Los avances tecnológicos y el futuro de la humanidad

Tenemos en ATRIO los ojos abiertos al desarrollo de las tecnologías de la comunicación y su impacto en la democracia y en la capacidad de libertad de los humanos. Ayer asistí a una conferencia de Juan Luis Cebrián en la Fundación ETNOR. Pero me ha interesado más una entrevista que mantuvo ayer el País con  Ricardo de Querol un viejo gurú de cuando empezaba la digitalización, Nicholas Negroponte, que hoy hablará en Cruce de Caminos de Madrid. «El 5G no será rompedor. Es la fusión nuclear lo que cambiará el mundo».           Leer más (Atrio)

Corporis mysterium. Desconcierto teológico

Frente a la celebración del Corpus esta semana, abordo el tema con inmensas precauciones, sabedor de que puedo incomodar, encabritar y hasta escandalizar a muchos. Pero al cirujano no le debe paralizar el hecho de tener que echar mano del bisturí, sobre todo cuando la vida está en juego. Tal es el caso o algo parecido. ¡Con lo bonito que sería dejar que las cosas fluyan mansamente y que te lleve la suave corriente! Eucaristía escorada:Diré groso modo, como base, que en el siglo XIII se produce un gran revuelo al abordar el tema de la “presencia real” de Cristo en la Eucaristía..,       Leer más (Ramón Hernández)

Complejidad del mundo de los pobres

Gustavo Gutiérrez 

La teología de la liberación ha procurado desde el comienzo no reducir la pobreza al aspecto económico, por importante que éste sea. Así, se describió al pobre como el «insignificante», como aquél que es considerado como un «no-persona», a quien, de hecho, no se le reconocen sus derechos como ser humano. Los Situación y tareas de la teología…Los pobres son personas sin peso social, que cuentan poco en la sociedad y en la Iglesia. Es así como son vistos, o más bien no vistos.

Pues, como excluidos, resultan invisibles en el mundo actual. Los motivos son diversos: por supuesto los de orden económico, pero además el color de la piel, ser mujer, pertenecer a una cultura despreciada o apreciada sólo por su exotismo, que viene a ser lo mismo. Al hablar, desde decenios, de los «derechos de los pobres» nos referíamos a todas esas dimensiones de la pobreza.

Una segunda perspectiva, presente también desde los comienzos, fue la de ver al pobre como «el otro» de una sociedad que se construye contra sus derechos más elementales, ajena a sus valores. Así resulta que la historia leída desde ese «otro», por ej. a partir de la mujer, se convierte en otra historia. Pero ese re-leer la historia se convertiría en pura especulación si no incluyese el re-hacerla.   Leer más...

El Mundo desbocado

José Mª Castillo

Cuando cada día vemos los telediarios, que nos ofrecen las distintas cadenas de TV, la impresión inevitable, que tenemos muchos de los televidentes, es que vivimos en un mundo desbocado. Es decir, el mundo se nos ha ido de las manos. Y no podemos controlarlo. Por la sencilla razón de que cada día dependemos más y más de la tecnología.

Pero lo tecnología está controlada, dirigida y al servicio de los intereses del capital. Lo cual quiere decir que estamos en manos de lo que conviene a un número reducido de magnates a quienes importa muy poco el inmenso sufrimiento de millones de seres humanos. Y además, se trata del pequeño grupo de los más poderosos, que gestionan la economía, la política y el derecho como a ellos les conviene y a costa de millones de esclavos, de sumisos y de seres humanos abandonados a su suerte, sin otras posibilidades y, por supuesto, sin futuro. 

Así las cosas, no cabe contar con una solución que pueda brotar del sistema desbocado en que vivimos. Porque el sistema es el primer interesado en que esto no tenga otra solución.     Leer más…

 

CORPUS CRISTI (C) Comentario de Fray Marcos

(Gn 14,18-20) En aquellos días, Melquisedec, rey de Salem, ofreció pan y vino…

(Cor 11,23-26) Cada vez que comáis y bebáis, proclamáis la “muerte” del Señor.

(Lc 9,11-17) Comieron todos y se saciaron y cogieron las sobras: doce cestos.

 Es más cómodo adorar a Jesús que imitarle en la entrega. Celebrar la eucaristía es recordar lo que fue Jesús para serlo nosotros.

