El director de Religión Digital reflexiona sobre la inhumación de Franco en “El intermedio”. Lo que la Iglesia no quiere es cargar dos veces con el muerto de oponerse a la familia. ¿Cuáles son las claves reales de la reunión entre Carmen Calvo y Pietro Parolin? ¿Qué pasará con los restos de Franco? A estas y a otras preguntas respondió nuestro director, José Manuel Vidal, en una intervención en ‘El Intermedio’, donde se mostró optimista de cara a una resolución del conflicto. Leer más (Religión Digital)
Pentecostalismo y movimientos sociales
Uno de los debates fue en torno al papel de los pentecostales. Algunos militantes estaban empeñados en comprender antes que condenar, y se dedicaron a investigar las razones por las cuales las familias pobres asisten a estas iglesias. Encontraron lógicas propias muy coherentes y entendieron que el hueco que dejaron los militantes de izquierda en las favelas está siendo ocupado por los pentecostales. Creo que ayuda a comprender una de las facetas del ascenso de Bolsonaro y la extrema derecha brasileña. Leer más (Raúl Zibechi)
La religión y la derecha política
¿Por qué ocurre, con tanta frecuencia, que la gente de derechas suele ser más religiosa que quienes militan o tienen ideas de izquierdas? Es verdad que esta doble sintonía – de la derecha con la religión y de la izquierda con la irreligión – no se puede generalizar. Pero el hecho global de la frecuente coincidencia de la derecha con la religión, lo mismo que el rechazo de la izquierda hacia lo religioso, nadie (que vea la vida con objetividad) lo pondrá en duda, supongo. En España, además, me parece indudable. Leer más (José Mª Castillo)
¿Por qué Brasil votó así?
Alfredo Serrano Mancilla en Celag (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica)
¿Por qué ganó Jair Bolsonaro con más de 57 millones de votos y 10 puntos de diferencia con respecto al candidato del PT, Fernando Haddad? Esta es la pregunta que medio mundo se está haciendo luego del resultado electoral en Brasil. No hay respuesta sencilla ni basada en un único argumento. Son múltiples los factores, algunos propios de un clima global y otros más ajustados al contexto nacional. Aquí se esbozan algunas ideas para comprender este fenómeno.
1.- La volatilidad de las preferencias electorales. Cada día la realidad es más efímera. Todo cambia a una velocidad incomprensible. En la actualidad, con un simple clic somos capaces de cambiar de país, de conversación, de relaciones personales… Las nuevas tecnologías y las redes sociales permiten creer que todo se puede modificar en un segundo. Esto se va instalando como marco lógico hasta el punto de tener un poder de influencia mayor de lo previsto a la hora de tomar decisiones en otros asuntos. En lo electoral… Leer más
¿Qué ocurrió entre el Instrumentum Laboris y el documento final del Sínodo?
Jesús Bastante
Los sinodales presentaron al papa un texto descafeinado, que evita polémicas. El documento final ha quedado muy por debajo de las expectativas sobre LGTB, mujeres o plena participación.
Un documento descafeinado. Esta es la sensación de muchos tras la publicación del texto oficial del Sínodo de Obispos sobre la Juventud, cuyo resultado final ha quedado muy por debajo de las expectativas, incluso de que se habló en el llamado ‘Pre Sínodo’ y que se incluyó en el ‘Instrumentum Laboris’. La sensación es que, entre uno y otro documento, los padres sinodales han optado por un texto de mirada amplia, sin entrar de lleno en los temas escabrosos y evitando polémicas como la que se diera en 2015 cuando una nota al pie de página de Amoris Laetitia provocó un amago de cisma ante la apertura a la comunión para los divorciados vueltos a casar. Leer más
El primero de los mandamientos – Fray Marcos
(Dt 6,2-6) “Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma…”
(Heb 7,23-28) Él no necesita ofrecer sacrificios cada día, porque lo hizo una vez…
(Mc 12,28-34) «¿Qué mandamiento es el primero de todos?
