Iglesia S.A. Dinero y poder de la multinacional vaticana en España

Un libro de Ángel Munárriz

Por J.M. Mariscal Cifuentes en Mundo Obrero ·

MUNDO OBRERO: En tu libro afirmas que la Iglesia católica tiene hoy más garantizado el caudal de dinero público que durante el franquismo ¿Cómo es posible?


ÁNGEL MUNÁRRIZ:
 La traducción al lenguaje democrático del Concordato del 53, es decir los acuerdos de enero del 79, legitiman a la Iglesia una continuidad en sus privilegios, por eso tiene más garantizado hoy el caudal que entonces. La letra de esos acuerdos ha pasado ya por el Tribunal Supremo y por el Constitucional, lo que ha ido solidificando la idea de que el Estado le debe dinero a la Iglesia para su sostenimiento; eso no estaba escrito en el 79 y ni mucho menos venía escrito en la Constitución.

Pero los acuerdos del 79 ni siquiera dicen que el Estado tenga la obligación de financiar la educación religiosa; la Constitución dice que los padres tienen el derecho de educar a sus hijos conforme a sus creencias, también que la educación obligatoria es gratuita. ¿Por qué no se considera garantizado ese derecho con una asignatura opcional de religión? ¿Por qué el desarrollo de ese derecho se convierte en la obligación del Estado de financiar toda una red privada? Es decir, la traducción de la letra de los acuerdos es mejor de lo que hubieran podido soñar incluso los firmantes de los acuerdos.

La ley de mecenazgo de 2002, que libera de todos los impuestos a la Iglesia Católica, va mucho más allá de lo que dicen los propios acuerdos. La sentencia del Constitucional que dice que es ilegal impedir la financiación pública de los colegios que segregan por sexo, va más allá de lo que se pudo calcular en su momento. Cuando se crea el sistema de conciertos en el 85, la forma en la que la democracia pone en práctica las ideas del 79 va más allá de cualquier previsión optimista de los jerarcas de la Iglesia durante la Transición.                  LEER MÁS…

Un Planeta sin futuro

La catástrofe climática está asegurada, queda prepararnos.

 Bernardo Pérez Andreo en Religión Digital

Hace apenas cinco años, el movimiento Fridays for future, impulsado por la joven estudiante sueca Greta Thunberg, me habría llenado de esperanza. Que sean, precisamente, los jóvenes, que por ley de vida heredarán la Tierra, los que se movilicen para tomar medidas que detengan la barbarie climática de nuestra civilización capitalista, hubiera sido un aliciente para mí. Durante muchos años dediqué mi labor docente a la concienciación juvenil ante el terrible problema de las consecuencias climáticas del modelo de desarrollo capitalista, depredador de recursos y despilfarrador de bienes, amén de las enormes injusticias que genera y la pobreza en la que sume a dos tercios de la población mundial. Pensaba entonces que la humanidad solo tenía puesta su esperanza en los jóvenes, aún dispuestos a ver la realidad del mundo tal y como es, sin pasar aún por el filtro de los intereses o de la ideología. El resto de la población está sumida en la modorra del consumo o en la lucha diaria para la subsistencia, sin posibilidad de cambio y sin fuerzas para transformar el desorden de este mundo. Lo creía con firmeza, porque las generaciones jóvenes siempre tienen que hacerse con el mundo y podemos, mediante la educación y la concienciación, conseguir que ese mundo lo transformen. 

Mis investigaciones sobre economía, historia y el sistema socioeconómico global, me llevaron a tener una visión muy clara del proceso de destrucción del hábitat planetario para la pervivencia del ser humano. Todo aquello se reflejó en varias publicaciones en revistas científicas y en libros. Impartí, e imparto, conferencias sobre esta situación; divulgué, y divulgo, los riesgos del modelo económico-social-ambiental, con la intención de llegar al mayor número posible de personas. Tengo constancia de que son miles quienes han seguido y siguen estas investigaciones y que tienen conciencia sobre el problema.  Leer más…

La Iglesia marginal

¿A dónde vamos por este camino?

La sociedad se “des-cristianiza” a una velocidad y hasta unos niveles que impresionan a quienes, por la edad y por los recuerdos de familia, tenemos la impresión de estar viviendo en una sociedad que, hace unas décadas, no podíamos imaginar

Si la Iglesia se ha situado en “lo marginal” de la vida y la sociedad, ¿pretendemos, desde fuera de la sociedad, influir en ella?

