De izquierdas y cristiano, ¿incompatible?

Existe un sector de cristianos –difícil de cuantificar, aunque puede que no sea muy numeroso– que, con la llegada de Pedro Sánchez al poder, y de la ideología por él encarnada, se muestran dispuestos a colaborar y apoyar todas aquellas iniciativas que permitan regenerar la vida política, administrar de manera honesta y responsable los recursos de todo tipo, acoger a los emigrantes (incluidos los que se desplazan por motivos económicos) o promover una nueva convivencia en libertad y solidaridad entre los diferentes pueblos que conforman el Estado español. Sin olvidar, por supuesto, las políticas en favor de la igualdad o en defensa de las minorías y de los más necesitados. Se da mucha más cercanía, sostienen, entre el Evangelio y esta izquierda con entrañas humanitarias que la supuestamente existente entre la fe cristiana y las ideologías y proyectos liberales o neoliberales de los últimos años. Y no estaría de más recordar, apuntan, la necesidad de que las diferentes iglesias -particularmente, la católica– fueran dejando en la cuneta algunas de las muchas inercias que, acomodaticias con el poder, lastran –como losas– su radicalidad evangélica.

Hay otro sector –también difícil de cuantificar, pero tengo la impresión de que más numeroso que el anterior– para el que la llegada al Gobierno de la sensibilidad que encarna Pedro Sánchez augura, más pronto que tarde, una confrontación entre la izquierda y los cristianos. Y, por extensión, con las religiones en general. La beligerancia anticatólica, recuerdan, de la que ha hecho gala durante estos últimos años el actual presidente (y con él, algunos de sus actuales compañeros de viaje) es la punta de iceberg de una laicidad excluyente y restrictiva: «denuncia» (en otros momentos, «revisión») de los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado de 1979; exclusión de la religión confesional de la escuela; reducción de la enseñanza privada en favor de la pública o aprobación de una ley que «regule» el derecho a la libertad religiosa.

Con estas y otras iniciativas, sostienen, se busca retirar la religión del espacio público para hacer sitio a otra «civil» o laica al precio de asfixiar la pluralidad y la diversidad de cosmovisiones en dicho espacio. Esta agenda oculta se activará cuando sea políticamente posible, es decir, cuando la conjunción de dígitos parlamentarios y expectativas electorales lo permita.

Pero paralelo al debate entre estos dos grupos existe, también desde hace tiempo, otro entre las filas de la izquierda y del liberalismo de nuestro país y de Europa. Están, por un lado, los partidarios de llevar adelante la política de ‘religión civil’ sucintamente reseñada o algunos de sus puntos más emblemáticos, sin rehuir la confrontación y, cuando sea posible, recluyendo las diferentes cosmovisiones ‘no laicas’ al ámbito de lo privado: las religiones -y, concretamente, la católica– son reaccionarias, oscurantistas, intolerantes e insoportables. Y lo son ejerciendo una tutela desmedida no solo sobre la vida individual sino también sobre la social.     Leer más…

Jesús Martínez Gordo en El Diario Vasco, 6 de julio de 2018


 

El Foro Social insta a los gobiernos vasco y navarro a «explicitar el reconocimiento oficial de las víctimas de tortura»

Tras el informe «Tortura y malos tratos», aboga por «hacer frente a la problemática» de presos y huidos de ETA condenados por «declaraciones autoinculpatorias obtenidas bajo tortura».

El Foro Social Permanente ha instado a los gobiernos vasco y navarro a «explicitar el reconocimiento oficial de las víctimas de tortura» tras conocer todos los detalles del informe ‘Tortura y malos tratos en el País Vasco entre 1960-2014’ elaborado por el Instituto Vasco de Criminología y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) por encargo del Gobierno Vasco de la mano de los responsables de esta investigación al doctor en Medicina Paco Etxeberria y la doctora en Derecho Laura Pego.

Una delegación del Foro Social Permanente se ha reunido este viernes en el campus de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) en San Sebastián con Pego y Etxeberria para analizar este informe, publicado el pasado diciembre, en el marco de las reuniones previas de cara al V Foro Social que se celebrará en octubre.

Tras recoger 1.027 testimonios en vídeo y audio y aplicar el Protocolo de Estambul a 202, el informe contabiliza 4.113 denuncias de malos tratos y torturas.

