Domingo 3 de marzo 8º Ordinario (c) – Koinonía

Eclesiástico 27,4-7: No alabes a nadie antes de que razone
Salmo 91: Es bueno dar gracias al Señor
1 Corintios 15,54-58: Nos da la victoria por Jesucristo
Lucas 6,39-45: El árbol se conoce por sus frutos.

Eclesiástico 27, 4-7

No alabes a nadie antes de que razone

Se agita la criba y queda el desecho, así el desperdicio del hombre cuando es examinado.

El horno prueba la vasija del alfarero, el hombre se prueba en su razonar.

El fruto muestra el cultivo de un árbol, la palabra, la mentalidad del hombre.

No alabes a nadie antes de que razone, porque esa es la prueba del hombre.

Salmo responsorial: 91

Es bueno darte gracias, Señor.

Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo, proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad. R.

El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano: plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios. R.

En la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que el Señor es justo, que en mi Roca no existe la maldad. R.

1Corintios 15, 54-58

Nos da la victoria por Jesucristo

Hermanos: Cuando esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita: «La muerte ha sido absorbida en la victoria.

¿Dónde está, muerte, tu victoria?

¿Dónde está, muerte, tu aguijón?»

El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la Ley.

¡Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!

Así, pues, hermanos míos queridos, manteneos firmes y constantes.

Trabajad siempre por el Señor, sin reservas, convencidos de que el Señor no dejará sin recompensa vuestra fatiga.

EVANGELIO.-Lucas 6, 39-45

Lo que rebosa del corazón, lo habla la boca

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Hermano, déjame que te saque la mota del ojo», sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo?. ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.

No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano.

Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.

El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.»

COMENTARIO LITÚRGICO

La separación entre la teoría y la práctica, entre el decir y el hacer, entre el conocer y el ser, es un problema filosófico digno de toda atención. La filosofía, y luego, el espíritu imperial de Roma, constituyen el ambiente espiritual en el que el cristianismo nació, y por el que quedó profundamente marcado. Así, el cristianismo institucional, históricamente, ha estado mucho más preocupado por la ortodoxia (la «opinión correcta», la ausencia de herejía, la verdad, la fe) que por la ortopraxis (la «práctica correcta», el amor, la caridad): no ha perseguido tanto a quien no vive o no practica el amor, cuanto a quien ha expresado (o incluso sólo pensado) una opinión teórica discrepante de los dogmas oficiales. Las persecuciones que la Inquisición montó en los siglos oscuros de la historia de la Iglesia de Occidente son un ejemplo de la hipertrofia de esta primacía dada a lo teórico o dogmático, sobre lo práctico.

El pensamiento moderno cambió esta situación en la cultura occidental, asumiendo una fuerte valoración e incluso una clara preferencia por la praxis frente a la teoría. El «primado de la acción», la primacía de la praxis… marcan característicamente a la modernidad: la acción es más importante que la teoría, el hacer más que el decir, la transformación de la realidad más que su simple interpretación.

Al cristianismo esta preferencia moderna por la praxis no nos sorprende fuera de juego: la mejor tradición bíblica coincide plenamente con ella. La Palabra de Dios -dabar, palabra en hebreo- no es un sonido (flatus vocis, un mero ruido de la voz), ni un simple concepto mental, sino un hecho, una actuación: Dios no se revela en afirmaciones doctrinales… sino en acontecimientos, en intervenciones salvadoras en la historia.

Los profetas de Yavé no cesan de reconvenir al Pueblo de Dios cuando éste se desvía hacia un culto quizá fervoroso pero que, sin el respaldo de la vida, se convierte en idolátrico. Los dioses son nada; el Dios de Israel es vida, amor, historia. «Conocer a Yavé es practicar la justicia», repetirán los profetas con una insistencia casi obsesiva (Mq 6,6-8), con una paradoja digna de ser subrayada ante nuestra cultura occidental: «conocer es practicar…». La praxis del amor y de la justicia es el criterio máximo de la bondad moral, por encima de todo culto o sacrificio (Is 1,10-18; 58,1-12; 66,1-3; Am 4,4-5; 5,21-25; Jer 7,21-26), o de cualquier otra seguridad moral (Jer 7,1-15; 9,24) o de toda ortodoxia doctrinal; así como la referencia fundante de la fe religiosa de Israel y de su misma constitución como Pueblo es la praxis liberadora de Dios en el Exodo (Ex 20,1).

