El Papa Francisco ha perdido la guerra contra el clericalismo. Aunque ha ganado algunas batallas importantes, el signo de la guerra ha caído definitivamente del lado de los fundamentalistas. Ahora se están reorganizando al percibir con claridad que el Papa no acometerá las reformas doctrinales y pastorales de calado que exige el momento, y que son imprescindibles para acabar con el clericalismo secular en la Iglesia, de modo que podamos volver al espíritu del Evangelio de Jesús de Nazaret y de los dos primeros siglos de la iglesia. Leer más (Bernardo Pérez)
Iglesia clerical y abusos sexuales
Patético. No encuentro mejor calificativo para lo visto en la cumbre vaticana contra los abusos sexuales. Leo en el Diccionario de la Real Academia: Patético 1. Que conmueve profundamente o causa un gran dolor o tristeza. 2. Penoso, lamentable o ridículo. Todo ello a la vez. Patéticos son en la primera acepción los rostros y los relatos de las víctimas. Patéticos en la segunda acepción los cardenales y obispos en sotana negra, con solideos y fajines rojos los unos, fucsia los otros. Y el papa todo de blanco, perdido entre los unos y los otros. Expreso con franqueza algunas reflexiones y preguntas. Leer más (Joxe Arregi)
Mi encuentro con Pedro Casaldáliga en Sao Félix de Araguaia
El profeta de la Amazonía cumple 91 años. Encontrarme con Pedro Casaldáliga y fundirme con él en un abrazo largo y apretado, ahora que está postrado por la enfermedad, fue muy doloroso y entrañable. No hubo palabras. No habla. Solo gestos, abrazos, besos, las manos apretadas, transmisión de sentimientos profundos. Mi ser profundo se conmovió. Me transmitió el calor humano, evangélico, trascendente del Dios de Jesús, pura ternura, compasión y misericordia. Leer más (Nicolás Castellanos)
Domingo 10 de marzo – 1º de Cuaresma (c) – Lc 4,1- 13 Koinonía
Deuteronomio 26,4-10: El Señor escuchó nuestra voz
Salmo 90: Quédate conmigo, Señor, en mi angustia
Romanos 10,8-13: La palabra está cerca de ti
Lucas 4,1-13: No solo de pan vive el hombre
Deuteronomio 26, 4-10
Profesión de fe del pueblo escogido
Dijo Moisés al pueblo: «El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios.
Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: «Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas.
Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa.
Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud.
Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia.
El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos.
Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel.
Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado.»
Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios.»
Salmo responsorial: 90
Está conmigo, Señor, en la tribulación.
Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti.» R.
No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. R.
Te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones. R.
«Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré.» R.
Romanos 10, 8-13
Profesión de fe del que cree en Jesucristo
Hermanos: La Escritura dice: «La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón.»
Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos.
Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás.
Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.
Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.»
Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan.
Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.»
Evangelio.- Lucas 4, 1-13
El Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.» Jesús le contestó: «Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre»».
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.»
Jesús le contestó: «Está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto»». Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras»».
Jesús le contestó: «Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios»».
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
COMENTARIO LITÚRGICO
El texto “mi padre era un arameo errante”, fue motivo de arduas discusiones entre los estudiosos hace muchos años. Hoy parece que las aguas se han aquietado. El gran biblista alemán G. von Rad mostró que en este texto estamos ante un “credo primitivo”, recitado en la liturgia del santuario de Guilgal, y que representa el corazón histórico de Israel. Todo el Hexateuco (los seis primeros libros del AT) se formularía a partir de este texto. Hoy tenemos muchos elementos para cuestionar su antigüedad, y podemos pensar que otros “credos” (como quizás el de Núm 20,14b-16) son más antiguos. Por otra parte, el esquema opresión-clamor-liberación es muy característico del autor deuteronomista (particularmente el del libro de los Jueces) como para pensar en una pura originalidad. La importancia de la tierra, como lugar del descanso, tierra dada por Yahvé también es muy importante en el deuteronomista por lo que no parece fácil seguir sosteniendo lo que von Rad decía.
