Domingo 3º de Pascua. Ciclo B – José Luis Sicre

Fe Adulta

PERDÓN, RESURRECCIÓN Y MISIÓN

El perdón

Las tres lecturas de hoy coinciden en el tema del perdón de los pecados a todo el mundo gracias a la muerte de Jesús. La primera termina: “Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados.” La segunda comienza: “Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el justo.” En el evangelio, Jesús afirma que “en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos”.

Personas con poco conocimiento de la cultura antigua suele decir que la conciencia del pecado es fruto de la mentalidad judeocristiana para amargarle la vida a la gente. Pero la angustia por el pecado se encuentra documentada milenios antes, en Mesopotamia y Egipto. Lo típico del NT es anunciar el perdón de los pecados gracias a la muerte de Jesús.

La resurrección

En esta época de Pascua, es lógico que el evangelio de este domingo conceda especial importancia a la resurrección de Jesús. Imaginemos la situación de los primeros misioneros cristianos. ¿Cómo convencer a la gente para que crea que una persona condenada a la muerte más vergonzosa por las autoridades, religiosas, intelectuales y políticas ha resucitado, de que Jesús sigue realmente vivo?

Lucas parece moverse entre cristianos que tienen muchas dudas a propósito de la resurrección (recuérdese que en Corinto había cristianos que la negaban), y proyecta esa situación en los apóstoles: ellos son los primeros en dudar y negarse a creer, pero Jesús les ofrece pruebas físicas irrefutables: camina con los dos de Emaús, se sienta con ellos a la mesa, bendice y parte el pan. El episodio siguiente, el que leemos este domingo, insiste en las pruebas físicas: Jesús les muestra las manos y los pies, les ofrece la posibilidad de tocarlos, y llega a comer un trozo de pescado ante ellos.

El hecho de que Jesús comiese un trozo de pescado podría ser una prueba contundente para los discípulos, pero no para nosotros, los lectores actuales del evangelio, que debemos hacer un nuevo acto de fe: creer lo que cuenta Lucas.

Por eso, el evangelista añade un breve discurso de Jesús que está dirigido a todos nosotros: en él no pretende probar nada, sino explicar el sentido de su pasión, muerte y resurrección. Y el único camino es abrirnos el entendimiento para comprender las Escrituras. A través de ella, de lo anunciado por Moisés, los profetas y los salmos, se ilumina el misterio de su muerte, que es para nosotros causa de perdón y salvación.

La misión

Las últimas palabras de Jesús anuncian el futuro: “En su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.” La frase final: “vosotros sois testigos de esto” parece dirigida a nosotros, después de veinte siglos. Somos testigos de la expansión del evangelio entre personas que, como dice la primera carta de Pedro, “lo amáis sin haberlo visto”. Esta es la mejor prueba de la resurrección de Jesús.

José Luis Sicre

El Arzobispo corrige la postura de la Iglesia navarra y participará en la comisión de reconocimiento a víctimas de abusos

Noticias de Navarra

La consejera López destaca que es una apertura “necesaria” y que debe contribuir al “reconocimiento y reparación del daño” de las víctimas

La consejera de Interior, Función Pública y Justicia del Gobierno de NavarraAmparo López, ha anunciado este jueves en el pleno del Parlamento de Navarra que el Arzobispado de Pamplona se ha abierto a participar en la Comisión de Reconocimiento de las Víctimas de Abusos cometidos en el seno de la Iglesia en el ámbito de la Comunidad foral.

En respuesta a una pregunta de Contigo-Zurekin, Amparo López ha afirmado que «tuvimos una reunión con el nuevo arzobispo y manifestó su voluntad de participación -en esta comisión-«. «Desde su creación en el 2022 se reservaron dos plazas para la Iglesia católica para que pudieran participar dentro de esa comisión y hasta este momento no habían sido ocupadas. A partir de ahora sí van a ser ocupadas. Desde el Arzobispado nos han confirmado este paso», ha señalado.

