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En relación al excelente artículo de James Martin, sj, publicado el pasado 24 de julio titulado: «¿Deberían los hombres homosexuales (célibes) ser ordenados sacerdotes?», me surgen algunos cuestionamientos desde lo psicológico, mi campo, que quiero compartir.
La Iglesia lleva décadas preguntándose quién puede acceder al sacerdocio. Quizá haya llegado el momento de preguntarse qué estructura psicológica necesita una persona para vivir el celibato (la promesa que hacen los sacerdotes en su ordenación) y la castidad (el voto que hacen los miembros de las órdenes religiosas). Y la cuestión decisiva, a mi modo de ver, es la integración de la sexualidad dentro de una personalidad madura.
Desde la psicología sabemos que la sexualidad no constituye una función aislada del ser humano. No es un impulso que pueda analizarse independientemente del resto de la personalidad… Leer más (María Noel Firpo)