4º Domingo de Pascua 22 de abril de 2018 – Koinonia

Hch 4,8-12: Ningún otro puede salvar
Salmo 117: La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular
1Jn 3,1-2: Veremos a Dios tal cual es
Jn 10,11-18: El Buen Pastor da la vida por sus ovejas

El buen pastor da la vida por las ovejas

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que al Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»

COMENTARIO LITÚRGICO

Con la palabra «pastor» se designaba en el Antiguo Oriente con frecuencia también a los reyes. Entre los egipcios, los reyes egipcios eran representados con los dos distintivos del pastor: el azote (o espantamoscas) y el cayado. Tanto en el arte de Mesopotamia como en el griego se encuentra la figura del pastor llevando a hombros un cordero; el dios griego Hermes fue representado llevando un carnero. Los cristianos utilizaron esta imagen para representar a Jesús, como buen pastor.

En el Antiguo Testamento Dios le encomienda a David la tarea de pastorear a su pueblo Israel (2Sam 5,2) y los príncipes del pueblo se comparan con frecuencias con pastores. Ezequiel contrapone los dirigentes de Israel -que se apacientan a sí mismos en lugar de apacentar a sus ovejas- con el Señor, como modelo de pastor: «Como sigue el pastor el rastro de su rebaño cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones» (Ez 34,1-10.12).

El evangelista Juan presenta a Jesús como «buen pastor», o por dar una traducción más adecuada, como «modelo de pastor». El pastor modelo se define porque da su vida en función de las apacienta a las ovejas por dinero; el asalariado cuando viene el peligro (lobo ovejas. Quien no ama a las ovejas hasta ese extremo no es buen pastor. El pastor aparece en el evangelio de hoy por oposición al asalariado o mercenario que) deja que mueran las ovejas.

La relación del pastor-Jesús con las ovejas-pueblo es una relación personal y recíproca de conocimiento profundo e íntimo (conozco a las mías y ellas me conocen a mí). Conocer a Jesús significa experimentar su amor e identificarse con su persona y actividad. Esta relación de conocimiento-amor es tan profunda que Jesús la compara a la que existe entre él y el Padre, basada también en la comunidad de Espíritu, que crea la unidad de designio y de propósito.

Pero el rebaño de Jesús no se limita al pueblo de Israel, pues Jesús proclama que tiene otras ovejas que no son de ese recinto, palabra que designa el atrio del templo o, más ampliamente, a la institución judía, en la cual se han arrogado los puestos de poder unos individuos que carecen de todo derecho a ello y que son en realidad explotadores (ladrones) que usan de la violencia (bandidos) para someter al pueblo, manteniéndolo en un estado de miseria (cf. Jr 2,8; 23,1-4; Ez 34,2-10; Zac 11,4-17). Son esa gente que ha convertido la casa de su Padre en casa de negocios (Jn 2,16).

Él tiene otras ovejas que no son del pueblo de Israel, pues pertenecen al mundo pagano y ha venido para formar una nueva comunidad humana que no se limita ya a los judíos sino que se extiende a todos sin distinción de raza, credo o estatuto social.

Jesús, el modelo de pastor, demuestra que es el verdadero pastor porque entrega su vida por las ovejas. Ante su auditorio de dirigentes judíos (v. 19) que lo odian e intentan matarlo, Jesús afirma que es precisamente su prontitud para desafiar la muerte lo que hace manifestarse en él el amor del Padre.

Jesús se entrega a sí mismo y así se recobra, porque al darse él mismo hace suyo el dinamismo de amor del Padre y de esta manera realiza su condición de hijo, adquiriendo la plenitud del propio ser. La demostración continua de amor del Padre se realiza en la presencia y actividad incesante del Espíritu en Jesús y se manifiesta en su obrar.

Como Jesús, quien se da a sí mismo por amor no lo hace con la esperanza de recobrar la vida como premio a ese sacrificio (mérito), sino con la certeza de poderla tomar de nuevo, por la fuerza del amor mismo. Donde hay amor hasta el límite hay vida sin límite, pues el amor es fuerza de vida. Dar la vida significa creer hasta el fin en la verdad y potencia del amor.

