Jaume Pujol pide perdón por los errores de la Iglesia en la República, la Guerra civil y la dictadura

Los obispos catalanes se pronunciarán sobre el papel de la Iglesia en el franquismo. El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, pide perdón por los errores del pasado y confirma que los obispos de Catalunya estudiarán un pronunciamiento sobre el papel de la Iglesia durante el franquismo. Estas declaraciones las hizo el religioso al programa Signes dels Temps de TV3, que se emitirá mañana domingo a partir de las diez de la mañana, según cuenta Diari de Tarragona.

29º DOMINGO T.O., «JESÚS, CONTEMPLATIVO EN LA ACCIÓN», José E. Galarreta

José E. Galarreta

Lc 18, 1-8

Siguiendo también con la lectura continua de Lucas, encontramos hoy una Palabra de Jesús sobre la oración. Es muy interesante reflexionar sobre varios aspectos más bien técnicos de este pasaje.

En primer lugar, el género mismo de las parábolas. Jesús habla en parábolas. Y no es un capricho. Jesús sabe que nuestros conceptos y nuestras ideas se quedan cortos para abarcar a Dios. Por eso, no hace Teología, una construcción racional sistemática para hablar de Dios.

Hace comparaciones. Y las comparaciones tienen una ventaja y un peligro: la ventaja es que «nos ponen en buena dirección» para entender algo de Dios. El agua, la luz, el pastor, el padre… Dios no es agua ni luz ni pastor ni padre… pero pensando lo que son esas cosas para nosotros, entendemos bastante bien lo que es Dios para nosotros.

El peligro es que sacamos a veces consecuencias inapropiadas: por ejemplo en esta parábola se puede sacar la consecuencia de que «hay que cansar a Dios» para forzarle a hacernos caso. Y no es ése el mensaje. El mensaje es: «si hasta un juez malo atiende al que le pide, ¿cómo no os va a atender vuestro padre?».

Esto nos da la oportunidad de recordar que el mensaje de las parábolas, el mensaje de los evangelios e incluso el mensaje de la Biblia entera, es un único mensaje desarrollado en mil fragmentos que se complementan. Un sólo fragmento, aislado del contexto global, no es significativo. Es importante por tanto recordar el mensaje completo de Jesús sobre la oración, sin limitarnos a un solo pasaje.

Encontramos en los evangelios mensajes parecidos al texto de hoy:

«Si vuestro hijo os pide un pez, ¿le daréis una serpiente? O si os pide pan ¿le daréis una piedra? Pues si vosotros, con lo malos que sois, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre de los cielos?» (Mt. 7: 9-11)

En ellos se muestra que hay que orar, incluso en oración de petición: que es nuestra postura lógica de hijos ante un padre en quien confiamos.

Otros pasajes matizan y enfocan correctamente nuestra oración: Mateo, (6:7-8) se nos da un mensaje que parece contradecir al que leemos en la parábola de hoy:

«Cuando oréis, no seáis palabreros como los paganos, que piensan que a fuerza de palabras serán oídos. No los imitéis, pues vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de que se lo pidáis».

Estos mensajes parecen opuestos, pero no son más que complementarios. Lo vamos a desarrollar más ampliamente a continuación.

Lo que Jesús dice sobre la oración es complemento de lo que Jesús hace. Examinemos brevemente la oración de Jesús, norma y modelo de la nuestra.

«Una vez, estaba en un lugar orando. Cuando terminó, uno de los discípulos le pidió:

– Maestro, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos»

Y les contestó:

– » Cuando oréis, decid:

Padre, santificado sea tu nombre,

venga tu reino,

danos hoy el pan de mañana,

perdónanos nuestros pecados, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes sucumbir en la prueba.»

(LUCAS 11: 1-4 )

No podemos olvidar que la oración enseñada expresamente por Jesús es el Padre Nuestro.

