La política es el medio para transformar la realidad y trabajar por el bien común. La política debe fundamentarse en la ética, que es la que debe convertirse en abogado de las causas justas y en voz de los sin voz. No formo parte de ningún partido político. Mi “partido”, si así se le puede llamar, es la defensa y promoción de los derechos humanos. Mi programa de vida es la ética social y, como cristiano, el evangelio de Jesús. Desde esta opción existencial escribo estas líneas en un momento de crispación preelectoral, con la esperanza de ofrecer un modesto aporte a la actividad política. Leer más (Fernando Bermúdez)
Los siete desafíos de Francisco en su séptimo año como Papa
Jorge Bergoglio llega a la madurez de su pontificado con varios ejes abiertos con los que puede escribir su nombre en la Historia grande de la Iglesia: del combate a los abusos a la relación con China, pasando por la relación con su Argentina natal y los cambios “irreversibles” para la nueva Constitución. El papa Francisco iniciará el 19 de marzo su séptimo año como pontífice al mando de una Iglesia católica en crisis global por los casos de abusos a menores por parte de sacerdotes que ha marcado la agenda vaticana de los últimos meses… Leer más (Hernán Reyes)
Los expertos auguran una explosión de casos de abusos en España, que conllevará una sangría económica para las arcas eclesiásticas
Los obispos, convencidos de que la de los abusos del clero es una tormenta de verano, que hay que esperar a que pase. Se están preparando bufetes especializados y las diócesis van a empezar a recibir una cascada de querellas y reclamaciones. La explosión de denuncias se producirá los próximos años, en toda España y, especialmente, en Andalucía. Muchas diócesis se verán obligadas a vender sus palacios episcopales o sus curias diocesanas para hacer frente a las demandas por abusos. Leer más (José Manuel Vidal)
42 años después de su asesinato, Rutilio Grande será beato
La Iglesia salvadoreña, que en su día ‘comprendió’ su asesinato, ahora concluye su causa de canonización. El sacerdote jesuita fue quien «convirtió» a san Romero de América, y quien marcó el camino de Ellacuría y los mártires de la UCA. El 12 de marzo de 1977, hace ahora justo 42 años, el vehículo en el que viajaba el jesuita salvadoreño Rutilio Grande fue ametrallado por un escuadrón de paramilitares. Ahora, todo parece indicar que Rutilio también llegará a los altares. Leer más (Jesús Bastante)
El feminismo católico incontrarrestable
Jorge Costadoat
El feminismo es una realidad en la Iglesia católica. En ella existe una teología feminista de gran calidad, aunque poco conocida y casi no tenida en cuenta. Pero, además, existe una reacción feminista católica sin precedentes en la historia del cristianismo.
Hay una callada, pero incontrarrestable, movilización feminista católica que, por una parte, hunde sus raíces en el auge de la autoconciencia de la dignidad de mujer en el siglo XX y en la lucha por convertir esta dignidad en derechos civiles y que, por otra, eclosionó con el rechazo de Humanae vitae, la encíclica que prohibió el uso de medios artificiales de control de la natalidad justo en 1968, en plena revolución sexual. Ningún católico, después de 50 años, puede decir que esta enseñanza oficial de la Iglesia haya sido aceptada o, en términos teológicos, “recibida” por los bautizados y bautizadas. Lo que tal vez nadie sospechó en su momento, y quizás pocos estén de acuerdo conmigo ahora, es que este desacato masivo constituye el punto de quiebre con la versión sacerdotal (ministros concentrados en el sacrifico eucarístico), patriarcal (ministros llamados “padres”) y androcéntrica (ministros exclusivamente varones) del cristianismo. Pienso que lo que tiene lugar en la Iglesia hoy es una revolución de vastedad milenaria cuyo disparador principal es la liberación de la mujer. Leer más
Domingo 17 de marzo – 2º de Cuaresma (c) – Lc 9,28b- 36 Koinonía
Génesis 15,5-12.17-18: Dios hace alianza con Abrahán
Salmo 26: El Señor es mi luz y mi salvación
Filipenses 3,20–4,1: Cristo nos transformará
Lucas 9,28b-36:Este es mi Hijo, el escogido, escúchenlo
Génesis 15, 5-12. 17-18
Dios hace alianza con Abrahán, el creyente
En aquellos días, Dios sacó afuera a Abrán y le dijo: «Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes.»