Sin embargo, hay un elemento que es característico de los credos israelitas, y es su dimensión histórica. El Dios de Israel es un Dios que se revela en la historia de su pueblo, en la de ayer y la de hoy. En este sentido es muy importante notar, por un lado los usos de las primeras personas del singular, y los plurales: el orante se planta personalmente ante Dios (“mi padre”, “traigo”…) pero cuando debe hacer memoria de su pecado y la intervención salvadora de Dios recurre al plural: “nos maltrataron”, “nos oprimieron”, “nos impusieron servidumbre”, “clamamos”, “escuchó nuestra voz”… “nos trajo”). Ese cambio de persona puede resumirse diciendo: “mi padre era Israel, por lo tanto, nosotros somos Israel”.
Tradicionalmente esto no ha tenido dificultad, pues desde siempre la tradición cristiana ha heredado con toda naturalidad esa visión según la cual nuestra fe es una respuesta a la intervención de Dios en la historia. Siempre nos ha parecido «natural» que Dios intervenga en el mundo con hechos milagrosos para decirnos algo, o para hacer algo con su pueblo. A Dios siempre lo hemos pensado como un vecino del piso de arriba, pero como un vecino que puede bajar en cualquier momento, y que de hecho estaría siempre pendiente de nosotros.
Hoy es muy problemática esta visión, porque no forma parte ya de la cosmovisión moderna entender la realidad cósmica como de dos pisos: el nuestro y el de Dios. Como sugiere el título del libro de Lenaers, «No hay un Dios ahí arriba». El Dios altísimo, el dios en lo alto del cielo… ha pasado a ser una frase hecha, con sabor añejo, o rancio, que ya no se sabe bien qué significa, porque en nuestra visión moderna actual no hay dos pisos, ni creemos estar conviviendo con vecinos del segundo piso que puedan bajar a éste en cualquier momento.
Hay además un nuevo problema respecto a la historia. Esas intervenciones de Dios en la historia, bien registradas en la Biblia, están siendo cuestionadas por la arqueología científica. No es el lugar para exponerlo aquí, pero puede ser una buena recomendación para la propia formación el estudiar el tema del «nuevo paradigma arqueológico bíblico»: hay toda una nueva visión –documentada, científica, arqueológica– un nuevo paradigma, una nueva comprensión sobre la historicidad de hechos principales que narra la Biblia, que desde siempre los estuvimos creyendo como históricos literalmente. En realidad, no es nada nuevo, pues ya hace mucho tiempo que sabemos que Moisés no escribió el Pentateuco, o que Jesús no nació el 25 de diciembre ni en Belén… pero hoy día hay nuevos datos muy llamativos sobre otros elementos cuya historicidad es mucho más decisiva. (Véase la revista VOICES (http://eatwot.net/VOICES) y tómese su número de diciembre de 2015 –en línea, gratuito– (o tómese directamente de aquí [http://eatwot.net/VOICES/VOICES-2015-3&4.pdf]); ofrece un buen material de lectura para iniciarse en el tema, en varios idiomas).
La liturgia nos propone hoy el Salmo 91 (90) por ser, precisamente, el que utilizará el diablo en la tentación a Jesús. Quizá para que podamos ver cómo “sacar un texto de contexto puede ser diabólico”. No es unánime la opinión de frente a qué tipo de Salmo nos encontramos, y esto condiciona la interpretación. Unos piensan en un diálogo litúrgico, otros en una homilía sapiencial.
