¿Informar de los abusos del clero es ‘atacar’ a la Iglesia católica?

No pretendemos atacar a la Iglesia, sino cumplir con nuestra deontología profesional. En Religión Digital no vamos a olvidar a las víctimas, que hoy se sienten en la Iglesia como descartados. ¿Qué debe hacer un medio de comunicación como el nuestro a la hora de informar sobre esta plaga? ¿Informar de todo, informar selectivamente, o silenciar esa información para no contribuir al mayor descrédito de la institución? Leer más

Navarra, la Comunidad en la que más personas declaran ser no religiosas, según el CIS

Navarra encabeza la lista de comunidades con mayor número de personas que se declaran no religiosas del Estado con un 54,7%. Entre el porcentaje restante, la mayoría de los religiosos, con un 38,1%, se identifican con el catolicismo, mientras el 4,8% practica otra religión y el 2,4% decide no contestar. Respecto a 2016, y acorde a las mismas fuentes, el número de creyentes de la Comunidad Foral ha caído más de un 30%.  Leer más

XVI Jornadas de la Asociación de Teólogas Españolas: «Pisar Tierra Sagrada. Ecología y Justicia»

Los próximos 10 y 11 de noviembre de 2018 darán comienzo en el Colegio Mayor Universitario Chaminade. Espiritualidad, justicia, género y ecología serán temas de reflexión que tendrán como hilo conductor las ponencias de las invitadas Mercedes Navarro, Judith Ress, Antonina Wozna y Montse Escribano entre otras. «La Tierra está viva, es sagrada, y es la conexión entre todos los seres vivos». «La semilla es la fuente de la vida. La lucha por la libertad de las semillas es una metáfora de muchas otras luchas en estos tiempos que corren».    Leer más

Santiago Agrelo: «¡Que vuelva el latín!»

Volvamos al latín. Al menos, nos engañaremos un poco a nosotros mismos pensando que decimos algo. ¡Que vuelva el latín! Lo digo en serio: ¡Que vuelva el latín a la liturgia romana! Y no piensen que he perdido el juicio. He perdido sólo la esperanza, no ya de ver retirado de la circulación el «Misal Romano», sino incluso la de ver asomar al ánimo de los pastores una mínima señal de preocupación o inquietud por el abandono en que el Misal ha dejado a los fieles.    Leer más

En Brasil, con Bolsonaro, ganó la economía que mata

Luis Miguel Modino

En la sociedad actual la economía pretende someter todo lo que está a su alrededor, inclusive la política y también la religión. Quien se rebela contra ese sistema, antes o después es perseguido, calumniado y apartado.

En las elecciones en Brasil, que han convertido en futuro presidente al ultraderechista Jair Bolsonaro, con una ventaja de más de diez millones de votos, la religión ha tenido un papel importante en el discurso de ambos candidatos. Y el apoyo de las grandes Iglesias evangélicas pentecostales, encabezadas por la Iglesia Universal de Edir Macedo, ha sido uno de los factores, no el único, que ha inclinado la balanza. Por parte de la Iglesia católica, la postura oficial de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil – CNBB, fue de neutralidad, con diferentes notas que dejaban claros los principios que deberían seguir los católicos.      Leer más

Carta de una feligresa a su párroco

Buenos días. No encuentro momento para poder hablar contigo, ya que las horas de la misa no me permiten quedarme a charlar, y supongo que a ti tampoco. Yo lo haría muy gustosa.

Soy persona de una gran trayectoria espiritual; mi libro preferido y muy rumiado es la biblia; no tengo títulos pero sí una gran formación teológica; participo en reuniones donde se hace silencio, se ora y se dialoga sobre la Palabra. No soy una ignorante en la materia y me siento tratada desde el púlpito como tal. Por favor, piensa que los que escuchamos también tenemos nuestra formación y criterio, no nos trates como a niños. Como cristiana, me duele que se me identifique con un cristianismo como el que tú predicas (nada que ver con el espíritu evangélico). En fin, las veces que te escucho me gustaría poder contestar, pero no lo creo  oportuno.  Leer más

La viuda pobre – Fray Marcos

(I Re 17,10-16) La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará.

(Heb 9,24-28) Él se ha manifestado una sola vez en el momento culminante…

(Mc 12,41-44) Os aseguro que esa pobre viuda ha echado más que nadie.

