gente trabajara por parecerse más a Dios, actuabas y alentabas a actuar con misericordia, eras  amigo de pecadores y te sentabas a su mesa. Siempre tenías tiempo para los enfermos y marginados, los últimos del mundo eran para Ti, primeros. Dabas la cara por los más débiles.
Tu modo de vida, el Reino de Dios, fue rechazado y Crucificado.
Llénanos de tu Espíritu y valor para dar vida y luz a quienes apenas la tienen; para  proponer ideales de paz, de bien, de esperanza y alegría. Que la imagen de tu CRUZ, no sólo sea un “adorno”, sino un ejemplo de vida entregada.

Que la Iglesia y cada uno de nosotros seamos en el mundo signo de salvación, mostrando el gozo de la fraternidad, la alegría de la fe, la capacidad del perdón.

Que en este camino hacia la PASCUA nuestro vivir se vaya llenando de TU LUZ. AMÉN. ZURIÑE

ESTOY SALVADO; ¿SOY CONSCIENTE DE ELLO? de Fray Mateo

FE ADULTA

Jn 3, 14-21

Estamos en el c. III. Este evangelio es un esquema teológico. Cada capítulo tiene identidad por sí mismo, aunque éste es el que menos unidad interna muestra. El punto de partida es el diálogo con Nicodemo: «te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios». Nicodemo le responde: eso es imposible. Jesús insiste: «El que no nazca del agua y del espíritu no puede entrar en el Reino de Dios; lo que nace de la carne es carne, lo que nace del espíritu es espíritu». ¿Cómo puede ser eso? Comienza el discurso que hemos leído.

El domingo pasado, Jesús arremetió contra el culto que se desarrollaba en el templo. Hoy arremete contra la manera de interpretar la Ley que tienen los fariseos. En ambos casos se trata de instituciones antiguas vacías de contenido que hay que sustituir. No se trata de una nueva interpretación, (es lo que busca Nicodemo) sino de algo completamente distinto: hay que nacer de nuevo. No debemos pensar en discursos pronunciados por Jesús. Juan pone en boca de Jesús una cristología propia de finales del s. I.

Lo mismo que Moisés levantó la serpiente. Lo que hizo Moisés es recordar al dios egipcio Ranenutet (representado por una serpiente). Su Dios le manda construir la imagen de otro dios. Para entender la comparación con la cruz, es imprescindible saber que el dios egipcio era a la vez veneno y antídoto; muerte y vida; opresión y salvación. Al ser  crucificado, Jesús representa a la vez, la muerte y la vida, la humillación y la exaltación. Al decir «levantado», va mucho más allá de una alusión a la figura de la serpiente. La cruz es la manifestación suprema de la lealtad de Dios. Es el momento de la exaltación de Jesús.

Para que todo el que lo haga objeto de su adhesión (crea), tenga Vida definitiva. «Vida definitiva» Denota la calidad de vida propia del estadio definitivo. Traducir por «eterna», empobrece el significado, por insistir solo en la duración y no en la calidad. La consecuencia de «ser levantado en alto», es alcanzar plenitud de Vida. El Espíritu que nos comunicará, será la fuente de verdadera Vida para todos los que le acepten.

Demostró Dios su amor al mundo. El amor se hizo visible en un acto. No se dirige solo a los cristianos, sino al mundo. Jesús es el don de Dios a la humanidad. «Dar a su Hijo» no se refiere, aquí, sólo a la encarnación, sino a la crucifixión. Porque no envió Dios el Hijo al mundo para que dé sentencia contra el mundo, sino para que el mundo se salve por él. Para Juan, Jesús es enviado al mundo, Para los sinópticos, a Israel. La salvación está destinada a todos. No sólo al pueblo elegido, sino a todas las naciones. Se acabaron los privilegios. La Vida del Espíritu se ofrece a todos. Este evangelio se escribió a finales del s. I.

El que le presta adhesión no tendrá sentencia; el que se la niega, ya tiene la sentencia. No hay lugar para la indiferen­cia. Es este un dato importantísimo para entender la manera de actuar de Dios. La sentencia negativa o positiva, no es consecuencia de un acto de Dios. Es el resultado de una actitud permanente por parte del hombre. Si comprendiéramos bien este versículo, cambiaría todo el modo de entender la moral. Desde la visión farisaica (y la nuestra), Dios juzgaba a los hombres después de ver sus acciones. Si eran conforme a la Ley, los salvaba, si eran contrarias a la Ley, los condenaba. Dios es justicia. Todo está siempre en equilibrio. Cada acto del hombre, le coloca en su sitio.

Los hombres han preferido las tinieblas a la luz. «Su modo de obrar» Denota el proceder habitual, no un acto puntual.   En el prólogo se nos había dicho: «y la Vida era la luz de los hombres». No es la luz la que da Vida (como maestro), sino al revés, es la Vida la que te iluminará. Sin Vida no se puede aceptar la luz. La falta de Vida lleva consigo el rechazo de la luz. Mantener una relación con Dios desde la Ley, desde lo externo, sin Vida, es mantener la relación de injusticia en que están los dirigentes religiosos. El que oprime al hombre no puede aceptar la luz. La adhesión a Jesús, exige salir de la situación de opresión.