Podríamos «traducir» el Padre Nuestro, personalizándolo un poco, así:

– PADRE: «Soy tu hijo, necesito decirte todo esto»
– SANTIFICADO SEA TU NOMBRE: «Lo que más me importa, lo que más deseo, lo mejor para todos»
– VENGA TU REINO : «Que venga a mí, ¡conviérteme!. Que venga a todos.»
– HÁGASE TU VOLUNTAD: «Ya sé que se hace, lo acepto, vivo fiándome de Ti.»
– DANOS HOY NUESTRO PAN: «Que no falte tu Palabra, tu Pan, tu Eucaristía. Que no me falte a mí, que no le falte a nadie»
– PERDONAMOS COMO NOS PERDONAS: «Me instalo en el mundo de la Familia: el Padre y los hermanos vivimos del perdón.»
– NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN: «No me dejes, llévame de la mano, que el mal es más fuerte que yo.»
– LÍBRANOS DEL MAL: «De lo que tú sabes que es mal, aunque a mí me parezca bien.»

En resumen, en las «peticiones» del Padre Nuestro no hay oración de petición, en el sentido que nosotros damos a esa expresión. Pedir el Reino, su Voluntad, el Perdón, el Pan, la Liberación del mal, es lo mismo que decir, una y otra vez, que aceptamos y deseamos el Reino. Es la realización de aquella frase de Jesús:

Buscad primero el Reino de Dios y su justicia: lo demás, os lo darán por añadidura.

Innumerables veces en los evangelios vemos a Jesús orando. Frecuentemente, Jesús se levantaba temprano y se iba al campo, a orar en soledad. Varias veces se dice que «se pasaba las noches casi enteras en oración».

Pero, a lo largo del día, cuando no está orando expresamente, «tiene levantado el corazón» hacia su Padre, le invoca antes de cada milagro, le da gracias constantemente, le ve en las cosas y en los sucesos. Vive en oración, es contemplativo en la acción.

Y en los peores momentos de su vida, se refugia en la oración, por ejemplo, en la oración del Huerto de Getsemaní, en la que no hace más que quejarse ante el Padre y aceptar su voluntad, y en la Cruz, en la que, en medio de la mayor oscuridad interior, se refugia en la oración vocal. Y muere gritando a su Padre, confiándose a Él.

De esto sacamos varias consecuencias importantes: que Jesús es un hombre, lleno del espíritu, pero un hombre. Y como paradigma de lo humano, de lo humano lleno del Espíritu, nos muestra la actitud básica del ser humano: estar en continua referencia a Dios.

Los humanos alimentamos nuestra fe en la oración. La oración es como respirar. Siempre respiramos, pero a veces nos damos cuenta, lo hacemos expresamente, intensamente, conscientemente. Así es el clima de Jesús: siempre está en las cosas de su Padre, siempre está con Él, y a veces, muchas veces, de una manera expresa: eso alimenta su vida, la vida del Espíritu se alimenta así. Es parte del espíritu de la parábola de hoy. Orad mucho, constantemente.

Jesús ora mucho y pide poco. Cuando pide, suele ser por los otros. Pero hay una vez en que pide, y desesperadamente: «Que pase de mí este cáliz». Y, esa vez, el cáliz no pasará. «Que no se haga mi voluntad sino la tuya». Y, naturalmente, se hizo SU voluntad, no la de Jesús.

Nosotros pedimos mucho y oramos poco. Confiamos en cansar a Dios para que al fin nos haga caso. Pero esto no funciona así: ya sabe nuestro Padre lo que necesitamos. Pero sabe también -y nosotros no- lo que nos conviene.

Cuando pedimos a Dios cosas desesperadamente hacemos bien, porque para eso somos hijos, para poder decirle a nuestro Padre todo. Dios también hace bien cuando nos da o no nos da: Él sí sabe lo que es bueno. Cuando pedimos y no recibimos, dudamos de Dios: ¿no oye, no es bueno…? Pero deberíamos dudar de nosotros: ¿pedimos cosas convenientes?

