20. IGANDEA URTEAN ZEHAR, «Surik gabe ezin / Sin fuego no es posible»

2013ko abuztuaren 18a
Lukas 12, 49-53

José Antonio Pagola

Estilo garbiro profetikoan, ezohiko hitz hauez laburbildu du Jesusek bere bizitza osoa: «Munduan sua piztera etorri naiz, eta ai balego jada sutan!» Zertaz mintzo da Jesus? Haren hizketaren izaera enigmatiko horrek erantzuna norabide desberdinetan bilatzera eraman ditu exegetak. Nolanahi ere, Jesusen misteriora suharkiago eta grinatsuago hurbiltzera gonbidatzen gaitu «suaren» irudi horrek.

Jesusek bere barruan duen sua Jainkoarekiko grina da eta sufritzen ari direnekiko errukia. Ezin jarri izango da agerian inoiz ere haren bizitza guztia arnasten duen atzeman ezineko maitasun hori. Haren misterioa ezin hesituko da sekula, ez formula dogmatikoetan, ez jakintsuen liburuetan. Ezin idatziko du inork ere Jesusez behin betiko libururik. Jesusek erakarri eta erre egiten du, larritu eta garbitu. Ezin jarraitu ahal izango dio inork ere Jesusi bihotza itzalirik edo zaletasun epel edo aspertu batez.

Haren hitzak sutan jartzen du bihotza. Adiskidetasunez eskaintzen die bere burua zokoratuenei, esperantza pizten du prostituituengan eta konfiantza mespretxatuenak diren bekatariengan, borroka egiten du gizakiari kaltegarri zaion ororen kontra. Gerla egiten die formalismo erlijiosoei, gizatasunik gabeko zorroztasunei eta legea hertsiki interpretatzeari. Ez ezerk, ez inork kateatzen ahal du askatasuna ongia egiteko. Ezin jarraitu ahal izango diogu inoiz ere ohikeria erlijiosoan edo «zuzenaren» konbentzionalismoan biziz.

Jesusek piztu egiten ditu gatazkak, ez ditu itzaltzen. Ez da etorri sasi-patxada ekartzera, baizik tirabira, aurkaritza eta banaketa. Egia esateko, geure bihotzean berean sartzen du gatazka. Ezin babestu gara haren deiaren kontra, erritu erlijiosoen edo jarduera sozialean ezkutuaren atzean. Ez gaitu babestuko haren begiratutik inongo erlijiok. Ez gaitu askatuko haren erronkatik inongo agnostizismok. Egian bizitzera deika ari zaigu Jesus eta egoismorik gabe maitatzera.

Haren sua ez da galdu heriotzaren ur sakonetan murgildu denean. Bizi berri batera pizturik, haren Espirituak sutan jarraitzen du historia guztian barna. Lehen jarraitzaileek sutan sentitu dute beren bihotzean, hura bidelagun dutela haren hitzak entzutean,

Non senti daiteke gaur egun Jesusen su hori? Non suma genezake haren askatasun kreatzailearen indarra? Noiz da sutan gure bihotza haren Ebanjelioa onartzean? Non bizi gara era grinatsuan haren urratsei jarraituz? Gure artean kristau-fedea galtzen ari dela ematen duen arren, Jesusek mundura ekarritako suan bizirik jarraitzen du errauspean. Ezin utzi dugu guztiz itzaltzen. Bihotzean surik gabe, ezin da Jesusi jarraitu.

Sin fuego no es posible

18 de Agosto de 2013
Lucas 12, 49-53

En un estilo claramente profético, Jesús resume su vida entera con unas palabras insólitas: “Yo he venido a prender fuego en el mundo, y ¡ojalá estuviera ya ardiendo!”. ¿De qué está hablando Jesús? El carácter enigmático de su lenguaje conduce a los exegetas a buscar la respuesta en diferentes direcciones. En cualquier caso, la imagen del “fuego” nos está invitando a acercarnos a su misterio de manera más ardiente y apasionada.