El que obra con bajeza…  El que practica la lealtad. «Obra con bajeza (practicar lo malo), se opone a «practicar la lealtad». «Hacer la verdad» es un semitismo que utiliza Juan, y lo opuesto es «hacer la falsedad». El que es cómplice de la muerte, no aguanta la Vida. La considera como una agresión. No se eligen las tinieblas por el valor que puedan tener en sí, sino por odio a la luz. No son las doctrinas (luz) las que separan de Dios, sino conduc­tas (Vida). Quién con su modo de obrar daña al hombre, se opone al amor-vida. Rechazando la luz, cree poder continuar haciendo el mal sin ser descubierto.

Practicar la lealtad es lo contrario de obrar con bajeza. Equivale a hacer lo que es bueno para el hombre. Al emplear «lealtad» nos está diciendo que el amor no es algo teórico, sino práctico. Una vez más la Vida es anterior a la luz. «Y así». El acercamiento a la luz, se hace por amor a la luz, no para que se vean las  obras. «Realizadas en unión con Dios». No obras hechas según Dios quiere, sino algo más. Obras en las que, con la actividad del hombre, se ve la de Dios revelando en ellas su gloria-amor. Creer va unido a las obras buenas. La incredulidad acompaña a las obras malas. Jesús evidencia lo que es un hombre.

En el trozo del discurso que acabamos de analizar nos encontramos con los aspectos más originales de la salvación ofrecida por Jesús según este evangelio: 1) La salvación es Vida. 2) Viene de Dios que es VIDA. 3) Es don gratuito e incondicional. 4) Es absoluto, no una alternativa a la condenación. 5) Exige la adhesión a Jesús. 6) Se manifiestas en las obras. Cada uno de estos puntos nos tendría que advertir de los errores en que caemos a la hora de hablar de esa salvación. Tendemos a esperar de Dios una salvación raquítica.

Hablar de salvación, es plantearse el sentido último de la vida humana. Sería desplegar las más elevadas posibilidades humanas. El término «salvación» tiene connotaciones negativas, y eso es muy peligroso a la hora de entender lo que dice el evangelio. El pensar en la salvación en términos negativos nos ha paralizado en nuestro desarrollo.  Hemos creído que, si elimino el pecado, estoy salvado. Salvarse no es evitar la condenación. La salvación tiene una connotación positiva. Salvarse sería llevarnos a una plenitud de ser, llevando al límite las posibilidades de nuestro verdadero ser.

La salvación no es algo que me venga de fuera. La salvación surge de lo más hondo de mi ser. Desde ahí, Dios con su presencia posibilita mi plenitud. Hay que tener muy claro, que me salva totalmente Dios y me salvo totalmente yo. La acción de Dios y la del hombre, ni se suman ni se restan ni se interfieren, porque son de naturalezas distintas. «Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti» (Agustín). Todo lo que depende de Dios para mi salvación ya está hecho. Por tanto, mi salvación, aquí y ahora, depende solo de mí.

La conciencia que tenemos de que Dios puede no salvarme, es consecuen­cia de que esperamos de Dios una salvación equivocada. Queremos que Dios nos libere de nuestras limitaciones, es decir que nos quite el sufrimiento, la enfermedad, la muerte. Todo eso forma parte de nuestra condición de criaturas y es inherente a nuestro ser. Ni Dios puede hacer que sigamos siendo criaturas sin limitacio­nes. El buscar la salvación por ese camino, es un error garrafal. La salvación que Dios nos da, tiene que realizarse mientras seguimos siendo criaturas, y por tanto, a pesar de nuestras limitaciones.

La salvación no es cambiar lo que soy ni añadir nada a lo que ya soy. Es una toma de conciencia de lo que en realidad soy, y vivir en esa conciencia. Es descubrir el tesoro que está escondido dentro de mí y disfrutar de él. «La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo». Se trata de «conocer«.

 

Meditación-contemplación

Hay que nacer de nuevo.
Toda la enseñanza de Jesús está resumida en esta breve frase.
Somos fruto de la evolución de la carne,
y tenemos que dar el paso hacia el espíritu.
…………

Yo no he nacido como ser espiritual.
Tengo la capacidad de llegar a serlo,
pero debo desplegar esa capacidad que se me ha dado.
Si no la despliego, me quedaré en la carne.
………..

Siempre tenemos que estar naciendo, desplegando la VIDA.
La Vida se potencian en la medida que trasciendo la materia.
Pablo nos dice que incorporarse a Cristo,
es incorporarse a su muerte, para vivir resucitados.
……………

 

Fray Marcos

 

Garizumako 4. Igandea – Cuarto Domingo de Cuaresma, B (Joan 3,14-21) José A. Pagola

Evangelio del 15/03/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

JAINKOAK MUNDUA MAITE DU

Ez da hori edozein esaldi. Ez dira Ebanjeliotik ezaba daitezkeen hitzak, garrantzizko zerbait aldatu gabe. Kristau-fedearen funtsezko muina biltzen duen baieztapena da.«Hartaraino maite izan zuen Jainkoak mundua, non bere Seme bakarra eman baitzuen». Jainkoaren maitasun horixe da gure esperantzaren jatorria eta oinarria.

«Jainkoak mundua maite du». Den bezalakoa maite du. Bukatu gabea eta ziurtasunik gabea. Gatazkaz eta kontraesanez betea. Hoberenerako eta okerrenerako gai dena. Mundu hau ez doa bera bakarrik bere bidean, ez dabil galdurik eta babesik gabe. Jainkoak bere maitasunaz inguratua du, lau aldeetarik. Inportantzia handiko ondorioak ditu horrek.

