LA PROMESA QUE NACE EN LAS ORILLAS

ECLESALIA

hay tiempos en los que mirar de frente la realidad se vuelve un acto de coraje. Tiempos en los que el dolor exige ser nombrado, en los que la fragilidad sale de sus escondites y se sienta a nuestro lado como una compañera incómoda pero sincera. Creo que vivimos un momento así. No hace falta ocultarlo: demasiadas vidas permanecen a la intemperie, numerosas historias siguen siendo violentadas, demasiados cuerpos y sueños son descartados antes incluso de poder florecer. También aquí, en este lado del Mediterráneo, donde tantas orillas guardan silencios que duelen.

Y, sin embargo, en este mismo tiempo áspero y contradictorio se abre la posibilidad de una búsqueda distinta: la búsqueda de una promesa que no es evasión ni ingenua esperanza, sino un horizonte capaz de sostenernos y llamarnos. Una promesa que no nace de arriba, sino desde abajo; no de los discursos ruidosos, sino de las grietas; no de los poderosos, sino de las orillas donde la vida resiste. Porque, aunque cueste reconocerlo, es desde los más pequeños desde donde la esperanza sigue brotando. Ellos -niñas, niños, adolescentes, jóvenes, pero también personas vulnerables, migrantes, mujeres que luchan, ancianos invisibles- son quienes, sin pretenderlo, nos devuelven una mirada que atraviesa, que cuestiona, que remueve, que invita a una humanidad más plena, fecunda, fraterna… Leer más (Iñigo García Blanco, Hermano Marista)