Religión Digital
«Como hombre, escribir no me coloca automáticamente del lado correcto. Me coloca en deuda de intervenir antes de que la violencia sea visible: cuando un amigo controla, cuando otro humilla, cuando alguien justifica lo injustificable»
La incomodidad como punto de partida. No soy mujer. Escribo desde el lado que no pone el cuerpo en la mayoría de las agresiones, pero sí el contexto que las hace posibles. A finales de enero de 2026, España ha confirmado cuatro mujeres asesinadas por violencia de género, según la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género; otros fallecimientos están bajo investigación y no computan aún en el registro oficial. Desde 2003, el total asciende a 1.346 víctimas confirmadas. Las cifras se mueven despacio; el dolor, no.
Escribo porque la neutralidad masculina ya no es una posición ética. Porque enero —otra vez enero— nos vuelve a colocar ante un espejo incómodo. Y porque callar, a estas alturas, es tomar partido… Leer más (Evaristo Villar)