Dios no es un ser que ama, sino ‘agape’ que nos unifica en Él
Hoy cambiamos de escenario. Jesús lleva ya unos días en Jerusalén. Ha realizado ya la purificación del templo; ha discutido con los jefes de los sacerdotes, maestros de la ley y ancianos sobre su autoridad para hacer tales cosas; con los fariseos y herodianos sobre el pago del tributo al cesar; con los saduceos sobre la resurrección. Las discusiones que los rabinos sostienen con Jesús no presuponen hostilidad especial contra él; más bien podrían indicar una valoración muy importante de la persona. El letrado que se acerca hoy a Jesús no demuestra ninguna agresividad, sino interés por la opinión del Rabí.
La pregunta tiene sentido, porque en la Torá se contabilizaban 613 preceptos. Para muchos rabinos todos los mandamientos tenían la misma importancia, porque eran mandatos de Dios y había que cumplirlos solo por estar mandados. Para algunos el mandamiento más importante era el cumplimiento del sábado. Para otros el amor a Dios era lo primero. Aunque Jesús responde recitando la “shemá” (Dt 6,4-5), Jesús da un salto muy importante en la interpretación porque une ese texto, que hablaba sólo del amor a Dios, con otro que se encuentra en Lv (19,18) que habla del amor al prójimo. No solo los pone al mismo nivel, sino que termina haciendo de los dos mandamientos uno sólo.
El amor a Dios fue un salto de gigante sobre el temor a Dios amo poderoso y dueño de todo. En el AT el amor a Dios era absoluto, “sobre todas las cosas”. El amor al prójimo era relativo, “como a ti mismo”. Según la Tora, era perfectamente compatible un amor a Dios y un desprecio absoluto, no solo a los extranjeros sino también a amplios sectores de la propia sociedad judía a quienes creían rechazados por el mismo Dios. En Lc preguntan a Jesús ¿quién es mi prójimo? y contestó con la parábola del buen Samaritano.
Según Jesús la palabra mandamiento tiene que dar un cambio radical y significar algo distinto cuando la aplicamos a Dios. Dios no manda nada. Dios no hace leyes sino que pone en la esencia de cada criatura el plano, la hoja de ruta para llegar a su plenitud. Dios no “quiere” nada de nosotros ni para para nosotros. Su “voluntad” es la más alta posibilidad de la criatura, no algo añadido desde fuera después de haberla creado.
En Jn los dos mandamientos se convierten en uno solo: “que os améis unos a otros como yo os he amado”. Jesús no dice que le amemos a él ni que amemos a Dios ni que amemos al prójimo como a nosotros mismos, sino que amemos a los demás como él nos ha amado a nosotros. El cambio es radical. Aún no nos hemos dado cuenta de esta novedad. Dios no es un ser separado de mí, al que debo amar, sino el amor que me permite sentirme uno con el otro y con el universo. Debemos cambiar nuestra idea de Dios para descubrir qué es amarle.
Dios es “agape”, don absoluto, infinito y total que unifica en esencia todo lo creado. Es puro don, pura gracia que se nos da y nos capacita para darnos. En nosotros el amor es una cualidad que podemos tener o no tener. En Dios el amor es su misma esencia. Si dejara de amar se destruiría. Juan dice: «El amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó». Esa realidad es el fundamento de toda vida espiritual. Es la misma esencia de Dios en la base de nuestra propia existencia. En Dios todo es UNO.
El amor cristiano sería “caritas”, la síntesis del eros humano y el “agape” divino que nos permite una singular relación con los demás. Se trata de una posibilidad específicamente humana. El amor-Dios y nuestro amor no son grados distintos de la misma realidad, sino realidades sustancialmente distintas. Dios no se puede relacionar con las criaturas como lo hacemos nosotros, porque no está fuera de ninguna de ellas. Nosotros podemos relacionarnos con las demás criaturas pero no con Dios porque es nuestro ser. Vivir el ser de Dios en nosotros nos permite identificarnos con los demás, es decir, amarlos.
Una vez más el lenguaje nos juega una mala pasada. La palabra “amor” es una de las más manoseadas del lenguaje. Al más refinado de los egoísmos, que es aprovecharse de otro en lo que tiene de más íntimo, también le llamamos amor. Hablar con propiedad de Dios-Amor-Unidad es imposible. Nuestro lenguaje es para andar por casa. Al emplearlo para hablar de lo divino se convierte en trampa que pretende ir más allá de lo que puede expresar. Intentar llegar a Dios con nuestros conceptos es inútil. La manera de trascender el lenguaje es la vivencia. Solo la intuición puede llevarnos más allá del discurso.