La consejera ha valorado que se trata de «un paso necesario y un paso muy positivo, que le hemos agradecido» al Arzobispado y que «debe contribuir a reparar el daño de las víctimas, trabajando desde la empatía y el reconocimiento del sufrimiento causado y velando por la reparación de este daño». «En este camino, el Gobierno foral tiene la mano tendida, tiene una voluntad de empatizar y de contribuir a la reparación de ese daño», ha destacado…Leer más (Diario de Noticias de Navarra)

DOMINGO 3º DE PASCUA  (B)-FRAY MARCOS

(Hch 3,13-19) “Arrepentíos y convertíos para que se os perdonen los pecados”.

(1 Jn 2,1-5) Quien dice: yo le conozco, y no guarda sus mandatos, es mentiroso.

(Lc 24,35-48) “todo lo que está escrito de mí tenía que cumplirse”.

Nada histórico puede sucedes a Jesús más allá de la muerte. La experiencia pascual de los seguidores si fue histórica y nos invita a repetirla.

Marcos que es el primero que escribió, no sabe nada de apariciones. Incluso en el final canónico, que es un añadido del s. II, únicamente se mencionan algunas apariciones constatadas ya en otros evangelistas. Mateo tampoco aporta un relato completo. Jesús se aparece a las mujeres que van al sepulcro y les manda anunciar a los discípulos que vayan a galilea y allí le verán. En un monte en Galilea se aparece Jesús y les manda a predicar y a bautizar. Lc y Jn, que son los últimos que escriben tienen relatos con todo lujo de detalles. esto nos indica que los relatos se han ido elaborando por la comunidad a través de los años.

Podemos constatar con toda claridad que los relatos más tardíos, son los que tienden a la materialización de la presencia, tal vez para contrarrestar la duda, que se destaca cada vez más. En Mateo se duda que sea el Cristo; en Lucas y Juan se duda de que sea Jesús de Nazaret. La materialización y la duda están relacionadas entre sí. Cuando los testigos de la vida terrena de Jesús van desapareciendo, se siente la necesidad de insistir en la corporeidad del Jesús resucitado par ase r más convincentes. Caen en la trampa en la que nosotros seguimos aprisionados: creer que lo real es solamente lo que se puede ver.

En Lucas todas las apariciones y la subida al cielo, tienen lugar en el mismo día. En el episodio que leemos hoy, Jesús aparece ‘a los once y a tos los demás’, de improviso, como había desaparecido después de partir el pan en Emaús. Se presenta en medio, no viene de ninguna parte. El relato de Emaús, que precede, había dejado claro que Jesús se hace presente en el camino de la vida, en la Escritura y en la fracción del pan. Aquí se hace presente en medio de la comunidad reunida. Esto lo tenía ya muy claro la comunidad, cincuenta o sesenta años después de la muerte de Jesús, cuando se escribió este evangelio.

Llenos de miedo. No tiene lógica. Los discípulos ya conocían el anuncio de las mujeres, la confirmación del sepulcro vacío, y una aparición al mismo Pedro que el evangelio menciona, pero no narra. Los de Emaús estaban contando lo que les acababa de pasar. Si a pesar de todo siguen teniendo miedo, quiere decir que fue difícil comprender que pueda haber Vida más allá de la muerte. También nos advierte de que, lo que se narra, no pudo ser una invención de los discípulos, porque no estaban nada predispuestos a esperar lo sucedido. En Juan, los discípulos tienen miedo de los judíos; en Lucas, tienen miedo del mismo Jesús.

Creían ver un fantasma. El texto se empeña en que tomemos conciencia de lo difícil que fue reconocer a Jesús. Los que acaban de llegar de Emaús caminan varios kilómetros con él y cenan con él sin conocerlo. Incluso Magdalena, que le quería con locura, pensó que se trataba del hortelano. ¿Qué nos quieren decir esta insistencia en que eran incapaces de reconocerlo? Nos están advirtiendo de que era Jesús, pero no era el mismo. En relato de hoy se dice: Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros”. ¿Es que en ese momento no estaba con ellos? Estas incongruencias nos tienen que abrir los ojos.