Luego de la sección teológica de la carta a los romanos (caps. 1- 8) y antes de la sección parenética (caps. 12-15), Pablo introduce un paréntesis sobre Israel (caps. 9-11). Paréntesis que no es ajeno a la totalidad de la misma ya que desde el comienzo nos dijo que la salvación es para todos, pero “primero para los judíos” (1,16; 2,10). Sin embargo, sus “hermanos de raza” demoran en reconocer a Cristo, y Pablo manifiesta su dolor por ello; de todos modos, lo ve como un tiempo pedagógico de Dios para dar oportunidad a la conversión de los paganos. Después –quizá movidos por los celos– todo Israel se salvará (11,26). Pero esto no exime de responsabilidad a los judíos ya que miran la justicia que les viene de ellos mismos y no la que viene de Dios. La iniciativa de Dios (la gracia) es uno de los temas centrales de la teología paulina, y es grave creer que de nosotros depende. Ese es el motivo, además, por el que Pablo abunda en citas de la Escritura en esta unidad. Este es el marco del párrafo que hoy nos propone la liturgia. Es evidente, y el manejo de los textos lo confirma, que Pablo es consciente de estar polemizando.
Parece que la fuente Q –en la que el evangelio de Lucas se inspira– expresó en tres tentaciones, inspiradas en las tentaciones del pueblo en el desierto, las tentaciones que habría experimentado Jesús en su ministerio. Allí donde Israel no supo hacer la voluntad de Dios, Jesús surge fiel, verdadero “Hijo” como ya el Bautismo lo había mostrado. Esto confirma la intención cristológica del relato, y también su probable intencionalidad polémica con el Israel de su tiempo.
Dado que la primera hace referencia a la “palabra de Dios”, la segunda a lo político, y la tercera al Templo, algunos han pensado que se estaría ante una triple tentación profética, real y sacerdotal, pero no parece que eso esté en juego aquí. Sólo la tentación real aparece clara, mientras que la profética y más aún la sacerdotal no se revelan, más aún, parecen muy improbables. Las respuestas apuntan en otra dirección.
En el relato de Lucas, a diferencia del de Juan, Jesús va del desierto a la ciudad, y en la ciudad comienza su ministerio, como en la ciudad culminará todo para desde allí comenzar, siempre conducido por el Espíritu el tiempo nuevo de la Iglesia. En la primera tentación, el diablo no discute que Jesús sea el Hijo de Dios –lo da por supuesto–; lo tienta a convertir en pan una piedra ya que, lógicamente, tiene hambre tras cuarenta días ayunando. Más que un “nuevo pueblo”, Jesús es “hijo de Dios”, “el Hijo de Dios”. ¿Por qué Jesús no obra el milagro? Porque los milagros que Jesús hace son siempre para los otros, como la multiplicación de los panes: allí Jesús mismo se preocupa: “denles ustedes de comer” (9,13).
La segunda es la tentación del poder (exousía) político. En tiempos donde todo el mundo conocido está sometido al imperio romano, se puede ver de un golpe de vista todo: el imperio mismo es diabólico y perverso. E idólatra.
La tercera tentación no sólo tiene como característica que ocurre en Jerusalén, sino también que el diablo cita la Escritura. La Escritura mal citada, o mal leída, también puede ser diabólica, o idolátrica. Por otra parte, Jesús deja muy claro que su ministerio es para otros, no para él. No trata de salvarse a sí mismo, como tampoco en la cruz: “si eres… sálvate”, y no se bajó de la cruz (23,35.37.39).
Como dos rabinos, Jesús y el diablo discuten con citas bíblicas. Y nos queda claro que es falso servidor de Dios el que se sirve de su ministerio en su propio provecho, que no es propio de los fieles a Dios reclamar milagros ya que Dios puede salvar sin necesidad de estas obras “maravillosas” o “teatrales”. Jesús nos muestra -con su vida- el camino de la obediencia de hijo conducido por el espíritu.
