Un día pregunté yo: Abuelo, ¿dónde está Dios?

Cristianisme y Justícia

«Un día pregunté yo: Abuelo, ¿dónde está Dios? Me miró y se puso triste…

…y nada me respondió». Así comenzaba hace muchos años Atahualpa Yupanqui su canto en Preguntitas a Dios, en el que un nieto pregunta a su abuelo: «¿dónde está Dios?». ¿Está, no está? Y si está, ¿dónde está?

Suele decirse que desde el Renacimiento y la Ilustración el mundo ha ido des-encantándose, no necesita dioses para vivir; con palabras del físico Laplace a Napoleón, «no contempla la hipótesis Dios». Dios parece expulsado de esta sociedad de la IA generativa. «Dios ha muerto», proclamaba el Zaratustra de Nietzsche.

Pero ¿es así o, más bien, la que está expulsada es una imagen concreta de lo que llamamos Dios? ¿O todas sus posibles imágenes? ¿O hay tantos conceptos de Dios, de lo sagrado, de lo misterioso, que unos conceptos expulsan a otros y tenemos que vivir con todos sin absolutizar ninguno porque Dios no es conceptualizable? Dios ¿es ya una palabra sin significado? ¿Será que —otra vez con Atahualpa— «por mi casa no ha pasado tan importante señor»?… Leer más (Jesús Bonet)