Jesús, «profeta poderoso en obras y palabras» (Lc 24,19), que primero comenzó «haciendo» para enseñar (cfr Hch 1,1), que provocaba el asombro de unas muchedumbres «que oían “lo que hacía”» (Mc 3, 8) tanto o más que lo que decía, recogerá esta veta profética e insistirá -con fuerza mayor y una coherencia total hasta su propia muerte- en que «no todo el que “dice”… sino el que “hace” la voluntad del Padre entrará en el Reino» (Mt 7,21-23); que «los verdaderos adoradores adorarán en espíritu y en verdad» (Jn 4, 23), y que si lo amamos a Él «practicaremos sus mandatos» (Jn 14,24).

La palabra de Jesús alcanza en este punto su claridad máxima cuando propone la práctica del amor, especialmente «con estos mis hermanos más pequeños», como el «criterio escatológico de salvación», conforme al cual se realizará el «juicio de las naciones» (Mt 25,31-46). La parábola del «buen samaritano» (Lc 10,25-37) subrayará esta primacía de la práctica del amor por encima de las fronteras de credo, culto o religión. El evangelio de Juan recalcará hasta la saciedad que la práctica concreta, las obras, son las que dan testimonio creíble (Jn 5,36; 6,30; 7,3; 9,3; 10,25; 10,37-38; 14,11; 15,24).

«Por sus obras los conocerán», dice Jesús. La prueba de la persona está en su hablar (segunda lectura de hoy). «Obras son amores, y no buenas razones», dice un refrán castellano. «Una cosa es predicar y otra dar trigo», dice otro. «Del dicho al hecho hay un buen trecho», añade un tercero. «Operari sequitur esse», el obrar sigue al ser, decía por su parte un principio aristotélico: los frutos buenos sólo pueden venir del árbol bueno, y por eso, los frutos prácticos, los hechos, son el mejor criterio de discernimiento moral. En el fondo, Jesús nos está enseñando algo de sentido común, del buen y profundo sentido común.

Jesús no simplemente «predicó» esta primacía de la práctica, sino que la vivió. Pasó por este mundo «haciendo el bien» (Hch 10,37), y «todo lo hizo bien» (Mc 7,37)… De ahí que Jesús recomiende a sus seguidores que comiencen por practicar lo que confiesan con la boca, lo que creen con la fe. Importa mucho que el seguidor de Jesús presente antes de nada las credenciales de su autenticidad. Su vida ha de ser el modelo de lo que predica. No es posible creer a quien contradice con los hechos lo que dice con sus palabras. Por eso, Jesús nos inculca la necesidad de vivir coherentemente con lo que creemos, como condición previa a todo «apostolado». No es posible pretender corregir o mejorar a los demás cuando nuestra vida no muestra aquello que predicamos; eso sería ser ciegos y querer guiar a los demás. La mejor invitación a los otros, en este sentido, es el propio ejemplo: «el ejemplo arrastra», dice el refrán. Es necesaria pues la humildad de comenzar por luchar contra los propios defectos, en vez de querer corregir a los demás. «Quita la viga de tu ojo, y entonces podrás quitar la brizna del ojo de tu hermano». Lo contrario es incoherencia y probablemente hipocresía. Jesús, en su propia persona, fue ejemplo de esa misma veracidad y autenticidad.

«Hay tiempos en los que la mejor manera de decir es hacer» (José Martí).

«Ser lo que se es. Hablar lo que se cree. Creer lo que se predica. Vivir lo que se proclama. Hasta las últimas consecuencias y en las menudencias diarias» (P. Casaldáliga, vea:https://independent.academia.edu/PedroCASALDALIGA).

 

Urteko 8. igandea – C (Lukas 6,39-45)

GELDIALDI BAT EGIN

Gure herriek eta hiriek aldeko ingurugiro koxkorra eskaintzen diote jendeari, isiltasun eta bake apur baten bila dabilenean, bere buruarekin eta Jainkoarekin topo egin ahal izateko. Ez da erraza ihes egitea etengabeko builari eta mota guztietako deien eta mezuen oldar jarraikiari. Bestalde, eguneroko kezkek, problemek eta presak batetik bestera garabiltzate, geure buruaren jabe izateko aukerarik eman gabe.

