- *DOMINGO 5º CUARESMA –B– MARZO 22 de 2015
- “HA LLEGADO LA HORA” SI EL GRANO DE TRIGO NO MUERE, QUEDA INFECUNDO.
- Con esta brevísima parábola Jesús nos presenta una vez más la lección fundamental del
Evangelio: “Ha llegado la hora”. La fecundad de su Misión y la de sus discípulos (la nuestra) no depende de la transmisión de unas verdades ni de unas normas morales, sino de la práctica de un AMOR que se entrega sin reservas y sin condiciones hasta dar la propia vida por los demás. El amor es la vida, el mensaje, la verdad, la justicia, el perdón. Por eso la muerte de la que nos habla Jesús, no es un suceso aislado, sino el fin de un proceso de entrega de sí mismo por dar vida, libertad, amor, dignidad.
- Jesús declara que la “HORA” anunciada desde el principio ha llegado, su Amor fiel hasta entregar totalmente su vida en la Cruz, por los hombres y mujeres
- Para Jesús lo más importante, lo central es la persona humana con sus problemas, y esto lo hace desde la contemplación del rostro de su Padre, y para un padre lo más importante son los hijos. Este es el camino que debemos seguir los discípulos de Jesús.
La Misión nuestra como seguidores de Jesús, es, en primer lugar, no ser obstáculo que dificulte el paso de la Luz, sino ser transparentes, y esto no solo con las palabras, sino fundamentalmente por el testimonio de sus vidas de nuestras vidas.
* A Dios, lo podemos encontrar ya lo hemos dicho, en su Palabra, en la Eucaristía, Oración, y en los sacramentos vivos que son las personas, pero hay lugares teológicos especialmente intensos de esa presencia del Señor. A estos lugares hace referencia cuando Jesús nos dice
“HA LLEGADO LA HORA”.
Es la “hora” más oscura y cruel de toda la historia, en la que aparece el rostro del Hijo Cristo, desfigurado por el dolor y la tortura tanto físico como moral.
* Por eso hoy la liturgia nos invita a adentrarnos en ese misterio doloroso de Cristo, en sus hermanos excluidos, marginados, enfermos, y también en esas zonas de nuestra vida, oscuras y dolorosas que no queremos reconocer. Podemos escuchar las ricas experiencias de muchos cristianos que trabajan con marginados aquí o en el Tercer Mundo. Todos expresan una experiencia, cuando se acercan a los lugares deshumanizados, ellos se humanizan… La gloria de Dios, la “hora de Jesús” su Amor, se nos revela con todo su esplendor en los rostros humanos desfigurados, olvidados, rechazados, víctimas de la injusticia. Pero Dios Padre, en Jesús se nos revela ahí con entrañas de Misericordia.
- Estamos ya, cerca de Semana Santa. Jesús abre el corazón para expresar cómo entiende y por lo que se entrega a la muerte: Él es el grano de trigo que no teme morir o desvivirse por los demás y producir fruto. Los que le condenan y matan no son vencedores, sino vencidos y derrotados porque, a fin de cuentas, lo único que prevalece es el AMOR. A Él, también lo machacaron y crucificaron, pero DIOS PADRE LO RESUCITÓ. Esa es nuestra Esperanza.
- ORACIÓN
Tu Palabra, Jesús de Nazaret, nos da vida.
Pasaste treinta años sembrando en el silencio de la familia y tres años sin cansarte entre las personas que tanto amabas. Y…tres días para mostrarnos que:
“Ha llegado tu hora”.
Y les dices, nos dices: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere no puede dar frutos” (Jn.12,24).
Sólo nos gusta triunfar. Pero hoy, mirando un Cristo, grande, como este que preside nuestro altar, queremos decirte:
Que queremos seguirte, queremos renacer a la sencillez, a la escucha atenta, a la entrega a los otros, a que nos duela el dolor de los demás, a mostrarnos pequeños y frágiles, como somos.
A compartir con sencillez nuestras dudas, miedos y fracasos.
Queremos con tu ayuda, buscar el bien y la vida para todos, como Tú lo hiciste.
Ayúdanos, Jesús de Nazaret, a ser grano que muere para dar fruto, a dar nuestra vida, nuestro tiempo, nuestra escucha. En tus manos nos ponemos… que podamos decir contigo:
“Ha llegado nuestra hora de cambiar y ser cristianos de verdad”
Contigo a nuestro lado, todo lo podemos. Que te sepamos seguir. AMÉN. ZURIÑE