El fuego que arde en su interior es la pasión por Dios y la compasión por los que sufren. Jamás podrá ser desvelado ese amor insondable que anima su vida entera. Su misterio no quedará nunca encerrado en fórmulas dogmáticas ni en libros de sabios. Nadie escribirá un libro definitivo sobre él. Jesús atrae y quema, turba y purifica. Nadie podrá seguirlo con el corazón apagado o con piedad aburrida.

Su palabra hace arder los corazones. Se ofrece amistosamente a los más excluidos, despierta la esperanza en las prostitutas y la confianza en los pecadores más despreciados, lucha contra todo lo que hace daño al ser humano. Combate los formalismos religiosos, los rigorismos inhumanos y las interpretaciones estrechas de la ley. Nada ni nadie puede encadenar su libertad para hacer el bien. Nunca podremos seguirlo viviendo en la rutina religiosa o el convencionalismo de “lo correcto”.

Jesús enciende los conflictos, no los apaga. No ha venido a traer falsa tranquilidad, sino tensiones, enfrentamiento y divisiones. En realidad, introduce el conflicto en nuestro propio corazón. No es posible defenderse de su llamada tras el escudo de ritos religiosos o prácticas sociales. Ninguna religión nos protegerá de su mirada. Ningún agnosticismo nos librará de su desafío. Jesús nos está llamando a vivir en verdad y a amar sin egoísmos.

Su fuego no ha quedado apagado al sumergirse en las aguas profundas de la muerte. Resucitado a una vida nueva, su Espíritu sigue ardiendo a lo largo de la historia. Los primeros seguidores lo sienten arder en sus corazones cuando escuchan sus palabras mientras camina junto a ellos.

¿Dónde es posible sentir hoy ese fuego de Jesús? ¿Dónde podemos experimentar la fuerza de su libertad creadora? ¿Cuándo arden nuestros corazones al acoger su Evangelio? ¿Dónde se vive de manera apasionada siguiendo sus pasos? Aunque la fe cristiana parece extinguirse hoy entre nosotros, el fuego traído por Jesús al mundo sigue ardiendo bajo las cenizas. No podemos dejar que se apague. Sin fuego en el corazón no es posible seguir a Jesús.

Jose Antonio Pagola

Guerra civil

La represión contra los Hermanos Musulmanes hunde a Egipto en la confrontación armada. Si alguien tenía todavía dudas sobre el golpe de Estado militar que derrocó al presidente Mohamed Morsi el pasado mes de julio, ayer quedaron más que definitivamente despejadas de la forma más sangrienta y brutal posible. Egipto está repitiendo el guion que conoció Argelia hace 20 años, cuando el Ejército interrumpió violentamente entre la primera y la segunda vuelta las elecciones democráticas que iban a dar la victoria al Frente Islámico de Salvación y abrió las puertas del infierno de una guerra civil que costó al país magrebí más de 150.000 víctimas mortales.

Egipto en un baño de sangre

Equipo Atrio
Atrio

Algunos decían que no era un golpe de estado y va a acabar en guerra civil.
Y lo que pasa en Egipto, desde hace 4.000 años cambia el mundo.
Dos pinceladas de la prensa sobre los actores de la crisis y la opinión de Baradei, para iniciar nuestra reflexión.

  • El país
  • Los actores clave de la crisis egipcia
  • Las fuerzas políticas, militares y sociales que pugnan por dominar esta nueva etapa de transición

Millones de egipcios indignados se lanzaron a las calles a pedir la dimisión del entonces presidente Mohamed Morsi el pasado 30 de junio, un año después de que ganara las primeras elecciones libres de la historia del país. Tres días después, Morsi fue derrocado por un golpe militar. El general y ministro de Defensa Abdel Fatah al Sisi anuló la Constitución y designó un civil, el jurista y presidente del Tribunal Constitucional, Adli Mansur, al frente del Ejecutivo hasta que se celebren nuevas elecciones. Leer más

20º DOMINGO T.O., «LA VIDA DE JESÚS ES VIOLENCIA», 18-08-2013

Escrito por  José Enrique Galarreta

FE ADULTA

Lc 12, 49-53

Toda esta parte de Lucas reúne muchas enseñanzas y sucesos de la vida de Jesús englobadas literariamente en el gran viaje hacia Jerusalén, convocando multitudes y sufriendo la hostilidad y el acoso de los jefes y letrados.

