PENSAMIENTOS

LA CAMISA DE LA SERPIENTE

  ATRIO 

Carlos Vallés s.j. 

Veo algo que me llama la atención en un arbusto de los campos abiertos en la India calurosa de los húmedos monzones. Me acerco cuidadoso a examinar la sorpresa y pronto reconozco la reliquia inconfundible de la vida renovada cada primavera al crecer los cuerpos con el vigor de la juventud y la fuerza de la vida. Allí, colgando de una espina alta, está la camisa recién abandonada de una serpiente. De una pieza, fina y transparente como un velo de novia. La desengancho y la admiro en mis manos, y pienso en la serpiente que dejó su envoltura para poder crecer.   

Es cómodo tener el traje hecho a medida por la naturaleza misma en corte preciso. La serpiente se precia de él con justificado orgullo. Quizá se aficiona también al traje y piensa que con él no va a tener problemas de vestir ya para el resto de su vida. Pero el cuerpo crece y el traje queda estrecho. Resulta incómodo. No puede ya albergar al maduro reptil. Hay que deshacerse de él.  

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José Comblin: Cincuenta años animando comunidades cristianas en América Latina

José Comblin pertenece a esa generación que se alimentó ya antes del Concilio de la nueva teología y sobre todo de la nueva actitud pastoral. Los movimientos de Acción Católica especializada a partir del análisis de la realidad, la teología renovada de Congar, De Lubac y Rahner, la sociología religiosa de Boulard y Le Bras… El ambiente clerical de su primera parroquia en Bélgica como coadjutor le resultó insoportable y pronto levantó el vuelo… Hoy, a sus 85 años, es un testigo cualificado de la historia de la Iglesia latinoamericana en estos últimos cincuenta años.

-¿Por qué dejaste tan pronto tu patria para enraizarte en América Latina?

-Salí de Bélgica en 1958, cinco años después de haber hecho la petición a mi arzobispo cardenal Van Roey. Estaba convencido de que el proceso de secularización en Europa era irreversible y no quería asistir a esa lenta decadencia de la Iglesia en Europa, sobre todo con la convicción de que ese proceso era el resultado de errores gigantescos de la jerarquía católica que nunca había entendido la evolución del continente, porque quería defender sus privilegios de la cristiandad medieval. Sucedió que el mismo Pío XII abrió la puerta para América Latina. Llegué a Brasil para descubrir. Vi que había una evolución diferente. La JOC me hizo recordar que era belga. Los jocistas vinieron a buscarme en Campinas, pensando que era un amigo de Cardijn por ser belga él también. Me pidieron que fuera su consiliario, porque ningún sacerdote quería serlo. Pronto me di cuenta de que una revolución se estaba gestando en América Latina: desde 1960.

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Los culpables de la gripe porcina

Ignacio Ramonet

Le Monde Diplomatique

No se trata de una maldición del cielo ni de un azaroso dictado del destino. La epidemia de gripe A(H1N1) surgida en México tiene responsables concretos: el primer nombre propio es el de la empresa estadounidense Smithfield Foods Inc., la productora de carne porcina más importante del mundo. Varias investigaciones apuntan a los gigantescos criaderos de cerdos que esta transnacional posee en el pueblito mexicano de La Gloria –cuyas condiciones higiénicas y de hacinamiento son espantosas– como el origen del flagelo.