El AMOR es la punta de lanza de la evolución. En realidad, el camino hacia el amor empezó en las primeras millonésimas de segundo después del Big-Bang, cuando las partículas primigenias se unieron para formar unidades superiores. Esta tendencia de la materia a integrarse en entidades más complejas lleva en sí la posibilidad de perfección casi infinita. La aparición de la vida fue un gran salto hacia esa capacidad de unidad. La vida consigue unificar billones de células. No sabemos qué es la vida biológica, pero sabemos que tiene unos efectos sorprendentes. Dios es la Vida que unifica todo.
Llegada la inteligencia y superada la pura racionalidad, el ser humano está capacitado para alcanzar una unidad que no es la del egoísmo individual. Un conocimiento más profundo y una voluntad que se adhiere a lo mejor hacen posible una nueva forma de acercamiento entre seres que pueden llegar a un grado increíble de unidad, aunque no sea física. Descubierta esa unidad, surge lo específicamente humano. Esta capacidad de salir de la individualidad e identificarme con Dios y con el otro, es lo que llamamos amor.
Este amor es consecuencia de un conocimiento, pero no racional. Es inútil que nos empeñemos en explicar por qué debemos amar a los demás. Este amor solo llegará después de haber experimentado la presencia en nosotros del Amor que es Dios. Lo mismo que llamamos vida a la fuerza que mantiene unidas a todas las células de un viviente, podemos llamar AMOR a la energía que mantiene unidos a todos los seres de la creación. Si descubro que la base de todo ser es lo divino, descubriré la “razón” del verdadero amor.
Todos los místicos de todas las religiones, de todos los tiempos, han llegado a la misma vivencia y nos hablan de la indecible felicidad de sentirse uno con el Todo y fuera del tiempo. Esa sensación de integración total es la máxima experiencia que puede tener un ser humano. Una vez llegado a ese estado, el ser humano no tiene nada que esperar. Fijaros hasta qué punto demostramos nuestro despiste cuando seguimos llamando “buen cristiano” al que va a misa, confiesa y comulga, solo porque tiene asegurada la otra vida. Ser cristiano no es el objetivo último del hombre, solo un medio para llegar a amar.
No debo comerme el coco tratando de averiguar si amo a Dios. Lo que tengo que examinar es hasta qué punto estoy dispuesto a darme a los demás. Solo eso cuenta a la hora de la verdad. El amor teórico, el amor que no se manifiesta en obras y actitudes concretas, es una falacia. Ya lo decía Jn en su primera carta: Si alguno dice que ama a Dios, a quien no ve, y no ama a su prójimo, a quien ve, es un embustero y la verdad no está en él. Pero es imprescindible que nos examinemos bien. No debemos confundir amor con instinto. Si apartamos de nuestro amor a una sola persona, todo lo demás es egoísmo.
Meditación
El amor planteado desde la razón no tiene sentido,
Tampoco entendido como mandamiento y precepto.
Aprender a amar es la tarea más importante para el ser humano.
Ser más humano es ser capaz de amar más.
Lo que no te lleven a esa meta, será tarea inútil.
Urteko 31. igandea – Domingo 31º T.O. José A. Pagola
B (Markos 12,28-34)
Evangelio del 4/noviembre/2018
por Coordinador – Mario González Jurado
AZALEKO ATEISMOA
Aski jende igaro da, azken urte hauetan, Jainkoarekiko fede arin eta azalekotik ateismo, era berean, arin eta erantzukizun gabeko batera. Badira beren bizitzatik jarduera erlijioso guztiak uxatu dituztenak, eta elkarte fededun batekiko harreman guztiak eten dituztenak. Baina aski al da hori, pertsona batek bizitzaren azken misterioarekin duen jarrera serioski konpontzeko?
Badira esaten dutenak, ez dutela sinesten, ez Elizan, ez «apaizen asmakizunetan», baina Jainkoagan sinesten dutela. Alabaina, zer esan nahi du Jainkoagan zure sinesteak, hartaz sekula gogoratzen ez bazara, harekin sekula hitz egiten ez baduzu, hari sekula entzuten ez badiozu, harengandik inolako gozamenik espero ez baduzu?