El evangelio de Lucas, nos pone a Jesús en paralelo con el pueblo de Israel. En las mismas circunstancias en las que el pueblo fue infiel, Jesús sale adelante; y para resaltar el paralelo entre ambas situaciones, el evangelista recurre al desierto y a citas del Deuteronomio. Allí donde Israel cayó, allí Jesús sale adelante. Más que un acontecimiento es una plataforma, un programa: unidos a Jesús nada tenemos que temer, sólo el amor cuenta. Deberíamos aprovechar la Cuaresma para revisar cuántos desencuentros, cuántas infidelidades, cuántas injusticias… Pero, al revisarlas, corregirlas; es que la Cuaresma es tiempo de conversión, y conversión significa caminar, camino de vuelta al Padre.
Mientras el pueblo de Israel, en la tentación, no fue fiel y cedió, ahora nos encontramos a Jesús en la misma situación, en la misma tentación. ¡Y triunfa! Jesús aparece en el Evangelio de hoy como el que vence la tentación. Porque es posible vencerla. Muchas voces, de dentro y de fuera buscan separarnos de Dios, de sus proyectos, de sus caminos. Pero hay una voz más fuerte, más firme, que puede vencer esas otras voces si disponemos el corazón para escucharla. Hace falta tener un oído muy fino, un silencio atento, un corazón dócil.
El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 9, titulado «Bajo el sol del desierto», de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. LÓPEZ VIGIL. En su página (https://radialistas.net/9-bajo-el-sol-del-desierto/) puede recogerse el audio, así como el guión, con un comentario excelente de los autores.
Garizumako 1. igandea – C (Lukas 4,1-13)
EZ DESBIDERATU JESUSENGANDIK
Lehen kristau-belaunaldiek arreta handia eskaini zieten Jesusek jasan zituen proba eta tirandurei; alegia, Jainkoari leial izateko eta gizon-emakume guztiek bizitza gizatarragoa eta duinagoa izan dezaten Jainkoak duen egitasmoan parte hartzeagatik jasan zituenei.
Jesusen tentazioen kontakizuna ez da pasadizo itxi bat, momentu jakin batean eta leku jakin batean gertatua. Lukasek argi ohartarazten digu, tentazio hauek amaitzean, «deabruak alde egin zuela beste okasio bat arte». Tentazioak behin eta berriz itzuliko dira Jesusen eta haren ikasleen bizitzan.
Horregatik, Jesusen jarduera profetikoa kontatu aurretik kokatu dute pasadizo hori ebanjelariek. Jesusen jarraitzaileek ondo ezagutu behar dituzte tentazio horiek hasieratik beretik; zeren mendetan barna berek gainditu beharko dituzten tentazioak baitira, baldin eta Jesusengandik desbideratu nahi ez badute.
Lehenengo tentazioan ogia aipatzen da. Jesusek uko egin dio bere gosea asetzeko Jainkoaz baliatzeari: «gizakia ez da ogitik bakarrik bizi». Lehenengo gauza, Jesusentzat, Jainkoaren erreinua eta haren zuzentasuna bilatzea da: izan dezatela gizon-emakume guztiek ogia. Horregatik joko du egun batean Jainkoagana; baina, soilik, goseak den jendetza bat elikatzeko.
Badugu gaur egun ere tentazio hau: gogoan geure ogia bakarrik izatekoa eta, soilik, geure krisiaz kezkatzekoa. Jesusengandik desbideratu egiten gara ogia izatea geure eskubidetzat hartu, baina guztia falta zaienen dramaz, beldurraz eta sufrimenduaz ahazten garenean.
Bigarren tentazioan botereaz eta aintzaz hitz egiten da. Jesusek uko egin dio horri guztiari. Ez da ahuspeztuko munduko erreinu guztien inperioa eskaintzen dion deabruaren aurrean: «Jauna, zeure Jainkoa, adoratuko duzu». Jesus ez da ibiliko sekula bestek bera zerbitza dezaten bila, baizik berak besteak nola zerbitzatuko.