Y añadió: «Así será tu descendencia.»
Abrán creyó al Señor, y se le contó en su haber.
El Señor le dijo: «Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra.»
Él replicó: «Señor Dios, ¿cómo sabré yo que voy a poseerla?»
Respondió el Señor: «Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.»
Abrán los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abrán los espantaba.
Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán, y un terror intenso y oscuro cayó sobre él.
El sol se puso, y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados.
Aquel día el Señor hizo alianza con Abrán en estos términos: «A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al Gran Río Éufrates.»
Salmo responsorial: 26
El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R.
Escúchame, Señor, que te llamo; ten piedad, respóndeme. Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.» R.
Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio. R.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R.
Filipenses 3, 20-4, 1
Cristo nos transformará, según el modelo de su cuerpo glorioso
Hermanos: Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo.
Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo.
Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.
EVANGELIO .- Lucas 9, 28b-36
Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió.
En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.
De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.
Análisis
El texto de Gn 15 pertenece a una unidad que tiene dos partes muy marcadas: la primera vv.1-6 sobre la promesa de un hijo y descendencia, la segunda vv.7-21 sobre la promesa de la tierra. El texto que hoy presenta la liturgia presenta una cierta confusión ya que encontramos la conclusión de la primera parte, y parte de la segunda. Muchos estudiosos se han preguntado por la antigüedad del texto, hoy parece haber acuerdo que, si bien mucho material es antiguo, tenemos también elementos tardíos (como por ejemplo semejanzas con el Segundo Isaías). Incluso los primeros defensores de la teoría de fuentes del Pentateuco afirmaban que descubrir las fuentes de este texto resultaba muy difícil, si no imposible.
La primera parte (vv.1-6) nos muestra la promesa de Dios (v.1), la objeción de Abraham, (vv.2-3), la respuesta de Dios en forma de signo (vv.4-5: v.4, negación a la objeción, v.5, signo en el cielo) y aceptación de Abraham (v.6). Como vemos, la liturgia sólo incorpora el signo y la aceptación final. La escena es muy conocida, por ser uno de los momentos iniciales, primordiales, del Primer Testamento.
Es sabido que a los domingos de Cuaresma se les ha asignado «textos bíblicos fuertes», referentes a elementos o dimensiones capitales de la fe judeo-cristiana. Este de hoy es claro: nada menos que la Alianza de Dios con Abraham, la Alianza que dio origen a todo, porque a partir de ahí supuestamente se comenzaría a formar el pueblo de Israel –de la descendencia de Abraham– y de ahí saldría Jesús, y de ahí el cristianismo, la Iglesia, y todo el Occidente Cristiano… De hecho, sin ir más lejos, la Doctrina del Destino Manifiesto de Estados Unidos de América considera a este país como el «Nuevo Israel» para los tiempos de la modernidad democrática. Países, religiones –incluido el Isla – y culturas, creen llevar dentro de su código genético cultural el ADN de Abraham; todos ellos se consideran, de alguna manera, elegidos por Dios, queridos por Él, por medio de este Patriarca privilegiado que hoy estaría marcando y afectando a más de la mitad de la Humanidad (cristianos y musulmanes ya sumamos el 54% de la población actual).
Al hecho mismo de esta Alianza de Yavé con Abraham apelan algunos partidos políticos en el Parlamento (Knéset) del Estado Israelí para invocar el derecho de Israel a la tierra que ocupa, en medio de un conflicto de dimensiones prácticamente mundiales. Esos pocos versículos del capítulo 15 no son pues un fragmento piadoso, cualquiera, sin importancia. Treinta y siete siglos más tarde (desde que se puso por escrito ese relato anteriormente oral), sigue siendo considerado decisivo, cultural y políticamente hablando.