Beste batzuek aldarrikatzen dute, badela ordua Jainkoa gabe bizitzen ikasteko, nork bere bizitzari duintasun eta nortasun handiagoz aurre eginez. Baina, halakoen bizitzari hurbiletik erreparatzen diogunean, ez da izaten gauza erraza ikustea, zertan zehazki lagundu dien Jainkoa alde batera uzteak bizitza duinago eta erantzukizun handiagoz bizitzen.
Beste batzuek, aski jendek, beren erlijio propioa eraiki dute eta beren moral propioa eratu, beren neurrikoa. Ez dira saiatu beste ezertan, bizitzan aski eroso kokatzen ez bada, beraien bizitza serioski dilindan ipintzen duen galdekizun oro saihestuz.
Beste batzuek ez lukete jakingo erantzuten, Jainkoagan sinesten duten ala ez. Izatez, ez dute ulertzen zertako den on halako gauza hori. Lanari eta gozatzeari hain emanik bizi dira, eguneroko problemetan, aste-bukaerako telebista-egitarauetan eta aldizkarietan hain zabarturik, non Jainkoak ez baitu inolako txokorik beraien bizitzan.
Baina oker pentsatuko genuke fededunok, uste izango bagenu, ateismo arin hau pertsona horiena bakarrik dela, Jainkoagan ez dutela sinesten ozenki esatera ausartzen diren horiena bakarrik, alegia. Izan ere, ateismo hau sartuz doake geure burua fededun aitortzen dugunon bihotzean ere: batzuetan guk geuk ere uste izaten dugu, Jainkoa ez dela geure bizitzako Jaun bakarra, ezta garrantzizkoena ere.
Egin dezagun proba bakar bat. Zer sentitzen dugu geure kontzientziaren barruenean, hitz hauek entzun ditugunean mantso-mantso, behin eta berriz eta egiazaletasunez: «Entzun: Jainko gure Jauna da Jaun bakarra. Maita ezazu Jainkoa, zeure Jauna, zeure bihotz guztiaz, zeure arima guztiaz, zeure gogo guztiaz, zeure indar guztiez»? Zein eremu hartzen du Jainkoak nire bihotzean, nire ariman, nire gogoan, nire izate guztian?
José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
B (Markos 12,28-34)
Evangelio del 4/noviembre/2018
ATEÍSMO SUPERFICIAL
Son bastantes los que, durante estos años, han ido pasando de una fe ligera y superficial en Dios a un ateísmo igualmente frívolo e irresponsable. Hay quienes han eliminado de sus vidas toda práctica religiosa y han liquidado cualquier relación con una comunidad creyente. Pero ¿basta con eso para resolver con seriedad la postura personal de uno ante el misterio último de la vida?
Hay quienes dicen que no creen en la Iglesia ni en «los inventos de los curas», pero creen en Dios. Sin embargo, ¿qué significa creer en un Dios al que nunca se le recuerda, con quien jamás se dialoga, a quien no se le escucha, de quien no se espera nada con gozo?
Otros proclaman que ya es hora de aprender a vivir sin Dios, enfrentándose a la vida con mayor dignidad y personalidad. Pero, cuando se observa de cerca su vida, no es fácil ver cómo les ha ayudado concretamente el abandono de Dios a vivir una vida más digna y responsable.
Bastantes se han fabricado su propia religión y se han construido una moral propia a su medida. Nunca han buscado otra cosa que situarse con cierta comodidad en la vida, evitando todo interrogante que cuestionara seriamente su existencia.
Algunos no sabrían decir si creen en Dios o no. En realidad, no entienden para qué puede servir tal cosa. Ellos viven tan ocupados en trabajar y disfrutar, tan distraídos por los problemas de cada día, los programas de televisión y las revistas del fin de semana que Dios no tiene sitio en sus vidas.
Pero nos equivocaríamos los creyentes si pensáramos que este ateísmo frívolo se encuentra solamente en esas personas que se atreven a decir en voz alta que no creen en Dios. Este ateísmo puede estar penetrando también en los corazones de los que nos llamamos creyentes: a veces nosotros mismos sabemos que Dios no es el único Señor de nuestra vida, ni siquiera el más importante.