Gaur ere harrotzen da kristauen artean tentazio hau: iraganean Elizak izan duen botereari, nola edo hala, eutsi nahi izatekoa. Jesusengandik desbideratu egiten gara jendearen kontzientzia estutzen dugunean, geure sinestea indarrez ezarri nahi izatean. Jainkoaren erreinuari bideak ireki, ordea, mundu errukitsuago eta solidarioago baten bila gabiltzanean irekitzen dizkiogu.
Hirugarren tentazioan, Jainkoaren aingeruak sostengu dituela, jendearen begi-bistan modu miresgarrian jaistea proposatu dio deabruak. Jesus ez da eroriko engainuan. Jendeak eskatu arren, ez du egingo zerutiko seinale ikusgarririk. Soilik, onberatasun-seinaleak egingo ditu, jendearen sufrimendua eta oinazea arintzeko.
Jesusengandik desbideratu egiten gara geure agertu nahi harroa Jainkoaren aintzarekin nahasten dugunean. Gure agertu nahiak ez du agertzen Jainkoaren handitasuna. Soilik, premian direnekiko zerbitzu apal baten bizieraz agertuko dugu Jainkoak bere seme-alaba guztiei dien Maitasuna.
José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain.
NO DESVIARNOS DE JESÚS
Las primeras generaciones cristianas se interesaron mucho por las pruebas que tuvo que superar Jesús para mantenerse fiel a Dios y para vivir siempre colaborando en su proyecto de una vida más humana y digna para todos.
El relato de las tentaciones de Jesús no es un episodio aislado, que acontece en un momento y en un lugar determinado. Lucas nos advierte que, al terminar estas tentaciones «el demonio se marchó hasta otra ocasión». Las tentaciones volverán en la vida de Jesús y en la de sus seguidores.
Por eso, los evangelistas colocan el relato antes de narrar la actividad profética de Jesús. Sus seguidores han de conocer bien estas tentaciones desde el comienzo, pues son las mismas que ellos tendrán que superar a lo largo de los siglos si no quieren desviarse de él.
En la primera tentación se habla de pan. Jesús se resiste a utilizar a Dios para saciar su propia hambre: «no solo de pan vive el hombre». Lo primero para Jesús es buscar el reino de Dios y su justicia: que haya pan para todos. Por eso acudirá un día a Dios, pero será para alimentar a una muchedumbre hambrienta.
También hoy nuestra tentación es pensar solo en nuestro pan y preocuparnos exclusivamente de nuestra crisis. Nos desviamos de Jesús cuando nos creemos con derecho a tenerlo todo, y olvidamos el drama, los miedos y sufrimientos de quienes carecen de casi todo.
En la segunda tentación se habla de poder y de gloria. Jesús renuncia a todo eso. No se postrará ante el diablo que le ofrece el imperio sobre todos los reinos del mundo. Jesús no buscará nunca ser servido sino servir.
También hoy se despierta en algunos cristianos la tentación de mantener, como sea, el poder que ha tenido la Iglesia en tiempos pasados. Nos desviamos de Jesús cuando presionamos las conciencias tratando de imponer a la fuerza nuestras creencias. Al reino de Dios le abrimos caminos cuando trabajamos por un mundo más compasivo y solidario.
En la tercera tentación se le propone a Jesús que descienda de manera grandiosa ante el pueblo, sostenido por los ángeles de Dios. Jesús no se dejará engañar. Aunque se lo pidan, no hará nunca un signo espectacular del cielo. Se dedicará a hacer signos de bondad para aliviar el sufrimiento y las dolencias de la gente.
Nos desviamos de Jesús cuando confundimos nuestra propia ostentación con la gloria de Dios. Nuestra exhibición no revela la grandeza de Dios. Solo una vida de servicio humilde a los necesitados manifiesta y difunde su Amor.
José Antonio Pagola
DOMINGO 1º DE CUARESMA (C)- Fray Marcos.
(Dt 26,4-10) “El Señor nos sacó de Egipto, Por eso traigo las primicias de la tierra”.
(Rom 10,8-13) “La palabra está cerca de ti, la tienes en los labios y en el corazón”.