Norberaren etxean ere, telebistak hartua eta askotariko tiranduren eszenatoki bihurtua delarik, ez da erraza behar-beharrezko sosegua eta barne-bildura aurkitzea, nork bere buruarekin topo egiteko edota Jainkoarekin gozo-gozo atsedeteko.

Eta hona: hain juxtu, isiltasun-, bildura- eta otoitz-lekuak inoiz baino beharrezkoagoak ditugunean, fededunak itxirik edukitzen ditugu sarritan geure tenpluak eta elizak egunaren zatirik handienean.

Ahaztu egin zaigu geldialdi bat egitea, minutu batzuetan geure presa etetea, geure tirandurei une batzuetan ihes egitea eta toki sakratu bateko isiltasunak eta lasaitasunak har gaitzaten uztea. Gizon-emakume asko harrituko litzateke aurkitzean ezen aski dela, sarritan, geldialdi bat eta isilalditxo bat egitea espiritua baretzeko eta argitasuna eta bakea berreskuratzeko.

Zein beharrezkoa dugun gaur egungo gizon-emakumeok isiltasun hori bizitzea; geure buruarekin topo egiten lagunduko liguke, askatasuna berreskuratzeko eta geure barne-energia guztia berregiteko.

Builari eta zalapartari emanak bizi garelarik, ez dugu barruntatzen ere isiltasunaren eta bakardadearen onura. Albisteen, irudien eta zirraren irrikaz beterik gaude, eta ahaztu egin zaigu ezen geure izatearen hondoenean entzun dezakegunak bakarrik aberasten gaituela zinez.

Barne-isiltasun hori gabe, ezin entzun diogu Jainkoari, ezin antzeman diogu beraren presentziari geure bizitzan eta ezin hazi gara geure barnetik gizaki eta fededun bezala. Jesusen hitzetan, «bere bihotzean altxor egina duen ontasunetik ateratzen du ongia» pertsonak. Ongia ez da ateratzen gugandik berez. Landu egin behar izaten dugu, geure bihotzaren barnean hazarazi egin behar izaten dugu. Jende asko hasiko litzateke bere bizitza eraldatzen, geldialdi bat egiten ikasiko balu, bere bihotzaren isiltasunean sustatzen duen on guztia entzuteko.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

8º Tiempo Ordinario – C- (Lc-6,39-45)

DETENERNOS

Nuestros pueblos y ciudades ofrecen hoy un clima poco propicio a quien quiera buscar un poco de silencio y paz para encontrarse consigo mismo y con Dios. No es fácil liberarnos del ruido permanente y del asedio constante de todo tipo de llamadas y mensajes. Por otra parte, las preocupaciones, problemas y prisas de cada día nos llevan de una parte a otra, sin apenas permitirnos ser dueños de nosotros mismos.

Ni siquiera en el propio hogar, invadido por la televisión y escenario de múltiples tensiones, es fácil encontrar el sosiego y recogimiento indispensables para encontrarnos con nosotros mismos o para descansar gozosamente ante Dios.

Pues bien, precisamente, en estos momentos en que necesitamos más que nunca lugares de silencio, recogimiento y oración, los creyentes mantenemos con frecuencia cerrados nuestros templos e iglesias durante buena parte del día.

Se nos ha olvidado lo que es detenernos, interrumpir por unos minutos nuestras prisas, liberarnos por unos momentos de nuestras tensiones y dejarnos penetrar por el silencio y la calma de un recinto sagrado. Muchos hombres y mujeres se sorprenderían al descubrir que, con frecuencia, basta pararse y estar en silencio un cierto tiempo, para aquietar el espíritu y recuperar la lucidez y la paz.

Cuánto necesitamos los hombres y mujeres de hoy encontrar ese silencio que nos ayude a entrar en contacto con nosotros mismos para recuperar nuestra libertad y rescatar de nuevo toda nuestra energía interior.

Acostumbrados al ruido y a la agitación, no sospechamos el bienestar del silencio y la soledad. Ávidos de noticias, imágenes e impresiones, se nos ha olvidado que solo nos alimenta y enriquece de verdad aquello que somos capaces de escuchar en lo más hondo de nuestro ser.