Hagamos solo una prueba. ¿Qué sentimos en lo más íntimo de nuestra conciencia cuando escuchamos despacio, repetidas veces y con sinceridad estas palabras?: «Escucha: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas». ¿Qué espacio ocupa Dios en mi corazón, en mi alma, en mi mente, en todo mi ser?
José Antonio Pagola
Domingo 31º ordinario 4 de noviembre – Koinonía
Dt 6,2-6: Amarás al Señor con todo el corazón
Salmo 17: Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza
Heb 7,23-28: Tiene el sacerdocio santo
Mc 12,28b-34: No estás lejos del Reino
No estás lejos del reino de Dios.
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?» Respondió Jesús: «-El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.» El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» No hay mandamiento mayor que éstos.» El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. «Jesús. Viendo, que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
COMENTARIO LITÚRGICO
En las estepas de Moab, Moisés da sus últimas instrucciones al pueblo que se prepara para entrar a la tierra de Canaán. Atrás quedó Egipto, debió quedar. Y atrás quedó también el desierto donde supuestamente el pueblo tuvo que haber aprendido muchas cosas que tendrán que ser muy útiles para su proyecto como pueblo en la tierra de la libertad. Egipto será un lugar para nunca volver, al desierto será necesario volver cuando el pueblo olvide o pierda su horizonte ya que ése es el espacio ideal para el reencuentro con su Dios, para dejarse reconquistar por él (cf. Os 2,14). Aquí, pues, en su despedida, Moisés insiste en lo más importante para que el pueblo tenga vida: cumplir las instrucciones y normas que el Señor ha dado. El texto del Deuteronomio que leemos hoy es el alma, la guía, la hoja de ruta que Israel no puede descuidar ni cambiar por otra cosa so riesgo de perderse y perecer como nación. La connotación en hebreo del verbo shemá lleva implícito el imperativo de obedecer, poner en práctica, y eso era lo que tenía que haber hecho el pueblo: escuchar obedeciendo, escuchar poniendo en práctica.
La redacción de este pasaje, aunque aparenta ser de una época previa a la conquista y posesión de la tierra, en realidad es de una época en la cual Israel ha probado y experimentado en carne propia lo que significa no escuchar poniendo en práctica los mandatos y preceptos del Señor. Estamos en la llamada época del post-exilio, Israel ha pasado por las experiencias históricas más crueles y difíciles: desaparición del sistema solidario tribal, aparición de la monarquía (punto de partida de todos sus pecados), división del reino, destrucción de ambos reinos, deportación… En todo momento Israel fue instruido por medio de los profetas que siempre lo invitaban a reorientar su camino, pero la queja de Dios fue siempre constante: «Israel no me escucha» (Sof 3,2), no me obedece, va camino a la perdición…
Las experiencias históricas obligan a Israel a aprender qué significa escuchar a su Dios y poner en práctica su Palabra, su instrucción. Con base en todo lo que le ha pasado, Israel descubre que los mandatos del Señor no buscan atarlo, cerrarle horizontes ni poner a todo un pueblo bajo la dirección de un Dios caprichoso. No es un Dios cualquiera el que libre y espontáneamente ha optado por este pueblo, es un Dios de Vida que sólo busca orientar al pueblo por sendas de vida. Israel no entendió siempre así el propósito de Dios y se fue detrás de otros dioses, y cuando se metió en el proyecto de otras divinidades empezó a perderse, se confundió y resultó siendo peor que otros pueblos que no conocían al verdadero y único Dios. Así pues, después de sobrevivir a las más duras experiencias, Israel vuelve a recordar cuál era desde el principio la propuesta de su Dios: amarlo sólo a él, buscarlo sólo a él y no confiarse de ninguna otra propuesta por más llamativa que fuera para no volver a caer en un fracaso peor.
El evangelio nos presenta la versión «marquiana» (de Marcos) de la pregunta a Jesús sobre el mayor y más importante de los mandamientos. La versión mateana (Mt 22,34-40) tuvimos oportunidad de reflexionarla hace unos días. Ambas versiones están ubicadas en el mismo contexto de la discusión de los saduceos con Jesús a cerca de la resurrección de los muertos. Cuando los fariseos ven que Jesús ha callado a los saduceos, se juntan con los escribas para ponerlo ellos también a prueba, pensarán que con ellos tal vez no saldrá tan bien librado. Y es que «pasar el examen» con los fariseos y maestros de la ley, seguramente no era fácil dado que para ellos la ley no era sólo aquella que Dios había dado a su pueblo por medio de Moisés, recordemos que en tiempos de Jesús esta gente manejaba ¡más de medio millar de mandatos y preceptos! Dependiendo de su forma de ver y de pensar, un mandato podía variar de importancia para unos y para otros, pues como es normal había distintas tendencias o escuelas, alguna muy liberal, y otras no tanto. ¿Cuál de ellas está representada aquí? No lo sabemos. Por la respuesta del escriba a Jesús, uno podría pensar que se trataba de una tendencia bastante liberal (vv. 32-33), al punto que a Jesús le pareció simpática su respuesta y le advierte lo cerca que está del reino de Dios.
Jesús se encuentra con que su pueblo cumple con una norma de varios siglos. Todos los días, tres veces al día todo israelita varón recita el «Shemá Israel, escucha Israel: el Señor nuestro Dios es uno sólo, a él amarás…», el shemá, pero ese shemá se quedó sólo en el campo auditivo, al campo de la práctica no se ve, y eso es lo que Jesús denuncia a lo largo de su ministerio, muchas palabras, muchas normas y preceptos, mucho apelo a Dios para todo, muchas frases de la ley en los bordes del manto, en el marco de la puerta, en el brazo, en la frente, pero nada en el corazón y menos aún en la vida ordinaria, en la práctica cotidiana.
En la comunidad de Marcos se están presentando situaciones similares a las del judaísmo. Las normas y preceptos que conocen los primeros cristianos son necesariamente aquellas que vienen del mundo judío; ahora, ¿serán de obligatorio cumplimiento todos esos preceptos en esta nueva experiencia de vida que se supone está animada por la presencia viva del Señor resucitado? Lo primero y más importante que los creyentes deben tener en cuenta es que no se trata de una adhesión a una divinidad distinta a la del judaísmo. Es el mismo Dios revelado a pueblo de Israel y en la Escritura, es el mismo Dios de Jesús, por tanto lo que primero tiene que hacer el cristiano es profesar su fe, amor y adhesión a ese Único Dios en términos de «escuchar» su Palabra y ponerse en función de obedecerle. Ese es el proyecto de vida de Jesús, eso fue lo que movió toda su vida y su obra y eso es lo que tiene que mantener vivo al cristiano, su adhesión a ese único y verdadero Dios a quien no le interesa otra cosa que el amor y adhesión a El lo vivan sus fieles en el amor mutuo y fraterno. No tiene sentido para Jesús hablar del amor a Dios sin tener en cuenta la ÚNICA puerta de acceso a Él: el prójimo.
El evangelio de hoy no está recogido en la serie «Un tal Jesús», pero pueden buscarse otros episodios relacionados, en https://radialistas.net/serie-un-tal-jesus/
María Magdalena: mujer, soltera, rica, líder, anunciadora, mensajera y santa
Importante mujer por la cercanía, amistad con Jesús, y por el papel que tiene en los orígenes del cristianismo. Dejando a un lado novelas, películas, textos apócrifos, tomamos como norte y guía los 12 textos bíblicos que nos hablan y nos dicen quién es María Magdalena. Las citas bíblicas en ningún lado dicen que María Magdalena fuese prostituta. Intentamos despojarnos de tantas cosas que le han añadido que no son verdaderas. Leer más (Euquerio Ferreras)
Ni mujeres, ni expertos, ni víctimas… la ‘Comisión Antipederastia’ nace muerta
La CEE recula tras las críticas, internas y externas, y hora dice que incluirá a seglares en el futuro. Roma advierte de un ‘tsunami’ de denuncias. «Y no estamos preparados», admite un obispo español. La creación de esta comisión, de este modo, también ha sido criticada en la Santa Sede, que entiende que la Iglesia española «sigue sin entender la importancia de este drama» para el presente y el futuro de la institución y se escuda en que apenas se conocen casos en nuestro país. Leer más (Jesús Bastante)