(Lc 4,1-13) Di que estas piedras se conviertan en pan.
.- Si vemos una sombra, es que al otro lado hay una luz. Nada conseguirás luchando contra la sombra. Da un paso al otro lado y encontrarás la luz.
Debemos superar el enfoque maniqueo de la cuaresma que hemos arrastrado durante demasiado tiempo. Sin embargo, el sentido profundo de la cuaresma debemos mantenerlo e incluso potenciarlo. En efecto, en ninguna época de la historia el ser humano se había dejado llevar tan masivamente por el hedonismo. A escala mundial el hombre se ha convertido en productor-consumidor. El grito de guerra de las revueltas estudiantiles del 68 en Francia, era: “No queremos vivir peor que nuestros padres”. No querían ganar menos y consumir menos; para nada hacían alusión a la posibilidad de ser más humanos.
La crisis económica nos puede ayudar a superar la trampa. ¿Queremos consumir más o nos interesa ser cada día más humanos? En teoría no hay problema para responder, pero en la práctica, todos nos dejamos llevar por el hedonismo, aún a costa de menor humanidad. Aquí está la razón de la cuaresma. Todos tenemos la obligación de pararnos a pensar hacia dónde nos dirigimos. Alcanzar plenitud de humanidad exige el esfuerzo de no instalarnos en la comodidad. Par crecer en humanidad debemos ir más allá de la satisfacción de los instintos. Este es el planteamiento de una cuaresma para la reflexión.
No debemos escandalizarnos cuando los exegetas nos dicen que los relatos de las tentaciones no son historia sino teología. Mc, que fue el primero que se escribió, reduce el relato a menos de tres líneas. No son crónicas de sucesos, pero son descarnadamente reales. Empleando símbolos conocidos por todos, nos quieren hacer ver una verdad teológica fundamental: La vida humana se presenta siempre como una lucha a muerte entre los dos aspectos de nuestro ser; por una parte, lo instintivo o biológico y por otra lo espiritual o trascendente. Esa lucha no hay que plantearla en el orden del obrar sino en del conocer.
El mito del mal personificado (diablo), ha atravesado todas las culturas y religiones hasta nuestros días. No necesitamos ningún enemigo que nos tiente desde fuera. El diablo nace como necesidad de explicar el mal, que no puede venir de Dios. Lo que llamamos mal no tiene ningún misterio; es inherente a nuestra condición de criaturas. La voluntad solo es atraída por el bien, pero como nuestro conocimiento es limitado, la razón puede presentar a la voluntad un objeto como bueno, siendo en realidad malo. Todos buscamos el bien, pero nos encontramos con lo malo entre las manos, no porque lo busquemos sino por ignorancia.
El mal es consecuencia de una inteligencia limitada. Sin conocimiento, la capacidad de elección sería imposible y no podía haber mal moral. Si el conocimiento fuera perfecto, también sería imposible el mal, porque sabríamos lo que es malo, y no nos atraería. Si la voluntad va tras el mal, es siempre consecuencia de una ignorancia. Es decir, creemos que es bueno para nosotros lo que en realidad es malo. La libertad de elección solo se puede dar entre dos bienes, Plantear una lucha entre el bien y el mal, es puro maniqueísmo. La lucha se da entre el bien aparente (mal), y el bien real para mí. Esto es muy importante.
El ser humano es un proyecto que está toda su vida desarrollándose. Para que el desarrollo humano concluya con éxito, cada etapa tiene que integrar la anterior y unificarse en una personalidad, solo que más cerca del objetivo final. Que las tentaciones sean tres, no es casual. Se trata de un resumen perfecto de las relaciones que puede desarrollar un ser humano. La tentación consiste en entrar en una relación equivocada con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Una auténtica relación humana con los demás depende, querámoslo o no, de una adecuada relación con nosotros mismos y con Dios.