Es muy difícil no caer en la tentación de decir sobre la eucaristía lo políticamente correcto y dispensarnos de un verdadero análisis del sacramento más importante de nuestra fe. Son tantos los aspectos que habría que analizar, y tantas las desviaciones que hay que corregir, que solo el tener que planteármelo, me asusta. Hemos tergiversado hasta tal punto el mensaje original del evangelio, que lo hemos convertido en algo totalmente ineficaz para llevarnos a una vida espiritual. Para recuperar el sacramento debemos volver a la tradición.

Lo último que se le hubiera ocurrido a Jesús, es pedir que los demás seres humanos se pusieran de rodillas ante él. Él sí se arrodilló ante sus discípulos para lavarles los pies; y la terminar esa tarea de esclavos, les dijo: “vosotros me llamáis el Maestro y el Señor. Pues si yo, el Maestro y el Señor os he lavado los pies, vosotros tenéis que hacer los mismo”. Esa lección nunca nos ha interesado. Es más cómodo convertirle en objeto de adoración que imitarle en el servicio y la disponibilidad para con todos los hombres.

Hemos convertido la eucaristía en un rito cultual. En la mayoría de los casos no es más que una pesada obligación que, si pudiéramos, nos quitaríamos de encima. Se ha convertido en una ceremonia rutinaria, carente de convicción y compromiso. La eucaristía fue para las primeras comunidades el acto más subversivo imaginable. Los cristianos que la celebraban se sentían comprometidos a vivir lo que el sacramento significaba, conscientes de que recordaban lo que Jesús había sido y comprometiéndose a vivir como él vivió.

El problema de este sacramento, es que se ha desorbitado la importancia de aspectos secundarios (sacrificio, presencia, adoración) y se ha olvidado totalmente su esencia, que es su aspecto sacramental. Con la palabreja “transustanciación” no decimos nada, porque la “sustancia” aristotélica es solo un concepto que no tiene correspondencia alguna en la realidad física. La eucaristía es un sacramento. Los sacramentos ni son ritos mágicos ni son milagros. Los sacramentos son la unión de un signo con una realidad significada.

 Lo que es un signo lo sabemos muy bien, porque toda la capacidad de comunicación, que los seres humanos hemos desplegado, se realiza a través de signos. Todas las formas de lenguaje no son más que una intrincada maraña de signos. Con esta estratagema hacemos presentes mentalmente las realidades que no están al alcance de nuestros sentidos. Ahora bien, todos los sonidos, todos los gestos, todos los grafismos, que sirven para comunicarnos, son convencionales, no se pueden inventar a capricho. Si me invento un signo que no dice nada a los demás, será solo un garabato.

 El primer signo es el Pan partido y preparado para ser comido, es el signos de lo que fue Jesús toda su vida. La clave del signo no está en el pan como cosa, sino en el hecho de que está partido. El pan se parte para comerlo, es decir, el signo está en la disponibilidad de poder ser comido. Jesús estuvo siempre preparado para que todo el que se acercara a él pudiera hacer suyo todo lo que él era. Se dejó partir, se dejó comer, se dejó asimilar; aunque esa actitud tuvo como consecuencia que fuera aniquilado por los jefes de su religión. La posibilidad de morir por ser como era, fue asumida con la mayor naturalidad.

El segundo signo es la sangre derramada. Es muy importante tomar conciencia de que para los judíos, la sangre era la vida misma. Si no tenemos esto en cuenta, se pierde el significado. Tenían prohibido tomar la sangre de los  animales, porque como era la vida, pertenecía solo a Dios. La sangre está haciendo alusión a la vida de Jesús que estuvo siempre a disposición de los demás. No es la muerte la que nos salva, sino su vida humana que estuvo siempre disponible para todo el que lo necesitaba. El valor sacrificial que se le ha dado al sacramente no pertenece a lo esencial y nos despista de su verdadero valor.

 La realidad significada es una realidad trascendente, que está fuera del alcance de los sentidos. Si queremos hacerla presente, tenemos que utilizar los signo. Por eso tenemos necesidad de los sacramentos. Dios no los necesita, pero nosotros sí, porque no tenemos otra manera de acceder a esas realidades. Esas realidades son eternas y no se pueden ni crear ni destruir; ni traer ni llevar; ni poner ni quitar. Están siempre ahí. En lo que fue Jesús durante su vida, podemos descubrir esa realidad, la presencia de Dios como don.

El principal objetivo de este sacramento, es tomar conciencia de la presencia divina en nosotros. Pero esa toma de conciencia tiene que llevarnos a vivir esa misma realidad como la vivió Jesús. Toda celebración que no alcance, aunque sea mínimamente, este objetivo, se convierte en completamente inútil. Celebra la eucaristía pensando que me añadirá algo automáticamente, sin exigirme la entrega al servicio de los demás, es un autoengaño. Si nos conformamos con realizar el signo alcanzar lo significado, solo será un garabato.

En la eucaristía se concentra todo el mensaje de Jesús, que es el AMOR. El Amor que es Dios manifestado en el don de sí mismo que hizo Jesús durante su vida. Esto soy yo: Don total, Amor total, sin límites. Al comer el pan y beber el vino consagrados, lo que quiere decir es que hago mía su vida y me comprometo a identificarme con lo que fue e hizo Jesús. El pan que me da la Vida no es el pan que como, sino el pan en que me convierto cuando me doy. Soy cristiano, no cuando como sino cuando me dejo comer, como hizo él.

El ser humano no tiene que liberar o salvar su «ego», a partir de ejercicios de piedad, que consigan de Dios mayor reconocimiento, sino liberarse del «ego» y tomar conciencia de que todo lo que cree ser, es artificial y anecdótica y que su verdadero ser está en lo que hay de Dios en él. Intentar potenciar el “yo”, aunque sea a través de ejercicios de devoción, es precisamente el camino opuesto al evangelio. Solo cuando hayamos descubierto nuestro verdadero ser, descubriremos la falsedad de nuestra religiosidad que solo pretende acrecentar el yo, y no solo aquí y ahora sino para siempre.  

La comunión no tiene ningún valor si la desligamos de signo sacramental. El gesto de comer el pan y beber el vino consagrados es el signo de nuestra aceptación de lo que significa el sacramento. Comulgar significa el compromiso de hacer nuestro todo lo que Es Jesús. Significa que, como él, soy capaz de entregar mi vida por los demás, no muriendo, sino estando siempre disponible para todo aquel que me necesite. Es una pena que sigamos oyendo misa sin pensar en la importancia que tiene celebrar una eucaristía.

Todas las muestras de respeto hacia las especies consagradas están muy bien. Pero arrodillarse ante el Santísimo y seguir menospreciando o ignorando al prójimo, es un sarcasmo. Si en nuestra vida no reflejamos la actitud de Jesús, la celebración de la eucaristía seguirá siendo magia barata para tranquilizar nuestra conciencia. A Jesús hay que descubrirlo en todo aquel que espera algo de nosotros, en todo aquél a quien puedo ayudar a ser él mismo, sabiendo que  esa es la única manera de llegar a ser yo mismo.

 

Meditación

La Única Realidad es el Amor (Dios) que está en ti,

los signos son solo medios para descubrirla y vivirla.

En cada eucaristía que celebre,

debo sentir dentro de mí, lo que significa el rito.

Al comulgar, manifiesto y fortalezco la intención

 de ser como Jesús, pan que se deja comer.

Kristoren Gorputz Odolen jaia – El Cuerpo y la Sangre de Cristo -C (Lukas 9,11-17). Comentario de José A. Pagola

Evangelio del 23 / Jun / 2019
por Coordinador – Mario González Jurado

KRISIALDI GARAIAN – EN MEDIO DE LA CRISIS

Jende asko ari da jasaten, eta era askotan, ekonomia-krisia. Ez dezagula engaina geure burua. Ezin bizi gintezke beste aldera begira. Geure ingurunean, urrunago nahiz hurbilago, ikusiaz joango gara karitateaz bizitzera beharturiko familiak, etxe-desjabetzeak mehatxatzen dituenak, langabeziak jo dituen auzokoak, osasunaren edo botiken arazoa nola konpondu ez dakiten gaixoak.

Inork ez daki, juxtu, nola erreakzionatuko duen gizarteak. Familia batzuetan haziz bai ezintasuna, bai haserrea, bai etsipena. Aise gerta daiteke liskarra eta delinkuentzia handitzea. Gerta daiteke ere batzuengan egoismoa eta norberaren segurtasunaren obsesioa haztea.

Alabaina, gerta daiteke ere handituz joatea solidaritatea. Krisialdiak irakats diezaguke gizatasun handiagoz bizitzen. Irakats diezaguke ere duguna eta premiazko ez duguna partekatzen. Bihur daitezke estuago familien arteko loturak eta elkarrekiko laguntza. Haz daiteke gure sentiberatasuna premiarik handiena dutenentzat.

Gure kristau-elkarteak hazi daitezke anai-arreba arteko maitasunean. Konturatzeko garaia da ezen ezinezkoa dela Jesusi jarraitu eta Aitaren egitasmo gizatartzailean parte hartzea, baldin eta ez bada lan egiten gizarte zuzenago bat eta ustelkerian txikiagoa den bat lortzeko, gizarte solidarioago bat eta egoismoaz txikiagoa, erantzukizun handiagokoa eta azalkeriaz eta kontsumismoaz txikiagoa den bat lortzeko.

Orobat da garaia berreskuratzeko eukaristiak bere baitan duen indar gizatartzailea, baldin eta aitortu eta partekatutako maitasun-esperientzia bezala bizitzen bada. Kristauen topo egiteak, igandero Jesusen inguruan bildurik, kontzientziazio-leku bihurtu behar du eta zinezko solidario izateko eragile.

Krisialdia astinaldi bihur daiteke, ohikeriaz eta erdipurdi bizitzearen kontra, Ezin dugu bat egin Kristorekin geure bihotz barnean, sufritzen ari diren anai-arrebekin bat egin gabe. Ezin partekatu dugu eukaristi ogia, zuzenbidea eta ogia ukatu zaizkion milioika gizakiren goseari ezikusiarena eginez. Burla egitea izango litzateke batak besteari bakea ematea, gizartetik bazterturik direnez ahazten bagara.

Eukaristia ospatzeak begiak irekitzen lagundu behar digu, une honetan zein defenditu, zeini sostengua eman eta zeini lagundu ikusteko. Geure probetxua arriskuan ikustean bakarrik mugiarazten eta borroka eginarazten digun eta, gainerakoan, patxadan bizitzeko aukera eskaintzen digun «zintzotasun-ameskeriatik» esnatu behar gaitu. Eukaristiak, igandero fedez bizirik, gizatasun handiagoko egin gaitzake; baita Jesusen jarraitzaile hobe ere. Krisialdia kristau-argipean bizitzen lagundu gaitzake, duintasuna eta esperantza galdu gabe.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

El Cuerpo y la Sangre de Cristo – C (Lc 9,11-17)

Evangelio del 23 / Jun / 2019

por Coordinador – Mario González Jurado

 EN MEDIO DE LA CRISIS

Muchas personas siguen sufriendo de muchas maneras crisis económica. No nos hemos de engañar. No podemos mirar a otro lado. En nuestro entorno más o menos cercano nos iremos encontrando con familias obligadas a vivir de la caridad, personas amenazadas de desahucio, vecinos golpeados por el paro, enfermos sin saber cómo resolver sus problemas de salud o medicación.

Nadie sabe muy bien cómo irá reaccionando la sociedad. En algunas familias podrá ir creciendo la impotencia, la rabia y la desmoralización. Es previsible que aumenten los conflictos. Es fácil que crezca en algunos el egoísmo y la obsesión por la propia seguridad.

Pero también es posible que vaya creciendo la solidaridad. La crisis nos puede hacer más humanos. Nos puede enseñar a compartir más lo que tenemos y no necesitamos. Se pueden estrechar los lazos y la mutua ayuda dentro de las familias. Puede crecer nuestra sensibilidad hacia los más olvidados.

También nuestras comunidades cristianas pueden crecer en amor fraterno. Es el momento de descubrir que no es posible seguir a Jesús y colaborar en el proyecto humanizador del Padre sin trabajar por una sociedad más justa y menos corrupta, más solidaria y menos egoísta, más responsable y menos frívola y consumista.

Es también el momento de recuperar la fuerza humanizadora que se encierra en la eucaristía cuando es vivida como una experiencia de amor confesado y compartido. El encuentro de los cristianos, reunidos cada domingo en torno a Jesús, ha de convertirse en un lugar de concienciación y de impulso de solidaridad práctica.

Hemos de sacudir nuestra rutina y mediocridad. No podemos comulgar con Cristo en la intimidad de nuestro corazón sin comulgar con los hermanos que sufren. No podemos compartir el pan eucarístico ignorando el hambre de millones de seres humanos privados de pan y de justicia. Es una burla darnos la paz unos a otros olvidando a los que van quedando excluidos socialmente.

La celebración de la eucaristía nos ha de ayudar a abrir los ojos para descubrir a quienes hemos de defender, apoyar y ayudar en estos momentos. Nos ha de despertar de la «ilusión de inocencia» que nos permite vivir tranquilos, para movernos y luchar solo cuando vemos en peligro nuestros intereses. Vivida cada domingo con fe, nos puede hacer más humanos y mejores seguidores de Jesús. Nos puede ayudar a vivir con lucidez cristiana, sin perder la dignidad ni la esperanza.

José Antonio Pagola

 

Domingo 23 Junio 2019. «Cuerpo y Sangre de Cristo», Koinonía


Génesis 14,18-20:
 Melquisedec ofreció pan y vino
Salmo 109:
 Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec
1 Corintios 11,23-26:
 Esta copa es la nueva alianza
Lucas 9,11b-17:
 Comieron todos y se saciaron

Lucas 9, 11b-17

Comieron todos y se saciaron

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban.

Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.»

Él les contestó: «Dadles vosotros de comer.»

Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío.»

Porque eran unos cinco mil hombres.

Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.»

Lo hicieron así, y todos se echaron.

Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

 COMENTARIO TEXTOS LITÚRGICOS:

La primera lectura (Gen 14,18-20) es un antiguo texto legendario, originalmente quizás de naturaleza política-militar, en el que el misterioso personaje Melquisedec rey de Salem ofrece a Abraham un poco de pan y vino. Se trata de un gesto de solidaridad: a través de aquel alimento, Abraham y sus hombres pueden reponerse después de volver de la batalla contra cuatro reyes (Gen 14,17). El pasaje, sin embargo, parece contener una escena de carácter religioso, siendo Melquisedec un sacerdote según la praxis teológica oriental.

El gesto podría contener un matiz de sacrificio o de rito de acción de gracias por la victoria. El v. 19, en efecto, conserva las palabras de una bendición. Las palabras de Melquisedec y su gesto ofrecen una nueva luz sobre la vida de Abraham: sus enemigos han sido derrotados y su nombre es ensalzado por un rey-sacerdote. El capítulo 7 de la Carta a los Hebreos ha construido una reflexión en torno a Cristo Sacerdote a la luz de este misterioso texto del Génesis, según la línea teológica ya presente en las palabras que el Sal 110,4 dirige al rey-mesías: “Tú eres sacerdote para siempre al modo de Melquisedec”.

La segunda lectura (1Cor 11,23-26) pertenece a la catequesis que Pablo dirige a la comunidad de Corinto en relación con la celebración de las asambleas cristianas, donde los más poderosos y ricos humillaban y despreciaban a los más pobres. Pablo aprovecha la oportunidad para recordar una antigua tradición que ha recibido sobre la cena eucarística, ya que el desprecio, la humillación y la falta de atención a los pobres en las asambleas estaban destruyendo de raíz el sentido más profundo de la Cena del Señor.

Se coloca así en sintonía con los profetas del Antiguo Testamento que habían condenado con fuerza el culto hipócrita que no iba acompañado de una vida de caridad y de justicia (cf. Am 5,21-25; Is 1,10-20), como también lo hizo Jesús (cf. Mt 5,23-24; Mc 7,9-13). La Eucaristía, memorial de la entrega de amor de Jesús, debe ser vivida por los creyentes con el mismo espíritu de donación y de caridad con que el Señor “entregó” su cuerpo y su sangre en la cruz por “vosotros”.

Esta lectura paulina nos recuerda las palabras de Jesús en la última cena, con las que cuales el Señor interpretó su futura pasión y muerte como “alianza sellada con su sangre” (1 Cor 11,25) y “cuerpo entregado por vosotros” (1 Cor 11,24), misterio de amor que se actualiza y se hace presente “cada vez que coman de este pan y beban de este cáliz” (1 Cor 11,26). La fórmula del cáliz eucarístico, semejante a la fórmula de la última cena en Lucas (Mateo y Marcos reflejan una tradición diversa), está centrada en el tema de la nueva alianza, que recuerda el célebre paso de Jer 31,31-33. Cristo establece una verdadera alianza que se realiza no a través de la sangre de animales derramada sobre el pueblo (Ex 24), sino con su propia sangre, instrumento perfecto de comunión entre Dios y los hombres.