 

Solo la actitud interna es expresión válida de una auténtica espiritualidad

Nos encontramos en los últimos versículos del capítulo 12. Jesús, una vez más, enseña. A pesar de que el episodio que acabamos de leer se reduce a cuatro versículos, tiene una profundidad enorme. Es el mejor resumen que se puede hacer del evangelio. La simplicidad del relato esconde el más profundo mensaje de Jesús: Toda la parafernalia religiosa externa no tiene ningún valor espiritual; lo único que importa es el interior de cada persona. Muy probablemente el relato fue en su origen una parábola que se convirtió en relato real.

Este simple relato deja clara la crítica de Jesús a la religión de su tiempo. Señala la diferencia entre religión y religiosidad; entre cumplimiento y vivencia; entre rito y experiencia de Dios. Hoy seguimos dando más importancia a lo externo que a una actitud interior. A la religión sigue interesándole más que seamos fieles a doctrina, ritos y normas. Seguimos estando más pendientes de lo que hacemos o dejamos de hacer que de nuestra actitud vital.

Queda claro el talante de Jesús. Hoy le hubiéramos dicho a la viuda: no seas tonta; no des esas monedas a los sacerdotes; tienen más que tú. Utilízalas para comer. Pero Jesús, que acaba de criticar los trapicheos del tempo, descubre la riqueza espiritual que manifiesta la viuda y reconoce que a ella sí le sirve ese modo de actuar, porque es reflejo de su actitud con Dios. Alejada de todo cálculo, se deja llevar por el sentimiento religioso más genuino.

Muchos ricos echaban cantidad. Las monedas se depositaban en una especie de embudos enormes en forma de bocina, colocados a lo largo del muro. La amplia boca de las bocinas de bronce permitía lanzar las monedas desde una distancia considerable. Los ricos podían oír con orgullo el sonido de sus monedas al chocar con el metal. Lo que echó la viuda fueron dos monedas del más bajo valor. Hoy serían dos céntimos, cantidad ridícula.

Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el cepillo más que nadie. El comienzo “en verdad os digo” indica que lo que sigue es muy importante. La idea de que Dios mira más el corazón que las apariencias no es nueva en la religiosidad judía; se encuentra en muchos comentarios del AT. Jesús profundiza en la idea y se la propone a los discípulos como ejemplo de actitud religiosa. Esta es la originalidad de la propuesta de Jesús.

Dio todo lo que tenía para vivir. Para captar toda la fuerza de esta frase final, debemos tener en cuenta que en griego “bios” significa no sólo vida, sino también modo de vida, recursos, sustento; sería el conjunto de bienes imprescindibles para la subsistencia. Hoy nosotros podíamos emplear otros términos: “víveres” o “sustento”. Dio todo lo que constituía su posibilidad de vivir. Equivaldría a poner su vida en manos de Dios.

Jesús ya había llevado a cabo la “purificación del templo”. Sabemos su opinión sobre la manera como se gestionaba el culto y su crítica al expolio de los pobres, en nombre de Dios, para que los jefes religiosos vivieran como reyes. De hecho, el templo era el centro económico de todo el país. Esa economía estaba basada en la obligación de ofrecer sacrificios y de dar al templo el diezmo de todo lo que cosechaban, además de proponer encarecidamente donativos voluntarios. El Dios liberador, convertido en el dios opresor.

En contra de lo que solemos pensar, el evangelio nos está diciendo que el principal valor de la limosna no es socorrer una necesidad perentoria de otra persona, sino mostrar una verdadera actitud religiosa. La limosna de la viuda, a pesar de su insignificancia, demuestra una actitud de total confianza en Dios y de total disponibilidad. En nuestra relación con Dios no sirven de nada las apariencias. La sinceridad es la única base para que la religiosidad sea efectiva. No podemos engañar a Dios ni debemos engañarnos con acciones calculadas.

No se trata directamente de generosidad, sino de desprendimiento. Lo que el evangelio deja claro es que el egoísmo y el amor son dos platillos de la misma balanza, no puede subir uno si el otro no baja. Nuestro error consiste en creer que podemos ser generosos sin dejar de ser egoístas. Lo que Jesús descubre en la viuda pobre es que, al dar todo lo que tenía, el platillo del ego bajó a cero; con lo que el platillo del amor había subido hasta el infinito. Si mi limosna no disminuye mi egoísmo, no tiene valor espiritual.