1ª tentación: poner la parte superior de nuestro ser al servicio de la inferior. Si eres Hijo de Dios… No se debe entender desde los conceptos dogmáticos acuñados en el s. IV. No hace referencia a la segunda persona de la Trinidad. Significa hijo en el sentido semita. Si tú has hecho en todo momento la voluntad de Dios, también Él hará lo que tú quieres. Fíjate bien que la tentación de hacer la voluntad de Dios para que después Él haga lo que yo quiero, no tiene que venir ningún diablo a sugerírnosla; es lo que estamos haciendo todos, todos los días. Jesús no es fiel a Dios porque es Hijo, sino que es Hijo porque es fiel…
Di que esta piedra se convierta en pan. La tentación permanente es dejarse llevar por los instintos, sentidos, apetitos. Es decir, hacer en todo momento lo que te pide el cuerpo. Es negarse a seguir evolucionando y superarse a sí mismo, porque eso exige esfuerzo. Los instintos nos ayudan a garantizar nuestro ser animal. Si ese fuera nuestro objetivo, no habría nada de malo en seguirlos, como hacen los animales. En ellos los instintos nunca son malos. Pero si nuestro objetivo es ser más humanos, solo a través del esfuerzo lo podremos conseguir, porque debemos ir más allá de lo puramente biológico. El fallo está en utilizar la inteligencia para potenciar nuestro ser animal.
No solo de pan vive el hombre. El pan es necesario, pero, ni es lo único necesario ni es lo más importante. Para el animal sí es suficiente. Nuestro hedonismo cotidiano demuestra que aún no hemos aceptado estas palabras de Jesús. El dar al cuerpo lo que me pide es para muchos lo primero y esencial, descuidando la preocupación por todo aquello que podía elevar nuestra humanidad. El antídoto de esta tentación es el ayuno. Privarnos voluntariamente de aquello que es bueno para el cuerpo, es la mejor manera de entrenarnos para no ceder, en un momento dado, a lo que es malo, aunque sea apetitoso.
2ª tentación: Si me adoras, todo será tuyo. El poder, en cualquiera de sus formas, es la idolatría suprema. El poder lleva siempre consigo la opresión, que es el único pecado que existe. Adorar a Dios no significa dar incienso a un dios exterior. Se trata de descubrir lo que de Dios hay en nosotros y vivirlo. Nuestro auténtico ser no está en el ego aparente sino más a lo hondo. Si descubro mi ser profundo, no me importará desprenderme de mi falso yo y, en vez de buscar el dominio de los demás, buscaré el servicio a todos. El antídoto es la limosna. Para no caer en la tentación de aprovecharnos de los demás, debemos hacer ejercicios de donación voluntaria de lo que tenemos y de lo que somos.
3ª tentación: Tírate de aquí abajo. Realiza un acto verdaderamente espectacular, que todo el mundo vea lo grande que eres. Todos te ensalzarán y tu vana-gloria llegará al límite. La respuesta: deja a Dios ser Dios. Acepta tu condición de criatura y desde esa condición alcanza la verdadera plenitud. Dios no tiene que darte nada. Ya se lo ha dado todo a todos. Eres tú el que debes descubrir las posibilidades de ser que tienes sin dejar de ser criatura. Ya es hora de que dejemos de acusar a Dios de haber hecho mal su obra y exigirle que rectifique. El antídoto es la oración. Al decir oración no queremos decir “rezos” sino meditación profunda. Descubrir al verdadero Dios, me librará de utilizar al dios ídolo.
Decía S. Agustín: amor meus, pondus meum = mi amor es mi peso. Pero “pondus” significa también “calidad, punto de gravedad”. Otra frase del evangelio: “donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”. El ser humano nunca conseguirá el equilibrio si no encuentra un verdadero “peso”, un valor supremo que enderece y ponga a raya todos sus tendencias.
Meditación
Para llegar a tu verdadero ser, hay que atravesar tu propio desierto.