  1. Jesus, beste ezer baino lehen, Jainkoak munduari, eta ez kristauei bakarrik, egin dion «erregalua» da. Ikertzaileak hor jardun daitezke ezbaian, munduaren azkeneraino, Jesusen irudi historikoaren mila alderdiren inguruan. Teologoek hor jarrai dezakete teoriarik zorrotzenak bilbatzen. Jainkoaren erregalu handitzat hartuz, Jesu Kristori hurbiltzen zaionak bakarrik aurkitu ahal izango du haren keinu guztietan, zirraraz eta pozik, Jainkoak gizakiarekiko bizi duen hurbiltasuna.
  2. Hau da Elizaren izateko arrazoi bakarra, Eliza munduan izatea zuritzen duen arrazoi bakarra: Jainkoaren maitasuna gogoraraztea. Behin eta berriz errepikatu du hori Vatikano II.a kontzilioak: «gizon-emakume guztiei Jainkoaren maitasuna agertzera eta komunikatzera bidali du Kristok» Eliza. Ez da joan-etorri handiagoko gauzarik. Jainkoaren maitasun hori gizakiei adieraztea da lehenengo egitekoa.
  3. Ebanjelariaren arabera, Jesus emanik Jainkoak munduari egin dion erregalu handi hori, «ez da mundua juzgatzeko, baizik haren bidez mundua salba dadin». Oso arriskutsua da mundu modernoaren salaketa eta gaitzespena egitarau pastoral bihurtzea. Guztiekiko maitasunez bihotza beterik bakarrik gonbida dezakegu elkar bihotz-berritzera. Jendeari ikusarazi nahi badiogu Jainkoak gaitzetsia dela, ez gara ari Jesusen mezua eskualdatzen, beste zerbait baizik; agian, geure erresumina eta amorrua.
  4. Dena nahasia, ziurtasunik gabea eta gogo-galtzailea dela ematen duen honetan, ezerk ez digu eragozten munduan maitasun-apur bat ereitea. Horixe egin zuen Jesusek berak. Ez da zertan egon beste ezeren zain. Zergatik ez dute izan behar gaur egun gizon eta emakume onak, gure artean sufritzen ari direnekiko maitasuna, adiskidetasuna, errukia, zuzentasuna, sentiberatasuna, laguntasuna… ereingo dutenak? Horiek dira ari eraikitzen Jesusen Eliza, maitasunaren Eliza.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

DIOS AMA EL MUNDO

No es una frase más. Palabras que se podrían eliminar del Evangelio, sin que nada importante cambiara. Es la afirmación que recoge el núcleo esencial de la fe cristiana.«Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único». Este amor de Dios es el origen y el fundamento de nuestra esperanza.

«Dios ama el mundo». Lo ama tal como es. Inacabado e incierto. Lleno de conflictos y contradicciones. Capaz de lo mejor y de lo peor. Este mundo no recorre su camino solo, perdido y desamparado. Dios lo envuelve con su amor por los cuatro costados. Esto tiene consecuencias de la máxima importancia.

  1. Jesús es, antes que nada, el «regalo» que Dios ha hecho al mundo, no solo a los cristianos. Los investigadores pueden discutir sin fin sobre muchos aspectos de su figura histórica. Los teólogos pueden seguir desarrollando sus teorías más ingeniosas. Solo quien se acerca a Jesucristo como el gran regalo de Dios, puede ir descubriendo en todos sus gestos, con emoción y gozo, la cercanía de Dios a todo ser humano.
  2. La razón de ser de la Iglesia, lo único que justifica su presencia en el mundo es recordar el amor de Dios. Lo ha subrayado muchas veces el Concilio Vaticano II: La Iglesia «es enviada por Cristo a manifestar y comunicar el amor de Dios a todos los hombres». Nada hay más importante. Lo primero es comunicar ese amor de Dios a todo ser humano.
  3. Según el evangelista, Dios hace al mundo ese gran regalo que es Jesús, «no para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él». Es muy peligroso hacer de la denuncia y la condena del mundo moderno todo un programa pastoral. Solo con el corazón lleno de amor a todos, nos podemos llamar unos a otros a la conversión. Si las personas se sienten condenadas por Dios, no les estamos transmitiendo el mensaje de Jesús sino otra cosa: tal vez, nuestro resentimiento y enojo.
  4. En estos momentos en que todo parece confuso, incierto y desalentador, nada nos impide a cada uno introducir un poco de amor en el mundo. Es lo que hizo Jesús. No hay que esperar a nada. ¿Por qué no va a haber en estos momentos hombres y mujeres buenos, que introduzcan entre nosotros amor, amistad, compasión, justicia, sensibilidad y ayuda a los que sufren? Estos construyen la Iglesia de Jesús, la Iglesia del amor.

José Antonio Pagola

 

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.2.13-25)

  • DOMINGO 3º CUARESMA –B-
  • El episodio del Templo cuando Jesús echa fuera a los cambistas y mercaderes, expresa cómo quiere Dios que sea su verdadero culto: “EN ESPIRITU Y VERDAD”. Jesús quiere que el templo sea  CASA DE DIOS”. Casa abierta a todos.
  • Es el único acto de violencia que el evangelio presenta en el comportamiento de Jesús. Ese modo de actuar está plenamente justificado en Jesús: “No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”. (Y es que Iglesia y negocio son polos opuestos que nunca se podrán atraer, aunque como humanos, en la Iglesia se encuentre pecado.)
    La acción inesperada de Jesús dejó a los judíos impresionados e irritados. ¡Aquello era intolerable! Por eso le piden una explicación, un signo que les haga comprender el por qué de su actuación violenta.
  • La Pascua era y es la gran fiesta de los judíos que les recuerda la noche en que pasaron de la esclavitud a la libertad en Egipto…

Todos visitaban el templo y ofrecían sacrificios aún los judíos que vivían en el extranjero procuraban llegar al templo de Jerusalén.