Los temas concretos del fragmento de hoy son tres imágenes: el fuego, el bautismo y la división.

Jesús presenta su predicación y su trabajo total como un fuego que tiene que hacer arder al mundo entero. No es ésta una imagen evangélica habitual, ni ha sido apenas utilizada. El fuego ha sido en el AT una imagen de Dios y de su acción sobre los humanos: fuego para purificar, para iluminar, para propagarse. Y el Espíritu se entregará a la Iglesia en forma de lenguas de fuego.

Lo menos que podemos decir del espíritu de Jesús es que es «ardiente». Podríamos pensar si la habitual mansedumbre con que representamos a Jesús no es una domesticación que nuestra conveniencia impone a su verdadera imagen, la que se desprende directamente de los textos evangélicos.

Jesús habla frecuentemente de su «bautismo«, no refiriéndose al Jordán, sino a la cruz. Quizá la expresión más evidente sea la respuesta a las aspiraciones «ministeriales» de los Zebedeos, a las que Jesús contrapone: «¿podéis beber el cáliz que yo de he de beber, bautizaros con el bautismo que yo he de recibir?» (Mt 20, Mc 10), es decir, ¿podéis soportar lo que yo voy a padecer?… textos que se relacionan directamente con los anuncios de la Pasión y la incomprensión de los discípulos respecto a la misma.

La consecuencia de todo lo anterior es que Jesús sabe que el resultado de su misión no será la conversión global, la adhesión de Israel, sino la división: con Él o contra Él. Y que esta división hará que los que opten por Él sean perseguidos, como Él mismo lo será.

Ante todo, debemos reflexionar sobre la imagen que tenemos acerca de la vida y figura de Jesús. Treinta años de vida oscura; de uno a tres años de vida «pública», que empiezan con un enorme impacto popular y se deslizan hacia el seguimiento de un grupo más reducido y más fiel; y un violento desenlace producido por el enfrentamiento mortal con las autoridades religiosas de Israel.

Es una vida violenta: sorpresa, impacto, enfrentamiento, muerte. La sociedad de Jesús le responde con violencia, porque se ha sentido agredida y teme por su supervivencia. La doctrina y el modo de actuar de Jesús ha sido un agresión, un fuego; la sociedad teme ser consumida por ese fuego; e intenta apagarlo, matarlo.

La acción de los enemigos de Jesús se representa también en el agua, que puede ser mortal. Se recobra el viejo significado agua = muerte (las aguas del caos primordial, el diluvio, el Nilo, el mar «Rojo»…) las aguas caerán sobre el fuego de Jesús intentando ahogar su fuego. Son las aguas mortales de la religión deformada: la Ley más que la persona: el culto más que la vida: la justicia más que la compasión. Jesús vuelve a encender el fuego de la persona, la vida, la compasión, y entonces los legistas, los sacerdotes y los fariseos no tienen más remedio que apagar ese fuego.

Esta imagen de Jesús, tan real e indiscutible, nos propone dos vías de reflexión de gran trascendencia. Ante todo a nivel personal. La vida interior de todo seguidor de Jesús es violencia, porque partimos de la situación existencial del pecado, de la instalación, de la conformidad con lo vulgar o lo meramente agradable. Y la llamada de la Palabra es «sal de tu tierra, sal de la cómoda esclavitud… al desierto, hacia la libertad». Es la motivación de toda la ascesis cristiana: arrancarse del cómodo y ficticio paraíso (interior y exterior).

Seguir a Jesús es siempre preferir la puerta estrecha y la senda empinada, es venderlo todo por el Tesoro, dejar las redes en la barca… Los evangelios están llenos de estas imágenes.

A nivel comunitario, la iglesia es un poderoso fermento de cambio. Una comunidad de seguidores de Jesús actúa con criterios, maneja valores, actúa de forma radicalmente opuesta a la sociedad en que se inserta: no valora el poder, la instalación, la riqueza, el dominio; no pretende preferentemente disfrutar ni imponer; no piensa ante todo en ganancias ni en prestigios sociales…

Si los criterios y valores de estas comunidades fueran mayoritarios en la sociedad occidental, toda la trama económica y política de esta sociedad quedaría destruida. Una iglesia verdaderamente seguidora de Jesús sería un peligro público, sería atacada, la sociedad reaccionaría como se reaccionó con Jesús.