En la ribera texana del ancho Valle del Río Grande, a dos pasos de la frontera con México, se halla Harlingen. En esa pequeña y coqueta ciudad estadounidense, el pasado 5 de mayo falleció Judy Trunnell, una joven maestra de escuela de 33 años que acababa de dar a luz, por cesárea, a una niña radiante y saludable. “Era una persona maravillosa, cálida. Se consagraba a la educación de niños discapacitados”, declararon sus familiares y amigos, que acudieron a su vivienda, situada en una luminosa calle de esa localidad, para expresar su pésame en el funeral (1).
El destino quiso que Judy fuese la primera estadounidense fallecida a causa del virus de la nueva gripe que la Organización Mundial de la Salud (OMS) llama ahora A(H1N1). Un nombre aséptico para evitar el uso de “gripe mexicana”, que contraría a las autoridades aztecas, o de “gripe porcina”, que enfada a los grandes industriales de carne de cerdo.
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domiungo XVIII del ordinario. 2 de agosto de 2009

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Domingo 2 de agosto de 2009
Ex 16, 2-4. 12-15   Sal 77, 3-4. 23-25. 54   Ef 4, 17. 20-24   Jn 6, 24-35  
REFLEXIONES PRIMERAS 

               Es muy frecuente en los discursos del evangelio de Juan los “malentendidos”. También nosotros, en nuestras lenguas, nos encontramos con ellos frecuentemente. Entender mal, entender al revés, no entender, hemos de contar con todo eso, aunque nos desagrade. Forma parte de nuestras limitaciones y de las del lenguaje. Demasiadas veces o no prestamos atención, o estamos tan encerrados en nosotros y nuestros asuntos que no somos capaces de asumir lo que alguien quiere transmitirnos. Tenemos que contar con las limitaciones propias en nuestro comprender y entender. Puede que quien quiere hacerse entender tenga todo tan claro o sea tan inteligente que nos supera sin remedio y nosotros no nos atrevemos a pedir que nos lo aclare. Nos rendimos o nos resignamos a los malentendidos. Si asumimos un malentendido como tal y nos atrevemos a la aventura de solventarlo, es muy posible que en la conversación, en la búsqueda de lo no alcanzado, abramos caminos nuevos, rastros insospechados, hacia otra cosa, hacia otra verdad más allá de lo que se dice y de lo que se comprende. Los malentendidos, si no se orillan o ignoran, si se toman en lo que son, abren posibilidades a los interlocutores. Nos pueden enseñar nuestras limitaciones, el valor del diálogo, las posibilidades en la intercomunicación sincera, la igualdad de todos ante la lengua, y, sobre todo, nos posibilitan aspectos nuevos y verdades desconocidas, nos abren horizontes por recorrer. Los malentendidos regalan humildad y paciencia, y ofertan un plus en el común entendernos y comunicarnos. Surgen como obstáculo y pueden terminar como palanca. Así sucede en el evangelio de Juan y en sus discursos.

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Islam y Occidente, otro paradigma

Juan José Tamayo, teólogo

El Periódico

La religión de Obama, cristiano de orígenes musulmanes, constituye el mejor ejemplo del cambio. El discurso que pronunció Barack Obama en El Cairo el 4 pasado de junio constituye un cambio de paradigma en las relaciones entre el islam y Occidente: del choque al diálogo de civilizaciones, del enfrentamiento de culturas al diálogo intercultural, de las guerras de religiones al encuentro interreligioso, de la exclusión por razones étnicas a la inclusión, de la coexistencia a la convivencia, y de la competitividad entre los pueblos y los continentes a la colaboración basada en los principios comunes de justicia, progreso, tolerancia y respeto por la dignidad de todos los seres humanos.

La propia experiencia interreligiosa e intercultural de Obama constituye la mejor ilustración de dicho cambio: Obama es cristiano, tiene orígenes familiares musulmanes, durante su niñez vivió en Indonesia –país de mayoría musulmana–, envuelto en un clima de respeto por la diversidad religiosa, y trabajó en su juventud con comunidades de religión musulmana. El presidente de Estados Unidos ha conocido el islam en tres continentes, y ahora lo conoce en el lugar donde, según su propio testimonio, «fue originariamente revelado».

