José Ignacio Calleja en Religión Digital
No todo está podrido. Escribo a vuela pluma para un interlocutor anónimo, que no imaginario, hombre o mujer bien reales y escandalizados por los casos de pederastia en la Iglesia. A ellos me sumo y entiendo sin disculpas. Luego, punto, ¿no se puede decir una sola palabra más? ¿Es poner en marcha el ventilador? ¿Será embarrar el campo? Es arriesgado, lo sé, pero la añado.
Discrepo de las generalizaciones extremas en cualquier acusación. Me recuerda el caso del terrorismo; en momentos de atentados, todo es terrorismo y todos los de una etnia o religión, las de los autores, son terroristas. Llevo sesenta años en una diócesis modesta y no he visto, en los cuarenta que me entero un poco de las cosas, no he visto toda esa criminalidad en mi entorno…