El evangelio de hoy ni cuestiona ni entra a valorar la limosna desde el punto de vista del necesitado, porque lo que la viuda echó en el cepillo no iba a solucionar ninguna necesidad. Se trata de valorar la limosna desde el punto de vista del que la hace. Es una perspectiva que solemos olvidar y por eso nuestros donativos terminan valorándose según la repercusión bienhechora que tengan en los destinatarios de la limosna. Es un error.

La limosna de la que hoy se habla no es la que salva al que la recibe, sino la que salva al que la da. La diferencia es tan sutil que corremos el riesgo de hablar hoy de tanta necesidad acuciante que podemos encontrar en nuestro mundo y, por tanto, de la necesidad de hacer limosna para remediar esas necesidades extremas. Hoy no se trata de eso. Se trata de dilucidar dónde ponemos nuestra confianza. Podemos ponerla en la seguridad que dan las posesiones o en Dios que no nos va a dar ninguna seguridad.       

La motivación de la limosna no debe ser remediar la necesidad de otro, sino el manifestar el desapego de las cosas materiales y afianzar nuestra confianza en lo que vale de verdad. La cuantía de la limosna en sí no tiene ninguna importancia; solo tendrá valor espiritual si el hacerla supone privarme de algo. Dar de lo que nos sobra puede aliviar la carencia de otro, pero no tener ningún valor religioso para mí. Mi limosna valdrá solo cuando me duela.

El que recibe una limosna puede estar necesitado de lo que recibe; en ese caso, la limosna ha cumplido un objetivo social. Ese objetivo no es lo esencial. El que recibe una limosna puede aceptarla como una lotería sin descubrir la calidad humana del que se la ha dado. O puede darse cuenta de que la actitud del otro le está invitando a ser también él más humano. Si esto segundo no sucede es que la limosna, como acto religioso, ha fallado para el que la recibe. Alcanzar este último objetivo depende de la manera de hacerla.

El que la da puede dar de lo que le sobra; o puede ser que se prive de algo que necesita. En el primer caso podía demostrar la renuncia al afán de acaparar y buscar en las riquezas la única seguridad que me tranquiliza. En el segundo, entramos en una dinámica religiosa. Un necesitado podría dar una limosna al que no la necesita. En ese caso, el objetivo religioso del que la da se cumple. Sin tener esto en cuenta con frecuencia dejamos de dar una limosna, porque pensamos que no va a utilizarse para remediar una necesidad perentoria.

Solo cuando das lo último que te queda demuestras que confías absolutamente. El primer céntimo no indica nada; el último lo expresa todo. Decía S. Ambrosio: Dios no se fija tanto en lo que damos cuanto en lo que reservamos para nosotros. Un famoso escritor actual dijo en una ocasión: solo se gana lo que se da; lo que se guarda se pierde. La viuda, al renunciar a la más pequeña seguridad, pone de manifiesto la verdadera pobreza.

 

Meditación

No importa que sea insignificante lo que des.

Su valor está en lo más íntimo de la persona.

Mi escala de valores debe cambiar.

Debo dejar de valorar lo que se ve,

para empezar a valorar en mí y en los demás

lo que me hace más humano y más cristiano.

Urteko 32. igandea – Domingo 32º T.O. José A. Pagola

B (Markos 12,38-44)

Evangelio del 11/noviembre/2018

por Coordinador – Mario González Jurado

 

ELIZAKO GAUZARIK HOBENA

Gaurko ebanjelioko pasadizo bien arteko kontrastea ezin gogorragoa da. Lehenengoan, Jesusek jendeari gidari erlijiosoen aurrean azti bizitzeko esan dio: «Kontuz lege-maisuekin!», horien portaera kaltegarri gerta dakizueke. Bigarrenean, ikasleei dei egin die emakume alargun pobrearen keinuari erreparatzeko: jende xumeak Ebanjelioa nola bizi erakusten ahal die.

Harrigarria da Jesusek darabilen hizkuntza gogorra eta segura, lege-maisuen erlijiotasun faltsua agirian jartzeko. Ezin jasan du haien harrokeria eta nabarmenkeria-irrika. Modu nabarmenean nahi dute jantzi eta jendeak begirunez agurtu ditzan, gainerakoak baino handiago direla agertzeko, beren agintea ezarri eta jendea dominatzeko.