Mirad mis manos y mis pies, palpadme. Las manos y los pies, prueba de su muerte por amor en la cruz y de que es Jesús el mismo que crucificaron quién se deja ver ahora. Se insiste en la materialidad, para demostrar que no se trata de un fantasías o ilusiones de los discípulos. En absoluto estaban predispuestos a creer en la resurrección, más bien se les impuso contra el sentir de todos ellos. Esto da plena garantía a lo que nos trasmiten, aunque al envolverlo ses un relato, tenemos el peligro de quedarnos en el envoltorio.

¿Tenéis ahí algo que comer? Dice un adagio latino: quod satis probatur nhil probatur. Lo que prueba demasiado no prueba nada. Si el cuerpo de Jesús seguía desarrollando las funciones vitales, necesitaría seguir comiendo y respirando etc. Sería un absurdo completo que Jesús pudiera comer después de muerto y no tiene ninguna posibilidad de que fuese real esa comida. Lo que intenta es decirnos lo difícil que fue para ellos aceptar que había una Vida después de la muerte. La experiencia pascual de los seguidores si fue real, pero no hay manera de comunicarla a los que no han tenido esa experiencia. El afán por demostrar lo indemostrable los lleva a estas incongruencias y meteduras de pata.

Así estaba escrito. Lucas insiste, siempre que tiene ocasión, en que se tienen que cumplir las Escrituras. En todos los salmos que hablan de siervo doliente, termina con la intervención de Dios que se pone de su parte y lo reivindica. Los primeros cristianos eran todos judíos; no tenían otro universo religioso para interpretar a Jesús que su Escritura. A pesar de que Jesús dio un paso de gigante sobre las Escrituras a la hora de decirnos quién es Dios, ellos siguen echando mano del AT para interpretar su figura. No es que se tengan que cumplir las Escrituras, es que hacen un relato, ad hoc, para que se cumplan.

Mientras estaba con vosotros. Indica con toda claridad que ahora no está con ellos físicamente. Estas son las pistas que nos advertir para no caer en la trampa de una interpretación literal. Jesús está presente en medio de la comunidad. Su presencia es objeto de experiencia personal, pero no se trata de la misma presencia de la que disfrutaron cuando vivía con ellos. Jesús es el mismo, pero no está con ellos de la misma manera que lo hacía cuando andaba por los caminos de Galilea. Esta presencia de Jesús en medio de la comunidad es mucho más real que antes. Ahora es cuando descubren al verdadero Jesús.

Los discípulos estaban incapacitados para asumir la muerte de Jesús. Ni mientras vivía con ellos ni después de muerto, podían asumir que el Mesías tuviera que padecer una muerte tan espantosa. Ni la idea de Dios que manejaban ni la idea de Mesías que podían elaborar desde el AT, los podía llevar a aceptar la destrucción total del hombre Jesús. En ninguna parte de AT se dice que el Mesías tuviera que morir y menos de esa manera. Todas las citas que se hacen en los evangelios para explicar su muerte están traídas por los pelos.

En la primera lectura, Pedro, y en la segunda Juan, nos recuerdan que somos nosotros los que debemos manifestar ese amor de Dios. «arrepentíos y convertíos para que se perdonen los pecados»; y Juan: «Quien dice, yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él». Somos nosotros los que tenemos que resucitar, haciendo nuestra la misma Vida que Jesús alcanzó mientras vivía y que mantiene después de muerto. Esta es la intención de los evangelios al escribir lo que escribieron.

Para terminar, recordar la última diferencia notable entre Lucas y Juan. En Juan exhala su aliento sobre ellos y les confiere el Espíritu. En Lucas les promete que se lo enviará. La diferencia es solo aparente, porque el Espíritu ni tienen que mandarlo ni tiene que venir de ninguna parte. Es una realidad Espiritual que está siempre en nosotros. Podemos decir que llega a nosotros, cuando lo descubrimos, y dejamos que su presencia renueve todo nuestro ser. Ese Espíritu no es un ser especial, sino la misma Vida que vivió y manifestó Jesús. Dios es Espíritu y está en todas parte sin posibilidad alguna de ausencia.