Jesús afirma su absoluta libertad en su entrega. Nadie puede quitarle la vida, él la da por propia iniciativa. Indica así que, aunque sean las circunstancias históricas las que van a llevarlo a la muerte, eso puede suceder porque él ha hecho su opción de llegar hasta el fin.

El Padre, que ama a Jesús, le deja plena libertad; como Hijo, Jesús dispone de sus actos (Está en mi mano entregarla, etc.; cf. 3,35). La relación entre Jesús y el Padre no es de sumisión, sino de amor que identifica. El mandamiento del Padre no es una orden, sino un encargo; formula el designio común del Padre y Jesús, que nace de su comunión en el Espíritu (5,30). El evangelista utiliza el término «mandamiento» para oponerlo a los de la antigua Ley. Moisés recibió muchos (Éx 24,12; Dt 12,28, etc.), Jesús uno solo, el del amor hasta el extremo, el mismo que será propuesto a la humanidad (12,49; 13,34).

Y este pastor modelo -que es Jesús-, es también según Pedro en el libro de los Hechos, «la piedra que desecharon ustedes, los arquitectos y que se ha convertido en piedra angular» de la comunidad.

Queremos añadir una «nota crítica» para evitar un peligro que puede conllevar el comentario de la primera lectura de hoy. Es a respecto del famoso versículo Hch 4,12: «No hay bajo el cielo otro nombre que podamos invocar para ser salvos». Será una tentación fácil, para las personas de mentalidad más conservadora, enrumbar su reflexión o su homilía como el comentario a esa fórmula tan altisonante y absoluta. Probablemente no caerán en el exclusivismo eclesiocéntrico («fuera de la Iglesia no hay salvación»), pero tal vez caerán en el exclusivismo cristocéntrico («fuera de Cristo no hay salvación»), aunque sea por vía inclusiva («todos, aunque no lo sepan siquiera, se salvan por Cristo»). Es el mensaje de muchos fundamentalistas cristianos: «¡Sólo Jesús salval! ¡No hay salvación fuera de Jesús!». Tal fundamentalismo estaría justificado «literalmente» desde la misma Palabra de Dios…

J.A.T. Robinson (Truth is Two-eyed, The Westminster Press, Filadelfia 1979, 105) piensa que la interpretación exclusivista del texto (Hch 4,12) es engañosa. «Lo cierto -dice- es que el término ‘salvarse’ (y ‘salvación’) es el mismo que se usa tres versículos antes (4,9) al hablar del ‘enfermo’ que ha sido ‘curado’. El contexto no es el de la comparación de las religiones, sino el del carácter curativo de la fe. El problema es ‘con qué poder’ el cojo ha logrado ‘curarse completamente’ (3,16). ¿Ha sido por algún poder innato, por la piedad de los apóstoles (3,12) o ‘en nombre de Jesús’, que es quien suscita la fe (3,16)?». Ésas son las alternativas que el texto tiene en mente, el contexto del que no se puede sacar la frase. La conclusión es que el versículo en cuestión no puede tomarse como base para justificar el exclusivismo religioso universal (frente a todas las religiones). El lenguaje que allí se está utilizando es un lenguaje «confesional» hacia Cristo y su acción sanadora, y no se le puede hacer decir nada respecto a la no validez de las otras religiones del mundo, en las que ni de lejos podía pensar la comunidad.

Así como «sería monstruoso seguir dando por válido hoy día el axioma «extra Ecclesiam nulla salus»» (Torres Queiruga, El diálogo de Religiones, pág. 7), hay que plantearse igualmente la superación de las fórmulas cristológicamente exclusivistas (que normalmente llamamos inclusivistas). «Ya no cabe hablar sin matices o reservas de simple «cristocentrismo». Frases como «no existe conocimiento de Dios sino en Jesucristo», pueden tener sentido en un lenguaje interno, de naturaleza inmediatamente «confesante»(18); pero, en rigor, deben ser desterradas, no sólo por ser psicológicamente ofensivas para los demás, sino por ser objetivamente falsas, pues implican la negación de toda verdad en las demás religiones, incluido el AT. El centro último y decisivo para todos -como, por lo demás, sucedía para el mismo Jesús- radica en Dios». (Torres Queiruga, Cristianismo y religiones: inreligionación y cristianismo asimétrico, «Sal Terrae» 997[enero 1997]3-19; RELaT 241: servicioskoinonia.org/relat/241.htm). Mucho cuidado pues con los fervores exclusivistas cristocéntricos, dignos de mejor causa.