 José María Castillo en Religión Digital,

¿Qué presencia tiene la Iglesia en la ONU? ¿Qué influencia tiene en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas? ¿Tiene alguna capacidad de decisión en la Unión Europea, en Bruselas? ¿Es determinante la Iglesia en Ginebra? ¿Ha pintado algo la Conferencia Episcopal Española en la reciente campaña electoral que se ha debatido en España?

Por supuesto, habrá personas que, al leer estas preguntas, se van a partir de risa. Como habrá también quienes se van a crispar indignados por el solo hecho de que este tipo de cuestiones se escriban para que las difunda un blog de Religión Digital. Todo esto es posible. Y cualquier tipo de reacción resulta comprensible, cuando se toca el tema de la Iglesia y su presencia en los organismos internacionales, en los que se deciden cosas que hacen felices o desgraciados a miles y millones de ciudadanos.  Leer más...

Pazkoaldiko 5. igandea – 5º domingo de Pascua. José A. Pagola

C (Joan 13,31-33a.34-35)
Evangelio del 19 / May / 2019
por Coordinador – Mario González Jurado

ADISKIDETASUNA ELIZA BAITAN – AMISTAD DENTRO DE LA IGLESIA

Eraila izan bezperan, azken afaria ospatu du Jesusek bereekin. Ikasleen oinak garbitu berriak ditu. Judasek hartua du jada bere erabaki tragikoa, eta, Jesusen eskutik azken mokadua hartu ondoren, han doa bere lana burutzera. Ozenki esan du Jesusek guztiak sentitzen ari direna: «Ene semeok, denbora gutxi dut jada zuekin egoteko».

Samur mintzo zaie. Bere azken keinu eta hitzak bihotzean ezarriak gera dakizkien nahi du: «Agindu berri bat demaizuet: maita dezazuela elkar; nik zuek maitatu bezala, maitatu zuek ere elkar. Nire ikasle zaretela ezagutu dezaten seinalea zuek elkar maitatzea izango da». Hauxe da Jesusen testamentua.

«Agindu berri batez» mintzo da Jesus. Zertan da hor berritasuna? Lagun hurkoa maitatzeko agindua presente dago jada tradizio biblikoan. Hainbat filosofo greziar ere mintzo da filantropiaz eta gizaki guztiekiko maitasunaz. Jesusen maitatzeko era berezian dago berritasuna: «maita ezazue elkar niki maitatu zaituztedan bezala». Horrela joango da hedatzen, haren jarraitzaileen bidez, hark izan duen maitasun-era berezi hura.

Hau izan da ikasleek esperimentatu duten lehenengo gauza: adiskide bezala maitatu dituela: «Ez dizuet deitzen neskame-morroi… adiskide esan dizuet». Elizan, lau-lau, adiskide bezala maitatu behar dugu elkar. Eta adiskideen artean, parekotasuna, hurbiltasuna, elkar sostengatzea zaintzen dira. Inor ez besteen gainetik. Adiskiderik ez bere adiskideen jaun.

Horregatik, Jesusek errotik moztu du bere ikasleen handinahia, lehen postua zeinek izango eztabaidatu dutenean. Norberaren probetxurako protagonismoa bilatzeak eten egiten du adiskidetasuna, eten elkartasuna. Bere era berezia gogorarazi die Jesusek: «ez naiz etorri zerbitza nazaten, baizik zerbitzari izatera». Adiskideen artean inor ez oilar. Guztiek behar dute prest egon zerbitzari eta lankide izateko.

Alabaina, Jesusen jarraitzaileek bizi izandako adiskidetasun honek ez du eratzen elkarte hesitu bat. Alderantziz, beren artean bizi duten giro bihozkoi eta maitasunezkoak berak eragiten die premia dutenei harrera eta adiskidetasuna eskaintzera. Bekatariekin, jende baztertu eta mespretxatuarekin otorduak egiten erakutsi die Jesusek. Aurpegira bota izan die haurrak baztertu nahi izana. Jesusen elkartean ez dira oztopo txikiak, baizik handiak.