¿Pero fue histórico un hecho tan importante? Más concretamente, ¿es histórico el personaje protagonista, Abraham? En muchas universidades, queriendo hablar de hechos históricos, no de «creencias» religiosas, hace tiempo que se ha llegado a la convicción de que no, de que Abraham ni los Patriarcas bíblicos son personajes históricos concretos, a la luz de las investigaciones arqueológicas más avanzadas. Obviamente, estamos ante una nueva edición del conflicto de la fe bíblica con la ciencia. En nuestra fe y en nuestras eucaristías podemos seguir hablando de todo esto, pero no podríamos hacerlo en el ámbito riguroso de la ciencia o de la universidad.
No vamos a entrar aquí ahora en el tema, no sería posible abordarlo como sería necesario. Solamente queremos dejar constancia de esta cuestión nueva, todavía pendiente. Como el domingo pasado, recomendamos abordar el tema del «nuevo paradigma arqueológico-bíblico». (Véase la revista VOICES (http://eatwot.net/VOICES) y tómese su número de diciembre de 2015 –en línea, gratuito– (o tómese directamente de aquí [http://eatwot.net/VOICES/VOICES-2015-3&4.pdf]); ofrece un buen material de lectura para iniciarse en el tema, en varios idiomas).
La carta de Pablo a los Filipenses tiene una serie de puntos que merecerían ser discutidos. Señalemos, sin embargo, que 3,1-4,1 parece ser una unidad (o quizá hasta 4,3 por la repetición de la invitación a estar alegres). En la mayor parte del cap. 3 Pablo alerta a la comunidad contra los “perros”, “obreros malos”, “falsos circuncisos”, todo lo que parece una ironía contra los grupos judaizantes, es decir quienes pretendían que los cristianos para ser verdaderamente salvados previamente debían aceptar la circuncisión. El tema es complicado: ¿quiénes eran? La cosa se discute, pero parecen ser grupos que pretenden que los cristianos venidos del mundo no judío se hagan a sí mismos primero judíos (circuncisión mediante) para poder gozar luego de los beneficios de la salvación. Puede ser para evitar conflictos: el judaísmo es una religión lícita, las novedades no son bien vistas por algunos griegos; puede ser por cerrazón ante la novedad de parte de los “judaizantes”; puede ser por una suerte de idolatría de la Ley, la circuncisión y la misma ley puestas casi al mismo nivel que Dios… la cuestión es que misioneros itinerantes han llegado a Filipos y han insistido en que es necesario hacerse judíos por la circuncisión, y dejar de ser perros (= paganos). Pablo les dice que ellos son los incircuncisos, los perros, etc… A continuación, presenta una especie de “currículum vitae” frente a los que lo cuestionaban: alega que él tiene tantas o más razones para gloriarse de ser judío, pero que no pone allí su seguridad, “todo eso lo tiene como estiércol” y sigue en camino para alcanzar a Cristo. Estemos donde estemos, avancemos (3,16).
El Evangelio de la Transfiguración según la versión de Lucas propone una serie de elementos que es interesante tener en cuenta. La diferencia con los textos de Mateo y Marcos hizo que muchos se pregunten si Lucas tuvo en su poder una fuente propia, aunque otros piensan que posiblemente las diferencias de deban propiamente a la redacción del evangelista.
Los elementos comunes son conocidos: Jesús ha anunciado que le espera el rechazo y la muerte. En los otros Sinópticos Pedro se ha escandalizado y Jesús lo compara con “Satanás” aunque esto es omitido por Lc. Jesús anuncia que quien quiera ser discípulo debe cargar la cruz (“cada día” añade Lc). Esto es muy duro, pero termina aclarando que “algunos de los que están… no probarán la muerte hasta que vean” (Mt aclara “al Hijo del hombre viniendo…”) el Reino. Precisamente Jesús se aparta a algunos y les hará “ver”. Así sucede la Transfiguración.