Sólo a título de curiosidad, recordemos que en ese famoso versículo toman pie dos libros de Paul Knitter No Other Name? A Critical Survey of Christian Attitudes Toward the World Religions, Orbis, Nueva York 1985, y Jesus and the Other Names. Christian Mission and Global Responsability, Orbis Books, Nueva York 1996. (Lamentablemente no han sido traducidos al castellano). Véase también la colección «Tiempo axial»    (http://www.latinoamericana.org/tiempoaxial) y la bibliografía sobre teología del pluralismo religioso:  http://www.latinoamericana.org/2003/textos/bibliografiaplurlismo.htm O también el capítulo 15 («Todas las religiones son verdaderas») del libro «Teología del Pluralismo Religioso», de José María Vigil, disponible en http://cursotpr.adg-n.es/?page_id=3 ).

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 104 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí:   http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1500104

El episodio puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap104b.mp3

Si no conoce todavía el sitio, no deje de navegar por él para saber estos recursos que tiene usted a su disposición: http://www.untaljesus.net

 

 

Santiago Agrelo: «Europa tiene con los emigrantes una actitud como la alemana con los campos nazis»

El arzobispo de Tánger, rotundo: «No podemos excusarnos en que no sabemos». «El problema de la inmigración estaría resuelto si la sociedad lo viese».

«El problema de la inmigración estaría resuelto si la sociedad lo viese». El arzobispo de Tánger, Santiago Agrelo, habla duro, y claro. En una entrevista con La Voz de Galicia, el prelado denuncia que «Europa tiene con los emigrantes una actitud como la alemana con los campos nazis».

Emigrantes y refugiados son, para el obispo gallego, «víctimas de la vida y del lugar donde nacieron. Solo por eso les ha tocado sufrir un calvario continuo».

«Yo sé que puedo ser un exagerado en estas cosas, pero me toca muy de cerca porque son mi familia», apunta el arzobispo de Tánger, una de las puertas de África. Para Agrelo, la sociedad europea «está tomando una actitud similar al pueblo alemán con los campos de exterminio».

El problema, como siempre, es la visibilidad, abrir los ojos a la gente. «No podemos excusarnos en que no sabemos, aunque todo haga pensar que la sociedad es indiferente».

«Me escandaliza que la sociedad se mueva por el pregón del carnaval de Santiago y no por la muerte de cientos de emigrantes», sostiene. No solo por los inmigrantes y el calvario que sufren, sino también por nuestro bien. «Necesitamos una sociedad humana, en la que nos sintamos responsables de los otros», apunta.

Agrelo define su labor «como un trabajo», pero también reconoce que «te preocupas y pierdes el sueño, porque sabes que están ahí fuera y que viene una borrasca». «Gracias a Dios se está abriendo una brecha y hay mucha gente implicada», concluye.

Jesús Bastante en Religión Digital, 5 de abril de 2018


Schönborn propone un Concilio para decidir sobre la ordenación de las mujeres

Cree que hay «margen para maniobrar» respecto a su participación en la Iglesia. Afirma que la ordenación de hombres casados «ciertamente se discutirá» en el Sínodo Pan-Amazónico.

El cardenal Christoph Schönborn quiere «un porcentaje más alto de mujeres en roles de liderazgo» en la Iglesia, y por eso propone un Concilio de la Iglesia para decidir sobre su ordenación «como diaconisas, sacerdotes y obispas». Lo ha hecho en una entrevista publicada el Domingo de Resurrección, en la que también ha afirmado que la cuestión de la ordenación de hombres casados «ciertamente se discutirá»en el Sínodo Pan-Amazónico.

En su conversación con periodistas de los rotativos austriacos Die PresseSalzburger Nachrichten, el arzobispo de Viena ha opinado, a propósito de la ordenación tanto de las mujeres como de los hombres casados, que las «cuestiones organizativas» en la Iglesia «son importantes», «y yo creo que hay margen para maniobrar, también un potencial necesario para cambiar». «Una de las cuestiones claves es el papel de las mujeres en la Iglesia», ha continuado el purpurado: «allí, hay una necesidad en todas las comunidades religiosas de desarrollarlo».