La única estrategia de Netanyahu es la supervivencia, pero Israel, aislado, se enfrenta a una catástrofe diplomática

CTXT.- Mientras las batallas en Gaza se enfrían y las batallas en la esfera político-diplomática se calientan, los charlatanes del Likud han sido enviados a defender las acciones y comentarios del primer ministro Benjamin Netanyahu en un intento de suavizar la intensidad de la crisis con Estados Unidos.

El mensaje está compuesto de palabrería y estupideces como “todo va bien”: Estados Unidos siempre está con nosotros, nosotros decidiremos nuestra política de defensa, el hecho de que estén enviando directamente ayuda humanitaria es muy bonito. Dejemos que se ocupen de eso y nos liberen de ese quebradero de cabeza y, con la ayuda de Dios, juntos venceremos.–Leer más (Yossi Verter (Haaretz) )

DESIGUALDAD ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO

Redes Cristianas

Las noticias son cada vez más frecuentes y preocupantes: “Casi el 100% de la población en España respira niveles nocivos de ozono por el calor severo del cambio climático.” “La Amazonía se enfrenta a una sequía sin precedentes que amenaza el equilibrio ambiental global.”  “Las emisiones de CO2 han alcanzado un nuevo récord en 2023”, etc.  Pero la crisis climática no es igualitaria. Mientras que la huella de carbono de un multimillonario es miles de veces superior a la de un trabajador y el 1 % más rico del planeta es responsable de más del doble de las emisiones de carbono. son los países y clases sociales que menos contaminan los que más sufren sus efectos.

El retroceso acelerado de los glaciares reduce la disponibilidad de agua, produce sequías, que afectan a la producción agrícola y ganadera. Sequías en algunas regiones y grandes inundaciones en otras, incendios y tormentas que afectan en mayor medida a aquellos que tienen menos recursos para protegerse. En América Latina y en amplias zonas africanas los impactos se hacen sentir al mismo tiempo que la precariedad económica se agudiza.

Cada año se produzcan unos 20 millones de desplazados climáticos sin protección jurídica. La mayoría se desplaza en su propio país y se concentran en el Sur Global,…Leer más (Evaristo Villar)

Pazkoaldiko 3. igandea – José A. Pagola

B (Lukas 24,35-48)

BIKTIMEKIN – CON LAS VÍCTIMAS

Ebanjelio-kontakizunen arabera, Berpiztua bere zauriekin agertu zaie ikasleei. Ez da hau zertzelada arrunt bat, bigarren mailako garrantzia lukeen zerbait, baizik eta eduki teologiko handikoa da. Lehen kristau-tradizioek salbuespenik gabe azpimarratu dute datu bat; gaur egun, gehienetan, maila egokian balioztatzen ez dugun bat: Jainkoak ez du berpiztu edozein bat; gurutziltzatu bat berpiztu du.

Zehazkiago esanda, Aita bat iragartzen jardun den norbait berpiztu du, behartsuak maite eta bekatariei barkatzen dien Aita bat iragartzen jardun den bat; biktima guztiekin solidarizatu den norbait berpiztu du; berak pertsekuzioarekin eta ukoarekin topo egin duenean, Jainkoarekiko bere erabateko konfiantzari azkeneraino eutsi dion norbait.

Jesusen berpiztea, beraz, biktima bat berpiztea da. Jainkoak, Jesus berpiztean, ez du egin hildako bat heriotzaren suntsipenetik libratzea bakarrik. Gainera, «zuzenbidea egin dio» gizakien biktima bati. Eta honek argi berri bat dakarkigu «Jainkoaren izateaz».

Berpiztean ez da egin Jainkoak heriotzaren boterearen gainean duen guztiahaltasuna agertzea bakarrik. Orobat agertu digu gizakiek egiten dituzten zuzengabekerien kontrako zuzentasunaren garaipena ere. Azkenean eta era bete-betean, zuzentasuna atera da garaile zuzengabekeriaren aurka, biktima atera da garaile borreroaren aurka.