Hay elementos que son propios de Lc y son interesantes: a diferencia de Mc/Mt los días son “ocho”, Jesús sube “al” monte (como si supiéramos cuál es) y sube “para orar” lo que es muy frecuente en Lc; lo que ocurre sucede “mientras oraba”, como una consecuencia de esta oración. Lc agrega como algo importante el contenido de la conversación entre Jesús, Moisés y Elías. Agrega el temor en medio de la nube, Jesús es además de “Hijo” presentado como “elegido”. Finalmente, Lc omite toda relación entre Elías y el Bautista en el descenso del monte. Es interesante que este monte no sea el monte Sión, lugar donde Dios se encuentra con su pueblo: la cita “este es mi hijo” remite al Sal 2 que en v.6 dice que “ha instalado a su rey en Sión, su monte santo”.
Ante la presencia de Moisés y Elías interviene Pedro, pero “no sabe lo que decía”, probablemente Lc lee la clásica incomprensión propia de Mc pensando que es toda la Iglesia la que debe ser reunida por el Señor, o porque no se le puede dar a Dios una morada… La nube es un signo de la presencia divina y de su gloria (“vieron la gloria”, v.32), y por eso cuando los discípulos entran en la nube (sólo Lc señala expresamente que también ellos quedan cubiertos por la nube) “se llenaron de temor”; ellos no son simples espectadores, la nube es reunión de los discípulos en torno a la palabra de Dios, y unidos a su vez con los personajes del cielo en una suerte de “comunión de los santos”. Sin embargo, como en Getsemaní, el sueño los vence (22,45-46), no son testigos del diálogo, y sólo después de la resurrección comprenderán.
“Escúchenlo” es la clave del relato: para estar en cercanía a Jesús no es necesario armar tiendas, sino escucharlo, vivir de su palabra. La peregrinación no ha terminado, estamos en camino, aunque la transfiguración ilumine brevemente el escándalo de la cruz anunciada; la Iglesia en marcha a su éxodo en el cielo mira el monte, como Israel miraba el Sinaí en su éxodo.
De golpe, súbitamente todo termina y encontramos a “Jesús solo”. Sin prohibición de por medio, los discípulos guardan el secreto, seguramente porque no han comprendido y se mantienen en el misterio.
Comentario Litúrgico
¡Jesús es tan extraño…! Después de tirar abajo todas las expectativas propias de su tiempo, y remarcar que como Mesías lo van a matar, y así salvará a todos, -después de eso-, dice que sus seguidores deben caminar su mismo camino, deben pasar las mismas cruces, y hasta el mismo martirio, y esto ¡cada día!… ¿Quién lo entiende? Pero cuando todo parece, casi, una invitación al masoquismo, se nos manifiesta transfigurado… «¡esto es lo que les espera!», nos señala, como en un relámpago en medio de la noche. Cruz y resurrección, van tan de la mano, que se hace imposible separarlas. La resurrección da un sentido nuevo y fructífero a una vida que quiere gastarse y entregarse, como el fruto da sentido al entierro del grano. Pero también, la muerte da un sentido nuevo a la resurrección, ¡¡¡el amor nunca se hace tan generoso como cuando da la vida!!!, y Jesús no será un Mesías “allá en las nubes”, sino uno que camina nuestros pasos, uno que pasó por la cruz y que se dirige a Jerusalén, tierra de Pascua, y tierra que es punto de partida de la misión.
La transfiguración es un anticipo; es un «eclipse al revés»: una luz en medio de la noche. Da un sentido completamente nuevo a la vida, ¡y a la muerte! Hace comprensible la maravillosa reflexión de Hélder Câmara: «El que no tiene una razón para vivir, no tiene una razón por la que morir”.
La Transfiguración es decirnos «esto es lo que les espera”; es decirnos que «dar la vida vale la pena». Todo proceso de conversión y cambio tiene sentido porque tenemos una roca firme, tenemos uno que no cambia, y garantiza nuestra vida fecunda, un «resucitado que es el crucificado» (J. Sobrino). Por eso la importancia que tiene “escuchar” a Jesús. Es la voz del profeta de los tiempos finales, del profeta como Moisés, que nos enseña el camino de la vida, el camino del éxodo que es camino de Pascua.
El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 68 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. En su página (https://radialistas.net/68-en-la-cumbre-del-tabor/) puede recogerse el audio, así como el guión, con un comentario excelente de los autores.