Generalmente pedimos milagros, pedimos que Dios altere para nosotros el curso normal de los acontecimientos, que intervenga, que me cure, que suceda lo que me interesa…

El mundo no funciona así. Dios no funciona así. Por supuesto que puede haber milagros: Dios puede hacer lo que quiera. Pero no lo suele hacer, ni tenemos por qué pedirlo.

El milagro es que aceptemos la vida y saquemos de ella, sea como sea, un medio de servir a Dios. Es la inversión de la fe: no usar a Dios para lo que me gusta, me conviene, me interesa. Usar la vida, me guste o no, me vaya bien o no, para servir a Dios.

LA FINALIDAD DE LA ORACIÓN ES ORAR

Solemos orar para conseguir algo, para pedir, para… La oración es su propio fin: estar con Dios, oír a Dios, sentir a Dios, agradecer a Dios, expresarse ante Dios. La oración es el clima normal de un creyente. Oramos porque creemos, porque nos sale de dentro, porque somos así, porque en la esencia de nuestro ser está Él.

Solemos decir que es difícil orar. No es cierto. Es sencillísimo: «levantar el corazón». Como la madre piensa en sus hijos aunque esté haciendo otra cosa. Como un profesional tiene un asunto en la cabeza y le está dando vueltas en el coche, al comer…. Lo tienen dentro, en cuanto no está su mente ocupada en otra cosa, vuelven a ello.

La dificultad no está en la oración, sino en nuestro nivel de fe.

MODOS DE ORAR

Recordemos maneras sencillas de orar.

Leer despacio, degustando. Desde la Sagrada Escritura hasta un libro de viajes. De todo se puede levantar el corazón a Dios. Desde cualquier pista se puede despegar.

Canturrear: muchas canciones, religiosas y no tanto, nos ayudan a levantar el corazón. Esto tiene la ventaja, además, de que vuelven a despertar los sentimientos que tuvimos alguna vez al oírlas o cantarlas. El salmo de hoy (ver al final) tiene una preciosa música. La cantaremos en la Eucaristía del domingo. Tararearla nos recordará lo que sentimos, nos volverá a traer La Palabra.

Recitar fórmulas, jaculatorias, frases, que nos han impresionado alguna vez. Alguna de las lecturas del domingo, frasecitas del evangelio, versos de salmos. Repetirlas muchas veces. Si es en voz alta, mejor, así lo decimos y lo volvemos a oír, y nos llega más adentro.

Quedarse mirando, lo que llamamos contemplar, sin pensar apenas. Que una imagen, vista o imaginada, se nos vaya metiendo dentro. Aquí lo importante es sentir. Podemos sentir gozo al ver colores, admiración al ver el mar, ternura al ver niños, compasión, exaltación, horror… Si estamos viviendo ante Dios, todo eso nos hará sentirle más. Si lo hacemos ante imágenes religiosas, cuadros, escenas, símbolos, es exactamente igual; pero sin pensar mucho, dejándose invadir delante de Dios.

Hablarle a Dios de los otros. Puedo andar por la calle y mirar a la gente, y pedirle a Dios por los que pasan. Así me daré cuenta de cuántos necesitan ayuda, muestran sufrimiento, preocupación, pobreza….

Distraerse ante Dios. «Me distraigo mucho e la oración». Pues cuéntaselo. Si te distraes, es que eso está muy presente en tu mente, te preocupa: piensa en eso delante de Dios, incluso fingiendo un diálogo, incluso hablándoselo en alta voz. Dios no está ausente de nuestras preocupaciones: hagámoslo presente. Cuéntaselo.

Y MIL OTRAS MANERAS QUE A TODOS, A CUALQUIERA, SE OS PUEDEN OCURRIR

LA EUCARISTÍA ES ORACIÓN

Solemos ir a la eucaristía de espectadores. De espectadores aburridos mientras el sacerdote recita fórmulas. De espectadores críticos en la homilía. Pues no: a la eucaristía vamos de actores, de celebrantes. El sacerdote preside: todos celebramos.