Para el Foro Social Permanente «ha llegado el momento de avanzar hacia un escenario «de pleno reconocimiento de todas las víctimas de todas las violencias, incluidas las víctimas de la tortura».      Leer más…

Diario de Noticias de Navarra, 6 de julio de 2018

 

 

 

Culto y espiritualidad

Culto es una palabra con un único significado pero que ha tenido manifestaciones muy diversas a lo largo de los tiempos. Para celebrarlo los creyentes han levantado estelas, han quemado incienso, han derramado aceite o sangre…

De un modo general, sin embargo, puede decirse que en el culto tiene lugar la destrucción de algo valioso como ofrenda a la divinidad, dueña y señora de todo lo creado.

Es el sacrificio, que, en su forma más antigua, que comportaba la muerte de animales o incluso de seres humanos, se mantuvo muchos siglos. Tantos y con tanta fuerza que la muerte de Jesús se interpretó como sacrificio expiatorio. Todavía hoy se sigue hablando del sacrificio de la misa.

A la vez, sin embargo, se desarrollaba una corriente que ponía el acento no en la destrucción de algo vivo sino, al contrario, en la construcción de vida. Ya es suficientemente conocido y citado el texto de Isaías:

“¿Acaso es éste el ayuno que yo quiero el día en que se humilla el hombre?… ¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados y arrancar todo yugo? ¿No será partir tu pan al hambriento, y acoger en tu casa a los pobres sin hogar? ¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y no te apartes de tu semejante?” (Is 58,5 ss)

Es una corriente que desemboca en la recomendación de Pablo:

“Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como una ofrenda viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto razonable.” (Rom 12,1)

Desde la historia de Abraham y su hijo hasta la recomendación de Pablo la palabra culto –y la de sacrificio, ligada a ella– ha dado un vuelco radical.

Espiritualidad es una palabra ahora muy utilizada para definir, igualmente, realidades muy diversas. Sin embargo, en todos los casos hace referencia a una experiencia de lo trascendente, sea o no directamente religiosa.

Mi propósito es ahora reflexionar sobre el culto y la espiritualidad cristiana y meditar sobre su mutua relación.     Leer más…

Carlos F. Barberá en Atrio, 9 de julio de 2018


La hora del papa Francisco

La transformación emprendida por el Pontífice, camino de los 82 años, se encuentra en un momento decisivo que determinará el éxito de su Papado y la herencia que deja.

Hace algunas semanas, el papa Francisco terminó una de sus misas matinales en Santa Marta y, al salir, cruzó dos palabras con un consejero cercano. La pregunta era más bien rutinaria. La respuesta fue sincera.

—¿Todo bien, Santidad?

—Mucha presión—, resopló Jorge Mario Bergoglio.

El pontificado del papa Francisco atraviesa una fase decisiva. Después de cinco años y medio intensos, algunas de sus grandes reformas han encallado o se encuentran despegando. La transformación económica, la estrategia de comunicación del Vaticano, la lucha contra los abusos o la reformulación de la curia han dado resultados dispares. La euforia inicial ha remitido, y también parte del eco mediático. Pronto tocará renovar el impulso reformista con nombramientos de cargos relevantes aún pendientes en la Secretaría de Estado, en el Consejo de Asesores (C9) y en puestos estratégicos del área económica. En junio ha proseguido la acelerada configuración de un colegio cardenalicio cada vez más a su medida, donde los purpurados que ha nombrado ya superan al resto. Pero las voces críticas no cesan. Son sectores conservadores. Pocos y muy localizados, principalmente en el área estadounidense, señalan fuentes de su entorno. “Ahí la derecha está organizada y tiene dinero”, apunta un veterano cardenal. Son voces persistentes, agresivas y, según alguna de la media docena larga de fuentes consultadas, ya piensan en el sustituto de Francisco.

El ala ultra entra a matar. Considera que Bergoglio, de 81 años, no ha actuado hasta ahora como corresponde a un Pontífice. El periódico conservador Il Tempo tituló la semana pasada a cinco columnas y con gran entusiasmo tipográfico: “Habemus Papa”. Una ironía surgida de un discurso en el que el actual jefe de la Iglesia comparó el aborto por causas médicas (malformaciones, enfermedades…) con las prácticas nazis para conservar la pureza de la raza. En el mismo sermón, subrayó también que una familia la forman solo un hombre y una mujer, algo que tranquilizó a la curva más exaltada de la Iglesia. Como si un Papa pudiera decir lo contrario. “Es el jefe de la Iglesia católica, no de una organización progresista. En temas sociales es abierto, pero doctrinalmente es tan conservador o más que Benedicto XVI. Quien piense que puede aprobar el aborto o los matrimonios de personas del mismo sexo está muy equivocado. Esa, desde luego, no será su herencia”, señala un miembro de la curia que despacha con él.