  • ¿Por qué se disgustó Jesús? Porque era un escandaloso negocio. No eran buenos, decían, los animales que traían para ofrecer y tenían que comprar los que ofrecían los sacerdotes Anás y Caifás y otros a precios muy elevados…

Eso teniendo en cuenta además que el Templo es y debe ser un lugar de recogimiento y oración y encuentros comunitarios celebrativos. Esto nos enseña con relación al templo y… no olvidemos que cada persona que pasa a nuestro lado es un templo vivo y requiere un respeto.

  • Es curioso destacar como mientras Jesús con cuerdas expulsa los bueyes y ovejas y tira las mesas de los cambistas, a los que tenían palomas en sus jaulas, solamente les pide que las alejen de allí y no emplea violencia porque los pobres animales no podían moverse solos y los hubiese lastimado al tirar las jaulas. Jesús siempre ha sido compasivo y misericordioso en grado extremo.
  • ¿Qué señal nos das para obrar así? “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré”.
    La respuesta de Jesús es de doble sentido que, sólo desde el misterio, es posible comprender.
  • Lo peor que nos puede suceder al escuchar de nuevo este relato, es situarnos como espectadores que “no tienen nada que ver” con los comerciantes del templo… si nos quedamos en una actitud así no captamos el significado del episodio. «indignación de Jesús, pero también de su MISERICORDIA.
  • No se puede o debe visitar el templo y después continuar robando, explotando y haciendo daño a otros. No acudimos a la iglesia y luego huir de las exigencias familiares y de los compromisos sociales, sino para tomar conciencia de las propias responsabilidades.

* Ahora más que de templos hablamos cristianamente  de “Iglesias”, reuniones de encuentro en el nombre del Señor porque Donde dos o más se reúnen en mi nombre, allí estoy Yo”.
* Él está ya en el corazón y en la vida de cada persona, especialmente cuando se reúnen como comunidad convocada, dispuesta y fiel.

* Dios está ahí, en las personas y en el mundo. Sin olvidarnos que: El lugar de encuentro con Dios (y con los hermanos) es LA PERSONA DE JESUCRISTO.

Zuriñe, ha hecho una muy sencilla reflexión sobre este evangelio (ha sido difícil) espero lo comprendáis.

ORACIÓN

Así nos dices Jesús de Nazaret: “Mi casa será llamada casa de Oración para todas las gentes”. (Mc.11, 17 y Is.56,7)

Y por medio de tu Espíritu, Jesús Maestro y Amigo nos has hecho “templos de Dios  y el Espíritu Santo habita en nosotros”.
Que sepamos hacer de nuestras Iglesias lugares de encuentro con el Padre de todos, que nos urge a preocuparnos de los más necesitados.

Queremos Dios nuestro que nuestras celebraciones guiadas por el Espíritu de Jesús nos impulsen a seguir construyendo tu Reino de amor, justicia y paz.

Que al vivir la eucaristía dominical, estemos con una actitud de escucha sincera de la Buena Noticia del Evangelio y renovación de nuestros compromisos cristianos.

Nuestra Iglesia será CASA DEL PADRE”. Si nos comprometemos en ella a vivir con entrega a  los demás practicando la justicia que Dios quiere y a construir su REINO. QUE ASÍ SEA. ZURIÑE

«COMO TODO CULTO, EL DEL TEMPLO HABÍA DEGENERADO», Fray Marcos

Fe Adulta

Jn 2, 13-25

En las tres primeras lecturas de los domingos que llevamos de cuaresma, se nos ha hablado de pacto. Después de la alianza con Noe (Dom. 1) y con Abraham (Dom. 2), se nos narra hoy la tercera alianza, la del Sinaí. La alianza con Noe, fue la alianza cósmica del miedo. La de Abrahán fue la familiar de la promesa. La de Moisés fue la nacional de la Ley. ¿Cómo debemos entender hoy estos relatos? Noe, Abrahán y Moisés, son personajes legendarios.

La historia “sagrada” que narra la vida y milagros de estos personajes empezó a escribirse hacia el s. IX antes de Cristo. Son míticas leyendas que no debemos entender al pie de la letra. Se trata de experiencias vitales que responden a las categorías religiosas de cada época. Hoy nadie, en su sano juicio, puede pensar que Dios le dio a Moisés unas tablas de piedra con los diez mandamientos. No fue Dios quien utilizó a Moisés para comunicar su Ley, sino Moisés el que utilizó a Dios para hacer cumplir unas normas que él consideró imprescindibles para la construcción y supervivencia del un pueblo.

Dios hace pactos con nadie porque no puede ser “parte”. Una cosa es la experiencia de Dios que los hombres tienen según su nivel cultural, y otra muy distinta lo que Dios es. Jesús no habló del Dios de la “alianza eterna”. Dios actúa de una manera unilateral y desde el amor, no desde un «toma y da acá» con los hombres. Dios se da totalmente sin condiciones ni requisitos, porque el darse (el amor) es su esencia. En el Dios de Jesús no tienen cabida pactos ni alianzas. Lo único que espera de nosotros es que descubramos la presencia de ese amor, identificado con nuestro ser, y actuemos con los demás como él, con nosotros.