Garizumako 2. igandea – C (Lukas 9,28-36) José A. Pagola
JESUSI ENTZUN
Aldi guztietako kristauek sentitu izan dute tradizioz «Jaunaren Antzaldatzea» deitu izan den eszenaren lilura. Alabaina, kultura modernoko garenoi ez zaigu gauza erraza gertatzen kontakizun horren esanahia atzematea; alegia, «teofania» ri edo Jainkoaren errebelazioari dagozkion irudiez eta baliabide literarioez idatzia dagoen horri.
Halaz guztiz, Lukas ebanjelariak xehetasun batzuk itsatsi ditu; jende askorentzat arrotz eta itxurarik gabeko gertatzen den pasadizo horren mezua errealismo handiagoz aurkitzen laguntzen diguten xehetasunak dira. Hasieratik adierazi digu Lukasek, Jesus, hurbilenak dituen ikasleekin, mendi baten puntara igo dela, soilik «otoitz egitera», eta ez antzaldaketa bat ikustera.
Jesus otoitzean ari dela gertatu da dena: «otoitzean ari zela, haren aurpegiaren itxura aldatu zen». Jesusek, sakon bere baitan bildurik, onartu du Aitaren presentzia, eta aurpegia aldatu zaio. Haren nortasun sakonena eta ezkutukoena den hartan zerbait atzeman dute ikasleek. Haren eguneroko bizitzan ezin atzeman izan duten zerbait.
Jesusen jarraitzaileen bizitzan ez dira falta distira- eta ziurtasun-momentuak ere, poz- eta argi-uneak ere. Ez dakigu zer gertatu zen mendi haren puntan, baina badakigu otoitzean eta isiltasunean posible dela zerbait sumatzea, fedetik, Jesusen nortasun ezkutuko horretan. Otoitz hori liburuetan lortu ez daitekeen ezagupenaren iturria da.
Lukasek dio ikasleak doi-doi jabetu zirela ezertaz, zeren «logale baitziren», eta soilik «esnatzean» atzeman baitzuten zer edo zer. Pedrok dakien guztia, egoera hartan oso ondo sentitzen dela da eta ez lukeela nahi esperientzia hura bukatzea. Lukasek dio «ez zekiela zer esaten ari zen».
Horregatik, ahots batekin eta agindu nagusi batekin bukatzen da eszena. Ikasleak hodei batek harrapatu ditu. Izutu egin dira, zeren gertaera hark gainez egin baitie. Baina hodei hartatik ahots hau irten da: «Hau ene Semea da, nik hautatua. Entzuiozue». Entzutea izan behar du ikasleak bere lehen jarrera.
Gaur egungo kristauek premia gorrikoa dugu geure erlijioa «barneratzea», baldin eta geure fedea biziberritu nahi badugu. Ez da aski Ebanjelioa entzutea modu zabarrean, ohikeriazkoan eta higatuan, aditzeko batere gogorik gabe. Ez da aski soilik ulertzeaz kezkatua den arrazoizko entzute hutsa ere.
Jesus biziari entzun behar diogu, geure izatearen barruenean bizi den horri. Guztiok, predikari eta herri fededunak, teologo eta irakurleek: guztiok dugu Jainkoaren Berri Ona entzun beharra, ez azaletik, baizik geure barnetik. Haren hitzak geure burutik bihotzera jaisten utzi beharra dugu. Gure fedea indartsuagoa izango litzateke, gozagarriagoa, kutsagarriagoa.
José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain
2 Cuaresma – C (Lc 9,28-36)
ESCUCHAR A JESÚS
Los cristianos de todos los tiempos se han sentido atraídos por la escena llamada tradicionalmente «la transfiguración del Señor». Sin embargo, a los que pertenecemos a la cultura moderna no se nos hace fácil penetrar en el significado de un relato, redactado con imágenes y recursos literarios, propios de una «teofanía» o revelación de Dios.