Pero de hecho no es así. Los cristianos occidentales tenemos la tentación de que nuestra fe no altere demasiado nuestras costumbres. El seguimiento de Jesús puede no significar un esfuerzo para salir de sí mismo y liberarse de los pecados. El sacramento del bautismo puede no ser una adhesión personal al crucificado, ni el sacramento de la penitencia suele ser expresión de nuestra constante pelea con nuestros pecados, ni la Eucaristía es comunión con la fe de los demás y un compromiso vital con el Libertador y para la Liberación.

Es más conveniente priorizar la imagen del perdón de los pecados (no detestados), de la comunión personal con Cristo (no transformadora, estéril). El conocimiento de «Abbá» puede no impulsarnos y comprometernos a ser Hijos sino más bien simplemente a tranquilizarnos porque entendemos a Dios como Juez corrupto, bonachón, que pasará por alto nuestra mediocridad.

Si así fuera, el fuego se habría extinguido. Ni la Palabra nos quema por dentro, ni los cristianos quemamos en la sociedad. La Palabra serviría para tranquilizar nuestra mediocridad y la Iglesia se convertiría en una religión más, expresión sacra de la idiosincrasia de un pueblo y los mecanismos tradicionales de su sociedad.

De ser así, habría desaparecido la fuerza incontenible del grano de mostaza, el poder de fermento de la levadura… Se habría extinguido el fuego.

La división, el padre contra el hijo… ¿cómo no va a haber división si alguien se toma en serio el Evangelio? «Todos los que quieran vivir religiosamente, como Jesús, serán perseguidos». La elección de carrera, el status de vida elegido, los amigos, el club a que se pertenece, invertir o colaborar… ¿cómo no van a dividir a las personas estas elecciones que constituyen el tejido habitual de nuestras vidas?

Dios es Amor. La imagen del Espíritu es el fuego. El fuego quema la ofrenda. El fuego es lo que hace válido el cirio, que se consume para ser luz…

Este domingo es una magnífica invitación a un examen en profundidad de lo que significa para nuestras vidas la fe en Jesús. Ardiente o tibio, agresivo o domesticado, salir o seguir instalado, ponerse al servicio o conformarse… Contemplar cómo cambió a Jesús el fuego del Espíritu, qué peligroso lo hizo. Mirar mi vida, tan poco peligrosa para nadie. Mirar la iglesia, intentar descubrir en ella dónde quema el Espíritu…

José Enrique Galarreta

 

15 de Agosto de 2013, «MARÍA, UN SER DIVINAMENTE HUMANO». Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Lc 1, 39-56

El hecho de que la Asunción sea una de las fiestas más populares de nuestra religión no garantiza que se haya entendido siempre correctamente. Todo lo que se refiere a María tiene que ser tamizado por un poco de sentido común que ha faltado a la hora de colocarle toda clase de capisayos que la desfiguran hasta hacerla inútil. La mitología sobre María puede ser positiva, siempre que no se distorsione su figura, alejándola tanto de la realidad que la convierte en una figura inservible para un acercamiento a la divinidad.

La Asunción de María fue durante muchos siglos una verdad de fe aceptada por el pueblo sencillo. Solo a mediados del siglo pasado, se proclamó como dogma de fe. Es curioso que, como todos los dogmas, se defina en momentos de dificultad para la Iglesia. En este caso no fueron las discusiones teológicas las que provocaron la definición de una verdad de fe sino la intención de dar al pueblo una confirmación oficial de sus intuiciones sobre María. De esta manera se intenta apuntalar los privilegios, que la sociedad le estaba arrebatando.

El dogma dice: «La Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial». Hay que tener en cuenta que una cosa es la verdad que se quiere definir con un dogma, y otra muy distinta la formulación en que se expresa esa verdad.