No se trata de purificar el templo sino de sustituir. El relato del Templo lo hemos entendido de una manera demasiado simplista. Una vez más la exégesis viene en nuestra ayuda para descubrir el significado profundo del relato. Como buen judío, Jesús desarro­lló su vida espiritual en torno al templo; pero su fidelidad a Dios le hizo comprender que lo que allí se cocía no era lo que Dios esperaba de los seres humanos. Es muy importante recordar que cuando se escribió este evangelio, ni existía ya el templo ni la casta sacerdotal tenía ninguna influencia en el judaísmo. Pero el cristianismo se había convertido ya en una religión y podía caer en la tentación de repetir aquella manera de dar culto a Dios.

Es casi seguro que algo parecido a lo que nos cuentan, sucedió realmente, porque el relato cumple perfecta­mente los criterios de historici­dad. Por una parte lo narran los cuatro evangelios. Por otra es algo que podía interpretarse por los primeros cristianos, (todos judíos) como desdoro de la persona de Jesús, no es fácil que nadie se lo pudiera inventar si no hubiera ocurrido y no hubiera estado en las fuentes.

Nos han dicho que lo que hizo Jesús en el templo fue purificarlo de una actividad de compraventa ilegal y abusiva. Esto no tiene fundamento, puesto que lo que estaban haciendo allí los vendedores, era imprescindible para el desarrollo de la actividad del templo. Se vendían bueyes ovejas y palomas, que eran la base de los sacrifi­cios. Los animales vendidos en el templo estaban controlados por los sacerdotes; así se garantizaba que cumplían todos los requisitos de legalidad. También eran imprescindibles los cambistas, porque al templo solo podía recibir dinero puro, es decir, acuñado por el templo. En la fiesta de Pascua, llegaban a Jerusalén israelitas de todo el mundo, a la hora de hacer la ofrenda no tenían más remedio que cambiar su dinero romano o griego por el del templo.

Jesús quiso manifestar con un acto profético, que aquella manera de dar culto a Dios, no era la correcta. En esos días de fiesta podía haber en el atrio del templo 8 mil personas. Es impensable que un solo hombre con unas cuerdas pudiera arrojar del templo a tanta gente. El templo tenía su propia guardia, que se encargaba de mantener el orden. Además, en una esquina del templo se levantaba la torre Antonia, con una guarnición romana. Los levantamientos contra Roma tenían lugar siempre durante las fiestas. Eran momentos de alerta máxima. Cualquier desorden hubiera sido sofocado en unos minutos.

Las citas son la clave para interpretar el hecho. Para citar la Biblia se recordaba una frase y con ella se hacía alusión a todo el contexto. Los sinópticos citan a (Is 56,7) «mi casa será casa de oración para todos los pueblos; y a (Jer 7,11) «pero vosotros la habéis convertido en cueva de bandidos». Is hace referencia a los extranjeros y a los eunucos, excluidos del templo, y dice: “yo los traeré a mi monte santo y los alegraré en mi casa de oración. Sus sacrificios y holocaus­tos serán gratos sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.» Dice que en los tiempos mesiánicos, los eunucos y los extranjeros podrán dar culto a Dios. Ahora no podían pasar del patio de los gentiles.

El texto de (Jer 7,8-11) dice así: «No podéis robar, matar, adulterar, jurar en falso, incensar a Baal, correr tras otros dioses y luego venir a presentaros ante mí, en este templo consagrado a mi nombre, diciendo: ‘Estamos seguros’ y seguir cometiendo los mismos crímenes. ¿Acaso tenéis este templo por una cueva de bandidos?” Los bandidos no son los que venden palomas y ovejas, sino los que hacen las ofrendas sin una actitud mínima de conversión. Son bandidos, no por ir a rezar, sino porque solo buscaban seguridad. Lo que Jesús critica es que, con los sacrificios, se intente comprar a Dios. Como los bandidos se esconden en las cuevas, seguros hasta que llegue la hora de volver a robar y matar.

Juan cita un texto de (Zac 14,20) «En aquel día se leerá en los cascabeles de los caballos: «consagrado a Yahvé», y serán las ollas de la casa del Yahvé como copas de aspersión delante de mi altar; y toda olla de Jerusalén y de Judá estará consagrada a Yahvé y los que vengan a ofrecer comerán de ellas y en ellas cocerán; yya no habrá comerciantes en la casa de Yahvé en aquel día». Esa inscripción «consagrado a Yahvé» la llevaban los cascabeles de las sandalias de los sacerdotes y las ollas donde se cocía la carne consagrada. Quiere decir que en los tiempos mesiánicos, no habrá distinción entre cosa sagrada y cosa profana. Dios lo inundará todo y todo será sagrado. La santidad se hará presente en la vida ordinaria.

Los vendedores interpelados (los judíos) le exigen un prodigio que avale su misión. No reconocen a Jesús ningún derecho para actuar así. Ellos son los dueños y Jesús un rival que se ha entrometido. Ellos están acreditados por la institución misma, quieren saber quién le acredita a él. No les interesa la verdad de la denuncia, sino la legalidad de la situación, que les favorece. Pero Jesús les hace ver que sus credenciales han caducado. Las credenciales de Jesús serán, hacer presente la gloria de Dios a través de su amor.