Francisco absorbe la presión y no suele transmitirla. Pero siempre que tiene ocasión de dar un discurso ante la curia —y ya van cinco— se queja de los chismorreos, de la falta de lealtad. De “la desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos”, dijo estas navidades en el tradicional discurso a sus empleados. En los últimos meses ha visto incluso como le acusaban de hereje. “Esas críticas tocan a su corazón. Nunca hemos tenido en la Iglesia una revuelta tan fuerte de los conservadores contra el Papa.     Leer más…

Daniel Verdú en El País, 8 de julio de 2018


 

Dos cartas a favor de Gustavo Gutiérrez

Víctor Codina

El 9 de marzo de 1984, el teólogo alemán Karl Rahner de 80 años, tuvo que ser hospitalizado en Innsbruck por una grave deficiencia circulatoria. Allí desde el hospital dirigió un escrito  a la Conferencia Episcopal Peruana a favor de Gustavo Gutiérrez y de la teología de la liberación. Leer más

Más diaconado, más femenino

Antonio Aradillas

Conclusión: «La ordenación de la mujer al diaconado es posible». El ritmo actual que define la realidad de la vida de la mujer, también teóloga, dentro de la propia Iglesia, es bastante distinto al «oficial» que se intenta defender. Leer más

Fallece el obispo José María Setién a los 90 años

Religión Digital

Acusado de ser «un abertzale con sotana», buscaba a su manera la paz en el País Vasco. Se erigió en una controvertida figura por sus opiniones afines al nacionalismo, en las que muchos vieron una cierta comprensión hacia los miembros de la banda terrorista a la que siempre pidió que dejara de matar. Leer más

Llamada, misión – Fray Marcos

(Am 7,12-15) “No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos”.

(Ef. 1,3-14) “Él nos eligió, antes de crear el mundo”.

(Mc 6,7-13) “No llevéis para el camino ni pan, ni alforja, ni dinero suelto…”

Si necesitas seguridades externas, no confías en lo interno. No necesitas nada, lo eres todo y lo tienes todo.

El párrafo que acabamos de leer es continuación del que leíamos el domingo pasado, pero con él comienza una nueva etapa en el evangelio de Mc. Los discípulos van a tomar parte en la tarea que, hasta ahora, desarrollaba solo el Maestro. Después de la experiencia de fracaso en la sinagoga de su pueblo, Jesús no solo no deja de anunciar la “buena noticia” del Reino, sino que compromete a sus discípulos en esa tarea. El rechazo de los dirigentes y de los más cercanos le obliga a buscar otros interlocutores que no estén maleados por la enseñanza oficial. Las tres lecturas nos hablan de la elección, pero esa elección lleva implícita la misión.

Es Jesús el que toma la iniciativa. “Les llamó y les envió”. En el capítulo 1 ya había relatado la llamada de dos parejas de hermanos. En el capítulo 3 había narrado la llamada de los doce. Si hacía ya mucho tiempo que estaban con él no necesitaba llamarlos, pero el poner los dos verbos juntos tiene una intención especial. La llamada y la misión están siempre unidas. Todo el que es llamado es para ser enviado. No se precisa ni a dónde van ni cuánto va a durar la misión. Con ello nos está diciendo que está precisando las características de todas las llamadas y de todos los envíos. Todo los que vayan en nombre de Jesús deben ir en las mismas condiciones, en todos los tiempos. El evangelista está retrotrayendo al tiempo de Jesús una práctica que comenzó muy pronto en las primeras comunidades.

De dos en dos”, apunta al sentido comunitario de toda misión. No se trata de actuar como francotiradores, sino de ir en nombre de la comunidad y con el mensaje comunitario. De esta forma se  evita, además, cualquier clase de jerarquía o superioridad de uno sobre otro. Con demasiada frecuencia olvidamos que todos somos enviados por y desde una comunidad. Tenemos que superar la tendencia a actuar por nuestra propia cuenta. Tiene también un aspecto legal. En un juicio solo se admitía el testimonio que fuera atestiguado por dos testigos. Recordemos que no se les pide que sean maestros, sino testigos.

