En una audiencia hoy en la Plaza de San Pedro, subraya que la cadena perpetua «no es la solución de los problemas, sino un problema a resolver. Porque si se encierra la esperanza, no hay futuro para la sociedad». Invita a los policías y funcionarios penitenciarios a «ser puentes entre la cárcel y la sociedad civil». A los privados de libertad, les recuerda: «Ánimo, porque estás en el corazón de Dios».
El Papa Francisco ha encontrado en la Plaza de San Pedro a miembros de la Policía Penitenciaria, personal administrativo y de la justicia para menores y comunidades. El discurso del Papa Francisco se desarrolló en torno a tres palabras: gracias, dirigida al personal penitenciario; adelante, dirigida a los capellanes, religiosos, religiosas y voluntarios y, valor, dirigida a las personas privadas de libertad.
El Papa recuerda que el trabajo realizado por el personal penitenciario “es oculto, a menudo difícil e insatisfactorio, pero esencial”. Esto porque puede convertirse en “un apoyo a los débiles” y de esta manera convertirse “día tras día en tejedores de justicia y esperanza”. Seguidamente les dedica un texto bíblico: «Acuérdate de los prisioneros, como si fueras su compañero de prisión». (Heb 13,3).
El tema del hacinamiento en las cárceles no estuvo ausente, pues afecta no solo a las personas privadas de libertad, sino también al personal penitenciario y afirmó: “Es esencial garantizar unas condiciones de vida decentes; de lo contrario, las cárceles se convertirán en depósitos de la ira, en lugar de en lugares de recuperación”. Leer más…