Suprimid este santuario y en tres días lo levantaré. Aquí encontramos la razón por la que leemos el texto de Jn y no el de Mc. Esta alusión a su resurrección da sentido al texto en medio de la cuaresma. Le piden una señal y él contesta haciendo alusión a su muerte. Su muerte hará de él el santuario único y definitivo. Una de las razones para matarlo, será que se ha convertido en un peligro para el templo. Es interesante descubrir que, para Jn, el fin de los tiempos está ligado a la muerte de Jesús.

La aplicación a nuestra vida del mensaje del evangelio de hoy, tendría consecuencias espectaculares en nuestra relación con Dios. Si dejásemos de creer en un Dios ‘que está en el cielo’, no le iríamos a buscar en la iglesia (edificio), donde nos encontramos tan a gusto. Si de verdad creyésemos en un Dios que está presente en todas y cada una de sus criaturas, trataríamos a todas con el mismo cuidado y cariño que si fuera él mismo. Nos seguimos refugiando en lo sagrado, porque seguimos pensando que hay realidades que no lo son. Una vez más el evangelio está sin estrenar.

 

Meditación-contemplación

«Ya no habrá comerciantes en la casa del Señor, en aquel día».
Ha llegado, de verdad, para mí «aquel día».
¿He salido ya de un ‘toma y daca’ en mis relaciones con Dios?
¿He descubierto que Él me lo ha dado todo y que yo tengo que hacer lo mismo?
…………………

Mis relaciones con Dios tienen como base su amor total.
Nada puedo pedir ni esperar de él que no me haya dado ya.
Mi tarea consiste en tomar conciencia de ese don total.
Mi vida de cada día, responderá entonces a esa realidad.
…………………

Todas las criaturas son manifestación de Dios.
La única Realidad es Él mismo.
Nosotros solo somos la imagen que se refleja en el espejo,
que no estaría ahí si Él no estuviera presente al otro lado.
…………………

 

Fray Marcos

 

Garizumako 3. Igandea, «TENPLU BERRIA-UN TEMPLO NUEVO», José A. Pagola

– B (Joan 2,13-25)
Evangelio del 08/03/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

TENPLU BERRIA

Lau ebanjelariek dakarte Jesusen keinu probokatzaile hau:«animalia-saltzaileak» eta «diru-trukatzaileak» tenplutik botatzearen keinua. Ezin du jasan Jesusek bere Aitaren etxea kultutik bizi den jendez betea. Jainkoa ezin erosia da «oparien» bidez.

Joanek, ordea, lau ebanjelarietarik azkenak, Jesusen eta juduen arteko elkarrizketa dakar, zeinetan Jesusek era handiosean baieztatzen baitu, tenplua suntsitua izango delarik, «hiru egunean eraikiko duela berak». Inork ez du ulertu zen esan nahi duen. Horregatik gehitu du ebanjelariak: «Bere gorputzaren tenpluaz mintzo da Jesus».

Har dezagun kontuan ezen Jerusalemgo tenpluak hogei edo hogeita hamar urte lurrean harri-pila eginik zeramanean ari dela idazten Joan ebanjelaria. Judu askok umezurtz dakusate beren burua. Tenplua zuten beren erlijioaren bihotza. Nola bizi Jainkoa beren herrian izan gabe?, pentsatzen zuten.

Ebanjelariak jabearazi nahi die Jesusen jarraitzaileei ezen berek ez dutela bizi behar antzinako tenplu haren nostalgiarik. Jesus da «tenplu berria», agintari erlijiosoek jo zuten, baina Aitak «piztu» zuen Jesus hura, alegia. Ez da metafora ausart bat. Kristauek Jainkoarekin betiko izan behar duten harremana markatzen du horrek.

Jainkoa bizi den tenplu berritzat Jesus hartzen dutenentzat, desberdina da dena. Jainkoarekin topo egiteko, ez da aski tenplura joatea. Premiazkoa da Jesusengana hurbiltzea, haren egitasmoan murgiltzea, haren urratsei jarraitzea, haren espirituaren arabera bizitzea.

Jesus den tenplu berri honetan, Jainkoa adoratzeko, ez da aski intsentsua, ez dira aski gorapenak, ez dira aski liturgia handiosak. Hauek dira benetako adoratzaileak: Jainkoaren aurrean «espirituz eta egiaz bizi direnak». Honetan datza zinezko adorazioa: Jesusen «Espirituz» Ebanjelioaren «Egia» bizitzean. Hori gabe, «adorazio hutsala» dateke kultua.

Jesus den tenplu berri honetako ateak zabalik dira gizon-emakume guztientzat. Inor ez da bazter utzia. Hor sar daitezke bekatariak, kutsatuak eta, are, paganoak. Guztiena da eta guztientzat da Jesusen baitan bizi den Jainkoa. Tenplu honetan ez da inolako bereizketarik. Ez da eremu banatzailerik gizonezkoentzat eta emakumeentzat. Kristogan «ez da jadanik gizonezkorik eta emakumerik». Ez da arraza aukeraturik, ez herri bazter utzirik. Maitasun- eta bizi-premian direnak: horiek dira lehenetsi bakarrak. Jakina, beharrezkoak ditugu tenpluak Jesus Jaun bezala adoratzeko, baina Jesus bera dugu zinezko tenplua.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

3 Cuaresma – B (Juan 2,13-25)
Evangelio del 08/03/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

UN TEMPLO NUEVO

Los cuatro evangelistas se hacen eco del gesto provocativo de Jesús expulsando del templo a «vendedores» de animales y «cambistas» de dinero. No puede soportar ver la casa de su Padre llena de gentes que viven del culto. A Dios no se le compra con «sacrificios».