Sin ese silencio interior, no se puede escuchar a Dios, reconocer su presencia en nuestra vida y crecer desde dentro como seres humanos y como creyentes. Según Jesús, la persona «saca el bien de la bondad que atesora en su corazón». El bien no brota de nosotros espontáneamente. Lo hemos de cultivar y hacer crecer en el fondo del corazón. Muchas personas comenzarían a transformar su vida si acertaran a detenerse para escuchar todo lo bueno que Dios suscita en el silencio de su corazón.

José Antonio Pagola

DOMINGO 8º (C) – Fray Marcos.

(Eclo 27,5-8) No alabes a nadie antes de que razone, porque esa es su prueba…

(Cor 15,54-58) Cuando esto mortal se vista de inmortalidad se cumplirá la palabra

(Lc 6,39-45) Cada árbol se conoce por sus frutos.

 

.-Exigir a los otros lo que yo no cumplo es hipocresía.  Es el pan nuestro de cada día, pero no queremos verlo ni aceptarlo.

El sermón del llano en Lc termina con una retahíla de frases hechas, que tratan de explicar el contenido del mensaje. Recordemos que Mt lo coloca en lo alto del monte mientras que Lc nos dice que lo pronunció en un rellano (Jesús bajó del monte con sus discípulos y se paró en un rellano). En la mitología de la época el monte era el lugar de la divinidad (de ahí que todas las teofanías se dieran en los montes. El valle era el lugar del hombre. Para Mt Jesús habla desde el ámbito de lo divino, para Lc habla desde una situación intermedia. Quiere hacer ver que Jesús hace de puente entre lo divino y lo humano, es a la vez divino y humano.

Las frases que acabamos de leer y las que leíamos el domingo pasado son proverbios que eran patrimonio de todas las culturas del entorno, no son inventadas por Jesús sino un destilado de la sabiduría popular que durante miles de años se había ido condensando en frases rotundas fáciles de recordar. Tengamos en cuenta que durante la mayor parte de la prehistoria humana no hubo escritura y durante la mayor parte del tiempo en que ya se había inventado, la inmensa mayoría de la gente no sabía ni leer ni escribir. Era muy importante facilitar la retención de ideas claves que podrían ser útiles en la vida de cada día.

Aun en nuestros días estamos acostumbrados a aplicar frases famosas a personajes concretos sabiendo que no las pronunciaron ellos, pero son muy útiles para hacer ver la sabiduría de aquellos a los que se les atribuye o resaltar la importancia de la frase, atribuyéndolo a una persona de gran prestigio. En el AT hay un libro que se llama “Proverbios” y que el mismo texto atribuye a Salomón, cuando hoy sabemos que está escrito cuatro siglos después. En el caso de Jesús, está claro que esos proverbios pueden servir para destacar la sabiduría que estaba manifestando en todo momento. Por eso se utilizan como resúmenes de su mensaje.

En los relatos de hoy se trata de hacer ver que la bondad o la malicia no son entes que andan por ahí y que me puedo apropiar en un momento dado. Son cualidades de la persona humana y solo indirectamente podemos descubrirlas, lo mismo en nosotros que en los demás. No es fácil acceder al interior del hombre, por eso es tan difícil hacer un juicio de valor sobre las personas. Les juzgamos por lo que sale al exterior, pero no siempre eso es suficiente para descubrir lo que de verdad se esconde en lo más profundo del ser humano.

Solo las obras nos pueden revelar lo que hay dentro de otra persona. Aun así, ni siquiera las obras pueden ser argumento seguro para llegar al otro. Un acto bueno puede ser fruto de una programación calculada y por lo tanto sin ninguna conexión con las actitudes fundamentales de la persona. Un acto malo puede ser fruto de un momento de arrebato o ira y no reflejar tampoco la verdadera postura vital del individuo. Tal vez por eso el evangelio nos dice: «No juzguéis y no seréis juzgados.» “No condenéis y no seréis condenados”.

El creernos en posesión de la verdad y por tanto con el derecho de imponerla a otros, es la actitud más contraria al mensaje evangélico. Según el evangelio, debíamos estar siempre con los oídos muy abiertos para escuchar lo que nos pueden decir los demás y con la boca cerrada para no engañar a los demás con nuestros discursos interesados y simplistas. No hay nada más desagradable que un sabelotodo que está siempre queriendo decir la última palabra sobre lo que hay que hacer o evitar. El mundo no está necesitado de maestros sino de discípulos. Dice un proverbio oriental: cuando el discípulo está preparado, el maestro surge.