Behin batean, Hamabiei dei egin eta haien erdian haur bat ipini zuen; haurra estu besarkatu eta esan zien: «Nire izenean haur hau bezalako bat onartzen duenak, ni neu onartzen nau». Jesusek gogoko duen Elizan, txikiek, ahulek eta zaurigarriek izan behar dute guztien arreta- eta ardura-gune.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

5 Pascua – C (Jn 13,31-33.34-35)

Evangelio del 19 – May – 2019

por Coordinador – Mario González Jurado

AMISTAD DENTRO DE LA IGLESIA – ADISKIDETASUNA ELIZA BAITAN

Es la víspera de su ejecución. Jesús está celebrando la última cena con los suyos. Acaba de lavar los pies a sus discípulos. Judas ha tomado ya su trágica decisión, y después de tomar el último bocado de manos de Jesús, se ha marchado a hacer su trabajo. Jesús dice en voz alta lo que todos están sintiendo: «Hijos míos, ya no estaré con vosotros por mucho tiempo».

Les habla con ternura. Quiere que queden gravados en su corazón sus últimos gestos y palabras. «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que os conocerán todos que sois mis discípulos será que os amáis unos a otros». Este es el testamento de Jesús.

Jesús habla de un «mandamiento nuevo». ¿Dónde está la novedad? La consigna de amar al prójimo está ya presente en la tradición bíblica. También los filósofos griegos hablan de filantropía y de amor a todo ser humano. La novedad está en la forma de amar propia de Jesús: «amaos como yo os he amado». Así se irá difundiendo a través de sus seguidores su estilo de amar.

Lo primero que los discípulos han experimentado es que Jesús los ha amado como a amigos: «No os llamo siervos… a vosotros os he llamado amigos». En la Iglesia nos hemos de querer sencillamente como amigos y amigas. Y entre amigos se cuida la igualdad, la cercanía y el apoyo mutuo. Nadie está por encima de nadie. Ningún amigo es señor de sus amigos.

Por eso, Jesús corta de raíz las ambiciones de sus discípulos cuando los ve discutiendo por ser los primeros. La búsqueda de protagonismos interesados rompe la amistad y la comunión. Jesús les recuerda su estilo: «no he venido a ser servido sino a servir». Entre amigos nadie se ha de imponer. Todos han de estar dispuestos a servir y colaborar.

Esta amistad vivida por los seguidores de Jesús no genera una comunidad cerrada. Al contrario, el clima cordial y amable que se vive entre ellos los dispone a acoger a quienes necesitan acogida y amistad. Jesús les ha enseñado a comer con pecadores y con gentes excluidas y despreciadas. Les ha reñido por apartar a los niños. En la comunidad de Jesús no estorban los pequeños sino los grandes.

Un día, Jesús llamó a los doce, puso a un niño en medio de ellos, lo estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí». En la Iglesia querida por Jesús, los más pequeños, frágiles y vulnerables han de estar en el centro de la atención y los cuidados de todos.

José Antonio Pagola

 

DOMINGO 5º DE PASCUA (C) Fray Marcos


(He 14,21-26) Les contaron  cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.

(Ap 21,1-5) No habrá muerte ni luto ni llanto ni dolor. El primer mundo ha pasado.

(Jn 13,31-35)Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo…


Vida, Amor, Unidad forman una sola realidad. La religión ha complicado las cosas. En realidad es todo muy sencillo: descubrir la única Vida y vivirla.

El evangelio de hoy también está sacado de un discurso de Jesús en el evangelio de Jn; el último y más largo, después del lavatorio de los pies. Es un discurso que abarca cinco capítulos, y es una verdadera catequesis a la comunidad, que trata de resumir la más originales enseñanzas de Jesús. No se trata de un discurso de Jesús, sino de una cristología elaborada por aquella comunidad a través de muchos años de experiencia y convivencia cristianas. En el momento de la cena, los discípulos no hubieran entendido nada del discurso.

El mandamiento del amor sigue siendo tan nuevo que está aun sin estrenar. No se trata solo de algo muy importante; se trata de lo esencial. Sin amor, no hay cristiano. Nietzsche llegó a decir: «solo hubo un cristiano, y ese murió en la cruz»; precisamente porque nadie ha sido capaz de amar como él amó. Como decíamos el domingo pasado, solo el que hace suya la Vida de Dios, será capaz de desplegarla en sus relaciones con los demás. La manifestación de esa Vida, es el amor efectivo a todos los seres humanos.

La pregunta que debo hacerme hoy es: ¿Amo de verdad a los demás? ¿Es el amor mi distintivo como cristianos? No se trata de un amor teórico, sino del servicio concreto a todo aquel que me necesita. La última frase de la lectura de hoy se acerca más a la realidad si la formulamos al revés: La señal, por la que reconocerán que no sois discípulos míos, será que no os amáis los unos a los otros. Hemos insistido demasiado en lo accidental: el cumplimiento de normas, en la creencia en verdades y en la celebración de unos ritos.   