“Les da autoridad sobre los espíritus inmundos”. Hay que tener mucho cuidado. El texto griego no dice “dynamis” sino “exousia”. No es fácil apreciar la diferencia entre los dos conceptos, pero es claro que no se trata de un poder mágico sino de una superioridad sobre el mal; lo cual nos indica que se trata de una fuerza para superar, no solo los demonios de los demás, sino también sus propios demonios; es decir la superación personal de toda ideología que les impediría comunicar el verdadero mensaje. Esta lucha de los apóstoles contra sus propios prejuicios nacionalistas está presente en todo el evangelio de Mc.

“Les encargó…” El verbo Griego significa en primer término ordenó. Se trata de una severa amonestación. Es curioso que el texto hace más hincapié en lo que no deben llevar. Ni siquiera nos habla del mensaje que deben trasmitir. Lo importante es el espíritu de los que van a desempeñar la misión. El bastón y las sandalias eran imprescindibles en los viajes; el primero ayuda a caminar y puede ser muy útil contra las alimañas que no eran raras en terrenos desérticos. Las sandalias era el calzado de los pobres. El pan era signo de todo alimento. No van como mendigos, “no llevéis bolsa”, sólo deben aceptar lo que necesitan en cada momento. La alforja era propia de los mendigos, que metían en ella lo que les daban para asegurarse, al menos, las próximas comidas. El dinero (de poco valor) es el símbolo de las seguridades. En griego no dice “túnica de repuesto”, sino “no llevéis puestas dos túnicas, que era característica de la gente rica.

Los judíos nunca se hospedaban en casa de paganos. La comunidad ha descubierto que cualquier casa es buena para hospedarse y cualquier alimento digno de comerse. Para quedarse basta que les acoja una “casa”, para marcharse tiene que existir rechazo de un “lugar”. Lo importante es que les acepten y ellos acepten. En todo caso, deja clara la posibilidad de rechazo que acaba de sufrir el mismo Jesús en su tierra. El sacudir el polvo de los pies era una costumbre de los judíos cuando salían de un lugar de paganismo. No se trata de maldición alguna, sino de dar testimonio de un hecho. En adelante los paganos no son los no judíos, sino los que rechazan la oferta de salvación de Jesús.

“Predicaban la conversión, echaban demonios y curaban”. Es curioso que ninguna de esas acciones fue descrita en el envío. La conversión de la que nos habla el evangelio no debe entenderse desde el punto de vista moral. Se trata de “metanoia”, que es un cambio de mentalidad que llevaría consigo un cambio en la manera de vivir. Se trata de un camino nuevo. Sin emprender ese nuevo camino de nada servirán los arrepentimientos y los propósitos. Seguimos sin entenderlo hoy. El echar demonios y curar son signos de la preocupación por los demás. El signo de que ha llegado el Reino es la ayuda a los demás.

La primera lectura nos pone ya en guardia. Los profetas de Betel quieren convertir a Amós en un profeta “al uso”: alguien que vive de un oficio siguiendo las directrices oficiales. Muy poco han cambiado las cosas. La Iglesia sigue siendo un santuario de Betel. Estar de parte de los poderosos y no denunciar la injusticia ha sido una apostasía del cristianismo desde Constantino. A nadie entusiasma hoy nuestra predicación, mucho menos nuestra trayectoria vital. La misión no puede ser acomodación a una programación venida de fuera, sino una exigencia vital, consecuencia de la llamada interna de Dios.

La clave está en que al depender de los demás se elimina toda tentación de superioridad. No son normas de ascetismo sino de confianza. Se trata de aprender a confiar en los demás, esperándolo todo de ellos. Saber dar eficazmente supone haber aprendido antes a recibir con humildad. No hay nada más humillante para un ser humano que el tener que recibir de otro algo sin reciprocidad. La realidad que más une y humaniza a los hombres es el saber que tienen algo que dar y algo que recibir. En la gratuidad se alcanza el máximo de humanidad, tanto por parte del que da como del que recibe.

La confianza de toda misión evangélica debe centrarse en el mensaje, no en los medios desplegados para conseguir la adhesión. Para ello no hay más remedio que prescindir de lo superfluo y ni siquiera querer asegurar lo necesario. Cuando Jesús envía a los doce está diciendo que lleven el Reino de Dios a todos los hombres. Él no es su dueño ni ellos sus propietarios. Ese Reino es la “buena noticia” que todos deben descubrir. El Reino predicado por Jesús está más allá de la religión. Trata de purificar toda religión. Jesús no creó una nueva religión ni dejó de pertenecer a su tradición religiosa.  El haber hecho de la predicación de Jesús una religión más ha impedido que sea fermento para todas.