Libérate de todo lo que crees ser, para llegar a lo que eres de verdad.
En el desierto y solo, tienes que tomar la decisión definitiva.
La tierra prometida”, está ya ahí, al otro lado de tu falso yo.
Mantente en el silencio, hasta que se derrumbe el muro que te separa de ti mismo.
En tu verdadero ser ya lo eres todo.
Las víctimas exigen a la Iglesia la inmediata expulsión de abusadores y encubridores
«Este es el plan de acción que tendría que haber presentado ayer el papa Francisco en su discurso en vez de hablar de generalidades. Son medidas de sentido común». El portavoz de ECA Global, Miguel Ángel Hurtado, presentó un plan de acción, con 21 medidas, que exigen a la Iglesia para acabar con la pederastia clerical. Entre ellas, la inmediata expulsión del sacerdocio de los curas abusadores y de los encubridores, así como la obligación de denunciar cualquier indicio de abusos, y de entregar toda la documentación a las autoridades civiles. Al tiempo, exigen el fin de la inmunidad de los diplomáticos vaticanos, y que cada Conferencia Episcopal se encargue de las indemnizaciones a las víctimas de abusos. Leer más (Jesús Bastante)
¿En qué no puedo creer?
La lista sería interminable, pero he aquí diez cosas (mejor dicho, veinte, pues en cada tema se me presentan dos extremos) que no puedo creer hoy. Mañana, no sé. No puedo creer nada que esté en contradicción con la ciencia, es decir, con aquello que está matemáticamente medido y empíricamente comprobado. Pero tampoco puedo creer que la ciencia sea el único ni el supremo conocimiento, ni que solo sea real o verdadero lo que la ciencia puede medir y verificar. Conoce más. No puedo creer en un Dios Ente Supremo y preexistente que habría creado el mundo desde la nada y desde fuera, se habría encarnado plenamente como hombre en el pasado, un “dios” que sería causa y explicación exterior de cuanto es. Pero tampoco puedo creer que solo exista este mundo visible… Leer más (Joxe Arregi)
Falta control sobre los obispos. Es lo fundamental
El suplemento femenino que publica L’Osservatore Romano se imprimió hace un mes con un brutal reportaje sobre los históricos abusos que han recibido las monjas por parte de sacerdotes y obispos. Violaciones, abusos de poder, relaciones de esclavitud… La historia fue reproducida por decenas de medios, abrió un debate cerrado a cal y canto durante años en la Iglesia y obligó al Papa a pronunciarse y a reconocer el problema en pleno vuelo de vuelta de su viaje a Abu Dabi. Aquella apuesta periodística, como tantas otras, fue idea de Lucetta Scaraffia (Torino, 1948), periodista, historiadora y directora de Mujeres, Iglesia y Mundo. Azote del machismo rampante en la Iglesia, Scaraffia está convencida que la institución debe feminizarse para afrontar plagas como la de los abusos. Leer más (Daniel Verdú)
Tamames rastrea el más allá entre científicos y filósofos
Todas las religiones, y hay unas 10.000, el doble que lenguas sobre la tierra, creen a su manera en un más allá. Hay que responder a muchas preguntas antes de hablar de Dios. Hace dos siglos y medio, el mejor de los ilustrados, Immanuel Kant, se hizo cuatro: ¿Qué debo hacer?, ¿qué puedo saber?, ¿qué me está permitido esperar?, y, en resumen, ¿qué es el hombre? Tamames resume su pensamiento contestando a tres en 384 páginas: ¿De dónde venimos?, ¿a dónde vamos?, ¿qué somos? En diez capítulos del ensayo «Buscando a Dios en el Universo» intenta desvelar por qué una serie de eventos cosmológicos están a favor, o no, de la idea de una Inteligencia Superior, o sea, el Dios posible, cuando se reflexiona sobre el cosmos, el espacio/tiempo, la teoría del Big Bang, etc. Leer más (Juan G. Bedoya)