Ni Jesús ni María ni ninguno de los que vivieron en su tiempo, hubiera entendido nada de esa definición. Sencillamente porque está hecha desde una filosofía completamente ajena a su manera de pensar. Para ellos el ser humano no es un compuesto de cuerpo y alma, sino una única realidad que se puede percibir bajo diversos aspectos, pero sin perder nunca su unidad.

Cuando el dogma habla de «en cuerpo y alma», no debemos entenderlo como lo material o biológico por una parte, y lo espiritual por otra. El hilemorfismo, mal entendido nos ha jugado un mala pasada. Los conceptos griegos de materia y forma, son ambos conceptos metafísicos. El dogma no pretende afirmar que el cuerpo biológico de María está en alguna parte, sino que todo el ser de María ha llegado a identificarse con Dios.

No podemos entender literalmente el dogma. Pensar que un ser físico, María, que se encuentra en un lugar, la tierra, es trasladado localmente a otro lugar, el cielo, no tiene ni pies ni cabeza. Hace unos años se le ocurrió decir al Papa Juan Pablo II que el cielo no era un lugar, sino un estado. Se armó un gran revuelo en los medios de comunicación, aunque nunca la doctrina oficial había dicho que el cielo está allá arriba. Pero me temo que la inmensa mayoría de los cristianos no ha aceptado la explicación, porque está demasiada arraigada la idea de un cielo como lugar a donde irán los buenos.

Cuando nos dicen que fue un privilegio, porque los demás justos serán llevados de la misma manera al cielo, pero después del juicio final, ¿de qué están hablando? Para los que han terminado el curso de esta vida, no hay tiempo. Todos los que han muerto están en la eternidad, que no es tiempo acumulado, sino un instante eterno. La materialización del más allá, como si fuera un trasunto del más acá, nos ha metido en un callejón sin salida; y parece que muchos se siguen encontrando muy a gusto en él. Del más allá no podemos saber nada. Lo único que podemos descartar es que sea prolongación de la vida de aquí abajo, de la que conocemos sus condicionantes.

No sé lo que pensó Pío XII al proclamar el dogma, pero yo lo entiendo como un intento de proponer que la salvación de María fue absoluta y total, es decir, que alcanzó su plenitud. Esa plenitud solo puede consistir en una unificación e identificación con Dios. Como en el caso de la ascensión, se trata de un cambio de estado. María ha terminado el ciclo de su proceso de maduración terreno y ha llegado a su plenitud. Pero no a base de añadidos externos, como puede ser: sentarla en un trono, coronarla, declararla reina, etc., sino por proceso interno de identificación con Dios. En esa identificación con Dios no cabe más. Ha llegado al límite de las posibilidades. Esa meta es la que nos espera a todos.

En lenguaje bíblico «cielos» significa el ámbito de lo divino, por tanto María está ya en «los cielos».

Que nadie piense que vamos contra el dogma de la Asunción. Lo que pretendemos es superar una manera de entenderlo que es ininteligible hoy. Es imposible meter las realidades trascendentes en conceptos humanos. Lo vamos a seguir intentando, pero al hacerlo debemos tener en cuenta la precariedad de los resultados. Los conceptos utilizados no podemos entenderlos en sentido estricto, por eso la manera de entenderlos será siempre acomodada al universo conceptual que en ese momento utilizamos.

El paradigma que nos permite interpretar la realidad en un momento determinado de la historia y de la cultura, no podemos elegirlo a capricho, viene dado por una infinidad de condicionantes que no tenemos más remedio que aceptar, si no queremos quedar aislados y sin posibilidad de entendernos con los demás. Es inútil pretender seguir usando en el ámbito religioso un universo conceptual ya superado. Lo único que conseguiremos será entrar en una esquizofrenia intelectual que puede engañarnos pero no satisfacernos.

Los cristianos tenemos todo el derecho de seguir utilizando a María como medio para acercarnos a la divinidad. No tiene importancia que al hacerlo, nos alejemos de la paisana de Nazaret que fue la madre de Jesús. Lo que importa es que la María mitificada nos ayude, de verdad, a entender mejor el mensaje de Jesús.