En la eucaristía escuchamos y respondemos, rezamos y cantamos, ofrecemos y compartimos… La eucaristía es, ante todo, una gran oración, un lugar de encuentro con Dios en la comunidad de creyentes, un lugar de encuentro con los hermanos creyentes que nos hacen presente a Dios.

Si yo no celebro, si no actúo, asistir a la eucaristía es como ver una película ya vista. Pasan cosas en la pantalla, pero yo estoy fuera. Es como una fiesta, un cumpleaños: si todos van «a ver qué pasa, a ver qué nos dan»… será una triste fiesta. Si todos van «a celebrar», «a felicitar», «a encontrarse con los amigos», «a que salga bien»… saldrá bien, y al salir seremos más amigos.

Vamos a la eucaristía a expresar la fe, a rezar, a renovarnos, a agradecer. La Palabra de la eucaristía puede alimentar nuestra oración de la semana.

José Enrique Galarreta

29. IGANDEA URTEAN ZEHAR, «USTERIK BAI ORAINO ZUZENTASUNEAN?-¿SEGUIMOS CREYENDO EN LA JUSTICIA?»

USTERIK BAI ORAINO ZUZENTASUNEAN?– ¿SEGUIMOS CREYENDO EN LA JUSTICIA?

Lukas 18, 1-8

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lukasek parabola labur bat dakarkigu; diosku Jesusek kontatu zuela, ikasleei adierazteko «beti egin behar zutela otoitz, gogogabetu gabe». Ebanjelariak oso gustukoa du gai hau, eta batzuetan ideia bera errepikatzen du. Jakina denez, gonbit bat bezala hartu izan da beti parabola hau, Jainkoari egiten diogun otoitzari eten gabe eutsi behar diogula esateko.

Alabaina, kontakizunaren edukiari eta Jesusek berak atera duen konklusioari erreparatzen badiegu, garbi dakusagu zuzentasun-egarria dela parabolaren giltza. Lautaraino errepikatzen da «zuzentasuna egin» esapidea. Otoitz-eredua baino gehiago, jende makalenaz abusatzen duen gizarte usteldu batean, kontakizuneko alargunak egiten duen borroka-eredua da, zuzentasunaren alde.

Parabola honetako lehen pertsonaia, epaile bat da: «ez da ez Jainkoaren beldur, ez gizon-emakumeen axola». Profetek behin eta berriz salatu izan duten ustelkeriaren hezurmamitze bistakoa da: boteretsuak ez dira Jainkoaren zuzentasunaren beldur eta ez dute errespetatzen pobreen duintasuna, ez eskubideak. Ez dira kasu bakanak. Israelen bizi duten zuzenbide-sistemaren ustelkeria salatzen dute profetek; baita patriarkatu-gizarte hartako egitura matxista ere.

Bigarren pertsonaia, babesik gabeko emakume alargun bat da, gizarte zuzengabe batean. Alde batetik, bera baino boteretsuago den «arerio» baten zapalketa jasaten ari da. Bestetik, bera eta bere sufrimena bost axola zaizkion epaile baten biktima da. Horrela bizi da milioika emakume aldi guztietan herririk gehienetan.

Parabolaren konklusioan, Jesus ez da mintzo otoitzaz. Beste ezer baino lehen, Jainkoaren zuzentasunan konfiantza izateko eskatzen du: «Ez ote die Jainkoak zuzentasuna egingo gau eta egun dei egiten dioten bere aukeratuei?» Aukeratu hauek ez dira «Elizako kideak», baizik herri guztietako pobreak, zuzentasuna eskatuz oihu egiten dutenak. Halakoena da Jainkoaren erreinua.

Ondoren, galdera bat dagi Jesusek, ikasleentzat erronka handia: «Gizonaren Semea etorriko denean, sinesmenik aurkitu ote du lurrean?» Ez du buruan Jesusek doktrina bati atxikitzea den fedea, baizik eta bizitzako jarduera arnasten duen fedea, haserre-eredua, aurre egite aktiboa eta adorea gizaki ustelei zuzentasuna eskatzeko.