Hauxe da berri on handia. Jainkoa Jesu Kristogan agertu zaigu, «biktimen Jainko» bezala agertu ere. Kristoren piztuera Jainkoaren «erreakzioa» da, gizakiek bere Semearekin egin dutenari erantzunez. Hori azpimarratu du ikasleen lehen predikuak: «Zuek erail zenuten gurutzera jasoz… baina Jainkoak berpiztu egin du hildakoen artetik». Guk heriotza eta suntsipena ipintzen ditugun lekuan, Jainkoak bizia eta askapena ipintzen ditu.

Gurutzean, Jainkoa artean isilik gelditu da, mutu. Isiltasun horrek ez du adierazten Gurutziltzatua salbatzeko Jainkoa ahal gabeko denik. Sufritzen duenarekin bat egiten duela adierazten du. Jainkoa hor dago, biktimen zoria azkeneraino partekatuz. Sufritzen ari direnek jakin behar dute ez daudela bakardadean hondoraturik.

Alderantziz, piztuerakoan Jainkoak hitz egin du eta ekiteari eman dio bere indar kreatzaileaz, Gurutziltzatuaren alde. Azken hitza Jainkoak du. Eta maitasun pitzarazlea da biktimen alde. Sufritzen ari direnek jakin behar dute beraien sufrimenduak azkena izango duela piztuerakoan.

Historiak aurrera segitzen du. Asko dira gaur egun sufritzen ari diren biktimak, bizitzaren tratu txarra edota gurutziltzatze zuzengabe jasane;, Kristauak badaki Jainkoa sufrimendu horretan dagoela. Ezagutzen du Jainkoaren azken hitza ere. Horregatik garbi du zein duen bere konpromisoa: biktimak defenditzea, erailtzea eta gizatasun-gabetzea den ororen kontra borroka egitea; Jainkoaren zuzentasunaren azken garaipenaren zain-zain bizitzea.

José Antonio Pagola

Itzultzailea: Dionisio Amundarain

3 Pascua – B (Lucas 24,35-48)

CON LAS VÍCTIMAS

Según los relatos evangélicos, el Resucitado se presenta a sus discípulos con las llagas del Crucificado. No es este un detalle banal, de interés secundario, sino una observación de importante contenido teológico. Las primeras tradiciones cristianas insisten sin excepción en un dato que, por lo general, no solemos valorar hoy en su justa medida: Dios no ha resucitado a cualquiera; ha resucitado a un crucificado.

Dicho de manera más concreta, ha resucitado a alguien que ha anunciado a un Padre que ama a los pobres y perdona a los pecadores; alguien que se ha solidarizado con todas las víctimas; alguien que, al encontrarse él mismo con la persecución y el rechazo, ha mantenido hasta el final su confianza total en Dios.

La resurrección de Jesús es, pues, la resurrección de una víctima. Al resucitar a Jesús, Dios no solo libera a un muerto de la destrucción de la muerte. Además «hace justicia» a una víctima de los hombres. Y esto arroja nueva luz sobre el «ser de Dios».

En la resurrección no solo se nos manifiesta la omnipotencia de Dios sobre el poder de la muerte. Se nos revela también el triunfo de su justicia sobre las injusticias que cometen los seres humanos. Por fin y de manera plena triunfa la justicia sobre la injusticia, la víctima sobre el verdugo.

Esta es la gran noticia. Dios se nos revela en Jesucristo como el «Dios de las víctimas». La resurrección de Cristo es la «reacción» de Dios a lo que los seres humanos han hecho con su Hijo. Así lo subraya la primera predicación de los discípulos: «Vosotros lo matasteis elevándolo a una cruz… pero Dios lo ha resucitado de entre los muertos». Donde nosotros ponemos muerte y destrucción, Dios pone vida y liberación.

En la cruz, Dios todavía guarda silencio y calla. Ese silencio no es manifestación de su impotencia para salvar al Crucificado. Es expresión de su identificación con el que sufre. Dios está ahí compartiendo hasta el final el destino de las víctimas. Los que sufren han de saber que no están hundidos en la soledad. Dios mismo está en su sufrimiento.

En la resurrección, por el contrario, Dios habla y actúa para desplegar su fuerza creadora en favor del Crucificado. La última palabra la tiene Dios. Y es una palabra de amor resucitador hacia las víctimas. Los que sufren han de saber que su sufrimiento terminará en resurrección.