Seguimos presentando el amor como un precepto. Así enfocado, no puede funcionar. Amar es un acto de la voluntad, a quien solo mueve el bien. Esto es muy importante, porque si no descubro la razón de bien, la voluntad no puede ser motivada. Si me limito a cumplir un mandamiento, no tengo necesidad de descubrir la razón de bien en lo mandado, sino solo obedecer al que lo mandó. Aquí está el error. El que una cosa esté mandada, me tiene que llevar a descubrir por qué está mandada; me tiene que llevar a ver en ella, la razón de bien. Si no doy este paso, será para mí una programación sin consecuencias.

Ahora es glorificado el Hijo de hombre y Dios es Glorificado en él. Jesús ha lavado los pies a los discípulos y su muerte está decidida. ¿Dónde está la gloria? Allí donde se manifiesta el amor. Ese amor manifestado, es a la vez, la gloria de Dios y la gloria de Jesús. En el griego profano “doxa” significaba simplemente opinión, fama. El “kabod” hebreo que traducen por doxa los LXX, significaba por una parte, la trascendencia y la santidad de Dios que el hombre debe reconocer. Juan mantiene el sentido de “gloria” de Dios, que también atribuye al Hijo. Jesús en todas sus obras, manifiesta la “doxa” de Dios.

Lo original de Juan es que esa gloria no se manifiesta en los actos espectaculares de poder, sino en los actos que expresan el Amor-Dios. La gloria de Dios es el Amor manifestado. No se trata de  fama y honor. Tampoco se trata de majestad, esplendor o poder. La gloria de la que habla Jn no es algo externo; está en la misma esencia de la persona. Morir por los demás es la mayor gloria, porque es la mayor manifestación posible de amor. La gloria de Jesús no es consecuencia de su muerte, es la misma muerte por amor. Ni Dios ni Jesús después de morir, pueden recibir otra clase de gloria que amar como ellos aman.

Les llama “Hijitos” (teknia) diminutivo de (tekna). En castellana el cariño se expresa mejor con el posesivo “hijitos míos”. Esta expresión está justificada porque se trata de un momento íntimo y emocionante. Les anuncia su próxima muerte, por eso lo que sigue tiene carácter de testamento. Lo que Jesús pide a los suyos es un amor incondicional y a todos sin excepción. Todas las normas, todas las leyes tienen que orientarse a ese fin.

 Igual que yo os he amado. El “igual que yo” no es solo comparativo, sino originante. Debéis amaros porque yo os he amado, y tanto como yo os he amado. El Amor-Dios no se puede ver, pero se manifiesta en las obras. Es la seña de identidad del cristiano. Es el mandamiento nuevo, opuesto al antiguo, la Ley. Queda establecida la diferencia entre las dos Alianzas. La antigua basada en una relación jurídica de toma y da acá. En la nueva, lo único que importa es la actitud de servicio a los demás. No se trata de una ley, sino de una respuesta personal a lo que Dios es en nosotros. “Un amor que responde a su amor”.

Jesús no propone como primer mandamiento el amar a Dios, ni el amor a él mismo. Dios es don total y no pide nada a cambio. Ni él necesita nada de nosotros, ni nosotros le podemos dar nada. Dios es puro don. Se trata de descubrir en nosotros ese don incondicional de Dios, que a través nuestro debe llegar a todos. El amor a Dios sin entrega a los demás es pura farsa. El amor a los demás por Dios y no por ellos mismo, es una trampa que manifiesta egoísmo. El amar para que Dios me lo pague, no es más que una programación calculada. La exigencia de Jesús no es con relación a Dios, sino al hombre.

Jesús se presenta como “el Hijo de Hombre” (modelo de ser humano). Es la cumbre de las posibilidades humanas. Amar es la única manera de ser plenamente hombre. Él ha desarrollado hasta el límite la capacidad de amar, hasta amar como Dios ama. Jesús no propone un principio teórico, y después dice que vamos a cumplirlo todos. Jesús comienza por vivir el amor y después dice: ¡imitadme! El que le dé su adhesión quedará capacitado para ser hijo, para actuar como el Padre, para amar como Dios ama.