Pero Juan, el último evangelista, añade un diálogo con los judíos en el que Jesús afirma de manera solemne que, tras la destrucción del templo, él «lo levantará en tres días». Nadie puede entender lo que dice. Por eso, el evangelista añade: «Jesús hablaba del templo de su cuerpo».

No olvidemos que Juan está escribiendo su evangelio cuando el templo de Jerusalén lleva veinte o treinta años destruido. Muchos judíos se sienten huérfanos. El templo era el corazón de su religión. ¿Cómo podrán sobrevivir sin la presencia de Dios en medio del pueblo?

El evangelista recuerda a los seguidores de Jesús que ellos no han de sentir nostalgia del viejo templo. Jesús, «destruido» por las autoridades religiosas, pero «resucitado» por el Padre, es el «nuevo templo». No es una metáfora atrevida. Es una realidad que ha de marcar para siempre la relación de los cristianos con Dios.

Para quienes ven en Jesús el nuevo templo donde habita Dios, todo es diferente. Para encontrarse con Dios, no basta entrar en una iglesia. Es necesario acercarse a Jesús, entrar en su proyecto, seguir sus pasos, vivir con su espíritu.

En este nuevo templo que es Jesús, para adorar a Dios no bastan el incienso, las aclamaciones ni las liturgias solemnes. Los verdaderos adoradores son aquellos que viven ante Dios «en espíritu y en verdad». La verdadera adoración consiste en vivir con el «Espíritu» de Jesús en la «Verdad» del Evangelio. Sin esto, el culto es «adoración vacía».

Las puertas de este nuevo templo que es Jesús están abiertas a todos. Nadie está excluido. Pueden entrar en él los pecadores, los impuros e, incluso, los paganos. El Dios que habita en Jesús es de todos y para todos. En este templo no se hace discriminación alguna. No hay espacios diferentes para hombres y para mujeres. En Cristo ya «no hay varón y mujer». No hay razas elegidas ni pueblos excluidos. Los únicos preferidos son los necesitados de amor y de vida. Necesitamos iglesias y templos para celebrar a Jesús como Señor, pero él es nuestro verdadero templo.

José Antonio Pagola

Compartir en redes

 

 

«UNA GLORIA EXTERNA NO ES LA META» de Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Fe Adulta

Mc 9, 2-9

En los tres ciclos litúrgicos leemos, el segundo domingo de cuaresma, el relato de la transfiguración. Hoy leemos el de Mc, que es el más breve, aunque hay muy pocas diferencias con los demás sinópticos. Lo difícil para nosotros es dar sentido a este relato. Marcos coloca este episodio entre el primer anuncio de la pasión y el segundo. Parece que hay una intención clara de contrarrestar ese lenguaje duro y difícil de la cruz.

Es muy complicado encontrar un significado coherente con nuestra perspectiva actual. Sobre todo, si nos negamos a entrar por la puerta fácil y trillada de la explicación oficial. Para mí, es inaceptable que Jesús se dedicara hacer su puesta en escena particular. Mucho menos que tratara de dar un caramelo a los más íntimos para ayudarles a soportar el trago de la cruz (cosa que no consiguió). Con ello estaría fomentando lo que tanto critica Mc en todo su evangelio: El poner como objetivo último la gloria; aceptar que lo verdaderamente importante es el triunfo personal, aunque sea a través de la cruz.

La estructura del relato y su redacción a base de símbolos del AT, nos advierte de que no se trata de un hecho histórico, sino de una teofanía, a ejemplo de las que se narran a lo largo de todo el AT. No supone que Dios en un momento determinado, desde su omnipotencia, realice un espectáculo de luz y sonido. Son solo experiencias subjetivas que, en un momento determinado, atestiguan la presencia de lo divino en un individuo concreto. La presencia de lo divino es constante en toda la realidad creada, pero el hombre puede descubrir esa cercanía y vivirla de una manera experimental en un momento determinado de su vida.

A Dios nunca podemos acceder por los sentidos. Si en esa experiencia se dan percepciones aparentemente sensoriales, se trata de fenómenos paranormales o sicológicos. Dios está en cada ser acomodándose a lo que es como criatura, no cambiando o violentando nada de ese ser. Es más, la llegada a la existencia de todo ser, es la consecuencia de la presencia divina en él. Esto no quiere decir que la experiencia de Dios no sea real. Quiere decir que Dios no está nunca en el fenómeno, sino en el noúmeno. «Si te encuentras al Buda, mátalo».

Jesús, por ser plenamente humano, tuvo que luchar en la vida por descubrir su plenitud. El relato de hoy quiere decir que aún siendo hombre, había en él algo que iba más allá de lo humano. Es muy probable que se trate de un relato pascual que, en un momento determinado, se consideró oportuno retrotraer a la vida terrena de Jesús. En los relatos Pascuales, se insiste una y otra vez, en que ese Jesús Vivo, es el mismo que anduvo con ellos por las tierras de Galilea. En la trasfiguración, se dice lo mismo, pero desde el punto de vista contrario. Ese Jesús que vive con ellos es el mismo Cristo «glorificado».

La manera de construir el relato, quiere demostrar que lo que descubrieron de Jesús después de su muerte, ya estaba en él durante su vida, solo que no fueron capaces de apreciarlo. Jesús fue siempre lo que se quiere contar en este relato, antes de la muerte y después de ella. Lo que hay de divino en Jesús, está en su humanidad, no añadido a ella en un momento determinado. Este mensaje es muy importante a la hora de superar visiones demasiado maniqueas de Jesús con el fin de manifestar de manera apodíctica su divinidad.