La misión no es tarea de unos pocos, sino la consecuencia inevitable de la adhesión a Jesús. La misión no consiste en predicar sino en hacer un mundo cada vez más humano en todos los órdenes. No se trata de salvaguardar a toda costa doctrinas trasnochadas o normas morales que no humanizan. Menos aún en conservar unos ritos fosilizados que ya no dicen nada a nadie. El mensaje de Jesús no se puede meter en fórmulas ni en una programación. Es una manera de vivir. Ser cristiano es una manera de ser más humano

 

Meditación

Si confías en Dios, confiarás también en el hombre.

Pero también potenciarás la confianza en ti mismo.

Si has superado el afán de seguridades, surgirá la gratuidad.

Precisamente hoy, que por todo hay que pagar un precio,

es más necesario que nunca el dar sin esperar nada.

Darse sin esperar nada a cambio es hacer presente a Dios.

 

 

 

 

 

Urteko 15. igandea / Domingo 15 Tiempo ordinario – José A. Pagola

B (Markos 6,7-13)

Evangelio del 15/julio/2018

por Coordinador – Mario González Jurado

EBANJELIZAZIO ARO BERRIA

Frantzisko aita santua, «Jesusen pozaren ukituko ebanjelizazio-aro berri» baterako deika ari zaigu. Zer izan daiteke, ordea, hori? Zein izan daiteke berorren berritasuna? Zer behar dugu aldatu? Zein izan zen egiaz Jesusen asmoa, ikasleak bere eginkizun ebanjelizatzailea luzatzera bidali zituenean?

Markosen kontakizunak argi uzten du, Jesus bakarrik dela beraren jarraitzaileen egintza ebanjelizatzailearen iturria, inspiratzailea eta eredua. Ez dute ezer egingo beren izenean. Jesusen «bidaliak» dira. Ez dira izango beren buruaren predikari: Jesusen Ebanjelioa hots egingo dute, soilik. Ez dute izango beste interesik: soilik, Jainkoaren erreinuari bideak urratzeari emanak biziko dira.

«Jesusen pozaren ukituko ebanjelizazio-aro berri» bat eragiteko era bakarra, Jesusekiko lotura hau garbitu eta indartzea izango da. Ez da izango ebanjelizazio berririk, ez badago ebanjelizatzaile berririk, eta ez da izango ebanjelizatzaile berririk, ez badago Jesusekin harreman biziagorik, argiagorik eta suharragorik. Hura gabe, munduan haren Espiritua sartu ez beste edozer gauza egingo dugu.

Bidali dituenean, Jesusek ez ditu utzi ikasleak beren indarraren baitan. «Bere aginpidea» eman die; ez da, ordea, gainerakoak kontrolatzeko, gobernatzeko edo dominatzeko boterea, baizik eta «espiritu lohiak bota» ahal izateko beraren indarra da, jendea askatzen duena pertsona eta gizartea esklabutzen, estutzen eta gizatasuna kentzen duen orotatik.

Ikasleek oso ondo dakite zer dien Jesusek gomendatu. Ez dute ikusi hura sekula inor mendean hartzen. Beti ikusi izan dute hura zaurituak sendatzen, sufrimendua arintzen, bizitza eraberritzen, beldurretik liberatzen, Jainkoaganako konfiantza kutsatzen. «Sendatu» eta «liberatu» dira lehenengo egitekoak Jesusen jardueran. Horrek guztiak errotik aldatuko luke gure ebanjelizazioaren aurpegiera.

Biderako premiazkoa berekin dutela bidali ditu. Markosen arabera, «makila, sandaliak eta tunika bat» eramango dute soilik. Ez dute beste ezeren beharrik funtsezkoaren lekuko izateko. Aske eta loturarik gabe ikusi nahi ditu Jesusek; beti prest, ongizateari lotu gabe; Ebanjelioaren indarrean fidaturik.

Ebanjelio-jarrera hau berreskuratu ezean, ez da izango «ebanjelizazio-aro berririk». Garrantzizkoa ez da jarduera eta estrategia berriak abian jartzea, baizik eta alde batera uztea ohiturak, egiturak, mirabetzak, Ebanjelioaren funtsa egiaz eta xume kutsatzeko aske izatea eragozten diguten neurrian.