 En esto conocerán que sois discípulos míos. El amor que pide Jesús tiene que manifestarse en todos y cada uno de los aspectos de la existencia. La nueva comunidad no se caracterizará por doctrinas, ritos, o normas. El distintivo será el amor manifestado. La base y fundamento de la nueva comunidad será la vivencia, no la programación. Jesús no funda un club cuyos miembros tienen que ajustarse a unos estatutos, sino una comunidad que experimenta a Dios como Padre y cada miembro lo imita, haciéndose hijo y hermano.

“Que os améis unos a otros”, se ha entendido a veces como un amor a los nuestros. Algunas formulaciones del NT, pueden dar pie a esta interpretación. No, desde cada comunidad cristiana, el amor tiene que llegar a todos. No se trata de amar a los que son amables (dignos de ser amados), sino de estar al servicio de todos como si fueran yo mismo. Si dejo de amar a una sola persona, mi amor evangélico es cero. No se trata de una amor humano más. Se trata de entrar en la dinámica del amor-Dios. Esto es imposible, si primero no experimentamos ese AMOR. ¡Ojo! esta verdad es demoledora.

Después de todo lo comentado en esta pascua, podemos hacer un resumen. La Vida, que se manifestó en Jesús, es el mismo Dios-Vida que se le había entregado absolutamente. Ese Dios-Vida, que también se da a cada uno de nosotros, nos lleva a la unidad con Él, con Jesús y con todos los hombres. Esa identificación absoluta, que se puede vivir, pero que no se puede ver, se manifiesta en la entrega y la preocupación por los demás, es decir, en el amor. El amor evangélico, no es más que la manifestación de la unidad vivida.

Meditación

Amor es la única respuesta posible al Amor, que es Dios.

Como ser humano, Jesús experimentó ese AMOR.

Toda su vida es consecuencia y manifestación de esta vivencia personal.

También para nosotros es ese el único camino.

Sin esa experiencia de que Dios es AMOR en mí,

el mensaje evangélico se quedará fuera de mi propio ser.

Domingo 19 de mayo de 2019 – 5º de Pascua. Koinonía


Hechos 14,21b-27:
 Contaron lo que Dios había hecho
Salmo 144:
 Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi Rey
Apocalipsis 21,1-5a:
 Dios enjugará sus lágrimas
Juan 13,31-33a.34-35:
 Ámense unos a otros

Hechos de los apóstoles 14, 21b-27

Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos

En aquellos días, Pablo y Bernabé volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios.

En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir.

Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.

Salmo responsorial: 144

Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey.

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R.

Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R,

Apocalipsis 21, 1-5a

Dios enjugará las lágrimas de sus ojos

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz potente que decía desde el trono: «Ésta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.» Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Todo lo hago nuevo.»

Juan 13, 31-33a. 34-35

Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.

Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros.

Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.»

COMENTARIO LITÚRGICO:

El libro de los Hechos nos sigue presentado el éxito misionero de Pablo y Bernabé entre los gentiles, pues “Dios les había abierto la puerta a los no judíos para que también ellos pudieran creer” (v.27). Sus desvelos misioneros serían fuente de esa propagación del Evangelio que, extendiéndose a lo ancho del mundo “gentil”, llegaría hasta nosotros.

Por su parte Juan, el vidente de Patmos, alienta nuestra esperanza con su magnífica visión de “un cielo nuevo y una tierra nueva”, como la gran meta de nuestros esfuerzos por transformar las realidades de muerte que nos rodean y redimir al mundo con la fuerza vital arrolladora del Resucitado. Una nueva realidad de justicia, paz y amor fraterno habrá de traer “la nueva Jerusalén que descendía del cielo enviada por Dios y engalanada como una novia”. Es la esperanza maravillosa que podemos enarbolar frente a los catastrofistas que nos amenazan con una destrucción inexorable del mundo, sobre la base de supuestas profecías que en nada se condicen con las promesas de la Nueva Alianza que Cristo ha sellado con su pasión y su triunfo sobre la muerte. “Esta es la morada de Dios con los hombres –señala un entusiasmado Juan-; acampará entre ellos. Serán su pueblo, y Dios estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado. El que estaba sentado sobre el trono dijo: Ahora hago el universo nuevo”.