Sobre quién en la Iglesia tiene la competencia para llevar a cabo dichos cambios o desarrollos, el cardenal Schönborn ha precisado que «la de la ordenación [de mujeres] es una cuestión que claramente solo puede clarificarla un Concilio. No puede decidir sobre ella un Papa solo. Es una cuestión demasiado grande como para decidir sobre ella desde el escritorio de un Papa». Y es que, para el purpurado, aunque el Papa Juan Pablo II cerrara la puerta en su momento a que las mujeres se pudieran ordenar, en la Iglesia hay «un principio tradicional, el desarrollo de la doctrina», cuyo peso se siente especialmente ahora, con el Papa Francisco, y eso de una forma «ilusionante». Como ejemplo de dicho principio, el purpurado ha recurrido a la decisión del Papa Bergoglio, ya hace año y medio, de poner la fiesta de María Magdalena «en el mismo nivel que las de los apóstoles». «Uno podría decir que es una cosa pequeña. Pero muestra un cambio de conciencia», ha recalcado.

«La Iglesia es una comunidad: las decisiones grandes deben hacerse todos juntos», ha precisado el también editor del Catecismo de la Iglesia, proponiendo en este sentido, y en la línea de su idea de que se convoque un Concilio, «que sigamos recorriendo el camino de la sinodalidad en la Iglesia, que el Papa no deja de promover».

«Confío en que haya un nuevo Concilio, cuándo sea que venga. Juan XXIII reconoció en su época el momento adecuado, cuando nadie más lo esperaba. Confío en el Espíritu Santo», ha dicho Schönborn. Fe en la tutela divina de la Iglesia que el cardenal espera que se palpe también en el Sínodo Pan-Amazónico planeado para octubre de 2019, en el que la cuestión de la ordenación de los hombres casados «ciertamente se discutirá».

Cameron Doody en Religión Digital, 7 de abril de 2018

Romero y Pablo VI serán canonizados juntos en Roma el 21 de octubre

El Papa Francisco ha querido resaltar y unir en la misma ceremonia a dos ‘abanderados’ del Concilio Vaticano II.  La ceremonia, presidida por el papa, coincidirá con el sínodo de los obispos.

La canonización deMonseñor Romero será en Roma el domingo, 21 de octubre. Primero lo divulgaron los comités Oscar Romero y, ahora, una fuente todavía más cercana al Papa, el cardenal Maradiaga. A su paso por Madrid, para participar en la 47 Semana de la vida consagrada, el purpurado hondureño confirmó que «la canonización de Romero será el día 21 de octubre, en Roma, coincidiendo con el Sínodo de los Obispos».

El prelado salvadoreño será canonizado, pues, nada menos que con el Papa Pablo VI y, quizás, con algunos otros santos o santas, todavía sin especificar. Lo que sí parece confirmado es que, con este gesto de la canonización conjunta del arzobispo Romero y del Papa Montini, el Papa Francisco ha querido resaltar y unir en la misma ceremonia a dos ‘abanderados’ del Concilio Vaticano II.

Es una forma indirecta y clara de decir a la Iglesia que no hay marcha atrás en la aplicación a tumba abierta del Concilio y que, por lo tanto, tampoco habrá retroceso en la implementación de las reformas del Papa de la primavera. Una reformas que no tienen más hoja de ruta que el Vaticano II.

Se estuvo especulando, durante mucho tiempo, sobre el lugar más adecuado para elevar a los altares al Santo de América. Con dos posturas enfrentadas.Unos pretendían que se realizase en su patria, El Salvador, aprovechando el viaje del Papa a Panamá, para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud. De esta forma, El Salvador recibiría la visita de Francisco, esperada como un bálsamo de esperanza y de apertura de horizontes, para un país sumido en el caos de la violencia de las maras.

De hecho, el cardenal Rosa Chávez, amigo del beato Romero, pide a los salvadoreños que entiendan la canonización como acto de reconciliación para El Salvador, pese se ser éste un año electoral y a pesar de la polarización que afecta al país. Rosa Chávez viene insistiendo en que la santificación de Romero debe servir como un momento propicio para el reencuentro de sociedad salvadoreña.    Leer más…

José Manuel Vidal en Religión Digital, 11 de abril de 2018


Las víctimas de Karadima y Barros reciben con «satisfacción y esperanza» la histórica petición de perdón del Papa

La reunión de los obispos chilenos con Francisco srá la tercera semana de mayo. Laicos de Osorno: «La carta del Santo Padre es más de lo que esperábamos».

La histórica petición de perdón del Papa, y la llamada a Roma del Episcopado chileno en pleno han sido recibidas con «satisfacción y esperanza» por las víctimas de los abusos de Karadima y el encubrimiento de Barros. Así, en una declaración pública, James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo, asumieron «reconocemos el gesto del Papa y estamos evaluando las posibilidades para asistir» a la invitación de Francisco a recibirles.

A raíz de la carta enviada por Bergoglio a los obispos chilenos, en la que reconoce «graves errores de valoración» en el caso Barros, las víctimas del caso Karadima confirmaron que fueron invitados por el Vaticano a una reunión en las próximas semanas para conversar del tema.

James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo, señalaron que están evaluando las posibilidades de asistir a esta reunión y que reconocen el gesto del pontífice, quien además pidió perdón.

«El daño cometido por la jerarquía de la iglesia chilena, a la que se refiere el Papa, ha afectado a muchas personas, no solo a nosotros», indicaron en un comunicado.

«El sentido de todas nuestras acciones siempre han apuntado al reconocimiento, el perdón y la reparación por lo que se ha sufrido, y así seguirá siendo, hasta que la tolerancia cero frente al abuso y el encubrimiento en la Iglesia, se haga realidad», agregaron.

Por su parte, la organización de laicos de Osorno destacaron que el escrito de Francisco «es más de lo que esperaban», según recalcó su portavoz, Mario Vargas. Al tiempo, destacó que «ha sido importante el escenario» que los laicos han instalado en la diócesis, con continuas protestas.     Leer más…

Jesús Bastante en Religión Digital, 12 de abril de 2018

 

Francisco pide perdón a las víctimas de Barros: «He incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción»

Convoca a los obispos de Chile a Roma «para reparar en lo posible el escándalo y restablecer la justicia». El Papa manifiesta «dolor y vergüenza» e invita a Hamilton, Cruz y Murillo para resarcilos personalmente.

«He incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada. Ya desde ahora pido perdón a todos aquellos a los que ofendí». De forma directa, Francisco pidió perdón a las víctimas de Karadima y Barros,convocando a los obispos chilenos a Roma «para reparar en lo posible el escándalo y restablecer la justicia» ante un escándalo que ha provodado en Bergoglio «dolor y vergüenza».

Estas son las claves de la carta de Francisco ha enviado a los obispos de país tras conocer los resultados de la investigación llevada a cabo por Charles J. Scicluna y Jordi Bertomeu, para analizar los abusos a menores en la Iglesia del país. Un duro trabajo, de más de 2.300 folios, tras los cuales Francisco admite que la confianza en la Iglesia del país está «rota por nuestros errrores y pecados».

Tras mostrar su agradecimiento a los investigadores «por su ingente labor de escucha serena y empática de los 64 testimonios que recogieron recientemente tanto en Nueva York como en Santiago de Chile», el Papa confiesa cómo tanto Scicluna como Bertomeu «reconocieron ante mí haberse sentido abrumados por el dolor de tantas víctimas de graves abusos de conciencia y de poder y, en particular, de los abusos sexuales cometidos por diversos consagrados de vuestro País contra menores de edad, aquellos a los que se les negó a destiempo e incluso les robaron la inocencia».

Por ello, reclama a los obispos chilenos «colaboración y asistencia en el discernimiento de las medidas que a corto, medio y largo plazo deberán ser adoptadas para restablecer la comunión eclesial en Chile, con el objetivo de reparar en lo posible el escándalo y restablecer la justicia». «Pienso convocarlos a Roma para dialogar sobre las conclusiones de la mencionada visita y mis conclusiones». Un encuentro que será «fraternal, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, con el solo objetivo de hacer resplandecer la verdad en nuestras vidas», y quer pretende sea cuanto antes.    Leer más…

Jesús Bastante en Religión Digital, 11 de abril de 2018

El diablo no es una persona, sino un mito y un símbolo

Xabier Pikaza

El Papa como «pastor cristiano» hace bien en emplear esos términos (persona, no mito, ni símbolo, ni idea…), pero la teología debe precisarlos, con la ayuda de la Biblia y de la tradición cristiana. Lo que importa no es definir al diablo en teoría, sino luchar en este mundo contra lo diabólico. Leer más

3er Domingo de Pascua – Fray Marcos

(Hch 3,13-19) Arrepentíos y convertíos para que se os perdonen los pecados.