 

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Domingo 2 de agosto – XVIII del ordinario

Lecturas
Ex 16, 2-4. 12-15
Sal 77, 3-4. 23-25. 54  
Ef 4, 17. 20-24  
Jn 6, 24-35
  

REFLEXIONES PRIMERAS               

            Es muy frecuente en los discursos del evangelio de Juan los “malentendidos”. También nosotros, en nuestras lenguas, nos encontramos con ellos frecuentemente. Entender mal, entender al revés, no entender, hemos de contar con todo eso, aunque nos desagrade. Forma parte de nuestras limitaciones y de las del lenguaje. Demasiadas veces o no prestamos atención, o estamos tan encerrados en nosotros y nuestros asuntos que no somos capaces de asumir lo que alguien quiere transmitirnos. Tenemos que contar con las limitaciones propias en nuestro comprender y entender. Puede que quien quiere hacerse entender tenga todo tan claro o sea tan inteligente que nos supera sin remedio y nosotros no nos atrevemos a pedir que nos lo aclare. Nos rendimos o nos resignamos a los malentendidos. Si asumimos un malentendido como tal y nos atrevemos a la aventura de solventarlo, es muy posible que en la conversación, en la búsqueda de lo no alcanzado, abramos caminos nuevos, rastros insospechados, hacia otra cosa, hacia otra verdad más allá de lo que se dice y de lo que se comprende. Los malentendidos, si no se orillan o ignoran, si se toman en lo que son, abren posibilidades a los interlocutores. Nos pueden enseñar nuestras limitaciones, el valor del diálogo, las posibilidades en la intercomunicación sincera, la igualdad de todos ante la lengua, y, sobre todo, nos posibilitan aspectos nuevos y verdades desconocidas, nos abren horizontes por recorrer. Los malentendidos regalan humildad y paciencia, y ofertan un plus en el común entendernos y comunicarnos. Surgen como obstáculo y pueden terminar como palanca. Así sucede en el evangelio de Juan y en sus discursos.

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Orar con el Evangelio (Jn. 6, 24 – 35)

  • DOMINGO  XVIII.  T.O. – B  (Agosto 2 – 09)

 

  • Hoy Jesús en el Evangelio les echa en cara que lo buscan sólo porque han saciado su estómago, porque les ha solucionado el problema de ese día. Y la “BUENA NOTICIA” de Jesús es mucho más que eso. El Maestro, no nos niega la importancia de los  bienes materiales: Vemos que se compadece de ell@s cuando no tenían para alimentarse. Pero quiere que ampliemos nuestra búsqueda. Les ofrece, nos ofrece  “SALVACIÓN”, “VIDA”. Y nos dice:

 

  • EL QUE VIENE A MÍ NO PASARÁ HAMBRE, Y EL QUE CREE EN MÍ NUNCA PASARÁ SED”

 

  •            O R A C I Ó N

 

  • Jesús, lo que más nos preocupa muchas veces, es la comida y el tener las necesidades básicas cubiertas.

 *    Jesús, la muchedumbre te busca porque habían comido hasta saciarse.
      Hoy siento que nos pides, que sin perder de 
vista lo material, nos alimentemos de
      TU PALABRA  y  actuemos según los valores del 
Reino. 

  • Hoy claramente nos invitas a buscarte a Ti 
    como “EL ALIMENTO QUE PERDURA”.
    En Ti, Jesús ha aparecido la verdadera
    imagen  de Dios. 
    *     YO SOY EL PAN DE VIDA”, 
    nos dices hoy. Alimentarnos con tu vida es creer en Ti,        
    aceptarte como VERDAD y CAMINO: dejarnos
    guiar por el Espíritu que   
    tú nos  das, Sentirnos hermanos tuyos y de tod@s
    Vivir como hijos del
    Padre que nos ama siempre. 
  • Señor, que en estos momentos de crisis, no cerremos nuestro corazón  a l@s más  necesitad@s.  Que encuentren en nosotr@s acogida y comprensión. 