La historia sigue. Son muchas las víctimas que siguen sufriendo hoy, maltratadas por la vida o crucificadas injustamente. El cristiano sabe que Dios está en ese sufrimiento. Conoce también su última palabra. Por eso su compromiso es claro: defender a las víctimas, luchar contra todo poder que mata y deshumaniza; esperar la victoria final de la justicia de Dios.

José Antonio Pagola

 

Francisco pide «una paz justa y duradera» en Ucrania, Gaza e Israel, y reclama a sus líderes «la capacidad para negociar»

«Que no disminuya nuestra oración por la paz, una paz justa y duradera. En particular por la martirizada Ucrania, por Palestina y por Israel»

«Hay quien reduce la existencia a una carrera frenética para gozar y poseer muchas cosas: comer y beber, divertirse,  acumular dinero y objetos, sentir emociones fuertes y nuevas, etc….»

«Basta con fijar la mirada en Jesús crucificado y  resucitado, encontrarlo en los Sacramentos y en la oración, reconocerlo presente, creer en Él, dejarse tocar  por su gracia y guiar por su ejemplo, experimentar la alegría de amar como Él. Cada encuentro vivo con  Jesús nos permite tener más vida»

«Que no disminuya nuestra oración por la paz, una paz justa y duradera. En particular por la martirizada Ucrania, por Palestina y por Israel«. «Que el Espíritu del Señor resucitado ilumine y sostenga a los que trabajan para disminuir la tensión y favorecer los gestos hacen posibles las negociaciones. Que el Señor dé a los dirigentes la capacidad de detenerse un poco para tratar, para negociar«.

Domingo de la Divina Misericordia. El Papa Francisco, desde el balcón de los apartamentos apostólicos, preside el rezo del Regina Coeli ante decenas de miles de fieles. «Yo les pregunto: ¿Ustedes tienen esperanza?», señaló el pontífice sin papeles. «Buscad a Jesús, dejaos encontrar por Jesús»Leer más (Jesús Bastante)

Domingo de la III semana de Pascua – KOINONÍA

Ciclo  B

Hechos de los apóstoles 3,13-15.17-19

Matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertosEn aquellos días, Pedro dijo a la gente: «El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. Rechazasteis al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos. Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera lo que había dicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados.»

Salmo responsorial: 4

Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor.Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío; / tú que en el aprieto me diste anchura, / ten piedad de mí y escucha mi oración. R.

Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha, / si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?» R.

En paz me acuesto y en seguida me duermo, / porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo. R.

1Juan 2,1-5

Él es víctima de propiciación por nuestros pecados y también por los del mundo enteroHijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él.

Lucas 24,35-48

Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer díaEn aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros.» Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.» Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo de comer?» Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.» Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»

NOTA A LOS TEXTOS BÍBILICOS:

En la lectura de los Hechos encontramos de nuevo a Pedro, que se dirige a todo Israel y lo sigue siendo invitado a la conversión. Pedro tranquiliza a sus oyentes haciéndoles ver que todo ha sido fruto de la ignorancia, pero al mismo tiempo invita a acoger al Resucitado como al último y definitivo don otorgado por Dios. La muerte de Jesús se convierte para el creyente en sacrificio expiatorio. No hay asomo de resentimiento ni de venganza, sino invitación al arrepentimiento para recibir la plenitud del amor y de la misericordia del Padre, que se concreta en la confianza y en la seguridad de haber recuperado aquella filiación rota por la desobediencia.

El creyente, expuesto a las tentaciones, rupturas y caídas no tiene por qué sentirse condenado eternamente al fracaso o a la separación de Dios. San Juan nos da hoy en su Primera Carta el anuncio gozoso del perdón y de la reconciliación consigo mismo y con Dios. El cristiano está invitado por vocación a vivir la santidad; sin embargo, las infidelidades a esta vocación no son motivo de rechazo definitivo por parte de Dios, más bien son motivo de su amor y su misericordia, al tiempo que son un motivo esperanzador para el cristiano, para mantener una actitud de sincera conversión.