Elizan galdu egin dugu Jesusek iradokitzen duen bidari-estilo hau. Eta bidari nagi eta astun bihurtu da Eliza. Ez daki nola lagun egin gizadiari. Ez dugu zalutasunik jada, iragana den kultura batetik gaur egungora igarotzeko. Izan dugun botereari eutsi nahi diogu. Jainkoaren erreinuarekin zerikusirik ez duten gauzetan katramilatzen gara. Bihotz-berritu beharra dugu.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

B (Markos 6,7-13)

Evangelio del 15/julio/2018

NUEVA ETAPA EVANGELIZADORA

El papa Francisco nos está llamando a una «nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría de Jesús». ¿En qué puede consistir? ¿Dónde puede estar su novedad? ¿Qué hemos de cambiar? ¿Cuál fue realmente la intención de Jesús al enviar a sus discípulos a prolongar su tarea evangelizadora?

El relato de Marcos deja claro que solo Jesús es la fuente, el inspirador y el modelo de la acción evangelizadora de sus seguidores. No harán nada en nombre propio. Son «enviados» de Jesús. No se predicarán a sí mismos: solo anunciarán su Evangelio. No tendrán otros intereses: solo se dedicarán a abrir caminos al reino de Dios.

La única manera de impulsar una «nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría de Jesús» es purificar e intensificar esta vinculación con Jesús. No habrá nueva evangelización si no hay nuevos evangelizadores, y no habrá nuevos evangelizadores si no hay un contacto más vivo, lúcido y apasionado con Jesús. Sin él haremos todo menos introducir su Espíritu en el mundo.

Al enviarlos, Jesús no deja a sus discípulos abandonados a sus fuerzas. Les da su «poder», que no es un poder para controlar, gobernar o dominar a los demás, sino su fuerza para «expulsar espíritus inmundos», liberando a las personas de lo que las esclaviza, oprime y deshumaniza.

Los discípulos saben muy bien qué les encarga Jesús. Nunca lo han visto gobernando a nadie. Siempre lo han conocido curando heridas, aliviando el sufrimiento, regenerando vidas, liberando de miedos, contagiando confianza en Dios. «Curar» y «liberar» son tareas prioritarias en la actuación de Jesús. Darían un rostro radicalmente diferente a nuestra evangelización.

Jesús los envía con lo necesario para caminar. Según Marcos, solo llevarán bastón, sandalias y una túnica. No necesitan de más para ser testigos de lo esencial. Jesús los quiere ver libres y sin ataduras; siempre disponibles, sin instalarse en el bienestar; confiando en la fuerza del Evangelio.

Sin recuperar este estilo evangélico no hay «nueva etapa evangelizadora». Lo importante no es poner en marcha nuevas actividades y estrategias, sino desprendernos de costumbres, estructuras y servidumbres que nos están impidiendo ser libres para contagiar lo esencial del Evangelio con verdad y sencillez.

En la Iglesia hemos perdido ese estilo itinerante que sugiere Jesús. Su caminar es lento y pesado. No sabemos acompañar a la humanidad. No tenemos agilidad para pasar de una cultura ya pasada a la cultura actual. Nos agarramos al poder que hemos tenido. Nos enredamos en intereses que no coinciden con el reino de Dios. Necesitamos conversión.

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 15º ordinario 15 de julio – Koinonia

Am 7,12-15: Ve y profetiza a mi pueblo
Salmo 84: Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación
Ef 1,3-10: Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo
Mc 6,7-13: Los fue enviando de dos en dos

Los fue enviando

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.» Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Comentemos las tres lecturas

Am 7, 12-15: Conflicto en Betel con el sacerdote Amasías

El santuario de Betel tenía también su significación política para el Reino del Norte. Por eso el sacerdote Amasías tiene que cuidar su puesto defendiendo los intereses del rey. Amós, en el comienzo de su misión profética, encuentra rechazo de parte de la estructura religiosa, esto le augura problemas y dificultades, pero está dispuesto a enfrentarlos. Vive de lo que hace, su vida no depende de su labor profética, de ahí que puede actuar con libertad tanto frente a la estructura religiosa como a la estructura política. Yahvé mismo le ha pedido que vaya a profetizar a Betel, así que Amasías va a tener que escucharlo, aunque se incomode y aunque él no sea del Reino del Norte.