Hau ote da ongizatearen gizarteko kristau aseen fedea eta otoitza? Segur aski, arrazoi du J.B. Metz-ek, hau salatzen duenean: kristau-espiritualitatean kanta gehiegi kantatzen dela eta haserre-oihu gutxiegi oihu egiten, konforme egote gehiegi eta gizatasun handiagoko mundu baten amets gutxiegi, kontsolamendu gehiegi eta zuzentasun-gose gutxiegi.

29 Tiempo ordinario (C) Lucas, 18, 1-8
¿SEGUIMOS CREYENDO EN LA JUSTICIA?
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
ECLESALIA, 16/10/13.- Lucas narra una breve parábola indicándonos que Jesús la contó para explicar a sus discípulos “cómo tenían que orar siempre sin desanimarse”. Este tema es muy querido al evangelista que, en varias ocasiones, repite la misma idea. Como es natural, la parábola ha sido leída casi siempre como una invitación a cuidar la perseverancia de nuestra oración a Dios.

Sin embargo, si observamos el contenido del relato y la conclusión del mismo Jesús, vemos que la clave de la parábola es la sed de justicia. Hasta cuatro veces se repite la expresión “hacer justicia”. Más que modelo de oración, la viuda del relato es ejemplo admirable de lucha por la justicia en medio de una sociedad corrupta que abusa de los más débiles.

El primer personaje de la parábola es un juez que “ni teme a Dios ni le importan los hombres”. Es la encarnación exacta de la corrupción que denuncian repetidamente los profetas: los poderosos no temen la justicia de Dios y no respetan la dignidad ni los derechos de los pobres. No son casos aislados. Los profetas denuncian la corrupción del sistema judicial en Israel y la estructura machista de aquella sociedad patriarcal.

El segundo personaje es una viuda indefensa en medio de una sociedad injusta. Por una parte, vive sufriendo los atropellos de un “adversario” más poderoso que ella. Por otra, es víctima de un juez al que no le importa en absoluto su persona ni su sufrimiento. Así viven millones de mujeres de todos los tiempos en la mayoría de los pueblos.

En la conclusión de la parábola, Jesús no habla de la oración. Antes que nada, pide confianza en la justicia de Dios: “¿No hará Dios justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?”. Estos elegidos no son “los miembros de la Iglesia” sino los pobres de todos los pueblos que claman pidiendo justicia. De ellos es el reino de Dios.

Luego, Jesús hace una pregunta que es todo un desafío para sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?”. No está pensando en la fe como adhesión doctrinal, sino en la fe que alienta la actuación de la viuda, modelo de indignación, resistencia activa y coraje para reclamar justicia a los corruptos.

¿Es esta la fe y la oración de los cristianos satisfechos de las sociedades del bienestar? Seguramente, tiene razón J. B. Metz cuando denuncia que en la espiritualidad cristiana hay demasiados cánticos y pocos gritos de indignación, demasiada complacencia y poca nostalgia de un mundo más humano, demasiado consuelo y poca hambre de justicia. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Es una tontería decir que el sistema de pensiones es insostenible”

Jorge Otero Público

REDES CRISTIANAS

Juan Torres, catedrático de Economía aplicada en Sevilla y colaborador de ‘Público’, desmonta en una conferencia celebrada en Madrid “las falacias” neoliberales sobre la viabilidad del sistema.
La reforma de las pensiones que prepara el Gobierno, con la que pretende quitar al sistema 33.000 millones de euros hasta el año 2022, y su decisión de subirlas sólo el 0,25% —una congelación encubierta— ha disparado el interés social por el futuro y la sostenibilidad de las pensiones. Leer más

LAS COMUNIDADES CRISTIANAS DE BASE

FE ADULTA

Las Comunidades Cristianas de Base arrancan del pueblo y son la base de la Iglesia. Nosotros decimos en Brasil que se trata de un nuevo modo de ser Iglesia: comunitario, fiel, uniendo la fe a la vida, con la Biblia en las manos del pueblo, con capacidad de diálogo, teniendo en cuenta el ecumenismo. Ahora el gran desafío es la convivencia en todos los campos: en la familia, en el vecindario, en el trabajo, en la comunidad eclesial. Leer más

