Redes Cristianas
Hay fenómenos sociales que, por las circunstancias en que ocurren, adquieren una relevancia especial.
El “se acabó” puede ser un ejemplo perfecto. Es un despertar brusco, un latigazo inesperado sobre la espalda. Va más allá que el “me too”, aunque en nada lo contradice.
“Se acabó” surge espontáneamente, casi de golpe, cuando ya el hartazgo es grande, incontenible. Uno puede soportar a disgusto una situación humillante si es puntual. Pero cuando la reiteración se normaliza, se globaliza, resulta inaguantable. Es entonces cuando te brota, desde la propia carne, un grito irresistible: “basta ya”, “se acabó”.
“Se acabó” ha emergido en un contexto muy concreto, suficientemente conocido como para repetirlo ahora. Se acabó quiere ser el final de una postergación que viene de lejos… Leer más (Editorial de Redes Cristianas)