En el evangelio nos encontramos una vez más con una escena pospascual que ya nos es común: los Apóstoles reunidos comentado los sucesos de los últimos días. Recordemos que en esta reunión que nos menciona hoy san Lucas, están también los discípulos de Emaús que habían regresado a Jerusalén luego de haber reconocido a Jesús en el peregrino que los ilustraba y que luego compartió con ellos el pan.

En este ambiente de reunión se presenta Jesús y, a pesar de que estaban hablando de él, se asustan y hasta llegan a sentir miedo. Los eventos de la Pasión no han podido ser asimilados suficientemente por los seguidores de Jesús. Todavía no logran establecer la relación entre el Jesús con quien ellos convivieron y el Jesús glorioso, y no logran tampoco abrir su conciencia a la misión que les espera. Digamos entonces que “hablar de Jesús”, implica algo más que el simple recuerdo del personaje histórico. De muchos personajes ilustres se habla y se seguirá hablando, incluido el mismo Jesús; sin embargo, ya desde estos primeros días post-pascuales, va quedando definido que Jesús no es un tema para una tertulia intranscendente.

Me parece que este dato que nos cuenta Lucas sobre la confusión y la turbación de los discípulos no es del todo fortuito. Los discípulos creen que se trata de un fantasma; su reacción externa es tal que el mismo Jesús se asombra y corrige: “¿por qué se turban… por qué suben esos pensamientos a sus corazones?”.

Aclarar la imagen de Jesús es una exigencia para el discípulo de todos los tiempos, para la misma Iglesia y para cada uno de nosotros hoy. Ciertamente en nuestro contexto actual hay tantas y tan diversas imágenes de Jesús, que no deja de estar siempre latente el riesgo de confundirlo con un fantasma. Los discípulos que nos describe hoy Lucas sólo tenían en su mente la imagen del Jesús con quien hasta un poco antes habían compartido, es verdad que tenían diversas expectativas sobre él y por eso él los tiene que seguir instruyendo; pero no tantas ni tan completamente confusas como las que la “sociedad de consumo religioso” de hoy nos está presentando cada vez con mayor intensidad. He ahí el desafío para el evangelizador de hoy: clarificar su propia imagen de Jesús a fuerza de dejarse penetrar cada vez más por su palabra; por otra parte, está el compromiso de ayudar a los hermanos a aclarar esas imágenes de Jesús.

Es un hecho, entonces, que aún después de resucitado, Jesús tiene que continuar con sus discípulos su proceso pedagógico y formativo. Ahora el Maestro tiene que instruir a sus discípulos sobre el impacto o el efecto que sobre ellos también ejerce la Resurrección. El evento, pues, de la Resurrección no afecta sólo a Jesús. Poco a poco los discípulos tendrán que asumir que a ellos les toca ser testigos de esta obra del Padre, pero a partir de la transformación de su propia existencia.

Las expectativas mesiánicas de los Apóstoles reducidas sólo al ámbito nacional, militar y político, siempre con característica triunfalistas, tienen que desaparecer de la mentalidad del grupo. No será fácil para estos rudos hombres re-hacer sus esquemas mentales, “sospechar” de la validez aparentemente incuestionable de todo el legado de esperanzas e ilusiones de su pueblo. Con todo, no queda otro camino. El evento de la resurrección es antes que nada el evento de la renovación, comenzando por las convicciones personales. Este pasaje debe ser leído a la luz de la primera parte: la experiencia de los discípulos de Emaús.

Las instrucciones de Jesús basadas en la Escritura infunden confianza en el grupo; no se trata de un invento o de una interpretación caprichosa. Se trata de confirmar el cumplimiento de las promesas de Dios, pero al estilo de Dios, no al estilo de los humanos.

De alguna forma conviene insistir que el evento de la resurrección no afecta sólo al Resucitado, afecta también al discípulo en la medida en que éste se deja transformar para ponerse en el camino de la misión. Nuestras comunidades cristianas están convencidas de la resurrección, sin embargo, nuestras actitudes prácticas todavía no logran ser permeadas por ese acontecimiento. Nuestras mismas celebraciones tienen como eje y centro este misterio, pero tal vez nos falta que en ellas sea renovado y actualizado efectivamente.