Sin embargo, el evangelista Lucas ha introducido detalles que nos permiten descubrir con más realismo el mensaje de un episodio que a muchos les resulta hoy extraño e inverosímil. Desde el comienzo nos indica que Jesús sube con sus discípulos más cercanos a lo alto de una montaña sencillamente «para orar», no para contemplar una transfiguración.
Todo sucede durante la oración de Jesús: «Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió». Jesús, recogido profundamente, acoge la presencia de su Padre, y su rostro cambia. Los discípulos perciben algo de su identidad más profunda y escondida. Algo que no pueden captar en la vida ordinaria de cada día.
En la vida de los seguidores de Jesús no faltan momentos de claridad y certeza, de alegría y de luz. Ignoramos lo que sucedió en lo alto de aquella montaña, pero sabemos que en la oración y el silencio es posible vislumbrar, desde la fe, algo de la identidad oculta de Jesús. Esta oración es fuente de un conocimiento que no es posible obtener de los libros.
Lucas dice que los discípulos apenas se enteran de nada, pues «se caían de sueño» y solo «al espabilarse», captaron algo. Pedro solo sabe que allí se está muy bien y que esa experiencia no debería terminar nunca. Lucas dice que «no sabía lo que decía».
Por eso, la escena culmina con una voz y mandato solemne. Los discípulos se ven envueltos en una nube. Se asustan pues todo aquello los sobrepasa. Sin embargo, de aquella nube sale una voz: «Este es mi Hijo, el escogido. Escuchadle». La escucha ha de ser la primera actitud de los discípulos.
Los cristianos de hoy necesitamos urgentemente «interiorizar» nuestra religión si queremos reavivar nuestra fe. No basta oír el Evangelio de manera distraída, rutinaria y gastada, sin deseo alguno de escuchar. No basta tampoco una escucha inteligente preocupada solo de entender.
Necesitamos escuchar a Jesús vivo en lo más íntimo de nuestro ser. Todos, predicadores y pueblo fiel, teólogos y lectores, necesitamos escuchar su Buena Noticia de Dios, no desde fuera sino desde dentro. Dejar que sus palabras desciendan de nuestras cabezas hasta el corazón. Nuestra fe sería más fuerte, más gozosa, más contagiosa.
José Antonio Pagola
DOMINGO 2º DE CUARESMA (C) Fray Marcos
(Gn 15,5-18) Aquel día el Señor hizo alianza con Abrahán…
(Flp 3,17-4,1) Andan como enemigos de la cruz. Solo aspiran a cosas terrenas
(Lc 9,28-36) Éste es mi Hijo, el elegido. Escuchadle a él solo.
.-Descubre tu verdadero y aparecerá lo que eres. La única manera de percibir esa presencia es bajar a lo profundo de nuestro ser.
Este domingo se nos proponen dos teofanías, una a Abrahán y otra a los tres apóstoles. En realidad, toda la Biblia es el relato de la manifestación de Dios. Se trata de leyendas construidas para fundamentar las creencias de un pueblo. La Alianza sellada por Abrahán con el mismo Dios es el hecho más importante de la epopeya bíblica. Hay un detalle muy significativo. Dios no llegó a la cita hasta que vino la noche y Abrahán cayó en “un sueño profundo y un terror intenso y oscuro”. Naturalmente, se tratan de experiencias internas.
Tampoco la transfiguración debemos entenderla como una puesta en escena por parte de Jesús. El querer explicar el relato como si fuera una crónica de lo sucedido, es la mejor manera de hacer polvo el mensaje. No es verosímil que Jesús montara un espectáculo de luz y sonido, ni para tres ni para tres mil. El domingo pasado se proponía una espectacular puesta en escena (tírate de aquí abajo) como una tentación. No tiene mucho sentido que hoy se proponga como una “gracia” en beneficio de los tres apóstoles.
Es clave para la comprensión del relato es la advertencia final. «Por el momento no dijeron nada de lo que habían visto». En el mismo relato de Mt y Mc, es Jesús quien les prohíbe decir nada a nadie «hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos». La conversación con Moisés y Elías era sobre el “éxodos de Jesús” (pasión y muerte). Seguramente se trata de un relato pascual. Todos los relatos evangélicos son pascuales. Me refiero a que en un principio se pensó como relato de la resurrección pero con el tiempo se retrotrajo al tiempo de la vida de Jesús, para potenciar el carácter divino de Jesús y su conexión con el AT.