Beren harrotasun apartsua elikatzeko baliatzen dira erlijioaz. «Errezo luzeak» egiten dituzte jendeari zirrara eragiteko. Ez dute elkarterik sortzen, guztien gain ematen baitute beren burua. Azken batean, beren burua dute soilik gogoan. Jende ahulaz probetxu ateraz bizi dira, halakoaren zerbitzari izan ordez.

Markosek ez ditu jaso Jesusen hitzak, suntsitu izan aurretik Tenpluan ziren lege-maisuak kondenatzeko, baizik eta idazten dien kristau-elkarteak jakinaren gainean ipintzeko. Gidari erlijiosoek elkartearen zerbitzari izan behar dute. Eta ez beste ezer. Horretaz ahazten badira, arrisku gerta daitezke guztientzat. Erreakzionatu egin behar da, kalterik egin ez dezaten.

Bigarren pasadizoan, Jesus eseria dago Tenplu aurrean dagoen eskaintzen kutxaren aitzinean. Aberats asko ari da garrantzizko diru-kantitatea botatzen: Tenpluaren sostengu dira. Halako batean emakume bat hurbildu da. Jesusek ikusi du kobrezko bi txanpon bota dituela. Alargun pobre bat da, bizitzan tratu txarrak jasana, bakarrik eta baliabiderik gabe bizi dena. Segur aski, eskale bizi da Tenpluaren inguruan.

Hunkiturik, ikasleei dei egin die Jesusek presaka. Ezin ahaztuko dute emakume honen keinua, zeren eta, premia jasaten duelarik, «bizitzeko zuen guztia bota baitu». Lege-maisuak erlijiotik probetxua ateraz bizi diren bitartean, dena eman du emakume honek besteentzat, konfiantza guztia Jainkoagan ezarriz.

Honen keinuak egiazko erlijioaren bihotza agertu digu: konfiantza handia Jainkoagan, doakotasun harrigarria, eskuzabaltasuna eta maitasun solidarioa, xumetasuna eta egia. Ez dugu ezagutzen emakume honen izena, ezta aurpegia ere. Hau dakigu soilik: bere Elizako geroko gidarientzat eredua ikusi duela Jesusek emakume honengan.

Gaur egun ere, Elizako gauzarik hobena dira fede xumeko hainbat eta hainbat gizon-emakume. Ez dute idatziko libururik, ezta sermoirik egingo, baina horiek diote eusten bizirik Jesusen Ebanjelioari gure artean. Horiengandik behar dugu ikasi apaizek eta gotzainek.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

B (Markos 12,38-44)

Evangelio del 11/noviembre/2018

LO MEJOR DE LA IGLESIA

El contraste entre las dos escenas no puede ser más fuerte. En la primera, Jesús pone a la gente en guardia frente a los dirigentes religiosos: «¡Cuidado con los maestros de la Ley!», su comportamiento puede hacer mucho daño. En la segunda llama a sus discípulos para que tomen nota del gesto de una viuda pobre: la gente sencilla les podrá enseñar a vivir el Evangelio.

Es sorprendente el lenguaje duro y certero que emplea Jesús para desenmascarar la falsa religiosidad de los escribas. No puede soportar su vanidad y su afán de ostentación. Buscan vestir de modo especial y ser saludados con reverencia para sobresalir sobre los demás, imponerse y dominar.

La religión les sirve para alimentar su fatuidad. Hacen «largos rezos» para impresionar. No crean comunidad, pues se colocan por encima de todos. En el fondo solo piensan en sí mismos. Viven aprovechándose de las personas débiles, a las que deberían servir.

Marcos no recoge las palabras de Jesús para condenar a los escribas que había en el Templo de Jerusalén antes de su destrucción, sino para poner en guardia a las comunidades cristianas para las que escribe. Los dirigentes religiosos han de ser servidores de la comunidad. Nada más. Si lo olvidan, son un peligro para todos. Hay que reaccionar para que no hagan daño.

En la segunda escena, Jesús está sentado frente al arca de las ofrendas. Muchos ricos van echando cantidades importantes: son los que sostienen el Templo. De pronto se acerca una mujer. Jesús observa que echa dos moneditas de cobre. Es una viuda pobre, maltratada por la vida, sola y sin recursos. Probablemente vive mendigando junto al Templo.