Queremos llamar la atención sobre el necesario cuidado al tratar el tema de las apariciones del Resucitado, y su conversar con los discípulos y comer con ellos… No podemos responsablemente tratar ese tema hoy como si estuviéramos en el siglo pasado o antepasado… Hoy sabemos que todos estos detalles no pueden ser tomados a la letra, y no es correcto teológicamente, ni responsable pastoralmente, construir toda una elaboración teológica, espiritual o exhortativa sobre esos datos, como si nada pasara, igual que si pudiéramos dar por descontado que se tratase de daos empíricos rigurosamente históricos, sin aludir siquiera a la interpretación que de ellos hay que hacer… Puede resultar muy cómodo no entrar en ese aspecto, y el hacerlo probablemente no suscitará ninguna inquietud a los oyentes, pero ciertamente no es el mejor servicio que se puede hacer para el para el pueblo de Dios…

Permítasenos transcribir sólo un párrafo del libro «Repensar la resurrección» (Trotta, Madrid 2003, cuyo resumen puede leerse o recogerse en la Revista Electrónica Latinoamericana de Teología,

http://servicioskoinonia.org/relat/321.htm):

«Si antes influía sobre todo la caída del fundamentalismo, ahora es el cambio cultural el que se deja sentir como prioritario. Cambio en la visión del mundo, que, desdivinizado, desmitificado y reconocido en el funcionamiento autónomo de sus leyes, obliga a una re-lectura de los datos. Piénsese de nuevo en el ejemplo de la Ascensión: tomada a la letra, hoy resulta simplemente absurda. En este sentido, resulta hoy de suma importancia tomar en serio el carácter trascendente de la resurrección, que es incompatible, al revés de lo que hasta hace poco se pensaba con toda naturalidad, con datos o escenas sólo propios de una experiencia de tipo empírico: tocar con el dedo al Resucitado, verle venir sobre las nubes del cielo o imaginarle comiendo, son pinturas de innegable corte mitológico, que nos resultan sencillamente impensables».

Invitamos a leer el texto completo (o, mejor aún, el libro entero).

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 128 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: https://radialistas.net/128-lo-que-hemos-visto-y-oido

Si no conoce todavía el sitio, no deje de navegar por él: https://radialistas.net/serie-un-tal-jesus/

Luis Marín: «La Vida Consagrada debe recuperar la posición de vanguardia en la Iglesia»

Religión Digital.- «El proceso sinodal es fundamentalmente una experiencia, no ofrezco recetas, siembro posibilidades». Así comenzó el agustino Luis Marín de San Marín la primera ponencia de la 53ª Semana Nacional de la Vida Consagrada, bajo el título «El tiempo sinodal como reto a la Vida Consagrada», en un abarrotado Espacio Maldonado, en Madrid, sede de estas jornadas que organiza el ITVR del 3 al 6 de abril

«La Vida Consagrada debe recuperar necesariamente la posición de vanguardia en la Iglesia, no en la retaguardia, dejándose arrastrar, sino en primera línea, optando por vivir de verdad la radicalidad evangélica con entusiasmo y en las opciones concretas y cotidianas, y desde Cristo Resucitado, que significa la comunión en la Iglesia», señaló el también subsecretario del Sínodo de los Obispos

Leer más (José Lorenzo)

Las víctimas de abusos en Navarra, ante el informe secreto de la Iglesia: «Nos están matando en vida»

Diario de Noticias.-Indignación ante la negación de la Conferencia Episcopal de declarar probados casos que incluso han sido reconocidos oficialmente por el Gobierno foral, entre ellos los de El Puy de Estella y Reparadores de Puente

La Conferencia Episcopal sigue escribiendo los renglones torcidos. Ahora, el diario El País ha desvelado la integridad del listado de 806 víctimas menores de edad que son reconocidas como abusados en el informe Para dar luz, que se hizo público solo con datos generales en diciembre…Leer más (Enrique Conde)