Se emplean los mismos elementos que utiliza el AT para relatar las teofanías de Dios. El monte, lugar de la presencia de Dios. El resplandor, signo de que Dios estaba allí. La nube en la que Dios se manifestó a Moisés y que después les acompañaba por el desierto. La voz que es el medio por el que Dios comunica su voluntad. El miedo que siente todo aquel que descubre la presencia de lo divino. Las chozas, alusión a la fiesta mesiánica en la que se conmemoraba el paso por el desierto, de la esclavitud a la libertad. Moisés y Elías son símbolos: La Ley y los Profetas, los dos pilares de la religiosidad judía. Conversan con Jesús, pero se retiran. Han cumplido su misión y en adelante será Jesús la referencia última. Pedro pretende hacer tres chozas, para perpetuar el momento que creen interesante.
Se trata de una transfiguración. Cambió la figura, lo que pueden percibir por los sentidos. En lo esencial, Jesús siguió siendo el mismo. Fue la apariencia lo que los tres discípulos experimentaron como distinto. En Jesús, como en todo ser humano, lo importante es lo divino que no puede ser percibido por los sentidos. En los relatos pascuales, se quiere resaltar que ese Jesús que se les aparece, es el mismo que anduvo con ellos en Galilea. El relato, referido a su vida, se dice lo mismo, pero desde el punto de vista contrario. Ese Jesús que vive con ellos es ya Cristo glorificado.
La inmensa mayoría de las interpretaciones de este relato, apuntan a una manifestación de la “gloria” como preparación para el tiempo de prueba de la pasión. Además de fallar en el intento, esto sería una manifestación trampa. Cuando interpretamos la “gloria” como lo contrario a lo normal, nos alejamos del verdadero mensaje del evangelio. El sufrimiento, la cruz no puede ser un medio para alcanzar lo que no tenemos. En el sufrimiento está ya Dios presente, exactamente igual que en lo que llamamos glorificación.
La “gloria de Dios” no tiene nada que ver con la gloria humana. En Dios, la gloria es simplemente su esencia, no algo añadido. Dios no puede ser glorificado, porque nunca puede estar sin gloria. Con nuestra mente no podemos comprender esto. Cuando hablamos de la gloria divina de Jesús, aplicándole el concepto de gloria humana, tergiversamos lo que es Jesús y lo que es Dios. Si en Jesús habitaba la plenitud de la divinidad, como dice Pablo, quiere decir que Dios y su “gloria” nunca se separaron de él. Jesús, como ser humano, si podría recibir gloria humana: cetros, coronas, solios, poder, fama, honores, etc. etc. Pero todo eso que nosotros nos empeñamos en añadirle no es más que la gran tentación.
El evangelio nos dice que no tenemos nada que esperar para el futuro. La buena noticia no está en que Dios me va a dar algo más tarde, aquí abajo o en un hipotético más allá, sino en descubrir que todo me lo ha dado ya (El reino de Dios está dentro de vosotros). En Jesús está ya la plenitud de la divinidad, pero está en su humanidad. La divinidad de Jesús no se puede percibir por los sentidos ni deducir de lo que se percibe. De fenómenos externos no puede venir nunca una certeza de la trascendencia, por muy espectaculares que parezcan.
Todo lo que Jesús nos pidió que superáramos, ahora lo volvemos a reivindicar con creces, solo que un poco más tarde. Renunciar ahora para asegurarlo después, y para toda la eternidad… Es la mejor prueba del valor que seguimos dando a nuestro falso yo, y de que seguimos esperando la salvación a nivel de nuestro ego. Jesús acaba de decir a los discípulos, justo antes de este relato, que tiene que padecer mucho; que el que quiera seguirle tiene que renunciar a sí mismo… Jesús nos enseñó que debemos deshacernos de la escoria de nuestro ego, para descubrir el oro puro de nuestro verdadero ser. Nosotros seguimos esperando de Dios, que recubra de oropel la escoria para que parezca oro.
