
Herrielizaren Batzorde Orokorra – IV – Asamblea General de Herrieliza


Lecturas
5 de noviembre de 2009
Dn 12, 1-3
Sal 15, 5-11
Hb 10, 11-14. 18
Mc 13, 24-32
PRIMERAS IDEAS
El capítulo 13 de Mc nos marca con claridad las primeras reflexiones de este domingo. Serán en torno al final. Antes se conocía el conjunto como “postrimerías” (muerte, juicio, infierno, gloria). Eran títulos y nombres para un final desconocido, pero cierto hasta lo inexorable. Una constante de los humanos, sobre todo con el instrumento de las religiones: tantear, predecir, explorar los límites, el límite, de todas las cosas. De nosotros, de nuestras “construcciones” de todo tipo, del universo que nos rodea. Probablemente los humanos se hicieron y reconocieron como tales, cuando apartaron sus muertos, o algunos muertos, de la simple cadena biotrófica que aprovecha y se mantiene gracias a deshechos anteriores. Somos animales que separan y veneran a sus muertos. Con ese simple gesto, nos “trascendemos” y tratamos de romper la secuencia de vida y muerte.
ESTAMOS muy acostumbrados a hablar constantemente de crisis religiosa, como si ésta fuera de ahora, actual, bastante superficial, de fácil superación.
Yo creo que la crisis arranca propiamente de muy atrás, de la explosión de la llamada modernidad. La Iglesia no comprendió la modernidad, no se adaptó a ella, la rechazó con violencia y perdió así el tren de la historia.
El Concilio Vaticano II, convocado por la genialidad del papa Juan XXIII, trató de afrontarla en serio, intentando adaptarse a ella, asumiéndola con decisión. Renovó a fondo la doctrina de la Iglesia, creó nuevas estructuras y quiso adaptar la religiosidad cristiana a los nuevos tiempos. Desarrolló una renovación profunda de todo eso, lo que produjo un gran impacto y creó muy prometedoras perspectivas.
Citaré algunas de ellas. Definió a la iglesia de nueva manera, asentando una concepción de ella muy próxima a la modernidad, de la que se deducían muy nuevas perspectivas, dejando atrás una comprensión de ella anquilosada y estrecha. Aceptó con generosidad, por ejemplo, la libertad religiosa, con pocos límites a la participación, y, en cierto modo, aceptó hasta la misma democracia. Designó a la Iglesia con el nuevo y rico apelativo de pueblo de Dios en vez de sociedad perfecta como se usaba hasta entonces.
06-Noviembre-2009 Atrio
Enrique de Castro, el cura de Entrevías (no del Pozo del Tío Raimundo, como se dice abajo), pronunció ayer una conferencia en el Ateneo de Badajoz y hoy, a las 19,30, pronunciará otra en el Liceo Mérida. Es el testimonio de un cristiano inconformista que sigue en la brecha, dando testimonio del Jesús que está en los pobres. Reproducimos una entrevista que con esta ocasión le ha hecho el periódico HOY.
EVARISTO FERNÁNDEZ DE VEGA | BADAJOZ
El cura ‘rojo’ hablará hoy en Badajoz de su experiencia de fe y solidaridad
El Vaticano «no ofrece nada, condena todo y silencia al que se mueve», dice
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Leonardo Boff
Recientemente ha estado entre nosotros el conocido biólogo darvinista Richard Dawkins afirmando que Dios no es bueno para la salud humana y que «Dios es un espejismo», por otra parte título de su libro. Casi simultáneamente salió otro libro de un renombrado filósofo y teólogo anglicano, Keith Ward, que sin pretenderlo dio una respuesta a Dawkins. Su libro se titula: Dios, guía para perplejos (Sal Terrae 2008).
Después de explorar más de tres mil años de reflexiones sobre Dios, tranquilamente, con el humor inglés que lo caracteriza, Ward podría escribir: Dawkins, un espejismo.
La pregunta fundamental que suscita su libro es: ¿qué es lo que quieren decir los humanos cuando dicen «Dios»? ¿Por qué las culturas han planteado desde siempre el tema de Dios?
Ward comienza con la mitología griega, cuyo panteón está repleto de dioses y diosas, pero se adhiere a la interpretación propuesta por C.G. Jung y por Campbel, según la cual en el panteísmo no tenemos que ver con múltiples divinidades sino con múltiples formas de presencia divina en la naturaleza y en la vida humana. Las divinidades no son seres subsistentes, representan energías poderosas y creativas para las que nos faltan palabras adecuadas para describirlas. Entonces se usan nombres divinos y mitos.
Lecturas
1Re 17, 10-16
Sal 145, 7-10
Hb 9, 24-28
Mc 12, 38-44
PRIMERAS REFLEXIONES
Nos acercamos al final del año litúrgico correspondiente al ciclo B. Los textos, el otoño, el ambiente creado por más horas de oscuridad que de luz, acercan instintivamente a reflexiones sobre el final de tantas cosas, el final de todo. Hasta el mes comienza con fechas marcadas para el recuerdo entrañable de nuestros difuntos. Las celebraciones que nos quedan de este año litúrgico, incluida la de Cristo Rey, tienen un ambiente melancólico, un fondo escatológico, que sugieren límites y final.