(1 Jn 2,1-5) Quien dice: yo le conozco, y no guarda sus mandatos, es un mentiroso.

(Lc 24,35-48) Entonces les abrió el entendimiento para comprender la Escritura.

 

Que les costara tanto creer, es una garantía para nosotros. La fe en una Vida definitiva está más allá de toda experiencia sensible.

Vamos a hacer un rápido repaso por todos los relatos de apariciones para que quede claro  que no son crónicas de lo que sucedió tal día a tal hora en cierto lugar. Si fueran relatos de algo que ha sucedido, los primeros que escriben los tendrían más recientes y podían hacerlo con mucha más precisión que aquellos que lo hacen habiendo pasado mucho más tiempo. Pero resulta que en los relatos pascuales que nos han llegado, pasa justo lo contrario.

Mc, que es el primero que escribió, no sabe nada de apariciones. Incluso en el final canónico, que es un añadido del s. II, únicamente se mencionan algunas apariciones constatadas ya en otros evangelistas. En Mt tampoco hay ningún relato completo. Jesús se aparece a las mujeres que van al sepulcro y les manda anunciar a los discípulos que vayan a Galilea y allí le verán. En un monte en Galilea se aparece Jesús y les manda a predicar y a bautizar. Lc y Jn, que son los últimos que escriben, tienen relatos con todo lujo de detalles, lo que nos indica que los relatos se han ido elaborando por la comunidad a través de los años.

Lc y Jn nos trasmiten relatos muy elaborados teológicamente. En los textos más antiguos se habla siempre de (ôphthè) “dejarse ver”. Es un término técnico, que normalmente se traduce por aparecerse, pero no es una traducción adecuada. Para que veáis la dificultad de traducir esa palabreja, basta recordar que Pablo la utiliza en 1 Cor, 15 para decir que Cristo se apareció a Cefas, a Santiago y a Pablo; y en 1 Tim 3,16, para decir que se apareció a los ángeles. La misma palabra se emplea para decir que Moisés y Elías se “aparecieron” junto a Jesús. Las lenguas de fuego también “aparecieron” sobre los apóstoles en Pentecostés.

En los relatos más tardíos se tiende a la materialización de la presencia, tal vez para contrarrestar la duda, que se destaca cada vez más. En Mt se duda que sea el Cristo; en Lc y Jn se duda de que sea Jesús de Nazaret. La materialización y la duda están relacionadas entre sí. Cuando los testigos de la vida de Jesús van desapareciendo, se siente la necesidad de insistir en la corporeidad del Jesús resucitado. Caen en la trampa en la que nosotros seguimos aprisionados: confundir lo real con lo que se puede constatar por los sentidos.

En el evangelio de Lc todas las apariciones y la subida al cielo tienen lugar en el mismo día. En el episodio que leemos hoy Jesús aparece ‘a los once y a los demás’ de improviso, como había desaparecido después de partir el pan en Emaús. Se presenta en medio, no viene de ninguna parte. El relato de Emaús, que precede, había dejado claro que Jesús se hace presente en el camino de la vida, en la Escritura y en la fracción del pan. Aquí se hace presente en medio de la comunidad reunida. Esto lo tenía ya muy claro la primitiva iglesia, cincuenta o sesenta años después de la muerte de Jesús, cuando se escribió este evangelio.

Llenos de miedo. No tiene mucha lógica. Los discípulos ya conocían el anuncio de las mujeres, la confirmación del sepulcro vacío y una aparición al mismo Pedro que el evangelio menciona pero no narra. Los de Emaús estaban contando lo que les acababa de pasar. Si a pesar de todo siguen teniendo miedo, quiere decir que fue difícil comprender que la Vida puede vencer a la muerte. También nos advierte de que, lo que se narra, no pudo ser una invención de los discípulos, porque no estaban nada predispuestos a esperar lo sucedido. En Jn, los discípulos tienen miedo de los judíos; en Lc, tienen miedo del mismo Jesús.