El evangelio nos presenta unos cuantos versículos del gran discurso de despedida de Jesús en la noche de la Cena, donde el Maestro entrega su testamento espiritual a los discípulos: el gran mandato del amor como signo visible de la adhesión de sus discípulos a él y de la vivencia real y afectiva de la fraternidad. El mundo podrá identificar de qué comunidad se trata si los discípulos guardan entre sí este mandato del amor. Jesús rescata la Ley, pero le pone como medio de cumplimiento el amor; quien ama demuestra que está cumpliendo con los demás preceptos de la Ley. Es posible que en la comunidad primitiva se hubiera discutido cuál debía ser su distintivo propio e inequívoco. Para eso apelan a las palabras mismas de Jesús. En un mundo cargado de egoísmo, de envidias, rencores y odios, la comunidad está llamada a dar testimonio de otra realidad completamente nueva y distinta: el testimonio del amor.

Una de las principales causas por las que tantos cristianos abandonan la Iglesia radica justamente en la falta de un testimonio mucho más abierto y decidido respecto al amor. Con mucha frecuencia nuestras comunidades son verdaderos campos de batalla donde nos enfrentamos unos contra otros; donde no reconocemos en el otro la imagen de Dios. Y eso afecta la fe y la buena voluntad de muchos creyentes. Por cierto, no se trata de que nuestras comunidades y agrupaciones sean totalmente ajenas al conflicto, no; el conflicto es necesario en cierta medida, porque a partir de él se puede crear un ambiente de discernimiento, de acrisolamiento de la fe y de las convicciones más profundas respecto al Evangelio; en el conflicto –llevado en términos de respeto y amor cristiano mutuo– aprendemos justamente el valor de la tolerancia, del respeto a la diversidad, y el mejoramiento de nuestra manera de entender y practicar el amor. Del conflicto así entendido -inevitable donde hay más de una persona-, es posible hacer el espacio para construir y crecer. Para ello hacen falta la fe, la apertura al cambio y, sobre todo, la disposición de ser llenados por la fuerza viva de Jesús. Sólo en esa medida nuestra vida humana y cristiana va adquiriendo cada vez mayor sentido y va convirtiéndose en testimonio auténtico de evangelización.

El evangelio de hoy no está recogido en la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil, pero en su lugar podría escucharse, por ejemplo, el episodio del lavatorio de los pies, que es su contexto histórico; está en el capítulo 110 de la serie, que puede ser tomado del portal radialistas.net/11o-la-cena-de-pascua/

 

Primero de Mayo 2019: Primero las personas

Redacción de Atrio, 01-mayo-2019

Unos días después de la elecciones generales, este 1º de Mayo adquiere un especial valor programático. En El País Pablo Iglesias fija con seriedad y profundidad (no con ocurrencias frívolas como en 2016) su posición sobre la necesidad de que el PSOE haga un gobierno de coalición para asegurar su carácter de izquierdas. Y los Sindicatos marcan hoy el contenido de ese programa a favor de las personas concretos. Es extenso este documento, pero, como siempre, preferimos publicarlo in extenso en vez de una síntesis, presente al lector en titulares y resaltados o en otros medios. Y seguiremos los acontecimientos de Venezuela a través de las dos televisiones antagónicas, con sus enlaces actualizados en la entrada anterior de abajo. AD.

Primero las personas

        En este 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo, CCOO y UGT llamamos a la movilización de las trabajadoras y los trabajadores a llenar las calles para convertir este día en una jornada de reivindicación social y de defensa de los derechos de las trabajadoras y trabajadores, para luchar contra la precariedad y las desigualdades instaladas en nuestra sociedad, a favor del empleo de calidad, y para decir al gobierno que salga de las urnas que se aborde con urgencia la agenda social.  LEER MÁS…

Pazko igandea – Domingo de Resurrección. José A. Pagola

C (Jn 20,1-9)
Evangelio del 21 / Abr / 2019

por Coordinador – Mario González Jurado

BERPIZTUAREKIN TOPO EGIN – ENCONTRARNOS CON EL RESUCITADO

Joan ebanjelariaren kontakizunak dioenez, Maria Magdalena da hilobira joan den lehenengo pertsona. Artean ilun zela. Eta, atsekabez, hutsik dagoela ikusi du. Jesusen falta sentitu du. Bera ulertu eta sendatu zuen Maisua. Berak azkeneraino leial jarraitu zion Profeta. Nori jarraitu behar dio orain? Kezka hori agertu die ikasleei: «Eraman egin dute Jauna hilobitik eta ez dakigu non ezarri duten».

