Religión Digital
No pretendemos ser jueces de Dios. Pero podemos, como el Hijo del Hombre en el Monte de los Olivos y en lo alto de la cruz, Jesús, casi desesperado, clamar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”
Nuestros lamentos no son blasfemias, sino un grito doloroso e insistente a Dios: “¡Despierta! No toleres más el sufrimiento, la desesperación y el genocidio de inocentes. Despierta, ven a liberar a aquellos que creaste en amor. Despierta y ven, Señor, para salvarlos
Vivimos globalmente en un mundo trágico, lleno de inseguridades, de amenazas y de preguntas para las cuales no tenemos respuestas que nos satisfagan. Nadie puede decirnos hacia dónde estamos yendo: ¿hacia la prolongación del modo actual de habitar la Tierra, devastándola en nombre de un mayor enriquecimiento de pocos? ¿O cambiaremos de rumbo?… Leer más (Leonardo Boff)