La celebración eucarística abraza y llena toda la historia dándole un nuevo sentido: hace presente realmente a Jesús en su misterio de amor y de donación en la cruz (pasado); la comunidad, obediente al mandato de su Señor, deberá repetir el gesto de la cena continuamente mientras dure la historia “en memoria mía” (1Cor 11,24) (presente); y lo hará siempre con la expectativa de su regreso glorioso, “hasta que él venga” (1 Cor 11,26) (futuro). El misterio de la institución de la Eucaristía nace del amor de Cristo que se entrega por nosotros y, por tanto, deberá siempre ser vivido y celebrado en el amor y la entrega generosa, a imagen del Señor, sin divisiones ni hipocresías.

El evangelio de hoy relata el episodio de la multiplicación de los panes, que aparece con diversos matices también en los otros evangelios (¡dos veces en Marcos!), lo que demuestra no sólo que el evento posee un cierta base histórica (no necesariamente milagrosa), sino que también es fundamental para comprender la misión de Jesús.

Jesús está cerca de Betsaida y tiene delante a una gran muchedumbre de gente pobre, enferma, hambrienta. Es a este pueblo marginado y oprimido al que Jesús se dirige, “hablándoles del reino de Dios y sanando a los que lo necesitaban” (v. 11). A continuación Lucas añade un dato importante con el que se introduce el diálogo entre Jesús y los Doce: comienza a atardecer (v. 12). El momento recuerda la invitación de los dos peregrinos que caminaban hacia Emaús precisamente al caer de la tarde: “Quédate con nosotros porque es tarde y está anocheciendo” (Lc 24,29). En los dos episodios la bendición del pan acaece al caer el día.

El diálogo entre Jesús y los Doce pone en evidencia dos perspectivas. Por una parte los apóstoles que quieren enviar a la gente a los pueblos vecinos para que se compren comida, proponen una solución “realista”. En el fondo piensan que está bien dar gratis la predicación pero que es justo que cada cual se preocupe de lo material. La perspectiva de Jesús, en cambio, representa la iniciativa del amor, la gratuidad total y la prueba incuestionable de que el anuncio del reino abarca también la solución a las necesidades materiales de la gente.

Al final del v. 12 nos damos cuenta que todo está ocurriendo en un lugar desértico. Esto recuerda sin duda el camino del pueblo elegido a través del desierto desde Egipto hacia la tierra prometida, época en la que Israel experimentó la misericordia de Dios a través de grandes prodigios, como por ejemplo el don del maná. La actitud de los discípulos recuerda las resistencias y la incredulidad de Israel delante del poder de Dios que se concretiza a través de obras salvadoras en favor del pueblo (Ex 16,3-4).

La respuesta de Jesús: “dadles vosotros de comer” (v. 13) es un recurso literario para poner en destaque la misión de los discípulos. Éstos, aquella tarde cerca de Betsaida y a lo largo de toda la historia de la Iglesia, están llamados a colaborar con Jesús, preocupándose por conseguir el pan para sus hermanos. Después de que los discípulos acomodan a la gente, Jesús “tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, los partió y se los iba dando a los discípulos para los distribuyeran entre la gente” (v. 16).

Al final todos quedan saciados y sobran doce canastas (v. 17). El tema de la “saciedad” es típico del tiempo mesiánico. La saciedad es la consecuencia de la acción poderosa de Dios en el tiempo mesiánico (Ex 16,12; Sal 22,27; 78,29; Jer 31,14). Jesús es el gran profeta de los últimos tiempos, que recapitula en sí las grandes acciones de Dios que alimentó a su pueblo en el pasado (Ex 16; 2Re 4,42-44). Los doce canastos que sobran no sólo subraya el exceso del don, sino que también pone en evidencia el papel de “los Doce” como mediadores en la obra de la salvación. Los Doce representan el fundamento de la Iglesia, son como la síntesis y la raíz de la comunidad cristiana, llamada a colaborar activamente a fin de que el don de Jesús pueda alcanzar a todos los seres humanos.