Vanidad de vanidades. Vacío, humo, inconsistencia. Sutilezas de apariencia para el engaño. El barroco la simbolizaba en el espejo. Tan decorativo y brillante, tan vacío de nada propio, tan engañoso y hasta tan temible. La vanidad, tan vana y tan común. Dar buena imagen de nosotros mismos. Apoyar el aprecio que requerimos para seguir vivos en la imagen externa, en la apariencia. Provocar la admiración y hasta el elogio con sólo nuestra presencia, con nuestro porte. Pocas cosas más vanas, más inconsistentes. Surge precisamente al intentar llamar la atención sin nada que la merezca. Al no contener nada, necesita mantenerse como sea: bellas palabras, gestos elegantes, ropas aparentes; fotos, revistas, fama, publicidad de nuestro propio vacío. Vanidad, humo. Puede revestirse en su afán hasta de sus contrarios, y la miseria y desaliño terminan en formas camufladas de vanidad. Sólo que así tampoco hay nada dentro. Saludos, homenajes, premios, cofradías prescindibles, fajines, títulos honoríficos, prelaturas sin personal. Una lista interminable que tienta denominar como simple estulticia. Pero es tan frecuente que no puede ser sólo eso, tiene que encerrar y partir de algo más. Tanto culto a la apariencia. Como hablamos en torno al evangelio de hoy, habrá que aceptar que el mundo de lo religioso, incluso de lo cristiano, no sólo no le es ajeno, sino que puede fomentarla. Una nota o un interrogante final: ¿no es necesaria la atención y el cuidado de la propia persona, de su presentación y sus formas, como signo ineludible de un mínimo aprecio a sí mismo? La vanidad no tiene que ver con el aprecio a sí mismo, sino con la provocación del aprecio de los demás. Una vez más, la unidad coherente entre lo exterior y lo interior de la persona, sirve de exorcismo para huir de la vanidad y del descuido. Y será higiénico repasar despacio el Qohelet y su escepticismo sobre cosas que verdaderamente valgan la pena.
* DOMINGO XXXII. T. O. – B – (Noviembre 8 de 2009)
* Hoy parece que cuando Jesús nos habla de “amar”,
no habla de ofrecer cosas sino de “ofrecerse”.
No nos hace libres la abundancia sino la generosidad.
Y no la generosidad de cosas, sino de nuestras propias personas.
Hoy tu Palabra, Señor, es una pregunta:
* ¿Qué haces, por el Reino de Dios?
* O R A C I Ó N
* Señor, haznos generos@s como la viuda del templo
que entrega lo que tiene… no lo que le sobra…
Una viuda y pobre es un símbolo del desamparo;
una mujer que ha perdido el amor de su vida es una persona rota por la mitad;
y a este destrozo del corazón, se le une la carencia de bienes para alimentarse
ella y los suyos
Que sepamos descubrir las necesidades de las personas que nos rodean
y de las que están lejos y nos sintamos felices, compartiendo lo que tenemos.
* Que sepamos fiarnos del Amor de Dios, que siempre responde a quien se entrega, como respondió a la entrega de CRISTO, con la RESURRECCIÓN.
* Señor, nos da miedo entregarnos a tu servicio; siempre nos estamos reservando algo; en el fondo no nos fiamos plenamente de Ti.
* Y tú, Señor, que observas la realidad de la vida, llamas a tus discípulos,
hoy a nosotr@s y nos invitas a ser como esta viuda: es la que más entrega a favor del Reino de Dios. Lo poco que tenía lo puso a disposición de Dios.
* Es el programa viviente de tus seguidor@s: poner lo que tenemos al servicio del Reino.
* Y nosotr@s, quizá, malgastando o escatimando tiempo, salud, cultura, dinero, trabajo, familia… Nos cuesta ponerlo todo a tu disposición, en favor de los demás.
* Ayúdame, Señor, y ayúdanos a tod@s, a entregar lo que somos y tenemos
– todo regalo de tu bondad- para que tu Reino sea una realidad. AMÉN
* Z U R I Ñ E
Gure mutikoak urte bat bete du, beraz zorionak!!! Ez da txantxetakoa, ez. Izugarrizko lorpena nire ustez. Txapela daramat nire buruko soilgunea estaltzeko, baina une honetan, katarroa harrapatzeko arriskupean ere, txapelari eutsi, kendu eta ospe handiz diot: “Herrieliza Webgunea” txapeau !!! Txalo, oso ondo, eta aurrera. Txalo beroa erantzunkizun txiki edo handi lanetan hartu duten guztiei: teknikariei, batzarkidei, bere izkribuekin orri elektroniko hauek elikatu dituzten egilei, animoa eman duten lagunei, eta batez ere… irakurlei. Irakurlerik gabe, porrot hutsa izango zen.
José Antonio Pagola
En esta fiesta cristiana de Todos los Santos, quiero decir cómo entiendo y trato de vivir algunos rasgos de mi fe en la vida eterna. Quienes conocen y siguen a Jesucristo me entenderán.
Creer en el cielo es para mí resistirme a aceptar que la vida de todos y de cada uno de nosotros es solo un pequeño paréntesis entre dos inmensos vacíos. Apoyándome en Jesús, intuyo, presiento, deseo y creo que Dios está conduciendo hacia su verdadera plenitud el deseo de vida, de justicia y de paz que se encierra en la creación y en el corazón da la humanidad.
Creer en el cielo es para mí rebelarme con todas mis fuerzas a que esa inmensa mayoría de hombres, mujeres y niños, que solo han conocido en esta vida miseria, hambre, humillación y sufrimientos, quede enterrada para siempre en el olvido. Confiando en Jesús, creo en una vida donde ya no habrá pobreza ni dolor, nadie estará triste, nadie tendrá que llorar. Por fin podré ver a los que vienen en las pateras llegar a su verdadera patria.