Conmovido, Jesús llama rápidamente a sus discípulos. No han de olvidar el gesto de esta mujer, pues, aunque está pasando necesidad, «ha echado de lo que necesitaba, todo lo que tenía para vivir». Mientras los maestros viven aprovechándose de la religión, esta mujer se desprende por los demás, confiando totalmente en Dios.

Su gesto nos descubre el corazón de la verdadera religión: confianza grande en Dios, gratuidad sorprendente, generosidad y amor solidario, sencillez y verdad. No conocemos el nombre de esta mujer ni su rostro. Solo sabemos que Jesús vio en ella un modelo para los futuros dirigentes de su Iglesia.

También hoy tantas mujeres y hombres de fe sencilla y corazón generoso son lo mejor que tenemos en la Iglesia. No escriben libros ni pronuncian sermones, pero son los que mantienen vivo entre nosotros el Evangelio de Jesús. De ellos hemos de aprender los presbíteros y los obispos.

José Antonio Pagola

 

Domingo 32º ordinario 11 de noviembre – Koinonía

1Re 17,10-16: La viuda hizo un pan y se lo dio a Elías
Salmo 145: Alaba, alma mía, al Señor
Heb 9,24-28: Cristo se ha ofrecido una sola vez
Mc 12,38-44: Esa pobre viuda ha echado más que nadie

Marcos 12, 38-44

Esa pobre viuda ha echado más que nadie.

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.» Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a los discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

COMENTARIO LITÚRGICO

La primera lectura tomada de 1Re nos presenta el caso de una viuda que comparte lo poco y único que tiene con el profeta Elías. El pasaje está ambientado en una sequía que el mismo profeta había pedido a Yavé para Israel. Ante una situación tan extrema, todo el mundo evita gastar lo poco que tiene como una forma de mantenerse aferrado a la vida. Eso es lo que ha hecho esta viuda. Sin embargo, se ve «obligada» por el profeta a compartir con él aquello que solamente le proporcionará unas horas más de vida. Este gesto de la viuda tiene un final feliz: no faltó harina en la tinaja ni aceite en la jarra. Significa esto que cuando se comparte con generosidad lo poco que se tiene, parece que se multiplicara, y esa es una de las características principales del pobre. Donde más disponibilidad hay para compartir, donde más desprendimiento uno encuentra es entre los pobres; con toda razón se puede decir que los pobres nos evangelizan. Con razón están ellos en primer lugar en el corazón de Dios, no sólo porque es Él lo único que a ellos les queda, sino porque entre ellos, los signos de la presencia de Dios son más visibles; son ellos por medio de los cuales Dios se hace ver con mayor claridad en el mundo; ellos son el sacramento de Dios en el mundo y el testimonio permanente de cuán lejos estamos del proyecto de solidaridad y de la igualdad querido por Dios.

Nos encontramos en el reino del Norte. El país está pasando por una de las etapas más difíciles de su historia: la dinastía de Omrí ha ido dejando el país en la miseria; el último de los monarcas de esa monarquía, Ahab, gobierna veintidós años (nunca un largo gobierno es benéfico para ninguna institución, más frecuentemente termina por arruinarla), y también él ha hecho su aporte al desastre nacional: se casó con una extranjera: Jezabel, hija de Et-Baal, rey de Sidón, y acabó por adorar y rendir culto a Baal (1Re 16,29-31). Es fácil entonces imaginar el ambiente del reino en todos sus ámbitos: político, económico, social y religioso. El autor bíblico lo simboliza en una sequía que el profeta hace venir sobre Israel. En esa situación de extrema urgencia, el profeta hará ver que sólo Yavé es la salvación para el pueblo, y que esa salvación de la que está urgido el pueblo Dios la realizará con y desde los desheredados, con los pobres. En el Segundo Testamento vamos a encontrar esta misma realidad: Dios actuado en medio de los pobres, y con los pobres llama a la construcción de un orden de cosas distinto en donde los pobres parece que fueran los únicos capaces de aportar.

El evangelio de hoy nos presenta dos perícopas: la primera, todavía en conexión con la del domingo anterior sobre la declaración del mandamiento más importante o, mejor, los dos mandamientos más importantes. Jesús previene a sus discípulos para que no repitan el modo de ser de los escribas que se las dan de mucho cuando en su interior no existe ni amor a Dios ni al prójimo, sólo amor a sí mismos.

La segunda perícopa está más en consonancia con la primera lectura del primer libro de los Reyes. El dar implica renuncia, desprenderse no de lo que abunda y sobra, sino desde la misma escasez.

A Jesús, que observa cómo los fieles van pasando a depositar su ofrenda para el tesoro del templo, no lo ha impresionado, como al común de los observadores, la cantidad que cada rico ha depositado en el cofre de las ofrendas; sus criterios y parámetros de juicio son completamente diferentes a los criterios mercantilistas y economicistas que se basan en la cantidad, en el binomio inversión ganancia (costo beneficio se diría hoy).

A partir de esta imagen Jesús instruye a sus discípulos y en definitiva alecciona hoy a las iglesias. Esa viuda que a duras penas sobrevive, objeto de la caridad y del recibir, se mete a pesar de todo en la fila para dar, no desde lo que le sobra, y sin intención alguna de aparentar, todo lo contrario: lo haría con cierto disimulo para que nadie viera la «cantidad» que depositó. Aún si pensáramos que ella también deposita lo que tiene con el fin de ser retribuida, y lo más seguro es que así fue porque ya la falsa religión había alienado su conciencia, aún admitiendo eso, no deja ser un caso aleccionador que Jesús no deja pasar por alto. Mientras los demás teniendo ya suficiente para vivir desean tener mucho más, para lo cual realizan la inversión que sea, esta mujer echa lo único que tiene y seguro lo ha hecho con amor, con toda seguridad no se atreve a pedirle a Dios le multiplique esa mínima cantidad, tal vez su único «interés» es que Dios no le falte con aquello con lo cual sobrevive.

Desde la óptica de Jesús, esta pobre viuda, representación de lo más pobre entre los pobres, salió del templo justificada; fue quien recibió un mayor don a cambio de su desprendimiento: la gracia divina, mas desde la óptica de un donante rico, esta mujer tendría muy poca, casi ninguna recompensa.

El reino que Jesús proclama no puede regirse por los mismos criterios de personas como los dirigentes de Israel; el reino se construye desde los criterios de la calidad y disponibilidad para aportar desde una genuina generosidad, desde las propias carencias, no desde lo superfluo.

Se necesita discernir continuamente nuestro comportamiento y actitudes con aquellas personas que dan generosas ofrendas a nuestros centros religiosos comparado con aquellos que ofrecen poco o definitivamente no tienen nada qué ofrecer, ¿quiénes son los de mayor objeto de nuestra «consideración» y aprecio? Seamos sinceros en esto y reconozcamos con humildad que las más de las veces nos sentimos muy a gusto con aquellos que dan más, que tienen más y mejores medios; y el evangelio… ¿dónde está?

La viuda del evangelio que hoy escuchamos simboliza aquella porción del Israel empobrecido, que entró en la dinámica de Jesús, que está dispuesto a dar, a darse, a entregarse con lo que tiene a la causa del reino del Padre. Esos que dedican tiempo desinteresadamente en nuestras obras nos evangelizan con su generosidad, y especialmente ellas que no escatiman nada para que la obra del reino continúe su marcha, ¿captan esas personas nuestra atención como aquella viuda a Jesús, y nos dejamos interpelar realmente por ellas?

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 51 («Dos moneditas de cobre», de la serie «Un tal Jesús») de los hnos. López Vigil. El audio, el guión y su comentario pueden ser tomados de aquí:https://radialistas.net/51-dos-moneditas-de-cobre/ 

 

 

Las víctimas rompen el silencio de la Iglesia española

Mas de un centenar de personas, supuestas víctimas de abusos sexuales en parroquias y colegios religiosos en distintas épocas —desde la década de los años cuarenta hasta los últimos años—, han trasladado por escrito a EL PAÍS su drama, oculto hasta ahora. Algunas de esas supuestas víctimas han dejado un testimonio grabado de su denuncia para este reportaje. Las diócesis se niegan a ofrecer datos, ni siquiera estadísticos, sobre los casos de abusos sexuales en la Iglesia juzgados a través de sus tribunales eclesiásticos. Solo 17 diócesis contestaron, con evasivas o negativas; el resto, 53, optó por el silencio. Leer más (El País)