Lo divino en nosotras, no es lo contrario de nuestras carencias. Es una realidad compatible con las limitaciones, que son inherentes a nuestra condición de criaturas. Después de Jesús, es absurda una esperanza de futuro. Dios nos ha dado ya todo lo que podría darnos. Se ha dado Él mismo y no tiene nada más que dar (Sta. Teresa). Claro que esto da al traste con todas nuestras aspiraciones de “salvación”. Pero precisamente ahí debe llegar nuestra reflexión: ¿Estamos dispuestos a aceptar la salvación que Jesús nos propone, o seguimos empeñados en exigir de Dios la salvación que nosotros desearíamos para nuestro falso yo?
¡Escuchadle a él solo! Seguimos, como Pedro, aferrados al Dios del AT. Yo diría: ¡Escuchad como Jesús escuchó! El cristianismo ha velado de tal forma el mensaje de Jesús, que es casi imposible distinguir lo que es mensaje evangélico y lo que es adherencia ideológica. Esa tarea de discernimiento es más urgente que nunca. Los conocimientos que hoy tenemos hacen, que podamos descubrir la cantidad de relleno que nos han vendido como evangelio. Jesús buscaba odres nuevos que aguantaran el vino nuevo. Hoy son numerosos los odres, que esperan vino nuevo, porque no aguantan el vino viejo que les seguimos ofreciendo.
El hecho de que Moisés y Elías se retiraran antes de que hablara la voz, es una advertencia para nosotros que no acabamos de superar el Dios del AT. Jesús ha dado un salto en la comprensión de Dios que debemos dar nosotros también. En realidad, en ese salto consiste todo el evangelio. El Dios de Jesús es un Dios que es siempre y para todos, amor incondicional. El Dios de Jesús nos desconcierta, nos saca de nuestras casillas porque nos habla de entrega incondicional, de amor leal, de desapego del Yo. El Dios del AT ha hecho una alianza al estilo humano y espera que el hombre cumpla la parte que le corresponde.
Oración
No tienes que arrancar nada de ti.
Todo lo que no es esencial, terminará por desprenderse.
Agudizar la vista interior para ver lo que eres,
más allá del oropel o del lodo que te cubre y oculta.
Solo la meditación podrá iluminarte para ver la realidad.
Enfoca tu atención hacia el centro. La iluminación llegará con naturalidad.
La Iglesia es uno de los grandes bastiones del patriarcado
La Iglesia necesita ser liberada del machismo, uno de los grandes bastiones del patriarcado, en el lenguaje, los símbolos, el acceso a los ministerios… Una Iglesia que frecuentemente olvida, al interior de sí misma, la práctica liberadora de Jesús con las mujeres y la comunidad de iguales. Y es que la historia de las mujeres en la Iglesia es una historia de dominación, pero también de liberación, de mujeres que movidas por el espíritu de libertad, han abierto grietas en el muro del patriarcado, ampliando perspectivas y estilos de vida para mujeres y también para hombres. Leer más (Pepa Torres)
Huelga de mujeres (También en la Iglesia)
Antonio Aradillas
Para el próximo día ocho de marzo están programadas manifestaciones y concentraciones en las que sus protagonistas son las mujeres, reivindicativas de derechos y deberes elementales e inaplazables. En esta ocasión, “la cosa va en serio” y, con unas u otras fórmulas las huelgas alcanzarán insospechados índices de efectividad y extensión.
Y es que las causas por las que las mujeres se echan a la calle, instigadas tanto por sus colectivos como por motivaciones personales, son muchas, incuestionables, consistentes y firmes. Diríase que improrrogables. No es posible esperar ya más. Los plazos “prudenciales” fueron superados con largueza y, mientras que a las buenas promesas no se les descubran proyectos, programas e iniciativas ya “en actitud de sempiterna salida”, no hay mujer que se fíe de contribuir a la vergonzante prolongación del estatus en el que se encuentra en relación con el hombre-varón. Leer más