Desde el momento en que Jesús fue entendido como Hijo de Dios, hemos caído en la trampa de divinizarlo y alejarlo de nuestra humanidad. Esa separación ha llegado a ser tan abismal y lo ha alejado tanto de nosotros que ya no podemos encontrar en él el modelo de ser humano, aunque el único título que Jesús se dio a sí mismo fue el de «Hijo de hombre». Sin esa indispensable conexión con lo humano, lo colocamos de entrada en el ámbito de lo divino y no lo podemos percibir como uno de nosotros.

El principal objetivo de todo lo que se ha dicho de María, sería precisamente superar este escollo, y descubrir en ella la figura completamente humana que nos permita acercarnos a la divinidad descubriéndola en ella. Precisamente porque no existe el peligro de confundirla con Dios, podemos ensalzarla hasta el infinito y ver en ella reflejada toda la fuerza de la divinidad. De esta manera podemos entender que esa misma divinidad está también involucrada en nuestra propia existencia.

No debemos desmantelar toda la riqueza teológica que hemos volcado sobre María durante muchos siglos. Lo que debemos hacer es traducir al lenguaje de hoy todos esos conceptos que ya no son comprensibles para nuestra manera de entender el mundo. Si esta tarea la llevamos a cabo con humildad y coherencia, podemos descubrir un filón de posibilidades de comprensión de la figura de Jesús y de la verdadera encarnación.

Es verdad que el pueblo sencillo no se equivoca nunca. Pero los que interpretamos las convicciones de ese pueblo, sí podemos equivocarnos y darles un sentido que no tuvieron en su origen. Debemos estar mucho más atentos a lo que vive la Iglesia como pueblo de Dios, que a lo que nos dicen los teólogos o los especialistas de la religiosidad. Cuando se habla de la infalibilidad, hay que tener en cuenta que es siempre la expresión de un sentir de la comunidad, no de la ocurrencia de una persona por muy Papa que sea.

Que esta fiesta nos invite a mirar a María con nuevos ojos, para que sea un acicate que nos lleve a descubrir la cercanía de lo divino a todas y cada una de las criaturas. La meta de todo ser humano es la misma que alcanzó María y que hoy celebramos. Dios está haciendo cosas grandes en cada uno de nosotros, aunque vivimos sin enterarnos de ello.

Meditación-contemplación

El Magníficat es una excelente oración,

resumen de las aspiraciones de un pueblo,

que confía plenamente en Dios

y en la salvación que había prometido a los antepasados.

……………………..

Este cántico pone en boca de María estos sentimientos

y nos invita a desarrollarlos interiormente.

Teniendo en cuenta que las obras de Dios

nunca se manifiestan en fenómenos espectaculares.

……………………..

Su mejor obra la desplegó Dios en el seno de María,

solo porque ella fue capaz de decir «Fiat».

La seguirá desplegando en cada uno de nosotros,

en la medida que sepamos estar, como ella, disponibles.

…………………

Fray Marcos

 

Luces y sombras del viaje del Papa Francisco a Brasil

Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares
REDES CRISTIANAS

He seguido con interés el viaje del papa Francisco a Brasil. Y he valorado en él luces y sombras.

LUCES:
Como muchos otros creyentes e incluso no creyentes, me han parecido muy positivos muchos de sus gestos y muchas de sus palabras. Desde el detalle de llevar personalmente el maletín, hasta el circular sin papamóvil blindado, acercarse a saludar a la gente rompiendo el protocolo de seguridad o tener la rueda de prensa improvisada en el avión, sin límite de preguntas ni tiempo, la visita a un hospital de drogodependientes y a una de las favelas para estar cerca de los más desfavorecidos…y muchas de las cosas que ha dicho en sus discursos. Leer más

Kairós Palestina: “un grito de esperanza en ausencia de toda esperanza”

REDES CRISTIANAS

Cristianismo y justicia

“Nosotras/os, un grupo de palestinas y palestinos cristianos, después de haber rezado, reflexionado e intercambiado ideas, hacemos oír nuestro grito, que surge desde el sufrimiento de nuestro pueblo bajo la ocupación israelí; es un grito de esperanza en ausencia de toda esperanza, unido a nuestro ruego y nuestra fe en Dios que vela, en su Divina Providencia, sobre todos los habitantes de esta tierra. Movidos por el misterio del amor de Dios por todos y del de su presencia divina en la historia de los pueblos y, más particularmente, en esta nuestra tierra, queremos decir hoy nuestra palabra como cristianas/os y como palestinas/os; una palabra de fe, de esperanza y de amor”.

