Müller y compañía preparan el Cónclave para que el sucesor de Francisco tenga que tomar otro camino

José María Castillo

Para nadie es un secreto que las relaciones de un sector del clero con el papa Francisco no son precisamente fáciles y distendidas. Un ejemplo elocuente, en este orden de cosas, es lo que recientemente ha dicho el cardenal Müller (ex Prefecto del Santo Oficio), que, según circula por la prensa y las redes, ha llegado a decir que la Iglesia tiene ahora mismo “un papa herético”.

No me cabe en la cabeza que un cardenal tan reconocido, como es el caso del cardenal Müller, haya llegado a decir y difundir semejante disparate. En todo caso –y sea cual sea el comportamiento del ex Prefecto del Santo Oficio– el hecho es que la resistencia de un sector del clero, al gobierno pontificio de Francisco, se hace cada día más patente. 

Ahora, cuando nos estamos acercando al sínodo de la Amazonía, el rechazo de los resistentes a este papado, se acentúa. Y el motivo más destacado –según dicen los entendidos en el asunto– es el tema del celibato eclesiástico. Porque, como es lógico, si la ley del celibato deja de ser obligatoria para los curas que atienden a los indígenas del Amazonas, ¿por qué va a seguir obligando a los párrocos de Europa? 

Esto es lo que piensan y dicen los clérigos “anti-Francisco”. Pero lo que realmente les motiva a estos curas (y a sus secuaces) para atacar al papa ¿es el tema del celibato? No hay que ser ni un sabio, ni un lince, para darse cuenta de que, en todo este asunto, hay trampa. Porque el celibato de los sacerdotes no es “una verdad que ha de creerse con fe divina y católica” (can. 751).   Leer más…

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *