* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.6.24-35)

  • DOMINGO 18º TO –B- Agosto 2 de 2015

 

El evangelio de hoy, comienza con una buena noticia sobre el diálogo y el conocimiento de quién es Jesús de Nazaret. La gente le buscaba. Se montaron en una barca y se fueron en su busca a Cafarnaún. Entran en diálogo con Jesús. Jesús les reprocha porque su búsqueda era porque les había dado de comer…

La Palabra de Dios hoy nos sigue mostrando que Jesús es el Pan que Dios Padre da a las personas para que seamos de verdad sus hijos.

Hoy la liturgia nos invita de nuevo a vivir fiados de Dios, que tiene todo empeño en darnos lo necesario, para que la vida sea una experiencia de felicidad y nunca una losa pesada.

A veces perdemos esa confianza en Dios cuando sentimos cerca las limitaciones, el dolor y los problemas; es entonces como cuando les pasó a los Israelitas en el desierto, parece o creemos que “Dios se ha olvidado de nosotros”…

Pero Jesús sigue siendo la mejor oferta que Dios nos hace. Ante tanta “hambre” como hay en el mundo (hambre de pan, pero además de justicia, de cariño, de escucha, compañía, felicidad…) Jesús nos dice que quien acuda a El nunca más tendrá hambre.

Que nosotros, que nos confesamos tus seguidores y formamos la Iglesia sepamos con nuestro testimonio indicar el camino que conduce a ti Jesús de Nazaret. Que nos convirtamos para que no pongamos tropiezos  a quienes te buscan.

Que sepamos darte gracias  por los signos sencillos de tu presencia en que te has quedado con nosotros: “tu Palabra y el Pan de la Eucaristía”.

  • ORACIÓN
  • (Recordamos algunos pasos para la Oración).

* Buscamos un sitio tranquilo…  Tratamos de dejar los ruidos… preocupaciones… todo lo ponemos en manos de Jesús de Nazaret… en actitud de encuentro de escucha…

  • Jesús nos dice “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados”…(Mt.11,28-30)
  • Y hacemos nuestra la estupenda oración escrita por Juan Jauregui. Dejando que cada frase, cada palabra nos hable dentro. Porque LA ORACIÓN DESCANSA EL ALMA.

  • Jesús es un tipo bien observador. Jesús es de los que camina pero se fijan en todo.
    Y llega incluso a darse cuenta de que: La gente vive cansada.
    La gente vive con demasiados agobios. Hoy diría “Venid a mi todos los estresados”

    * Hoy abundan por todas partes las técnicas de relajación. Sin embargo en ningún manual de relajación encontré la sugerencia de  “acercarse a Jesús, pues Él nos aliviará”,
    “En Él encontraréis vuestro descanso”.
    No niego el valor de muchas de esas técnicas o ejercicios. Pero ¿habremos descubierto que un rato con Jesús, también es una manera de descansar y de salir de nuestros agobios, de nuestros estrés?

  • Charlar con alguien unos momentos ayuda a relajarnos. Sentir la compañía de los otros ayuda a relajarnos. Compartir serenamente unos momentos con alguien, siempre resulta relajante.
    Pasarnos un rato de silencio con jesús de Nazaret, también afloja los nervios y los músculos.
    Charlar un rato con Jesús, también calma nuestra ansiedad.
    *Compartir incluso sin decir nada, un rato con Jesús, serena nuestro espíritu.
  • Contemplar en silencio un lindo paisaje, pone paz en el espíritu. Contemplar en silencio el color de las rosas, pone paz en el espíritu.
    contemplar en silencio el corazón de Jesús, pone serenidad en el espíritu.
    contemplar en silencio el rostro de Jesús, pone serenidad en el espíritu.
    contemplar en silencio la paz de Jesús, pone paz en nuestro espíritu.
  • Unos momentos de Oración:
    De oración callada, descansan el alma. De contemplación silenciosa, descansan el alma.
    De escucha callada de Jesús que nos habla, descansan el alma.

 

  • Planificar unos momentos diarios de silencio con El, nos devuelve la serenidad.
    Planificar unos  omentos diarios de conversación con él, nos dará tranquilidad.
    Planificar unos momentos diarios de silencio interior, apagando todos los ruidos y escuchando a Dios en nosotros, nos aliviará en nuestros agobios y tensiones.

 

  • Hay personas cuya sola presencia nos serena. ¡Mucho más la presencia de Dios en nuestro corazón! Hay personas cuyas palabras nos regalan paz.
    ¡Mucho más las palabras de Amor de Dios habitando en nosotros!
  • El vivir a golpe de reloj nos crispa los nervios. El regalarnos unos minutos de silencio nos tranquiliza. El romper nuestras prisas regalándonos unos momentos de silencio para escucharle, es como la suave  caricia de la mano de Dios regalándonos paz.
    el regalarnos esos pequeños espacios cada día: Nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos. Nos ayuda a sentir latir nuestro corazón.
  • Nos ayuda a mirarnos interiormente. Nos ayuda a ver nuestro paisaje interior.
    Nos ayuda a vivir con nosotros mismos como amigos y no como extraños.
  • La experiencia de Dios nunca es estresante. La experiencia de Dios siempre es relajante.
    La experiencia de Dios siempre es fuente de paz…
  • ¿Qué quiere usted irse a gastar su dinero en el gimnasio? Puede hacerlo.
    ¿Qué no cree usted que el encuentro de Dios en el silencio del corazón nos proporciona serenidad y descanso? No me crea a mí.
    Haga usted mismo la prueba. Además no le cobran nada.
    ¿Qué no le resulta? Puede dejarlo cuando guste.
    Pero le aseguro de que posiblemente le va usted a coger gusto.
    Sólo le pido que haga la prueba. El resto lo dejo a su discreción.
  • ZURIÑE, se une a vosotros  porque la ORACIÓN:
    “DESCANSA EL ALMA”
     

 

 

«EL PAN QUE DA VIDA NO ES EL PAN QUE SE COME SINO EL PAN QUE SE DA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Jn 6, 24-35

Seguimos en el c. 6 del evangelio de Jn, pero hemos pasado por alto el relato de la travesía del lago y la aparición de Jesús andando sobre el agua. La lectura de hoy afronta directamente la discusión con los judíos. En el v. 59, se dice expresamente que el encuentro tuvo lugar en la sinagoga de Cafarnaún. En todo caso, se plantea una discusión larga y dura, en la que Jesús va concretando y profundizando las exigencias del seguimiento. Se va acentuando la distancia a medida que Jesús va aquilatando el discurso. El proceso será: Entusiasmo, duda, desencanto, desilusión, oposición, rechazo, abandono.

El diálogo es un montaje que  permite a Jn poner en boca de Jesús lo que aquella comunidad consideraba las claves del seguimiento. No contesta a la pregunta, ¿Cómo y cuándo has llegado aquí?, sino a las verdaderas intenciones de la gente, llevando el diálogo a su terreno. Lo que de verdad tiene importancia es el compromiso de entrega, al que quiere llevarlos.

Me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. La “señal” había sido una invitación a compartir, Pero ellos se fijaron solo en la satisfacción de la propia necesi­dad. Han vaciado el “signo” de su contenido. Esa búsqueda de Jesús no es correcta, porque solo pretenden seguridades. Jesús va directamente al grano y desenmascara su intención. No le buscan a él sino el pan que les ha dado. No le buscan porque les haya abierto las puertas de un futuro más humano. Esas palabras que Jn pone en boca de Jesús, critican la religión de todos los tiempos. Todas las religiones terminan manipulando a Dios para ponerlo a su servicio interesado.

Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que dura dando Vida definitiva. Esta propuesta de trabajar por la Vida, es el resume de todo su mensaje. Vale lo mismo para aquel tiempo que para hoy. Trata de advertir de la facilidad que tiene el hombre de malograr su vida enredándose en lo puramente material o dejándose llevar por lo sensible. La búsqueda del verdadero pan exige esfuerzo. Es un sendero de lucha, de superación, de purificación, de regeneración, de muerte y nuevo nacimiento (bautismo).

Ese alimento que perdura lo da Dios gratuitamente, Jesús descubrió ese don y desplegó su verdadera Vida humana. Sin alimento no se puede recorrer camino alguno. Por eso hay que escucharle cuando habla de otro tipo de comida que es la que me salva. También hay que trabajar por el alimento que perece, pero no debe ser el objetivo último de nuestro trabajo. Los judíos muestran un cierto interés por enterarse, pero como se demostrará más tarde, es puramente superficial. Acostumbrados a moverse a golpe de preceptos, preguntan a Jesús por las normas. No pueden imaginar que Dios pueda dar algo por nada.

Éste es el trabajo que Dios quiere, que prestéis adhesión al que él ha enviado. Conocer lo que Dios espera de nosotros, parecería el verdadero camino para llegar, pero ese interés es sólo aparente, en los judíos y en nosotros. En realidad no nos interesa demasiado lo que Dios quiera o no quiera. Lo que de verdad nos interesa es lo que nosotros esperamos de Dios. Para garantizar unas seguridades, nos hemos fabricado un Dios a nuestra medida… De todas formas Jesús le dice lo que Dios espera de ellos: que le presten su adhesión. La eterna discusión entre fe y obras queda superada de una manera drástica: confiar en Jesús es la obra primera y más importante que Dios espera de nosotros.

Pero inmediatamente viene la institución y nos dice: lo que Dios quiere es esto y aquello; que no es más que lo que les interesa a los dirigentes de turno. Jesús no vino a dar nuevas normas morales; vino a enseñarnos el camino de la Verdad y de la verdadera Vida. Lo que tengo que “hacer” en la práctica de cada día, lo tengo que descubrir yo, no me tiene que llegar de fuera como una programación, no tengo que ser un robot al que le han introducido un programa. Lo que Dios quiere es que lleguemos a nuestra plenitud, y el “mapa de ruta” para llegar, está en nuestro interior, no fuera.

A Dios le importa más lo que somos que lo que hacemos. Mostramos nuestra ceguera cuando estamos preocupados por lo que Dios quiere que hagamos o dejemos de hacer. Solo una cosa es fundamen­tal: confiar. Creer no es aceptara una serie de verdades teóricas y quedar tan tranquilos. En la Biblia creer es tener confianza en… Esto es lo que pide Jesús a sus oyentes. Tergiversamos esa confianza cuando la convertimos en esperanza de que Dios cumpla nuestros deseos. Confiar es aceptara la voluntad de Dios, no venida de fuera, sino como inserta en la raíz de nuestro ser. La clave está en saber pasar de un pan a otro pan.

¿Qué señal realizas tú para que viéndola te creamos? ¿Qué obras haces? La exigencia de una señal para creer, es la mejor demostración de que no creen. Estarían dispuestos a aceptar un Mesías, semejante a Moisés, que demostrara su valía a base de prodigios (por eso querían hacerle rey). El maná estaba considerado como el mayor de los milagros. Exigen de Jesús que legitime sus pretensiones con otro prodigio igual o mayor. Pero la Vida que Jesús promete no viene de fuera y espectacularmente. Está en cada uno y se manifiesta en lo cotidiano, como amor desinteresado, como preocupación por el otro.

No os dio Moisés el pan del cielo; no, es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Aquello no era más que un símbolo. La realidad está en Jesús, verdadero pan del cielo, que alimenta la verdadera Vida. Recordemos que los rabinos consideraban la Torah como el pan que Dios les había otorgado. Ahora es Jesús la única Ley que salva.

Danos siempre pan de ese. Reacción aparentemente sincera, pero radicalmente equivocada. Le llaman Señor, creen de alguna manera en sus palabras. Esperan que satisfaga sus anhelos, pero no le dan su adhesión, solo buscan una salvación que les llegue de fuera sin que ellos tengan que hacer nada. Lo que intentan es  aprovecharse de una persona, que se muestra liberadora y que ha dado muestras de su capacidad de salvar.

Yo soy el pan de Vida. En todos los grandes discursos, que encontramos en este evangelio, se hace referencia a la Vida, con mayúscula. Se trata de una realidad que no podemos explicar con palabras, ni meter en conceptos humanos. Solo a través de símbolos y metáforas podemos indicar el camino de una vivencia que es lo único que nos llevará a descubrir de qué se está hablando. “Yo soy” en Jn es la suprema manifestación de la conciencia de lo que era Jesús. Cada uno de nosotros debemos descubrir lo que verdaderamente somos, como lo descubrió Jesús. Yo soy lo mismo que era Jesús.

El que viene a mí no pasará hambre, el que cree en mi no pasará nunca sed. ¿Qué significa, “ir a él, creer en él?” Aquí radica todo el meollo del discurso. No se trata de recibir nada de Jesús, sino de descubrir que todo lo que él tenía lo tengo yo. Lo que Jesús quiere decir es que los seres humanos descubrieran que se podía vivir desde una perspectiva diferente, que alcanzar la plenitud humana significaba el descubrir lo que Dios es en cada uno y una vez descubierto ese don total (Vida), respondiéramos como respondió Jesús.

Lo que propone Jesús está en contra de toda lógica racional. Nos está diciendo, que el pan que da vida no es el pan que se recibe y se come, sino el pan que se da. Si te conviertes en pan como él, entonces, ese darte, se convertirá en Vida. Jesús no invita a buscar la propia perfección, sino a desarrollar la capacidad de darse a sí mismo. Buscando su perfección el hombre edifica su propio pedestal, para colocar allí su falso yo. Solo dándose, superará el individualismo egoísta y alcanzará unidad y plenitud.

 

Meditación-contemplación

“El que viene a mí no pasará hambre, el que cree en mí nunca pasará sed”.
Pasar hambre o tener sed es carencia de vida fisiológica.
Pero es una gran metáfora aplicada a la Vida espiritual.
La Vida espiritual también necesita de alimento.
………………

Juan presenta a Jesús como el alimento que da Vida.
Para que alimente, hay que comerlo y beberlo,
Pero sobre todo, tengo que asimilarlo,
descubriendo dentro de mí, lo que le dio a él esa Vida.
…………………

Esa Vida es la misma Vida de Dios que se nos ha comunicado.
Como Jesús, tenemos que descubrirla
Y dejar que nos atraviese desde lo hondo del ser.
Esa Vida es un don, pero tenemos que aceptarlo personalmente.
…………………

Fray Marcos

 

Urteko 18. igandea – Domingo 18 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

José A. Pagola
Evangelio del 02/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

KRISTAUTASUNAREN BIHOTZA- EL CORAZÓN DEL CRISTIANISMO

B (Joan 6,24-35)

Jesusen premia du jendeak, eta haren bila dabil. Badu hark jendea erakartzen duen zerbait; artean, ordea, ez daki zehazki zergatik eta zertako dabilen Jesusen bila. Ebanjelariaren arabera, bezperan gosea asetzeko ogia eman dielako dabil bila haietako asko.

Haiekin hizketan hasi da Jesus. Badira hastetik argitzea komeni den gauzak. Ogi materiala oso garrantzitsua da. Jesusek berak irakatsi die Jainkoari eskatzen «eguneroko ogia» pertsona guztientzat. Alabaina, gizakiak badu beste behar bat ere. Eta bizi-gosea betiko aseko dien jatekoa eskaini nahi die Jesusek.

Jendeak sumatu du ezen Jesusek horizonte berri bat ireki nahi diola, baina ez daki ez zer egin, ez nondik nora hasi. Ebanjelariak hitz hauekin laburbildu ditu jendearen galdekizunak: «Zertan ari behar dugu Jainkoak nahi duena egiteko?» Bada jende horrengan asmatzeko zinezko gogo bat. Jainkoak gura duen hartan lan egin nahi du; baina, dena legearen argian pentsatzera ohitua dagoelarik, Jesusi galdetzen dio zein egintza, zein jarduera eta zein betekizun izan behar dituen kontuan.

Jesusen erantzunak kristautasunaren bihotza ukitzen du: «hau da Jainkoak nahi duen egintza (singularrean): Sinets diezaiozuela berak bidali duenari». Jesu Kristogan sinets dezaten nahi du Jainkoak, hura baita berak (Jainkoak) mundura bidali duen erregalu handia. Hauxe da eskakizun berria. Horretan behar dute lan egin. Gainerakoa bigarren mailakoa da.

Kristautasunean hogei mende bizi ondoren, ez ote gara berraurkitu beharrean ezen Elizaren indar guztia eta berezitasuna Jesu Kristogan sinestea dela eta harri jarraitzea? Ez ote gara «sineskizun» eta «betekizun» batzuen erlijiozaleen jarrera gainditu eta Jesusen ikasle bezala bizitzeari ekin beharrean?

Kristau-fedea ez datza, funtsean, jarduera eta betekizun berri batzuen kodea, itun zaharrekoena baino goragokoa, betez bizitzean. Ez. Kristau-nortasuna Jesu Kristorekiko harreman bizi eta konfiantzazkotik datorren biziera bizitzen ikastea da. Jesusek bezala pentsatzen, sentitzen, maitatzen, sufritzen eta bizitzen ikasten goazen neurrian goaz kristau bihurtzen.

Kristau izateak, gaur, Jesusen esperientzia izatea eskatzen du, haren egitasmoarekin bat egitea; duela hogei urte betetzaile on izateak eskatzen ez zuen moduan eskatzen du hori gaur egun. Gizarte laiko honetan biziari eutsi ahal izateko, kristau-elkarteek inoiz ez bezala zaindu behar dituzte Jesu Kristorekiko atxikimendua eta bizi-harremanak.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

18 Tiempo Ordinario
Evangelio del 02/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

EL CORAZÓN DEL CRISTIANISMO

B (Juan 6,24-35)

La gente necesita a Jesús y lo busca. Hay algo en él que los atrae, pero todavía no saben exactamente por qué lo buscan ni para qué. Según el evangelista, muchos lo hacen porque el día anterior les ha distribuido pan para saciar su hambre.

Jesús comienza a conversar con ellos. Hay cosas que conviene aclarar desde el principio. El pan material es muy importante. Él mismo les ha enseñado a pedir a Dios «el pan de cada día» para todos. Pero el ser humano necesita algo más. Jesús quiere ofrecerles un alimento que puede saciar para siempre su hambre de vida.

La gente intuye que Jesús les está abriendo un horizonte nuevo, pero no saben qué hacer, ni por dónde empezar. El evangelista resume sus interrogantes con estas palabras: «y ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?». Hay en ellos un deseo sincero de acertar. Quieren trabajar en lo que Dios quiere, pero, acostumbrados a pensarlo todo desde la Ley, preguntan a Jesús qué obras, prácticas y observancias nuevas tienen que tener en cuenta.

La respuesta de Jesús toca el corazón del cristianismo: «la obra (¡en singular!) que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado». Dios solo quiere que crean en Jesucristo pues es el gran regalo que él ha enviado al mundo. Esta es la nueva exigencia. En esto han de trabajar. Lo demás es secundario.

Después de veinte siglos de cristianismo, ¿no necesitamos descubrir de nuevo que toda la fuerza y la originalidad de la Iglesia está en creer en Jesucristo y seguirlo? ¿No necesitamos pasar de la actitud de adeptos de una religión de «creencias» y de «prácticas» a vivir como discípulos de Jesús?

La fe cristiana no consiste primordialmente en ir cumpliendo correctamente un código de prácticas y observancias nuevas, superiores a las del antiguo testamento. No. La identidad cristiana está en aprender a vivir un estilo de vida que nace de la relación viva y confiada en Jesús el Cristo. Nos vamos haciendo cristianos en la medida en que aprendemos a pensar, sentir, amar, trabajar, sufrir y vivir como Jesús.

Ser cristiano exige hoy una experiencia de Jesús y una identificación con su proyecto que no se requería hace unos años para ser un buen practicante. Para subsistir en medio de la sociedad laica, las comunidades cristianas necesitan cuidar más que nunca la adhesión y el contacto vital con Jesús el Cristo.

José Antonio Pagola

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Jn.6.1-15)

DOMINGO 17º. T.O.-B- JULIO 26 de 2015

“REPARTIÓ A LOS QUE ESTABAN SENTADOS TODO LO QUE QUISIERON”

Las lecturas de hoy saben a solidaridad y celebración a la vez. Al leer la narración de San Juan que tradicionalmente llamamos multiplicación de los panes. Parece que en la escuela de Nazaret no se estudiaban matemáticas como las nuestras y que Jesús y los suyos no usaban calculadoras…

Conmovido un día Jesús por la situación de la gente que le escuchaba y estaban sin comer, plantea el problema a los discípulos (para tentarlos, dice el evangelio):
“DADLES VOSOTROS DE COMER”.

Uno de ellos, Felipe, hace números: Con 200 denarios no nos basta para comprar pan… Andrés, el pescador viene diciendo: Hay aquí un chaval con dos panes y peces, mucho para él pero poco para tanta gente. Jesús, les mira… les escucha…

Cuando Jesús se encuentra con aquel joven dispuesto a compartir lo que tiene con los demás, empiezan a funcionar otras matemáticas, las que no se estudian, la SOLIDARIDAD.  Y  entre Jesús, el muchacho y los discípulos, hicieron que aquella multitud no pasara hambre.

La muchedumbre, pasa de un momento a otro (como cuando nosotros esperamos un sermón rapidito para que la misa sea de 20 minutos…)
Jesús les ordenó que hicieran sentar a todos por grupos sobre la hierba… verde. Era Primavera. Aquella multitud se convierte como en una bella reunión de comunidades que quieren celebrar sencillamente, sin prisas…

Aquí descubrimos que la Eucaristía es celebración viva a la que llevamos nuestra vida, nuestro compartir y nuestro servicio al altar porque todo cobra sentido desde la presencia de Jesús. Y nos devuelve a la vida. Como Cristo asume el peso del pan y del vino, los cristianos, sus seguidores debemos compartir los problemas que más fuertemente nos “interpelan”. Porque somos llamados a ser con Cristo eucaristía en el mundo de hoy. Ite Missa est se decía. ID y contadlo. El final de la Misa es la Misión. La Misa que no se hace vida se convierte en un rito más… Todos comieron hasta quedar saciados y… sobraron 12 canastas… este detalle nos recuerda las maravillas del Reino de Dios que se parece a la semilla más diminuta de todas las plantas y da grandes frutos.

No nos pide Dios mucho más a cada uno viendo tanto problema y tan grandes en estos tiempos, ante los que nos sentimos impotentes como Felipe, “¿qué es eso para tantos?”. Le basta nuestra pequeña  aportación. Tengamos la misma actitud que el joven, que aunque era poco, dio todo lo que tenía. Jesús bendijo y fecundó todas las pequeñas semillas del Reino que hoy nosotros podemos ofrecer al mundo. El amor, une esfuerzos, ideas, y recursos. El amor estimula la confianza, la oración. Todo sumado va consiguiendo metas que parecían un sueño.

El evangelio de Juan nos enseña a ejercitar la fe y abrir nuestras manos.

La eucaristía es signo  y proyecto de solidaridad para los cristianos.

ORACIÓN

Hoy Jesús de Nazaret, te vemos repartiendo pan y pescado. Lo que un joven tenía.

Es posible que otros tuvieran algo para ellos…sin que los apóstoles supieran.

Pero la fuerza de tu Palabra y de tu acción rompe el egoísmo humano.

Te damos gracias porque te has ocupado y te ocupas de nuestros problemas y dificultades y con tu actitud nos enseñas que las soluciones pasan por nuestra generosidad…

Cristo Jesús: que seamos personas dispuestas a compartir cualquier necesidad: hambre de pan, de escucha, de compañía de unión de perdón de alegría. Que estemos convencidos de que el compartir es un milagro que Dios quiere continuamente. Pero siempre con nuestra libertad y generosidad.

JESÚS TOMO LOS PANES… Y LOS REPARTIÓ.

Cristo es el pan partido que comparte en la mesa del mundo y que impulsa a la solidaridad entre los que más lo necesita,

Que vivamos la Eucaristía en plenitud que es Celebración y Solidaridad. AMÉN. ZURIÑE

 

 

 

 

 

«LA GENTE ACEPTA QUE LE DEN, PERO NO ACEPTA DARSE» Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Jn 6, 1-15

El domingo pasado nos dejaba el relato evangélico de Mc ante la multiplicación de los panes. En su lugar, la liturgia inserta, a partir de este domingo, todo el c. 6 de Jn. Es el más largo y denso de todos los evangelios, y que nos va a ocupar cinco domingos. En sus 71 versículos, partiendo de la multiplicación de los panes, elabora toda una teología del seguimiento. En el fondo se trata de un proceso de iniciación catequética, que en la comunidad duraba varios años y que, al final, obligaba a tomar una decisión definitiva: el bautismo.

El evangelio de Jn fue escrito en una comunidad de iniciados para su uso en ella. Todos comprenden los signos que en él se emplean. Este evangelio es esotérico. La numerología, la cábala, el tarot, lo impregnan todo. Los 21 capítulos del evangelio se corresponden con cada una de las cartas del tarot. La 6ª (el enamorado) representa un joven en un cruce de caminos, ante dos doncellas. Una, de amarillo y verde, representa la vida sensitiva. Otra, de azul, representa la vida espiritual. El joven tiene que elegir uno de los dos caminos.

Como siempre en Jn, todo son símbolos, El monte es el lugar donde habita la divinidad. Jesús subió al lugar que le es propio. Sentarse es el símbolo de enseñanza rabínica. «Estaba cerca la Pascua», no es un dato cronológico, sino teológico. La gente no sube a Jerusalén, como era su obligación, sino que busca en Jesús la liberación, que el templo no puede darles

El dinero tiene un significado profundo. El dinero es lo que había desplazado a Dios del templo, utilizado por el sistema opresor, es el causante de la injusticia y del hambre. Comprar pan, es obtener un bien necesario para la vida, a cambio de dinero, inventado para dominar. El vendedor dispone del alimento; lo cede solo bajo ciertas condiciones dictadas por él. La vida no está al alcance de todos, sino mediatizada por los que detentan el poder. Jesús no acepta tal estructura, pero quiere saber si sus discípulos la aceptan. Felipe no ve solución. Doscientos denarios era el salario de más de medio año de trabajo.

Andrés muestra otro posible horizonte; una solución distinta a la del comprar. Habla de los panes y los peces que descubre como algo de lo que se puede disponer. El muchacho (muchachito, doble diminutivo) representa al insignificante grupo de los discípulos. Los números simbólicos 5+2=7 indican totalidad. Todo se pone a disposición de los demás. Al decir que son de cebada, pone en relación este episodio con el de Eliseo; pero marca una gran diferencia: Eliseo dio de comer a cien, con veinte panes. Jesús da de comer a cinco mil con cinco. La propuesta de Andrés es la adecuada pero no sirve. No hay medios suficientes.

Comer recostado era signo de hombres libres. Jesús quiere que todos se sientan personas con su propia responsabilidad. No quiere servidumbres ni dependencias de ninguna clase. Aquí está ya apuntando a la falsa interpretación que van a hacer del signo. El lugar (con artículo determinado) era el modo de designar el templo. Dios no está ya en el templo sino donde está Jesús. La mucha hierba, signo de la abundancia de los tiempos mesiánicos.

Pronunció la acción de gracias (eucaristhsaV). Este dato tiene mucha miga. Se trata  de conectar la comida con el ámbito de lo divino (los sinópticos hablan de elevar la mirada al cielo). Se reconoce que el alimento es don de Dios a todos; nadie puede apropiárselo para después sacar provecho de su venta. Una vez liberado del acaparamiento egoísta, todos tendrán acceso a ese bien necesario. Su finalidad primera, alimentar, se eleva para convertirlo en signo de Vida. Solo en este nuevo espacio es posible el compartir.

Recoged los pedazos que han sobrado. Lo sobrado, no tiene sentido de resto, desperdicio sino de sobrante, sobreabun­dante. En la Didaché se llama al pan eucarístico «los trozos» (klasma). Deben recogerlos porque la comunidad tiene que continuar la obra de la entrega. Otra gran diferencia con la experiencia del Éxodo. El maná no duraba de un día para otro; lo que Jesús ofrece tiene valor permanente y hay que cuidarlo. Recordemos que en los Hch se llama a la eucaristía «la fracción del pan». No es pan, sino pan partido.

Llenaron doce canastas. «doce» no hace referencia a los apóstoles (en Jn no se identifica los discípulos con los 12). Es más probable que haga referencia a las doce tribus de Israel, como símbolo de todo el pueblo que había acompañado a Moisés por el desierto. El profeta que tenía que venir al mundo estaba anunciado en (Dt 18,15). Se trata de un profeta como Moisés que haría los mismos prodigios que él. No reconocen la novedad de Jesús. Siguen creyendo en una salvación venida de fuera, al estilo del A T. Más tarde se establece una clara distinción entre el alimento que les da Jesús y el maná.

El intentar hacerle rey demuestra que no han entendido nada. La multitud queda satisfecha con haber comido. La identificación con Jesús y su mensaje no les interesa. Sus intereses están muy lejos de la exigencia de Jesús. Jesús quiere liberarles, ellos prefieren seguir dependiendo de otro. Jesús les pide generosidad; ellos prefieren recibir gratis. Jesús quiere asociarlos a su obra; ellos quieren descargar en un jefe su responsabilidad. La solución no es el dinero o un milagro externo, sino el saber compartir todo con todos. La verdadera salvación no está en que alguien solucione nuestros problemas. La liberación está en superar el egoísmo y estar dispuesto a dar a los demás lo que uno tiene y lo que uno es.

Se retiró a la montaña él solo. En algunos manuscritos se dice que ‘huyó’ al monte. Jesús sube al lo alto, mientras los discípulos bajan… Ante la total incomprensión de la gente, Jesús no tiene alternativa, se vuelve al monte (lugar de la divinidad). Completamente solo, como Moisés después que el pueblo traicionó a su Dios, haciéndose un ídolo. Este paralelo con Moisés, muestra la gravedad de lo sucedido. Haciendo de Jesús un Mesías poderoso, repiten la idolatría de los israelitas en el desierto. Ambos quieren adorar a Dios, pero bajo la falsa imagen (ídolo) que ellos mismos habían hecho de Él.

El dinero sigue siendo hoy la causa de toda desigualdad. Todo tiene un precio, incluídos los bienes espirituales. La gratuidad y el compartir son conceptos que han desaparecido de nuestra sociedad. Conocemos bien la alternativa; seguimos ante la encrucijada pero aún no hemos tomado una decisión. No somos conscientes de que no tomar el camino espiritual, es ya dejarnos llevar por el hedonismo. La búsqueda de placer a cualquier precio es la tónica de nuestra sociedad. En el mejor de los casos, nos empeñamos en ir por dos caminos opuestos al mismo tiempo. La religión como la mayoría la entiende, nos lleva a la esquizofrenia.

Jesús pudo escapar de la pretensión de aquella gente, pero de nosotros, no puede escapar y lo hemos proclamado rey del universo. Cada uno de nosotros debemos examinar los motivos que nos mantienen unidos a Jesús. ¿Por qué somos cristianos? ¿Por qué venimos a misa? Yo os lo voy a decir: Para asegurarnos sus favores aquí abajo y además, garantiaza una eternidad dichosa en el cielo. ¡Poco han cambiado las cosas! También nosotros seguimos sin querer saber nada del servicio y la entrega a los demás. El evangelio sigue sin estrenar

Seguimos tratando de poner lo espiritual al servicio de lo material, que es lo que de verdad nos interesa. No nos interesa lo que Dios quiere de nosotros, sino lo que nosotros esperamos de Dios. No nos importa la visión trascendente de la vida, sino que el Todopoderoso se ponga a nuestro servicio. Si todos los que nos llamamos cristianos empezáramos a compartir, como Jesús nos pide en el evangelio, se produciría la mayor revolución de la historia humana. Si esperamos a compartir cuando hayamos cubierto todas nuestras necesidades, nunca compartiremos nada, porque la técnica del capitalismo hedonista es precisamente aumentar las necesidades a medida que se van satisfaciendo.

 

Meditación-contemplación

«Se retiró a la montaña él solo».
Una vez más queda clara la actitud de Jesús.
Él no quiere estar por encima de los demás.
Tampoco quiere que la gente se esclavice.
…………….

La auténtica salvación no puede venir de fuera.
Porque la verdadera esclavitud viene del falso yo.
Jesús quiere personas libres y responsables.
No acepta títeres ni gregarios que dependan de los demás.
…………………..

Debes tomar las riendas de tu propio destino
y escapar de la tiranía de todo lo que te atenaza.
El horizonte de tu plenitud está dentro de ti.
Lo externo ni te tiene que atar ni te puede liberar.
………………

Fray Marcos

Urteko 17. Igandea, “GURE BEKATU NAGUSIA- NUESTRO GRAN PECADO”. José A. Pagola

B (Joan 6,1-15)

Evangelio del 26/07/15
por Coordinador Grupos de Jesús

GURE BEKATU NAGUSIA-NUESTRO GRAN PECADO

Ogiak ugaltzearen pasadizoak oso harrera ona izan zuen Jesusen jarraitzaileen artean. Ebanjelari guztiek gogorarazi digute. Segur aski, biziki erasan zien Jainkoaren gizon hura jendetza handi hura, jatekorik gabe gelditu zen hura, elikatzeaz arduratu izanak.

Joanek dakarrenaren arabera, Jesus bera izan da berari entzutera etorri den jendetza haren goseaz konturatu dena. Jendea gose da; zerbait egin beharra du harentzat. Horrelakoa da Jesus. Gizakiaren oinarrizko premiak gogoan dituela bizi da.

Felipek ohartarazi dio ezen ez dutela dirurik. Ikasleen artean, pobreak dira guztiak: ezin dute erosi horrenbeste jenderentzat. Jesusek badaki hori. Dirudunek ez dute konponduko sekula munduan gosearen arazoa. Dirua baino zerbait gehiago behar da horretarako.

Bide desberdin bat begiz jotzen lagunduko die Jesusek. Beste ezer baino lehen, beharrezkoa da inork berea beretzat ez hartzea, baldin eta beste batzuk goseak badira. Jesusen ikasleek ikasi beharra dute eskura dutena gose direnen esku jartzen, «bost garagar-ogi eta arrain-pare bat» bakarrik bada ere.

Imajina genezakeen gauzarik lauena eta gizabidezkoena da Jesusen jarrera. Baina, zeinek sartuko digu kaskoan partekatu beharra, erosten baizik ez dakigunoi? Zeinek askatuko gaitu goseak hiltzen ari direnen aurrean bizi dugun axolagabekeriatik? Ba ote da gizabidezkoago egin gaitzakeen ezer? Ikusiko ote dugu inoiz guztien arteko egiazko solidaritate horren «miraria»?

Jesusek Jainkoa du begi aurrean. Ezinezkoa du hura guztien Aitatzat hartuz harengan sinestea, haren seme-alabak goseak hiltzen utziz. Horregatik, taldean bildu dituzten jatekoak hartu eta «begiak zerurantz jaso ditu eta eskerrak eman». Lurra bera eta janari guztia Jainkoagandik hartua dugu. Aitaren erregalua da guztia, baina haren seme-alaba guztientzat da. Bizitzeko behar dutenaz gainerakoak gabetuz bizi bagara, esandako horretaz ahaztu garelako da. Horixe da gure bekatu nagusia, behin ere aitortuko ez dugun arren.

Eukaristiaren ogia partekatzean, Kristo berpiztuak janaritzen zituela uste zuten lehen kristauek; aldi berean, ordea, Jesusen keinua gogoan izaten zuten eta premia handiena zutenekin partekatzen zituzten beren ondasunak. Batak bestea haurride ikusten zuten. Artean, ez zuten baztertua Jesusen Espiritua.

José Antonio Pagola

17 Tiempo Ordinario – B (Juan 6,1-15)
Evangelio del 26/07/15
por Coordinador Grupos de Jesús

NUESTRO GRAN PECADO

El episodio de la multiplicación de los panes gozó de gran popularidad entre los seguidores de Jesús. Todos los evangelistas lo recuerdan. Seguramente, les conmovía pensar que aquel hombre de Dios se había preocupado de alimentar a una muchedumbre que se había quedado sin lo necesario para comer.

Según la versión de Juan, el primero que piensa en el hambre de aquel gentío que ha acudido a escucharlo es Jesús. Esta gente necesita comer; hay que hacer algo por ellos. Así era Jesús. Vivía pensando en las necesidades básicas del ser humano.

Felipe le hace ver que no tienen dinero. Entre los discípulos, todos son pobres: no pueden comprar pan para tantos. Jesús lo sabe. Los que tienen dinero no resolverán nunca el problema del hambre en el mundo. Se necesita algo más que dinero.

Jesús les va a ayudar a vislumbrar un camino diferente. Antes que nada, es necesario que nadie acapare lo suyo para sí mismo si hay otros que pasan hambre. Sus discípulos tendrán que aprender a poner a disposición de los hambrientos lo que tengan, aunque solo sea «cinco panes de cebada y un par de peces».

La actitud de Jesús es la más sencilla y humana que podemos imaginar. Pero, ¿quién nos va enseñar a nosotros a compartir, si solo sabemos comprar? ¿Quién nos va a liberar de nuestra indiferencia ante los que mueren de hambre? ¿Hay algo que nos pueda hacer más humanos? ¿Se producirá algún día ese «milagro» de la solidaridad real entre todos?

Jesús piensa en Dios. No es posible creer en él como Padre de todos, y vivir dejando que sus hijos e hijas mueran de hambre. Por eso, toma los alimentos que han recogido en el grupo, «levanta los ojos al cielo y dice la acción de gracias». La Tierra y todo lo que nos alimenta lo hemos recibido de Dios. Es regalo del Padre destinado a todos sus hijos e hijas. Si vivimos privando a otros de lo que necesitan para vivir es que lo hemos olvidado. Es nuestro gran pecado aunque casi nunca lo confesemos.

Al compartir el pan de la eucaristía, los primeros cristianos se sentían alimentados por Cristo resucitado, pero, al mismo tiempo, recordaban el gesto de Jesús y compartían sus bienes con los más necesitados. Se sentían hermanos. No habían olvidado todavía el Espíritu de Jesús.

José Antonio Pagola

 

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc.6.30-34)

DOMINGO 16º. T.O. –B- JULIO 19-2015

“VENID VOSOTROS SOLOS A UN SITIO TRANQUILO A DESCANSAR”

El domingo pasado contemplábamos a los discípulos que salían a evangelizar, enviados por Jesús. Hoy les vemos volver, rebosantes de gozo y deseosos de contarle lo que habían hecho y visto.

Jesús aprovecha esta ocasión para invitarlos a un merecido descanso y, entrenarles a dedicar tiempos para “interiorizar” todo aquello que pasa por nosotros y ver si es válido o no.

Este era el plan de Jesús. Pero los planes del Padre (¡siempre imprevisibles!) muchas veces no son los nuestros. Y al desembarcar, Jesús vio una multitud que le buscaban y se les habían adelantado y le dio lástima de ellos. Ante “esa multitud… “que andaban como ovejas sin pastor”, tuvo compasión, el descanso personal, la enseñanza a los discípulos y otras muchas cosas “normales”, quedan a un segundo lugar y se puso a enseñarles “con calma”…
La frase “ovejas sin pastor”, tiene un gran sentido Bíblico que habla de Dios como Pastor de Israel” y también personajes célebres: Moisés, Jeremías…  Y en Jesús descubrimos al verdadero Pastor que compadecido atiende con calma a la multitud. Este es el “estilo” que tiene Jesús de ser Pastor. El cuidado de Jesús, acogiendo y enseñando sin prisas da origen a la palabra “pastoral”. Todo lo que Jesús hace para el pueblo con vistas al Reino es pastoral, cuidar el rebaño de Dios. Por esto Jesús dará hasta la propia vida. Pastoral no es cualquier actividad sino aquellas actividades y silencios que transforman a las personas sin rumbo, llevar el rebaño al Padre al estilo de Jesús. Es cierto que Jesús dedica tiempo y aguante a los discípulos en privado y en casa, para iniciarlos y hacerlos madurar en los secretos del Reino de Dios. Los reprende, les anima, les da luces sobre todo en cuestiones de poder. Pero Jesús no abandona al pueblo en general:

“Llama a los discípulos y a toda la gente” para proponerles su modo de vida.
Construir el Reino de Dios.

ORACIÓN

Jesús de Nazaret, tú dijiste a tus discípulos:

“venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”.

Te pedimos por nuestras vacaciones. Descansos.

El afán de cada día multiplica nuestra vida de quehaceres, urgencias, agobios, prisas.

Necesitamos el reposo y sosiego. Necesitamos la paz y el diálogo.
Necesitamos el encuentro y la amistad. Necesitamos oxigenar el cuerpo y el alma.

Bendice, Jesús de Nazaret, nuestras vacaciones o descansos.

Que sean tiempo fecundo para la vida de familia, para el encuentro con nosotros mismos y con los demás. Para la brisa suave de la amistad y el diálogo.

Para el ejercicio físico que siempre rejuvenece. La lectura que siempre enriquece.

La fiesta auténtica que llena el corazón de las personas.

Haz que nuestras vacaciones sean un tiempo santo para descubrir tu presencia en nuestras vidas, para compartir la fe y el testimonio, para escuchar tu Palabra y celebrarla en la eucaristía.

Tú vienes siempre a nosotros. Tú siempre te haces el encontradizo.

Tus caminos buscan siempre los nuestros.

Haz que en las vacaciones o descansos, sepamos encontrarte a Ti, y a los hermanos.

Ayuda también para que encuentren sosiego los que no pueden gozar de ellas.

Ayúdanos. Te necesitamos también en vacaciones, en el descanso y te escuchamos que nos dices:

“VENID CONMIGO A UN LUGAR APARTADO Y DESCANSAD UN POCO”… AMÉN. ZURIÑE

 

 

 

 

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.6.7-13)

DOMINGO 15º. T.O. –B- JULIO 12 de 2015

 

El Evangelio de hoy nos presenta el día en que Jesús, a cuyo alrededor se había reunido un grupo de personas, a los que El mismo había escogido, los envía a predicar la misma Buena Noticia que El había ido enseñando. “Está cerca de vosotros el Reino de Dios”. Los envía con un mínimo de cosas. Los envía en comunidad humana y de fe.  “De dos en dos” para darse apoyo mutuo, dar credibilidad a su testimonio y fuerza al grupo comunidad, aunque de momento pequeña. Jesús sabe lo que les espera a los doce. De dos en dos, la compañía es apoyo, fuerza y motivación para cumplir bien la Misión y resistir  a las dificultades. Los envía con Autoridad” Puesta su confianza  en la fuerza de Dios, más que en sus capacidades. Jesús no predicó en solitario y tampoco quiso que sus discípulos lo hicieran. Importante es la Misión, pero nos hace caer en la cuenta que también es importante  en la Misión la comunión con los demás y compartir tareas y proyectos. “En pobreza” : que lleven lo . preciso combatir todo lo que empobrece la vida humana.
El cristiano evangeliza humanizando y humaniza  evangelizando.

Creemos que desde los valores del evangelio podemos ser más plenamente humanos.

El punto de mira del enviado: LA PERSONA. (Escuchar, respetar, defender, formar, rehacer personas).

Jesús les dice a sus enviados que si no es recibido el Mensaje, se vayan, es claro que no quiere que obliguen a nadie a aceptar el Mensaje. Quiere personas libres. Jesús propone no impone.

En la persona de Jesús y su Mensaje está la fuerza del Enviado. Y Jesús nos sigue enviando a nosotros a comunicar y a ensanchar la BUENA NOTICIA a todos. En el alma y en el corazón llevamos otras “alforjas”, otros medios y otra tierra, es nuestro equipaje:
LA FE EN JESÚS Y SU MENSAJE PARA SEGUIR CONSTRUYENDO EL REINO.

No hay evangelización verdadera mientras no se anuncie, la doctrina, la vida, las promesas, el REINO, en una palabra el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios. Y sosteniendo todo esto con:
EL TESTIMONIO DE NUESTRA VIDA.


ORACIÓN

Jesús de Nazaret: Les diste una misión a los discípulos para anunciar el Evangelio y les insistes: “Poneos en camino”

“Está cerca de vosotros el Reino de Dios”.

También hoy nos envías a nosotros al mundo, a nuestro mundo cercano y nos sigues diciendo: “Poneos en camino”

No debemos quedarnos inactivos, acomodados… sino proclamar que podemos vivir tu “paz y misericordia”. Quieres contar con nuestra tarea evangelizadora.

Ayúdanos a tener el coraje del profeta y de los apóstoles; y el coraje de no poner la confianza en el poder, el dinero, el prestigio, sino en la fuerza del evangelio que queremos vivir,

Seguir tu Camino de Verdad y Vida..

También añades algo más, Jesús de Nazaret,

Y es que no basta la acción, aunque “la mies es abundante y los obreros pocos”

Sino que hace falta también la ORACIÓN.

Ayúdanos a seguir en la fe y en el compromiso por crear un mundo donde la verdad, la paz, la justicia y el amor sean realidad. AMÉN. ZURIÑE

«NADIE ES LLAMADO Y MENOS ELEGIDO DESDE FUERA», Fray Marcos

FE ADULTA

Mc 6, 7-13

El párrafo que acabamos de leer es continuación del que leíamos el domingo pasado, pero con él comienza una nueva etapa en el evangelio de Mc. Los discípulos van a tomar parte en la tarea que, hasta ahora, desarrollaba sólo el Maestro. Después de la experiencia de fracaso en la sinagoga de su pueblo, Jesús no sólo no deja de anunciar la «buena noticia» del Reino, sino que compromete a sus discípulos en esa tarea. El rechazo de los dirigentes y de los más cercanos, le obligan a buscar otros interlocutores que no estén maleados por la enseñanza oficial. Las tres lecturas no hablan de la elección, pero esa elección lleva implícita la misión.

Es Jesús el que toma la iniciativa. «Les llamó y les envió». En el c. 1, ya había relatado la llamada de dos parejas de hermanos. En el c. 3, había narrado la llamada de los doce. Si hacía ya mucho tiempo que estaban con él, no necesitaba llamarlos, pero el poner los dos verbos juntos tiene una intención especial. La llamada y la misión están siempre unidas. Todo el que es llamado es para ser enviado.No se precisa ni a donde van ni cuanto va a durar la misión. Con ello nos está diciendo que está precisando las características de todas las llamadas y de todos los envíos. Todo los que vayan en nombre de Jesús deben ir en las mismas condiciones, en todos los tiempos. Tal vez el evangelista está retrotrayendo al tiempo de Jesús una práctica que comenzó muy pronto en las primeras comunidades.

«De dos en dos», apunta al sentido comunitario de toda misión. No se trata de actuar como francotiradores, sino de ir en nombre de la comunidad y con el mensaje comunitario. De esta forma, se  evita además, cualquier clase de jerarquía o superioridad de uno sobre otro. Con demasiada frecuencia olvidamos que todos somos enviados por y desde una comunidad. Tenemos que superar la tendencia a actuar por nuestra propia cuenta, para garantizar nuestro propio futuro. El dato tiene también un aspecto legal. En un juicio, sólo se admitía el testimonio que fuera atestiguado, por lo menos, por dos testigos. Recordemos que no se les pide que sean maestros, sino testigos.

«Les da autoridad sobre los espíritus inmundos». Hay que tener mucho cuidado. El texto griego no dice «dynamis» sino «exousia». No es fácil apreciar la diferencia entre los dos conceptos, pero está claro que no se trata de un poder mágico, sino de una superioridad sobre el mal; lo cual nos indica que se trata de una fuerza para superar, no sólo los demonios de los demás, sino también sus propios demonios; es decir la superación personal de toda ideología que les impediría comunicar el verdadero mensaje. Esta lucha de los apóstoles contra sus propios prejuicios nacionalistas, está presente en todo el evangelio de Mc.

«Les encargó…» El verbo Griego significa en primer término ordenó. Se trata de una severa amonestación. Es curioso que el texto hace más hincapié en lo que no deben llevar. Ni siquiera nos habla del mensaje que deben trasmitir. Lo importante es el espíritu de los que van a desempeñar la misión. El bastón y las sandalias eran imprescindibles en los viajes; el primero ayuda a caminar y puede ser muy útil contra las alimañas que no eran raras en terrenos desérticos. Las sandalias era el calzado de los pobres, sin ellas no se podía hacer grandes caminatas. El pan era signo de cualquier alimento. No van como mendigos, «no llevéis bolsa«, sólo deben aceptar lo que necesitan en cada momento, sin acaparar nada para después. La alforja era propia de los mendigos, que metían en ella lo que les daban para asegurarse, al menos, las próximas comidas. El dinero (de poco valor) es el símbolo de las seguridades. En griego no dice «túnica de repuesto», sino «no llevéis puestas dos túnicas, que era característica de la gente rica.

Los judíos nunca se hospedaban en casa de paganos. Jesús les hace ver que cualquier casa puede ser buena para hospedarse, y cualquier alimento digno de comerse. Para quedarse basta que les acoja una «casa«, para marcharse tiene que existir rechazo de un «lugar«. Lo importante es que les acepten y ellos acepten. En todo caso, deja clara la posibilidad de rechazo que acaba de sufrir el mismo Jesús en su tierra. El sacudir el polvo de los pies, era una costumbre de los judíos cuando salían de un lugar de paganismo. No se trata de maldición alguna, sino de dar testimonio de un hecho. En adelante, los paganos no son los no judíos, sino los que rechazan la oferta de salvación de Jesús.

«Predicaban la conversión, echaban demonios y curaban». Es curioso, que ninguna de esas acciones fue descrita en el envío. La conversión de la que nos habla el evangelio, no debe entenderse desde el punto de vista moral: hay que dejar de hacer lo que está mal. Se trata de la «metanoya», que es un cambio de mentalidad que llevaría consigo un cambio en la manera de vivir. Se trata  de elegir un camino nuevo. Sin emprender ese nuevo camino, de nada servirán los arrepentimientos y los propósitos. Esto no lo entendemos bien hoy. El echar demonios y curar son los signos de la preocupación por los demás. El signo más claro de que ha llegado el Reino, es la ayuda a los demás.

La  primera lectura nos pone ya en guardia. Los profetas de Betel quieren convertir a Amós en un profeta «al uso»: alguien que vive de un oficio siguiendo las directrices oficiales. Muy poco han cambiado las cosas. La Iglesia sigue siendo un santuario de Betel, donde los intereses económicos y de poder siguen estando en  primer plano. Estar de parte de los poderosos, y no denunciar la injusticia, venga de donde venga, ha sido una apostasía del cristianismo desde Constantino. A nadie entusiasma hoy nuestra predicación, mucho menos nuestra trayectoria vital. La misión no puede ser acomodación a una programación venida de fuera, sino una exigencia vital, consecuencia de la llamada interna de Dios.

La clave de estas recomendaciones es que al depender de los demás, se elimina toda tentación de superioridad. No son normas de ascetismo sino de confianza. Se trata de aprender a confiar en los demás, esperándolo todo de ellos. Saber dar eficazmente, supone haber aprendido antes a recibir  con humildad. No hay nada más humillante para un ser humano que el tener que recibir de otro algo sin un mínimo de reciprocidad. La realidad que más une y humaniza a los seres humanos es el saber que tienen algo que dar y algo que recibir del otro. Si esa reciprocidad está fundamentada en la gratuidad, se alcanza el máximo de humanidad, tanto por parte del que da, como del que recibe.

La confianza de toda misión evangélica debe centrarse en el mensaje, no en los medios desplegados para conseguir la adhesión. Para ello no hay más remedio que prescindir de lo superfluo, y ni siquiera querer asegurar lo necesario. Cuando Jesús envía a los doce, está diciendo que lleven el Reino de Dios a todos los hombres. Él no es su dueño ni ellos sus propietarios. Ese Reino, que es Dios, está en cada uno de nosotros y es la «buena noticia» que todos deben descubrir. El Reino predicado por Jesús está más allá de cualquier religión. Se trata de purificar toda religión. Jesús no creó una nueva religión ni dejó de pertenecer a su pueblo y a su tradición religiosa.  Él haber hecho de la predicación de Jesús una religión más, ha eliminado la posibilidad de ser fermento para todas.

La misión no es tarea de unos pocos, sino la consecuencia inevitable de la adhesión a Jesús. La misión no consiste en predicar sino en hacer un mundo cada vez más humano en todos los órdenes. No se trata de salvaguardar a toda costa, doctrinas trasnochadas o normas morales que no humanizan. Menos aún en conservar unos ritos fosilizados que ya no dicen nada a nadie. El mensaje de Jesús no se puede meter en fórmulas ni ser objeto de ninguna programación. Simplemente es una manera de vivir. Ser cristiano es ser testigo de una manera de ser hombre, de una manera de ser más humano.

 

Meditación- contemplación

La verdadera confianza lleva a la gratuidad.
La confianza tiene que ir en todas direcciones.
Si confías en Dios, confiarás también en el hombre.
Pero también potenciarás la confianza en ti mismo.
…………………..

Si has superado el afán de seguridades,
Surgirá también la gratuidad.
Precisamente hoy, que por todo hay que pagar un precio,
Es más necesario que nunca el dar sin esperar nada.
………………

Darse sin esperar nada a cambio,
Es la mejor manera de llevar a Dios a los demás.
Manifestar en todo momento el amor a todos,
Es la única manera de predicar el Reino de Dios.
…………………….

 

Fray Marcos

 

Urteko 15. igandea–15 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

Urteko 15. igandea – B (Markos 6,7-13)

Evangelio del 12/07/15
por Coordinador Grupos de Jesús

ELKARTEKO AZTERKETA – PARA UN EXAMEN COLECTIVO

Jesusek ez ditu bidali ikasleak nolanahi. Jainkoaren erreinuaz Jesusek duen egitasmoan parte hartu eta haren misioa jarraitu nahi bada, ezinbestekoa da biziera berezi bat. Horrela izan ezean, mila gauza egin ahal izango dugu, baina Jesusen espiritua munduan txertatu ez. Jesusen gomendio batzuk gogorarazi dizkigu Markosek. Azpimarra ditzagun banaka batzuk.

Lehenik eta behin, nor dira haiek Jesusen izenean hitz egiteko? Zein aginpide dute horretarako? Markosen arabera, Jesusek, bidali dituenean, «aginpidea eman die espiritu kutsatuen gain». Ez die eman botererik bidean aurkituko duten jendearen gain. Jesus bera ere ez da baliatu bere botereaz jendea gobernatzeko, sendatzeko baizik.

Beti bezala, mundu osasuntsuagoa du Jesusek bere gogoan, gizakia esklabo eta ez-gizaki bihurtzen duten indar gaiztoetatik librea den mundua. Ikasleek ere haren indar sendatzailea txertatu behar dute jendearen artean. Jesusen ikasleak gizartean ikasle-bidea egin nahi badu, jendearen gain boterea erabiliz ez, baizik bizitza gizatar bihurtuz burutuko du, jendearen sufrimena arinduz, askatasuna eta haurridetasuna handiaraziz.

Soilik, «makila» eta «oinetakoak» eramango dituzte. Bidaiari ikusi nahi ditu Jesusek ikasleak. Inoiz ez egonari loturik. Beti bidaiari. Ezeri eta inori atxiki gabe. Berekin behar-beharrezkoa bakarrik dutela. Jesusek berak zuen zalutasunez horniturik, beharrean den nornahirengana iristeko prest. Jesusen makila ez da agintzeko, baizik bidean lagun izateko.

Ez dute eramango «ogirik, ez bizkar-zorrorik, ez dirurik». Ez dute bizi behar beren segurtasuna burutik kendu ezinik. Gauza inportanteagoa dute berekin: Jesusen Espiritua, haren Hitza, haren Agintea jendearen bizitza gizatar egiteko. Kuriosa da, baina Jesusek ez du gogoan eraginkorrago izateko ikasleek berekin eraman behar duten ezer; soilik zer ez duten eraman behar aipatu du. Hain zuzen, egunen batean pobreez ahaztu eta beren ongizatean hesiturik gera ez daitezen.

Ez dute eraman behar «ordezko jantzirik» ere. Xume-xume jantziko dira, pobreak bezala. Ez dute eramango Tenpluko apaizek bezalako jantzi sakraturik. Ez dira jantziko basamortuko bakardadean Bataiatzailea jantzi ohi zen bezala ere. Jendearen artean izango dira profeta. Ikasleen bizitzak seinale izan behar du Jainkoa guztientzat hurbil dela, batez ere premiarik handiena dutenentzat.

Ausartuko ote gara egunen batean Elizaren baitan elkarteko azterketa egitera, Jesusek argitu gaitzan eta, kasik konturatu gabe, haren espiritutik nola joan garen urruntzen ikustera irits gaitezen?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

15 Tiempo Ordinario – B (Marcos 6,7-13)

Evangelio del 12/07/15
por Coordinador Grupos de Jesús

PARA UN EXAMEN COLECTIVO

Jesús no envía a sus discípulos de cualquier manera. Para colaborar en su proyecto del reino de Dios y prolongar su misión es necesario cuidar un estilo de vida. Si no es así, podrán hacer muchas cosas, pero no introducirán en el mundo su espíritu. Marcos nos recuerda algunas recomendaciones de Jesús. Destacamos algunas.

En primer lugar, ¿quiénes son ellos para actuar en nombre de Jesús? ¿Cuál es su autoridad? Según Marcos, al enviarlos, Jesús «les da autoridad sobre los espíritus inmundos». No les da poder sobre las personas que irán encontrando en su camino. Tampoco él ha utilizado su poder para gobernar sino para curar.

Como siempre, Jesús está pensando en un mundo más sano, liberado de las fuerzas malignas que esclavizan y deshumanizan al ser humano. Sus discípulos introducirán entre las gentes su fuerza sanadora. Se abrirán paso en la sociedad, no utilizando un poder sobres las personas, sino humanizando la vida, aliviando el sufrimiento de las gentes, haciendo crecer la libertad y la fraternidad.

Llevarán solo «bastón» y «sandalias». Jesús los imagina como caminantes. Nunca instalados. Siempre de camino. No atados a nada ni a nadie. Solo con lo imprescindible. Con esa agilidad que tenía Jesús para hacerse presente allí donde alguien lo necesitaba. El báculo de Jesús no es para mandar, sino para caminar.

No llevarán «ni pan, ni alforja, ni dinero». No han de vivir obsesionados por su propia seguridad. Llevan consigo algo más importante: el Espíritu de Jesús, su Palabra y su Autoridad para humanizar la vida de las gentes. Curiosamente, Jesús no está pensando en lo que han de llevar para ser eficaces, sino en lo que no han de llevar. No sea que un día se olviden de los pobres y vivan encerrados en su propio bienestar.

Tampoco llevarán «túnica de repuesto». Vestirán con la sencillez de los pobres. No llevarán vestiduras sagradas como los sacerdotes del Templo. Tampoco vestirán como el Bautista en la soledad del desierto. Serán profetas en medio de la gente. Su vida será signo de la cercanía de Dios a todos, sobre todo, a los más necesitados.

¿Nos atreveremos algún día a hacer en el seno de la Iglesia un examen colectivo para dejarnos iluminar por Jesús y ver cómo nos hemos ido alejando sin darnos casi cuenta de su espíritu?

José Antonio Pagola