La imagen del ciego guiando a otro ciego es muy esclarecedora. Parece absurda, pero es la que con más frecuencia adoptamos los humanos. Siempre nos creemos con derecho a enseñar porque confundimos nuestra verdad con la verdad. Decía Antonio Machado: tu verdad no, la verdad y ven conmigo a buscarla, la tuya quédatela. Esto es verdad en todos los aspectos del conocimiento, pero en el aspecto religioso, se ha llevado al paroxismo. Cuando esta postura se institucionaliza se convierte en un verdadero sarcasmo. Solo nos queda un paso para afirmar con toda rotundidad: fuera de la Iglesia no hay salvación.

No es menos esclarecedora la imagen de la mota y la viga. El afán de corregir a los demás es una constante, sobre todo entre los que nos creemos religiosos. A pesar de que el evangelio nos aconseja la corrección fraterna, no hay nada más peligroso en la vida real que esa práctica. No solo porque nunca podemos estar seguros de lo que es mejor para el otro, incluso cuando hayamos constatado que es bueno para nosotros mismos; sino porque tendemos a corregir al otro desde la superioridad moral que creemos tener. En el momento que te sientas superior, sea moral sea intelectualmente, estás incapacitado para ayudar.

Estamos muy acostumbrados a identificar a los demás con sus obras. Esto nos lleva a considerarlos pecadores sin mayores precisiones. Pero las obras son algo externo y accidental. La bondad o malicia está en el ser. Nuestra auténtica preocupación debía estar en ser lo que debíamos ser, no en lo que hacemos o dejamos de hacer que suele estar condicionado por la preocupación por lo que los demás piensan de mí. Ya decían los escolásticos que el obrar sigue al ser. Mi verdadera preocupación debo ponerla en ser lo que soy realmente. Si consigo ser auténtico, las obras surgirán espontáneamente, sin esfuerzo.

La actitud de superioridad nace siempre de la superficialidad, es decir, está en estrecha relación con nuestro falso ser. El caparazón que nos envuelve es lo único que consideramos y nos interesa. En materia del espíritu, creemos que es suficiente con lo aprendido de otros, creyendo que el simple conocimiento nos va a transformar. Jesús está siempre invitándonos a la autenticidad, es decir, a bajar a lo hondo de nuestro propio ser y descubrir allí lo que está de acuerdo con lo que en realidad somos. Por eso está siempre criticando una acomodación externa a las normas y preceptos. La única Ley definitiva es la que está escrita en nuestro propio ser y es ahí donde hay que descubrirla para que sea eficaz y constante.

El seguimiento de Jesús no consiste en imitarle en sus correrías ni en aceptar sin rechistar todas sus enseñanzas sino en alcanzar la experiencia interior que él vivió y en dejar que se manifieste como él la manifestó. No debemos poner hincapié en obras puntuales programadas sino en una actitud permanente que funcione y se manifieste al exterior en todo momento y en todas las circunstancias. Los cristianos hemos terminado copiando la actitud de los fariseos, dando más valor al cumplimiento de lo mandado que a la búsqueda interior de las exigencias de nuestro verdadero ser. Esta es la causa de nuestro fracaso en la vida espiritual.

Todo lo dicho no invalida el famoso refrán: obras son amores y no buenas razones. Con la misma rotundidad que hemos afirmado que lo importante es la actitud interior, tenemos que decir que una actitud que no se manifieste en obras, es una ilusión. Si de verdad quieres saber cuál es tu postura espiritual, no tienes más remedio que examinar tus obras. Tu manera de comportarte con los demás, te irán manifestando tu estado interior. A continuación de lo que hemos leído hoy, dice Jesús: ¿Por qué decís; ¡Señor, Señor! y no hacéis lo que os digo? Pero debe quedar claro que el hacer es consecuencia del ser auténtico

Meditación

El instrumento de aprender y de enseñar es la palabra.

Primero tengo que escuchar para llenarme,

Pero solo cuando la haya convertido en vida,

Estaré preparado para llevarla a los demás.

¡Que nunca se me ocurra catequizar o imponer!

Demuestra con tu vida que lo que crees te ha liberado.

