Cristianisme i Justícia
Esta mañana me despierta con tristeza un vídeo desde California en el que se muestra la violencia y el desprecio con el que la migra identifica y detiene a unas mujeres hispanas que llevaban a sus hijos a la escuela en Los Ángeles, pese a la resistencia de un grupo de personas. Me pone mal cuerpo y hace que mi mañana quede atravesada por una sensación de desánimo que me resulta difícil de superar.
Vivimos tiempos oscuros atravesados por lo que Rita Segato (2021) llama pedagogías de la crueldad, caracterizadas por la incapacidad de ponerse en el lugar del otro/a y la naturalización del sufrimiento. Tiempos en los que la palabra desigualdad resulta insignificante para dar cuenta del crecimiento de la acumulación de la riqueza en muy pocas manos. Tiempos llenos de contrastes en los que las industrias de cosmética y las clínicas de cirugía estética se han convertido en negocios fuertemente lucrativos mientras que en otros lugares el hambre se convierte en arma de guerra que masacra cuerpos en Gaza, mientras se televisa, como si de una serie de Netflix se tratara.
Pero la oscuridad está también habitada por luciérnagas que resisten en la densidad de la noche, como nos recordaba Gustavo Gutiérrez (2003): Leer más (Pepa Torres)