Pedro, Santiago y Juan fueron los únicos a los que Jesús cambió el nombre. Era buena gente, pero un poco duros de mollera. Parece que necesitaban clases de apoyo para poder llegar al nivel de comprensión de los demás. Los tres acompañan a Jesús en la agonía del huerto. Los tres son testigos de la resurrección de la hija de Jairo. Pedro acaba de decir a Jesús, que de pasión y muerte, ni hablar. Santiago y Juan van a pedir a Jesús, en el capítulo siguiente, que quieren ser los primeros en su reino… Los tres demuestran no haber entendido nada del mensaje de su Maestro. Los tres necesitan un buen correctivo.

La montaña alta, la nube, la luz, la voz, el miedo, son todos elementos que aparecen en las teofanías del AT. El monte es una clara referencia al Sinaí. La nube fue signo de que Dios les acompañaba, sobre todo en el desierto. La nube trae agua, sombra, vida. Los vestidos blancos son signo de la divinidad. El hecho de que todos sean símbolos, no disminuye en nada la profundidad del mensaje que nos quieren transmitir, al contrario, el  lenguaje bíblico asegura la comprensión de los destinatarios que eran todos judíos.

Moisés y Elías conversando con Jesús. Además de ser los testigos de grandes teofanías, representan todo el AT, la Ley y los profetas. Me pregunto, cómo supieron que se trataba de esos dos personajes. También me gustaría saber en qué lengua hablaban. Está claro que lo que se intenta es manifestar el traspaso del testigo a Jesús. Hasta ahora, La Ley y los profetas eran la clave para descubrir la voluntad de Dios. Desde ahora, la clave de acceso a Dios será Jesús.

¡Qué bien se está aquí! Para Pedro era mucho mejor lo que estaba viendo y disfrutando que la pasión y muerte, que les había anunciado unos versículos antes Jesús para dentro de muy poco. Cuando les anuncia por primera vez la pasión, Pedro había dicho a Jesús: ¡Ni hablar! Ahora se encuentra a sus anchas. El mismo afán de gloria que a todos nos acecha.

Vamos a hacer tres chozas. Pedro está en la «gloria», y pretende retener el momento. Pedro, diciendo lo que piensa, manifestando su falta total de comprensión del mensaje de Jesús. Le ha costado subir, pero ahora no quieren bajar, porque se habían acercado a Jesús con buena voluntad, pero sin descartar la posibilidad de medrar. Al poner al mismo nivel a los tres personajes, Pedro niega la originalidad de Jesús. No acepta que la Ley y los profetas han cumplido su papel y están ya superados. La voz corrige esta visión de Pedro.

¡Escuchadlo! En griego, «akouete autou» significa escuchadle a él solo. A Moisés y Elías los habéis escuchado hasta ahora. Llega el momento de escucharle a él solo. Es curioso que el AT sigue siendo el mayor obstáculo para escuchar a Jesús. Hoy también lo es la estructura religiosa y los prejuicios que nos han inculcado sobre el mismo Jesús. Escuchar, es la actitud básica del discípulo. En el Éxodo, escuchar a Dios no es aprender de Él, sino obedecerle. La Palabra que «escuchamos» nos compromete y nos arranca de nosotros mismos.

No contéis a nadie… Es la referencia más clara a la experiencia pascual del relato. No tiene sentido hablar de lo que ellos ni estaban buscando ni habían descubierto. No sólo no contaron nada, sino que a ellos mismos se les olvidó muy pronto. En el capítulo siguiente nos narra Mc la petición de los primeros puestos por parte de Santiago y Juan. Pedro siguió sin enterarse de quién era Jesús y termina negándolo ante una criada. Estos dos hechos hubieran sido impensables después de una experiencia como la transfiguración.

Lo importante no es que Jesús sea el Hijo amado. Lo determinante es que, cada uno de nosotros somos el hijo amado como si fuéramos únicos. Dios nos está comunicando en cada instante su misma Vida y habla en lo hondo de nuestro ser en todo momento. Esa voz es la que tenemos que escuchar. La conclusión no es, que tenemos que aceptar la cruz porque es el único camino para la gloria. No se llega a la vida a través de la muerte, sino que en lo que llamamos «muerte» está ya la Vida.

Con relación al AT, tenemos un mensaje muy claro en el relato de hoy: Hay que escuchar a Jesús para poder comprender La Ley y los profetas, no al revés. Seguimos demasiado apegados al Dios del AT. El mensaje de Jesús nos viene demasiado grande. Como Pedro, lo más que nos hemos atrevido a hacer, es ponerlo al mismo nivel que la Ley los profetas.

 

Meditación-contemplación

¡Escuchadlo!
No se refiere sólo a lo que nos dijo con sus palabras.
En Mc, Jesús nos habla más y mejor con su hechos.
El mayor atractivo de Jesús es su coherencia.
En él, lo que pensaba, lo que decía y lo que hacía era todo uno.
……………………

Esa autenticidad es la clave de un verdadero ser humano.
Jesus era verdad, le miraras por donde le miraras.
Ahí tenemos el modelo y el ejemplo.
Nuestro objetivo será arrancar de nosotros toda falsedad.
………………

Ahí está la tarea de toda nuestra vida:
purificar, día a día, nuestros pensamientos;
apartar de nuestra lengua toda mentira;
evitar en todas nuestras acciones la falsedad.
………..

 

Fray Marcos