El papel político e «ideológico» (justificativo) que toda religión juega –en un sentido o en otro- en el contexto sociológico en el que se mueve, es ya un descubrimiento de la conciencia moderna que a nadie se le escapa. Ya nadie es tan ingenuo como para pretender que su discurso o su práctica religiosa no hagan ninguna referencia a lo social, a lo político o a lo económico. El apoliticismo de la religión es simplemente imposible, o bien ilusorio o ingenuo. La religión hace política de alguna manera, inevitablemente, como Jesús asumió definidamente su postura social y política frente a la realidad de su momento. No se trata de negar las implicaciones sociales y políticas de nuestra práctica cristiana: lo que es necesario es que esa política sea secundum Marcum, secundum Matheum, secundum Lucam. O sea, «según el Evangelio». Es el Evangelio mismo el que nos obliga a hacer política. Pero no una política según los intereses del rey, o los intereses de los poderosos, o los intereses del sistema, o nuestros propios intereses, sino según el interés del amor, de la fraternidad, de la justicia, de la opción por los pobres, de la Utopía (del Reino, del «otro mundo posible» del Evangelio).

Aparte de los casos individuales locales (cada templo, cada comunidad cristiana…) ¿qué papel ideológico-político está jugando el cristianismo respecto al capitalismo occidental y su sistema explotador? La visión de «otros» puede ayudarnos: el mundo musulmán, por ejemplo, mira al sistema económico occidental como capitalista, explotador, invasor, imperialísticamente globalizador, fuera de todo derecho internacional y del mínimo respeto a la convivencia entre los pueblos, y como «el sistema cristiano», el de los actuales «cruzados»… Para muchos pensadores musulmanes, el cristianismo es el sistema religioso ideológico justificador del capitalismo mundial. El cristianismo como conjunto hace política y economía, y no precisamente «según el Evangelio».

Por su parte, los movimientos populares emancipatorios, la izquierda mundial, sabe que, excepto la gloriosa excepción de la teología de la liberación y sus comunidades eclesiales y sus mártires, en la gran mayoría de los casos el cristianismo ha «justificado» a -y se ha identificado con- la derecha, el capital, el patriarcalismo, el «orden», el poder… como sucesor del imperio romano, que es. Lo contrario ha sido –y sigue siendo- minoritario y excepcional dentro del cristianismo. Veinte siglos de historia están ahí para demostrarlo. El cristianismo como conjunto es un «santuario de Betel», en el que Amasías tiene como punto de referencia al Rey, y Amós no es acogido en él. Amós –que no era sacerdote, que ni siquiera era «profeta profesional»- es la personificación de los cristianos individuales y grupos de base de corazón sencillo, que sienten la exigencia de la Justicia de Yahvé y denuncian la complicidad del Santuario. Los representados aquí por Amós no son sólo los teólogos críticos, ni los obispos proféticos, sino todos los cristianos de a pie de corazón limpio de intereses y sensibles a las exigencias del Evangelio.

Ef 3, 1-14: El misterio que no fue dado a conocer en tiempos pasados…

Para Pablo es claro que no sólo los judíos sino también los gentiles están ahora en Cristo y participan de la bendición de Dios que tiene lugar también en Cristo.

La gran dificultad en el comienzo de la Iglesia fue aceptar a los gentiles. Pablo se esfuerza en esta alabanza de bendición a Dios por mostrar que quien se bautiza participa también de la elección, de la gracia o remisión de los pecados y de la iniciación en el misterio de Dios. Los miembros de la Iglesia somos, según el apóstol, los que hemos recibido la bendición: elegidos desde siempre y antes de todas las cosas, elegidos y destinados por Cristo para la condición santa de hijos y para que lleguemos a la plenitud de nuestro ser al transformarnos en imágenes de su Hijo, gracias a la acción del Espíritu y al haber sido agraciados en el Amado con el perdón de los pecados mediante la sangre de Cristo, elegidos para que mediante la sabiduría y la prudencia que, proceden del mismo Espíritu, penetremos en el misterio de Dios.

En el misterio de la voluntad de Dios, de su propósito y realización en Cristo, nos hallamos incluidos también nosotros los cristianos procedentes tanto del judaísmo como de la gentilidad, porque en él está definida nuestra esencia, en él experimentamos el perdón de los pecados.

Pablo siente que esta realidad terrena tiene que evolucionar, que el plan de Dios es recapitular todas las cosas en Cristo y que los cristianos no debemos permanecer al margen de las transformaciones sociales. Hemos sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo para ser sensibles a la acción transformadora de Dios, acción transformadora que tampoco es exclusiva de los cristianos. El compromiso del cristiano es hacer que este mundo de injusticia se transforme en una sociedad de hermanos pues se supone que entendemos cuál es la voluntad y el plan de Dios sobre la humanidad y el cosmos. Esta tarea no es fácil, porque no vivimos aislados de los demás y porque el mal ha sido institucionalizado por el ser humano.

Mc 6, 7-13: Jesús envía a los doce.