“Creían ver un fantasma”. El texto se empeña en que tomemos conciencia de lo difícil que fue reconocer a Jesús. Los que acaban de llegar de Emaús caminan varios kilómetros con él y cenan con él sin conocerle. Incluso Magdalena pensó que se trataba del hortelano. ¿Qué nos quieren decir estas acotaciones? Era Jesús, pero no era él. En relato de hoy se dice: “Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros”. ¿Es que en ese momento no estaba con ellos? Estas incongruencias nos tienen que abrir los ojos.

Mirad mis manos y mis pies, palpadme. Las manos y los pies, prueba de su muerte por amor en la cruz; y de que ese Jesús que se deja ver ahora es el mismo que crucificaron. Una vez más se insiste en la materialidad, para demostrar que no se trata de fantasías o ilusiones de los discípulos. En absoluto estaban predispuestos a creer en la resurrección, más bien se les impuso contra el común sentir de todos ellos. Esto da plena garantía de autenticidad a lo que nos quieren trasmitir, aunque al empaquetarlo en una narración tenemos el peligro de quedarnos en el cuento. No les importa la falta de lógica del relato.

Así estaba escrito. Lc insiste, siempre que tiene ocasión, en que se tienen que cumplir las Escrituras. En todos los salmos que hablan del siervo doliente, termina con la intervención de Dios que se pone de su parte y reivindica al humillado. Los primeros cristianos eran todos judíos; no tenían otro universo religioso para interpretar a Jesús que su Escritura. A pesar de que Jesús dio un paso de gigante sobre las Escrituras a la hora de decirnos quién es Dios, ellos siguen echando mano del AT para interpretar su figura. Al insistir en que la Escrituras se tienen que cumplir, nos está diciendo que todo está bajo el control de Dios.

Mientras estaba con vosotros. Indica con toda claridad que ahora no está con ellos físicamente. Estas son las pistas que tenemos que advertir para no caer en la trampa de una interpretación material. Jesús está presente en medio de la comunidad. Su presencia es objeto de experiencia personal, pero no se trata de la misma presencia de la que disfrutaron cuando vivía con ellos. Jesús es el mismo, pero no está con ellos de la misma manera que lo hacía cuando andaba por los caminos de Galilea. Esta presencia de Jesús en medio de la comunidad es mucho más real que antes. Ahora es cuando descubren al verdadero Jesús.

También el encargo de predicar se apoya en la Escritura. La buena nueva es la conversión y el perdón. Si pecado es toda opresión, el dejarse matar antes que oprimir a nadie es la señal de que el pecado está superado. La buena noticia de Jesús es que Dios es amor. Su experiencia del Abba nos tiene que tranquilizar a todos. En la primera lectura Pedro, y en la segunda Juan, nos recuerdan que somos nosotros los que debemos manifestar ese amor de Dios. «Arrepentíos y convertíos para que se perdonen los pecados»; y Juan: «Quien dice, yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él».

Para terminar, recordar la última diferencia notable entre Lc y Jn. En Jn exhala su aliento sobre ellos y les confiere el Espíritu. En Lc les promete que se lo enviará. La diferencia es solo aparente, porque el Espíritu ni tiene que mandarlo ni tiene que venir de ninguna parte. Es una realidad Espiritual que está siempre en nosotros. Podemos decir que llega a nosotros cuando lo descubrimos y dejamos que su presencia renueve todo nuestro ser.

La epístola de Jn tiene que hacernos reflexionar. Quien dice: yo le conozco y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso. Está claro que no habla de un conocimiento teórico, sino de una identificación con él. Una erudición exhaustiva sobre la figura de Jesús no garantiza una vida cristiana. Aceptar con escrupulosidad todos los dogmas no dará garantía ninguna de verdadera salvación en Jesús. No se trata de conocer mejor a Jesús, sino de nacer a la Vida que él vivió y desplegarla con la mayor intensidad posible.

Meditación

Jesús se hace presente en medio de la comunidad.

Ésta es la realidad pascual vivida por los primero seguidores.

Ésta es la realidad que tenemos que vivir hoy.

Somos nosotros los que tenemos que hacerle presente.

Eso solo es posible a través del amor manifestado.