Mariaren hitz hauek adieraz lezakete hainbat kristauk gaur egun bizi duen esperientzia: Zer egin dugu Jesus berpiztuaz? Nork eraman du? Non ezarri dugu? Sinesten dugun Jaun hori, biziaz betea den Kristo al da ala oroitzapena bihotzean pixkana itzaliz doakigun Kristo?

Oker bat da, irmoago sinetsi ahal izateko «frogen» bila ibiltzea. Ez da aski Elizaren irakaspenetara jotzea. Alferrik da teologoen maisu-lanetan miatzen ibiltzea. Berpiztuarekin topo egin ahal izateko, ororen aurretik, barne-ibilbide bat egin beharra dugu. Geure barnean aurkitu ezean, ez dugu aurkituko inon ere.

Joan ebanjelariak, pixka bat geroxeago, honela deskribatzen du Maria: batetik bestera korrika informazio bila. Eta, Jesus ikusi duenean, oinazeak eta malkoek itsuturik, ezin antzeman izan dio. Uste izan du baratzeko arduraduna dela ikusi duen hura. Jesusek galdera bakarra egin dio: «Andrea, zergatik ari zara negarrez?, noren bila zabiltza?».

Agian, gu geure ere horren antzeko galdera egin beharrean gara. Zergatik da gure fedea, batzuetan, hain leloa? Zer da, gure artean, poz-falta horren hondo-hondoko arrazoia? Zeren bila gabiltza kristauak gaur egun? Zer amesten dugu? Jesusen bila al gabiltza, geure elkarteetan biziaz betea sentitu nahi genukeena?

Gaurko kontakizun honen arabera, hizketan ari da Jesus Mariarekin, baina honek ez daki Jesus dela. Hala, dei egin dio Jesusek bere izenaz, Galilean ibiltzen zirenean bere ahotsean agertu ohi zuen samurtasun bera azalduz: «Maria!». Honek kolpean erantzun dio: «Rabbuni, Maisu».

Mariak berpiztuarekin topo, Jesusek berari dei egiten diola sentitu duenean egin du topo. Horixe da kontua. Orduan agertzen zaigu Jesus biziaz beterik: geure izenaz dei egiten digula sentitu eta egiten digun gonbitari kasu egiten diogunean. Orduan da hazten gure fedea.

Kristoganako geure fedea ez dugu biziberrituko kanpotik bakarrik elikatu nahi badugu. Ez dugu harekin topo egingo, harekin berarekin harreman biziak izaten saiatu gabe. Ebanjelioen bidez ezagutu eta nork bere bihotz barnean bilatutako Jesusekiko maitasunak eraman gaitzake, beste ezerk baino hobeto, Berpiztuarekin topo egitera.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Domingo de Resurrección – C (Jn 20,1-9)

Evangelio del 21 / Abr / 2019
por Coordinador – Mario González Jurado

ENCONTRARNOS CON EL RESUCITADO – PAZKO IGANDEA

Según el relato de Juan, María de Magdala es la primera que va al sepulcro, cuando todavía está oscuro, y descubre desconsolada que está vacío. Le falta Jesús. El Maestro que la había comprendido y curado. El Profeta al que había seguido fielmente hasta el final. ¿A quién seguirá ahora? Así se lamenta ante los discípulos: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Estas palabras de María podrían expresar la experiencia que viven hoy no pocos cristianos: ¿Qué hemos hecho de Jesús resucitado? ¿Quién se lo ha llevado? ¿Dónde lo hemos puesto? El Señor en quien creemos, ¿es un Cristo lleno de vida o un Cristo cuyo recuerdo se va apagando poco a poco en los corazones?

Es un error que busquemos «pruebas» para creer con más firmeza. No basta acudir al magisterio de la Iglesia. Es inútil indagar en las exposiciones de los teólogos. Para encontrarnos con el Resucitado, hemos de hacer ante todo un recorrido interior. Si no lo encontramos dentro de nosotros, no lo encontraremos en ninguna parte.

Juan describe, un poco más tarde, a María corriendo de una parte a otra para buscar alguna información. Pero cuando ve a Jesús, cegada por el dolor y las lágrimas, no logra reconocerlo. Piensa que es el encargado del huerto. Jesús solo le hace una pregunta: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?».

Tal vez hemos de preguntarnos también nosotros algo semejante. ¿Por qué nuestra fe es a veces tan triste? ¿Cuál es la causa última de esa falta de alegría entre nosotros? ¿Qué buscamos los cristianos de hoy? ¿Qué añoramos? ¿Andamos buscando a un Jesús al que necesitamos sentir lleno de vida en nuestras comunidades?