Comienza una nueva etapa en el proceso del seguimiento, la etapa de la misión. Ahora les corresponde a los Doce proclamar lo que han visto y oído. Jesús es consciente de que tendrán que enfrentar el mal en todas sus dimensiones por eso les da poder para hacerlo y les da algunas recomendaciones, les indica que es necesario un cierto estilo de pobreza, tener capacidad para acomodarse a las circunstancias y saber que van a ser aceptados o rechazados. La proclamación de la Buena Nueva debe hacerse en libertad, a nadie se puede obligar a aceptarla. Jesús les está hablando desde su propia vida, les está aportando desde su práctica pastoral.

Todos los comienzos tienen sus dificultades -así lo vemos también en la experiencia de Amós-, pero además están llenos de esperanza y de alegría porque se tiene la motivación de sacar a adelante un proceso. Jesús les advierte a los discípulos cómo son las cosas, para que nada los tome por sorpresa. Sin embargo, la experiencia para cada evangelizador será siempre diferente y a veces donde creemos que nos va a ir bien quizá no logramos nada. Quien evangeliza debe tener presente que es Dios quien hace que surja el fruto, pero también debe disponerse para que el mensaje que transmita motive, inquiete y sea más creíble.

Jesús sabe lo que les espera a los Doce. Los envía de dos en dos. La compañía es apoyo, fuerza y motivación para cumplir mejor con la misión y para resistir a las dificultades. La tarea que van a realizar es una tarea liberadora pero, ¿están capacitados para hacerla? Al final del texto se nos dice cómo los discípulos expulsaron muchos demonios y curaron muchos enfermos. De esta forma los Doce van adquiriendo autonomía y confianza en sí mismos, se dan cuenta de que son capaces de hacer lo mismo que hace Jesús.

El que es enviado sabe que debe permanecer en el lugar hasta que cumpla con su misión, así lo vemos en Amós y en las indicaciones que Jesús les da a los Doce. El enviado no va a nombre personal, va en nombre de quien lo envió. Además Jesús cuenta con la buena voluntad de muchos hombres y mujeres que son solidarios, que abren la puerta de su casa para compartir, de ahí que se atreva a decirles que se queden en la casa donde entren hasta que vayan a otro lugar. Pero también les dice que donde no los reciban ni los escuchen, al marcharse sacudan el polvo de los pies. El gesto de sacudir los pies se hacía públicamente y expresaba condena y separación. Este gesto lo podemos leer también como señal de intolerancia de parte del evangelizador que no soporta que lo rechacen y que no lo reciban. No se puede obligar al otro a que reciba la Buena Nueva, también los demás tienen derecho a disentir, a manifestar que no están de acuerdo y el evangelizador debe tener una actitud más tolerante y comprensiva, debe esperar una nueva oportunidad.

Contrariamente a lo que fue la práctica de Jesús, el anuncio del Evangelio, en la mayoría de los casos y de los tiempos, se ha impuesto a los demás, unas veces en forma violenta empleando la fuerza del poder o de las armas, otras veces con las leyes o con la presión social o la presión psicológica, manejando el miedo por la amenaza de la condenación. También ejercemos una cierta violencia cuando insistimos en la costumbre de bautizar a los niños en vez de arriesgarnos a que sean ellos quienes elijan hacerse cristianos libremente cuando sean adultos. Entre las grandes religiones, el cristianismo por lo menos tiene una historia que desacredita mucho la supremacía numérica mundial de la que está tan orgulloso. Su gran magnitud cuantitativa deja mucho que desear y suscita muchas dudas sobre su futuro en un mundo cada vez menos susceptible de coerción religiosa. Se adivina un futuro –que ya es presente en regiones de vieja cristiandad- de disminución y abandono, una situación que no debería interpretarse catastróficamente, sino como la oportunidad de recuperar la calidad que se sacrificó a la cantidad.

Jesús dice a sus enviados que si no es recibido el mensaje, sacudan el polvo de sus pies y se vayan, y es claro que no quiere que obliguen a nadie a aceptar el mensaje. Es más coherente con la «política de Dios» ser menos en número -por ser celosamente respetuosos de la libertad religiosa-, que ser más cuantitativamente a base de bajar el nivel de la calidad evangélica de los métodos evangelizadores.

Al evangelio de hoy se refiere el capítulo 60 de la serie «Un tal Jesús», titulado «De dos en dos», de los hnos. López Vigil. El audio, el guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: https://radialistas.net/60-de-dos-en-dos/