 *    Señor, que en cada celebración Eucarística, nos identifiquemos contigo, oh Cristo  
      Amigo, Camino, Verdad, Vida  y vivamos según tus principios y tus sentimientos.

  • SEÑOR, DANOS ESE PAN QUE SACIA NUESTRA HAMBRE
     Y APAGA NUESTRA SED”. AMÉN.

                                        Z U R I Ñ E 

 

EL DEFENSOR DEL CREYENTE

FE ADULTA

José M. Castillo

 Como es sabido, desde 1981, en aplicación del artículo 54 de la Constitución española, existe en nuestro país el cargo de “defensor del pueblo”, designado por las Cortes, para la defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Al igual que el defensor del pueblo, tenemos el defensor del paciente, del consumir, del asegurado, del cliente…  

Se comprende, además, que estos cargos son, no sólo importantes, sino sobre todo necesarios. Porque las leyes, por muy bien hechas que estén, no pueden prever todos los casos  en los que una persona se puede ver vulnerada en sus derechos. La complejidad de la vida y de las situaciones es imprevisible.  

Así las cosas, se comprende que un enorme colectivo de ciudadanos, que se pueden ver vulnerados en sus derechos fundamentales, y desprotegidos en la defensa de tales derechos, somos los creyentes, sea cual sea la confesión religiosa a la que cada cual pertenezca.

 

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MARÍA DE MAGDALA, PIONERA DE LA IGUALDAD.

ATRIO 
22 de julio, fiesta de María Magdalena 

A cuantas personas y organizaciones
luchan
por la emancipación de las mujeres,
con mi solidadaridad fraterno-sororal.

¿Pecadora (arrepentida), prostituta (penitente), endemoniada (curada por Jesús), mujer sensual, arquetipo de las sexualidad femenina (¡puro sexo!), sirvienta, amiga, amante, esposa de Jesús de Nazaret?  

Éstas y otras imágenes similares de María Magdalena están tan grabadas, casi a fuego, en el imaginario religioso de la gente, sea cristiana o no, que no son fáciles de desmentir.  

Responsabilidad no pequeña tienen, al menos en la imágenes más negativas, algunos evangelistas, especialmente Lucas, que dice que de la Magdalena “habían salido siete demonios” y, de otras mujeres seguidoras de Jesús que “habían sido curadas de espíritus malignos y de enfermedades” (Lc 8,2).  No están exentos de responsabilidad los intérpretes varones del Nuevo Testamento, que relacionan a María Magdalena con la pecadora perdonada que besa los pies de Jesús, los unge con perfume y los seca con sus cabellos.   

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Las lentes bifocales de la Curia romana

ATRIO

23-Julio-2009    Juan Masiá

Elegí este título para presentar, el pasado 4 de Julio en Tokyo, la traducción japonesa del Compendio de Doctrina Social de la Iglesia (Ciudad del Vaticano, 2004). Tres días después, la publicación de la encíclica Caritas in veritate parecía confirmar la hipótesis sobre el estilo curial de dar marcha atrás del Vaticano II, pero usando su mismo lenguaje y manipulando sus textos.  

Esta lectura de la retórica de los documentos oficiales eclesiásticos coincide básicamente con la interpretación de los Documentos del Concilio que hace Hans Küng en sus dos volúmenes de Memorias y con el análisis de lo ocurrido en el Concilio según John O Malley. Ya en la misma Gaudium et spes se daba el fenómeno que puede calificarse metafóricamente como centauro bicéfalo: el famoso “no, pero sí” o “sí, pero no”, de la diplomacia vaticana. Últimamente prefiero usar la imagen óptica: lentes bifocales -mitad pre-conciliares y mitad post-conciliares- mal graduadas y mal ajustadas, pero conservando la misma montura postconciliar para salvar las apariencias…

Veámoslo con un ejemplo: la evolución de la Doctrina Social de la Iglesia desde 1891 hasta el presente. Resumo para ello, a continuación, la ponencia citada:

 

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