Roma se reconcilia con Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal, el sacerdote nicaragüense que el 4 de marzo de 1983 fue humillado públicamente por Juan Pablo II en el aeropuerto de Managua en castigo por formar parte del Gobierno de Daniel Ortega, ha sido rehabilitado por el papa Francisco. En una carta que ha estado a punto de llegar demasiado tarde —el sacerdote y poeta tiene ya 94 años y se encuentra hospitalizado a causa de una grave infección renal—, Jorge Mario Bergoglio le informa del levantamiento de la suspensión  a divinis  (prohibición de administrar los sacramentos) que Karol Wojtyla le impuso en 1984.      Leer más (Pablo Ordaz)

Las órdenes católicas de todo el mundo admiten que encubrieron abusos

La histórica cumbre para tratar el tema de los abusos a menores por parte del clero que comienza el jueves en el Vaticano está obligando a todos los líderes religiosos a alinearse con un cierto espíritu de catarsis. Aunque sea a última hora y sobre la campana. Esta mañana, en un insólito gesto hasta la fecha, las congregaciones y órdenes católicas masculinas y femeninas lanzaron un comunicado conjunto en el que admiten haber encubierto casos de abusos.    Leer más (Daniel Verdú)

Hemos de escuchar a las víctimas y desde su clamor reformar las estructuras eclesiales

No vamos a negar la extrema gravedad de estos hechos, no es momento de presentar excusas, ni alegar que los abusos también suceden en otros ámbitos, sino que es tiempo de sentirnos confundidos y avergonzados, de pedir perdón a Dios y a las víctimas, de escucharlas, de buscar reparación y tomar serias medidas de cara al futuro: repensar la elección y formación afectivo-sexual de candidatos al ministerio ordenado, abrirse a nuevos ministerios, elaborar protocolos para la protección de menores, denunciar la lepra del clericalismo machista que abusa de su poder sobre menores y mujeres, etc.   Leer más (Víctor Codina)

¿Qué exigen las víctimas de abusos a la Iglesia?

La transparencia, una definición clara de abuso o repensar el celibato, entre las propuestas. La asociación Acabar con los Abusos del Clero insta al papa a que la tolerancia cero sea “una ley universal” tras la cumbre. Las víctimas de abusos sexuales por parte del clero exigen medidas muy concretas en materia de protección de menores a la Iglesia católica.  Leer más (Religión Digital)

Obispo de Magdeburgo: Argumentar contra las mujeres sacerdotes solo con la tradición ya no convence

Monseñor Gerehard Feige sostiene que el celibato obligatorio “no es derecho divino”. El Espíritu de Dios, ¿no podría estar conduciéndonos a nuevas percepciones y decisiones? «Eso vendrá», ha afirmado Feige en una entrevista con la agencia alemana de noticias católicas KNA en cuanto a las mujeres sacerdotes. Si bien el prelado ha matizado que ahora no es, a su juicio, el momento para avanzar con ello, ya que sigue habiendo muchos fieles en contra y se corre el riesgo de romper a la Iglesia, sí habrá un futuro en el que las mujeres asumirán las funciones presbiterales. «Hace tiempo no lo hubiera pensado», añadió el obispo.   Leer más (Cameron Doody)

Hermano Francisco, ¿por qué nos «desinflas» las expectativas de una profunda reforma de la Iglesia?

El 27 de enero, en el vuelo de regreso de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa comunicó dos declaraciones desconcertantes a los periodistas que lo acompañaban. En primer lugar, les dijo que hay que «desinflar las expectativas» en relación al encuentro con los presidentes de la Conferencias Episcopales que se celebrará en Roma del 21 al 24 de febrero sobre el problema de la pederastia. Esta información ya nos «desinfló» un poco, pero la que nos causó una profunda tristeza y un gran  desconcierto fue la declaración de que «no va a abolir la ley del celibato obligatorio, porque no quiere presentarse ante Dios con esta decisión».     Leer más (Jorge Martínez)

La Iglesia se juega su credibilidad en la cumbre anti-abusos

La reunión, el primero de los cuatro momentos más importantes de todo el pontificado de Francisco. Por eso, en el conocimiento riguroso de los abusos sexuales a menores y a adultos vulnerables, en la escucha de las víctimas y en la reparación del daño causado no solo se juega la credibilidad de su pontificado, sino, ante todo y, sobre todo, la de la Iglesia. Como también se juegan en la fijación y puesta en funcionamiento de los oportunos protocolos que permitan saber cómo se ha de proceder cuando vuelvan a producirse y que, sobre todo, faciliten su erradicación Leer más (Jesús Martínez Gordo)