VER MÁS: blog.cristianismeijusticia.net/?p=9702&lang=es#more-9702

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Beatificaciones, canonizaciones y ejemplaridad

Román Díaz Ayala

Román agarra por los cuernos el toro de las canonizaciones que soltó en ATRIO José Mº Castillo. A ver quien más salta al ruedo.

Los procesos oficiales que se anuncian con el título del presente trabajo son una práctica habitual de la Iglesia Católica desde tiempos medievales. Existe una congregación para tales efectos que reunida en sesión, y tras el recuento de unos votos favorables, recibe la correspondiente autorización papal. La más reciente tuvo lugar el pasado seis de julio del presente año. El Papa Francisco recibe los resultados de un trabajo ya realizado y decide sancionándolo o rechazándolo, o tal vez posponiéndolo. Leer más

19. IGANDEA URTEAN ZEHAR, Gutxiengo baten zoria bizi-Vivir en minoría, José A. Pagola

Gutxiengo baten zoria bizi

José Antonio Pagola
Lukas 12, 32-48

Lukasek bere ebanjelioan hitz bereziak bildu ditu, Jesusek bere jarraitzaileei zuzenduak, guztiz amultsu eta samurrak. Sarritan, oharkabeki irakurri edo entzun ohi dira. Alabaina, gure parrokietan edo kristau-elkarteetan arretaz irakurriz gero, egun-egunekoak dira harrigarriki. Horixe da Jesusengandik entzun behar duguna fedea bizitzeko oso erosoa ez da aldi honetan.

«Ene artalde koxkorra». Egundoko txeraz begiratzen dio Jesusek jarraitzaileen talde txiki bati. Gutxi dira. Gutxiengo baten bokazioa dute. Ezin pentsatu dute gauza handiosetan. Honela imajinatzen ditu Jesusek beti: «legamia» pixka bat bezala, orean nahasia; «argi» txiki bat bezala, ilunpean; «gatz» eskutada bat bezala, biziari gustua emateko.

«Kristau-inperialismoa» mendetan bizi ondoren, Jesusen ikasleok gutxiengo baten zoria bizitzen ikasi beharra dugu. Gauza okerra da Eliza boteretsu eta indartsu bat amestea. Gauza engainagarria da mundutar boterearen bila ibiltzea edo gizartea dominatu nahi izatea. Ebanjelioa ezin ezarri da indarrez. Jesusen erara bizi direnek kutsatzen dute, bizitza gizakoiago eginez.

«Ez izan beldurrik». Jesusen kezka handia da. Ez ditu ikusi nahi bere jarraitzaileak beldurrak harrapaturik edota etsipenean lur jota. Ez dute galdu behar sekula konfiantza eta bakea. Gaur egun ere artalde koxkor bat gara, baina Jesusi oso atxikirik bizi gaitezke, gidatzen eta defendatzen gaituen artzaina da hura. Geure aldi hau bakean bizitzeko modua eman diezaguke hark.

«Zuen Aitari egoki iruditu zaio zuei erreinua ematea». Beste behin gogorarazi die hori Jesusek. Ez dute sentitu behar umezurtz direnik. Aita dute Jainkoa. Hark gomendatu die bere erreinuaren egitasmoa. Erregalu handia da. Geure elkarteetan denik eta gauzarik hoberena da: bizitza gizakoiago egiteko eginkizuna, historia bere behin betiko salbaziora bideratzeko esperantza.

«Saldu zeuen ondasunak eta egin limosna». Jesusen jarraitzaileek artalde koxkor bat dira, baina ezin izan dira sekula sekta bat, bere probetxu propioan hesitua. Ezin bizi dira inoren premiari ezikusiarena eginez. Atea zabal-zabalik duten elkarte izan behar dute. Beren ondasunak partekatuko dituzte laguntza- eta solidaritate-beharrean direnekin. Limosna egingo dute, hau da, «errukia» eskainiko. Hau da termino grekoaren jatorrizko esanahia.