En el texto, como hemos visto, se sobreponen diversos niveles de significado. El milagro realizado por Jesús lo presenta como el profeta de los últimos tiempos. Al mismo tiempo el evento anticipa el gesto realizado por Jesús en la última cena, cuando el Señor dona a la comunidad en el pan y el vino el signo sacramental de su presencia.

 

Los ganadores y perdedores de una larga noche electoral

ATRIO
Una vez más, acudo a la capacidad de Ignacio Escolar, director de eldiario.es para analizar los datos que han salido ayer de las urnas. Nuestro dolor por el fracaso del partido que creíamos que iba a recoger lo mejor del 15M de 2011 y nuestro gozo por el afianzamiento del partido socialista en toda España. Hay mucho que seguir analizando sobre todo en las estrategias de la izquierda, una vez finalizado el asalto a los cielos de la khaalesi. AD.

– El PSOE se coloca en una posición de claro liderazgo en la política española. Para Casado, el resultado es lo bastante bueno como para que pueda aguantar, al menos por un tiempo. Ciudadanos se estrella en su estrategia de superar al PP y convertirse en el nuevo líder de la derecha.
– Vox logra un resultado aún peor que el de las generales, pero serán socios de gobierno del PP en las autonomías de Madrid y Murcia y en todas las ciudades. En Madrid, el desastre para la izquierda es mayúsculo. Manuela Carmena es la más votada, pero pierde la alcaldía.
-Entre el 28A y el 26M, Unidas Podemos ha pasado del 14% a menos del 10% de los votos. En las europeas se ha quedado en el resultado que tuvo hace cinco años la lista de Willy Meyer con Izquierda Unida.

El PSOE de Pedro Sánchez es el gran vencedor de la noche
. Gana ampliamente las elecciones europeas, las municipales y las autonómicas…. LEER MÁS…

 

Mujeres sacerdotes, mujeres imanes, mujeres rabinas

Juan José Tamayo. Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría” de la Universidad Carlos III de Madrid.
Enviado a la página web de Redes Cristianas

Las religiones siempre se han llevado mal con las mujeres. Es proverbial su misoginia, que las conduce, por lo general, a excluir a las mujeres del espacio de lo sagrado y de toda responsabilidad en las esferas del poder y del saber. ¿Será que prohíbe Dios a las mujeres el acceso a lo sagrado por su impureza, así como al sacerdocio, al imanato y al rabinato porque no pueden representar a la divinidad?

El libro de la escritora Yolanda Alba Sacerdotas. La mujer en las diferentes liurgias y religiones (Almuzara, Córdoba, 2018) responde negativamente a esta pregunta. Y lo hace no a la ligera, sino a través de un detallado y riguroso recorrido por la historia de las religiones desde las antiguas civilizaciones, del Nilo al Eúfrates, los cultos romanos, las druidesas celtas, pasando por el judaísmo, el cristianismo, el islam, el budismo, el hinduismo, las religiones africanas, las culturas y religiones de Indoamérica, Amerindia y Afroamérica. Y así hasta el siglo XXI donde la autora busca -y encuentra- a mujeres rabinas, imanes, sacerdotes, pastoras, obispas, ayatolás y sacerdotisas.  LEER MÁS…

No se está haciendo nada para detener el colapso climático y ecológico

Publicamos aquí el texto completo del discurso de la activista Greta Thunberg ante los representantes del Parlamento británico. El discurso fue publicado por The Guardian el 23-04-2019.

 Mi nombre es Greta Thunberg. Tengo 16 años. Vengo de Suecia. Y hablo en nombre de las futuras generaciones. Sé que muchos de ustedes no quieren oírnos, dicen que somos sólo niños. Pero sólo estamos repitiendo el mensaje de la ciencia climática unida.

Muchos de ustedes parecen preocupados porque estamos desperdiciando un valioso tiempo de clase, pero les garantizamos que regresaremos a la escuela tan pronto como ustedes comiencen a escuchar a la ciencia y a darnos un futuro. ¿Es realmente pedir mucho?

En el año 2030 tendré 26 años. Mi hermanita Beata tendrá 23. Así como muchos de sus hijos o nietos. Esa es una gran edad, fue lo que nos dijeron. Cuando tienes toda tu vida por delante. Pero no estoy tan segura de que sea tan buena para nosotros.  LEER MÁS..