Según el relato, Jesús está hablando con María, pero ella no sabe que es Jesús. Es entonces cuando Jesús la llama por su nombre, con la misma ternura que ponía en su voz cuando caminaban por Galilea: «¡María!». Ella se vuelve rápida: «Rabbuní, Maestro».

María se encuentra con el Resucitado cuando se siente llamada personalmente por él. Es así. Jesús se nos revela lleno de vida, cuando nos sentimos llamados por nuestro propio nombre y escuchamos la invitación que nos hace a cada uno. Es entonces cuando nuestra fe crece.

No reavivaremos nuestra fe en Cristo resucitado alimentándolo solo desde fuera. No nos encontraremos con él, si no buscamos el contacto interior con su persona. Es el amor a Jesús conocido por los evangelios y buscado personalmente en el fondo de nuestro corazón, el que mejor puede conducirnos al encuentro con el Resucitado.

José Antonio Pagola

 

Otra lectura de la Semana Santa

José Sánchez Luque en Fe adulta

A Jesús de Nazaret lo hemos cubierto con títulos de gloria tan aparatosos que casi lo hemos sepultado de nuevo. Quizá lo hemos condenado al honor de los altares. Al canonizar al carpintero de Galilea hasta la más última potencia, al hacerlo subir a lo más alto de los cielos, de coronarlo rey de reyes y señor de los señores, al hacerlo Hijo de Dios y segunda Persona de la Santísima Trinidad… casi hemos logrado silenciar por completo al Jesús de los pobres, de las muchedumbres hambrientas, de los marginados, al Jesús rodeado de malas compañías y de pecadores. La misma Iglesia y la teología católica han olvidado algo crucial: en Jesús, Dios se hace hombre, pero hombre pobre. Nace en un establo, no tiene donde reclinar la cabeza y muere desnudo en una cruz, el suplicio de los últimos, de los más pobres de aquella sociedad. No lo olvidemos: Dios se hace hombre pobre. Ya lo dijo el filósofo alemán: casi siempre el adjetivo es más relevante que el sustantivo.

¿No habremos enterrado al Jesús anticonformista, al que opta por la pobreza, al profeta contracultural, al antisistema, al que no se somete a la autoridad religiosa de Israel ni a los dictados del imperio romano? ¿No nos habremos olvidado del Jesús muy humilde pero desobediente, rebelde y aún provocador, del Jesús libre y liberador, del que, al rodearse de mujeres y de personas marginadas, es criticado por la sociedad híper machista y puritana de su tiempo? Ese Jesús concreto y real, tal como nos lo pintan los evangelios, queda en la mente de muchos eclipsado por el Jesús de los catecismos, del gran poder y de la gloria.      Leer más

Arde Notre Dame

Faustino Vilabrille en Fe Adulta

Para Dios vale infinitamente más un niño que todas las catedrales del mundo juntas

La primera noticia personal que recibí del incendio de la Catedral de París fue el WhatsApp de un amigo que decía: “La Catedral de París en llamas en Semana Santa, ¿será un signo?”

Mi respuesta fue esta: “Cuando los discípulos reclamaron la atención de Jesús sobre la grandeza del templo de Jerusalén, Él contestó: ‘no quedará piedra sobre piedra’. El verdadero templo de Dios son los seres humanos. Al final no se nos va a preguntar por ningún templo, ninguna catedral, ninguna basílica, solo por los seres humanos: ‘tuve hambre, tuve sed… Mateo 25,31-46. San Pablo dice:  ‘el templo vivo de Dios donde Él habita son los seres humanos”. (Ver 1ª Corintios 3,16-17).

La primera cita la recogen tres Evangelistas, signo de su autenticidad. Marcos la narra así en 13,1-2: “Al salir del templo, uno de sus discípulos le dice: “Maestro, mira qué piedras, y qué construcciones”. Jesús le contestó: “¿Ves esas grandiosas construcciones? No quedará piedra sobre piedra que no sea derruida”.

Jesús no vino a enseñarnos a  construir iglesias, ni catedrales, ni basílicas. Vino a enseñarnos a:

  • a amarnos unos a otros,
  • a sentir hambre y sed de justicia,
  • a dar de comer al hambriento,
  • a dar de beber al sediento,
  • a vestir al desnudo,
  • a acoger al forastero (inmigrante),
  • a atender al enfermo,
  • a visitarlo en la cárcel.    Leer más