Kristauek alditxo bat beharko dugu oraino, gutxiengo baten zoria bizi ahal izateko, gizarte sekular eta plural baten barnean. Baina bada atzeratu gabe egin dezakegun eta egin behar dugun zerbait: geure elkarteetan bizi dugun giroa aldatu eta ebanjelikoago bihurtu. Frantzisko aita santua bidea adierazten ari zaigu bere keinuen eta bere bizieraren bidez.

Jose Antonio Pagola

Vivir en minoría

José Antonio Pagola

Lucas 12, 32-48

Lucas ha recopilado en su evangelio unas palabras, llenas de afecto y cariño, dirigidas por Jesús a sus seguidores y seguidoras. Con frecuencia, suelen pasar desapercibidas. Sin embargo, leídas hoy con atención desde nuestras parroquias y comunidades cristianas, cobran una sorprendente actualidad. Es lo que necesitamos escuchar de Jesús en estos tiempos no fáciles para la fe.

Mi pequeño rebaño”. Jesús mira con ternura inmensa a su pequeño grupo de seguidores. Son pocos. Tienen vocación de minoría. No han de pensar en grandezas. Así los imagina Jesús siempre: como un poco de “levadura” oculto en la masa, una pequeña “luz” en medio de la oscuridad, un puñado de “sal” para poner sabor a la vida.

Después de siglos de “imperialismo cristiano”, los discípulos de Jesús hemos de aprender a vivir en minoría. Es un error añorar una Iglesia poderosa y fuerte. Es un engaño buscar poder mundano o pretender dominar la sociedad. El evangelio no se impone por la fuerza. Lo contagian quienes viven al estilo de Jesús haciendo la vida más humana.

No tengas miedo”. Es la gran preocupación de Jesús. No quiere ver a sus seguidores paralizados por el miedo ni hundidos en el desaliento. No han de perder nunca la confianza y la paz. También hoy somos un pequeño rebaño, pero podemos permanecer muy unidos a Jesús, el Pastor que nos guía y nos defiende. El nos puede hacer vivir estos tiempos con paz.

Vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino”. Jesús se lo recuerda una vez más. No han de sentirse huérfanos. Tienen a Dios como Padre. Él les ha confiado su proyecto del reino. Es su gran regalo. Lo mejor que tenemos en nuestras comunidades: la tarea de hacer la vida más humana y la esperanza de encaminar la historia hacia su salvación definitiva.

Vended vuestros bienes y dad limosna”. Los seguidores de Jesús son un pequeño rebaño, pero nunca han de ser una secta encerrada en sus propios intereses. No vivirán de espaldas a las necesidades de nadie. Será comunidades de puertas abiertas. Compartirán sus bienes con los que necesitan ayuda y solidaridad. Darán limosna, es decir “misericordia”. Este es el significado original del término griego.

Los cristianos necesitaremos todavía algún tiempo para aprender a vivir en minoría en medio de una sociedad secular y plural. Pero hay algo que podemos y debemos hacer sin esperar a nada: transformar el clima que se vive en nuestras comunidades y hacerlo más evangélico. El Papa Francisco nos está señalando el camino con sus gestos y su estilo de vida.

 

Hacer frente a tanto engaño

La tramoya

Blog de Juan Torres López
PUBLICO

Hace unas tres semanas, escribí un artículo demostrando que el ministro alemán de economía, Wolfgang Schäuble, mentía al utilizar a su antojo los argumentos para poder vender las propuestas políticas que le convienen (Las mentiras del ministro alemán). Mentía al afirmar que el alto nivel  de paro juvenil que había en España se debe a la falta de flexibilidad de nuestro mercado laboral. Mostré en el artículo que esa es una idea que contradice las evidencias empíricas y científicas de las que disponemos, que es un tópico fácilmente desmontable pero que se repite constantemente para justificar las medidas de flexibilización que, en realidad, no son sino simples recortes en los derechos laborales para que los propietarios del capital puedan obtener beneficios más elevados cómoda y fácilmente. Leer más