La Iglesia popular de Oscar Romero y del Hermano Papa Francisco

Faustino Vilabrille: Solo una Iglesia de los pobres y para los pobres es una Iglesia verdadera.Tuvo que venir un papa del pueblo para reconocer que eres verdadero santo.

Oscar Arnulfo Romero, reconocido por su lucha por la justicia en defensa de los pobres, los derechos humanos y su oposición a la dictadura militar de extrema derecha en el Salvador, asesinado por los escuadrones de la muerte en 1980 cuando celebraba la Eucaristía, ha sido proclamado santo por el Papa Francisco en el Vaticano.

Querido hermano Oscar Romero: Antes de que la Iglesia oficial te declare santo, ya lo hizo el pueblo de América y por eso hace ya mucho tiempo que te llama “San Romero de América”, porque supiste estar al lado de los pobres, defenderlos, dar la cara por ellos y denunciar a sus opresores hasta el punto de ser asesinado por tu compromiso con los empobrecidos de El Salvador, como lo fue Jesús de Nazaret en quien tu creías.

Por eso tuvo que venir el hermano Francisco, un Papa del pueblo, un Papa de los pobres, para reconocer pública y oficialmente que tú eres un verdadero santo. Pasado mañana lo va a hacer. Solo una Iglesia de los pobres y para los pobres es una Iglesia verdadera, porque una iglesia desviada de los empobrecidos, rica y adherida a los ricos y poderosos es una iglesia pervertida, podrida, anticristiana. La pederastia que la invade es el resultado de tan grande desvarío: ojalá le sirva para retornar a la coherencia con el Evangelio y a ser camino, verdad y vida para los seres humanos, especialmente para los pobres y oprimidos, como tú lo fuiste siguiendo el mensaje de Jesús de Nazaret.

El camino de un Iglesia verdadera pasa por proclamar la justicia, la igualdad, la fraternidad, la solidaridad, la opción por los empobrecidos del mudo, la defensa de la Madre Tierra, la denuncia de las injusticias y de los injustos, de los corruptos y corruptores, de los depredadores de la dignidad del hombre y de la naturaleza, empezando por sí misma.

Tú lo has hecho, hermano Oscar Romero, cuando decías:

“Este es el pensamiento fundamental de mi predicación: nada me importa tanto como la vida humana”.
“Es inconcebible que se diga a alguien ‘cristiano’ y no tome, como Cristo, una opción preferencial por los pobres”.      
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