«El ecumenismo es algo muy difícil en España, dada la postura de la Iglesia católica»

Manuel Sarrias, Secretario general de la Unión Evangélica, «El ecumenismo es algo muy difícil en España, dada la postura de la Iglesia Católica. La Iglesia católica, especialmente su jerarquía, nunca ha movido un dedo a favor de la libertad religiosa. Y es que, donde y cuando son minoría, las Iglesias totalitarias reclaman libertad para sí. Pero cuando y donde son mayoría, impiden que a la libertad les sean abiertas las puertas.» Vaya por delante que estas aseveraciones se expresan sin rencor, con respeto, con sentido y valoración puramente histórica, aunque con explicable y tangible dolor humano y divino.

El Papa Francisco y la despaganización del papado

Leonardo Boff, teólogo

Las innovaciones en los hábitos y en los discursos del Papa Francisco han abierto una crisis aguda en los grupos conservadores que seguían estrictamente las directrices de los dos Papas anteriores. Para ellos ha sido especialmente intolerable que el papa haya recibido en audiencia privada a uno de los iniciadores de la “condenada” Teología de la Liberación, el peruano Gustavo Gutiérrez.  Se sienten aturdidos ante la sinceridad del Papa, al reconocer errores en la Iglesia y en sí mismo, al denunciar el carrerismo de muchos prelados, calificando de “lepra” el espíritu cortesano y adulador de muchos en el poder, los llamados “vaticanocéntricos”.?Lo que realmente les escandaliza es la inversión que hace, al poner en primer lugar el amor, la misericordia, la ternura, el diálogo con la modernidad y la tolerancia con las personas, incluso con las divorciadas y homoafectivas, y solo después las doctrinas y disciplinas eclesiásticas. Leer más

Reflexiones urgentes hacia dentro de la Iglesia Católica

Michel Azcueta

Adital

Hablando con varios Obispos y con numerosos sacerdotes, coincidimos en que, entrados en el siglo XXI la Iglesia católica debe replantearse varios aspectos de su relación con la sociedad, haciéndolo con transparencia, con sinceridad y con valentía. Posiblemente, con dolor también y, a veces, con vergüenza y pidiendo perdón. Quizás lleguen momentos excepcionales para la historia moderna de la Iglesia Católica al igual que en otras épocas por el nivel de exigencias de la sociedad.

Pienso que en la Iglesia debemos reflexionar, de manera especial y urgente, sobre tres aspectos de su relación con la sociedad a nivel mundial: el poder, la cultura y el sexo, que son los temas tratados en las noticias de los últimos meses. Y, en mi opinión, hagámoslo por ese orden… Leer más

LA RENOVACIÓN QUE NECESITAMOS

FE ADULTA.- La comisión de ocho cardenales, que ha designado el papa Francisco, trabaja intensamente estos días para ofrecer a los cristianos un proyecto de renovación de la Iglesia. No sabemos lo que, en concreto, están preparando y, por tanto, lo que nos van a ofrecer. En cualquier caso, y habida cuenta de las muchas quejas que se oyen contra el clero en general, y más en concreto contra la Curia Vaticana, no sería una sorpresa que el proyecto de renovación que se nos están preparando se centrase principalmente en una depuración de los responsables de tantos casos de corrupción y de escándalo, de los que nos vamos enterando. Leer más

Trabajo decente

Editorial de “Noticias Obreras”- Octubre 2.013

El 7 de octubre se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Desde el año 1999, la Organización Internacional del Trabajo está impulsando este objetivo de lograr un trabajo decente como elemento fundamental para combatir el empobrecimiento y caminar hacia una sociedad decente, más justa y humana. El movimiento sindical internacional ha hecho de esta jornada un símbolo de la lucha contra el desempleo, la subocupación y la precariedad laboral. Este año el Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa realiza también una campaña de denuncia reclamando trabajo decente para todos. Leer más